ENTERRANDO EL PASADO
By: Darla Asakura
CAPITULO XII
"EL DON DE LOS ASAKURA"
Bueno, espero que con esto todo quede solucionado...
Habló Tamao a Kanna, quién le había comentado sobre su pequeña duda acerca de donde servirle el desayuno a los recién casados. Había decidido la chica de los ojos rosa que lo mejor era llamarle a la habitación y constatar con Anna, que prefería acerca de aquello.
Bien, señora Tamao. Eso haré...
Contestó la mujer peliazul y se retiró a realizar la llamada.
Tamao dio un pequeño vistazo a la mesa y encontró todo en orden, "Dios, espero que Len no insista... si sólo pudiera ser más como Anna, si tuviera la fuerza que necesito para revelarle todos mis sentimientos... si él entendiera, que la perdida del bebé fue un simple accidente... uno que ha hecho mi vida miserable", "Porque nunca he dejado de sentir este vacío, aquí en el pecho,... ¿Por qué tenía que sucederme precisamente a mí?; yo... que deseaba tener a mi hijo con toda el alma, yo... que tenía todas mis esperanzas puestas en él... y luego, comprendí que me enamoré bobamente... sin darme cuenta, pero... ya era muy tarde".
Quiero un niño Len... un hijo tuyo y mío, para que tenga tus ojos, mi amor.... tus maravillosos ojos verdes.
Decía la chica rosa, mientras posaba delicadamente sus manos sobre su vientre.
Si solamente te dignaras a tocarme.
Murmuró con dolor.
Buenos días, Tamao.
Señora Keiko!
Exclamó la chica, algo exaltada por haber sido tomada por sorpresa.
Mi tía nos acompañara a desayunar.
Le dijo Len, mirándola como si la estuviera viendo por primera vez en su vida.
Me alegra tanto, que al fin se le haya abierto el apetito; siéntese por favor.
De cierta forma, Tamao intuyó que la presencia de Keiko, debía ser guiada por la curiosidad.
Anna aun estaba frente al espejo, observando su imagen, cuando el teléfono que comunicaba con las demás partes de la casa, comenzó a repicar... dudó un minuto, pero luego atendió.
Si?
Muy buenos días, Señora Anna. Lamento molestarla, pero debemos saber donde prefiere tomar el desayuno.
No es molestia Kanna, buenos días... creo que bajaré, dentro de un rato...
Agregó la chica rubia, al ver abrirse la puerta, dando paso al menor de los Asakura.
Gracias...
Pronunció ella, colgando el auricular; entonces lo miró bien... parecía no haber dormido nada, comenzó a preguntarse si había hecho lo correcto al casarse con él; se veía mal,... "¿Qué te ocurrió, Yoh?, pensó la rubia... y luego, bajó la mirada nuevamente al brazo lastimado del hombre castaño... "¿Qué te hiciste?"...
¿Cómo pasaste la noche, querido?
Le dijo con un toque de ironía...
De maravilla.
Respondió el moreno, observándola por un momento... la mujer rubia era sorprendente, o demasiado ambiciosa; ya estaba lista para bajar y enfrentar su nuevo mundo, un mundo donde ella desde ese día, era la ama y señora.
"Entre más bellas, más falsas y ambiciosas son las mujeres", pensó el muchacho.
¿Listo para otro round?
Preguntó Anna, imitando la naturalidad con la que le hablaba su esposo.
Quizá luego, gracias... por ahora, me conformó con darme un baño.
La respuesta de él, fue tranquila y sincera, ya había tenido suficiente con Hao... él nunca fue apegado a las peleas; pero lo que no terminaba de entender fue porqué sintió la necesidad de seguirle hablando a la chica, que a su modo de ver, le había destruido la vida.
Ella dejó de estar a la defensiva y lo miró con dulzura, pues pudo sentir el cambio en la actitud del chico... decidió salir y dejarle tranquilo; iba a seguir de largo, más luego, cambió de opinión... se acercó a él y empinándose le dio un pequeño beso en la mejilla, que lo dejó un poco desorientado y confundido... entonces Anna observó la mandíbula apretada del joven castaño y el golpe en ella.
Cuídate Yoh-Kun... y ya deja de pelearte con tu hermano.
Dicho aquello, la rubia salió de inmediato del cuarto, dejando a un atónito muchacho de cabellos castaños en él.
¿Yoh-Kun?...
Repitió lentamente, al escucharla salir y sonrió.
¿Yoh-Kun?, ay Anna, te estás ablandando.
Dijo al cerrar la puerta, con una sonrisa extraña en los labios, pensando en por qué siguió aquel impulso... ella jamás se había dejado dominar por ellos.
"Estos hermanitos Asakura, tienen el don... contrólate, Anna", pensó la rubia, al echar a andar por el pasillo, sin comprender del todo su comportamiento, segundos atrás en la habitación...
Anna caminaba con tranquilidad, debía mostrar seguridad ante todo y ya estaba a punto de doblar la esquina que daba a la escalera principal de la casa, desde donde se desprendían los dos pasillos hacía alas opuestas de la mansión Asakura, cuando alguien apareció de repente, justo frente a ella, quién casi da un brinco del susto...
Malditas llaves!
Exclamó el chico moreno, subiendo los escalones a toda prisa, se le iba a hacer tarde... entonces reparó en la chica rubia, que le miraba con espanto...
Buenos días, Anna.
Hao... no sabes que puedes matar a alguien de un susto, si sufriera del corazón, ya estuviera tiesa de la impresión...
