Ante todo, pido disculpas por tardar tanto, pero estaba haciendo varios capitulos a la vez, escenas que se meten por medio y hasta que no las terminas no te dejan en paz estos personajes.
Los personajes y las historias originales no son mías, son de S. Meyer, KK Moning y S. Kenyon
ha salido a la venta el nuevo libro de Iced, la continuación de Fever
Capitulo 37
Aldury
Pov Esme
Estamos todos de los nervios. Jasper hace lo que puede, pero somos demasiados.
Respira Esme, respira, no dejo de decirme, pero es imposible. Carlisle sigue parado delante del espejo. Inmóvil.
-Déjame ayudarte – le hago el nudo de la corbata – todo va a salir bien. Todos se comportarán.
-¿Qué haría yo sin ti? - me abraza – hoy estás radiante – su mano aprieta mi cintura mientras busca mis labios.
-¡Venga ya! - Edward entra en la habitación - ¿Es que no sabéis la hora que es? Solo me faltaba vosotros. Vamos, al coche – nos apremia.
-Hijo cálmate – le dice Carlisle tomando su chaqueta.
-Edward – le llamo en la puerta.
-¿Qué mamá?
-Dame un abrazo, quiero que sepas que pase lo que pase, estamos muy orgullosos de ti. Mírate – le llevo frente al espejo – eso de que los vampiros no cambian es mentira. Los ojos te brillan de felicidad y tienes la sonrisa fácil, esa que solías tener en contadas ocasiones.
-Bella – me sonríe.
-Sí, y hoy es un día muy especial, así que no te ofusques y deja de controlar todo, disfruta tu día.
-Mamá – me abraza – sé que estoy histérico, pero es que … Bella … lo es todo para mí, quiero ser tan perfecto para ella...
-Edward, ella ha visto lo peor de ti y te ama, solo has de ser tú mismo.
-Y lo hago, con ella es facilísimo, pero con su familia es diferente. Quiero demostrarles que cuidaré de Bella, que la amo más que a mi vida, que la protegeré siempre.
Suena el movil de Edward.
-Es Bella ¿qué ocurre? - contesta y al otro lado se oye la voz somnolienta de Bella dándole los buenos días – buenos días, no, pero vamos a salir ya – ella le habla de unas fotos. Edward me hace gestos de salir ya – sí las vi...
Baja rapidisimamente hasta su coche, como si fuera a tener allí más intimidad. Siguen hablando hasta que de sopetón Emmet entra en el coche.
-Bella! - la llama.
-¿Tienes que gritar de esa manera? Vale – le da al manos libres.
-Hola Bella
-Hola Emmet, buenos días, oye, quería comentarte una cosita.
-Tú dirás bonita.
-Te sugiero que te metas todo lo que quieras con Edward durante el camino, porque como hagas algún comentario aquí que le haga ponerse de los nervios y parecer un palo tieso me voy a enfadar mucho y no queremos eso ¿verdad Emmet?
-Uuuuh qué miedo me da la humana.
-La humana tiene una llave y sabe usarla.
-Uuuh, vale, vale, me has convencido, temblando estoy de miedo.
-Gracias Bella por defenderme.
-De nada, y Edward, a mi me gustas tal y como eres, pero, y sin que sirva de precedente, relájate, ya bastante comentarios llevo aguantando este fin de semana sobre historias de palos.
-Yo no tengo un palo metido en … está bien.
-¿Qué palo metido en donde? - pregunta Emmet
-Hasta ahora, un besazo a todos...
-Ahora necesitas que Bella te defienda – le dice Jasper subiendo al coche – interesante.
-Yo no necesito que...
-Shsssss Eddie, relájate. Disfruta. Total, hasta que no lleguemos no serás nombrado presidente del club.
-¿Qué club? - pregunta Emmet.
-El del palo metido en el culo.
Será un viaje muy largo para Edward.
Bella es fascinante, se ha dado cuenta que quien mejor puede relajar a Edward son los mordaces comentarios de sus hermanos. Estoy segura que Alice le ha dcho cuando tenía que llamar.
Durante el camino no le suelto la mano a Carlisle, me sonríe de vez en cuando. Edward espero que seas consciente del esfuerzo que estamos haciendo todos por ti. Algunos más que otros pero esfuerzos al fin y al cabo. Hasta Rosalie hace un esfuerzo por sonreír, aunque vaya en el asiento trasero demasiado callada.
