ENTERRANDO EL PASADO

By: Darla Asakura

CAPITULO IV

UNA SORPRESA, TRAS OTRA

17 de abril,

8:30 AM.

Residencia Asakura.

Habitación de los esposos Tao.

Len miraba en el espejo el reflejo de su esposa que se encontraba en cama aun, observándolo con interés mientras el joven de cabellos negros azuláceos, anudaba su corbata con mucha práctica. Desde ayer la notaba rara, ella siempre fue muy callada, salvo por las discusiones que tuvieron los primeros meses de su matrimonio, nunca fue combativa; discusiones que terminaron cuando al fin aceptó y se acostumbró a la idea de qué viviría con un hombre que no amaba... y quién al parecer tampoco la amaba, por el resto de su vida como mortal; los Tao estaban en contra del divorcio, se casaban una sola vez y lo hacían funcionar.

¿No piensas bajar?

¿Para qué? Si de todas formas ya sabemos que el señor Yohmei, le dejó todo a... ella.

Tamao habló lentamente, con un hilito de voz como siempre que era interrogada por su marido. Pero Len notó cierto cambio en la voz de su esposa al referirse a Anna, como si temiera algo... como si ya la conociera.

Yohmei, quería que todos nos encontráramos presentes.

Len... déjame aquí.

Tao no entendía la insistencia de su esposa en quedarse en la habitación, en otra ocasión esas palabras hubiesen bastado, para una respuesta de "Bien, haz lo que quieras" por parte de él. Pero no esta vez.

Fue la última voluntad del viejo. Así que te paras, te arreglas y bajas. ¿Entendido?

Su respuesta fue dura, y no daba cabida a desobediencia alguna, por parte de ella; sin embargo...

Pero Len...

Al escuchar esto, Len se dio la vuelta y la miró fijamente con ojos fulminantes.

¿Me estás contradiciendo?

No.

Entonces, hazlo.

Tomó su chaqueta, que estaba colgada en un perchero cerca de la puerta y luego salió, sin mirar atrás siquiera una vez.

Tamao quería morirse, sus lágrimas salieron al escuchar cerrarse la puerta, no podía seguir viviendo así, no así. Len, nunca dejaría de castigarla, jamás la perdonaría. Su esposo estaba siendo muy injusto y ella ... y ella, no hacía otra cosa más, que llorar.

Abajo, en la piscina...

Qué cara tienes hoy, hermanito!

Yoh buscó con sus ojos a su hermano, quién ya estaba bañado, vestido y perfumado. Hao siempre madrugaba, para correr unas cuadras e ir al gimnasio; lo miró con cara de sueño, el apenas acababa de levantarse hace 20 minutos, y bajó a darse una zambullida y tomar un poco de sol. Estaba recostado en una silla playera, a un lado de la piscina; su hermano gemelo ocupó una silla igual a su izquierda.

Es qué ayer, no dormí mucho.

De pronto, se sentó derecho mirando a su hermano, con expresión pensativa.

Hao... ¿tienes idea de por qué el abuelo le dejó todo a esa mujer?

No,... No me vengas con el cuento, que por eso no dormiste bien, anoche.

Como crees, Ji Ji Ji

Río Yoh, con esa risita tan característica suya.

Entonces fue Jeanne, la que no te dejó pegar el ojo.

Sip. Mi muñequita... es insaciable.

Dijo Yoh, con orgullo.

No lo dudo.

Respondió Hao al comentario de su hermano, y luego murmuró entre dientes.

Con esa cara de perra que tiene.

Dijiste algo Hao.

Nada. Sólo me acabo de acordar... que, tengo que pasar por la tienda de mascotas.

Yoh, se quedó pensativo, aun no entendía la aversión que éste sentía hacía su novia.

¿Por qué, no te cae bien, Jeanne?

No lo sé.

Hao, puso cara de mortificación, antes de continuar con su respuesta. La verdad es que sí lo sabía, lo que no entendía era que veía él en ella.

