los personajes son de las maravillosas S. Kenyon, KM Moning y S. Meyer

disfrutad y leed Fever!

Capitulo 47

IPANEMA, AL ANOCHECER

POV AMANDA

El sol se está poniendo, es mi segundo día aquí y tengo que decir que estoy maravillosamente bien. Lo más probable es que me espere una buena reprimenda cuando vuelva, pero qué demonios, estoy harta de ser la niña buena y obediente, de vez en cuando una necesita gritar y divertirse, y quien mejor que con él.

Hace un mes que Hanna me convenció de que asistiera al simpsosium de mitología precolombina, como si a mí me interesara de alguna manera, pero sospecho que más de uno estamos aquí por lo mismo. IPANEMA. Así que hice un par de llamadas y aquí estoy como representante de la Universidad de Inverness.

Playa, atardecer y Lor.

Cada vez que me besa me dice que Barrons le matará. Otra vez. Pero me vuelve a besar. No voy a negar que el sexo con él es maravilloso pero no siento la magia que debería sentir, no siento la conexión ni la sincronicidad que debería.

Y eso me asusta.

Como druida Keltar estoy segura que por ahí fuera, en algún lugar está mi compañero, pero no hay entradas en las crónicas de la cripta de mujeres druidas y sinceramente tengo serias dudas de que como mujer druida tenga los mismos privilegios que los hombres.

Como dice Jericó, vive hoy y muere mañana.

El abrazo de Lor se intensifica y en todo momento evita tocar esa parte de la nuca donde tengo las dos señales, la de Barrons y la de mi padre.

Lo bueno es que no nos engañamos, él sabe lo que quiero y yo sé lo que él quiere, así que nuestra relación se hace más intensa. Somos algo así como amigos con derecho a roce. Con él mis poderes se pueden expandir sin miedo a hacerle daño, sin controles ni cortapisas. Que yo recuerde solo una vez lo hizo y según él porque mi vida corría serio peligro. Estar con ellos me carga las pilas, me hace querer gritar al viento quien soy y que es lo que soy.

La cena en este restaurante art decó nos traslada a esos años 20 y ver a Lor vestido con esmoquin es todo un lujazo. Sé que algo va a pasar porque si no Jericó no habría accedido a que Lor me acompañase, y la insistencia de Hanna para que viniera al simposium. Todo eso es muy... extraño

Lor se acerca hasta la barandilla con un gin tonic. Se para frente a mí y me acaricia el rostro. Suspira y observa el paseo.

-Un as por tus pensamientos – me ofrece arrancándome una sonrisa.

-Será un penique – le da igual, pone los ojos en blanco – no te voy a defender más delante de Fade, le tengo que dar la razón cuando dice que no sabes en qué siglo estás viviendo.

-¿Tengo pinta de que me importe?

-No.

Asomada en la barandilla de la terraza no quito la vista del horizonte, el sol ya está escondido por el morro de Dois irmaos. Lor me abraza por detrás y comienza a besarme el cuello, obligándome a girar la vista hasta el paseo atestado de gente.

-Allí, la de blanco – me señala.

Inmediatamente mis ojos se agrandan y dejo de respirar. La mujer camina cabizbaja abrazada al hombre.

-Llámala antes de que se vaya, si le haces notar que la has visto no podrá escabullirse.

-Pero...cómo... - no consigo apartar la vista de ellos.

-Hanna me llamó, sabía que los encontraría durante el trayecto desde Nueva York hasta aquí, pero no sabía exactamente ni cuándo ni dónde. Vamos, llámala, el efecto sorpresa juega a tu favor.

-ESME! CARLISLE!

POV ESME

-ESME! CARLISLE!

Nos detenemos en el mismo instante en el que oímos nuestros nombres. Aquí no nos conoce nadie, y siempre comprobamos con Alice los viajes. Nos miramos y nos giramos para encontrar la mayor alegría que he tenido en meses. Y me da igual si Edward es consciente o no, porque una sonrisa se ha instalado en mi cara y no tengo intención de quitarla.

-AMANDA!

-ESME!

Corremos la una hacia la otra para fundirnos en un abrazo tanto tiempo deseado. El no poder despedirme de ellas fue lo más duro.

-¿Qué haces aquí? - le pregunto extendiendo mis brazos para verla mejor.

-En un simpsosium de mitología precolombina ¿y tú?

-De vacaciones ¿y desde cuando te interesa a ti la mitología precolombina?

-A mí desde siempre. Hola Carlisle – de pronto se ha puesto seria.