Le reclamó ella, clavando sus ojos en la profundidad de los suyos.
No me digas. Tanto te impresioné...?
No pudo evitar cambiar el tono de su voz a uno seductor, al decir aquello... Anna era tan hermosa, y de verdad, que le gustaba...
Sí, fue una impresión bastante fuerte.
Le respondió ella, en el mismo tono que él había utilizado... de hecho, lo hizo a propósito; pues siempre lo hacía, acostumbraba a coquetear abiertamente y haciendo ese tipo de indirectas a los hombres que le gustaban.
Y.... ¿Agradable?
El verte... siempre lo es.
Los dos sin darse cuenta, iban acercándose cada vez más, al tiempo que hablaban.
¿Ah sí?
Dijo él, acortando aun más, el espacio entre ellos, estaban ya muy cerca... Hao inclinó lentamente la cabeza y su rostro quedó a escasos milímetros del de Anna..
¿Qué tanto?
Murmuró él, haciendo que ella sintiera su fresco y cálido aliento, por lo que entrecerró las perlas negras, que tenía por ojos...
Mucho..
Contestó ella, apoyando las dos manos en el pecho masculino y rozando con sus labios, los de Hao. Mas, luego se acercó a su oído lentamente y le susurró al moreno...
¿No ibas a buscar algo?
Las llaves del auto.
Afirmó él, controlándose como pudo; ella estaba jugando a un juego muy peligroso, para ambos. Así que se apartó un poco...
Entonces, adelante...
Le dijo Anna, haciéndose a un lado, para que él pudiese pasar.
Estás jugando con fuego, Anna. Ten cuidado,... te puedes quemar.
No te preocupes, no soy... inflamable.
Le dijo, cuando él pasó a su lado... mirándolo maliciosamente, luego recordó algo y le preguntó:
¿Peleaste con Yoh?
Ante esa pregunta por parte de la rubia, él volteó a verla con el ceño un poco fruncido.
Él te dijo eso?
Preguntó el moreno, mirándola fijamente; a lo que ella respondió, volviendo a su tono frío e indiferente, de siempre.
No, no me dijo nada, pero no tuvo que hacerlo; el golpe que le diste habló por él...
Él se encogió de hombros...y habló pausadamente.
Sólo discutimos... no fue gran cosa.
Me alegra que no hubiese sido una pelea... o estaríamos velándolos, en este momento.
Le aseguró la rubia, con aire reprobador.
No exageres...
¿Fue por mí?
Preguntó ella, concienzudamente.
En absoluto... voy por las llaves.
Contestó rápidamente Hao, dando media vuelta.
Ante aquella respuesta del moreno, con quién la chica rubia de ojos profundamente negros estuvo flirteando anteriormente, ella decidió que debía de estar volviéndose loca, pues aun no podía entender porqué se comportaba de esa forma, si hacía poco en su habitación, prácticamente derramó miel, al ver como la sencilla calidez estaba de vuelta en el rostro y la actitud, de su "precioso" maridito.
"Precioso"...
Se burló de sí misma, por esa palabra que navegó libremente en el mar de sus pensamientos, al acudir a ella, la fresca imagen de la sonrisa dulce del chico moreno...
"¿Cómo no reparé antes en ti?"... se preguntó en silencio, al tiempo que descendía.
Tú también, tienes cierto encanto.
- SK -
El desayuno se llevó a cabo, con cierta tensión en el aire... Len y Tamao, estaban exageradamente distantes y fríos; él, de vez en cuando, hacía a su mujer blanco de unas miraditas... "que si los ojos fueran puñales", Tamao hubiese pasado a mejor vida... hace rato, pero ella evitaba mirar a su marido de frente, por lo que Anna no dejaba de preguntarse, a qué se debía todo aquello. Tenían varios años casados y no parecía haber surgido ni un ápice de afecto entre ellos, apenas y se toleraban... "Pero si Len, no sabe lo de Liserg... entonces, por qué actúa así con ella", "No tiene sentido"...
Los comensales se reducían a cuatro, ese día; Yoh pidió le llevasen el desayuno a la habitación, "Seguro quiere descansar"; Hao había salido, porque después de un rato de haber bajado, escuchó el ruido de un auto... pero ¿Y donde estaba Jun?.
¿Dónde está tu hermana, Len?
Creo que perdió el apetito...
Murmuró él, un tanto seco y frío...
¿Se siente mal?
Le preguntó nuevamente Anna.
No exactamente... discutió con su novio.
¿Ya está de regreso en Japón?
Los ojos de la chica rubia demostraron el interés que sentía, si Lee Bruce Long había vuelto, tal vez se podría hacer algo... porque eso querría decir, que al fin se liberó del encanto de la bella Marion; no por nada le llamaban "la sirena"... sus erráticos y brillantes ojos verdes, ejercían un efecto casi magnético en los hombres. Más el problema, no era ese... chicas bonitas hay miles en el mundo, pero ella poseía además audacia e inteligencia y sinceramente... esa combinación es peligrosa.
No, le llamó del extranjero.
La esperanza desapareció de los ojos de Anna.
Cada vez que Lee llama, discuten...
Dijo Tamao con cierta timidez, al ponerle mantequilla a una tostada y evitar el contacto visual con su esposo, a quién le adivinó el fuego verde ardiendo fielmente en sus ojos.
Entiendo... vaya.
Advirtió la rubia, tomando un sorbo del jugo de naranja que se había servido... encogiendo los hombros en un gesto de extrañeza y descuido.
¿Qué?
