Información un poco "necesaria": "El Virus - The Loud House" fue un fanfic demasiado popular en 2017 / 2018, el cual fue publicado en Wattpad y fue borrado hace más de un año porque la cuenta del autor original (M4rc05) fue eliminada. No había señales de que el autor volvería a subirlo y al parecer no lo había subido a otra plataforma que no sea Wattpad.

Hace un poco de tiempo encontré 6 capítulos de 8 en YouTube, aunque lastimosamente sólo estaba el audio y no había señal de un documento de texto; por lo que me dí la tarea de convertir el audio en texto, escribiendo conforme lo que iba escuchando en esos capítulos.

Es por ésto que el fanfic contiene algunos cambios de texto comparado al fanfic original, para así darle un poco más de sentido sin perder la esencia del original.

Dicho ésto, pueden disfrutar del fanfic.

Era una mañana como cualquier otra en la casa Loud, con la diferencia de que hoy es sábado, y eso significa que todos están divirtiéndose a su manera. Las gemelas jugaban por doquier, Lisa estudiaba en su cuarto, Lucy estaba escondida en quién sabe dónde (probablemente leyendo), Lynn estaba practicando deportes en el patio, Luan ensayaba su rutina y Luna estaba en el garage con su guitarra, Leni había salido de compras al centro comercial, y Lori como siempre, charlaba con Bobby.

La casa estaba llena de vida, y también de un gran alboroto. Pero para Lincoln, ser el único chico de la familia tenía sus ventajas. Podía quedarse en su habitación leyendo cómics en ropa interior y nadie lo molestaría.

El sábado era su día favorito porque: además de que no hay escuela, podría disfrutarlo como quisiera. Ese mismo día iría con Clyde a la convención anual de cómics en el centro comercial de Royal Woods, donde presentarían un estreno de la película de Ace Savvy. Habían estado esperando ese día todo el año y no se lo perderían por nada.

El evento empezaba temprano pero la presentación sería a las doce. Hasta entonces debía estar ahí con su mejor amigo lo antes posible para conseguir buenos lugares; tomó su walkie talkie y llamó a Clyde, quien respondió casi al instante.

-Muy bien Clyde, espero que estés listo para la mejor película de la historia, ya compré las entradas, pasaré a buscarte a tu casa e iremos al centro comercial; no podemos perdernos esto, espero que estés listo-.

-Afirmativo Lincoln, y estoy más que listo, de hecho, estoy en la puerta de tu casa. ¿Podrías bajar a abrirme la puerta?-.

-En seguida bajo; ¿Cuánto tiempo llevas ahí?-.

-No mucho. Acabo de llegar pero me quedé viendo a Lori que acaba de irse en la van-.

-¿Se fue?. Rayos. Bueno, mejor te dejo pasar y aclaramos esto-.

-Muy bien; cambio y fuera-.

Lincoln bajó a abrirle la puerta a Clyde y ambos se sentaron en el sofá. Lori se había ido y era la única que podía conducir. Si Leni estuviera, quizás podría llevarlos. Aún eran las 10 a.m, así que podrían caminar hacia el centro comercial y sólo les tomaría media hora. Ni más ni menos.

Una vez se alistaron por completo y se disponían a salir, una voz los dejó fríos del miedo.

-Lucy, ¿Cuántas veces te he dicho que dejes de hacer eso?-.

-Lo siento Lincoln, pero tenía que decirte algo: afuera no es seguro-.

-¿Por qué lo dices?-.

-No lo sé, sólo lo presiento. De todos modos ten cuidado-.

-De acuerdo, entonces ya nos vamos-.

-Te veré más tarde, ten cuidado-.

Habían pasado 10 minutos desde que habían salido y el cielo se estaba nublando. Lo que parecía ser un pacífico día soleado había cambiado por completo. No habían muchas personas en las calles, y eso era raro para un sábado. Ni siquiera habían niños jugando por ahí.

Podía escucharse el silbar del viento, lo cual le daba un aire tétrico al ambiente; pronto llovería. Debían llegar lo antes posible al centro comercial. Si corrían, llegarían más rápido, aunque estarían muy cansados.
Aun así tenían tiempo y continuaron caminando, charlando de cualquier cosa hasta que Clyde decidió cambiar el tema.