Hemos quedado en un cruce con Ethan y Hanna, para que sea más informal el encuentro. Edward ha pisado el acelerador, tiene prisa, pero nos esperará en el cruce.
Al llegar lo vemos junto a un audi deportivo, hablando tranquilamente con Silvan. Yendo a Aldury se ha encontrado con el volvo en el cruce y ha parado pensando que Edward estaba un tanto perdido.
Al poco llega su gemelo, Evan, con su familia. Son las dos bebés más preciosas que he visto nunca. Y ahí estamos, todos en corrillo esperando a la reina de la puntualidad. Ahora entiendo por qué Amanda dijo que el dia de la boda adelantaría los relojes. Sin embargo la espera se ha hecho amena.
Aprieto las manos aguantandome las ganas de acariciar y tomar en brazos a las bebés y Sisuka se percata de ello. Me asegura que en el castillo me dejará cogerlas.
Y YO NUNCA HE TOMADO UN BEBE EN BRAZOS SIENDO VAMPIRA!
Ahora como le digo yo que no. Que día más largo va a resultar al final.
Llegan Ethan y Hanna, se bajan del coche y seguimos hablando. Ethan cruza unas miradas con Silvan, y nos vamos por fin.
Digo por fin porque las bebés están llorando y me muero por acunarlas para que duerman.
La última vez que estuve por aquí fue en los años 30. La gente del lugar afirmaba que el castillo fue hechizado por un antiguo brujo y que por eso ningún Keltar ha querido vivir nunca aquí, que cada vez que alguien intentaba amueblarlo al poco lo cerraba. Una vez lo saqué a colación en una conversación con Bella y solo conseguí que se partiera de risa. " Esme te lo crees todo ¿magia? Por favor! la magia no existe".
Pasamos por un bosquecillo de coniferas con restos de la última nevada y al girar en la última curva, Aldury, con sus torretas y sus banderas en alto, la escocesa y la Keltar. Aparcamos los coches en la entrada y nos dirigimos al suntuoso porche de la entrada. Nos damos prisa al comprobar que los rayos de sol se abren paso a través de las nubes matinales.
Respira cariño, le hago saber a Edward. Carlisle entra con él tomándolo por el hombro.
Por un instante, me paralizo dentro de un gran sello en forma de árbol. Voy girando sobre mi misma absorviendo cada detalle del gran hall. La escalera tallada, las vidrieras, la balconada del segundo piso, los sofás chester alrededor de una mesa y la galería que se abre a mi derecha.
Se respira a familia, a sándalo y a flores frescas.
-Impresiona ¿verdad? - la voz de Gwen me sobresalta – a mi también me pasó la primera vez que entré.
-Es magnífico... - consigo decir.
-Sí que lo es.
-Mami! - Alice viene hacia mi acompañada de Bella.
-Bienvenidos a mi hogar – nos dice Bella – Emmet ¿Te has portado bien?
-Por supuesto que si – le dice guiñándole el ojo.
-Bienvenidos a Aldury – la voz de Drustan siempre me impresiona y oirla entre estas paredes todavía más.
-Gracias Drustan – Carlisle le da la mano – estos son mis otros hijos, Rosalie, Emmet y Jasper.
-Mucho gusto.
-Espero que mi Alice se haya portado bien – pregunto mirando a Alice - a veces es muy nerviosa y se sobreexcita mucho.
-Es un encanto – contesta Gwen – ayer estuvimos casi todo el día diseñando el vestido de Bella y anoche no había quien las sacara de la piscina.
-Hola a todos – saluda Bella – aquí a la serenita casi le salen escamas, llegó un momento que la hice salir del agua por si tenía branquias y los pies palmeados.
-Me alegra mucho que disfrutéis – les dice Carlisle.
-¿Pasamos a la biblioteca y descansáis del viaje? - pregunta Gwen - ¿O preferís ver el castillo? Alice me ha estado comentando que te morias de ganas por verlo Esme.
-Y se muere – afirma Hanna.
-Bueno... yo... tampoco quisiera cotillear pero si es cierto que me muero por ver la habitación Plateada.
-Muy bien – me dice Chloe – me da mucha pena que no esté mi Amanda.
