Los personajes y la historia en la que me baso es de S. Meyer, KM Moning y S Kenyon
Capitulo 42
Chloe Mackeltar
POV CHLOE
Delante del espejo me pruebo mi vestido. Mucho tiempo ha pasado desde que posé para el retrato, cinco siglos o treinta años, según desde que lado se mire. Dageus aparece a mi espalda y me rodea con sus brazos.
-¿Has terminado? - le pregunto.
-No. Vengo a por el postre – me gira para besarme y acabamos en el suelo. Su boca desnudándome y yo disfrutando de su ronroneo.
Volvemos a estar delante del espejo, desnudos. Sus labios vuelven a recorrer mi cuello, mis hombros... Sus manos no dejan de aprenderse mi cuerpo... Sus largos dedos juegan con mi intimidad llevándome otra vez al orgasmo...
-Dímelo – me pide con voz ronca – dímelo...
-No...te...burles de mi...
-Nunca lo hago. Dímelo... - sus manos no tienen piedad.
-Te amo.
-Eso es, y ahora alcanza tu placer para mi muchacha...
Miles de estrellas se vuelven a romper en mi.
Para nosotros es un doble placer tener sexo delante de un espejo. Al instante siento la cama y la lengua de Dageus saboreando mi interior, salvaje y bestial. Dentro de mi. Sexo...primitivo... conozco cada centímetro de su cuerpo, lo he saboreado, lamido y mordido. Todos y cada uno. La habitación se impregna de nuestro aroma mientras vamos bajando el ritmo y besos tiernos van sustituyendo a los salvajes...
-No salgas de mi – le suplico.
-No... - y al poco vuelve a estar duro para mi.
Despacio.
Sin prisa...
-Ay muchacha nunca serás consciente de lo que me haces.
-Dageus, siempre te amaré, haya un escudo delante o no.
-Esa imagen tuya delante del escudo la llevo en mi corazón, y es lo que me daba fuerzas cuando no las tenía muchacha.
-Shssss no pienses en eso, aquí solo estamos tú y yo – su mirada ámbar me lo dicen todo sin palabras.
-Yo soy más grande, así que te amo más, te amaría aunque tú dejaras de hacerlo y te haría mía con todos los hechizos que conozco, y créeme que los draghar conocen muchos, te voy a hacer mía hasta fundirte conmigo.
-Palabrería Keltar, palabrería.
-Serás descarada... - me gira hasta ponerme boca a bajo y le da un buen bocado a mi trasero.
-Esto te va a costar caro Keltar – le digo apoyada en mi brazo.
-TOC TOC – golpes en la puerta – no quisiera molestar – nos dice Gwen – pero si no podéis ir a por Amanda voy yo.
-Amanda! - decimos a la vez.
-Ya vamos – le digo.
-Chloe entra tú primero, si lo hacemos a la vez no salimos.
-¿Qué crees qué decidirá? - le pregunto ya bajo la ducha.
-Se quedará en Inverness, Drustan quiere que sea amiga de la señora Cullen y ella quiere serlo.
-Sí, me dijo que encontraba paz con ella, el que me preocupa es Ethan.
-Y a mi Chloe, y a mi. Una cosa son nuestros pactos y otra los suyos. No les gusta Takeshi, ni Lor.
-Mi niña no va a ser una mercancía para casarla con el mejor postor. Y tú no fomentes encuentros, que te conozco.
-Solo quiero que valore sus expectativas, y con respecto a Lor, Barrons se encargará de él. Aunque si he de serte sincero prefiero al McIlloch, un chico formal, serio, familiar, de raigambre escocesa.
-Un berseker, ¿quieres eso para tu hija?
-Si. - me da un beso en la frente al dirigirse al baño.
-Ella no lo quiere porque es especial.
-Y Lor ¿qué es? - me pregunta asomado a la puerta.
-Pero ella solo se divierte con él, no hay nada serio. Amanda tiene la cabeza muy bien puesta. Tenemos cuatro hijos y los cuatro diferentes. Pero Amanda es especial, tengo muchas esperanzas puestas en tu padre cuando venga.
-Amanda es mi padre – me dice al dirigirse hacia el vestidor – siempre con sus secretos y sus planes dentro de planes. Silvan se parece más a mi. Evan es tu abuelo.
-Por eso le puse su nombre. Y Melissa...esta hija solo nos da quebraderos de cabeza. ¿Va a montar al final el estudio de fotografía?
-Sí, tengo al abogado preparando el contrato de alquiler y los permisos necesarios.
Conduciendo el Audi por la carretera Dageus me mira y me toma la mano. Lo nuestro es sincronización. Desde el primer día.
-¿Qué ocurre Dageus? ¿No me lo vas a contar?
-No sé si estoy muy convencido del papel que tiene que jugar Amanda con los Cullen. Ella quiere ser su amiga realmente.
-Estoy segura que habrá sopesado los pros y los contras. Y le viene bien tener contactos, nunca se sabe.