Le miró Keiko, quién se había mantenido callada, pero quién no dejó pasar el gesto de Anna.
Creí que era un matrimonio arreglado.
Y lo es, mi cuñado le escogió ese marido a Jun... por algo.
Respondió una mal encarada Keiko, le disgustaba mucho, que alguien pusiera en tela de juicio las decisiones tomadas por Em; le tenía un cariño especial a su cuñadito...
Anna notó el cambio en la actitud de su suegra, así que sólo se limitó a decir...
Y... ¿Qué es ese algo?... si se puede saber.
Lee es el único capaz de hacer, que la parte sensible de mi hermana salga a flote...
Se apresuró a decir Len, pero inmediatamente se escuchó la voz de su esposa, dejando entrever cierta ironía... a lo que Anna no pudo evitar, sonreír.
Haciéndola sufrir...
Tamao!
Le recriminó Len, con una mirada que mostraba su disgusto ante la participación de la rosada en aquella conversación. Por lo que la rubia intervino, a su favor...
Tamao tiene razón; Jun es una mujer fuerte... pero eso no quiere decir que no sufra, o que es insensible...
La respuesta de Anna, exasperó a la mujer que tenía a su derecha; por lo visto, ya no estaba tan enferma.
¿Y tú, cómo lo sabes?, no la conoces.
Le espetó Keiko, con la ira brillando en sus ojos... obviamente sentía que la rubia no tenía nada que ver con esos asuntos, que no debía inmiscuirse... no sabía lo equivocada que estaba.
Anna sintió la sangre comenzar a fluir, en sentido contrario... y las palabras salieron de su boca como si esta fuese una ametralladora.
Y ustedes si?... alguno de ustedes podría decirme, qué es lo que ella quiere, cuales son sus sueños, las metas que quiere alcanzar...
La chica apretó la mandíbula, la actitud de todos ellos le exasperaba... Anna vivía y se desenvolvía en un mundo diferente, un mundo donde las mujeres hacían lo que deseaban... lo que elegían hacer; estaba acostumbrada a eso, por lo que la forma de pensar de la mujer mayor... le parecía arcaica e insultante, para su genero.
Las mujeres Tao, no...
Empezó a decir Len Tao, pero no terminó porque Anna se levantó sin darle tiempo a nada... no podía creer que el chico de los extraños ojos verdes, estuviese de acuerdo con semejante abominación...
No qué?... no tienen derecho a sentirse completas.... útiles,... vivas...
La chica habló con desdén y veneno, estaba furiosa y aunque sus ojos se mantenían sin expresión... fríos e in trastornables; su voz demandaba ser escuchada...
Las mujeres no sólo somos un trofeo que exponer...
Dijo la chica rubia, mirando a Keiko...
O alguien que mantenga la casa limpia.
Agregó mirando a la chica rosa, que le miraba con admiración notable en sus hermosos ojos... nunca antes vio a nadie, enfrentársele de esa forma a Len.. diciendo cosas tan ciertas y verdaderas; y exponiendo sus sentimientos y pensamientos de una forma tan clara que no daba cabida a nada más... Anna simplemente era única.
Len, tú más que nadie, deberías saberlo. Con permiso...
Dijo por último la bella mujer, después de sostenerle desafiante la mirada a aquel hombre, del cual se sentía tan decepcionada... y a quién no le dio pie, para defenderse.
Anna, espera...
Fue la respuesta del joven chino, pero la chica que ya se alejaba, no le escuchó o no quiso escucharle; siguió su camino, tomaría un taxi que le llevara hasta la oficina.
- SK -
Hao llegó al estacionamiento público, que quedaba a unas pocas calles del sitio de encuentro, bajó del auto y echó a andar hacia el parque central que se hallaba como a media cuadra. Al llegar allí, la vio, se encontraba sentada en la banca de siempre, del otro lado del pequeño lago que reinaba en el centro de aquel parque, por un instante dudó de que se tratara de la misma persona, hasta que ella soltó su pañoleta negra dejando en libertad los rebeldes mechones de su rojo cabello... rodeó el laguito y se acercó a la chica por la espalda.
Ahora entiendo, lo del estilo propio.
Dijo el moreno, a sabiendas de que la pelirroja ya se había percatado de su presencia.
Llegas tarde...
Algo se me presentó...
Respondió él, sentándose a su lado y tomando uno de los mechones de cabello de la chica, para colocarlo detrás de su oreja.
Lo cortaste, ¿Por qué?.
Ella le miró divertida, al ver la desaprobación en los ojos de él; y respondió...
Me gusta corto. Y... ¿es bonita?.
¿Quién?
Preguntó él, alzando una ceja inquisitivo.
Lo que se te presentó... es una chica, no?
Sí... y sí, es muy bonita. Es bueno volver a verte, Matty.
Esa chica tenía un gran sentido de la percepción, y Hao lo sabía perfectamente.
También para mí, lo es... Hao.
Dijo ella, colocándose nuevamente la pañoleta en el cabello.
¿Por qué insistes en cubrirlo?... muchas, quisieran tener un cabello como el tuyo.
Ella le dedicó, otra de sus sonrisas.
Gracias. No has perdido tu toque, Asakura.
Toque?
Le preguntó él, mirándola, esta vez de frente.
Sabes como hacer sentir bien, a una chica...
