Capítulo 4

El grisáceo amanecer de un nuevo día alumbraba la silenciosa habitación, Leon fue el primero en despertar, su reloj interno llevaba muchos años programado para despertar a la misma estuviera en labores o durante su descanso. Su querida castaña que ahora era pelirroja dormía tranquilamente recargada en su pecho, admiró su descanso, por primera vez veía en su rostro un semblante que mostraba tranquilidad y paz, algo que jamás pensó que podría pasar.

No pasó mucho para que ella también abriera los ojos, sonrió al encontrarse con los ojos de Scott a su lado, el calor de su cuerpo envolviendo su cuerpo.

— Buenos días bella durmiente.

— Buenos días cariño ¿Llevas mucho despierto?

— No en realidad, muy poco— mintió

No perdieron tiempo estando en la cama, se levantaron para darse una ducha y salir a desayunar.

Su amena charla matutina era entretenida, la ex agente enumeraba los diferentes sitios donde podrían ir a desayunar, se dirigieron a la zona de taxis pero por desgracia no había ninguno

— Rayos ¿Esperamos uno o vamos a la avenida para pedir otro?— Helena estaba por responder cuando un taxi se estacionó

— Bueno, ya tenemos uno— subieron al auto e indicaron la dirección, el camino fue tranquilo hasta que en un alto un grupo de sujetos soltaron disparos al aire asustando a todos a los alrededores

— ¡Qué demonios!

—Esto no va bien ¡Acelere ya!— ordenó Leon buscando salir bien librado del lío, el chofer obedeció sin embargo de nada sirvió, cuando creyeron estar a salvo, el taxi fue impactado por otro auto que se cruzó la luz roja a alta velocidad.

Por el impacto Helena golpeó su cabeza contra el cristal de la ventana, como acto seguido su arma se desenfundó y resbaló debajo del asiento del conductor, a pesar de ya no pertenecer al gobierno seguía portando un arma por seguridad

— L… Leon— mencionó su nombre esperando saber que estaba bien,

— ¿Estás bien?— preguntó él con dificultad

— Sí, un rasguño sin importancia— mintió, la sangre resbalaba por su frente hasta entrar a su ojo izquierdo provocándole ardor

— ¡Llamen al 911!

— No creo que hayan sobrevivido.

— ¡Háganlo ya!— gritaban afuera buenos samaritanos que se acercaron al auto para intentar ayudar — ¿Pueden escucharme?

— S… Sí— respondió Scott

— La ayuda ya viene, no se preocupen— exclamó el chico por fuera.

Comenzó a intentar accionar las puertas del taxi para sacarlos y evaluar sus heridas, por fortuna logró abrir la del lado izquierdo

— Espera, no te muevas, déjame evaluarte, estudié primeros auxilios— Lena asintió molesta lo único que quería era saber que Leon también estaba bien ya que lanzaba gemidos constantes de dolor dejándola muy inquieta — Sólo te abriste la frente, necesitarás algunos puntos, trataré de quitarte el cinturón— quiso accionar el botón del cinturón pero como imaginó, estaba atascado así que usó el plan B, de su mochila sacó unas tijeras con las que cortó la correa — Listo, revisaré tus piernas.

— Déjame, estoy bien, revisa a mi novio por favor— aventó su mano de un manotazo, ella no importaba, sólo tenía una tremenda jaqueca y la herida de su rostro, nada grave, Leon por su lado no dejaba de quejarse

— De acuerdo— rodeó el auto, intentó abrir la otra puerta pero no se accionaba — Está atascada..

— Tranquila amor…. Estoy bien, nada que no haya pasado antes— luego tosió un poco expulsando sangre

—¿Estás seguro que estás bien? Lo dudo— contestó severa pero no respondió, se movió de lugar, estiró su mano para tratar de quitarle el cinturón pero Leon lo evitó haciéndola enojar — ¡Con un demonio déjame ayudarte!— lo regañó sin embargo los cuerpos de emergencia llegaron, un bombero le pidió que saliera y los dejara trabajar, luego de mucho discutir la dejaron permanecer cerca.

Por desgracia no se podía hacer mucho por el chofer pues su cabeza impactó en la ventana atravesándola y clavándose los vidrios en el cerebro.

Para liberar al hombre los bomberos se ayudaron con las pinzas hidráulicas destrozando la puerta y así poderla quitar, los paramédicos se aproximaron para atenderlo ahí mismo evaluando la gravedad de su estado, Harper esperaba impaciente ¿Por qué no lo sacan ya? Se preguntó cuando no los vio moverse ni vio a Leonser sacado en camilla.

