Los personajes y la historia original están basados en S. Meyer, S. Kenyon, KM Moning y Moonlight
hay un guiño a Outlander
y pensar que tenemos que esperarnos hasta enero para otro libro de la gran Moning!
Capitulo 44
La boda
POV EDWARD
Esta familia me intriga cada vez más. En el fondo me gusta pero me preocupa. Hay veces que leo sus mentes, alto y claro, y otras veces...silencio.
Bella quiere que vayamos a conocer a sus abuelos. Así se lo ha pedido el gran Silvan, como le llaman. Por lo que he podido dilucidar, todos le tienen un gran respeto y acatan su palabra sin hacer preguntas. Algo me dice que si obtengo su aprobación, algún día me casaré con Bella.
Justo antes de tomar la carretera hacia Aldury hay un bosque de antiguas coníferas, y me doy cuenta de la cantidad de ciervos que hay en los bosques que circundan la montaña de los Mackeltar. Los lugareños dicen que estaba encantado como tantos bosques en Escocia y la verdad es que cuando he venido por aquí, incluso la primera vez hace tantos años, sentía algo extraño, como una presencia. Mi padre conduce serio y formal y mi madre me dedica una enorme sonrisa. Jasper hace lo que puede para calmarme. Cierro los ojos y pienso en Bella. Mi mundo es ella, mi razón de ser, si ella me faltara yo...no podría vivir sin ella.
-FRENA!
El grito de Alice frena en seco el mercedes de Carlisle y el BMW de Emmet.
Justo en ese momento un jinete se para delante de nosotros con el caballo encabritado. Es Nico y no puede controlarlo.
-Que nadie se mueva ni salga del coche – la voz de Carlisle es una orden.
-Nico! - Bella llega junto a él y se para al vernos.
Verla de cerca es toda una visión. Los caballos nos sienten y están nerviosos. Bella y Nico apenas si pueden contenerlos.
-Shhhhs quietos – Ethan y...¿otro Ethan? Consiguen calmarlos – Carlisle! - le llama en voz alta – tranquilo, no nos acercaremos a vosotros.
-Bella – la llama el otro Ethan.
-Estoy bien – le contesta sin dejar de mirarme.
Justo detrás de nosotros llegan Silvan, Malcom y Amanda.
-Me estoy empezando a poner nerviosa... - me dice Rosalie
-Edward...se van, solo ha sido un susto, yo sujeto a Jasper.
-Una carrera al castillo – propone Bella con una pícara sonrisa.
-¿Qué te parece Sil? - Malcom se acomoda en su caballo – la enana nos está retando.
-Solo está fardando delante de Edward. La dejaremos ganar y ya de paso le provocamos un aneurisma al chico.
-Muy buena Silvan – dice mi padre.
-Papá!
-Tienes que relajarte, vives al borde de ella.
-A Edward le dan miedo los caballos – le explica un Ethan a otro.
-Cladhaire sasannaich – le responde iniciando la carrera.
-Ahora nos vemos – Bella se despide con un guiño.
Todos inician el galope como si les fuera la vida en ella. Salgo del coche para verla desaparecer. Al girar la curva de la carretera la vemos saltar la valla.
-Has de reconocer Edward que es una magnífica amazona – las palabras de Jasper están llenas de admiración.
-Es peligroso.
-No, inglés cobarde, los caballos se han asustado al frenar de golpe Nico y Bella han sabido controlarlos.
-Edward, hijo, no puedes quitarle a Hypatia.
-Alice – la llama Emmet desde el otro coche – seguro que tú sabes quien era el otro Ethan.
-No estoy segura, pero creo que es Ian, uno de los hermanos de Drustan.
Al llegar al castillo oímos más alboroto que de costumbre, supongo que por la familia. Alice entra por la puerta como si de su casa se tratase, saludando a todo el mundo.
-Carlisle, Esme – les recibe Drustan – mi padre os espera en la biblioteca.
-Drustan ¿Cómo estás?
-Contento y feliz de tener a toda la familia, es muy difícil reunirnos.
He vito los retratos de Silvan, he oído hablar de él, pero al verle en directo, supera cualquier descripción. Ese anciano impone con solo su presencia. Parado delante de la chimenea nos da la bienvenida. Sus ojos color chocolate me son muy familiares.
-El doctor Carlisle Cullen supongo – el anciano le ofrece su mano – la señora Cullen.