-Si no os importa – dice Carlisle – a mi también me gustaría verlo, así podré seguir a mi esposa cuando me lo cuente una y otra vez.
-Ohhh vamos todos - dice entusiasmada Alice – si no te importa Chloe.
-Para nada, Bella haz los honores.
-¿Pasa algo si me quedo aquí? – pregunta Emmet – prefiero quedarme aquí.
-No pasa nada Emmet – le dice Gwen - Bella ¿Dónde está Nico?
-No lo sé.
-Ya me ocupo yo – dice Evan – estoy seguro que a los chicos les gustará más empezar la visita al castillo por la sala de juegos.
-¿Hay billar? - pregunta Jasper.
-Dos – le dice Evan – Rosalie ¿Vienes?
-Muy bien, pasemos por la biblioteca, es nuestro lugar de encuentro, aquí pasamos mucho tiempo.
Los enormes ventanales y la chimenea tallada, cuadros de la familia conviven con instantáneas. Un escritorio de madera maciza en el que se observa el paso del tiempo.
-Chloe ¿quienes son los de la fotografía en grande?
-Amanda, Ethan y Malcom. Fue durante boda de Madison, hicimos una fiesta medieval y realmente es una instantánea. Melissa tiene cierto don para traslucir la verdadera psicología de las personas a través del objetivo de su cámara.
-¿En serio no estabais posando Ethan?
-No. Fue una casualidad, Amanda se sentó en el sillón de mi abuelo Silvan para una foto y nosotros nos pusimos detrás charlando sin darnos cuenta. Melissa nos llamó y al girarnos hizo la foto.
-Y lo mejor de todo mamá - Alice haciendose la interesante – es que los trajes son verdaderos, antiguos, de hace 500 años.
-Parece mentira, solo parecen tener 30 o 40 años.
-Nos gusta conservar el legado familiar – afirma Ethan orgulloso.
Ethan lleva una casaca bordada y Malcom una capa de terciopelo muy al estilo siglo XV. Amanda lleva un vestido beige y dorado en tela de damasco con el reverso de las mangas en terciopelo marrón. Y para nada tienen esos vestidos 500 años, si están en perfecto estado y justo a la medida de ellos, pero si Ethan lo dice...
-Parecen hechos para vosotros – digo en voz alta delatando mi incredulidad,
-Nos viene de familia – la voz de un hombre nos sorprende por detrás – soy Malcom.
-¿Y Sorcha? - pregunta Jessica entrando a la biblioteca – la he visto entrar y ya no la veo.
-Ha ido a lavar a Liam, ha tenido un pequeño encuentro con un pastel de chocolate, no preguntes.
-Vamos pasando de una sala a otra, el castillo está lleno de antigüedades que no entiendo como no están bajo llave, al hacer la observación se limitan a sonreír y a asegurarme que tienen el mejor sistema antirrobo del mundo. Hay muchas fotos hechas por Melissa, todas son muy expresivas y hay algunas que son montajes estupendos, como la de Christian, aunque he de reconocer que me da grima con esos tatuajes y el ala negra que asoma a su espalda.
-Melissa es la fotografa ofical de la familia – me informa Gwen – tened cuidado, si tenéis algo que esconder porque ella era hará una foto de ello.
-Como ahora – clik – hola Esme, Carlisle, chicos. Hola Edward.
-Al pasar se queda mirando la espalda de Edward o más bien su culo, a lo que Bella la reprende.
-Vale, vale, pero Madison viene por ahí.
-Ya he pasado la prueba de Madison – le asegura con una sonrisa Edward – y la de Hanna.
-Pero no de nosotras tres juntas, y aquí no está la bruja de mi hermana para defenderte.
-Pero estoy yo – le afirma Bella.
-Ejem, ¿pasamos al comedor? - pregunta timidamente Chloe – aquí nos reunimos a comer formalmente, hay otro más íntimo que cada vez utilizamos más porque los polluelos van abandonando el nido, pero llegó un momento que creíamos que nos tendríamos que ir a comer al gran hall de los que eramos.
-¿Cuántos sois en total? - pregunto
-A ver...nosotros somos 6, Cían y Jessica otros 6, 12, y 8 de Gwen, 20.
-La cocina debe ser enorme.
