- ¡Rey! - me gritó la mujer de los ojos rasgados al momento de entrar a la bodega.

Mi bella compañera de trabajo al parecer estaba muy pendiente de mi retorno y dar comienzo de su interrogatorio. Prácticamente dejó todos sus quehaceres para poder interceptarme antes de comenzar de nuevo mi turno.

-Rey, ¿qué pasó? - no sé por qué la cara de la asiática me miraba con tanta preocupación.

- ¿Con qué? –

-Con el chico misterioso. - aún no entendía por qué le inquietaba eso. -lo vi pasar por fuera de aquí, pero…sin ti. – Esta mujer de verdad que estaba pendiente de mi retorno.

-Oh, eso. Se tuvo que ir. Lo invité almorzar, pero tenía cosas que hacer. – Pero Rose no estaba satisfecha con lo poco que le estaba entregando.

Se me quedó mirando fijo, presionándome con sus ojos a que me dieron por vencida y le soltara lo que quería. Cosa que al poco tiempo funcionó.

-Me invitó a salir. –

- ¡Si! – gritó emocionada. - ¿Cuándo se juntarán? - y ahora comenzaba el bombardeo de preguntas.

-Hoy. –

- ¿Hoy?, ¿en vísperas de navidad? - empezó a mirarme con esa sonrisa pícara la asiática. – parece que no se pudo aguantar… ¿cuál es su nombre? –

-Ben. -

- ¿A qué hora? -

-A las seis. -

- ¿Dónde se juntarán? –

-Me pasará a recoger- resoplé rodando los ojos.

-Y, ¿dónde irán? .-

-A tomar un café. ¿Algo más mamá? - intenté dar la mayor ironía posible a mis palabras.

-Noup. Estoy satisfecha. -sonreía exageradamente la pelinegra -te ofrecería condones, pero no encuentro apropiado que hagan esas cosas en estas fechas -

- ¡Rose! -esta mujer sabía cómo exasperarme a veces.

- ¿Qué? –

-Mejor volvamos a trabajar. –

No voy a mentir, estaba muy nerviosa, hacía mucho que no tenía una salida de esta índole.

La última cita que tuve así fue con un exnovio que tuve en la preparatoria. Me invitó a salir a comer un helado por el centro comercial de Aldeeran en ese tiempo. Armitage Hux, un bello pelirrojo que me robaba el aliento cada vez que lo veía en los pasillos de la prepa, mirándome tímido con sus hermosos ojos azules cada que interceptábamos las miradas.

Fue algo parecido a lo que pasó con el piloto, pero sin el golpe. Recuerdo que estaba tan nervioso que se le llegaron a trabar las palabras, a tal extremo que no podía formular la pregunta fluidamente. Por eso, para que no sufriera una crisis nerviosa en ese momento, le contesté un "sí" antes que su pobre cara tomara su color de pelo.

Nos hicimos novios al poco tiempo, fue mi primer amor en todo. Siempre fue dulce conmigo y todo un caballero, prácticamente fue una relación de cuentos de hadas. Pero tuvimos que terminar cuando comenzamos nuestros estudios en la universidad. Lamentablemente yo quedé en una facultad y él en otra, y nuestros tiempos nunca lograron coincidir.

La otra "relación" que tuve fue con Poe, que no se pareció nada a la que tuve con Armitage. Con él siempre hubo coqueteo de por medio, y nunca se le asomó la vergüenza de hacerlo notar cuando estábamos solos. Incluso, el me dio el primer beso y nos terminamos acostando ese mismo día.

Y al final, después que me dejó, di comienzo a mi temporada de relaciones fugaces con los hombres que me fueron presentando Rose y Finn, finiquitándola cuando ya me harté de tener que mantener relaciones que sabía no iban a durar.

Como vi por ultimo vez al joven Solo en la hora de almuerzo no pasó mucho para que el reloj marcara las cinco en punto y empezamos a cerrar el local.