-Señor Mackeltar, tenía muchas ganas de conocerle, Ethan solo habla maravillas de usted.
-Lo mismo digo. Y por favor, llameme Silvan. Y usted es Esme.
-Si, perdone que le mire así es que...
-Si ya lo sé, me parezco a ese científico, Einstein, me parece que se llama. Tenía ganas de conocerles antes de la boda porque ustedes son amigos de Ethan y Amanda.
-Pensé que veníamos en calidad de padres de Edward – reconoce mi padre.
-No. Ese es problema de mi hijo, no mio – dice mirándome directamente.
-Señor – le saludo adelantándome para darle la mano – permitame presentarme, soy Edward Cullen.
-¿Se puede? - Hanna entra a la estancia directa a Silvan – solo vengo a saludar y a decirte que me llevo a Nell – le da un beso que el anciano recibe como el bien más preciado.
-Muy bien querida.
-Esme ¿Te vienes? Amanda se viene. Vamos a ultimar los detalles florares de la iglesia.
-Vaya con ellas – le incita Silvan.
-¿No te importa? - le pregunta a Carlisle.
-En absoluto cariño. Ve.
-Y dígame Carlisle, ¿como se conocieron?
La cabeza del anciano se inclina como lo hace la de Amanda y destellos dorados salpican sus ojos marrones. Se inicia así una conversación en la que mi padre habla de Esme como nunca lo había hecho. En su mente veo escenas olvidadas para mi pero que están muy vivas para él. Evidentemente omite la verdad, la enmascara, como siempre hemos hecho, pero en cierta medida, le es totalmente sincero, excepto por la fecha.
Ethan y Silvan vienen a buscarle y de me quedo solo frente a Silvan. Tengo la sensación de que conmigo será implacable.
-Y dime muchacho ¿Cómo conociste a mi Bella? Estoy intrigado con el no accidente.
-No fue un encuentro muy...agradable.
-Los mejores nunca lo son.
Me aferro a la verdad y todo lo serio y concentrado que había estado con mi padre se vuelve divertido y risueño. No deja de reírse.
-Jajajajajaja igual que su padre. La próxima vez la encierras en el excusado.
-¿Como dice? - cuando más falta me hace leer la mente más me falla.
-Nada. Tonterías de viejo. Cuidamela mucho Edward, Bella es el corazón de esta familia.
-Se lo prometo Silvan. Daré mi vida por ella. Desde que Bella está en Forks no dejan de ir a visitarla, de alguna forma es como si necesitaran de ella. Al principio creía que era para protegerla, pero me he dado cuenta que es al revés, es ella quien les protege a ellos. Siempre que discuten por algo, Bella asume el mando y todos acatan su decisión. Da la impresión de ser tan poca cosa, como de porcelana, y resulta ser la más fuerte, el pilar que sostiene. Toma las decisiones precisas y acertadas y en los momentos de más presión.
-Es una Keltar, y seguirá siendo Keltar, no lo olvides nunca.
-Hanna le dice que se pone en "modo Ethan".
-Es igual que mi primera esposa, Madison. Igualita. Como si fueran a romperse de lo delicada que parecen, pero son fuertes.
-¿Puedo preguntarle que le pasó?
-Murió al dar a luz. Ni ella ni el bebé sobrevivieron.
-Lo siento mucho Silvan.
-Al poco llegó Nell. Pasé 12 años amándola en silencio sintiéndome culpable. Edward, no soy hombre de dar consejos, pero a ti te lo voy a dar. Sigue a tu corazón no a tu cabeza. 12 años es demasiado tiempo, se mida como se mida.
En ese momento, me acordé de Alice.
Mi corazón me pedía que le dijera qué era yo sabiendo que la respuesta sería: ya lo sé y no importa.
-¡Edward! - Madison entra de sopetón seguida de Bella – se me ha ocurrido una idea espectacular para la ceremonia.
-Madi – la reclama Cian – no metas en líos al chico.
-Por mucho que grites socorro – aparece Dageus – de poco te servirá, algo me dice que detrás de Madison hay alguien más poderoso.
-Puedo imaginar lo que es – Madison habla alto y claro en su mente – Silvan me ha gustado conocerle, no sabe cuanto.
-Y a mi también muchacho, a mi también.
Antes de salir por la puerta oigo a Silvan decir que "de estos no tenemos en la familia"
De camino hacia la boda Jasper conduce porque yo estoy temblando y Alice no deja de tener visiones. No hacer esto no hacer aquello. Cuidado con Melissa y su cámara.