-Y la lavandería – añade Gwen.
-Y no he contado a los hermanos de Christian que son otros 6. Sí lo sé, una locura.
-¿Vas entendiendo Edward por qué tu familia me parece tan normal? - apunta Bella.
-Ahora ya no necesitamos tanto – dice apenada Jessica - quitando algún fin de semana como este, desde que Bella se fue estamos los 6 solitos y utilizamos el comedor pequeño.
-Es ley de vida – les digo.
-Sí – dice Chloe – pero hay veces que me gustaría tenerlos siempre.
-No te creas – le digo moviendo las manos – te cansarías.
-¡Mamá! - dicen mis hijos.
-Es cierto, hay veces que me gustaría un poco de privacidad.
Una serie de retratos presiden el comedor, son los laird actuales. Hay uno que reza abajo Lady Gwendolyn. Ataviada con un vestido lavanda y corpiño dorado, Gwen luce una gargantilla de oro y esmeraldas, con una tiara de zafiros y pendientes de perlas. A su lado está Drustan, se les ve tan jóvenes. Junto a ellos hay un retrato de un matrimonio, Silvan y Nell. Él se parece demasiado a Einstein y ella es una belleza rubia de mediana edad. El cuadro parece muy antiguo, se nota que lo han restaurado. Los retratos de dos hombres, Keltar por los rasgos, y dos muchachas rubias flanquean la gran chimenea.
-Mis abuelos y mis tíos – me dice al oído Ethan – se casó dos veces.
-¿Y donde están? Te he oído nombrar mucho a tu abuelo pero no al resto.
-Viven lejos y no nos vemos mucho.
Gwen es maravillosa. Y Chloe. Y Jessica.
Vamos pasando por la galería de arriba. El castillo se divide en tres alas y cada familia ocupa una. Pasamos primero por la del oeste y me encuentro con una serie de retratos a tamaño real de toda la familia.
El primero es el de Amanda.
-Amanda está la última porque es la pequeña – me dice Chloe – los retratos muestran simbolos propios de cada uno. Mi hija se muestra tal y como es. Sencilla y a la vez la más complicada de la familia.
-Con un libro en la mano, no podía ser representada de otra manera. Se la ve dulce pero a la vez esa mirada...como si...
-¿Te perdonara la vida?
-Sí, pero se la muestra en esencia. El traje de terciopelo púrpura con el escudo de la familia, sin adornos... parece tan medieval...
-Sí bueno – carraspea – es que mi hija debió nacer en 1525 – me asegura con una sonrisa.
-¿El libro que lleva es un incunable? - pregunta Carlisle sin pensar.
-Sí – le contesta Chloe - ¿Cómo lo has sabido?
-Yo...bueno... una vez me dio por estudiarlos.
-Vaya vaya – me fijo en el otro retrato intentando sacar del atolladero a Carlisla - no me imaginaba a Melissa con otra cosa que no fuera cuero.
-La cota de malla y la espada son de mi marido. Es la guerrera de la familia. Ay... mi huracán Melissa. Mis hijos – dice señalando a los siguientes cuadros.
Dos retratos muestran a Silvan y Evan ataviados con un kilt muy antiguo, llenos de armas.
-Estan guapísimos Chloe ¿qué edad tenían aquí?
-18 años. Antiguamente se hacían cuando entraban en edad casadera, pero decidimos que cuando llegaran a la mayoría de edad sería un buen momento. El laird se lo hacía cuando era proclamado como tal.
-Chloe... eras preciosa. Y no digo nada de Dageus, ¿Por qué viste diferente él?
-En ese momento era le laird del clan y lleva las galas del laird – dice toda orgullosa con una sonrisa - ¿Seguimos?
-Carlisle – Gwen le toma del brazo – durante la comida me tienes que hablar de tu afición por los incunables. ¿Tienes alguno?
-No todos los que quisiera. Cuando Ethan y Bella hablan del castillo no imaginaba que realmente fuera tan medieval.
-Vayamos al ala central – nos guía Chloe - es la parte de Jessica y Cian, él también fue Laird durante algún tiempo y sus hijos tienen derecho a ser representados.
Vamos viendo cuadro tras cuadro, lo que puede ser una sucesión de retratos y antigüedades se convierte en una verdadera experiencia. A veces no sé si dicen la verdad. Se lo hago saber a Edward y me hace saber, más sorprendido que yo, que dicen la verdad.
