No me pude aguantar.
Ben se dio la media vuelta y me nació hacer algo verdaderamente inesperado. Me dieron ganas de ver por el rodillo del ojo, si es que el joven piloto también le había nacido mirarme una última vez después de esta genial velada. Pero me arrepentí de inmediato, era muy tonto lo que quería hacer, esas cosas sólo pasaban en las películas románticas de amores perfectos, en donde se compartía un sentimiento mutuo ¿cierto?
Entonces, ¿por qué se me pasó por la cabeza hacer algo tan bobo como eso?
Esto era la vida real. Además, con el chico salí una única vez, ¿Cómo es posible si quiera que se me cruzara por la mente que pasaría algo tan fantástico como eso? Aunque, dicen que no es necesario tener varias citas para saber si es que conectas o no con alguien, como, al parecer, estaba ocurriendo con el joven piloto. Sin embargo, era muy precipitado todo, tenía que bajarme de la nube.
Soy una mujer adulta, y no podía pensar en cosas tan tontas como "conectar con alguien".
Pero no era momento de pensar en eso ahora, no podía perder el tiempo. Giré la chapa para entrar a mi humilde hogar, y puse manos a la obra.
Guardé rápidamente todo lo que había comprado, batallando de paso con un curioso BB8 para que no se comiera antes su cena de navidad... o la mía. Había dejado todos los ingredientes a disposición para preparar la comida, así que tenía que estar al pendiente de mi sigiloso gato.
Para ahorrar tiempo, dejé cocinando todo lo que necesitaba cocción, mientras tanto recogía ágilmente todo lo que tenía tirado, limpiando entremedio para dejar todo preparado y listo para la cena.
La única cosa que amaba de estas fiestas era cocinar, no había arte más bello de crear una rica comida con tus propias manos. Me era fascinante el solo pensar en mezclar ingredientes, y equilibrar los sabores en una unión perfecta. Era algo más que único, y en esta ocasión, no podía fallar en crear un plato fantástico digno de una fiesta a navideña.
Ya con todo listo, me dispuse a preparar mi plato con una presentación digna de una chef profesional, agregando un toque de fineza al pocillo de mi BB8.
Mientras comía no podía dejar de pensar en cuán inolvidable estaba terminando este día. Realmente nunca se me cruzó por la cabeza que el empezar una mañana con un golpe en la nariz, terminara con un encuentro inesperada de un excompañero que logró hacer una salida a un supermercado más que entretenida.
Eso me hacía pensar, si lo pasé tan bien con él en algo tan simple como ir hacer las compras. ¿Qué me esperaría cuando empezáramos a salir a partes donde generalmente se junta la gente para conocerse mejor?
Un momento, ¿qué estaba diciendo? ¿comenzáramos a salir? y ¿quién me aseguraba que el muchacho quería seguir saliendo conmigo? Bueno, cuando me pidió una segunda cita, claro. Pero quizás, solamente me invitó a salir nuevamente por mera cortesía, para cumplir con su palabra de invitarme a un café, pero ahora en una cafetería.
Ay, por favor, ¿a quién engaño?, al moreno se le notaba que algo le gusto.
Pero, me surgió la duda, ¿cómo es que pasó tan rápido?
Quizás ocurrió en la universidad, sería su amor platónico o algo por el estilo, y al verme le florecieron los sentimientos enterrados de un joven universitario Ben Solo, porque, que yo recuerde, nunca crucé palabras con él. Creo que una vez existió la ocasión en donde me senté a su lado en alguna clase que nos tocó juntos, sintiendo en ese momento una nula percepción de incomodidad por parte de él.
Aunque, ahora que lo pienso bien, si me acordé de eso, mi excompañero no pasó tan desapercibido para mí.
Si mi memoria no fallaba, él era parte del grupo de los alumnos que destacábamos en la generación, por eso tengo el leve recuerdo de su nombre en mi cabeza, porque siendo sincera poco y nada me interesaba todo ese cuento de quién era mejor en las clases. Incluso, ni me esmeré en recordar todos los nombres del tonto grupo.
Pero, aun así, noté en aquel tiempo, cuando los profesores dejaron de mencionar su nombre antes o después del mío a la hora de entregar los resultados de los exámenes.
Luego, lo olvidé.
Yo simplemente vivía en mi mundo aprovechando al máximo mis capacidades y oportunidades. Es más, la única persona con la que compartí la mayor parte de esa época fue con mi compañera de habitación, una pequeña rubia llamada Kaydel Connix.
Si junto a Ben éramos parte del grupo que destacaba por tener buenas notas y rendimiento en las materias que incluía al área común de las ciencias, ella era de otro mundo. Esa mujer era todo un genio, estudiaba licenciatura en física. Solo iba a clases cuando le correspondía rendir los exámenes, ya que la mayoría del tiempo la pasaba en la biblioteca leyendo libros, estudiando sola.
Sin embargo, de todo lo genio que poseía Connix, también lo tenía de desastre. Había algunas semanas que a mi compañera se le olvidaba dormir, porque no se daba cuenta que pasaban los días cuando estaba encerrada en la biblioteca, dejando resultados catastróficos en su imagen.
Calcetines cambiados, zapatos dispares, pelo desgreñado, y también una fragancia que dejaba mucho que desear.
Como la fragancia que yo tenía ahora.