Quizá sea porque es una ególatra, tonta y superficial, que no tiene el más mínimo respeto por las demás personas, que tenemos el honor de compartir el aire que ella respira.

Por un momento, Yoh creyó que su hermano, en verdad no lo sabía; pero después pudo comprobar con su respuesta, que todo lo tenía bien claro. Él no compartía, en nada su opinión.

Además de eso, no tengo ninguna razón valedera para NO pasarla.

Ella no es así, Hao. Deberías darte la oportunidad de conocerla.

La mirada tranquila de su hermano mayor, cambió de repente a una más oscura. Nadie jamás le iba a hacer cambiar la opinión tan bien forjada que tenía de la "Muñequita" de Yoh, ni siquiera él. Esa mujer nunca sería lo suficiente buena, para su hermano menor. Lo que no entendía era porque de repente unos negros ojos, aparecieron en sus pensamientos.

Ahh no? Entonces dime Yoh¿Cómo es?

Lo miró fijamente, queriendo encontrar en sus ojos la respuesta que él no le daba.

Dame una razón, una sola. Por la que pienses que estás verdaderamente enamorado; por supuesto, exceptuando el hecho de que al parecer... es muy, pero muy buena en la cama.

Hao!

Yoh lo miró con odio, y se puso de pie, de inmediato.

Sabes qué hermanito, mejor dejémosla aquí.

Si, creo que es lo mejor. Voy a cambiarme.

Yoh salió con dirección a la casa, sin mirar a su hermano.

Ya casi era la hora de la reunión, Jun miraba constantemente el reloj, eran las 9:50 AM. Su tía miró a la chica de cabello y ojos verdes, que no dejaba de pasearse de un lado a otro, dentro del estudio. Su sobrina estaba inquieta al igual que ella.

No te preocupes, tía. Debe haber una solución, esa tipa no puede venir a quitarnos lo que nos pertenece, VAMOS A APELAR...

¿Qué vas a apelar, Jun, es un testamento. No hagas el ridículo¿Quieres?

Dijo Len, escuchando la ultima frase de su hermana al entrar al pequeño salón. Ella nunca cambiaría, era demasiado inmadura y caprichosa; pero su paciencia estaba llegando a su fin.

Tiene que existir la forma, Len. Obviamente, Yohmei... no pudo estar en sus cinco sentidos, cuando se le ocurrió tal barbaridad.

Yohmei no estaba loco, Jun. Ese hombre estaba más cuerdo que cualquiera en esta casa. Y aunque así fuera, tú no eres nadie, escúchalo bien... NADIE, para reclamar nada.

Pero Len...

Len ya sabía lo que venía después, su hermana comenzaría con sus lloriqueos y sus berrinches de siempre. Se sentía explotar, respiró profundo y dijo con voz cansada.

Porque no te sientas, que ya no tarda en venir el abogado.

Si, primita. Calladita te ves más bonita.

Dijo Hao, que acababa de llegar, seguido de un Yoh quién parecía algo molesto, lo que era bastante raro.

¿Tú también, Hao?

Y... ¿dónde está Tamao?

¿Aún no baja?

La observación de su tía, obligó a Len a mirar su alrededor, era cierto Tamao no estaba allí¿en que diablos estaba pensando?.

Buenos días.

Buenos días.

Tamao llegó justo en el momento, en que su esposo se disponía a ir a buscarla. Todos respondieron a su saludo menos él, que la miraba duramente, de una forma fría y sin emoción.

Ya te estabas demorando.

Fue lo qué salió de su boca, siempre eran recriminaciones; jamás le hablaba de otra forma, nunca había más que indiferencia en su voz, para ella.

Lo siento.

Bajó la cabeza, para evitar esos ojos verdes, aquellos ojos con los que soñaba todas las noches, desde hacía ya, varios años.

