ENTERRANDO EL PASADO

By: Darla Asakura


CAPITULO VII

"SUENAN CAMPANAS DE BODA"

Una enfadada chica entró en el apartamento lujoso, que en ese momento compartía con su novio. Cerró la puerta con desgano y comenzó a llamar a éste.

Yoh!, Yoh!... ¿Dónde estás?

"Papá, no impedirá esto". Había pasado toda la tarde de compras... o intentándolo por lo menos.

Flash Back

¿Cómo que no sirve?

Le espetó duramente a la cajera, la furiosa chica.

Lo siento, señorita...

La mujer la miró con pena.

Bueno, ya revisó bien... porque ésta tarjeta tiene un cupo máximo de hasta U$ 500.000.

Le restregó la linda chica a la mujer, que encogía los hombros con indiferencia.

Dice que tiene fondos insuficientes... y ya la pasé dos veces.

Da igual, debe ser una equivocación, tenga...

Dijo Jeanne tendiéndole otra tarjeta...

¿Nada...?

La mujer negó con la cabeza, sacando unas tijeras y cortando la tarjeta en dos, frente a la sorprendida chica.

¿Pero qué rayos... cree que hace?

La mujer la miró y respondió.

Sólo lo que debe hacerse en estos casos.

Fin Flash Back

Yoh!

Seguía gritando la chica, mientras recorría todo el apartamento en busca de su novio, que no aparecía por ningún lado.

No podía estar más enfadada, ... su padre había enloquecido!, jamás pensó que pudiera hacerle una cosa, como esa.

Al entrar en la habitación, vio la nota en el espejo... era la letra de su novio.

"Jeanne, tuve que regresar...

Mamá está enferma, pero nada ha cambiado"

Te ama,

Yoh.

Jeanne intentó calmarse, Keiko... enferma?.

Sólo espero, que no sea una trampa de la manipuladora de Jun.

Se dijo a sí misma, la chica de largo cabello plateado. Tomó el teléfono de la mesita de noche, con la intención de llamar a casa de los Asakura, pero...

¿Qué?, ¿cómo que no hay servicio?; ¿Qué demonios?... Papá!

Dijo en voz alta, cuando encontró la respuesta a todo aquello. Se puso en pie, para buscar su móvil, que estaba en el bolso de mano, que había usado ese día y obtuvo el mismo resultado.

¡Maldita sea!

Gritó la chica, estrellando el celular contra una de las paredes de la habitación... le estaban cerrando las puertas, tomó el bolso y salió de inmediato.

- SK -

Anna estaba otra vez en le hotel, dejó el bolso negro en un sillón y se quitó los zapatos de tacón alto, que había usado aquél día, también negros... le encantaba caminar descalza, podía sentir los finos tapetes de la suite bajo sus pies; se dirigió al dormitorio y se sentó en la inmensa cama que reinaba en él, observó el teléfono con interés, dudó un minuto antes de descolgarlo y marcar el número...

Aló..

Pilika, es Anna.

Hasta que al fin, su amiguita daba signos de vida.

Hola Annita, ¿Cómo te va con 'tus asuntos pendientes'?

Respondió la chica de cabello azul, con una sonrisa en los labios del otro lado del auricular..

Bueno... podrían estar peor. ¿dónde andabas?, he estado tratando de comunicarme contigo desde antesdeayer.

Le interrogó después de responder con sinceridad, a la pregunta de la joven.

Pues en París, ¿Dónde más?

París..?

Anna estaba medio confundida, ¿Qué hacía Pilika en París?.

Sí, París. Recuerdas...?, la conferencia...?. Ay Anna!; pensé que cuando dijiste "encárgate de todo"... estabas incluyéndola, también.

A Anna se le cayó la cara de la vergüenza, ella nunca había sido tan descuidada.

Ay Dios! Si, es cierto. Se me olvidó por completo, Pili, lo siento... ni siquiera se me pasó por la mente; y... ¿Cómo te fue?

Que te diré.... estaban esperando la intervención de la gran Anna Kyouyamma, pero se tuvieron que conformar conmigo.

Dijo la chica con tranquilidad.

Pero qué dices... tú también eres muy buena.

Lo sé. Mary te manda saludes.

Repuso la chica con seguridad, ante las palabras de su amiga.

Ah si?, y todavía anda con el sultán ese?