Después de un rato largo amenizado por Duncan y sus puntazos el vello de la nuca se me eriza. Hay una presencia en la escalera que no deja de mirarme y sonreír.
Bella en azul con una cinta con los colores Keltar.
Su pelo semirrecogido con diminutas flores dentro de un vestido medieval...
flash!
-Edward cierra la boca o mancharás el suelo – Melissa y su cámara – algo me dice que este fin de semana vas a ser un filón.
-Meli...
-Mira que cara de bobo Bells – Melisa se la enseña.
Hay mucha gente de Alborath y Balanoch. Todos con los colores de los Keltar, de azul y morado. Hay otros clanes invitados como los Brodie, los Douglas y los McIlloc. Todos con vestidos de época y kilt, por supuesto.
-Bella! Bella!
-Ay no Angus, Edward finge que tenemos prisa.
-Bella...- sonrío – me da pena.
-Angus ¿qué pasa?
-Hola Bella estás muy guapa. Tú debes ser Edward. Soy Angus McIlloc.
-Mucho gusto – me da un fuerte apretón de manos.
-Amanda está en la tienda de Ethan.
-Eres la mejor – le dice echando a correr.
-Madre mía! - Beth se baja las gafas de sol – Esme, creo que he sido mal informada sobre los japoneses.
-Alice Cullen.
-Takeshi!
Los Keltar se mezclan con todos siendo los mejores anfitriones. Chloe y Dageus saludan a dos hombres y una mujer muy efusivamente.
-Sigo diciendo Chloe – le dice el hombre al que llama Jericó sujetándola por la cintura - que cuando no aguantes al Keltar te vienes conmigo a Dublín.
-No sabes lo que me alegra que estés aquí ¿Has visto ya a Amanda?
-La estoy viendo desde aquí, va muy guapa. Cada vez que veo algún idiota rondándola me acuerdo de Jack Lane.
-Mi padre siempre te acobardó.
-Eran tus padres.
-¿Y a Silvan? ¿Le has visto?
-Quería ir con Amanda a verle. ¿Con quién está?
-Los Cullen.
POV Amanda
-¿Señorita Mackeltar?
Ese aroma, esa voz profunda que recuerda tiempos antiguos y ese acento que hace inidentificable su procedencia…
No me vuelvo para ver quien es. Él sabe que lo sé y yo sé que él sabe. Llevo su marca tatuada, un pequeño gran precio que mis padres aceptaron pagar a cambio de instruirme.
Mi sonrisa se hace cada vez más grande y mi rostro se ilumina. Carlisle y Esme me miran asombrados y expectantes.
Lo miran a él.
Y luego a mi.
- Señor Barrons…-me giro lentamente hacia él - usted dejándose caer por una boda, y en un castillo del clan Keltar. ¿Busca problemas señor Barrons?
- ¿No me va a presentar?
-Oh, por supuesto, doctor Cullen, señora Cullen, este es el señor Barrons.
- Es un placer conocerles, los amigos se la señorita Mackeltar son mis amigos – les mira seriamente, él solo se fía de sí mismo y los "escanea" mientras le estrecha la mano a Carlisle.
- Lo mismo digo.
- Señor Barrons – Esme se queda estupefacta cuando en vez de estrechar su mano le besa el dorso a la antigua usanza.
Si hay algo que le gusta a Barrons es mantener las formas y el protocolo, Mac dice que lo humaniza, pero yo creo que en el fondo es una forma de medir a las personas.
-¿Me permiten que me lleve a la señorita Mackeltar?
-Por supuesto – dice Esme, no se le escapa que todo esto tan solo es un tonto formalismo.
Barrons alarga la mano sin apartar su mirada de la mía y yo pongo la mía en la suya sin reservas, sus hombres están controlando todo el perímetro, mi tío Drustan les ha contratado, él solo contrata a lo mejor.
Cuando nos separamos de los Cullen, Barrons pasa su brazo por mis hombros y me besa la cabeza.
-Joder, qué ganas tenía de hacer eso – me dice con una de sus raras sonrisas.
-Te he echado de menos Jericó
-Lo sé gatita lo sé.
-¿Tanteas el terreno para Mac? – lo que yo digo, las raras y esporádicas sonrisas de Jericó Barrons valen su precio en oro.
