By: Darla Asakura
CAPITULO V
LA ELECCIÓN DE ANNA
Len reunió a toda la familia en la sala, todos acudieron, aunque no sabían para que era aquella rara convocatoria. Bueno, casi todos, suspiró exasperado. Otra vez ausente, ya se le estaba volviendo costumbre a su esposa.
Miro a su primo y a su novia¿Cómo iría a reaccionar él a todo aquello, porque Jeanne de seguro se jalaría los cabellos; pero Yoh, él era muy tranquilo, demasiado.
La voz de su tía, demandó la atención del joven.
¿Qué ocurre Len?
El chico volvió a suspirar, y habló con voz firme.
Anna, ha tomado una decisión.
¿Tan rápido?
Su hermana estaba sorprendida, pensó que le tomaría más tiempo decidir, qué debía hacer.
sí, bastante. La boda será dentro de una semana.
Hao e Yoh, se miraron medio aturdidos, por la respuesta. Pero fue el chico de cabello largo, quién habló.
y... ¿A quién eligió?
Como todos, Hao pensaba que la respuesta era obvia, pero había algo en la extraña actitud de su primo, que le hacía dudar.
A Yoh.
Len habló claro, pero sus ojos se ensombrecieron y su tono se agravó. Todos miraron a Yoh, quién no hizo esperar su respuesta. Su mente no lograba procesar esa información, no hallaba un porqué y en realidad, lo necesitaba.
A mí. ¿Pero por qué, si ni me conoce.
Yoh?. Vaya, interesante elección.
Su gemelo, lo miró de pies a cabeza; ¿Qué pasaba por la mente de la rubia, hubiese sido más fácil elegirlo a él... y más divertido.
¿Le dijiste que tiene novia?
Le espetó Jeanne a Len, Yoh le contó esa misma noche, la rara condición que les impuso su abuelo, para mantener por lo menos, su posición en la sociedad con algo de dignidad; pero nunca, nunca... jamás, se le pasó por la cabeza qué su Yoh, "SU YOH" pudiera terminar enredado, por los caprichos de la odiosa rubia... esa.
MI YOH no se va a casar con nadie, que no sea yo.
Claro que se lo dije, es más... ella misma me preguntó al respecto, antes de comunicarme su decisión.
Hao miró a su hermano, que aún estaba de pie con los ojos muy abiertos. Puso una cínica sonrisa en sus labios y le dijo.
Buena suerte, hermanito. Por lo menos, te salvaron de cometer... el peor error de tu vida.
¿De qué error estás hablando, Hao?
Preguntó Jeanne, con odio marcado.
De casarse contigo, por supuesto.
Yoh cambió su expresión, que pasó, en un segundo, de la sorpresa a la indignación. Miró a su hermano gemelo que tenía esa sonrisa suya, tan perturbadora. Cómo podía hablar así, hablaban de su futuro... de su vida, él no era una mercancía de intercambio.
¿Crees que esto es una broma?
Le reclamó su hermano, con desespero.
No me voy a casar con ella.
Repuso con voz muy seria, reflejando la firmeza de su decisión.
Todos los presentes se sorprendieron mucho, la verdad es qué nunca esperaron tal reacción, de su parte. Él nunca reaccionó de esa forma antes... siempre fue muy pacifico, todo lo llevaba a la buena y la mayoría de las veces actuaba de mediador, para arreglar las cosas, sin forzar situaciones que pudiesen terminar en discusión.
pero hijo, si no lo haces...
Su madre habló, pero no terminó la oración porque fue interrumpida bruscamente por el chico de ojos marrones...
No me importa lo que pueda pasar, yo amo a Jeanne¿entienden?... y no me casaré con otra, qué no sea ella.
Primito, no puedes tomar esa decisión a la ligera, debes considerar...
La voz de Jun, se vio apagada por la de una Jeanne, que estaba a punto de agarrarse con el próximo que intentara... presionar a su novio.
¿Qué no escuchas, Jun, él no va a considerar nada, esa no es una opción. Qué se case HAO, a ver si no los quitamos de encima, de una vez por todas.
Yo encantado...
Dijo Hao, con tranquilidad. Lo qué exasperó aún más a su hermano menor.