Hao le sonrió, estaba muy diferente a la última vez que la vio... vestía unos jeans ceñidos, una camiseta de mangas cortas, blanca, que dejaba ver parte de su vientre y por encima de esta, llevaba otra, un poco más ajustada, sin mangas y aun más corta que la anterior, de color negro; un brazalete negro de cuero en su muñeca derecha, zarcillos que terminaba en cruces y en su oreja izquierda, otro que subía un poco más, con una cadenita que lo unía al del lóbulo... además usaba una cadena larga con una cruz de plata, colgando a la altura del pecho, zapatos deportivos rojos y por supuesto, la pañoleta negra que hacía resaltar mucho el color escarlata de su cabello.
Y... ¿A qué se debe el cambio de look?
Preguntó el chico castaño, intrigado.
No te enseñé nada, Hao... uno debe vestirse para el papel que quiere desempeñar...
Respondió con tranquilidad la chica.
Ah si?... y qué papel deseas, el de miembro de una banda de rock?
Ella rió felizmente, ante el comentario del moreno, para luego cambiar el tema.
y... ¿Cómo se llama la santa, a la que le debo este milagro?
No respondiste a mi pregunta.
Le reclamó él, de la misma forma en la que ella, había cambiado el tema, antes.
No viniste aquí a hablar de mí, viniste porque necesitas un favor, o ¿me equivoco?...
Sí, necesito un favor tuyo, pero... también quería verte, saber cómo te ha tratado la vida...
Le dijo el muchacho con sinceridad, Matilda era una de las pocas mujeres que en realidad habían dejado huella en su vida, toda su relación fue extraordinaria, porque ella era extrañamente especial...
Pues, si de verdad quieres saberlo... soy la misma de siempre, sólo que ahora represento mi mejor papel.
¿Cuál es ese...?
El de Matilda Matisse, una chica de 24 años... normal, al fin...
El la miró con un brillo especial, en sus hermosos ojos cafés... que reflejaban fácilmente todas sus emociones; ella había aprendido a interpretar cada una de sus miradas y sus gestos. Hao... no le creía del todo, Matty sonrió.
Y dime... ¿Cómo es que una agente especial, de una organización secreta internacional; puede llegar a tener un vida normal?
Los ojos de la chica brillaron con cierto cinismo, antes de responder tranquilamente...
Elemental, mi querido Hao... Puede llegar a tenerla, simplemente, dejando de ser una agente.
Él chico de cabellos largos y castaños, no pudo disimular su sorpresa.
Dejaste la agencia, ¿Cuándo?
Hace poco, va a ser año y medio, pero aun tengo ciertos contactos...
Declaró ella, para luego volver a cambiar el tema...
En fin... ¿Cuál es el nombre de la chica?
¿Cómo sabes que es una mujer?
Ella soltó una risita traviesa, que lo desorientó más...
Por intuición y porque te conozco, Hao... y además, podría jurar que ese fue el imprevisto que se te presentó...
¿Alguna vez falla tu intuición?
Le dijo él, esperando una respuesta que seguramente era negativa; a su ex noviecita querida la habían entrenado, par leer a las personas, sus actitudes, sus gestos, etc, etc.
Nunca.
Él suspiró.
Kyouyamma Anna.
Ella lo miró con picardía, "ay Hao, tú y tus locuras".
¿Hay algo más que deba saber?... o esta es la última táctica de conquista. La que implementas, cuando la ocasión lo amerita.
Los ojos de él, se oscurecieron un segundo; ella sabía que ese comentario, heriría el orgulloso corazón de conquistador, de Hao Asakura.... de hecho, por eso lo hizo. No entendía porqué le gustaba provocar a los hombres, sobretodo a aquellos que le parecían atractivos...
No uso este tipo de recursos, para eso... aunque no te negaré que me gusta.
Ella adoptó una posición seria, de repente...
Entonces, sino es por razones personales...
Sí, es por razones personales... Anna Kyouyamma, o mejor dicho Anna Asakura; es muy importante en nuestras vidas y cuando digo "nuestras", estoy hablando de toda mi familia.
Asakura?, una pariente lejana...
Él sonrió de forma extraña, al recordar que Anna era ahora, su cuñada.
No, más bien cercana, muy cercana...
Ella arqueó una ceja, era raro... si la chica de la que hablaban era tan cercana a ellos, porque Hao... no sabía nada de ella.
Y... ¿Por qué esta mujer, es tan importante?
Porque en menos de una semana, se convirtió en la heredera universal de la fortuna de mi abuelo y... en la esposa de mi hermano.
Ella lo miró con tristeza y exclamó.
Lo siento... Hao.
No te preocupes, aunque me duela aceptarlo... creo que el viejito está mejor ahora.
Ella bajó la cabeza, para mirar sus pies.. y habló en un tono extraño, que él le desconocía totalmente.
La muerte es difícil, pero es una parte innegable de la vida... y lo decía también, por lo del triangulo amoroso.
No existe tal triangulo, el matrimonio fue una condición del abuelo...
Ella volvió a levantar la vista, y habló nuevamente con su tono casual... algo pensativa, contemplando el laguito que estaba justo frente a sus ojos..
Kyouyamma... eh, ¿es japonesa?
Sí, pero hace tiempo que vive en el extranjero... y ese es tu campo, ¿no?
Añadió él mirándola de reojo...
El extranjero, mi querido Hao... es un campo de referencia muy amplio.
Guardó silencio, por un minuto y luego continúo.
Hagamos una cosa, averigua el país donde se encuentra residenciada "Tu Annita"; que del resto me encargo yo...
Te llamo al celular?
Le preguntó él.
A la casa... ¿te dije que lo perdí?
Ah.. si es cierto; Matty... te pagaré por esto.
No es necesario... es un favor.
