Disclaimer: Sonic the Hedgehog, y sus personajes, no me pertenecen. Es propiedad de SEGA y respectivos. Lo único que es de mi autoría aquí es el argumento en el que se desenvuelven los personajes.
Información: Relato ambientado en los videojuegos de Sonic, aunque no serán de gran relevancia y el mundo puede ser interpretado como el lector desee. Sonic tiene 15 años y Amy tiene 14 años de edad, el resto de edades es irrelevante pero se asimilan a sus prospectos originales. Es una trama M, con futuro lemon y psicología que puede ser fuerte para menores de 16 años (legalmente, de 18, y de quien sea, dependiendo de factores excepcionales). Si sigues, es bajo tu responsabilidad.
Prologue.
La adolescencia es una etapa complicada. Los jóvenes se desenvuelven en la sociedad a ciegas y estudian su propia identidad sin temario alguno. Los planes emergentes e improvisaciones tienden a ir y venir, convirtiéndose en el incómodo vecino que siempre te observa desde la ventana esperando que hagas algo de ruido. Un poco espeluznante, pero realmente el adolescente jamás se da cuenta de la magnitud del problema, sólo «sobrevive» dentro de él.
14 de febrero. Soy Sonic, Sonic el imbécil.
Porque claro, en un momento de cachondeo, que claramente tú no tienes, lo mejor que pudiste hacer era decirle a Amy que en el ridículo día del amor tendrían una cita. Una salida. Un paseo. ¡Pero la conoces bien! Ella piensa que habrá un beso, una carta, una cena, que la llevarás (literalmente) a la luna a contemplar las estrellas mientras le dices lo cuánto que la amas.
¿Pero quién es Amy? Anoche estaba preciosa, como para ser la soberana de Soleanna y de cualquier otro reino de este mundo. Antes de este año, la había visto sólo como una admiradora que quería invadir mi espacio personal de forma peligrosa, pero ahora... he podido verla; he podido ver la suave curvatura de su cuello, la línea de su espalda desapareciendo en su molestosa y ajustada camiseta. He podido ver sus brazos descubiertos, que he tocado muchas veces y que ahora no recuerdo. He podido ver la femineidad de su cintura, y a su rostro alegre inconscientemente dueño de cada efímera pista que me daba ella de lo que podía ser su cuerpo desnudo.
Me miro al espejo y no me reconozco. Estaba usando palabras elegantes que Cream me obligó a aprender para tantas reuniones. En poco tiempo caigo en que he pensado en Amy de una forma extraña, y respondo a mi pregunta.
Amy es la niña de seis años que conocí cuando Eggman y su robot querían conquistar el mundo. Viajé por ella, luché por ella y la encontré. Desde entonces, ha estado enamorada de mí y yo la he ignorado... la he ignorado bastante. Hace pocos días los dos, junto a nuestros amigos, asistimos a una fiesta que terminó siendo una trampa de Eggman que pudimos vencer con facilidad. Solo que, antes de eso..., ella estaba distinta.
13 de febrero. Soy Amy, y estoy nerviosa.
Era de noche y estaba lloviendo. Vector, educado, abrió la puerta del coche y me ofreció sujetar mi paraguas. Lo rechacé, pero le hice saber lo bonito de su gesto. Me uní a Cream, Blaze y Espio, y hablamos un poco sobre el clima hasta entrar al restaurante. Pero no quiero mentir. Estaba pensando en otra cosa.
En él, en mi rey sin corona. ¿Cómo no pensar en Sonic? Es atento, servicial y todo un héroe. Sé que Knuckles me tilda de demonio perverso y Tails de acosadora. Pero, para ellos, todo es contacto físico y lo que surja; para mí no. Yo valoro de Sonic muchas cosas que nadie más ve, como sus sentimientos, que son lindos. También valoro sus principios de justicia, únicos en un mundo tan cruel.
Me gusta pensar que cada vez estoy más enamorada de él, aunque parezcan retrasos. Me cuesta más hablarle o mirarlo, me avergüenza mucho tener que decirle que me gusta. Algo en mí me dice que no debo ser romántica en exceso, que debo "idealizar" una realidad más dura, como si eso fuere posible. Es que lo que yo veo en él que nadie más ve no son sus sentimientos, ni sus principios. Es algo que no sé describir muy bien.
Cuando me salvó por primera vez, teníamos seis años. Yo sentí estar en los brazos de un superhéroe, por primera vez en días dejé de sentirme indefensa. Me sentí protegida. Al pasar de los años, ese sentimiento no se fue. Me ha traído algunos problemas, porque empecé a sentirme inútil al ver a Blaze haciendo cosas que yo no podría hacer en años. Me encomendé a mí misma la tarea de ser un poco más independiente, para demostrarle a Sonic que puedo protegerme. Lo hice, pero siempre he sentido que me falta algo. Algo que sólo él me daba cuando me rescataba...
—So-sonic —dijo Amy —... ¿puedo decirte una cosa?
Sonic bebió más soda antes de contestar. No pudo disimular su mirada bajando a sus pechos, haciendo que Amy se sonrojara aún más.
—Sí, ¿por qué no?
—El domingo van a abrir una feria por Sa-san Valentín y quería saber si querías ir... conmigo.
En ese punto, al pronunciar la última cosa, bajó su mirada hacia el piso. Estaba avergonzada, pero no iba a echarse atrás.
—¿tú y yo?
—Sí, nosotros... con Tails si quieres.
—¿te soy sincero?
Sonic dejó de lado la soda, y Amy temía lo peor.
—¿... sí?
—Sí quiero. ¿a qué hora es? —respondió con una sonrisa —
La eriza fue feliz al escuchar esas poquísimas palabras. Al fin tendría una cita el 14 de febrero.