Anna y Marco entraron, él iba delante, como si fuera una especie de escolta, ella por otro lado, se imaginó lo mal que debían sentirse todos, sobre todo las mujeres 'desamparadas' de ese hogar. Sus ojos recorrieron a todos los presentes, para luego detenerse por una milésima de segundo, para confirmar la asistencia de cierta chica de cabellos rosados. Entonces, no se equivocó, era ella.

Buenos días. Adelante srta. Anna.

Permiso.

Anna se dirigió a los presentes, mientras seguía a Marco, quién le indicaba que tomará asiento. "Esta vez, no permitiría que le quitasen su tiempo". Pensó Anna, con respecto a la actitud del abogado.

Gracias a todos, por estar presentes. Hoy vamos a continuar con la lectura del testamento del señor Yohmei Asakura.

Hizo una pequeña pausa y luego continúo.

Como ya todos saben, el señor Asakura hizo única heredera a la Señorita Kyouyamma, de todos sus bienes y posesiones; pero eso no quiere decir, qué ustedes quedarán del todo desamparados.

¿Cómo es eso...?

Keiko habló, con un enorme interés en las palabras del abogado. El cuál, no tardó en responder...

Releeré el párrafo, para que puedan apreciar el contexto por completo.

"Yo, Yohmei Asakura, dejo la totalidad de mis bienes, en dinero y en especie, así como todas las propiedades y administración de ellas, a Anna Kyouyamma; quién como heredera universal de mi fortuna, también heredara la responsabilidad de velar por mi muy querida familia, brindándole a los miembros de ésta, la solvencia económica y el apoyo financiero que necesiten para suplir sus necesidades, para lo cual, le ruego, haga uso de su buen juicio".

En ese momento, Jun cambió su actitud a una más tranquila , por lo menos Yohmei no se había olvidado de ellos del todo, aunque ahora tuviesen que depender económicamente de esa pequeña bruja. El silencio no duró mucho, pues la voz de Marco se elevó de nuevo, prosiguiendo la lectura, haciendo que todos los presentes, prestaran especial atención a sus palabras.

"Para qué lo anterior, se cumpla según es mi última voluntad, sólo existe una pequeña condición y esa es, qué la señorita Kyouyamma Anna deberá contraer nupcias con uno de mis nietos, adquiriendo así el apellido Asakura y pasando a ser un miembro más de ésta familia".

Los ojos de todos los presentes se abrieron desorbitados, y un gritó se abrió paso en aquel ambiente de silencio.

¿Quéeee?

Yoh no podía creer lo que sus oídos escucharon, su abuelo no podía estar hablando en serio. Su hermano Hao, no tuvo tiempo ni de reaccionar, nunca lo vio venir. Anna sonrió para sí.

Viejo zorro.

Susurró.

Quiso asegurarse de que cumpliría mi promesa.

¿Cómo qué uno de mis hijos se debe casar con ella?

Eso mismo.

Fue la seria respuesta del abogado, que miraba las reacciones con interés.

Pero eso, no tiene nada de lógica. ¡Les dije que Yohmei estaba loco!

Jun, eso no es cierto.

Le dijo Len a su hermana con reproche, luego se dirigió al abogado.

¿Dice algo más?

Si, hay algo más.

¿Qué otra cosa, se le ocurrió a mi 'adorado suegrito'?

Dijo Keiko, con un poco de sarcasmo. Marco volvió sus ojos al papel y reinició la lectura, que había dejado a medias, por el grito desaforado de Yoh, quien ahora se encontraba como ausente.

"Si esto último, no llegara a suceder, es decir, si la boda no se realiza; todos mis bienes sin excepción, serán rematados y el dinero proveniente de la venta, como también cualquier otro dinero a mi nombre, deberán ser donados entonces, a una reconocida institución de caridad".

"Todos los bienes pasarán a nombre de Anna, cuando ésta porte legalmente el apellido Asakura y la elección de su esposo, será entera y exclusivamente suya". Firma: Yohmei Asakura.