Los hombres Keltar tienen una mirada inquietante y profunda, como si vieran más allá del alma. No puedo evitar sentir un escalofrío cada vez que les miro a los ojos. Una parte de mi me dice que huya y la otra quiere saber más. Las mujeres en cambio, tienen la mirada dulce y alegre.
Todas menos una.
Una que según Alice llegará a ser una de mis mejores amigas. Y precisamente, su mirada es la que más miedo me da.
Edward me abraza tranquilizandome y juntos llegamos a la planta baja de nuevo.
-Más adelante os enseñaré el solarium – nos dice Gwen – están ordenándolo.
-Mamá enseñale a Esme donde ha estado Alice casi todo el tiempo.
-Es por aquí. Es una pena que esté nublado, no podremos disfrutar de toda su luz.
-Pero si es más bonita de noche – dice mi hija.
-Bella, cariño – le pide Gwen - abre la siguiente puerta.
-Y esta es la habitación plateada – afirma Chloe satisfecha.
-Palabrería – dice Bella entre incredula y fascinada.
-De eso nada – le contesta Chloe – hasta ahora no habias podido abrirla.
-Es una puerta de 500 años, se atranca a veces. Y si ahora ha funcionado es porque la has engrasado.
-¿Es la habitación hechizada que me dijo Amanda? - le pregunto.
-Sí. En ella solo pueden dormir los que han encontrado el amor verdadero. Cuando el castillo se construyó un druida oscuro la hechizó para que solo el amor verdadero habitara el castillo. Si lo has encontrado la habitación te mostrará todo lo que necesites para disfrutar del amor, si no, ni tan siquiera la puerta podrás abrir.
Todas las miradas se quedan fijas en Bella.
- Supecherías – murmura.
Llegamos a una gran piscina cubierta por una gran bóveda de cristal, ventanales alrededor. El toque lo dan las palmeras y las hamacas del fondo.
-¡Alice! ¡Alice! - una preciosa niña morena de hermosos ojos azules viene corriendo hacia mi hija – recuerda que me has prometido decorar mi nuevo bolso.
-Y lo haremos – mi hija la toma en brazos y la levanta.
-Pues vamos, anda... - la niña al vernos se calla y nos mira.
-Candance, saluda – le dice Gwen – es mi nieta.
-Buenos días.
-Será mejor que me la lleve – mi hija la toma de la mano y se van por el corredor – oye Candance ¿te importa si se lo decimos a mi hermana? Estaría bien que nos ayudara.
-Vale, pero que no se salga del contorno.
-Tal para cual – dice Bella con una sonrisa – el viernes por la noche compraron bolsos de esos que se pintan.
-Han hecho buenas migas.
Al girarme el corazón me da un vuelco. Es Bella con diez años más.
-Hola, soy Madison, tú debes ser Esme. Y el que viene por ahí es mi esposo Bill.
-Un gusto veros de nuevo – dice Carlisle.
-Hola Edward – le saluda con una sonrisa cómplice – hoy no está la bruja buena para defenderte.
-Algo me dice que Amanda poco puede hacer contra vosotras.
-Relájate Bella – Madison le pasa el brazo por el hombro – no le echaremos al caldero.
-Pero ¿la historia del caldero es cierta? Genial.
Una doncella avisa que el aperitivo está dispuesto en el solarium. Si Escocia tiene algo bueno para nosotros son sus días cambiantes. Las nubes tapan el sol y lo que puede ser un desastre se convierte en una maravillosa estancia.
Todos nos reunimos para el aperitivo y más tarde a comer. Nunca me he sentado en una mesa con tanta gente. Mi familia al completo se entremezcla con los Keltar. Emmet y Jasper han congeniado bastante con Nico y Duncan. Alice se siente como en casa, se acuerda del nombre de todos. Rosalie tiene otra cara hablando con Melissa y Carlisle está en su propio mundo con Ethan y sus tíos.
Edward no para de reír. Ahora ya sé la historia del palo. Al parecer le ha quitado el puesto de presidente del club a Bill.
Y yo...
Chloe me ha pedido que le ayude con las gemelas. Ella con un carrito y yo con otro las mecemos amorosamente para que los padres coman tranquilamente. Hasta le he puesto el chupete.