— Debemos sacarlo con cuidado, si eso se mueve, puede morir— indicaba un paramédico al tiempo que el rubio era sacado del auto. Harper no perdió ni un segundo y corrió a verlo, el alma escapó de su cuerpo cuando lo vio entendiendo por qué dijeron que ella era la menos grave.

— Leon no..

— Tranquila Lena, luce peor… Ngh— se quejó — De lo que realmente es— respondió hilarante buscando minimizar su situación y no alterarla demasiado, ella mientras tanto cubrió su boca con sus manos negando lo que estaba viendo: En su costado derecho un pedazo de metal se incrustó y Leon buscó detener la hemorragia con su mano pues estaba completamente bañada en sangre, la chica calculó la zona donde estaba encajado y podía decir que le había alcanzado el hígado o el bazo, órganos muy delicados.

— Subanlo con cuidado.

— Los acompaño.

— Sólo un familiar…

— ¡Soy su novia, maldita sea! Él vive en Columbia, no tiene a nadie más aquí además de mí— estalló ante la negativa, ante la información de no vivir en la ciudad le permitieron que lo acompañara.

— Ni en esta situación… Puedes dejar de ser mandona— susurró divertido luego perdió la conciencia

Arriba de la ambulancia recibió las primeras atenciones, le conectaron una vía intravenosa con solución salina, revisaron sus niveles de glucosa las cuales eran bajas porque no habían desayunado aún, la presión era baja también atribuyéndola a la pérdida de sangre.

— Leon por favor, has vivido cosas peores que esta, no puedes dejarte vencer, eres el eterno superviviente, por favor no me dejes— sus palabras se llenaban de dolor y suplica, no quería perderlo, no de nuevo y esta vez para siempre e irremediablemente. Sostuvo su mano izquierda, la que estaba manchada de sangre por tratar de detener la hemorragia, pegó su dorso a su frente mientras las lágrimas salían de sus ojos marrones.

¿Por qué? Su mañana empezó bien, con él a su lado luego de habérsele entregado la noche anterior, de haber pasado su primer noche fuera de casa después de haberle dicho todo lo que siente por él intentando recuperar el tiempo que perdió en Washington manteniéndose callada ¿Por qué debía tornarse de rojo por la sangre nuevamente?

— ¡El pulso se detuvo, entró en paro!— el grito de la paramédico alertó a Helena arrancándole súbitamente de sus pensamientos ¿Paro? No por favor

— ¡Comenzando RCP!

— ¡Leon no!— observaba en la esquina de la ambulancia como la segunda persona más importante para ella perecía en su presencia sin que pudiera hacer algo más que observar, igual que hace 4 años… Igual que en Tall Oaks.

— ¡5 minutos para llegar al hospital!

— No tenemos 5 minutos, maldición— Helena no podía hacer más que llorar por tener suerte y que el agente pudiera resistir como siempre ha hecho, en ese momento rogó a todos los Dioses habidos y por haber por que le permitieran pasar más tiempo con él logrando escapar una vez más de las garras de la muerte.

— Lo recuperé— sus ruegos fueron escuchados, lloraba de alegría, tantas emociones fueron demasiadas para ella que terminó perdiendo la consciencia.

El sol de mediodía hacía brillar las blancas paredes de la habitación donde ella se encontraba, sus ojos se fueron abriendo lentamente, el constante "bip" de la máquina a su derecha le hizo recordar lo que estaba pasando.

— ¡Leon!— se arrancó los electrodos y la vía intravenosa, esto provocó que su brazo sangrara un poco por la fuerza con la que la aguja salió pero no le importó. Traía aún su ropa así que sólo se puso los zapatos, tomó sus cosas y salió corriendo buscando a alguien que le pudiera dar informes — Señorita necesito informes. Hace rato llegó un hombre en estado grave, tenía un pedazo de metal incrustado en sus costillas, necesito informes por favor— pidió agitada y también nerviosa, la enfermera la reconoció

— Sí, lo recuerdo. Fue necesaria una cirugía, en estos momentos siguen en el quirófano, espere a que le llame— maldijo por lo bajo, no tenía la paciencia para esperar pero no tenía de otra.