Es todo.

Gracias a Dios.

Keiko puso cara de funeral y Jun volvió a su actitud histérica.

¡Todo esto, es una LOCURA, ninguno de mis primos, se casara con ella.

Señaló a Anna con el dedo índice, quién estaba hablando aparte con el abogado.

Tamao se había mantenido callada, como siempre, pero ante el comentario de su histérica cuñada decidió intervenir.

Tú no puedes asegurar eso, Jun.

Por lo menos, yo no lo haré.

Yoh se hizo escuchar nuevamente.

Me voy a casar con Jeanne y eso no va a cambiar.

El abuelo Yohmei jugó bien sus cartas, necesitaba mantenernos bajo control, así que, nos buscó una fiscal... envuelta en papel de esposa.

El comentario de su hijo mayor, hizo que Keiko Asakura se pusiera rígida. Hao siempre analizaba bien, todas las situaciones.

¿Quieres decir que no hay salida, hijo?

No a la vista, madre. A menos... que me case con ella.

Dijo esto con cierto aire de adivino, que lee lo que pasará en el futuro como si fuese un libro abierto. Tanta le pareció la arrogancia de su primo, que una sonrisa sarcástica se dibujó en los labios de Len Tao.

¡Todos ustedes están locos!

Exclamó el chico con la ironía brillando en el dorado de sus ojos.

¿A qué te refieres, Len?

Yoh no pudo reprimir la sensación de ignorancia que le invadió, cuando su primo comenzó a hablar, supo que habían pasado algo por alto.

Ustedes no decidirán quien se casará con Anna; es ella, la que debe hacerlo.

Len, como siempre, tenía la razón. Su abuelo lo había especificado y puesto bien clarito, la elección era de Anna.

Eres muy perspicaz.

Todos menos Tamao, quién bajo la vista, fijaron su atención con interés en la recién llegada pareja, al reconocer la voz de Anna, quién sólo miraba a Len.

Bueno, yo tengo otro cliente que atender. Les sugiero a ustedes y a la señorita Anna, que se tomen un tiempo para conocerse mejor... no olviden que dentro de poco serán familia.

Eso, si no me niego y los dejo sumidos a todos en la más mísera ruina.

Dijo con una picardía intencional en la voz. Luego, miró al abogado y agregó.

Porque... ¿Puedo hacerlo, verdad?

El abogado asintió, con una sonrisa a medias. Todo aquello parecía divertirlo mucho.

Señorita Anna.. fue un placer.

Luego miró al resto de la familia y se despidió.

Llámenme, cuando lleguen a un consenso. ¿si, con permiso.

Un silencio incómodo reinó en la sala, al retirarse el abogado. Los miembros de la familia Asakura y Anna se miraban, sin decir una sola palabra. Hasta que Tamao, se disculpó, pues se sentía incapaz de seguir evitando las miradas que Anna le dedicaba, aunque no creyó en ningún momento que la joven rubia, la hubiese reconocido.

Permiso.

¿A dónde vas tú, Tamao?

Iré a ver si la comida está lista.

La comida era la excusa perfecta, pues siempre se encargó de aquello, y no quería seguir allí, con Anna observándola de esa forma.

Supongo que la señorita, se quedará a almorzar.

Miró a su esposo, para luego salir de la habitación rápidamente, sin esperar respuesta.

Anna siguió con la mirada a la hermosa chica de cabello rosado, más cuando ésta hubo desaparecido por completo, volvió a ver nuevamente a los 'honorables miembros' de su futura familia. Hao e Yoh, estaban juntos, y ver eso era algo así, como un premio; "por lo menos hay con que entretener la vista", esos dos eran muy guapos, Yoh tenía un aire de inocencia qué nunca notó en nadie antes, era calmado, se sentía relajada sólo con contemplarlo, le daba ternura... "igual a mi osito de peluche", se dijo a sí misma; en cambio Hao... en sus ojos podía adivinar marea alta, como explicarlo... era parecido a la sensación de estar en medio de la playa... esperando en cualquier momento, la llegada de una ola gigante. "Vaya, que poética estoy hoy", pensó con sarcasmo.

