Los personajes y las historias son de S. Meyer, S. Kenyon y KM Moning, yo solo las mezclo
hay un guiño a la serie The Big Bang Theory
La boda de Ethan se acerca y se van ultimando los detalles. Amanda nos recuerda como conoció a Jericó Z Barrons y veremos una faceta extraña y nueva de Barrons
Capitulo 38
Amanda y Jericó
El abuelo Silvan viene a la boda de Ethan. Es el regalo de Christian.
El día elegido ha sido una semana antes de la boda. Es una noche sin luna y en torno a las piedras estaremos mis tíos y el tetraskel, los que realmente sabemos todos los secretos del clan. No es nada personal. Es solo que hay secretos que solo los primogénitos han de saber.
Y ese es el verdadero problema de Christian.
Acepta a Ethan y a Malcom, ambos son hijos de laird, cada uno en su época. Pero mi hermano Silvan y y yo solo somos dos notas discordantes. Si nos tolera es debido al miedo. Nos teme. Mi hermano está controlando cada vez más la sabiduría draghar que mi padre le transmite; y yo, soy la heredera de su mayor enemigo, Jerico Z. Barrons.
Desde que tengo uso de razón soy consciente de mi vida. Me escabullía siempre que podía a la biblioteca de mi abuelo y me sentaba en su sillón a estudiar sus manuscritos.
Mi padre contaba leyendas famililiares en las que solo los hombres tenían ciertas habilidades. Pero yo también las teníThe a.
-Papi ¿Por qué no hay mujeres druidas?
-Porque no.
-No me parece justo.
Mi padre se arrodilló frente a mi, ladeó la cabeza y me miró fijamente. Sabía que yo indagaría.
-Los libros sobre mitos están el último estante de la biblioteca de Silvan. Si te crees valiente para leerlos serás valiente para subir hasta ellos.
Esa tarde crucé el Rubicón dispuesta a saber por qué yo podía hacer las mismas cosas que mis primos.
Recuerdo que cada vez que entraba a esa biblioteca no me sentía sola. Ahí había alguien. Y esa tarde, fue ese alguien quien me sujetó la escalera.
Un libro cayó al suelo y se abrió por el pasaje de una mujer. Nun la llamaban. Los druidas la mataban, quemaban sus restos y los esparcían mediante hechizos. "Hay que borrar cualquier memoria de ellas".
Aprendí a leer al mismo tiempo el gaelico antiguo y el inglés y eso me facilitó mi búsqueda de noticias sobre mujeres druidas. Sin embargo, las pesadillas no tardaron en aparecer.
-No quiero morir papi.
-Y no lo harás.
-Pero todas mueren.
-Todas ¿quienes?
-Las mujeres druidas.
Esa fue la primera vez que vi miedo en la cara de mi padre. Puso las palmas de sus manos en mis sienes, cerró los ojos y respiró profundamente.
-Mi niña – gemía mietras me acunaba en sus brazos – no dejaré que nadie te haga daño. ¿Quién más lo sabe?
-Sil, Ethan y Malcom.
-Nadie debe saberlo, gatita. Ni siquiera mamá. Mañana hablaré con los tíos, ahora duerme.
-Papi, las historias hablan de monstruos y que por eso las matan ¿me voy a convertir en un monstruo?
-No, es solo que se les teme y a lo que se teme se le llama monstruo. Ellas tienen miedo de lo que los druidas les puedan hacer y los druidas tenemos miedo de que ostenten más poder que nosotros.
-¿Por qué quieren más poder?
-Para poder protegerse de nosotros. Ahora duerme. "La dulce gatita parece una bola de piel, mi dulce gatita duerme, duerme bien".
Esa misma mañana nos reunimos en el despacho del tío Drustan. Había vuelto a asumir el titulo de Laird tras los hechos de Dublin. Christopher se retiró y ordenó que se hiciera un hechizo a toda su familia para olvidar los hechos. El ver convertido a su hijo en un principe unseelie, con alas negras, lo desarmó por completo. Desde ese momento, Christian ha reclamado el titulo, pero se le ha negado el ostentarlo.
Esa mañana se pusieron las bases de lo que sería años más tarde el Tetraskel. Juramos guardar el secreto y todo iba bien hasta que Christian, en un alarde de fuerza se vino a vivir a Keltar Hall y trajo consigo uno de los espejos del rey unseelie.
Christian y la pelirroja "Mega", desaparecían de vez en cuando y yo aprovechaba para "saquear" su nueva biblioteca privada. Protegida por un hechizo, fue fácil descubrirlo y quitar las guardas.
El espejo de ribete plateado me llamó la atención desde que lo vi. Su tacto frío y las corrientes eléctricas que emanaban me decían que era uno de los espejos que te llevaban a otro lugar. La gran pregunta era: cómo se abría.
Una tarde vi el espejo abierto ¿y qué podía hacer yo? Seguir al conejo blanco.
Llegué a una serie de biblioteca con pasillos infinitos y después de un rato curioseando me senté en una mesa tranquilamente a leer y a esperar hasta que un rumor de risas llegó hasta mí. Y ese no era Christian.