Entonces, hazlo. Porque YO no lo haré, no me voy a casar con ANNA KYOUYAMMA y punto. Vamos Jeanne.
Jeanne salió de la mano de su novio, no sin antes, sacarle la lengua a su 'adorado' cuñadito.
Todos se quedaron pensativos, mientras la pareja de novios abandonaban la sala, con rumbo a la piscina de la casa.
Alguien tiene que hacerlo recapacitar.
Jun, observó a su hermano, quién después de hacerles aquel anuncio, no había pronunciado palabra alguna.
Conmigo no cuenten.
Len interpretó bien, las palabras de su hermana y su mirada.
Para nadie es favorable... un matrimonio por conveniencia.
Terminó de hablar... mirando fijamente a su hermana y acentuando un poco las últimas palabras.
Habló la voz de la experiencia. Ni qué la elección de tu padre, hubiese sido tan mala.
Su tía habló defendiendo a su cuñado, como siempre que se tocaba el tema. Nadie pensaba en él, nunca.
Sí. Tamao es linda y servicial. Aunque no es exactamente... mi tipo.
Sus ojos permanecieron sin emoción alguna, al igual que su madre, Hao no entendía... pero él no podía culparlo, nunca supo expresarse correctamente... estaba envuelto en una especie de capa de hielo, pero el hielo se derrite.
Tienes razón, Hao. Gané una esposa... 'bonita y servicial' , pero perdí cosas mucho más importantes.
¿Cómo cuales?
Jun pareció interesada.
Perdí el derecho a elegir... por mí mismo, la persona con la que viviría el resto de mi vida...
Len los miró con enfado, y terminó su explicación.
Pasaron por encima de mí... y esa sensación de impotencia, no se lo deseo ni a mi peor enemigo; mucho menos a mi primo... así que arréglenselas como puedan.
Len no se quedó a escuchar las respuestas a sus comentarios, no necesitaba escucharlos más... estaba harto de todo. "Las personas que sólo se preocupan, por sí mimas, me enferman", pensó mientras salía de la habitación.
Len...
La voz de Hao, lo hizo volverse.
¿Tan mal están las cosas entre tú y Tamao?
Las cosas entre Tamao y yo, nunca han estado bien.
Las palabras de su primo... hicieron eco en su cabeza, se quedó allí parado, mientras ese chico rudo de ojos verdes, subió lentamente los escalones que daban al segundo piso.
Si Yoh se casaba con Anna, bajo esos términos... ¿Le sucedería lo mismo¿sería infeliz el resto de su vida?; Hao empezó a preocuparse por su hermano, lo conocía bien, Yoh no soportaría eso... no era como Len. Debía hacer algo¿Pero qué?...
Yoh estaba sentado en una de las bancas, del jardín inmenso que rodeaba su casa. Mirando como su novia, se paseaba de un lado para el otro, como leona enjaulada.
Tranquilízate, Jeanne. Todo va a salir bien.
Jeanne se paró en seco, mirándolo fijamente, sus ojos estar encendidos... por una llama abrasadora.
Es qué, sabes que me da más rabia... qué sea Jun, la qué esté de acuerdo, con esa barbaridad. Ella, que dice ser mi amiga...
Sabes lo que dicen por ahí: La necesidad, tiene cara de perro.
No debería estar de su lado, ella... ella la llamó guacamaya.
Yoh no pudo mas que reír, ante aquel comentario de su bella novia, quién lo miraba con aire... desaprobador.
Ven muñequita... siéntate aquí.
Dijo él, aun divertido por aquella expresión. Se levantó y acercándose a ella, la tomó de la mano y la hizo sentarse sobre sus piernas, mirándola con ensoñación, la besó con pasión, mientras le acariciaba el hermoso cabello plateado. Al separarse, por falta de aire, la abrazó apoyando su rostro en el hombro de su amada; aspirando su perfume, al tiempo que decía en un susurro a su oído.
Si tú y yo estamos juntos, nada más importa.
Luego dejó de abrazarla para mirarla a los ojos... y prácticamente le rogó.
Sólo promete, promete que siempre estarás conmigo y todo estará bien.
Lo prometo Yoh, nunca me separaré de ti.
Dijo la chica con convicción, luego sus ojos se cruzaron y de nuevo se unieron en un beso, un poco más corto, pero también más tierno. Hasta que Yoh, se separó dejando a la chica medio mareada...