-Hola Amanda ¿Cómo estás?

-Ahora mejor que nunca – dice mirándome a mí. Si no tenéis prisa podríamos tomar algo y charlar, ya sabéis, ponernos al día.

-No podemos – le miento hasta cierto punto. Mi mirada le dice que sí que podemos.

-Vaya, ¿ni un poquito? Me gustaría presentaros a alguien.

-¿Te refieres al rubio guapísimo que está en la barandilla? - mis ojos me llevan hasta ese hombre misterioso que nunca ha sido presentado pero que siempre ha estado ahí - ¿el mismo que no te quita los ojos de encima?

-El mismo.

-Carlisle... - le suplico

-Esme no creo que sea buena idea – me responde.

-Carlisle, por favor – le pide Amanda – el simple hecho de estar parada aquí hablando con vosotros hace que esté rompiendo más de un juramento.

-Amanda...- la vuelvo a abrazar.

-Por favor, olvidemos por un momento todo este drama, seamos solo unos viejos amigos que se encuentran después de una larga separación. Sin dramas adolescentes y sin familia. Por favor, Carlisle, olvidad por un momento que sois padres y seamos solo un par de parejas que toman un par de kaipiriñas.

-Carlisle me mira, la mira a ella y después al no tan desconocido de la barandilla.

-No vamos vestidos apropiadamente para el club.

-Seguro que tienen corbatas para dejar – le afirma Amanda.

-Está bien, pero solo una copa.

Amanda me toma de la mano y me lleva impaciente hasta la terraza.

-Os presento oficialmente a Lor. Estos son Esme y Carlisle.

-Supongo que tú eres el mito precolombino – le digo sentándome al lado de Amanda.

-No sabes cuánto.

-¿No eras moreno? - pregunto.

-Una larga historia. Una apuesta. Este es mi color.

Esta noche solo somos Esme, Carlisle, Amanda y Lor. Hemos reído y disfrutado y por fin sé por qué a Amanda no la dejan entrar en Egipto.

-No Lor – le dice – no estás contando la verdad. me resbalé, lo juro.

-¿Y cómo explicas que cayeras justo encima de la momia y dentro del sarcófago?

-¿Casualidad?

-Esa palabra y tu nombre en una misma frase... no...

-Carlisle es Desafinado – le miro con ojitos - ¿bailamos?

-Sí, vamos – me gusta verle tan animado, le hacía falta.

Nunca hasta ahora había visto a Amanda tan relajada ni tan desinhibida. Y lo más preocupante, yo tampoco lo había estado. Con "Se me olvidó otra vez" estoy descubriendo a una Amanda totalmente desconocida para mí. Esto es calentar el ambiente y lo demás es tontería. Doy gracias porque Ethan no está aquí.

-¿Y...? - le pregunto a Amanda - Lor no deja de mandarte señales Amanda.

-Es complicado.

-No, no lo es, nosotros lo hacemos complicado. Y él te ama, tal vez no eres consciente de cómo te mira, es como si...

-Si estuviera más allá de sus normas, más allá de las leyes de los hombres.

-A la mierda las leyes de los hombres – Lor está justo detrás de nosotras – esta noche te hechizaré y te ataré eternamente a mí.

-No puedes hacer eso, te condenarías – le contesta Amanda - ¿y si yo no te devuelvo el hechizo?¿Y si no "puedo"?

Ese puedo no ha sonado como un simple puedo. Están manteniendo una conversación diferente a la que quieren mostrar.

Toda la noche estoy teniendo la misma sensación, como si todo el mundo no existiera, como si no hubiese problemas. Bailando con Lor siento la fuerza de ese hombre y la verdad es que no le va para nada a Amanda, o tal vez sea lo que necesita, alguien que le haga soltarse el pelo y no ser tan complicada. Sin Keltar a su alrededor parece otra.

-He pedido esta canción para ti – le confiesa Lor y es una declaración de amor hacia a Amanda – porque es más fácil llegar al sol que a tu corazón. Mujer, ven conmigo – le tiende la mano.

Lor ha elegido una canción que debe ser muy especial para ellos porque él se la canta como un himno. Es El Animal de Franco Battiato.

-Vivir no es muy complicado – empieza a cantar Lor - si puedes renacer después y cambiar varias cosas, las frivolidades y tanto estupidez. Mientes tú mientes bien. Cuando te tengo junto a mi me das la razón y quisiera decirte que prefiero estar solo, y el animal que llevo dentro no me ha dejado nunca ser feliz, me roba todo, hasta el café. Me vuelve loco de mis pasiones, sin desistir jamás y nunca espera. Y el animal que llevo dentro te ama a ti.