Una mujer joven, rubia, pasó corriendo por la sala. Al verme se paró en seco.
-¿Quién eres tú? - me preguntó-
-shsss – me puse el dedo en los labios.
-¿Quién eres tú? - volvió a preguntar.
-¡Mac! ¿Qué haces ahí parada? - un hombre entró en la sala
Ese hombre tenía una voz que te hacía escucharle y en el mismo momento en el que nuestras miradas se cruzaron nos reconocimos, y desde ese momento estuvimos en la misma página, solo que no lo descubrimos hasta más tarde.
-¿Quién eres tú? - volvieron a preguntar.
-Soy Amanda Mackeltar.
-¡¿Qué?! - gritó asustandome
-Espera Barrons, la estás asustando. A ver, bonita, ¿sabes que tus padres te están buscando? Este es un lugar muy peligroso para las niñas buenas.
-Yo solo seguí al primo Chris.
-Tenemos que sacarla de aquí Mac. Ya.
-Amanda, me llamo Mackayla Lane y él es Jericó Barrons, no tengas miedo, te vamos a llevar a casa.
-No tengo miedo.
Me quedé fascinada por ellos, Christian contaba historias aterradoras sobre ellos. Cerré el libro que estaba leyendo y lo llevé conmigo. Ninguno de ellos se percató de que, aunque las tapas eran del libro de matemáticas, el interior no lo era.
-¿Qué? - preguntó él.
-No tienes pinta de demonio, ni de monstruo – le tomé de la mano - ¿nos vamos?
-¿Qué haces? - inmediatamente se soltó de mi mano – y sí, soy la malvada bestia del cuento.
-Oh vamos Barrons, solo es una niña, no muerde. Dame a mi la mano cariño – se la di – Barrons recoge la mochila de la niña.
-Sí que pesa esto qué llevas ¿piedras?
-Los libros del colegio – mentí.
Pasamos por otros pasadizos hasta llegar detrás de una librería. Por el camino me fueron preguntando por donde había venido, pero las salas habían cambiado. Barrons no dejaba de decir "sangriento infierno" ante mis explicaciones de como seguí a Christian. Había estado fuera todo un mes y mis padres estaban sondeando a todos los niveles por si tenían noticias de mi.
Llegamos a la parte de atrás de un edificio de ladrillo visto. Lo redeamos para entrar por la puerta principal. "Barrons, libros y curiosidades" rezaba el cartel.
-Es una librería...qué chula.
-Será mejor que llames mientras yo le preparo algo de comer a la niña. Cariño, ve con Barrons.
Jericó se sentó en el sofá chester, tomó su movil y marcó.
-Residencia Keltar.
-Buena tardes, con Chloe o Dageus, soy el señor Barrons, es urgente.
-Jericó, soy Chloe.
-¡Mamá!
-Amanda! – el grito de mi madre se convirtió en angustia - Dageus! es Amanda. ¿Estás bien hija?
-Sí mamá.
-Hija...- mi madre lloraba - ¿dónde estabas?
-En una biblioteca.
-Hola nenita, no te muevas de ahí, voy ahora mismo a por ti.
-Papi...
-Maldito bastardo, si le has hecho algo a mi hija te mataré – amenazó mi padre.
-Keltar – habló Jericó quitando el manos libres – escuchame atentamente. Tú jamás podrás matarme. Aclarado esto será mejor que prestes más atención a tu progenie. Hemos encontrado a la niña en la biblioteca de la Casa Blanca, había seguido al principito y a la pelirroja – Barrons no dejaba de mirarme – sí, muy bien, aquí estaremos – Jericó me pasó el teléfono.
-Gatita, ¿te han hecho algo?
-No, estoy bien, bueno, hambrienta ¿Puedo comer pizza?
-Puedes comer lo que quieras
-bien!
-Amy, nenita, salimos ahora mismo a por ti, portate bien, ya sabes a lo que me refiero.
-Sí papi.
-Nenita...sabes que eres lo que más quiero ¿verdad? Eres mi cosita pequeña y no dejaré que nadie te haga daño. No tengas miedo.
-Sí, lo sé, y no tengo miedo, estoy en una librería superchula.
-Te quiero nenita. Hasta ahora.
-Te quiero papi. Hasta ahora.
-Harías bien en tenerme miedo niñita.
La verdad es que me daba mucho miedo, más del que estaba a reconocer.
-Barrons...- Mac llegó con unos sandwich – no la asustes.
-Los Keltar salían inmediatamente hacia aquí, voy a preparar algunas cosas, no tardaré. Y tú niñita, baja los pies de mi sofá y no manches nada.
-¿Tienes que ser tan grosero? Solo es una niña.
-No me gustan los niños, ensucian, rompen y molestan.
-Ve, no tardes. No quiero estar sola cuando vengan.
-Nos quedamos solas un buen rato mientras cenaba y me ponía otra ropa. Una camiseta de Juicy rosa me sirvió de vestido y una manta de cachemir me calentaba junto al fuego. A pesar de mis esfuerzos por dormir no podía y Mac me preguntó si mi madre me cantaba alguna canción en especial. Ese fue mi primer gran error, o mi primer gran acierto.