Aunque me quede sin un quinto.
Pero qué cosas dices, Yoh; el dinero no es problema... mi papá es millonario¿recuerdas?. Él nos ayudará. Hasta mañana, mi vida.
¿tan pronto, te vas, corazoncito?
Algo surgió...
No quieres quedarte un rato más, apapachando a tu noviecito...?
El chico castaño, puso cara de borreguito a medio morir... para convencer a Jeanne de que se quedara.
Vamos Jeanne... un ratito más...
Me encantaría Yoh, pero tengo... qué hacer una visita, inaplazable. Además... tendré toda una vida, para dedicarla a apapachar a mi noviecito lindo... hasta mañana.
Cuídate, muñequita.
sí.
Dijo Jeanne iniciando su camino a la salida. Pero luego, se detuvo y lo miró de lejos.
Yoh?
Dime
No cedas.
No lo haré.
Mientras todo aquello sucedía, en otra parte de la casa, se realizaba una reunión medio secreta. Jun miró a su tía con aire de desinterés.
Sólo quedamos tú y yo, tía. Espero que entiendas, que es necesario que Yoh se case con Anna.
La verdad,.Jun... yo no quiero ver a Yoh, casado con esa mujer.
Yo tampoco. Pero... hay que ser ciego, para no darse cuenta de lo que se nos viene encima.
La chica guardó silencio, por un segundo, esperando que sus palabras surtieran efecto. Lo cual, sucedió casi de inmediato.
Si no lo hace. ¿vas a ponerte a trabajar, porque tú, no sabes hacer nada.
Keiko la miró con el rostro más pálido de lo normal... intentando mantenerse en calma, algo que no poseía, y que iba perdiendo con cada una de las palabras de su sobrina.
Yoh y Hao, no me dejarán a mi suerte.
Yo no he dicho eso, Len tampoco me dejará a la deriva... soy su hermana.
Volvió a verla, sintiendo como ella iba ganando terreno, con ese don que tenía y lo influenciable que su tía Keiko era; unas palabras más y la tendría de su lado.
Pero has pensado, en qué... no volverás a ver a tus amigas, porque cuando sepan que no tienes en donde caerte muerta, te sacarán incluso... de los clubes de beneficencia.
Jun... yo...
Listo, ya era suya. No la dejó terminar, pues tenía que dar la estocada final...
Todos nos darán la espalda y hablarán de lo bajo que cayó la familia Asakura, por el vil capricho de tu suegrito... al qué ni siquiera en la muerte, pudimos complacer.
NO, eso no. No puede suceder, no podría soportarlo.
Jun era buena en eso, siempre obtuvo lo que quiso, tenía un gran poder de convencimiento y persuasión. Bueno, no siempre obtuvo lo que quiso...pero lo importante ahora, era que Keiko Asakura, estaba exactamente donde ella la quería.
Ohh si, tía. Puede suceder... y sucederá si no hacemos algo.
Acaso, tienes alguna idea...
Sí, pero necesito tu ayuda... tú eres la única, capaz de convencer a Yoh... qué casarse con Anna Kyouyamma, es lo correcto.
¿Qué tengo que hacer?
Jun festejó su triunfo, con una sonrisa.
Anna se encontraba al teléfono, intentando comunicarse a Italia. Era raro, nadie contestaba... entonces oyó un ruido proveniente de la puerta de su habitación, bueno... suite, ella vivía bien. Pero a diferencia de muchos otros... no andaba, gritándolo ni restregándoselo en la cara a todo el mundo. Tocaron otra vez, con más fuerza... ¿quién podría ser?
Jeanne!
La chica de ojos rojos, entró sin esperar una invitación.
Por favor, pasa!
Dijo Anna, sarcástica.
¿Así, que sabes quién soy?
Claro... la EX – novia de Yoh.
¿Ex – novia?... soy SU NOVIA, entendiste?
No por mucho... ¿Qué haces aquí?
Jeanne la miró con desprecio, como la odiaba, y la detestaba cada vez más, con cada palabra que salía de su boca... su odio se incrementaba.
¿Cómo que... qué hago aquí, vine a decirte que te alejes de mi novio. Él nunca va a ser para ti, no mientras yo exista.