-No es eso. Es...si... - me mira preocupado – se siente demasiado bien con ellos. El otro día me contó que había tenido un sueño con Esme, uno en el que Amanda le daba la espalda y Esme le suplicaba ayuda.
-Todo saldrá bien – le acaricio la mano – lo sé. Amanda tiene que aprender a canalizar esos sueños, son solo reflejo de sus preocupaciones.
-Yo diría más bien premoniciones.
-No, se atrae lo que se piensa. Solo tiene que pensar en positivo, para atraer lo bueno a su vida.
-Tú siempre con la esperanza por delante – me besa la mano – hay veces que te observo dormir y agradezco infinitamente la suerte que tengo de tenerte. No sé que haría sin mi tetera.
Mi niña está en casa. Simplemente no podemos soltarla por mucho que nos diga que se queda en Inverness.
Acomodada en el coche saca su movil y pulsa el dos. Los puños de Dageus aprietan el volante.
-Hola Jericó, estoy en casa – mi hija está feliz – sí, tranquilo, haré un skipe con ella en cuanto llegue y me duche. Luego hablamos ¿vale?
-¿Ocurre algo? - le pregunto.
-No, nada – me responde Amanda – es solo que Mac no sabe que me quedo, se había hecho ilusiones con que volviera a Dublín.
-Y Barrons sí que lo sabe – le reprocha Dageus – tu padre se acaba de enterar y Barrons ya lo sabe.
-Ayyy papá – Amanda acaricia el hombro de su padre – salió en la conversación y yo le dije que prefería quedarme, pero alejada de todo esto. Necesito buscar mi propio camino. Y sí que lo sabías, sabes de sobra que no puedo obedecer a Ethan lejos de aquí.
-Si yo te entiendo Amy, más de lo que tú crees, pero soy tu padre.
-Estoy segura que no se lo contabas todo a tu padre.
-Bueno, da igual – intervengo - ¿Qué quieres hacer ahora? Te advierto que los tíos te están esperando para cenar, te lo digo por si querías relajarte.
-Da igual, me apetece una supercena en familia. Tengo algo que enseñaros, pero primero se lo enseñaré a mi padre favorito.
-¿Cómo que favorito? Solo tienes uno – le gruñe.
La mirada de Amanda a su padre ha puesto en guardia a Dageus y o me ha dejado estar. Imagino que la Reina Negra tiene algo que ver en esto.
Hemos abierto el comedor grande en honor a Amanda. Y por que nos hemos juntado todos. Hasta Charlie y Bella han venido.
Ya de madrugada, el Tetraskel se ha retirado a la Torre junto al Consejo de Ancianos y por primera vez, nos han permitido a nosotras estar.
-Mi hija tiene que contaros algo.
-Como sabéis estuve de compras por Oriente y le compré a un anticuario japonés esto – Amanda se levanta y coloca en la mesa del escritorio de Drustan dos libros.
-¿Puedo? - le pregunta Drustan.
-Por supuesto.
-Están en blanco – dice tras ojearlos.
-Por ahora – Amanda toma uno de ellos, se sienta en la mesa y escribe – abrelo tio y lee lo que pone. El otro se lo da a Cían.
-Me llamo Amanda y son las dos de la madrugada del 30 de junio. Pero qué es esto... - Drustan la mira intrigado.
-He pensado que tal vez … cuando venga el abuelo ...podríamos darle uno y así comunicarnos.
-Quieres decir que ...- Cían vuelve a observarlo – que lo que se escribe en uno se refleja en otro.
-Eso es.
-¿El japonés sabía esto? - le pregunta Ethan tomando uno de esos libros.
-No lo creo porque me costaron lo que puede valer un libro viejo – le contesta Amanda.
-¿Y cómo lo supiste Amanda? - le preguntó Malcom - ¿Cómo supiste que eran mágicos?
-Simplemente lo supe.
El retrato de Dageus preside mi alcoba.
Cuando él no está duermo en el sofá observando el retrato. Me tranquiliza porque es como si me hablara. Me dice tantas cosas...
-Chloe – me llama Dageus desde la puerta – es la hora.
La familia viene a pasar un par de semanas. Es el regalo de Christian. Hace tiempo que se reconstruyó el Ban Drochaid y solo se ha utilizado en una ocasión. Y no fuimos nosotros. Así que ahora que Christian es prácticamente un unseelie se ha atrevido a usarlo después de hacerle ciertas modificaciones.
En torno a las piedras se encuentran Drustan, Dageus y Cian por un lado, y por el otro el Tetraskel. Gwen, Jessica y yo estamos en el exterior preparadas con mantas y todo lo necesario.
Empieza a hacer frío. Hielo y granizo caen sobre el dolmen. A través de la niebla se oye una voz masculina.
-¿Drustan?
-Si, aquí estamos, avanza.
-Niñas quedáos junto a mamá hasta que yo os lo diga. Drustan no te veo, la niebla me impide ver.
-Entiendo – Drustan recita un simple hechizo y la niebla desaparece por completo.
