ENTERRANDO EL PASADO

By: Darla Asakura


CAPITULO X

"ENCUENTROS Y DESENCUENTROS"

Buenas...

Buenas Srta. Pilika.

Contestó la pelirroja secretaria de su hermano, quien parecía algo asombrada de verle. A Pilika aquello no le sorprendió... ella había comunicado que no iría a trabajar ese día... y la verdad es que no pensaba hacerlo, mucho menos en esas fachas pero...

¿Cómo está todo?

Pues... bien, pensé que se iba a tomar el día libre.

Así es... sólo quería saber si todo está bien.

Mintió Pilika, ella estaba preocupada por su hermano y como no se apareció por la casa... tuvo el presentimiento que tal vez, podría haber pasado por la oficina... al regresar de su viaje. Además cuando ella tenía algo que hacer, se percató de que algo faltaba...

Por aquí, todo está bien... pero el señor Horo, no se ha reportado... y tiene una cita dentro de unos 10 min.

¿Cómo... no ha venido?

Se sintió un poco desilusionada, quería mucho a su hermano, él era todo para ella. Tenía la esperanza de encontrarlo allí, pero no fue así... Sally la observaba con extrañeza y ella sabía por qué.

Me temo que no.. y no pude cancelar, ya que no sabía... si él estaba de viaje.

Sally... bueno, yo vine porque tengo que buscar algo en su oficina... no me demoro.

Srta.... Pili..., oh oh. Me va a matar... conste que lo intenté.

Dijo la chica, pero Pilika no escuchó sus palabras, por la prisa que tenía.

Un chico de cabellos verdes y ojos verdes, observó bastante entretenido a la chica de cabello celeste entrar casi corriendo... al parecer tenía prisa. Parecía tener como 17 años... y aparentaba ser algo así como una chiquilla que acababa de escaparse del colegio, no pudo hacer más que sonreír ante aquella escena, ella no se dio ni cuenta de que él estaba allí, prácticamente entró y se dirigió de manera confianzuda al escritorio del dueño de la oficina... a quién el joven esperaba, llegó temprano a su cita... porque él era muy puntual y necesitaba terminar de cerrar ese negocio, para lo cual se traslado de Inglaterra a Italia... estaba sorprendido por la irrupción de la bella chica, pero por alguna razón no podía quitarle los verdes ojos de encima, además ella estaba muy concentrada como para notar su presencia.. la chica de largo cabello y ojos azules, vestía una minifalda negra, un top rosado y una camisa que usaba a manera de chaqueta también negra, que llevaba abierta... para completar aquel atuendo, que sinceramente el chico de traje... no creyó ver en esa oficina, pues era bastante casual... unas sandalias con tacón medio, rosadas y para rematar llevaba el cabello recogido en dos colitas.

Mi hermano es un tonto, ¿Cómo se le ocurre... desaparecerse así?, es un irresponsable...

Liserg se mantenía callado, en un rincón apartado de aquella oficina... tal vez por eso no lo vio; ella seguía quejándose con el aire... pues pensaba que no había nadie más.

¿Dónde diablos está?... Horo, tendré que buscarlo... ay! Aquí está.

Dijo la chica alzando en una mano, celebrando su victoria... una pequeña libreta de direcciones y teléfonos, su agenda...

Me las va a pagar...

¿Encontró lo que buscaba?

Pilika brincó del susto. Miró con horror al muchacho de ojos verde esmeralda... que la miraba con cierto interés...

¿Usted quién es?, ¿Qué hace aquí?, ¿Cómo entró?

Lo siento... no quería asustarla... pero tampoco quería interrumpir su labor de búsqueda.

Ella lo miró y luego, dijo con claridad y de manera algo posesiva.

Esta es la oficina de mi hermano... ¿Cómo es que estaba allí, y no me dijo nada?

Ahhh... usted es la "hermanita",... tengo una cita con su hermano, así que su secretaria me permitió que lo esperara dentro de su oficina. Espero no le moleste.

Repuso el joven, que la miraba como si ella fuera una chiquilla que no sabía donde estaba ni que hacía. Se estaba burlando de ella.

Voy a matar a Sally...

Pilika murmuró, ante la atenta mirada del chico; recordó como estaba vestida y sobre todo peinada, maldijo mentalmente.

¿Dijo algo?

Si, yo soy la "Her-ma-ni-ta" de Horo-Horo... y ¿Usted es...?

Dijo la chica peliazul, aparentando calma, pero en su voz resaltó el sarcasmo, al afirmar quien era...

Mi nombre es Liserg Diethel, y necesito tratar un asunto con su hermano... "Negocios".