Maz nos dejaba ir temprano este día. Rose tenía familia a las afueras de la ciudad y demoraba mucho en llegar allá y hacer las compras. Y nuestra jefa era descuidada en ese sentido, dejaba todo para última hora, pero siempre se daba el tiempo de organizar algo mientras cerrábamos para compartir esta noche con su enamorado. Y bueno yo, que no tenía más que llegar a casa y pasar el rato con BB8.

- ¿Estas nerviosa? - saltó Rose mientras ordenaba los objetos que estaban fuera de su lugar por los clientes indecisos.

-Algo. – mentí, estaba muy nerviosa.

- ¿Por qué estas nerviosa? -se incorporó al interrogatorio Maz.

-Rey tendrá una cita. -me dejó con las palabras a medio camino la asiática.

- ¿En vísperas de navidad? –

-Si, parece que el chico no se pudo aguantar a los encantos de Rey. – me golpeó con el codo mi nueva vocera.

- Me alegra que compartas con alguien en estas fechas. –

Ellas siempre en los días festivos me invitaban para que no lo pasara sola, pero nunca se las aceptaba. No sentía que estuviera preparada aún para estar en un ambiente familiar de nuevo, y tampoco para tener conversaciones incómodas del por qué estaba ahí con ellos y no con mi familia. Por eso, prefería estar únicamente con mi hijo gatuno BB8 en casa, ya que sabía que él nunca me haría preguntas incomodas, como saber el por qué pasábamos solos los días festivos.

Lamentablemente llegaron las seis mucho antes de lo que quisiera, y todavía no terminábamos de cuadrar las cuentas, pues tenía tanto dinero la caja y había tantas boletas de pagos con tarjetas que tuvimos que empezar a contar de nuevo por lo menos unas tres veces.

Y para mi desgracia, Ben llegó justo a la hora, y nosotras no empezábamos a ver el inventario todavía.

No quería hacer esperar al piloto si había llagado puntual a nuestra salida, pero por las circunstancias tendría que suplicarle que me esperara un momento más para terminar mi turno. Pero Maz al parecer me leyó la mente.

-Ve Rey, terminamos nosotras. –

Las mujeres me miraron con unas sonrisas de aprobación tan dulces propias de ellas, mostrándome su consentimiento por mí y mi salida. A veces olvidaba lo afortunada que era en tener esas bellas mujeres en mi vida.

- ¿En serio Señora Maz? –

-Ve niña, antes que me arrepienta. –

-Gracias jefa. Se lo compensaré. -

Ben se bajó de la camioneta para esperarme fuera del local. Le hice un gesto con la mano para que me esperara un poco mientras iba en búsqueda de mi chaqueta y mis cosas.

Salí de la tienda y el joven pelinegro se le alegró la cara al verme salir.

- ¿Qué tal? ¿cómo estuvo tu día? –

- Bien movido, pero pasó rápido la hora. ¿El tuyo? -

- Bien, también algo movido. – me contestó con una sonrisa- ¿vamos?

- ¡Vamos! –

- ¿A cuál supermercado iremos? –

- Hay uno que siempre voy, está a unas seis cuadras derecho por esta avenida. Igual, podríamos ir uno que está más cerca de acá, no me gustaría abusar de tu buena voluntad. -

- ¿Bromeas? – me sonrió mirándome de reojo mientras conducía - Para nada Rey. Es más, pensé que iríamos a uno fuera del centro para aprovechar que vamos en vehículo. –

- ¿En serio?, ¿podríamos? .-

-En serio. – me afirmaba contento sin quitar los ojos de encima el camino – Así aprovechas comprar más variedad y ahorrar dinero. –

-Mmm… ¿no será un plan para estar más tiempo conmigo? -traté de tomarlo desprevenido.

-Me atrapaste. – pude notar como sus mejillas tomaban color.