¿Cuánto quieres perder?
Anna la vio de frente... la encaró por completo, su voz no tenía emoción, sonaba indiferente y fría, en cambio la de Jeanne, dejaba asomar el enfado y el orgullo herido a causa del atrevimiento que tuvo Anna.
Yoh no me va a dejar... yo lo conozco, no lo hará.
Te sientes muy segura¿verdad?... pero tienes razón, si él de verdad te quiere, no lo hará.
Claro que no, porque él me AMA.
Anna la miró directamente a los ojos, tratando de inspeccionar en ellos, de interpretarlos y vio duda.
Ahhh, ya veo. Estamos hablando de amor. Y dime¿Tú lo amas a él?
¿Qué clase de pregunta es esa, por supuesto que sí. ¿sino por qué me iba a molestar yo... en venir hasta aquí?
No lo sé. Por muchas razones: por orgullo herido, porque te crees su dueña; tú, escoge.
Esa maldita mujer, porque hablaba con tanta seguridad, de seguro ella no tenía ni la más remota idea de lo que era... el amor.
No tengo porque soportar tus idioteces, Yoh me ama y yo a él. Y tú... tú no te interpondrás entre nosotras.
No, tú lo harás. O me dirás qué lo amarías igual, cuando no tenga con qué darte regalos caros y deje de llevarte a los sitios, a los que acostumbras ir...
Jeanne se quedó callada, sin dejar de mirar a la rubia de ojos fríos.
Eso pensé.
Anna la miró con total decepción, odiaba a la gente que dice... Te amo, sin sentirlo. Ella sólo le indicó la puerta con la mano, y Jeanne salió del lugar como alma que lleva el diablo, pero realmente la que parecía el diablo, era ella. Ahora más que nunca, lo sabía. Tomó la decisión correcta al elegirlo a él.
¿Por qué no bajaste?
Len observaba a su esposa desde la cama, ella estaba sentada frente al espejo, cepillándose el largo y rosado cabello. Llevaba una bata rosa, también. Tamao contestó sin volverse.
Me sentía indispuesta.
¿Quieres que llamé a Fausto?
No, ya me siento bien.
La preocupación de su esposo, fue algo que no esperaba. Lo espió con disimulo, en el reflejo de su espejo. Len estaba serio, la miraba diferente, no sabía que era; jamás le había visto aquella expresión... y llevaba puesto solamente el pantalón de la pijama, se ruborizó... "Oh, Len¿qué me estás haciendo?. No me tortures, ponte la camisa."
¿Aún quieres el divorcio?
La voz de Len, le quitó violentamente los pensamientos de la mente... quedando ésta totalmente en blanco. Aun así, giró la cabeza un poco y al fin, pudo articular...
q..qué?... Divorcio.
Anna me dijo que quería casarse con Yoh. Para eso era la reunión, Tamao.
Tamao no entendía, qué tenía que ver Anna con la palabra divorcio... y luego
Con... Yoh?
Al parecer, esa chica lo que quiere es complicarnos la vida.
Yo... no creo, que sea tan mala, Len..
Len la miró con incertidumbre esta vez.
¿La conoces?
NO.
Se apresuró a decir Tamao, algo nerviosa.
Entonces, no puedes afirmarlo.
Es qué... no me dio esa impresión.
Él sonrió de forma cínica, Tamao conocía esa sonrisa de Len... la tenía grabada en su memoria.
¿y a qué horas, pudiste formar un concepto sobre ella, si cada vez qué ella aparece, tú desapareces como por arte de magia. La evitas todo el tiempo.
No es cierto. Lo qué pasa es qué... estos días no han sido los mejores. Y... ¿Qué dijo él?
¿Qué dijiste tú, cuando te enteraste del acuerdo entre nuestros padres?
La ironía de Len, se hizo notar cuando el silencio se apoderó de Tamao. Lo odiaba cuando se comportaba así. Luego... pensó durante un minuto, porque Anna haría tal cosa, podría jurar qué le adivino cierto interés en Hao.
Pensé...
Qué le gustaba más Hao... yo también lo pensé. Todavía lo pienso.
Agregó su esposo, completando la oración de su esposa. A ella se le ensombreció la mirada, de repente.
Yoh va a sufrir mucho.