Rayos, había olvidado completamente que desde la noche anterior no he tocado la ducha. Me entró la preocupación, ¿este olor lo tenía antes o después de salir con el piloto? Ruego haya sido después, si no, qué vergüenza para mí, y qué horrible para su pobre nariz haber tenido que aguantar mi olor a sudor. Tendría que hacerlo antes de irme a la cama, ahora tenía el plato a medio comer, y no quería dejar a BB8 comiendo solo su ensalada de atún navideña.
Terminé la cena justo cuando las manecillas del reloj marcaron las doce. Lamentablemente no tenía un arbolito de navidad para representar bien esta fecha, porque la vez que intenté instalar uno en la casa mi hijo gatuno se abalanzó sobre él con toda la energía que tenía y destrozó todo lo que tenía puesto. De igual manera, hacía un presente para él, o para mí, aunque en esta ocasión no tenía muchas ganas de regalarme algo, pero si a mi BB. Le compré un nuevo collar con una placa con su nombre y mi número de teléfono por si al gato se le ocurría escapar, junto con una nueva cama para él. Claramente empezó jugando con la caja de la cama.
Después de darle sus regalos a BB, comencé a ordenar lo que había dejado en la cocina para así darme la oportunidad que mañana no tuviera más tarea que darme el placer muy merecido de descansar sin interrupciones.
Cosa que fue la peor idea de todas a esta hora.
Era absurdo. ¿Cómo es posible que con todo el ajetreo no tuviera una pizca de sueño? Me quedé pensando en qué podía hacer para que viniera, y la primera opción que se me vino a la cabeza era darme ese baño que me estaba haciendo falta. Pero tampoco me funcionó.
Demonios, nunca más haría "ejercicio" tan tarde, la última opción a la que podía optar ahora era arriesgarme a quedarme dormida en el sofá viendo una aburrida película y amanecer con todo el cuerpo adolorido. Pero, ante de tomar resignada el control remoto, mi celular vibró.
Era un mensaje de texto de Ben.
¿Despierta?
Más que nunca. Y tú, ¿no puedes dormir?
Mira por la ventana
¿Que mirara por la ventana?, ¿Qué estaba tramando el moreno?
Algo dudosa, fui directo a la que estaba cerca de la avenida, quedando sorprendida que el joven Ben Solo se encontraba abajo fuera de su camioneta, saludándome. ¿Qué demonios hacía acá y a esta hora?
Te quiero hacer una invitación
Lo lograba ver desde la ventana escribiendo entusiasmado de lo que se trataba su plan, pero ¿para qué dejarlo afuera si me lo podía explicar en mi departamento calientito con una tasa de té?
Sube. Me explicas acá
Llegó a mi puerta transcurridos unos minutos.
- ¿Quieres algo caliente? – le ofrecí al joven Solo, el pobre estaba frotando sus manos por el frío.
-Si no es mucha la molestia-
- ¿Té o café? –
- Té. Por favor. -hizo una pausa, creo que se estaba armando de valor para pronunciar las próximas palabras que iba a decir - Rey, sé que no es apropiado venir a esta hora, y no quería obligarte a que me dejaras pasar, sólo venía a entregar un regalo de navidad que tenía preparado para ti en unos días más, pero vi que estaba perfecta la noche. - sonaba abrumado, como si no pudiera ordenar en su cabeza lo que me quería decir -Y sé que pude enviar un texto antes para saber si querías salir…- tuve que interrumpir al pobre piloto.
-Tranquilo Ben, está todo bien. – traté de calmarlo. - De todas maneras, no tenía sueño – sonreí para relajar el ambiente. – Y por suerte para mí, lo bueno de todo esto es que conociste mi departamento ordenado. – bromeé.
- Si quieres que me vaya, lo haré. Y si no quieres salir conmigo lo voy a entender perfectamente, o si no me quieres ver nunca más también lo entenderé. – pobre Ben parecía un niño dando excusas antes de que una madre sepa que travesura había cometido.
-Ben, está todo bien, en serio. – reafirmé con tono dulce y le empecé a servir agua caliente. – Y siendo sincera, es agradable que estés aquí, quedé con gusto a poco con nuestra salida. –
-Yo igual… - tomó su taza para ocultar la leve vergüenza que se estaba asomando en las mejillas.
-De todas maneras, te pido disculpas. –
-Y no era necesario que me trajeras un regalo. – me senté en frente de él.
-No lo traje - probó su té - Te tengo que llevar a él. –
- ¿Llevarme? – eso sí que era nuevo.
-Sí. –
¿Cuál era su plan? Esto realmente me causaba curiosidad. Sin embargo, no me tenía que entusiasmar tan rápido. Era muy peligroso, no lo conocía bien para aceptar una salida "sorpresa" por la noche que quizás resultara en un secuestro o femicidio.
-No te haré nada Rey. – Mi cara me delató. - Podrías avisarle a alguien que saldrás conmigo, para que estés más tranquila. –
Si me lo ponía de esa manera sonaba mucho más sensato, y no voy a mentir, me entusiasmaba eso de un "regalo sorpresa", haciendo que me inclinara a contestar un "sí" para que me lo entregara.
Comencé a textear a mis colegas dándoles aviso de que saldría por la noche, con un sujeto llamado Ben Solo, entregándoles sus datos y su número de teléfono.
- Listo – miré entusiasmada al pelinegro. - ¿A qué hora nos vamos? - el piloto me sonrió por mi entusiasmo.
-Termino mi té y vamos-
¡Muchas gracias por leer!
Feliz Navidad a todxs!