El interés de Anna, era creciente. Mary era su mejor contendiente, era muy buena en su profesión... además le costaba reconocerlo pero le agradaba, pues se parecían mucho.

No, supongo que ya se cansó de él, según dicen trataba de dominarla y ya la conoces. Ahora tiene un nuevo pretendiente, un magnate y actor. Muy guapo, ya sabes... Marion tiene un gusto excelente en hombres, como tú; creo que se llamaba... Lee... Lee... Lee Bruce... algo.

¿Lee Bruce Long?

Anna habló con preocupación, ese era el prometido de Jun... y si Mary lo atrapaba, no habría poder humano que lo desenredara de los brazos de esa chica; sería mucho más difícil para ella cumplir con su trabajo. Esperaba que se tratase de otra persona, porque Mary sólo lo dejaría ir... si así lo deseaba.

Eso. ¿Lo conoces?

Los ruegos de Anna quedaron en el aire, con la última frase de Pilika.

No. Pero lo conoceré... ¡fantástico!

Gruñó Anna, "Como si ya no tuviera suficientes problemas, para lidiar con esa familia de locos", pensó.

¿Ocurre algo?

No nada... y Horo?

Ella cambió el tema de inmediato.

Mi hermano... éste... está bien, atendiendo negocios, igual que siempre..

Anna sintió la voz de su amiga enrarecerse, cuando comenzaron con el tema de su hermano mayor y sintió que era necesario dar una explicación...

Pilika, mi intención nunca fue...

No te culpes de nada Anna, tú no le pediste que se enamorara de ti, son cosas que pasan. En el amor no se manda.

La interrumpió Pilika.

Si tu lo dices. Hay algo más... creo que me voy a quedar aquí por más tiempo, viviré acá por una larga temporada.

¿Vivir?... ¿En dónde?

La curiosidad de Pilika aumentó, Anna adoraba Italia.

Japón.

Pero dijiste que no volverías a pisar Japón... por eso formamos la compañía, Anna. ¿Cómo es que ahora... estás allá?

Ahora estaba más confundida, el hecho de no querer volver a pisar su país natal, fue lo que las unió y las hizo salir adelante... sus padres estaban allá.

Me vi obligada a dejar de lado, mi determinación. Hace dos meses...

Explicó Anna, pues sabía que Pilika tenía razón... eso había dicho, y lo hubiese cumplido a no ser por la promesa que le hizo a Yohmei Asakura.

Cuando hiciste la promesa.

Si.

Murmuró Anna, su amiga era muy perspicaz...

¿Algún día me contarás?

Más pronto de lo que te imaginas, amiga. Dale un beso a Horo-Horo, de mi parte.

Cuídate.

Anna colgó el teléfono, mañana pensaría que hacer respecto al nuevo 'problemita', esa noche se encontraba muy cansada.

- SK -

Los dos días siguientes transcurrieron entre idas y venidas a la oficina, poniéndose al frente de los negocios que se realizaban con ayuda de Len y Hao, a quienes había preguntado por la salud de Keiko, la que al parecer no mejoraba aun, ni con la presencia de Yoh en la casa; y la organización de su boda, con la inestimable ayuda de Marco, el abogado de la familia. La boda sería una sencilla ceremonia civil, pues ella no montaría todo un espectáculo para los chismosos de la alta, ni mucho menos iba a jurar amor y fidelidad ante Dios, por alguien que jamás le inspiraría ni un mal pensamiento.

Claro Yoh, aun no se manifestaba con la respuesta positiva... que Annita, sabía que vendría; y ya estaban a un día de la boda, si el chico moreno no aceptaba, sólo significaría que había subvalorado su fuerza de voluntad y los sentimientos que lo unían a Jeanne. Total... convencería a Hao de que se casara con ella y listo. Sinceramente, no pensaba que le costaría ningún trabajo, hacerlo.

Recordó que el día anterior había sido indagada por Hao, sobre la razón de su elección.

Flash Back.

¿Por qué me preguntas eso?

Sólo tengo curiosidad, si no nos conoces a ninguno de los dos... ¿En qué te basaste para elegirlo a él?

Pues lo hice.... porque...

Si?

Porque él lo necesita más.

Fin Flash Back.

Anna volvió lentamente a la realidad, ya era casi hora de almorzar, tomó su bolso y cerró la puerta... al salir de su oficina se encontró con Len Tao, que le saludó amablemente.

Hola Anna, ¿Ya te vas?

Sí, así es... iba a llegar a tu oficina antes.