Le recalcó él, y a ella se le subió la sangre al cerebro... quién rayos pensaba ese tipo, que era ella, una idiota... como para que le hablara como si fuera tarada.

Ummm, "Negocios".... ya veo. Quizá yo lo pueda ayudar... siéntese.

Le indicó la joven, mostrándole la silla frente al escritorio de su hermano.

No lo creo... Con todo respeto,... prefiero esperar a su hermano.

Pilika no daba crédito a sus oídos, ella le ofrecía ayudarlo"muy amablemente" y él la había rechazado.. como si su ayuda no sirviera de nada, ¿quién se creía ese hombrecito?.

Ahh sí, bueno... que le rinda; y para su información... mi hermano ni siquiera está en el país...

¿Qué?, pero si teníamos una cita hoy...

Liserg se molestó, Pilka sabía que él tenía razón... pero ella podía ayudarlo y luego arreglaría cuentas con su hermano. Aun así, decidió interceder por él, ante el ofuscado chico inglés.

Él es una persona muy responsable... pero

No lo parece... no se debe dejar a las personas esperando, mucho menos si es algo importante.

Le interrumpió el joven de cabellos verdes, de forma bastante repentina... "y eso que parecía caballeroso"; pensó la hermosa chica que lo observaba.

Se le presentó un imprevisto, en cuanto a usted... por eso le dije, que yo lo podía ayudar... porque sé que su tiempo vale.

Si vale, y mucho... vine desde Inglaterra sólo a atender éste negocio, y me dejan como un zapato.

Volvió a interrumpirla, el joven que ya estaba al borde de la furia.

No tiene porque ser así, déjeme ayudarlo.

Se ofreció la chica, y él sonrió de forma sardónica, antes de continuar.

¿usted...?, lo siento Srta. ... pero esto es algo serio, no es cosa de colegialas...

Está tratando de decir, que no me cree capaz de asumir ese tipo de responsabilidades...

Ahora quien estaba al borde de la furia, era ella; la trataba como si fuese una mocosa que no sabe ni amarrarse bien los cordones.

Pues realmente... su apariencia deja mucho que desear., ¿Cuantos años tiene?, ¿quince?..

Repuso el con gentileza... y una dulzura genuina, pero que puso a Pilika al borde de la locura. Habló con mucha dignidad, él no la conocía, mas no por eso.. debía asumir que ella era una chiquilla mimada; ese muchacho que más parecía una niña por su aspecto, no la juzgaría a ella por el suyo... le demostraría cuan buena era en los "negocios", se tragaría todas sus palabras, ella se encargaría de eso.

Mi edad no es importante... y créame, las apariencias engañan. Señor Diethel.

Y... ¿Cómo piensa ayudarme?

Un momento...

Le hizo un ademán a su interlocutor con una mano, mientras oprimía el botón del intercomunicador, para hablar con la secretaria de su hermano, Horo-Horo.

Sally... ¿podrías venir un segundo?; y... por favor, trae todo lo referente al "negocio", que trataba mi hermano con el señor....

Ella dudó por un momento y luego se dio cuenta, que se había olvidado por completo del nombre del hombre joven y gallardo, que se hallaba justo frente a ella.

Liserg Diethel.

Él notó aquello y de inmediato le recordó su nombre.

Liserg Diethel.

Le repitió Pilika a Sally por medio del intercomunicador, ya más tarde hablaría con ella, sobre ese pequeñísimo detalle que omitió.

Enseguida, señorita Pilika.

Afirmó la chica de cabello rojo, sabiendo que la voz de su jefa, contenía cierta nota de advertencia.

Lamento no haberme presentado antes... mi nombre es Pilika Usui, y soy una de las fundadoras y socia de la compañía. Espero poder servirle de algo....

La chica de rosado y negro, había dejado muy en claro su identidad.. todo para restregarle en la cara al niñito ese... que ella no era lo que él pensaba, era mucho más... mucho más.

No es necesario, ser sarcástica.... Pilika.

Sonrió él, al notar el tono que la chica usó en la última frase; ni modo... con esa apariencia, cualquiera se equivocaría, sobre todo por las colitas, las cuales le daban un toque exageradamente infantil.

- SK -

El joven de largos y hermosos cabellos castaños, mejor conocido como Hao Asakura, caminaba tranquilamente por su habitación, que se encontraba frente a la que antes ocupó su hermano gemelo Yoh. Estaba muy pensativo, muchas cosas habían cambiado en el transcurso de una semana, su madre estaba enferma... y aunque por lo menos se arregló para estar presente en la ceremonia el día anterior, no parecía estar mejorando; su abuelo, había muerto hacía poco o más de mes y medio... dejando a la familia en total incertidumbre, después de la lectura del testamento y debido a la inexplicable aparición de Anna Kyouyamma en sus vidas, quién ahora estaba al mando de todo... incluso de su hermano... y de sus emociones, porque desgraciadamente, esa chica le atraía mortalmente. Tanto, que ya comenzaba a envidiar la suerte de Yoh... lo que nunca antes, pensó que podría pasar...