-Hermanos! - Robert se funde en un abrazo con ellos. Esta es mi familia – señala a la mujer junto a cuatro niñas.
-Bienvenido Robert, eres el primero en llegar.
-Vamos – se les une Cían en el abrazo - estaréis helados y hambrientos.
-Sí, bueno – Robert nos mira por encima del hombro de Drustan – pero antes quiero un beso y un abrazo de la mujer más guapa del mundo – nos pide con una sonrisa pícara.
-Ya sé que te refieres a mí – dice Gwen yendo hacia él en un mar de lágrimas.
-¿Esa no era yo? - pregunto.
-Pues vamos a tener un problema porque a mi también me lo decía – alude Jessica.
-Rob, Rob, cariño, tan zalamero como siempre – lo cubre de besos – diles que soy yo – le reprende Gwen.
-Margot – Dageus va hacia ella con los brazos extendidos.
-¿Me vas a besar? - pregunta ella – tengo entendido que besas a todas las mujeres de la familia.
-Jajajajajajaja ¿puedo? - le pregunta a Margot.
-Por mi si. Nell me ha hablado mucho de vosotros.
-Ahh mi Nelly – abraza a Margot y le da un pequeño beso en los labios – bienvenida a nuestra familia y al siglo XXI.
-Me alegra que sigas siendo el mismo Dageus de siempre – le dice entre risas Robert. Al instante su risa cesa y observa a los cuatro que hay al otro lado de las piedras – no puede ser. Decidme que seguís causando problemas.
-De vez en cuando – le contesta Ethan.
Jessica y yo nos ocupamos de instalar a la familia de Robert en el castillo mientras los demás se quedan en las piedras esperando a Ian. Al filo de la medianoche, llegarían Silvan y Nell. Según nos informó Christian al comprobar que todo iba bien, las hermanas llegarían el fin de semana de la boda, sería más fácil si había que hacerles hechizos de memoria.
La llegada de Ian es emotiva y controladora a la vez. No puede evitar ser y comportarse como un lair, al igual que Drustan. Besos y abrazos se suceden entre miles de preguntas. Y a las doce de la noche, el silencio se hace en las piedras. Nadie habla y nadie respira hasta que la niebla no se evapora por completo.
Y entonces les vemos.
Un sonriente Christian tiene cogidos por el brazo a una llorosa Nell y a un curioso Silvan.
-Padre!
Llanto de alegría, besos y más besos.
-¿Dónde...?- empieza a preguntar Silvan.
-Detrás de ti abuelo – le contesta Ethan sin dejar de terminar la pregunta.
Silvan se gira y les observa ladeando levemente su cabeza. Les está leyendo el corazón, como le gusta decir a él.
-El Tetraskel, y por lo que veo, fuerte y sólido. Ethan, tú eres el que los une y los guía.
-Abuelo...- le abraza y le da dos besos- te he echado de menos, pero eso se va a solucionar.
-Miedo me das, ¿de quién ha sido la idea? ¿de Silvan el magnífico? - señala a mi hijo Silvan – muchacho – le abraza y le coloca su frente junto a la suya – Inquieto como tu padre.
-Abuelo – Sil le toma sus manos y se las besa.
-Malcom – Silvan le pone las manos en los hombros, le mira a los ojos y le abraza – la mente sensata del grupo. ¿Donde estarían sin ti?
-Alguien debe contenerles.
-¿A todos? - pregunta Silvan mirando con lágrimas en los ojos a Amanda.
-A veces lo consigo – le contesta con una sonrisa mirando a Amanda también.
-Mi reina – la saluda con una reverencia.
-Abuelo – Amanda se lanza a sus brazos llorando.
-Bueno, basta ya de tanto llanto, para Nelly – que entre lágrimas besaba a todo el mundo – yo he venido a la celebración de una boda ¿Y la novia?
-Detrás de ti – le contesta Hanna.
-Como siempre, mi novia obedece a todo el mundo menos a mi. Abuelo, ella es Hanna.
-¿De verdad pensabas que me iba a perder esto? - se va hacia Silvan y le abraza – el gran Silvan al fin entre nosotros.
-Me va a gustar charlar contigo ¿Juegas al ajedrez?
-Por supuesto ¿Vamos dentro? Me parece que estaríamos más cómodos.
-Mi reina – Silvan le ofrece su brazo a Amanda – Milady – el otro es para Hanna – por qué tengo la extraña sensación de que vosotras dos sois peligrosas.
-Mirad a vuestro padre, como un joven mozo, ha rejuvenecido veinte años en cuanto ha visto a Amanda.
-Siempre fue su favorita – comenta Ian.
-Me temo hermano – dice Drustan chasqueando la lengua – que es la favorita de todos.
El gran salón es un hervidero toda la noche. Otros miembros de la familia que saben nuestro secreto están aquí, como Evan y Madison, el resto llegará mañana. Hay que ser muy cuidadoso y tenemos mucho que decirnos y ponernos al día. A altas horas de la madrugada nos retiramos las mujeres y dejamos en la biblioteca a los hombres y a Amanda.