Todo va maravillosamente bien hasta que Chloe insiste en el tema de los libros y Carlisle, que se muere por ver la colección antigua le sigue en el tema.
-Pues... es que eres demasiado joven para que hayas leido todos esos libros.
-Puestos a hablar de ratones de biblioteca me temo que estoy rodeada de algunos de ellos.
-Precisamente eso es lo que me preocupa, que seamos del mismo tipo de ratones. ¿Donde has conseguido tus libros? Porque no suelen venderse en librerías.
-Herencia de familia-
-Espero que no sea mucho preguntar por los títulos.
-Mi mayor joya es una copia de un Dioscórides.
-¿De materia medica?
-Sí.
-Interesante. Creía que los tenía todos localizados.
Carlisle está empezando a ponerse tenso. Edward haz algo!
-Tenía entendido – dice Cian – que el último que se conoce fue vendido en Londres a finales del XVII.
-Bueno...yo...siempre me han dicho que...
La conversación se está tornando molesta porque hay preguntas que generan otras preguntas. Edward intenta desviar el tema sin conseguirlo.
-Alice conoce a Takeshi – dice en voz alta Bella – y no es Yoda
De pronto el comedor se queda en un silencio absoluto y las "Brujas" se ciernen sobre Alice que mira incrédula a Bella. Esta le hace un gesto con los ojos y Alice resopla. No entiendo nada.
-Jovencitas – Hanna pone lentamente la copa en la mesa y las mira fijamente – hablad.
-Yo no le conozco- dice Bella – pero Alice ha bailado con él.
-Bella!
-Da igual Alice, se iban a enterar de todas formas – Bella le muestra una sonrisa encantadora.
-Alice... - la llama Madison – o por las buenas o por las malas ¿Como lo hacemos?
-Ohhh no me hagáis esto, Amanda se enfadará.
-Alice...- la que faltaba, Melissa a su lado.
-Es guapísimo! de unos 30, 1'90 de altura, y será su pareja en la boda. Hala, ya está dicho.
-Alice – la llama Dageus - ¿quedaron en la fiesta o se presentó él?
-¿Por qué todos quereis saber eso?
-¿Todos?
-Christian me lo preguntó y Amanda creyó que tú le habías mandando.
Ahora es cuando estoy segura que pasa algo y Alice ha destapado la caja de Pandora.
-Dageus! - le recrimina Jessi.
-Yo no he hecho nada, solo comenté lo preocupado que estaba por Amanda y Alice, solas e indefensas en Londres.
-Alice...querida – la llama Jessica – cuentanos la fiesta.
Alice cuenta con todo lujo de detalles la fiesta y el Maybach que las esperaba, algo que a los Keltar no gustó.
La mirada cómplice de Bella y Edward me lo muestra todo con claridad. Bella ha soltado la bomba como cortina de humo, algo que Carlisle se lo agradace con un guiño.
Todo vuelve a su cauce. Madison, Hanna y Melissa la interrogan sobre los pormenores del comportamiento de Takeshi con Amanda, sobre todo en la despedida tan "decepcionante y aburrida" que tuvieron.
Después de la comida el sol sigue escondido por lo que damos un paseo hasta el embarcadero donde Ethan nos muestra su balandro. De vuelta a casa, Cían y Carlisle se quedan los últimos hablando de política. Hombres.
El sol está bajando y es hora de irse. Edward se pone al mando del Captiva prometiendole a Gwen que protegerá a su niña.
Ethan y Hanna abren la comitiva de vuelta a casa.
Alrededor de la gran mesa de comedor esperamos que Edward regrese. Su enorme sonrisa no le cabe en el rostro cuando se sienta en el otro extremo de la mesa. Carlisle le sonríe y comienza la reunión.
-Primero quiero daros las gracias a todos por como os habéis comportado, sobre todo a Jasper y a Rosalie.
-No me quedaba otra.
-Muy bien, Rosalie, como tienes ganas de hablar empiezas tú.
-Tampoco ha sido para tanto, solo nos han mostrado antigüedades y nos han hecho ver que son de la nobleza. Nosotros somos vampiros y ellos humanos, no nos mezclamos. Aquí la única que ha disfrutado de verdad ha sido Alice, siendo el centro de atención constantemente.
