Descargo de responsabilidad: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: AU, OoC
NDA: Dedicado con amor a Issei-chan, gracias por tus siempre lindos comentarios y espero que sea de tu agrado.
Podía acaso existir alguien que pudiera caerle mal Itachi. Después de todo, y dejando de lado la belleza que le habían obsequiado los dioses de todas las religiones al nacer, era una muy buena persona. Demasiado para el gusto de su hermano menor que había argumentado que como no le bajara a la barra de perfección seria secuestrado por los marcianos.
Itachi se hizo una nota mental de no dejar a su hermano pasar tanto tiempo con Naruto para que este siguiera aportándole tales conocimientos a Sasuke.
Así que para Itachi pasaba de sus entendimientos como una niña como Sakura Haruno siempre le dedicaba una mirada hosca cada vez que cruzaban mirada. Por lo que, en uno de esos días en los que aquellos tres jugaban a las escondidas en su casa, Itachi se había ofrecido a esconderla.
— ¿Por qué me ayudas? — le había cuestionado desde el interior del armario del mayor.
—Suele ser bastante difícil lidiar con Sasuke, por eso agradezco que seas su amiga— ante el incomodo silencio que se instaló, Itachi decidió añadir después— Además, a mí también me gustaría hacerme de tu amistad Sakura.
—Pero Itachi-san —susurro Sakura con la sinceridad (y maldad) que porta todo niño a la edad de cinco años — Yo no quiero ser amiga de un viejo.
Y si esto se tratara de un videojuego, Itachi habría perdido una vida.
¿A quién se le ocurría protagonizar una obra tan quemada como lo era Blancanieves? Y, peor aun, que los roles masculinos fueran interpretados por las mujeres del salón y viceversa.
Así que ya sea el destino, la suerte o la propia autora (cualquiera que moviera los hilos para joderle aún más la vida) Sakura termino sacando el papel ganador para interpretar al príncipe que iba por la vida besando a mujeres dormidas.
Un tipo desagradable, en palabras de la chica. Al menos Blancanieves (o afortunada persona según quien lo viera), había resultado ser Sai. Su color de piel fantasmal y su rostro sin expresión ya le daban bastantes méritos para el papel de muerto (o muerta, para el caso) Así que al menos ese detalle había logrado no formar partes de los tantos problemas que se desarrollaban en su cabeza. Después de todo Sai se asemejaba bastante a una roca, besarlo no resultaba ningún problema y a sus diecisiete años la vergüenza se había esfumado junto con su paciencia.
Entonces ¿Cuál era el problema? Que los exámenes no le habían permitido asistir mucho a los ensayos, sobre todo para practicar el gran final de la obra. Así que ahí estaba, en compañía de Naruto y Sasuke que se habían ofrecido a ayudarla a practicar sus líneas repletas de amor y ñoñerías que a Sakura le daban igual. Pero que a la hora de protagonizar el beso ambos habían dado su negativa, primero porque los dos eran sus amigos y segundo porque Naruto y Sasuke estaban saliendo. Y Sakura no estaba dispuesta a ser la causante de alguna disputa a futuro.
—No te muevas Nii-san, recuerda que estás muerto— por suerte para Sakura, Itachi también se encontraba en casa. Y como a estas alturas ya estaba acostumbrado a ser arrastrados por las ocurrencias de aquellos tres, había accedido a ayudar. Claro que lo que no imagino era que Sakura luego de que terminara de recitar tremenda parrafada empalagosa se inclinara sobre él (aclaremos que Itachi estaba acostado sobre la mesa siendo este el improvisado ataúd) y realmente posara sus labios sobre los suyos propios.
Estúpido de él por pensar que al ser un ensayo Sakura lo besaría en la mejilla.
Al final más que resucitar Itachi termino muriendo ese día.
