-Wow. Ben. Esto es hermoso. – El piloto me trajo a las afueras de la ciudad a un lugar donde la única luz que lograba iluminar nuestro entorno era el de las estrellas. - ¿Cómo es que sabías…? –
- ¿Qué te gustaría? – me levantó la comisura de sus labios. -Porque varias veces te vi escapándote a la cancha del campus con Connix a altas horas de la noche. –
- ¡¿Qué?! ¿Cómo es que...? - sonaba asustada, ¿Por qué Ben sabía que me escapaba a media noche del campus y con Connix?
-Por favor, no me malinterpretes. -notó mi tono asustado. -Yo también me escapaba para disfrutar de las estrellas. Sólo que ustedes estaban ensimismados en lo suyo, que no se daban cuenta que estaba ahí. - ¿cómo tan despistada que nunca noté que alguien más nos acompañaba en las sombras? – Eso sí, cuando Connix llegaba sola, yo era el que compartía con ella en tu ausencia –
Parece que mi compañera era más reservada de lo que yo creía, nunca me mencionó que en sus escapadas en la noche las compartía con otra persona cuando yo no la acompañaba. Bueno, no me sorprende mucho, era Connix: ella vivía en otro mundo.
- Ella nunca mencionó que se encontraba contigo. –
- ¿No?, ¿Ni una sola vez? –
- Noup. Bueno, tú sabes. Era Connix. -reímos.
-Tengo unas almohadas, y unas mantas para que nos sentemos atrás de la camioneta mientras vemos las estrellas. También traje café. –
Esto cada vez se ponía mejor, Ben se había preparado para la noche y el que estuviéramos lo más cómodos posible. Lo ayudé a acomodar todo para luego sentarnos, cubriéndonos con las mantas que había traído el moreno, disfrutando de nuestra compañía y deleitándonos de las bellas luces de las estrellas mientras el vapor de nuestro café salía de nuestras tazas.
-Gracias Ben. Creo que es lo más genial que han hecho por mí. -
-De nada Rey. Gracias a ti por aceptar mi invitación tan encima. –
-Tengo que ser sincera. Me asustó algo que estuvieras afuera de mi edificio. –
-Lo siento. -noté su preocupación. -Pero lo puedo explicar. Te iba a invitar un día que tu pudieras, pero me avisaron de último minuto que tendré que trabajar hasta año nuevo, y tampoco tenía la certeza de que estaría el cielo despejado como esta noche los otros días. –
-Comprendo. Está bien. De todas formas, lo estoy disfrutando. – volví mi atención a mi taza de café para beber de él.
-Gracias, y perdón a la vez. –
-No te preocupes. – le sonreí
No pronunciamos una palabra más. Dejamos que el hermoso silencio se propagará a nuestro alrededor, con el vapor del delicioso café que nos acariciaba nuestras congeladas mejillas reflejando la luz de las estrellas del cielo. Era muy cálido estar con el moreno.
– Ben. - Rompí el silencio. - Puedo preguntar ¿Por qué te retiraste? Eras parte de los alumnos que tenía buen rendimiento y tenías un gran potencial para salir de la carrera. ¿Qué pasó? – A mi excompañero le cambió radicalmente la cara, creo que había tocado un tema sensible. – Lo siento. No te quise incomodar. Si quieres no me respondes… -
-No. Está bien Rey. No te preocupes. -me interrumpió gentilmente – ¿Estas preparada para una larga historia? –
-Claro. -.
-Bueno, aquí va. Mi madre en aquel tiempo nos llegó con la noticia que llegaría un nuevo integrante a la familia. Quedamos impresionados con mi padre en ese instante, nunca pensamos que mamá podría concebir a esa edad.
Tomó un sorbo de su taza, imagino que para prepararse y decir todo lo que dirá ahora. Lo dijo previamente: larga historia.
- Pensamos que sería un embarazo normal como cualquier otro, pero cuando mi madre fue a su primer control, el médico nos informó que sería uno bastante complicado y de cuidado por su condición. Aunque el verdadero motivo por el que tuve que dejar la carrera fue porque se complicó mucho más el embarazo cuando nos enteramos de que serían gemelos.