Los dos se miran a los ojos diciéndose más cosas de las que dicen, haciendo toda una declaración de intenciones.

- Dentro de mi chispas de fuego y el agua que lo apagará. Si quieres ver como arde espárcelo en el aire o déjalo en la tierra. Y el animal que llevo dentro no me ha dejado nunca ser feliz. Me roba todo hasta el café. Me vuelve esclavo de mis pasiones sin desistsir jamás, y nunca espera. Y el animal que yo llevo dentro te ama a ti.

Por supuesto que la canción termina con un BESO en MAYUSCULAS.

-Mi hombre de las cavernas... - lo llama.

-Ni se te ocurra decir una palabra de esto o lo pasaré realmente mal – toma su rostro entre sus manos – siempre le diste la vuelta a mi universo mujer. Vale la pena morir por ti.

-No morirás.

-Sí que lo haré, y duele jodidamente. La imagen de Barrons arrancándome las entrañas y comiéndoselas volverá a suceder. Me avisó.

-Estás aquí para protegerme.

-Pero no para follarte, y es lo que hemos estado haciendo toda la semana, la gran follada del siglo. Cuando Barrons huela mi esencia en ti seré hombre muerto.

-Yo te protegeré – le sonríe.

No podemos evitar escuchar la conversación y cuando vuelven a la mesa Carlisle le pregunta sin preámbulos.

-Lor, permíteme una pregunta personal – algo inaudito en mi esposo – ¿por qué no le gustas a Ethan?

-¿Solo a Ethan? - Lor ríe a carcajadas – ni a Malcom y a Silvan ni te cuento. No soy bienvenido en territorio Keltar.

-Eso no es cierto – le dice Amanda – a mis padres le gustas, y eso es lo que importa.

-Cierto, y a tus tíos. Pero eso porque estamos curtidos en cien batallas y tus primos no. Somos primitivos y salvajes – la mira devorándola.

-Y este es Jondalar, mi primitivo hombre magdaleniense.

-He leído los Hijos de la Tierra, de Jean Marie Auel – le informa Carlisle – interesante época para vivir.

-A veces la echo de menos. ¿Has estado en Lascoux?

-Sí, es una maravilla.

-El ciervo de la derecha lo pinté yo.

-Tú no sabes pintar – le recrimina Amanda.

-Bueno, mandé al hechicero.

-Eso ya me lo creo más.

-Oh Auel, era hermosa y rubia...

-Un hombre sabio no diría esas palabras – Amanda se acerca más a él.

-Una mujer más sabia no iría conmigo – la acerca todavía más arrastrando su silla.

Amanece en Ipanema...

La claridad es cada vez mayor y es hora de decirnos adiós. Qué palabra más triste. Bella y Edward no han salido en la conversación, de hecho, lo único que me ha dicho es que Hanna está esperando gemelos y que Beth sale con Mick. En lo demás silencio.

Ella por su parte solo me ha preguntado si Alice estaba bien.

No nos hemos pedido los teléfonos. Ambas somos conscientes de que solo nos podremos ver de nuevo si el destino lo decide. Como ahora.

-Esme... cuidate mucho, si alguna vez me necesitas puedes contactar conmigo en la librería de Barrons, en Dublín.

- O en el Chester's – dice Lor.

Yo me limito a sonreír y a asentir con la cabeza.

-Lor – dice Carlisle ofreciéndole la mano – cuídala.

-Lo haré.

-Amanda...- Carlisle la abraza y le da un beso en la frente, algo inusual en él – gracias por romper los juramentos por Esme, sé lo que significan.

-Carlisle...- las lágrimas no la dejan hablar.

Abrazo y beso a Amanda, ahora sí que es el último y no me puedo evitar preguntar por ella.

- Esme debemos irnos – me dice Carlisle – está empezando a llover.

-¿Y Bella? - Amanda se aparta para mirarme a los ojos.

-Sobrevive, que no es poco. Esme, escúchame bien- me toma por los hombros - si alguna vez necesitas algo inusual y extraño y no puedes acudir a nadie acude a mí. Prométemelo.

-Te lo prometo. - le digo instintivamente, sabiendo que eso nunca ocurriría porque ella no es de mi mundo.

Carlisle me abraza y seguimos nuestro camino bajo la lluvia cada vez más fuerte. No volveremos a encontrarnos jamás. A los pocos metros, cuando ellos creen que no los escuchamos, Amanda rompe a llorar desconsoladamente y eso me rompe el alma. Acabo de despedirme para siempre de mi mejor amiga. Oigo como Lor la consuela.