-Algo así – me estrecha más hacia él – te está esperando en ese lado de la valla.
-¡Hoooola cariño mío! – Mac me da un fuerte abrazo y un beso – ya estaba cansada de tanto skipe.
-Hola Mac, estaba ocupada, he tenido mucho trabajo.
-Sí lo sé, algo me han dicho, pero lo importante es que por fin puedo abrazarte.
-Arrrg el principito está aquí – Barrons pone cara de asco.
-No pongas esa cara, ya sabías que estaría, todos estamos aquí, mi tío ha sido tajante en eso.
-Por favor Barrons, Drustan nos lo ha pedido por favor, y hemos aceptado, Christian se comportará, ya verás.
-Lo hará siempre y cuando no me toques – le digo guiñando un ojo.
-Me pregunto que pasaría si fuera Lor el que te tocara.
-Barrons… - pero la risa floja de Mac se le escapa.
-Por eso he venido con Takeshi, es más neutral – la mirada interrogante de Barrons me pregunta si tengo alguna relación con él. No, le respondo con un gesto.
-Pues a mi me parece perfecto para ti, es guapo, elegante, inteligente, te conoce y les gusta a tus padres.
-A mi no, creo que eso cuenta bastante – contesta tajante Barrons.
-A ti no te gusta nadie vacilón, y sé cortés que ahí viene.
-¿Te dejo sola un momento y ya tengo que rescatarte? – Takeshi y Barrons se miden con la mirada, estoy cansada de tanto macho alfa – Barrons…
-Takeshi…
-Mackayla Lane, que agradable sorpresa, se la ve espléndida.
-Eso es porque procuro que no salga de mi cama – añade Barrons.
-Pues tenla allí y deja que los demás nos dediquemos al resto de personas interesantes.
-La señorita Mackeltar no es de nadie.
-Me encanta cuando os ponéis así, en serio, me siento halagada, pero la verdad es que prefiero a Lor.
Los tres se quedan mirándome como diciendo ¿estás loca?
Lor tiene el oído demasiado fino para mi gusto, y no tarda en presentarse allí.
-Sangriento infierno Lor, qué haces aquí, no te he llamado – Barrons sigue molesto desde aquel incidente en su casa.
-Ya lo sé, pero es que me siento muy pavloviano con Amanda, sobre todo si una boquita tan dulce pronuncia mi nombre – me mira con esa sonrisa de niño inocente – y yo sé por qué es dulce.
-Amanda … será mejor que nos vayamos – me pide Takeshi.
-Sí, será lo mejor.
-Ten cuidado Icaro – le previene Lor a Takeshi. No me quiero reír.
-¿Y tú? ¿Te abrasas con el sol? – la voz de Takeshi se hace fría.
-Lor ni siquiera ha salido del planeta.
-¿Estás segura?
-Bastante. ¿Y tú qué me dices? ¿Te arriesgar a salir de la litosfera?
-Me gustaría llegar al menos a la ionosfera.
-Pero ahora no – aclara Barrons – ahora la señorita Mackeltar se viene conmigo a saludar a su abuelo.
-Oh, por supuesto. Amanda, te espero aquí.
De camino al castillo Jericó nos toma por la cintura a Mac y a mi sabiendo que más de uno nos mira. Marcando territorio.
-Me pregunto qué pasará cuando de verdad te presente al elegido – le pregunto.
-Haré lo que siempre he hecho, comerme crudo su corazón.
-No le hagas caso – Ryodan de repente a mi lado – es solo que está viejo.
-Jericó Z Barrons – mi abuelo se levanta para saludar – con Ryodan y la señorita Mackayla.
-El gran Silvan.
-Me gustaría poder agradeceros lo que habéis hecho con mi nieta, pero no sé como.
-No hay nada que agradecer, somos nosotros los que estamos en deuda.
-La miro – Silvan extiende su mano hacia mi y se la tomo – y veo una maravilla de la naturaleza, y eso que no está completa todavía.
-Con nosotros practica el lado oscuro, Drustan es muy restrictivo en cuanto al uso de ciertas lenguas.
-Mi hijo y mi nieta, Ryodan pídeme lo que quieras.
-Ya tenemos lo que queremos, a Amanda.
-En la misma página y en la misma línea Silvan.
-Y la misma palabra – les confirmo – aunque algunos no lo entiendan.