Le dijo la chica rubia a unos ojos verdes, que le inspeccionaban con tranquilidad.

¿Querías decirme algo?

Preguntó Len.

Sí, que la boda es mañana a las 4:00 PM, en tu casa.

Esto pareció sorprender al dueño de aquellos ojos, que tanto le intrigaban.

¿Ya hablaste con Yoh?

No. Pero pronto lo haré... adiós Len.

Hasta mañana, Anna.

Después de almorzar en el elegante restaurante, del hotel; Anna subió a su habitación, se bañó y cambió de ropa, y salió a pasear un rato.

No era la primera vez de Anna en Izumo, había ido antes... con sus padres, cuando tenía ocho años, pero sus recuerdos eran tan claros como el agua...

Vio a una chiquilla traviesa correr hasta el borde de un pequeño puente, asomando su cabecita por entre los barrotes, casi de inmediato un hombre alto y rubio, corrió tras ella, alcanzándola y alejándola del peligro.

Annita... ¿Qué te he dicho sobre correr así?

Es qué... quería ver el agua, papito.

Lo sé, mi amor... pero me lo pides y yo te acompaño con mucho gusto.

Le dijo el hombre con dulzura.

Estabas ocupado y pensé...

Nunca estoy ocupado, para ti... mi princesita. Ven, mami nos espera.

Sip.

El hombre cargó a la niña sobre sus hombros y se alejó... trayendo de vuelta la realidad.

Papá!

Suspiró Anna... tristemente.

No te preocupes, nena... nunca más estarás sola.

Una voz susurró con dulzura en su oído, sintió unas manos acercándose a ella por la espalda y rodeando su cintura, estrechándola con fuerza, ofreciéndole protección.

Anna no tuvo que voltear para saber quién era... esa voz era la de él, era la voz de su prometido, de aquel príncipe que le había apartado de las sombras.

Lo sé.

El amor que sentía por el chico le embriagaba, cada vez que él se hallaba a su lado.

Te tengo una sorpresa, nuestra luna de miel será en Japón.

Su novio, le informó con alegría.

¿Japón?

Un dejo de preocupación y tristeza se asomó en su voz.

Sí, enfrentaremos esos dolorosos recuerdos, juntos, mi amor... te lo prometo.

¿Podía ser la vida más dulce?, con sólo pensar en que la compartiría para siempre con aquel adorable chico, su corazón saltó de alegría en su pecho

Liserg...

Miró de frente a su novio, al darse la vuelta y volvió a perderse en el esmeralda intenso de aquellos hermosos ojos, se acercaron y al unir sus labios...

Anna sacudió la cabeza, ella ya no era débil... no era la misma, ahora era fuerte, muy fuerte, tal y como lo sería Yoh, una vez que terminara con él.

Regresaría al hotel, el sol se estaba poniendo y debía dejar atrás esos malditos recuerdos, que la perseguían.

El amor apesta!

Dijo la chica en voz alta al entrar en la habitación.

Sí, estoy de acuerdo...

Aquella voz ronca, la tomó por sorpresa, haciéndole mirar súbitamente hacia el lugar de donde provenía.

Yoh?, ¿qué haces aquí?..

La rubia habló mientras encendía la luz de la habitación... pues el muchacho se hallaba sentado en un rincón a oscuras.

Vine a darte mi respuesta, pero al juzgar por los preparativos... ya la sabías.

Sus ojos no tenían aquella inocencia y tranquilidad, de siempre. Parecía una máscara sin emoción... su voz era del todo indiferente.

¿Cómo entraste?

Preguntó con sumo interés.

Le dije a la recepcionista que era tu prometido, y que quería darte una sorpresa.

Y lo hiciste... casi me matas del susto. Supongo qué sucumbió ante tus encantos.

Volvió a su actitud fría y distante....

Supongo. ¿Para qué hora, planeaste nuestra boda?

Entonces... si, te casas.

Acaso lo dudaste. ¿Alguna vez te equivocas?

Anna reflexionó un momento, luego dijo... con suavidad.

Muchas...

¿La hora?

Dijo el chico de cabello castaño poniéndose de pie...

A las 4:00 PM, en tu casa.

Nos vemos mañana.

Hasta mañana... Yoh.

Anna lo siguió con la mirada, hasta que el joven abandonó la habitación. Luego se dispuso a hacer una llamada...

Pilika?


Continuará...