-¿Por qué no se lo has dicho?- le oigo decir.

-No he podido, no puedo romperles el alma de esta manera.

-Pero Carlisle tenía derecho a saber Amanda, si hay alguien que pueda hacer algo es él – le recrimina cariñosamente.

-No, ni él puede solucionarlo esta vez.

-Carlisle se para y me mira. Al segundo estábamos escondidos en un portal escuchando la conversación.

-Tranquila, seguro que el chico recapacita y vuelve.

-A lo mejor para entonces ya esté muerta.

-Es posible, si ya lo ha intentado un par de veces, seguro que lo intenta una vez más.

-Un par de veces que sepamos nosotros. Gwen le está dando tiempo pero si lo vuelve a hacer Drustan cumplirá su promesa y entonces...

-shsss, gatita, shsss no llores más.

Ya en el embarcadero tengo el impulso de volver y preguntarle, pero la lluvia ha cesado y el sol ya está dando en los tejados de los edificios.

Carlisle y yo no hemos vuelto a pronunciar palabra desde que se fueran.

-¿Eres consciente de que se trata de Bella?- le pregunto.

-Sí, lo sé.

-¿Y eres consciente de que si hablas con Edward todo se podría solucionar?

-Solucionar el qué.

-Lo que sea que le pase, a veces parece que no tienes corazón.

-Sí que lo tengo, pero amo demasiado a mi hijo como para ir en contra de sus decisiones. Y de esto ni una palabra a nadie.

-Eso no es amar.

De repente apaga el motor de la lancha en medio del océano.

-No vuelvas a decir que no amo a mis hijos – me increpa gritando bastante enfadado, a decir verdad nunca lo había visto tan enfadado – a Edward lo amo más que a mi vida, y sé que está cometiendo el mayor error de su vida, pero es él quien debe darse cuenta, es él quien debe reaccionar.

-A lo mejor necesita un desencadenante.

-No, lo que necesita es darse cuenta de que sin ella no puede vivir. ¿Crees que a mi me gusta verle en ese habitáculo inmundo en el que está?¿Crees que a mi me gusta verle sufrir? No, no me gusta. Y si vuelvo la próxima vez y le veo igual me lo llevaré a casa a rastras, pero no a Escocia.

-¿Y Bella? Alice la vio...

-Alice, Alice, Alice. Los Keltar la tienen sumida en algo extraño que no acierta nada. Nos dejamos llevar por Alice en todo. ¿Es que no vio a Amanda aquí?

-A lo mejor la vio y no nos dijo nada.

-No, sé cuando oculta algo – dijo enciendo de nuevo el motor.

-Es que me imaginaba la vida con Edward y Bella.

-A Bella le pasa algo, el qué no sabemos, pero si Edward vuelve por esa razón quedará en el aire el saber si vuelve por ella o por lo que sea que le esté pasando. Y eso no sería justo ni para él ni para ella.

Al llegar a la Isla me encierro en la habitación, necesito estar sola, pero Carlisle no deja de llamar a la puerta.

-Si llego a saber esto no nos quedamos anoche con ellos.

-Tú también disfrutaste, así que...- le digo con indiferencia.

-Esme – me toma la cara entre sus manos – quédate quieta por Amanda, ha roto juramentos demasiado importantes solo por estar contigo y no puedes devolverle la moneda con ingratitud, la perjudicarías en grave manera.

-No sé como, esto no es Romeo y Julieta.

-No, no lo es, pero Amanda hizo un juramento de sangre y romperlo es para los clanes escoceses como el peor de los delitos, es como ser infiel.

-No, lo que nos ha pedido es que no dijéramos que estaba con Lor, que es diferente. Déjame al menos que Alice le eche un vistazo.

-Está bien, pero no se hará nada, ¿entendido? Pase lo que pase.

-De acuerdo – le prometo.

-Muy bien.

-Es curioso – le digo con una sonrisa – no parecía Amanda, estaba radiante y risueña, desinhibida. Estaba diferente. Con otra luz, no sé.

-Me parece que ese hombre tiene algo que ver. Menos mal que no estaba Ethan. Creo entender por qué no le gusta. Es demasiado incivilizado, no pega para nada con Amanda, tan instruida. Pero hay que reconocer que había algo especial en la forma de comportarse.

-¿Te has percatado de su forma de hablar? - le pregunto a Carlisle - A veces se le veía antiguo y salvaje. Primitivo. Por un momento me he creído que era Jondalar.