En un principio mis padres se negaron rotundamente a que dejara mis estudios, pero yo sentía que era mi deber como hijo mayor hacerlo, ya que mi padre aún con la solicitud que pidió en su trabajo para disminuir las horas de vuelo, no alcanzaba a satisfacer todas las necesidades que requería mi madre.
Después todo empeoró. Mamá entro a trabajo de parto mucho antes de lo esperado y se condicionó mucho la vida de ella y los niños. Recuerdo que con papá no sabíamos qué hacer, nos sentíamos impotentes, con las manos atadas sin poder hacer absolutamente nada para mejorar su situación. Lo único que podíamos hacer era quedarnos en el pasillo esperando noticias del estado de los pequeños y de mi madre.
Bueno, nacieron los chicos y de inmediato los llevaron a incubadoras para completar su desarrollo bajo riesgo vital. Mi madre también estuvo en un estado complicado, y al tener a los gemelos lejos de ella no ayudaba mucho a su recuperación.
-Lo siento mucho Ben. -no sabía que decir, me había dejado con un nudo de la garganta. El sólo hecho de pensar por todo lo que tuvo que pasar el pobre piloto de casi perder a su madre y a sus hermanos, me rompía el corazón.
-Fueron meses difíciles... un año difícil, a decir verdad. Pero al final todo salió bien. -volvió a mostrar ese tono de felicidad. – Mis hermanos respondieron bien después del tratamiento, y cuando estuvieron las condiciones para que volvieran con mi madre, ella también empezó a mejorar rápido.
De todas maneras, aunque todo estuviera bien con los gemelos y mamá, decidí quedarme un tiempo en casa para ayudar a mis padres con los cuidados de los chicos. -
-¿En serio? Qué lindo de tu parte. – Después de contarme todo esto, podía comprobar que el joven piloto tenía un gran corazón, sin duda alguna era bueno. Postergar los estudios para apoyar con los cuidados de tus hermanos, y tener las fuerzas para hacer aquello después de tener un año increíblemente lleno de incertidumbre con la vida de las personas que más amas era digno de un reconocimiento.
Me detuve a pensar un momento... esta historia me sonaba bastante familiar. Era muy parecida al acontecimiento que sucedió con una famosa gobernadora de nuestro país. ¿Podría ser?
-¿Tu madre es Leia Organa? – pregunté insegura.
-Sí… -
-Oh Ben lo siento tanto, no me había percatado de quién hablabas era ella. – confesé avergonzada. – Pero lo recuerdo, fue una noticia que conmovió a todo el país. No sabía que era tu madre… y creo que nadie lo sabía tampoco, sino todos nos hubiéramos enterados a la brevedad. Aunque, creo que tu familia lo mantuvo oculto lo más posible. –
-Sí, incluso nos mudamos de ciudad por eso. También fue el motivo por el que estuve deambulando de Aldeeran a Coruscant. –
-Pero ¿Los pequeños están bien? ¿Tu madre? –
-Todos muy bien. Creo que tanto cuidado los transformó en niños dotados. -bromeó.
-Genial. –suspiré de alivio. -Me alegro mucho que todo resultó bien. Y también es genial que decidieras volver a estudiar. -
-Tarde, pero lo hice. – me contestó sirviéndose café, ofreciéndome de paso más para mí.
-Por favor. –
No tardó mucho el volver del silencio entre nosotros después de ese pequeño extracto que me relató de su vida el joven moreno. Y no voy a mentir, pero realmente me estremeció hasta el fondo de mi corazón el enterarme de esa magnitud de estrés por la que se tuvo que someter por más de un año, por esa incertidumbre de saber si madre o tus hermanos, o los tres, sobrevivían. Creo que podría hasta apostar que fue peor que el incidente por el que tuve que pasar yo.
-Rey. – me llamó por mi nombre con su grave voz para sacarme de mi trance. - Tengo curiosidad. ¿Cómo es que terminaste trabajando en un local de artículos de coleccionistas?
-¿A qué te refieres con que "terminé"? - Me tomaba por sorpresa esa pregunta.