-¿Sabes?, mis padres están un poco preocupados por la enfermedad que golpeó a algunas ciudades, temen que pueda llegar hasta aquí. Sólo espero que puedan controlarlo, supe que están evacuando algunas zonas y otras están en cuarentena, ¿No es extraño que en los noticieros no salieran tantas noticias?, ¿Crees que pueda ser una conspiración del gobierno para esconder un posible ataque extraterrestre?-.

Clyde sonaba muy serio.

-Lo dudo mucho, sólo debe ser un nuevo virus; nada de lo que preocuparse. Desearía que fueran extraterrestres, así sería más divertido. Sería genial, podríamos ser los héroes que salven al mundo-.

-Sí, sería divertido, pero lo que quería decirte es que: mis padres quieren abandonar la ciudad-.

-¿En serio?-.

-Claro, están muy asustados para quedarse y dijeron que saldríamos esta noche-.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?-.

-Yo tampoco lo sabía, me enteré esta mañana-.

-Pero no será para siempre, ¿O sí?.

Ahora si que empezaba a angustiarse, no quería perder a su mejor amigo.

-No lo sé, probablemente sea hasta que se solucione este asunto, que según las noticias, no será mucho. Quizás un mes-.

-Oh, así que tenemos sólo este día-.

-Así es-.

-Muy bien, me aseguraré de que este sea el mejor día de tu vida-.

-Gracias amigo-.

Entre charlas y planes sobre lo que harían el resto del día, llegaron al centro comercial; había mucha gente acumulándose en la entrada. Al parecer, personas que compraban sus entradas a última hora.

Los dos amigos entraron sin problemas y se dirigieron a la sala de cine. No fue difícil encontrarla ya que había muchos fans disfrazados e incluso grupos debatiendo temas o jugando por ahí.

Aparte de eso, sólo había personas haciendo compras con más velocidad de lo habitual. Incluso algunas corrían como si escaparan de algo.

-Seguramente haya alguna oferta o algo especial el día de hoy-. Pensó Lincoln.

Mientras caminaban, el albino distinguió entre la multitud a una joven rubia caminando de la mano con un chico de camisa verde. Eran Lori y Bobby.

Al parecer estaban en una cita, sería mejor no molestarlos. Aunque Clyde deseaba arruinarles el momento, más por molestar al muchacho que a Lori. Si tan sólo pudiera estar él en lugar de Bobby.

Pero Lincoln no lo permitiría, después de lo difícil que había sido conseguir las entradas no perdería la oportunidad de ver a su héroe en la gran pantalla.

El tiempo pasaba y la fila avanzaba con ligereza, pero no lo suficiente. Faltaban no menos de 20 minutos para que comience la película. Si no lograban entrar a la sala de cine, tendrían que esperar a la próxima proyección. Eso sería a las 16hrs.

No quería esperar tanto, sólo perdería valioso tiempo que podría aprovechar con su mejor amigo.

Finalmente la línea avanzó. El tan ansiado momento había llegado. Sin dudas la espera había valido la pena.

Ya estaban dentro y se dirigían a sentarse, cuando de repente se apagaron las luces. Ambos caminaban con dificultad en la obscuridad de la sala. Sus asientos estarían cerca, sólo unos pasos.

Por el altavoz salió una voz que les dijo:

-Debido a un problema interno se cancela la proyección de la película, disculpen las molestias y por favor diríjanse hacia la cabina de boletos para recibir su reembolso-.

No, esto no podía estar pasándole, tanto tiempo esperando para esto. No podía ser cierto; debería haber una buena razón para que se cancele.

Ambos amigos salieron de la sala, decepcionados yendo a pedir el reembolso y a averiguar que había ocurrido, cuando vieron a Bobby hablando con un empleado del lugar. El joven, al verlos se acercó a saludarlos.

-¿Que hay chicos?-.

-Ah, hola Bobby-. Ninguno de los dos tenía demasiado ánimo.

-¿Qué ocurre?-.

-Estuvimos esperando ésto durante meses y cuando por fin llega el momento, se cancela la película-. Lincoln sonaba bastante molesto.

