Desde la muerte de su madre siempre estuvo solo, a pesar de tener una tía que lo cuidaba y una prima en casa, ellas no se comparaban al calor maternal que le brindaba su progenitora. Jamás se sintió amado luego de ese suceso y tampoco dejaba que nadie se acercara a él, su forma de ser siempre alejaba a los demás. Hasta que lo conoció. Onoda Sakamichi.
Ese megane* que se acercó a hablar con él a pesar de que le ignoró y que además se interesaba genuinamente por él. Muy pronto se volvieron amigos, tenían algunas cosas en común, como el ciclismo y el anime, eso fue suficiente para que su amistad floreciera entre competiciones en bicicleta, idas a Akihabara o yendo a casa de cada uno para ver anime. En cuanto comenzaron la universidad el amor se dio naturalmente, eligieron la misma universidad, por ende ambos se cambiaron a una habitación en la misma para ahorrar tiempo de ida y vuelta, muy pronto se vieron envueltos en desvelos hasta altas horas de la noche y en cosas más privadas que no contaremos aquí. Pero era amor del bueno, se entendían bastante bien a pesar de que a otras personas les resultara increíble que terminaran juntos, se amaban y buscaban apoyarse en todo.
Akira al conocer a Sakamichi experimento lo que era el amar y ser amado, ya no se sentía solo como antes, pues Onoda llenaba el amargo vacío en su corazón.
- ¡Ya regresé!.- dijo entrando al nuevo departamento al que se habían mudado.- Hoy prepararé Udon.- dijo con una sonrisa a la persona que estaba sentada ya en el comedor.-
Preparó el udon, se tardó un tiempo pero al fin se sentó a comer con Onoda, le sirvió su plato y él se sentó en el otro extremo de la mesa. Comió mientras le contó como le fue hoy en el trabajo, siempre disfruta de la compañía del escalador, aunque hace un par de días que no emite palabra, Akira no se desanima pues lo tiene a su lado.
- Ahomichi, debes comer bien, si no seguirás perdiendo peso.- le regañó mientras se terminaba el udon, se acercó al pequeño chico y tomó con sus palillos un poco del udon, ofreciéndolo.- Toma, come.- por más que esperó el chico testarudo no comió, suspiró por su desobediencia.-
Decidió lavar la vajilla y guardó el udon que no se comió su novio, luego ambos se acomodaron en el sofá y vieron Love Hime juntos, Akira ahora era el que cantaba sin parar el opening del anime mientras Sakamichi se quedaba viendo fijamente a la pantalla.
- Sigues frío, deberías taparte, Bakamichi.- le regañó tomando su gélida mano.- ¿Cómo que no? ¿Eres idiota?.- le preguntó frunciendo el ceño.- Bien, luego no te quejes cuando estés resfriado.-
Después de ver la televisión, Akira se encargó de abrir un montón de cajas que se encontraban regadas por el departamento, hace unos días se mudaron, el todo terreno se consiguió un trabajo y dejó la universidad.
Sakamichi por mientras descansaba tranquilamente en el mismo sofá donde se sentaron a ver Love Hime. Midousuji acomodó unas cuantas cosas y cuando se sintió lo suficientemente exhausto pensó que lo mejor era irse a la cama, mañana le tocaría otro duro día de trabajo.
Ambos acostados en la cama, Onoda destapado y Midousuji protegiéndose del frío con las mantas, se disponían a descansar, Akira besó la mejilla de su novio y al fin cerró los ojos, no sin antes derramar unas lagrimas de profunda tristeza. Pero estaría bien, estaría bien mientras tuviera a Sakamichi a su lado, tomó su mano casi azul por la falta de circulación sanguínea y durmió plácidamente, sintiéndose amado, sintiéndose en paz.
Escuchó un agudo tinnitus en su oído, tal vez debido al estrés, se sentía mareado, no entendía nada de lo que estaba sucediendo, ni como ocurrió, el mundo le daba vueltas a pesar de no haber sufrido ningún rasguño, pero, ¿Qué pasó? Buscó en la oscuridad a la persona que había sido lastimada por el choque, literalmente gateó hacia su acompañante y se sentó a su lado notando que se encontraba inconsciente, como si estuviera en un apacible sueño.
No quiso moverlo por temor a lastimarlo, pero como no despertaba buscó la manera de que abriera los ojos, le llamó una y otra vez, y nada.
- ¡Sakamichi!.- exclamó desesperado.- ¡Oi, Sakamichi! Tú no eres tan débil.- le regañó mientras movía suavemente su pecho.- ¡Despierta ya, no es hora de dormirte!.- suspiró, Sakamichi estaba completamente dormido, tomó su pulso, ningún latido, Midousuji sabía lo que eso significaba, no era un idiota, pero en ese momento no quería ver la realidad, no podía verla, si lo hacía era capaz de atentar contra su propia vida.-
Rechinó los dientes en un intento de aguantar la cólera contra ese hijo de puta que se le ocurrió ignorar que habían dos ciclistas en la carretera, es obvio que los vio, llevaban luces en sus bicicletas y chalecos reflectantes, era imposible no verlos aunque fuera de noche. Pero ese camionero no tuvo mejor idea que ignorar por completo que estaban allí, lo peor es que fue su culpa, si no hubiera cometido ese minúsculo error, solo fue un pequeño tirón hacia la derecha que le habría echo chocar sí o sí contra ese camión... Pero Onoda se cruzó entre ambos, y recibió de lleno el impacto falleciendo al instante.
Akira tomó el cuerpo de Sakamichi entre sus brazos, no podía estar pasándole esto, definitivamente no lo aceptaría, necesitaba a ese escalador a su lado, no se podía permitir perder a otro ser querido. Con eso en mente y sin saber cómo, se fue con Sakamichi en su De Rosa a la habitación que compartían en la universidad. Al llegar buscó por todos lados sus ahorros, se iría lo más pronto posible con su escalador, a un lugar donde no podrían encontrarles, nadie se podrá interponer entre ellos, porque Akira ama con locura a Sakamichi y ni la muerte los podrá separar nunca. Muerte que el todo terreno se empecinó en negar hasta el día de hoy.
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Megane= cuatro ojos.
Otro desafío relámpago echo uwu algo turbio pero espero les haya gustado, fue feo para mi tener que hacer sufrir a Akira uwu para mi ya ha sufrido demasiado en su vida, él solo se merece ser feliz :'v y obviamente matar a Sakamichi tampoco me agrada porque es un terrón de azúcar ese niño uwu