-Escucha atentamente para que te la aprendas "La dulce gatita parece una bola de piel, mi dulce gatita, duerme, duerme bien"
Al terminar la canción Mac se desplomó en el sofá. Oh oh, la había hechizado. Estaba en un grave problema.
Me levanté de un salto para reanimarla y tiré el zumo de piña sobre la valiosa alfombra que bajo ningún concepto debía manchar, me había advertido Mac.
Debía hacer algo y rápido.
Me aseguré que seguía dormida y realicé algunos hechizos, sencillos y básicos, pero que me servían para poner las cosas en orden.
Con la alfombra perfectamente limpia, elegí un libro de la estantería, "La Anabasis" de Jenofonte, y me acurruqué junto a Mac a esperar al ogro del cuento.
EN ESOS MOMENTOS EN EL CHESTER
-Debemos estar preparados, los Keltar no son de fiar, han estado buscando mucho tiempo a esa niña.
-Lo sé Ryodan, pero hay algo que no me termina de encajar, estaba tranquilamente ahí, leyendo.
-¿Por eso estamos nueve tíos viendo a una niña cenar? ¿Porque a Jerico no le termina de encajar algo?
-Lor, yo digo salta y tú dices hasta cuando, ¿entendido?
-Esa es nuestra Mac, ahora nos cantará para dormir.
-¿Quieres una almohada Fade?
-No, gracias Lor.
-Ryodan...
-Jericó...
-Sangriento infierno...
-Esa cría es...
-Una bruja.
-Dile a Mac que se tiene que ganar su confianza, esto es un hallazgo y tenemos a los Keltar donde queríamos, harán cualquier cosa por ella.
-No sé Ryodan, otras veces hemos visto a los Keltar matar a brujas.
-Pero no eran de su clan, Jericó, ni era la sobrina del Laird.
-La van a proteger. Lor, ¿sabemos donde está el principito?
-No ha dado señales de vida. Y Dani tampoco.
-Dageus se enfrentará a él. Y Drustan tendrá la excusa perfecta para afianzarse como laird.
-Y nosotros Jericó tenemos a la reina. Sip, me encanta el ajedrez.
-Ryodan no perderla de vista hasta que llegue.
-¿Qué vas a hacer con la niña Jericó?
-¿Jericó?
-Jericó, ella no es Fed y nosotros no somos esos malnacidos.
-Lo sé Ryodan, pero no puedo evitar pensarlo.
-Y si se la damos, sin más, sin meternos en sus problemas, total, en cuanto sepan que hay una druida en el mundo la cazarán. Pero tendremos en nuestras manos a los escoceses.
-Es una buena idea la tuya, Lor. Los demás ¿qué decis?
-No es nuestro problema, y tiene a su clan para defenderla.
-¿Jericó?
-He de pensarlo. No perderla de vista y mantenerme informado de los movimientos hasta que llegue. Que nadie más sepa que está aquí.
BARRONS, LIBROS Y CURIOSIDADES
-Jodido infierno.
Desde que la he visto esta tarde algo se me ha removido. Me pasó lo mismo cuando vi a Mac, tanto la bestia como yo la deseabamos. A Amanda la queremos proteger a toda costa. He de reconocer que sentí una corriente eléctrica cuando me tomó de la mano.
La observo dormir. Tapada por el plaid junto a Mac me hace desear cosas imposibles. Cosas que hace miles de años desterré de mi mente. Pero he de saber hasta donde llegan sus poderes o hasta donde pueden llegar.
A medianoche vienen los Keltar. Cían y Drustan les acompañan
Siguen sin localizar a Christian pero saben que está dentro del espejo. La niña les cuenta todo lo que evita que nos enzarcemos en una pelea.
-Gracias Jericó – Chloe se abraza a mi llorando.
-Dageus, necesito hablar en privado contigo.
-Lo que me tengas que decir dilo aquí, estoy dispuesto a pagar por lo que has hecho, tú solo di el precio.
-No se trata de eso exactamente. ¿Sabes qué es tu hija? - su cara permanece tranquila.
-No sé a qué te refieres.
-Sí que lo sabes. Ha dormido a la señorita Lane con un hechizo del sueño y ha restaurado una alfombra. El sueño ha sido inconscientemente pero el otro...sabía muy bien lo que hacía.
-Si le tocas un pelo a mi niña o dices algo, te juro que seré tu pesadilla a lo largo de los siglos.
-Yo no soy tu problema, no voy matando a niñas hechiceras, pero hay quien lo hace y quien pagaría mucho por hacerlo.
-Podemos protegerla.
-Solo es una niña, comete errores.
-Nosotros la enseñaremos.
-Espero que cuando crezca no sea un problema, ya sabes a que me refiero. Fuisteis muy fieros en otros tiempos.
-No vuelvas a acercarte a mi niña.
-Dageus enséñala a diferenciar el bien del mal o no cumplirá dieciocho años.
-¿Es una amenaza?
-Una advertencia.