Repuso la chica con fuerza.
Insisto.
Cómo quieras... pero recuerda, que no necesito limosnas.
Él la miró con dulzura, lo menos que quería era ofenderla, pero ya no estaba trabajando... así que trabajaría con él, en eso...
No es por eso, sino... que creo conveniente que te traslades, a la fuente origen del problema.
Interesante... me esperan.
Dijo la chica al ponerse de pie.
Claro... "el invitado especial", no es así?
Ella sonrió, cuando Hao le recordó a Horo... parecía un tanto, molesto..."Hao... no cambias", pensó felizmente la chica pelirroja.
Fue bueno verte, Hao; aunque sólo te acuerdes de mí, cuando necesitas este tipo de favores.
Dijo la chica, con ingenuidad aparente.
sabes bien, que eso no es más... que una vil calumnia; lo que nosotros vivimos Matty... no se olvida fácilmente.
Ella sonrió dulcemente...
Hao..
Si?
Hazme un favor...
Él la miró fijamente, se veía tan bonita cuando sonreía así... la recordó como antes, cuando la tuvo en sus brazos, cuando jugaban correteándose por ese mismo parque, como si de dos niños pequeños se tratara... Matty era así, una hermosa ninfa, que encontraba tiempo para dedicárselo a él... aun, en su agitada vida.
El que quieras... rojita.
Cuídate.
Le pidió ella, con cariño. Hao... era el único de sus novios, que logró conocerla a fondo, que averiguo la verdad sobre su trabajo... y que no le dio ni frío ni calor, aquello. "La chica que se robe tu corazón, debe ser sumamente especial".
Sus deseos son órdenes, Señorita Matisse.
- SK -
Una chica de ojos azul celeste y expresión enigmática de triunfo, miró al joven de los ojos más esmeraldas, que alguna vez pudo imaginar contemplar, mostrándole una serie de documentos, que este releyó rápidamente antes de firmar.
Todo está arreglado, ahora es un nuevo inversionista de la planta de textiles "Altamoda", con una considerable de acciones... y créame cuando le digo que no se arrepentirá, pues es abastecedora de grandes empresas de la industria de la moda... señor Diethel.
Él la miró, entre sorprendido y avergonzado; la chica resultó siendo una experta en ese campo...
Por favor, llámeme Liserg... Siento haber dudado de sus capacidades Pilika, es usted toda una genio, para esto de las inversiones...
Así es... todo eso, no los enseñan en el colegio; aunque usted no lo crea, las monjitas son muy buenas haciendo negocios...
Comentó ella, con una sonrisa irónica... sabía que él estaba avergonzado, lo podía ver en su rostro; "jaja.. se lo merece", pensó.
Espero no haberla ofendido, con mi falta de tacto.
Le hizo saber el inglés, con una galantería innata... Pilika sólo sonrió, y le miró con expectación.
Por lo de colegiala...
Insistió ella, pues gozaba mucho haciéndole ver el gran error, que el chico verde había cometido, anteriormente.
Sí...
Aceptó él, tímidamente.
No se preocupe, comprendo a la perfección... Yo no suelo venir a trabajar vestida así, hoy era mi día libre; y sólo vine por...
la libreta...
Completó él, la frase de la chica.
Exacto.
Ahora me siento mucho peor... Por favor, permítame recompensarla por portarme tan mal y por hacerla trabajar en su día libre....
Le ofreció Liserg, con amabilidad.
No es necesario que haga eso... era mi deber.
Dijo la dulce chica, sonriendo.
No, no lo era, menos después de la forma como la desmerité.
Aclaró el joven de traje.
Y dígame, si acepto... que no estoy diciendo que lo haré. ¿Cómo se reivindicaría?
Le preguntó Pilika, a un Liserg que en ese momento, esbozó una hermosa sonrisa.
Pues, primero que todo, invitándola a almorzar... y luego, ummm... ya veremos; pero antes tiene que aceptar...
Está bien, acepto.
Gracias por la oportunidad.
Dijo él y volvió a sonreír. Liserg Contempló a la hermosa chica que tenía al frente... "¿Cuántos años tendrá?", se preguntó en silencio.
Y... ¿Si está seguro, que quiere ser visto con una "niñita" como yo?
Le interrogó Pilika, al dirigirse hacía la puerta seguida por él.
Eso depende...
La respuesta del joven, la hizo mirarlo.. demandando una explicación.
¿De qué?
De si es mayor de edad, porque no quiero ser arrestado, por corrupción de menores...
Jaja... muy chistoso.
Dijo ella haciéndole una mueca y sacándole la lengua, lo que provocó la risa del joven que le acompañaba.
- SK -
"Anna Kyouyamma", "sé que he visto ese nombre escrito en alguna parte"... pensaba la pelirroja, al abrir con la llave la puerta del modesto apartamento, en que habitaba; por supuesto, ella podía pagar algo mejor, pero prefería mantener un bajo perfil, "uno nunca sabe". Cerró la puerta con la mano que tenía desocupada, pues la otra sostenía una bolsa grande con algunos víveres que ya necesitaba, no podía dejar que su "invitado especial"... muriera de inanición, porque ella ya estaba acostumbrada y rara vez tenía apetito.
Dejó las cosas en un sillón de la salita de estar y se encaminó hasta su habitación, que de hecho era la única de aquel apartamentito, sin embargo era cómoda y eso era lo importante; entró y se sorprendió al mirar hacia la cama y hallarla vacía.
¿Qué?, pero no es posible... ¿Cómo?...