-Entonces… ¡acepto! –

El tráfico estuvo algo pesado en las autopistas para salir a la periferia de la ciudad, algo entendible debido a las fechas y la hora. Sin embargo, no perdimos el tiempo, conversamos en todo el transcurso del viaje.

Todo iba genial con él. Nunca pensé que una salida al supermercado sería tan entretenida. Ben se fue soltando más conmigo mientras más fluían las conversaciones. Es más, me impresionó que fuera tan risueño el moreno, y me encantó cuando me di cuenta de que no le tenía para nada temor al ridículo. Varias veces me siguió el juego con algunas escenas tontas.

Una de ellas fue cantar las canciones con las que promocionaban algunos productos que salían en la televisión, y otra en simular que éramos unas viejas chismosas comentando conversaciones ajenas que escuchábamos en los pasillos.

También en todo nuestro recorrido, se dio cuenta que era la persona más indecisa del mundo a la hora de escoger un producto que lo promovía más de una marca, confesándome de paso que él tenía el mismo problema cuando tenía que llenar su despensa.

Ben era toda una caja de sorpresas, y yo lo que más soy en esta vida era ser curiosa.

-No sé cómo llevas todo esto tu sola caminando a tu casa. – me comentó mientras dejábamos las bolsas en la parte trasera.

-Bueno. No compro todo esto, sólo la mitad. –

- Aún siguen siendo muchas cosas. – no sonaba muy conforme con mi respuesta.

-Me sirve para estar en forma. - sonreí. - ¡Mira, ahí hay una cafetería! ¿Todavía sigue en pie esa cita? -

-Claro –

Pero llegamos tarde, no nos quisieron atender, habían cerrado la caja y no podían realizar más transacciones después de eso. Sin embargo, cuando nos fuimos caminando derrotados a la camioneta, el piloto se dio cuenta que un señor se había instalado con un carrito ofreciendo café y chocolate caliente a las afueras de la puerta de entrada del super.

Al parecer, el destino quería que permaneciéramos un momento más compartiendo.

- ¿Desde cuándo que vives en la capital Rey? – me realizó la pregunta probando su café.

- Desde hace unos tres años. Y tú, ¿Desde cuándo que vives en Coruscant? ¿o siempre fuiste de acá? -

-No, crecí en Aldeeran, pero estuve viviendo un par de años acá en la capital. Luego volví a Aldeeran, y ahora estoy de vuelta en Coruscant. – nos reíamos, qué confuso.

- ¿Por qué te mudaste tan seguido? Si es que se puede saber. – le pregunté mientras me deleitaba del rico sabor de mi chocolate caliente.

-Trabajo más que nada. Pero ahora, volví a Coruscant por mi familia, para estar más cerca de ella. Sobre todo, con mis hermanos -

- ¿Cómo están mis pequeños héroes? –

-En casa, emocionados por la navidad. Les encanta estas fechas. Bueno, ¿a qué niño no le gusta estas fiestas? –

-Claro. Tienes razón - compartimos risas.

- ¿Pidieron algo en especial para navidad tus hermanos? -

- Si. Jaina pidió un avión a escala, y Jacen herramientas para desarmar cosas. -

- ¡¿Qué?!- esta impresionada, ¿qué les pasaba a estos niños de ahora? - ¿Tan pequeños con esos gustos? -

-Sí. No sé a quién salieron esos dos – me contestó sonriendo - Bueno. Jaina siempre les gustó lo que hacemos con papá. Desde muy pequeña que nos acompaña a volar, le encanta ver el cielo desde las alturas.

Y Jacen, desarma todo lo que encuentra y lo vuelve armas, y sin fallar. El mocoso tiene una memoria increíble. - le brillaban los ojos a Ben hablar de sus hermanos - Y Siempre se acompañan y se ayudan la pequeña dupla.

Jaina siempre está al lado de Jacen como su asistente cuando desarma alguna cosa que encuentra por ahí, y Jacen hace lo mismo con ella cuando empieza armar sus aviones-

- Wow, qué niños más tiernos. -

-Sí…y tu Rey ¿Tienes hermanos? -

-Nop, hija única. –

- ¿Me das un segundo? – me interrumpió, al pelinegro le estaban llegando mensajes.