Anna... eres un enigma, pero uno que pienso resolver... pronto.

Le hubiera encantado ser él, quien disfrutara de aquella magnifica mujer; pero ella prefirió a Yoh... "Porque él, lo necesita más", recordó las palabras de la chica cuando finalmente se animó a pedirle una explicación. Bien, él podía averiguar lo que quisiera... tenía contactos y los utilizaría, a su conveniencia. Anna le interesaba y mucho, igual la relación que ella ahora sostenía con su hermanito... era sólo de papel, de eso estaba totalmente seguro. Por el momento.

Salió de la habitación dispuesto a descubrir como fuese, cual era la conexión que existía entre Anna Kyouyamma, ahora Asakura... y su difunto abuelo; de inmediato una luz de esperanza se reflejó en sus ojos... ¿cómo podía haberlo olvidado?, conocía a la persona perfecta para el trabajo.

Al salir... se encaró con su hermano, quien salía de la habitación que antes ocupara.

Tan rápido... y ya te echaron del cuarto.

Hao le habló a su gemelo, en un tono burlón. Quería romper el hielo, pues éste se veía molesto y sumamente decaído... cada vez, le preocupaba más.

No estoy de humor, Hao.

Repuso Yoh, algo cansado.

Mmm, mala noche?

Preguntó Hao a su hermano, sabiendo la respuesta de sobra, porque él se imaginaba que Anna, no le iba a dar a Yoh ni la hora y él se comportaría igual con ella.

Esa no es una mujer... es un demonio.

Ay! Por favor, no creo que sea para tanto... de seguro, la provocaste.

Inmediatamente después de la aseveración de su gemelo, él mayor de los Asakura salió en defensa de la chica.

¿De parte de quien, estás?... ah Hao?

Yoh se molestó un poco, ante aquel comentario por parte de su hermano mayor.

Pues de tu parte, Yoh... ¿Es que lo dudas?

Se apresuró a responder.

Yo ya no sé nada,... todo tarde o temprano, termina siendo falso...

Yoh habló como si el mundo y todo en él, hubiese desaparecido... Jeanne se fue y se llevó toda la confianza que él tenía en la humanidad. Se sentía traicionado, ahora no podía confiar... no se sentía dispuesto a asumir tal riesgo, pero haría el intento con su hermano... una prueba.

Yo nunca he sido falso, menos contigo... eres mi hermano, mi hermano menor.

Aseguró Hao... le intrigaba lo que le pasaba por la mente, al chico que se encontraba observándolo con una honda tristeza en los ojos, estaba en sus manos ayudarlo y devolverle su tan envidiable fé en los demás, para lo que haría lo que fuera.

Entonces... contéstame algo, pero quiero la verdad.

Adelante.

¿Te gusta?

Hao pareció confundido ante la pregunta de su hermano, así que medio balbuceó.

¿Quién.. Anna?

Sí... ¿Quién más?

Yoh sentía fastidio sólo de pensar, en esa mujer tan mandona, que se había atrevido a cachetearlo la noche anterior.

Bueno...

Empezó a decir el chico de cabello largo.

La verdad... Hao.

Sí.

Dijo el aludido, conformándose con la realidad, Anna si le gustaba y mucho.

¿Preferirías que estuviera casada contigo?

Insistió Yoh, ante la respuesta de su hermano... quería estar seguro, sólo así podía adecuar una estrategia; lo único que él ya no deseaba era pasar el resto de sus días con una mujer como Anna.

¿Lo preferirías... Hao?

Su hermano asintió, sin emitir sonido alguno.

Entonces... ayúdame.

- SK -

Anna vestía una camisa azul cielo... con una falda amplia y negra, se veía bien. Recogió el largo cabello rubio en una coleta, mirándose fijamente en el espejo. La noche anterior, había sido su "Noche de bodas"... ¡que bobada!, terminó poniendo en su sitio al menso, que escogió como marido, aunque últimamente no estaba actuando, en concordancia con su personalidad, pues no con la que ella, escasamente le conocía. Sin embargo, había algo en él, en cómo le habló, algo fuera de lo común; estaba segura de que su elección había sido la correcta pero... no podía dejar de preguntarse que habría pasado si se hubiese casado con Hao.