-Sonará extraño, y algo acosador. – respondió mi excompañero. Pero su tono de voz cambio de inmediato cuando notó que mi cara se desfiguró por su mal escoger de palabras. – Disculpa. No me malentiendas. – se limpió la garganta. - Es sólo que varias veces tuve que pasar por el aeropuerto y la base militar de Aldeeran. -demonios, esto era grave, iban a empezar las preguntas incómodas. – Y te vi paseando por ahí. Es más, te iba a invitar a salir en ese instante… Pero de un momento a otro desapareciste. –
-Yo…- Me quedé helada, mi capacidad de gesticular una respuesta había desaparecido de mi cerebro. Y tampoco le podía mentir al piloto, ya me había visto en mi antiguo trabajo.
-Rey ¿Estás bien? No quise incomodar con la pregunta. No es necesario que la respondas – sonaba preocupado, no sabía qué decir para terminar este incómodo y tenso momento. - Si quieres dejamos todo hasta acá y te paso a dejar-
Ben se estaba comenzando a desesperar tratando de encontrar alguna manera de borrar aquella pregunta para continuar nuestra hermosa salida. Pero a mí no me querían salir las palabras y decir que no se preocupara, que todo estaba bien.
Tenía que hacer algo rápido, de alguna manera tenía que salir de mi trance y tranquilizarlo contestándole cualquier estupidez. De verdad, él no se merecía que me comportara de esta manera después de darse el tiempo de traerme hasta acá y darme una de las mejores compañías que recibí después de ese maldito accidente.
Pero no, no le mentiría, ya era suficiente de eso. Le contaría la verdad, no quería empezar de nuevo engañando a las personas de quién era yo, no quería que esta nueva relación que estaba experimentando con el joven piloto, que podría resultar una linda amistad o quizás algo más, empezara con una historia ficticia de mí.
Tenía que dar el primer paso, y lo daría con él. Con una persona que de igual forma me abrió su corazón y me contó su historia.
-Te contaré…- me salió un suspiro.
Las palabras fluyeron solas. Boté todo lo que nunca pensé que volvería a pronunciar en mi vida, reviviendo a flor de piel todos los sentimientos de aquel entonces.
Le conté todo, del principio, desde que me enteré que había desapareció el avión hasta mi llegada a la tienda de Maz. Ben escuchó atento a cada palabra que salieron de mis labios, mostrándome con su mirar cómo se ponía en mi lugar. Porque de cierta forma el comprendía mi dolor.
Realmente fue aliviador el sacarme ese aplastante peso de encima con el que conviví por tres años. Me hizo renacer como el ave fénix, dando un hincapié de sanar una herida que al parecer nunca se cicatrizó, porque "me olvidé de ella" con el paso de los años con todos esos interminables sedantes que le proporcioné evadiendo el problema.
-Lo siento mucho Rey. No puedo imaginar por todo lo que tuviste que pasar.
-Yo creo que de cierta forma sí… Casi perdiste a tus hermanos y a tu madre, conoces algo esa sensación. -dije cabizbaja.
-Sólo en cierta parte…- lo escuché decir. Pero a los pocos segundos mi atención al rostro del pelinegro volvió a ser presente por su reciente acomodar de la manta. -Rey, yo…no sé si quieres- y era porque me estaba haciendo un gesto con el brazo para que me acercara. Me quería abrazar. Cosa que no me resistí, sinceramente era lo que necesitaba justo ahora.
Lo abracé como si lo hubiera hecho toda mi vida con él, y me recosté en su torso deleitándome del hermoso latir de su corazón que, por extraña razón, pude percibir al instante de haber puesto mi oído el retumbar de su pecho, que estaba a ritmo con el mío. Pero no de una forma alborotada de una pareja adolescentes teniendo su primer contacto físico, todo lo contrario, como el atenuante para llevar la velocidad perfecta de la melodía que se estaba componiendo ahora mismo con el marcar de nuestros corazones.
De un momento a otro me embriagó el tenerlo tan cerca. Su abrazar. Su respiración. Y sobre todo su calor, que buscaba desesperadamente también calarse en mi piel, y transmitirme esa paz aliviadora que venía entremedio de ella. Era relajante, sanador.
Sin duda esta era la sensación más cercana que he tenía desde hacía años de calma pura.
Todo era mágico.
No. Él era mágico.
No. Ben era paz, un respiro para mi alma.
Feliz Navidad a todxs!