-Tendré que dejar la salida hasta acá. - sonó algo triste. - Mis padres van a comenzar la cena y tenemos que arreglar todos para las doce. Mis hermanos aún creen en Santa. -bromeó.

-Si. Está bien. Igual debo hacer mis cosas, y ya es tarde. -

-Bien. Regresemos. -

Pensé que disfrutaría más el viaje de regreso a casa, pero no nos demoramos casi nada en llegar al centro de la capital, ya que prácticamente estaban vacías las autopistas, y casi nadie transitaba por las calles por la hora.

- ¿Tienen estacionamiento de visitas tu edificio? -

-Si. ¿Por qué? –

-Para estacionarme y ayudarte a bajar las cosas. –

- ¿Qué? No, no te preocupes. -no quería que pasara a ver el desastre que tenía en mi departamento.

-Rey, son demasiadas cosas. –

-Lo sé, pero no quiero que hagas esperar más por mí a tu familia y… no he ordenado hace más de una semana el departamento. – confesé con vergüenza, con la esperanza que lo ahuyentaría con mi reciente confesión. No quería que en su primera visita a mi hogar quedara con esa impresión.

-Si es eso lo que te preocupa, está bien. – se rio de mí. - Pero podría ayudarte a subir las cosas hasta la puerta. – No le pude decir que no.

El piloto tenía razón, eran demasiadas cosas, si no hubiera estado para ayudarme, tendría que haber realizado como mínimo dos viajes al estacionamiento para traer todo a mi departamento.

-Muchas gracias Ben, por todo. Me la pasé genial, sobre todo cuando estuvimos en el supermercado. –

-De nada Rey. Yo igual me la pasé bien. – su cara retomó esas expresiones de niño tímido que había olvidado que tenía después de nuestra salida. -Y… ya que estamos aquí y nos confesamos que nos gustó salir juntos, ya elegí cual será mi segundo deseo. –Lo había olvidado, los deseos. – Quería… pedir una segunda cita contigo. –

-Ben. - me reí. - no necesitas usar tu segundo deseo para salir conmigo. Con gusto saldría contigo de nuevo. –

- ¿En serio? – fue como ver a un niño recibiendo el regalo de navidad que siempre quiso.

- ¡En serio!, es más, dame tu teléfono. – se apresuró en entregármelo, y cuando lo hizo anoté mi número, y de paso me llamé para tener el suyo. – Listo. Ahora podremos coordinar sin que vayas a verme a la tienda - Parece que al moreno le robaron la lengua, no pudo formular una respuesta después del arrebato anterior.

-Me tengo que ir. - fue lo único que atinó a decir el pobre muchacho después de tanta emoción. Aunque tengo que admitir, que me cohibí al poco tiempo después a hacer lo que hice con el celular de Ben. – Y… gracias por la linda tarde-noche. Esperaré ansioso el día que tu despensa se vacíe. -me soltó con la nueva faceta divertida que había conocido del pelinegro. -Adiós Rey, y que tengas una linda navidad. –

-Gracias. Que tengas una feliz navidad tú también con tu familia. Y en especial con tus hermanos. Dales mis saludos. –

-Dalo por hecho. Adiós Rey. –

-Adiós. –


Nota autora

Le quiero dedicar este capítulo a mi novio (pololo como se dice acá en Chile), qué gracias a nuestras primeras salidas como pareja, me pude inspirar para escribir las escenas entre Ben y Rey.

Y le quiero agradecer con todo mi corazón por apoyarme y alentarme desde un principio a aventurarme a esto de la escritura, y obvio por ser mi primer fan.


También agradecer a la gente que se pasa por acá y le da una oportunidad a este humilde Fic.
Gracias y nos leemos :3

Los personajes no me pertenecen.