A lo mejor... nada. Pero quizás...

Sacudió la cabeza, ¿Por qué le pasaba lo mismo, cuando comenzaba a pensar en su sexy cuñado?

Bueno, Yoh no está nada mal... y si a eso le sumamos, que siempre si tiene agallas...

Sonrió para sí.

Combinación perfecta. Pero él me odia... esto se pone interesante.

"Como si yo tuviese la culpa de que Su muñequita, le saliera toda una mentirosa, aprovechada.. ni que decir de lo coya"

Anna volvió a sonreír con algo de picardía.

Por lo menos... probé mi teoría.

Pensó en bajar... no quería ver a nadie, menos a Yoh. Pero debía enfrentarlos o perdería autoridad, éste era su primer día como dueña absoluta de todo y debía imponerse, desde el principio. Desde el momento en que puso su firma en aquel acta y se convirtió legalmente en Anna Asakura... sus vidas dejaron de pertenecerles a ellos, para pasar a ser suyas.

- SK -

En un oscuro y húmedo callejón, en la parte trasera de un bar, se encontraba totalmente ebrio, un muchacho con la ropa mal puesta, y semi-inconsciente... la luz del sol se coló en aquel lugar, llegando finalmente a sus ojos.

Horo-Horo despertó con la sensación de haber muerto y ver el infierno, como pudo ella hacer aquello; era imposible que Anna quisiera a ese flacucho y endeble"pobre diablo". Su pena lo estaba matando, "¡Dios!, ¿cómo pude enamorarme de ella?"

No me quiere, nunca me ha querido. ¡ANNA!

Gritó su nombre, como si ella le estuviese escuchando en algún lado, de ese nido de ratas. Pero no fue así, y él lo sabía; él la amaba, la amaba tanto.. que la vida sin ella, ya carecía de todo sentido, ni todo el alcohol del mundo, podría ayudarlo a ahogar ese dolor tan grande, que sentía oprimir su pecho.

Horo tomó una resolución... y la gritó al viento, ya no pensó en nadie más, esta vez y pensaría en él, para variar; lo más importante era su hermanita y ella estaba muy bien. Ya no tenía la vida nada que él quisiera, NADA, es más ya no quería vivirla... ¿Para qué?, No era que hubiese perdido a Anna, nunca la tuvo; pero... siempre mantuvo una esperanza, de ser correspondido, de que ella algún día... le diera una oportunidad.

Ya no quiero vivir más!

Se le oyó decir al muchacho peliazul, al incorporarse.

Eso se puede arreglar.

Una voz extraña y ruda, llegó a él.. que como pudo, se dio media vuelta para enfrentarle. No era un solo hombre, eran tres... tenían cara de pocos amigo, "ladrones, de seguro", pensó con algo de lucidez; el cielo lo había escuchado, por una vez en su vida, le mandó la solución para sus problemas, le mandó la muerte.

Danos lo que llevas encima.

Su primer opción oponerse, y darle la bienvenida a las dulces mieles de la muerte.

No les daré nada... tendrán que quitármelo, si pueden.

Dijo el chico de los cabellos celestes... encarando a los bandidos, al fin podría desatar toda su furia, concentrándola en un objetivo, pero sólo para poder alcanzar una meta mayor... el descanso eterno.

Horo empujó a uno de los tipos, que lo rondaba ya , como si de un gato se tratase... al cercarse a él, otro aprovechó el descuido para darle un golpe seco en la mandíbula; en ese estado él no podía pelear bien, "Todo esto va mejorando"... si todo salía bien, pronto estaría tocando un arpa junto con los angelitos...

Aun así, el chico azotó con fuerza a uno de los tipos contra la pared, golpeándolo fuertemente en el estómago y la cara; pero eran tres después de todo y el agresivo muchacho... no se encontraba en condiciones de enfrentarlos a todos.

Le cayeron los otros dos encima, a golpes lo molieron, pues cuando cayó al piso, siguieron en su tarea de romper huesos y magullar al chico aquel, que aunque fuerte... no tenía oportunidad él sólo.

Con que dándotelas de muy machito, ah?..

Le dijo el hombre a un ya, muy golpeado, Horo-Horo... sacando de uno de sus bolsillos, una navaja.

Te vas a morir, chico bonito...

El brillo del filo de la navaja, brilló al ser reflejada en ella... un rayo del poco sol, que se aventuraba en ese callejón; cuando el hombre movió su brazo con avidez, al atacar a Horo, a quién termino dibujándosele una dulce sonrisa, al saber... que por fin, obtendría lo que más anhelaba en esos momentos... La muerte.


Continuara...