Me había mudado a una ciudad muy lejos de Jakku y Aldeeran para que no pasara exactamente esto, de encontrarme con gente que me conociera en la calle.

De igual modo, no aguanté la curiosidad, tenía un tono de voz que no me sonaba para nada familiar y me sorprendía que conociera mi apellido. Abrí mis ojos, encontrándome con la cara de una persona que tenía un aire familiar. Aunque mi cara no le hizo entender eso al muchacho.

- Soy Ben. No sé si me recuerdas –

Me sentí de lo peor, no tenía la menor idea de quién era y me hablaba en una forma como si nos conociéramos de toda la vida, como si en un tiempo muy lejano hubiéramos sido los mejores amigos.

Me tuve que tragar toda su cara de decepción cuando notó que no sabía de quién se trataba.

Pero me di un tiempo para pensar con el cerebro menos revuelto, a recapitular en mi cabeza quiénes de las personas que se había cruzado en mi camino tenía el nombre Ben.

Familiares noup. Amigos Noup. Ex Compañeros de trabajo noup. Conocidos noup. Compañeros de la universidad sip. ¡Bingo!

Si, ahora lo recordaba, tuve un compañero con el nombre Ben cuando entré a plan común de ingeniería en la universidad, pero fue muy fugaz su estancia en la carrera, creo que únicamente estuvo un semestre y nunca más me crucé con él.

- ¡Sí! Ben. Ahora te recuerdo. Aunque, en ese tiempo tenías el pelo más corto y se veían tus…Bueno, no importa-

- ¿Mis grandes orejas? – preguntó con un tono divertido.

Demonios, moría de la vergüenza, ¿cómo es que se me escapó un comentario así?

- Si… Lo lamento. – traté de cambiar rápido de tema para deshacerme de este incómodo momento- Fuimos compañeros de plan común ¿cierto? -

- Si, el primer semestre, después me retiré. – Ya su cara estaba cambiando a algo más esperanzador por estar recordándolo.

- ¡Lo sabía! – grité exageradamente triunfante- y bueno… ¿a qué te dedicas ahora? – pregunté bajando un poco las revoluciones.

- Soy piloto-

Vaya, mi vida al parecer siempre iba a girar alrededor a todo lo que tratase con aviones.

Sin embargo, no pudo pasar desapercibido para mí que mi excompañero tenía a su lado a dos pequeños, que por el parecido que tenían entre ellos eran mellizos o gemelos. También me fijé que estaban algo mayores, por lo que deduje que su edad se encontraba entre los seis o siete años.

Si con Ben teníamos la misma edad, el piloto había sido padre joven. Y si mis cálculos no fallaban, fue en aquel tiempo que éramos nuevos en la universidad.

-Son mis hermanos Rey-

Al parecer mi cara me delató con todas las deducciones que estaba sacando en mi cabeza en la fracción de segundo en que nos quedamos callados. Y por la respuesta que me dio a mí no formulada pregunta, supongo que al piloto lo miraban siempre de la misma forma.

-Oh…lo lamento. De nuevo. - ya había quitado mis manos de mi cara, ahora sí que estaría notando mi ligero rubor. – y, ¿cómo se llaman los pequeños héroes? .-

-Jaina- dijo la niña pelinegra. - Jasen. - contestó su clon masculino.

- Hermosos nombres- les regalé mi mejor sonrisa de agradecimiento por su rescate- y les queda muy bien para una dupla como ustedes-

- Gracias. - dijeron al unísono, medios avergonzados por el halago que les había hecho.

- Oh, y gracias a ti Ben también, por ayudarme. – que poco considerada.

-No hay problema. Pero, para ser franco, ya estábamos pendiente de ti cuando se estrelló tu celular en la acera. - se miraron los tres hermanos entre risas – Creo que algo en nosotros nos dijo que después de ese incidente, iba a terminar todo mal cuando retomaste tu rumbo directo al poste. – Ahora sí que estaban rojas mis mejillas.

- Diablos, que vergüenza. ¿tan escandalosa fui? .-

- Si. – me confirmaron los niños aguantándose el seguir riéndose de mí.

- ¡Rey! – los cuatros dirigimos la mirada por donde provenía la voz de la señora que pronunciaba mi nombre en un tono no muy amigable a espaldas de Ben – Rey, llevas quince minutos de retraso. Estamos llenos de clientes en la tienda y tu estas aquí afuera muy relajada haciendo vida social. -

Ben trató de disimular la incómoda situación riéndose entre dientes con sus hermanos, mientras yo lo único que quería en ese instante era que me tragara la tierra. Y ni siquiera me permitió dar una respuesta en mi defensa para no quedar como una idiota delante de Ben, porque la pequeña señora se dio media vuelta y entró al local dejándome con las palabras atorada.

- Creo…que me tengo que ir. – dije sin ánimo, siendo lo único que logré sacar después de tener todas las palabras entremedio de mi garganta.

- Claro. No te preocupes. – me contestó sin quitarle la alegría al ambiente. - No queremos que vuelva tu ¿jefa?, y nos regañe a nosotros por tenerte retenida aquí. - abrazó a los chicos. - despídanse niños. –

- ¡Adiós Rey! - me hicieron con la manita. - ¡y fíjate por donde caminas! -

- Gracias mis pequeños héroes, lo haré. – no pude evitar sonreír.

- Un gusto haberte visto Rey. – volví la vista a Ben. - Y felices fiestas. –

- Gracias. - me puso nerviosa con el melodioso tono de voz que me dijo su comentario - Felices fiestas para ti… digo, para ustedes. Perdón -ya estaba empezando a balbucear, debía correr de ahí. - ¡Adiós, cuídense! –

Ya no quería pasar más vergüenza con ese trío. Entré rápido a la tienda, y traté de evitar todas las miradas de las personas que estuvieron expectante del espectáculo que proporcionó Maz hacía un momento. Pasé directo a bodega para anotar mi hora de llegada y preparar mis cosas para larga jornada que se venía.