Sonrió con genuina diversión, girando la cabeza para registrar con sus ojos, todos y cada uno de los rincones de la habitación... con la esperanza de ver a un fornido chico de ojos profundos y misteriosos, tirado en algún lado. "No está aquí", pensó y luego salió de ahí, al oír ruidos provenientes al parecer de la cocina... pues sonaba como cacerolas y ollas, cayendo al suelo o chocando unas con otras; se tranquilizó, aquello sólo podía tener una explicación... al pasar por la sala, recogió la bolsa que dejó al entrar y se dirigió hasta el lugar, donde los ruidos ya habían cesado.
Ah... aquí estás!, y yo que ya iba a llamar a medicina legal, para que vinieran a realizar el levantamiento del cadáver...
Te crees muy graciosa, eh?
Respondió Horo, mientras que recogía lentamente las ollas desparramadas por el piso de la cocina, Matty lo observó, sentándose en una de las sillas altas, que había allí; puso la bolsa en el mesón y apoyó un brazo y la cabeza en él.
¿Qué haces levantado?, eres terco chico blue...
Y que querías?... que siguiera echado allí. No sé estar sin hacer nada, me desespera.
Dijo él mirándola... y frunciendo un poco el ceño.
En realidad, me sorprendes... eres muy fuerte; no pareces el mismo, a quién le propinaron una paliza, esta mañana.
Ella habló con sinceridad, que él no alcanzó a reconocer...
No me lo recuerdes, quieres?... Nunca me ha gustado que se burlen de mí; por poco y dejo que me maten esos tipejos de medio pelo, aficionados...
Al notar esta actitud, Matilda adoptó una posición firme y seria hacía Horo, entonces.
Hablo en serio, no tengo porque burlarme... eres de los hombres más fuertes que conozco, prueba de ello es que estás en pie ahora; aunque no deberías esforzarte demasiado, pero también eres muy terco...
La respuesta de la chica provocó que el rostro del ainu, se hiciera severo, sobre todo por esa ultima palabra... rechinó los dientes; no le gustaba para nada, ser criticado.
Y además, remilgoso...
Añadió Matty, al escuchar los dientes del chico crujir...
En cuanto a los hombrecitos que te atacaron, los pudiste haber derrotado fácilmente... si hubieses estado lúcido, pero estabas muy borracho...
Aunque le molestara la actitud posesiva de esa chica de cabello rojo, ella tenía razón; lo sabía y por eso hablaba con tal seguridad...
¿Por qué no te fuiste?... Podías hacerlo.
Dijo ella, con fingida inocencia, como siempre...
Por dos razones... 1) Generalmente, no desaparezco sin antes agradecerle a las personas, que me han brindado ayuda... aun si son, tan irritantes como tú.
Ella sonrió maliciosamente, quería hacerla enojar... pero no lo lograría fácilmente...
Y.. 2) Te quedaste con todos mis documentos...
Ella apoyó el mentón en su mano.
Ay, si es cierto... ¿Dónde los habré dejado?
Fingió que dudaba adrede, porque le agradaba el brillo que se formaba en los oscuros ojos del chico del norte, cuando advertía en su mirada que estaba a punto de perder los estribos...
¿QUÉ?
No, mentiras... Por ahí los tengo.
Declaró con frescura la chica y se puso de pie.
Ven, déjame y vemos que podemos inventar... con las cosas que traje y nuestras prodigiosas manos.
"Prodigiosas"... no sé por qué lo dudo.
Hey... estás no son sólo buenas, para golpear.
Le aclaró, mostrando sus manos...
Pueden hacer de todo un poco.
Cómo digas, Escarlet...
Dijo él, bajo la atenta mirada de la pelirroja.
Me repites tu nombre, otra vez?
Agregó el chico celeste, algo sarcástico...
Tan pronto lo olvidaste... Matilda; me he cansado de repetírtelo...
Contestó ella, imitando su tono de voz.
Deben ser los golpes...
Volvió a hablar el apuesto joven, que frente a ella lucía como un gigante... a lo que la chica rió con naturalidad, y luego, pusieron manos a la obra, en su labor como chefs..
La tarde transcurrió con lentitud, aquel día... el primero de su vida como un hombre casado. El cielo estaba azul y ninguna nube se dejaba ver por el chico joven y castaño, que lo observaba desde la amplia terraza de su nueva habitación; de vez en vez, bajaba la vista hacia su brazo vendado... nuevamente los recuerdos del por qué de aquella herida, que él mismo se había provocado, se apoderaron de su mente.
"Jeanne", nada nunca podría igualar el golpe directo que ella le dio, le había desgarrado el alma...
No.
Se reprochó furioso, a sí mismo, "Ya basta"... debía dejar de pensar en ella, y también debía dejar de actuar como un estúpido; No quería seguir rebajándose, al ponerse a su nivel... "Yo no soy así" . El moreno y fuerte joven sabía que la actitud y las acciones de los últimos días, no parecían ser de él; que todos en la casa, se hallaban horrorizados con sus cambios radicales, con sus altas y sus bajas; además nunca antes las discusiones entre su hermano y él, habían llegado a las manos...
Suspiró y miró a lo lejos.
Debo salir adelante... no puedo dejar que se salga con la suya...
La voz del chico moreno sonó resuelta y firme, al levantarse de la cómoda silla que ocupaba.
No me destruirás, Jeanne...
Añadió, sabiendo a plenitud que la soledad era su única compañera en ese lugar, observó todo a su alrededor por última vez, antes de salir de allí.