-La reina ha de seguir su corazón – me dice Silvan - a veces será blanco a veces negro, pero siempre verdadero. Y no tengas miedo que somos muchos los que te queremos y te protegeremos.
Y mi sonrisa se hace cada vez más grande porque mi sonrisa es la banda sonora de sus vidas.
A través de sus miradas veo el orgullo y la admiración en Jericó, respeto en Ryodan y en Mac...bueno, en Mac solo veo una lágrima que se escapa presurosa y con eso me lo dice todo. No lleva muy bien que su pequeña se haga mayor.
El encendido de los farolillos me pilla en la balconada que da al jardín, como si miles de luciérnagas iluminaran el cielo. Apuro la copa de champán mientras observo la fiesta.
Esme y Carlisle hablan con Takeshi, Barrons y Mac, apostaría que sobre libros antiguos.
A veces creo que la envidia y la tristeza les hace ser tan sumamente protectores conmigo. Soy la hija que nunca tendrán, aunque llamara abuelos a Jack y Raynie.
Por un momento Jericó me sonríe, sé lo que está pensando, porque siempre estamos en la misma página, en la misma línea y en la misma sangrienta palabra. Mac también tiene la misma conexión con él, pero a otro nivel, ellos la tiene como pareja y yo como padre a hija, al igual que con mi padre, Dageus. Mac dice que es por la marca, pero no es así, es por nuestro poder, que es tan fuerte que se reconocen, simplemente, estamos en la misma frecuencia, como ahora.
Desde que me oyó mencionar al doctor Cullen está fascinado con él. Ha oído hablar mucho de él a través de los siglos pero nunca se habían cruzado.
Los novios están saludando a todos los invitados, asegurándose que todo está bien, que todos comen y beben, que disfrutan de la fiesta. Ha sido un acierto los castillos hinchables, tanto para grandes como para pequeños.
Toda mi familia está dispersa entre los invitados y Melissa plasmando en su objetivo sus típicas fotos in fraganti, esas que vemos cada reunión familiar para echarnos unas risas.
Bajo cientos de farolillos los clanes amigos pasan la velada. Los Douglas, McIlloch, Brodie y Keltar conforman lo que algunos llamarían endogamia al estar muy emparentados, pero simplemente es que los bichos raros estamos destinados a unirnos. Mis tíos Ian, Robert, Sorcha y Megan se casaron con ellos, Madison con un Brodie.
Y por segunda vez en la historia de los Keltar, toda la familia se ha sentado junta a la mesa.
Y por cuarta vez he visto a mi padre llorar.
Dageus Mackeltar...Acaricio su lado de la marca enviándole todo mi cariño. Sí, vale, lo acepto, tengo un poco bastante complejo de Edipo y de Electra juntos. Sus ojos color ámbar me miran y me sonríen. Me preguntan qué necesito. Todo y nada. Un abrazo tuyo. A los dos minutos lo tengo a mi lado.
-Soy el hombre más afortunado del mundo – me dice pasando su brazo por mis hombros.
-Sonrío, algo quiere.
-Angus McIlloch me ha preguntado por ti, otra vez - Lo sabía - Dice que no quieres cenar con él porque es "especial" y que le has dejado bien clarito que no quieres saber nada de los "especiales".
-Quiero un hombre normal, humano, aburrido.
-¿Y él? - pregunta señalando a Takeshi y yo niego con la cabeza.
-Pa...
-Qué.
-Tal vez yo no tenga compañero, tal vez...debería...
-Sí lo tienes, los draghar así lo creían.
-Barrons también lo cree. Y Silvan
-Seguro que está en algún lugar de ahí fuera – me asegura con un beso en la cabeza – tal vez ahora se estará preguntando donde estás tú. Nuestros compañeros siempre aparecen en el momento justo, cuando realmente nos hacen falta.
Le miro, sonrío y le abrazo muy fuerte. Es mi papá.
-¿Y Lor?
-¿Vamos a hablar de chicos?
-Solo digo que no deberías negar la evidencia. Y si piensas tener algo con él, mejor se lo dejas claro a Barrons – lo miro incrédula – más que nada para acabar con esta tensión – le sigo mirando incrédula – ya hablo como Silvan. Le sonrío y le abrazo más fuerte.
-Me gusta mucho, pero no tengo esa necesidad imperiosa de hacer el hechizo. No digo: MIO.