Cuando su amigo había cumplido veinticinco años Shisui como el buen amigo que era había decidido organizar una salida entre los dos para ir a beber. Claro que Obito al enterarse termino por autoinvitarse y a otros tantos también. Y ya en la mesa con el alcohol haciendo estragos sobre el rejunte de amigos que tenía (Itachi se había negado a beber) termino por apartarse yéndose directo a la barra.
No estaba claro si era una coincidencia que Sakura también se encontrara ahí, pero la mirada nublada en sus ojos verdes le indico a Itachi que también estaba pasada de alcohol.
—Siempre me gusto tu cabello Itachi-san— le confeso Sakura cuando reparo en su presencia.
Preparado para otra oleada de balbuceos sin sentidos, Itachi como la buena persona que era saco su celular y comenzó a grabar a Sakura.
—Dime más Sakura.
En el fondo era una mala persona.
Era la primera vez que Itachi tenia miedo, al fin de cuentas era un ser humano por mucho que Sasuke le dijera lo contrario. Así que tener miedo era algo completamente normal, sobre todo cuando tenia a Sakura delante de él todo expectante por saber la razón por la que la había citado en el parque, lugar repleto de mocosos y lloriqueos interminables.
Un magnifico lugar para confesarse, sí.
—Sakura…
—Me gustas— Sakura tomo los miedos de Itachi y los arrojo al suelo, pisoteándolo con aburrimiento— Sal conmigo.
Itachi, hecho un farol, le dijo que sí.
Pese a que había jurado y perjurado en su niñez que jamás de los jamás se enamoraría, Sakura termino siendo hechizada muy a su pesar. Y el hechicero en cuestión estaba tratando de despegar el arroz quemado que se había adherido a la olla causado por el descuido de Sakura.
Y como culparla, si antes Itachi estaba brindándole una buena vista mientras, agachado frente al sofá, buscaba vaya a saber qué cosa que a Sakura le daba igual.
—Que te tenía tan distraída Sakura— le pregunto Itachi con genuina curiosidad.
—Ah, en lo mucho que me gustan los duraznos— Itachi la miro sin comprender y Sakura solo le sonrió.
Buena cosa eso de que fuera tan puro de mente.
Sakura recibía flores todos los días, a cada hora y de diferentes personas. Podía entender el aprecio que le tenían sus pacientes por la amable y profesional atención que siempre les brindaba, pero había límites para todo. O al menos para Itachi que, pese a no hacer calor, había decidido utilizar las flores como leña en su pintoresca chimenea.
No es que Itachi fuera un quisquilloso o algo por el estilo, pero ya seria de agradecer que Naruto dejara de meterle mano a su hermano delante de él, por que encima que estaban en una tienda de ropa, Naruto era demasiado descarado que aprovechaba cada momento para ultrajar a su dulce e inocente hermano menor.
-Solo finjamos que no los conocemos- le dijo Sakura en voz alta sin preocuparse si aquellos dos la habían escuchado. Miro un par de ropas mas y entro al probador mientras Itachi hacia guardia afuera como el buen novio que era.
¿Sakura le diría algo si él se atrevía a tocarle de aquella manera también? Igual y seria incapaz, porque Itachi era demasiado recto para ese tipo de actitudes y, además, fijo que le caería una buena tunda de parte de Sakura.
Así que mejor ni lo pensaba. Eso hasta que hablando con su hermano de lo más bien sintió una mano apretujar su glúteo. Y giro su cuello como la niña del exorcista para encarar al ultrajador.
El ultrajador en cuestión resulto ser Naruto, quien aparentemente lo confundió con Sasuke. Aunque esa excusa no le fue suficiente para la golpiza que le propino Sakura.
Era la ultima vez que Itachi accedía a salir si Naruto estaba presente.
—Oh, mierda— se quejo Sakura cuando noto el helado sabor fresa caer un poco sobre su remera blanca— Con lo difícil que es quitar este tipo de manchas.
Pero la mitad de esas palabras ni siquiera llegaron a oídos de Itachi, quien ya estaba arrancando el auto para regresar a casa y limpiar esa mancha.