- SK -
Len Tao se hallaba de pie, frente a los grandes ventanales de su oficina; sus pensamientos divagaban en lo sucedido entre Tamao y él, la mañana de ese mismo día...
"Cómo es posible que sea ella, quién se oponga al divorcio"... su esposa le sorprendió como nunca antes lo había hecho, se le enfrentó y por causa de algo, que se suponía deseaba desde el mismo momento, en el que dio el sí, en el altar...
"Podría jurar que estos cambios, se deben a la influencia de Anna"... entonces, el recuerdo de las palabras pronunciadas por la rubia en el comedor, mientras desayunaban, le inundó el cerebro. "tal vez, tenga razón... yo más que nadie, sé que las mujeres pueden llegar a ser lo que ellas quieran", "Estoy rodeado de ellas, todo el tiempo aquí"...
Debo hablar con Anna.
Una voz que conocía a la perfección, lo forzó a dar media vuelta.
Yoh... ¿Sucedió alguna cosa en casa?, la tía Keiko...
Ella está bien... no pasa nada, sólo debo hablar con Anna.
Yoh fue enfático en ese punto, haciendo que len respondiera.
Muy bien, te llevaré con ella.
Sabía que su primo, estaba actuando extraño, pero no había nada que él pudiese hacer... si Yoh no le permitía acercarse.
Puedo hablar primero contigo, necesito... un consejo u algo.
Claro, siéntate... ¿De qué se trata?
- SK -
La chica rubia miraba el teléfono, con preocupación y duda... "Será que llamo"..., "Pero si lo hago y él..."; tomó su impulso en cuenta una vez más, como lo había hecho con Yoh y con Hao anteriormente. Agarró fuerte y rápidamente el auricular, descolgándolo para al fin, intentar marcar...
"Tengo que asegurarme de que esté bien".
Expresó ella, marcando... sin embargo nadie contestaba y su preocupación aumentó...
Pareces preocupada.
El pelilargo habló con tranquilidad, la chica colgó inmediatamente y le repuso...
No sabes que se toca, antes de entrar...
No pensé que te molestara... ¿Estás ocupada?
Ella cambió su tono helado a uno más cálido.
¿Para ti?
Sí.
Ya sabes la respuesta.
Él sonrió y cerró la puerta, se acercó al escritorio de la nueva directora general de "Asakura y Asoc."
¿Necesitas algo?
Preguntó ella con doble intención.
Pues muchas cosas, pero primero lo primero... quiero hablar contigo.
Estamos hablando.
Lo interrumpió ella, algo seca... aun le molestaba no saber nada de Horo y Pilika que no la llamaba; por otro lado, le enervaba saber que Len era un machista... no tenía ningún derecho a impedir la realización de "las mujeres Tao"... aquello fue realmente decepcionante, para la rubia.
De Yoh...
Terminó de decir el chico, a quién ella había interrumpido. Anna alzó la mirada y lo observó con detenimiento, ante la mención del nombre de su actual esposo.
No me gusta como se está comportando últimamente, él nunca antes...
Oh, ya veo; te está presionando la competencia...
Él no está compitiendo con nadie, simplemente... está mal; pero tú no te das cuenta, porque no lo conoces... Yoh no es como yo.
Crees que no lo sé, que no noto la diferencia entre ustedes dos...
Desiste de este matrimonio... déjalo en paz... y cásate conmigo...
¿Realmente es eso lo que quieres... Hao?
Sí... podríamos hacer que funcionara, sé que no te soy del todo indiferente...
La chica se levantó del lugar que ocupaba y rodeó el escritorio con movimientos sensuales, llegando donde se hallaba el moreno.
No, no me eres indiferente... para nada.
Le dijo acercándose peligrosamente a él, como lo había hecho en la mañana.
Pero eso se puede arreglar...
Añadió ella, mientras se sentaba en las piernas de su apuesto cuñadito... pasando sus manos por los brazos de este, con lentitud, recorriéndolos en forma ascendente hasta llegar a los hombros del chico, quien no dejaba de mirar los movimientos que la joven realizaba. Entonces acercó su rostro al cuello de él, y posó sus labios en este.
Lo besó con suavidad y dulzura, él la provocaba de mil formas, ansiaba tocar su piel y que sus manos firmes recorrieran la suya...
Anna...
Susurró el joven al sentir como los labios de la rubia recorrían despacio su cuello, esa sensación era indescriptible... y él deseaba tanto probar y saborear esa boca tentadora...
Entonces ella dejó de besar al moreno para murmurar lento y tranquilamente.
Lo que quieres... te lo puedo dar, yo también lo deseo. PERO ME QUEDO CON YOH.
Hao reaccionó brusco ante el comentario de la chica, todos los músculos de su cuerpo se tensaron y apartó unos centímetros a la mujer que tenía en su regazo, para observar bien el rostro de ésta; no parecía estar bromeando.... ¿Le estaba pidiendo, lo que pensaba que le había pedido...?, ¿O entendió mal?..
¿Qué quisiste decir con eso, Anna?, ¿Quieres que tú y yo seamos...?
Shh...
Le susurró la chica, poniendo su dedo índice sobre los labios del hombre moreno.
¿Sabes cuál es tu problema, Hao?... hablas demasiado.
Dicho esto, la rubia de los ojos oscuros retiró el dedo y lo reemplazó con su boca; bajando sus labios sobre los suyos, recorrió la comisura de estos con la suya... como si quisiera redibujar su boca, guardando para si, todos y cada uno de los detalles... grabándolos en su memoria.