-Pues entonces disfruta del momento y no te preocupes por nada más. Pero... podrías hacer feliz a este viejo padre tuyo, y solo sería un beso. A él se le quitaría la tontería esa que tiene contigo, no puedo decirle otra cosa sin generar preguntas.
-Está bien, quedaré con Angus después de la boda.
-Muchas gracias nenita – me abraza bien fuerte – quien sabe, lo mismo es él, quizás en ti funcione como en ellos.
Al filo de la medianoche estamos preparados fuera del Circulo de Piedras charlando esperando a la novia. Barrons y Ryodan, Takeshi, mis tíos y mis primos. Hasta Nico está. Las únicas mujeres que pueden presenciar esto, las esposas de los lairds Keltar permanecerán fuera de las Piedras. Yo soy la única mujer que ha entrado y participado en miles de años.
El lazo bordado en oro y el cuenco ya estaban dispuesto encima de la piedra central. Mi abuelo y Drustan acompañaron a Hanna hasta el centro de la piedra. Ataviada con un hermoso vestido de novia del siglo XVI entró con paso firme y decidida al circulo. Hacía mucho tiempo que Ethan y ella habían hecho el hechizo de vinculación, pero ahora, como laird y druida sería bendecido por todos y cada uno de nosotros.
Silvan toma el cuchillo y rasga primero la mano de Ethan dejando caer unas gotas de sangre en el cuenco con vino. Después hizo lo mismo con Hanna. Tomael lazo dorado y juntando las muñecas de los novios las ata fuertemente. Bendijo el vino y se los dio a beber.
-Ahora Ethan – le pide.
-Hanna – puso su mano sobre el corazón de ella y ella sobra la de él - SI ALGO DEBE PERDERSE, SERA MI HONOR POR EL TUYO. SI ALGO DEBE QUEDAR OLVIDADO, SERA MI ALMA POR LA TUYA. SI LA MUERTE VUELVE A VENIR, SERA MI VIDA POR LA TUYA. HE SIDO ENTREGADO.
Incontables veces había leído que esta escena se había repetido durante miles de años e incontables veces había deseado llevarla a cabo. Cuando Hanna repite las palabras sobre el corazón de Ethan, la magia comieza a circular por las piedras.
Por orden de edad, todos y cada uno a su manera les bendecimos. Excepto el Tetraskel, que lo hacemos como una sola voz. "Somos como una luz brillante, le damos tranquilidad al mar y traemos viento de paz". Caislean Oir...
Si ayer fue la boda medieval que mis tíos querían, hoy es la boda que la novia quiere. Y es por todo lo alto. Los chicos Cullen le han regalado a los novios la orquesta y a Michael Bublé! El cantante favorito de Hanna. Esta Alice...más vale tenerla de amiga, vaya un duendecillo del demonio que diría Edward. Jajajajajaja ! Esa es otra ¿Bailará Edward con Bella? Hemos hecho apuestas y todo. Yo digo que sí.
Los Cullen se han hospedado en Aldury y Esme ha sido la primera en llegar a Keltar Hall. De hecho, nos ha levantado ella en plan sargento.
-¿Oís las gaitas? - pregunta Beth entrando con una botella de champán – me encantan.
-No te parece que es un poquito temprano... - le digo.
-No! - me dicen las tres a la vez con el chasquido del descorche.
-Por la novia más bonita de toda Escocia – brinda Esme.
-¿Se puede? - Nell asoma por la puerta.
-Abuela! Pasa.
-Gwen me habló de las tradiciones y pensé que tal vez te gustaría llevar este broche. Es de las piezas más antiguas que tenemos en la familia, y ya que tienes que llevar algo viejo, algo prestado y algo azul, pensé que sería un fabuloso aderezo de boda.
-¿Me dejas verlo abuela?
-Es un tetrasquel de oro... - al ponerlo en mi mano pude sentir los años – es muy pero que muy antiguo.
-Lo encontré en...bueno da igual... - por su mirada supe el lugar – me voy que Silvan está de los nervios.
-El novio ya sale – dice Esme mirando por la ventana.
-Pues vayámonos – dice impaciente la novia.
-De eso nada – Beth se interpone en la puerta – veinte minutos de rigor de retraso.