Creo que ya todos saben de sobra, que soy Anna Kyouyamma. Y pienso también... que saben todo, lo que necesitan saber sobre mi... entonces¿me dirán quién es quién o empiezo a adivinar?

Anna habló con un tono de voz, por demás helado y cínico.

¿Siempre eres tan directa?

Se aventuró a preguntar, Len.

Sólo si no encuentro a alguien, que pueda interpretar mis miradas.

Bien, yo soy Len Tao.

Dijo el orgulloso muchacho.

¿Tao?

Preguntó Anna, con genuino interés. A lo que Jun se apresuró a explicar.

Mi hermano y yo, somos descendientes de la dinastía Tao, de la china. Keiko es nuestra tía.

Adopté el apellido Asakura, cuando me casé con Mikihisa.

Anna paso la mirada por encima de ellos, y vio a los gemelos. Se abrió camino hacia ellos.

Entonces... ustedes deben ser Yoh y Hao, los gemelos Asakura.

Anna los identificó sin ningún trabajo, eran idénticos pero también muy diferentes.

Su abuelo me contó acerca de ustedes dos.

Gran cosa, te dijo que Hao tiene el cabello largo, para que pudieras diferenciarlo.

Dijo Yoh, restándole importancia al comentario de la chica rubia de ojos negros, que lo miraba con vehemencia.

Sí, su abuelo me dio una pista para diferenciarlos, pero no tiene nada que ver con el físico... sino con la actitud.

Ahh sí. Y ¿cuál fue esa pista?

Hao habló con la mayor calma, como si conociera a Anna de toda la vida.

Eso, es reserva del sumario... mi querido Hao.

Minutos más tarde, Kanna, el ama de llaves de la familia Asakura entró informándoles que podían pasar ya, al comedor. El silencio cayó como una pesada cortina, sobre ellos, una vez más mientras almorzaban. De Tamao, no había rastro alguno; y nadie pareció notarlo aparte de Anna.

Quisiera conocer las instalaciones de la empresa.

Su petición sorprendió a todos en la mesa, pero también acabó con el ensimismamiento en que se hallaban.

Len puede llevarte, irá esta tarde¿Verdad querido?

Le preguntó Keiko a su sobrino.

Si, claro.

Fue la respuesta que recibió, de éste último.

¿No tienes ningún problema con eso?

No, ninguno. Vas a ser la dueña, así que es bueno que te interese conocerla.

Gracias, eres muy amable.

Le dijo Anna sinceramente, él se mantenía imparcial, ante todo eso, lo que le gustaba. No podía negarlo, le agradaba Len Tao.

De nada. Sólo espero que lo tengas en cuenta, y luego no me despidas.

Lo dijo medio en broma, aunque no sonrió, sus ojos hablaron por él.

Jun notó la ausencia de su cuñada, y preguntó al ama de llaves, que revisaba que todo estuviese en orden.

Kanna¿Dónde está Tamao?

La señora Tamao, dijo que tenía un fuerte dolor de cabeza y pidió excusas por no poder acompañarlos.

Deberías prestarle más atención¿no lo crees, Len?

Hao no entendía porque su primo trataba de esa forma tan indiferente a su esposa, Tamao era bella, dulce y siempre estaba dispuesta a ayudar.

Ese no es asunto tuyo, Hao.

Dijo agriamente Len, levantándose inmediatamente de la mesa.

¿Nos vamos, Señorita Kyouyamma?

Vamos.

Respondió Anna, imitándolo.

Pero, por favor llámame Anna.

Como quieras.

Contestó cortante, mientras salían de la casa.

Anna iba tras él. No había que ser adivina para saber, que por los ojos de Len, estaba pasando una tormenta, con todo y centellas.