-Me parece que es alguna broma privada entre ellos.

-Lo importante es que esta noche no la he visto con esa mirada triste puesta en el infinito. Y sabemos que algo pasa con Bella.

-Ahora falta averiguar el qué.

-Voy a darme una ducha.

-Muy bien, yo voy a la playa, necesito estar solo.

-Esme! - la voz de Carlisle me saca de mi letargo, no sé el tiempo que llevo observándome en el espejo – ¿te queda mucho cariño?

-No, ya voy.

Miro el mensaje que he escrito en mi móvil y vuelvo a mirarme en el espejo. Como era lo que decía Amanda...ah sí...Alea iacta est.

"Enviar".

POV EDWARD

Un mensaje de Esme.

"Amanda está en Rio de Janeiro. Terraza del Intercontinental"

Mi mundo se desploma en este momento. Si la busco sería mi fin. O no.

Amanda siempre me ha apoyado e incluso a veces creía que sabía de mi don porque me hablaba conscientemente. Si me acercara a hablar con ella...le explicaría...

No.

No, no, no...

Solo una vista rápida.

Le sigo la pista hasta su hotel. Tiene un olor característico, como si no fuera humana, es distinto, especial. Está en un simposium de mitología ¿precolombina?

Escondido en el vestíbulo espero a que salga, no puedo rastrearla entre los asistentes. Si alguien la mirara sería más fácil pero ella siempre evita que la miren, no sé como lo hace.

Ahí está. No ha cambiado nada. Pelo recogido en un moño, gafas, traje chaqueta y su carpeta con su libreta de apuntes. Va pensando en que por fin ha habido una conferencia interesante sin momias precolombinas. Saca su móvil o por lo menos lo intenta. Se apoya en la mesita y empieza a rebuscar. Bella siempre decía que había que llamarla dos veces para que respondiera al teléfono. La primera era para localizar el móvil, cómo se reía a carcajadas contándolo.

Bella...mi Bella...

-Señorita Mackeltar ¿se quedará a la cena?- el hombre es el mismo que vi en Londres solo que en rubio.

-Me temo que no. Mi vuelo sale en unas horas señor Lor.

Se la ve triste al recordar la noche pasada con mis PADRES?

-No sé cuándo podré volver a verte Amanda.

-Lor no puedo estar aquí ni un minuto más. Ven conmigo a Londres.

Así que era eso. Gracias gracias gracias mamá.

Vuelvo al minúsculo apartamento que tengo en un barrio marginal a recoger mis pocas pertenencias. Me sorprendo a mi mismo mirando la maleta sin cerrar. Sigo sin poder responder a la pregunta:

¿Y qué le digo a Bella? ¿Cómo se pide perdón tras cometer el error de tu vida?

Al llegar al aeropuerto consigo un billete en su mismo vuelo. Ayer mi padre consiguió convencerme de ir a cazar juntos. Empiezo a creer que Esme lo tenía planeado.

Veo a Amanda y a Lor caminar juntos hacia el avión, les oigo hablar pero no puedo leer sus mentes. De nuevo tengo las interferencias, cuando estoy mucho tiempo con ellos las tengo.

-¿A dónde vamos? - pregunta Amanda

-A la zona VIP, supuse que te gustaría y allí no hay miradas indiscretas.

-¿Supone un problema que nos vean?

-Aquí el único problema es tu belleza y tu forma de vestir gatita.

ITHACA, NUEVA YORK

POV CARLISLE

Alice me está esperando disimulando su ansiedad.

Una ducha rápida y vuelvo a salir. Alice me acompaña con una excusa.

-Alice...¿te importaría...?

-En absoluto. Nadie lo sabrá.

-Gracias Alice.

-Gracias a ti, he disfrutado mucho con las visiones. Les echo de menos.

-No se puede escapar del destino, si huyes te persigue hasta alcanzarte.

-Esa frase es de Ethan.

-También les echo de menos.

-No te preocupes, lo he visto. Todo se arreglará. Edward volverá. Amanda me dijo una vez que no se trata de con qué puedes vivir sino con qué no puedes. Y Edward no puede vivir sin Bella.

-Tengo un dolor aquí en el pecho – le digo a Alice en la intimidad del coche – que me dice que si no hago algo no solo perderé a mi hijo sino a toda mi familia. Veo dolor y oscuridad Alice.

-Déjame ser tu luz papá. Yo iluminaré tu camino


Bien, pues ya tenemos a Edward de camino a Londres.