Al breve momento después, cuando me estaba haciendo los tres bollos para que no me molestara mi pelo en la cara, Rose entró a buscar un lego que le había solicitado un fanático cliente de Star Wars.

- No te merecías esa regañada Rey – llegó comentando sonriente la pelinegra mientras buscaba una caja de un Caza TIE.

- Da igual. Me pilló con las manos en la masa. –

- ¿Qué te sucedió?, te estaba viendo por los ventanales mientras atendía, y estabas esperando a cruzar pasado cinco minutos de comenzar tu turno, y de un momento a otro, te perdí de vista. – de verdad le causaba curiosidad – iba a ser tu mejor marca. – levantó la comisura de sus labios.

- ¿En serio iba a ser mi mejor marca? Wow .-

Estaba realmente impresionada de mí misma, quizás desde este año con mi cerebro íbamos hacer las paces para comenzar a dar los primeros pasos y volver a tener unos diciembres normales.

- En serio Rey. – sonaba orgullosa de mí. - Pero ahora cuéntame. ¿Qué sucedió en ese pequeño lapsus de tiempo que te perdí se vista y Maz salió a regañarte? – La chica de ojos rasgados estaba expectante a lo que le iba a contestar.

- Me golpeé con el poste de la esquina. - conteste casi inaudible.

- ¿Qué? –

Sé que la pelinegra había entendido lo que dije, pero quería que repitiera mis palabras para reírse con la certeza de que había escuchado bien mi desgracia.

- Que me golpeé con el poste de la esquina. - repetí un poco más alto.

De forma inmediata las risas de Rose explotaron en la bodega después de repetir lo que me había sucedido. Pero no la podía culpar, a cualquier persona le causaría risa el sólo hecho de imaginar a alguien estrellándose contra un poste, y era mucho más gracioso cuando era alguien conocido. Al final se me contagiaron las risas de Rose.

- Pero ¿estás bien? ¿Dónde te golpeaste? – me preguntó mientras recuperábamos el aliento.

- En la nariz. – le indiqué con el dedo.

Había olvidado por completo mi nariz con toda la vergüenza que pasé con Maz , y tampoco me dio el tiempo de recordarlo, pues Rose llegó cuando me estaba alistando y comenzamos a conversar. Pero mi audaz compañera me leyó la mente.

- No tienes nada Rey. - me dio el visto bueno. – Pero, cuando Maz salió, se refirió de algo como de vida social, ¿te encontraste con alguien? .-

Eso sí que era lo que verdaderamente tenía intrigaba a Rose, ella sabía que mi vida social era nula en la capital, y que ahora era mucho más reacia para compartir con gente nueva. Mucho menos en estas fechas.

El primer año que estuve acá, me invitó a salir un par de veces con su novio Finn y un amigo de la pareja llamado Poe Dameron, que, para mi desgracia, también fue piloto. Pero lo habían dado de baja hacía poco en ese tiempo. ¿El motivo?, no lo recordaba. Y por eso el muchacho estaba recién comenzando sus estudios de ingeniería en la universidad.

Rose le había comentado a Dameron de la mentira que le dije, el que sólo había pasado por el plan común, y que no tuve la oportunidad de terminar una carrera.

Desde ahí comenzamos a pasar más tiempo juntos. Me empezó a pedir un poco de ayuda en sus materia y exámenes que debía rendir. Le costaba mucho las mates, pero en las físicas era muy bueno. Y como agradecimiento, me empezó a invitar a comer, salir algunas veces por la noche o simplemente a caminar por el centro de Coruscant.

No pasó mucho cuando comenzamos a tener una relación bastante más cercana después de algunos meses, hasta que pasamos el trance de ser buenos amigos a amantes.

No voy a mentir, me gustaba el chico, pero aún no sentía que estuviera preparada para tener algo más estable todavía en ese tiempo, y al parecer Poe tampoco estaba interesado en tener algo serio. Por eso nuestra relación se basó de nuestra buena compañía y del sexo de vez en cuando.

Hasta que el muchacho me llegó con la noticia que no podía seguir con lo que teníamos. Se había enamorada de otra chica, Zori creo que era su nombre, una rubia alta, como me había comentado alguna vez Poe le volvían loco las mujeres en algunas conversaciones extrañas que tuvimos en algún momento.

Lo dejé ir.

Se mudó de la capital y perdí todo contacto con él.

Después de eso, mi pareja amiga se esmeró en presentarme pretendientes en nuestras salidas, invitando algunos amigos que tenían ellos. Rose se convirtió en mi casamentera, y siempre me comentaba de algunos chicos que me podrían gustar cuando estábamos de turno.

En primera instancia, fue entretenido, algunas veces terminábamos en la cama y otras sólo en salidas como amigos, pero nunca nada serio. Hasta que me aburrí y empecé de a poco a rechazar las salidas con la pareja y gente extra.

Por eso, Rose estaba muy interesada con la persona que me había encontrado fuera del local.

- Era...- No alcancé a responder a la pelinegra, Maz entró de improviso.

- Chicas, perdón por interrumpir su charla, pero recuerden que están trabajando y que estamos en víspera de Navidad y el local está repleto. – sonaba irritada - por favor, ¡salgan de aquí y ayúdenme a atender a los clientes! –

Volamos con la pobre Rose de la bodega.


Gracias por leer!

Los personajes no me pertenecen