Sakura sabia que ante los ojos de los mortales (incluido ella), sería difícil no notar la presencia de alguien como Itachi Uchiha. Quien parecía brillar con luz propia y desprender corazones y perritos bebes a su paso.
Era el epitome de la hermosura.
—¿Seguro que no te molesta esta página Sakura?
Itachi lucia principalmente preocupado por lo que pudiera sentir su pareja tras enterarse que había un club de fans dedicado a él.
Incluso con una página oficial.
—¿Por qué debería? — Sakura estaba principalmente preocupada por que Itachi descubriera que ella era la cabecilla de ese club de fans.
Resulto que una vez Sakura había decidido visitar a Itachi en la universidad y sorprenderlo (época en el que recién habían comenzado a considerarse amigos). Mas la sorprendida resulto ser ella cuando vio que estaba presenciando una confesión de una chica hacia el Uchiha. Y peor aun cuando este decidió guardar el papel que la joven le había ofrecido.
Sakura, suprimiendo una violencia desconocida, dio la vuelta y regreso por donde había venido. Mas al llegar al auto escucho su nombre en un grito.
—¡Sakura!
¿Itachi la había visto antes?
—¿Ya te vas?
—Surgió algo importante— Sakura no le dio tiempo a contestar, subió al auto y se marchó.
Itachi, con una media sonrisa saco de su bolsillo la hoja que antes había recibido de su compañera de clases. Los nuevos horarios de microeconomía.
Aunque incluso si se tratara de una confesión, Itachi no la habría aceptado, porque en su alma y en su corazón ya había jurado que Sakura seria la única mujer en su vida, aunque ella no lo supiera todavía.
Era de conocimiento publico que Itachi era un buen cocinero.
—Itachi, creo que subí un poco de peso— Sakura lo miro con seriedad, esperando su respuesta con completa sinceridad.
—Unos pocos kilos, nada serio.
Lo serio fue cuando de esos kilos se formaron muchas piernas y brazos, y nueve meses después estaban llorando a mas no poder.
Era de conocimiento publico que Itachi era bueno para hacer bebes, porque habían tenido tres.
Podía no ser el hombre más romántico y elocuente en el mundo, pero Itachi la amaba tanto como la primera vez y por eso, bajo aquella luz de luna, le pidió que se casara con él.
Sakura le dijo que sí.
Itachi no era un hombre celoso (mentira), así que le daba completamente igual si Sakura pasaba todo su tiempo junto a ese gato sarnoso a quien le prestaba más atención que a él. En cualquier caso, no estaba enojado (más mentiras)
—¿Itachi no viste a Roh? no lo veo desde hace unas horas.
—Habrá regresado con su familia.
—¿Tú crees? Es una lástima, Roh era un gato muy lindo, como Itachi.
Cuando Sakura regreso a su cuarto, Itachi tuvo que llamar a su hermano para que le regresara el gato.
Por muchos años que pasaran y por mucho que lograra perdurar su amor (Itachi esperaba que jamás terminara) había antecedentes que él simplemente no podía olvidar, y aunque Sakura ya lo había superado hace ya tantos años y ahora su único amor era él. Itachi odiaba el hecho de que alguna vez estuvo enamorado de su hermano.
Odiaba profundamente que hubiera amado alguna vez a Sasuke.
Los nacimientos por lo general se dan en los hospitales, algunos en casa y uno que otro en el auto. En el caso de Sakura le había tocado la desgracia de entrar en labor de parto en un ascensor, pero no estaba sola, no. A Sakura le asistieron Naruto y Sasuke en un ascensor que justo decidió detenerse por razones desconocidas.
—¡Puja! ¡Sakura-chan, puja!
—¡Cállate Naruto! ¡Te voy a matar Sasuke-kun!
—¿¡Y a mí por qué!?
—¡Esto es culpa de tu hermano!
Itachi, fuera del ascensor junto con los bomberos, tuvo un escalofrió.