-Alice, tu turno.
-Pues sí, he disfrutado como nunca. El viernes me fui a una feria, comí algodón de azúcar, subí a las atracciones, Nico ganó para mi un gran peluche, he diseñado el traje de Bella, he nadado en su piscina y los Keltar son maravillosos, todos ellos. Me he sentido tan bien con ellos que estoy segura que si le hubiera dicho la verdad de lo que soy a Gwen me habría preguntado si quería sangre de ciervo para cenar.
-Te reto a que lo hagas, aunque será Bella quien acabará haciendolo.
-¿Qué te pasa a ti con Bella? Porque todo es por Bella. Te dijo que te vinieras, a ti tambien te invitó. Ella no tiene la culpa de haber nacido en esa familia. Ella no te pide que la llames milady, porque por si no lo sabes, es así como la llama el servicio. No se por qué le tienes tanta envidia, ella nos quiere de verdad y ama a Edward hasta un punto que ni ella es consciente.
-¿Te lo ha dicho ella? - pregunta arrogante Edward.
-Preguntale tú. Llevan todo el fin de semana preparando todo para dar una buena impresión. Han venido a apoyar a Bella. Y no han mostrado arrogancia, solo le han enseñado a Esme lo que quería ver.
-Alice, por favor, cálmate. Y cuentanos qué has visto.
-Vale, me calmo. Son más raritos que nosotros. Se comportan como un clan medieval. Por lo visto, Cían, Dageus y Drustan a la cabeza, forman algo así como un consejo de ancianos. Tienen una torre que hace de biblioteca, donde las mujeres no entran. La única que lo hace es Amanda. Cuando estoy yo hablan en inglés pero en privado hablan en gaelico antiguo. Los trajes son auténticos, todo es auténtico. Y, algo que me ha extrañado, la escasez de espejos que hay. Les pregunté y me dijeron que los espejos están donde deben estar.
-¿Y eso es extraño por?
-Viniendo de Londres, en el disco que escuchabamos había una canción. Mirrors. Amanda comentó que era la única que no se ponía nerviosa con los espejos.
-¿Serán vampiros? - pregunta Emmet
-No tiene gracia Emmet. De nuevo Amanda, ¿qué has podido sacar de ella?
-No me dejaron entrar en su habitación, pero me colé. No le gusta que le toquen las cosas. Hay algunos libros, fotografías de la familia, de las amias, nada en especial. Ultimamente es el centro de atención por Takeshi, al parecer unos quieren que salga con él y otros no. Bella dice que las familias tienen negocios en común.
-Y casi todos creían que era un viejo carcamal. Bella estuvo muy bien ahí.
-Quizás ...- interviene Edward – sería interesante que la próxima reunión familiar estuviera Bella.
-Edward, y tú ¿qué nos puedes decir?
-Sigo teniendo interferencias. Con Jessica no capto nada, pero es por la placa de metal que lleva en el cráneo. Y con respecto a los libros querían saber de verdad donde los habías comprado, querían saber el anticuario, los contactos. Al parecer coleccionan ese tipo de cosas. Con Amanda no puedo ser imparcial, me gusta. Una vez le pregunté a Bella y se medio enfadó, porque dice que no la dejan en paz. Al parecer hay quien se empeña en que le guste Japón y ella prefiere Dublín.
-Jasper.
-Yo solo diré que esta es la tercera vez que veo brillar los ojos de Alice – la toma de la mano y le sonríe – la primera cuando la conocí, la segunda cuando os encontramos y este fin de semana. El resto me da igual. Mi cara de contención ha sido por no poder ir a las cuadras. Por lo demás, se esforzaban por gustarnos y en ningún momento he visto nada malo.
-Emmet.
-Ha habido un momento jugando al billar con Nico y Duncan, que ha entrado Bella y ha fingido un escalofrío. Dice que no está convencida de que me junte con ellos. Suficiente para que lo haga.
-Esme.
-Yo estoy feliz. Aunque no niego que el retrato que más miedo me ha dado ha sido precisamente el de Amanda.
-Eso es porque no has visto el de su padre – me dice Alice.
-Sí que lo he visto.
-¿El de la habitación?
-No. Ese no.
-Por mi parte no hay problema, así que...bienvenidos sean los Keltar.