-Ah, eso. Pues uno de mis amigos trabaja aquí y me dijo que estaba un poco enfermo, pero que tenía que trabajar de todas formas. Su gerente me acaba de decir que se desmayó en la sala de proyección y lo encontraron algo mal, lamento que se perdieran la película-.

-Oh, con que así fue. Bueno, supongo que tendremos que esperar a la próxima proyección-.

-No creo que puedan. Debido a esto están evacuando el lugar, dicen que podría tratarse del nuevo virus-. Dijo murmurando la última frase.

Si se trataba del virus desconocido, lo mejor era salir de lugar lo más rápido posible. Los tres se dirigieron a la heladería donde Lori estaba sentada esperando con un pote de helado en sus manos; se notaba la preocupación en su mirada. Después de todo el teléfono de Bobby había sonado y cuando atendió, su mirada se tornó seria y sin mediar palabra, corrió hacia la sala de cines.

Al llegar, estuvo a punto de bombardearlo a preguntas, pero a penas logró abrir la boca, y Bobby la tomó de la mano y la llevó junto con los chicos.

-Tenemos que salir de aquí-. Fue lo primero que dijo, dejando a Lori aún más confundida.

La rubia aún no entendía que estaba pasando, hasta que vio entrar a unos paramédicos al lugar, y algunas personas tosían o vomitaban.

-Eso es literalmente muy asqueroso-. Atinó a decir.

Su novio dijo que le explicaría que ocurría cuando llegaran a la van. Y así fue, luego de ponerla al tanto de la situación y la de los chicos, estaban dispuestos a irse cuando Lincoln recordó algo.

-¡Leni sigue adentro!, ¡Tenemos que volver por ella!-.

-Espera, voy a llamarla-. Lo tranquilizó Lori.

-¿Hola? Leni, soy yo, Lori. ¿Donde estás?-.

-Shh, no grites, podrían escucharme-.

-¿Quiénes?-.

-Unas... Personas... Creo-.

-¿Dónde estás?-.

-En la tienda de ropa, ¿Puedes venir por mí?, no puedo salir-.

-Bien, en seguida vamos, quédate ahí-.

-¿Dónde más sino?-.

Apenas colgó la llamada y Lincoln comenzó a preguntarle que había pasado, dónde estaba Leni, por qué no debía gritar, entre otras cosas. Lori explicó lo que había pasado, y se dispuso a bajar a buscar a su hermana, pero Bobby trató de detenerla, sin éxito. Estaba dispuesta a traerla de vuelta cueste lo que cueste.

Sin más que hacer, su novio quiso acompañarla, pero ésta no se lo permitió. Le dijo que esperara aquí para cuando al volver, puedan irse lo más rápido posible. Él asintió, aunque no le gustaba mucho la idea. Lincoln decidió ir con ella. Al final eran familia, era un deber protegerse entre ellos y Lori sabía que no podría discutirle eso, así que ambos bajaron y entraron al centro comercial.

Adentro había un gran escándalo. Muchas personas corrían desesperadas gritando por doquier. El caos reinaba por completo

-Muy bien, el departamento de ropa está en el segundo piso. Si tomamos las escaleras de la derecha llegaremos más rápido-.

-Bien Linc, te sigo-. El escándalo había asustado a Lori, quien sólo se limitaba a seguir a su hermano, y mirar en todas las direcciones a las que su vista le permitía.

Al acercarse a la tienda de ropa, escucharon algunos gruñidos. Una persona no suele hacer eso, ¿Entonces habría algún animal suelto adentro?.

La sola idea de que adentro pudiera haber un león o quién sabe que, asustaba aún más a Lori, quién permanecía detrás de su pequeño hermano.

Lincoln se asomó lentamente a la entrada, para quedar estupefacto viendo una típica escena de videojuego o película de terror. Había una persona tirada en el suelo con estómago abierto, y otra persona comiendo de su interior. Tuvo que parpadear varias veces para ver la situación con claridad. No estaba acostumbrado a ver semejante escena. Sólo de escuchar el masticar de la carne, hacía que se le resolviera el estómago.

Se lo dijo a su hermana, quien extrañada decidió verlo por sus propios ojos. Al ver tal acto de canibalismo, ahogó un grito sin mucho éxito, dejando escapar un leve gemido. La cosa ni se inmutó y continuó su festín.