Al llegar a la empresa, Len volvió a relajarse... y Anna no tuvo de qué quejarse, pues mejor anfitrión no pudo haber encontrado. El chico de ojos gateados le enseñó todas y cada una de las diferentes áreas, de la empresa. Con la mayor paciencia del mundo, Len la presentó ante todos ejecutivos importantes y la mayor parte de los empleados de la empresa, como la nueva dueña de Asakura Asoc.; después del recorrido Len le ofreció tomar un café, tranquilamente en su oficina.

¿Qué te pareció el manejo de la empresa?

En general, está todo muy bien, pero ya se me ocurrieron un par de ideas, para la reorganización de algunas áreas.

Me alegra, puesto que esto va a ser tuyo tarde o temprano, y todas las decisiones de peso, también.

Len...

Anna no se cansaba de observarlo, Tamao definitivamente debía ser idiota, tenerlo a tu entera disposición y no disfrutarlo. Él con esos ojos tan ... misteriosos, intrigantes y puros.

¿si?

Cuéntame sobre la familia.

¿Por qué me pides eso a mi?

Algo me dice... que tú no me mentirías, ni me ocultarías nada.

Él la miró directamente a los ojos, ella era un misterio, pero lo interpretaba mejor que nadie; como si se conocieran hace mucho, tenían almas afines.

No, no tengo porque hacerlo... de igual forma, terminarías enterándote.

Entonces... cuéntame.

¿Qué quieres saber... Anna?

¿Keiko es hermana de tu madre... o de tu padre?

Mi madre es su hermana, ella se casó con En Tao, quién es mi padre. Fue un matrimonio arreglado por sus padres...

Como el tuyo.

Anna notó el cambio en Len, sus ojos que antes mostraban calma... de un momento a otro fueron dominados por las sombras. Sin embargo, respondió al comentario secamente.

sí.

¿y... tu hermana?

Jun, está comprometida con un hombre llamado Lee Bruce Long, quién se encuentra de viaje.

Lo miró detenidamente, de arriba abajo.

Ella y tú, no se parecen mucho.

No, la verdad... no mucho. ¿Qué más quieres que te cuente?

Dijo levantándose de su lugar y dirigiéndose a la ventana de su oficina, que daba directamente a la calle, los rayos de sol llegaban en forma oblicua y el atardecer comenzaba a dejarse ver.

Ayer, había una chica muy bonita en la sala, su cabello era largo y plateado, y le llegaba más allá de la cintura... ¿Quién es?

Ahh... ella es Jeanne Oyamada, la novia de Yoh. Y sí, es muy bonita... pero debo decir qué no es muy brillante.

Los Oyamada... ¿Son muy ricos, no?

En efecto. Es una de las familias más acaudaladas de todo Japón.

Sí, ahora recuerdo. Y ... Hao¿Él también tiene novia?

Len encontró algo en el tono de su voz, algo que le indicaba que él era, quién realmente le interesaba, y qué no era simple curiosidad lo que la empujó a hacer esa pregunta.

Hao...no que yo sepa; él tiene buena suerte con el sexo opuesto, pero es muy selectivo. No sólo le gustan las chicas bonitas, sino que también deben ser inteligentes y con carácter.

"Justo como tú", pensó Len. Más continúo enseguida.

O no las mira dos veces.

Ya veo... es exigente.

Al decir estás palabras, Len sospechó que la chica cerraba alguna compuerta de su mente, porque su voz cambió, el tono volvió a ser impersonal y... hasta autoritario.

Quiero que le des a la familia, una noticia por mi.

Al escuchar esto, Len dejó de mirar por la ventana y le concedió su total atención a Anna. Quién hablaba tranquilamente, a pesar del cambio; esa chica nunca dudaba.

¿Qué noticia es esa?

Len regresó y se colocó justo frente a ella, apoyándose en el elegante escritorio.

Diles que ya tomé una decisión... me caso en una semana, con YOH ASAKURA.