Len se sentó en el borde de la cama, sólo unos pasos los separaban. Al verlo, Tamao se dio la vuelta, aun sentada, dando la espalda al tocador.
Sí, lo hará. Porque en cualquier momento va a ceder, mi tía y Jun se encargarán de eso... ¿A quién ha hecho feliz, un matrimonio sin amor?
Observó a Len con fijeza, aquél hombre, su esposo. Era tan maravilloso, tan perfecto... y ella, no podía siquiera acercársele, por miedo a ser rechazada.
Len...
Eres muy hermosa, Tamao.
Se sintió morir, pero porque estaba en el paraíso... lo decía en serio. ¿No era ese uno de sus sueños?. No, no lo era. Pero...
Sí qué lo eres. Estás a tiempo de ser feliz... te voy a dejar libre.
No, eso no era lo que ella quería. Len, no podía... ella no lo dejaría.
NO QUIERO! Te desheredarían, los Tao... no te dejarían en paz, la... la tradición
Y¿Qué más podrían quitarme... el apellido, las reglas se hicieron para romperse. No te preocupes, seré yo quién asuma todas las consecuencias.
Dijo él, frío y distante. Ella era demasiado buena, si le mostraba debilidad... jamás lo abandonaría y él no quería que ella se atara a él, toda su vida. Tamao se puso de pie, desesperada... no sabía qué hacer... que decir...
No Len, no te dejaré solo.
¿Por qué insistía¿Por qué Tamao, insistía en aquello, si no entendía, le haría entender.
Pero¿A quién le hablas?. Mira a tu alrededor... estamos solos. Ya deja de actuar, por todos los cielos.
Dijo Len, poniéndose en pie, prácticamente de un salto. Le habló con dureza, una dureza que ella, ya no pudo soportar.
NO ESTOY ACTUANDO!
Gritó la chica desesperada y las lágrimas acudieron a sus ojos, sin que ella pudiese hacer nada, por detenerlas. Len no entendía, le daba rabia... odiaba sentirse vulnerable, y eso, era lo que ella le hacía sentir en esos momentos, si no se iba ahora... quizá nunca obtendría nuevamente el valor, para dejarla ir. Bajó el tono de su voz, pero no cambió su actitud.
¿A quién crees que engañas, Tú, nunca me has querido y no es ahora, que vas a empezar a hacerlo.
Al escuchar éstas palabras, el corazón de Tamao se encogió... ella sí, lo amaba. Más que a nadie... más que a nada, incluso más que a Lizerg. Pero no dijo nada, no pudo emitir palabra... el llanto ya no se lo permitía.
éste matrimonio nunca funcionó, es una completa farsa... y empeñarnos en seguir adelante con ella, sólo traerá más sufrimiento.
Len se percató entonces, de las lágrimas que Tamao derramaba en silencio. Al notarlo, ella cayó pesadamente en la silla, que anteriormente había ocupado y ocultó el rostro con sus manos y sus cabellos, que se esparcieron al inclinarse, apoyando sus codos en sus piernas.
Len corrió hacia ella, se arrodilló frente a ella.
Ya nos hemos herido suficiente. No llores.
Susurró con voz dulce y tierna. Luego tomó con sus manos el rostro de la chica... y limpió sus lágrimas con una dulzura infinita en el verde de sus ojos.
Sabes qué no resisto, verte llorar.
Entonces, por favor... Len, no insistas con lo del divorcio...
Dijo la mujer... cuya vista nublada no le permitió ver el amor... que se reflejaba en el rostro de su amado esposo.
Está bien, hablaremos otro día... pero por Dios, ya no llores más.
Dijo dulcemente Len... dándole un pequeño beso en los labios a su joven esposa, el cuál no demoró ni un par de segundos.
Yoh estaba tendido en el césped del jardín, esa fue una noche llena de sorpresas y agitada, como pocas... pero no para las estrellas, ellas estaban fijas en el firmamento y nada podía sacarlas de su ciclo normal: a él le encantaba contemplarlas... lejanas, puras; una figura conocida se interpuso entre él y el cielo. Era la figura de su hermano.
¿Tú también vienes, a tratar de convencerme de que lo mejor es que me case,... con Anna?
Te están presionando¿No?.
Y qué lo digas...
Hao, imitó a su hermano, tendiéndose a su lado, mirando al cielo.