-Pssst, hey, por aquí-. Murmuró Leni, quien asomaba la cabeza por sobre el probador. Al parecer se había quedado encerrada otra vez allí. Señaló su celular y señaló a su hermana. Luego se agachó.

El celular de Lori vibró. Era Leni.

-Me encerré aquí para esconderme de ese loco, no se sentía bien y corrió y mordió a algunas personas. ¿Pueden alejarlo para que pueda salir?-.

-Um, ¿Cómo se supone que saquemos a esa cosa de ahí?-.

-Zombies-.

-¿Eh?-.

-Lori, eso es un zombie, debemos acabar con él-.

-¿Estás loco?. A mí me parece una persona enferma. Creo que al fin esos videojuegos tuyos te arruinaron el cerebro-.

-Vamos, míralo: está muerto y se está comiendo algo muerto, ¿Necesitas más pruebas que esa?.

Sin darse cuenta habían gritado y eso había llamado la atención del zombie, quien ahora se dirigía hacia ellos con los brazos extendidos, caminando lentamente. Lori se puso aún más pálida del susto y quedó inmóvil en su lugar, sin poder reaccionar. Todo dependía de Lincoln.

Tenía que hacer algo o ese zombie se los comería, ¿Pero qué?. Esto no era un videojuego, era la realidad. Tenía que improvisar de alguna forma o pronto serían carne en descomposición en el estómago de su depredador caminante. Desesperadamente miró a su alrededor para encontrarse con una pequeña maceta.

-Ojalá funcione-. Tomó la maceta y la arrojó con toda su fuerza a la cara de su enemigo.

Éste se tambaleó un poco y retomó su lento caminar. Ya no faltaba tanto para que lo atraparan. Todo terminaría en cuestión de segundos.

El chico cerró los ojos para no presenciar su muerte, pero ésta nunca llegó. Al abrirlos se topó con que Leni había salido de su escondite, y con el tubo de acero del vestidor había golpeado al zombie en la cabeza. Éste había caído al suelo y ahí se había quedado.

Ambos hermanos parpadearon un par de veces antes de abalanzarse sobre su hermana, abrazándola.

-No hay tiempo para abrazos chicos. Tenemos que salir de aquí-.

Los tres corrieron en dirección a la escalera y bajaron rápidamente. Abajo algunas personas intentaban contener algunos zombies más, siendo totalmente en vano.

Finalmente los tres llegaron a la salida, donde afuera Bobby los esperaba en la van familiar. Al subir, pisó fuerte el acelerador y salieron lo más rápido posible de aquél horrible lugar.

En el camino, los cinco hablaron sobre lo que acababa de pasar. El golpe había sido muy repentino y difícil de digerir. Optaron por irse todos a sus casas. Primero dejaron a Clyde y luego fueron a casa de los Loud. Bobby se despidió de Lori, alegando que la llamaría más tarde para notificarle su situación y saber sobre ella.

Estando ya en la casa, Lori convocó una reunión familiar. Para su mala suerte, sus padres no estaban presentes. Ella tendría que asumir el papel del adulto responsable mientras tanto. El primero en hablar fue Lincoln, quien trató de suavizar el golpe sin éxito, causando pánico entre sus hermanas.

Lori usó su silbato para callarlas. Explicó que mientras esté la situación así, nadie saldría de la casa bajo ninguna circunstancia. Cerrarían puertas y ventanas. No deberían hacer ningún ruido y deberían esperar en silencio la llegada de sus padres.

Mientras tanto, Lincoln empujaba muebles en las puertas delantera y trasera. Su experiencia en juegos de supervivencia estaba dando frutos. Ahora podría recriminarselo a Lori y ella no podría decir nada contra sus videojuegos.

Agradecía que aún era de día, la noche sería más complicada. Por lo menos aún tenían electricidad. Deberían prepararse para la noche.

Lograron pasar bien las primeras 2 horas. Ahora reinaba la calma en la casa Loud, pero no se debía a una paz ni nada por el estilo: al miedo. Miedo a esas cosas come humanos; a lo que podía pasarle a ellos. Tenían que ser fuertes mientras tanto.

Pero la verdadera pregunta que todos se hacían era: ¿Dónde están sus padres?