Tras dejar a la novia montada en el Rolls Royce de la familia, Esme pisa el acelerador del coche y nos plantamos en la capilla. Entramos a comprobar que todo está bien. Ethan con Silvan y Malcom al pie del altar, las familias sentadas a ambos lados y Edward y Bella junto a una sorpresa para la novia, un piano en donde sonará "Skye boat song" Ha estado ensayando con Duncan y su gaita. Hanna es de la isla de Skye. La vamos a hacer llorar seguro, y con lo romanticón que es Edward...
-Amanda! - Ethan está impaciente - ¿Donde estabais?
-Respira Ethan, respira – le digo poniéndome entre mi padre y mi abuelo.
-Beth!- la llama mi padre - ¿Te imaginas que se equivoca el cura y te casa con mi Sil?
-Qué gusto te daría Dageus – le responde poniéndose en su sitio de dama de honor.
-Abuelo...- le veo llorar, últimamente llora mucho – dame la mano.
-Llegó un momento que tenía a un hijo perdido y otro durmiendo, y pensaba que no vería a mis nietos y mirame, casando a uno. A tu boda también quiero venir.
-Eso si está por ahí mi compañero.
-Aparecerá cuando más lo necesites, no fuerces el destino, y yo vendré a tu boda ¿A que sí Nell?
-Por supuesto mi niña.
-Estoy pensando que tal vez debería ir al siglo XVI a buscarlo – el brillo en los ojos de mi abuelo no tiene precio.
Esme cierra la puerta. La novia está aquí.
Tengo que reconocer que Edward hace verdadera magia. Con su piano crea una atmósfera que se ve incrementada con la gaita a la vez que Hanna entra en la capilla del brazo de su padre. Hace fuerza para no llorar, bueno...más de una...
-Beth, si Hanna te ve esa lágrima ella llorará.
-No puedo evitarlo, mirate tú.
Los pequeños de la familia van delante sembrando el pasillo de pétalos de rosa. Hanna sonríe y saluda con la cabeza. El velo tipo mantilla española ha sido un gran acierto. Va sujeta con la tiara de diamantes que las novias de los lairds lucen desde varias generaciones. El vestido sencillo en garza está coronado en un escote barco en encaje y manga al codo. La falda lleva una larga cola de las que espero que se quiten para el banquete por que si no...Clásica como es ella.
Cómplices en todo momento, nunca había visto tan feliz a Ethan y a Hanna.
- Eres sangre de mi sangre y huesos de mis huesos. Te doy mi cuerpo para que los dos seamos uno. Te doy mi espíritu hasta el fin de los días.
Tras el sí quiero y el beso de los novios, las gaitas comienzan a sonar dando por empezada la fiesta. Beth y Carlisle se acercan a firmar como testigos de la boda en el viejo libro genealógico.
Una gran carpa cubre la sala de banquete. Se iba a hacer en el gran salón pero se quedaba demasiado justo para tanta gente. 400 personas estamos aquí metidas.
En mi mesa estamos Beth, Ryodan, Barrons, Mac, Takeshi, Silvan , Esme y Carlisle. Música celta suave suena dando ambiente a la comida y facilitando la conversación. El tema: la comida.
-¿Y esto? - me pregunta Jericó cuando le traen a él y a Ryodan un plato de sabrosa macedonia de frutas.
-A gusto del consumidor.
-¿No comes carne? - le pregunta Carlisle.
-No – le responde – yo solo como los corazones crudos de los novios de Amanda.
-Me doy por avisado – dice Takeshi.
-Ni tú eres su novio ni yo tengo tan mal gusto.
-Y yo entre los dos, me encanta.
-He visto a Julián – me dice Ryodan.
-Recordando viejos tiempos, menos mal que le pasé el libro jajajajaja.
-Madison me ha dicho que Grace es psicóloga – interviene Esme- Creía que era familia vuestra.
-Como si lo fuera – dice Silvan.
-Mac, a mediados de septiembre no hagas planes, me han invitado a un congreso en Dublín, en el Trinity.
-¿Tengo que ir?
-Ves, por eso no te voy a invitar a la fiesta en el museo.
-En el museo, interesante – Jericó ya ha hecho planes – iré contigo. ¿Te quedarás en casa, verdad?
-Si es lo que quieres, jugaremos. Yo llevo las negras – le desafío mirándole a los ojos con una copa de vino.
-Y yo me comeré hasta el alfil – me responde chocando su copa con la mía.
no es que se haya quedado soso, es que hay otra boda, esta es la formal y oficial, y otra la que organizan los amigos de los novios...
y Bella huye de las garras de Emmet y Melissa...