Recuerdas cuando éramos pequeños y correteábamos por todo esto, jugando a las escondidas.
Como si fuera ayer. Recuerdo también las historias del abuelo... esas de fantasmas, espíritus y shamanes.
Respondió el menor de los Asakura, a su gemelo.
Sí. Terminabas asustándote y corriendo a los brazos de mamá.
No era miedo... es qué... quiero mucho a mamá.
AJÄ.
Contestó Hao, con cierto tono que dejaba en entredicho las palabras de su hermano.
Me gustaba más, contar estrellas.
Yoh?
Si...
Hao se puso serio, de repente y se incorporó hasta quedar sentado. Su hermano lo miró extrañado.
Te acuerdas de lo que decía, Papá. Eso de qué los gemelos compartían una sola alma...
Él insistía, en que teníamos la misma alma, sólo que esta había sido dividida en dos... pero tú nunca creíste en esa historia, Hao.
Ahora lo creo.
Yoh se incorporó enseguida, quedando en la misma posición de su hermano. ¿qué le pasaba, el chico continúo.
Esa es la única explicación, para que seamos tan diferentes y al mismo tiempo... estemos unidos por un lazo especial...
Hermano¿Te sientes bien?
Dijo Yoh, colocándole la mano en la frente a su hermano mayor, como comprobando si tenía fiebre.
No seas tonto, Yoh.
Es qué nunca has hablado así.
Lo he estado pensando...
Yoh no sabía de qué hablaba su hermano, estaba medio sentimental y eso era extraño.
Si de verdad, quieres a "Tu Muñequita"; ve a buscarla y luchen por su amor.
Su hermanito sonrió, ahora estaba más confundido.
Hao... a ti ni siquiera te cae bien, Jeanne.
Y..., al que le tiene que gustar es a ti. Además ... si, sólo así eres feliz, tendrás todo mi apoyo.
Yoh, se le quedó viendo, un tanto pensativo...
Todo, esto es por Anna?
Anna...?
No te hagas, vi como se miraban el otro día. Tú me puedes ayudar.
Yoh, tres cosas: 1. estás equivocado, no es por Anna, es por ti; 2. No hubo nada de especial, en como nos miramos; y 3. ¿No sé, en qué te puedo ayudar?
Yoh... lo miró con picardía.
Pues en que Anna cambie su decisión... ella es perfecta para ti.
Deja de decir locuras, y mejor VETE, hermanito.
Irme?... Porqué?... Adónde?
Me imagino que con Jeanne, porque si te quedas aquí ten la seguridad, que nuestra querida primita... hará hasta lo imposible, para qué aceptes los caprichos de "Annita, La huerfanita".
Dijo Hao poniéndose de pie.
Más tarde, Yoh subió a empacar sus cosas. Hao, tenía razón... era mejor alejarse por un tiempo. Además, Jeanne le daría una gran bienvenida. Salió de la casa, después de un rato. Sin embargo, no fue el único... otro habitante de ésta, salió de ella, casi pisándole los talones, a escondidas, cuidando de no hacer ruidos.
Anna aun no se dormía, no pudo contactar a Pilika y esto la tenía de mal humor; cuando tocaron la puerta, por segunda vez, en esa noche... se encontraba contemplando la luminosidad de las estrellas. Pero al abrir le esperó una sorpresa.
Vaya, vaya! Si es nada más y nada menos... que la gran Tamao Tamamura, en persona.
Notas de la autora
a todos, los que han leído esta historia muchas, pero muchas gracias. Bueno, aquí va el quinto, espero que le guste.
mandenme un review, en cualquier caso.
Agradecimientos especiales a : Gothic Punki, Solcito, Minamo y Priss.
ahhh, quizá me demore un poco con el próximo, pero ni modo. lo voy a seguir escribiendo, asíqué moscas...
ACLARO: Me encanta el HaoxAnnna, de hecho es mi favorito, pero estaba siendo muy injusta con la otra mitad de mi protegido... al final, ay... todos serán felices, hasta ladesgraciada de la Jeannne, es una estúpida...pero yo creo en las segundas oportunidades... vamos a ver qué pasa.
gracias, muchas gracia, es mi prmer fic aquí, y ya me estaba desanimando...
Darla Asakura.