Caminaba de un lado a otro, se sentaba un rato luego la desesperación de no saber nada la obligaba a volverse a levantar, se asomaba a recepción y después regresaba, estaba echa un manojo de nervios. El cuarto vaso de café fue depositado en el bote de basura y por supuesto se dirigió a la máquina para comprar uno más.

Una hora y 7 vasos de café después un par de médicos se acercaron a ella.

— ¿Usted es la familiar del hombre que sufrió un accidente vial esta mañana?

— Sí doctor, soy su novia ¿Cómo está él?

— La cirugía fue difícil, perdió mucha sangre y entró en paro pero pudimos recuperarlo. Ahora está en terapia intensiva, aún no está fuera de peligro.

— No...— cubrió su boca mientras las lágrimas se iban agolpando en sus ojos, sus piernas empezaron a temblar así que se sentó para no caer

— Le estaremos informando de su estado.

— ¿Puedo pasar a verlo por favor?— su llanto y preocupación conmovieron a ambos médicos

— 15 minutos— se levantó y fue rumbo a la habitación que le indicaron.

Entrar ahí fue difícil, verlo con varios cables en su cuerpo le provocó un escalofrío tremendo, rozó su brazo conectando a la intravenosa que le administraba medicamentos.

— Hola amor… Por favor recuperate, sé que puedes con esto, ya pasaste lo más difícil, no me dejes por favor… Te lo suplico— llevó la mano de Leon a sus labios para besarle el dorso, luego recargó su frente comenzando a llorar, mientras caminaba rumbo a la habitación se prometió no llorar pero estando ahí viéndolo inerte, respirando apenas de forma perceptible y en la cama del hospital le hizo sentir frágil y toda fortaleza se fue al carajo. Miró su rostro y acarició su mejilla

— Señorita, ya es hora.

— Ya voy— regresó su vista a él — Debo irme, vendré mañana. Te…. Te amo— susurró a su oído como si la escuchara después le depositó un beso fugaz en sus labios y se fue.

Fue a recepción para brindar los datos y poderlo registrar, terminado le entregaron sus pertenencias como teléfono celular, billetera, ropa y llave de hotel. Avanzó unos cuantos pasos pero no pudo más, toda la adrenalina, angustia y emociones acumuladas desde la mañana terminaron por desbordarse, cayó de rodillas al suelo mientras lloraba con amargura.

— Señorita ¿Se encuentra bien?— preguntó preocupado un enfermero que pasaba por ahí sin embargo Helena sólo se limitó a negar con la cabeza — Venga, vamos a sentarnos— con cuidado le ayudó a ponerse de pie y la llevó a la silla más cercana donde dejó que se desahogara.

Le llevaron un té de la cafetería, una vez más calmada agradeció la atención, pidió disculpas por quitarles el tiempo y salió del lugar.

No quería regresar a casa, no tenía nada qué hacer pero debía alimentar a sus pequeñas mascotas, terminando se iría a dormir, era lo único que quería hacer.

Los días pasaron y Kennedy se recuperó satisfactoriamente, salió de terapia intensiva y llevado a recuperación, Lena estuvo al pendiente de él todo el tiempo, pidió sus vacaciones forzadas del trabajo para poderlo cuidar y ayudar a Leon con el tremendo papeleo burocrático para el seguro médico.

Era de noche, todo el personal de planta ya se había retirado dejando únicamente a los que cubrirían la guardia nocturna, el silencio imperaba casi por completo el pasillo del piso donde Leon descansaba, él entre tanto cabeceaba mientras leía el libro que Helena le llevó, decidió parar por esa noche su lectura y descansar después de todo mañana en la tarde le darían de alta. Se estiró un poco para dejar el libro en la pequeña mesita a lado de su cama, la punzada de su herida sanando le hizo soltar un pequeño gemido de dolor, con cuidado se acomodó en la cama y procedió a dormir.

Entrada la noche el silencio imperaba por completo, pocos eran los enfermeros que rondaban el lugar y esto fue aprovechado, un par de sujetos vestidos de personal médico se adentraron al lugar luego de asesinar a los dueños originales de los uniformes que portaban, iban buscando cuarto por cuarto al objetivo indicado por el superior que los mandó. En el cuarto 356 encontraron a quien buscaban, la habitación era donde el agente se encontraba, despertó de su sueño tras oír unos pasos, abrió los ojos para saber qué pasaba, vio 2 puntos color rojo y unas siluetas que apenas y se iluminaban por las luces del exterior, después todo se volvió oscuro.