Él no tardó en rodearla con sus brazos, apretándola contra su cuerpo, aprisionándola y de inmediato se apoderó de su boca con una pasión tal, que le agitó la respiración a la rubia, quién se acomodó aun más en las largas piernas del hombre que reclamaba su boca con voracidad..., quedando frente a él...
Hao bajó una mano para acariciar la curva del trasero de la mujer, arrancándole un gemido, que fue ahogado por la boca del moreno; ella echó la cabeza un poco hacía atrás, permitiendo que él explorara su cuello... Hao subió la vista para ver a Anna, entrecerrar los ojos y sonreír. Las manos de la mujer se posaron en el pecho del joven de castaños cabellos, que se apartó para permitirle a ella, desabrochar los botones de la prenda, que ya sólo era un estorbo para poder calmar, la pasión desbocada de ambos...
Anna comenzó a pelear con los botones de la camisa blanca, que usaba Hao y sus ojos se nublaron de lujuria, al observar los formados abdominales y la perfección del torso del muchacho... que en aquel momento, deslizaba sus manos por las piernas que la chica, mantenía bajo la amplia y larga falda negra, cuando llegó a los muslos... la rubia se inclinó hacía delante y bajó su boca nuevamente a la de él, atacándola ferozmente; haciendo con este movimiento, que la silla se tambaleara peligrosamente hacía atrás...
Espera...
Quéee?
Dijo ella, medio frustrada, cuando Hao apartó su boca de la de ella, tomándola de los brazos, deteniendo sus caricias.
Si sigues así, vamos a terminar en el suelo... ¿o eso es lo que quieres?
No es tan mala idea...
Murmuró ella y soltó una risita nerviosa.
Déjame y lo arreglo...
Dijo el moreno, tomándola en brazos y llevándola al escritorio, mientras ella rodeaba su cintura con las piernas.
- SK -
Len miraba pensativo, al joven castaño que se encontraba en su oficina...
Entonces, fue por eso que decidiste casarte con Anna...
Sí. No había otra salida, mi madre... la situación por la que atravesamos... ella... Jeanne; al parecer no existía encrucijada, sólo había un camino y debía seguirlo.
Admitió el muchacho, sentado y con la mirada clavada en la de su primo.
Mmm... ese es tu punto de vista y lo entiendo, pero no lo comparto... Yoh, no tenías porqué sacrificarte, por todo el mundo.
No importa, lo hice y punto... sólo espero, que cuando todo se normalice... mamá mejore.
Dijo el castaño, restándole importancia, al encogerse de hombros.
Y... ¿Piensas seguir adelante, con esto?
Preguntó Len, quién no estaba de acuerdo, con la decisión tomada por su primo..
Mientras Anna insista, en que yo sea, el que debe ser su esposo... no hay nada, que pueda hacer.
Guardó silencio por un momento, luego prosiguió con resignación, al aceptar los errores cometidos... y todo lo mal que se portó.
Yo no he sido el Yoh que conocen, al que están acostumbrados... en estos últimos días, la rabia y el dolor me han cegado y he estado actuando como un maldito, con todo el mundo... lo reconozco; sobretodo con ella.
Declaró él, con una nota de arrepentimiento en la voz.
Con Anna.
Afirmó Len tao, mirando hacia el techo... acompañado de un suspiro.
Sí. Anoche... se me pasó la mano, le dije cosas horribles y esta mañana, Hao y yo peleamos... es que, no dejo de culparlo, por no ayudarme a salir de ésta situación tan desesperante. Me puse como loco y él me golpeó.
Vaya...
Exclamó len ante la confesión de su primo.
No sé, si yo sea el más indicado para aconsejarte, primo... pero en mi opinión, haces muy bien, al venir a hablar con Anna y limar asperezas... ahora es tu esposa. No dejes que el veneno de Jeanne, circule por tus venas, no puedes confiar en su palabra, recuerda que te juró.. Amor eterno y a la primera prueba, falló.
Len lo miró, como queriendo interpretar, hasta el más mínimo de sus gestos.
Es cierto... nadie puede asegurarme que Anna, fue quién llamó a Oyamada y aunque fuera así, la que decidió dejarme a mi suerte, no fue ella... fue Jeanne.
Estuvo de acuerdo, el joven de cabellos castaños.., que aun miraba a su primo directamente.
Lamentablemente así es... si quieres un consejo, trata de llevar la fiesta en paz, con Anna. Uno nunca sabe... quién quita y funciona esta trampa del destino, y... terminan enamorados.
Le habló len, como si estuviese leyendo un libro... donde la tranquilidad no existe y las locuras empiezan, pero no se terminan; hablando sobre experiencias vividas, que sólo así... reconocería.
Pierde las esperanzas, Len, porque este que está aquí... no se vuelve a enamorar, nunca; y Ana, pues a ella le gusta Hao. por lo que, no alcanzo a entender, ese afán en casarse conmigo.
El joven castaño, se sentía completamente seguro de la sentencia pronunciada, se notaba en su mirada.
Nunca digas nunca, Yoh. No retes a la suerte, nadie sabe con seguridad... que planes tiene el de allá arriba; más bien... te llevo a la oficina de Anna, para que hagas lo que viniste a hacer... ya que estás decidido.
- SK -
Anna estaba recostada en el escritorio, su camisa había desaparecido y sus cabellos se encontraban esparcidos por todos lados y revueltos; él estaba de pie, se había colocado entre sus piernas e inclinado besaba el vientre ultraplano de la hermosa chica, arrancándole de vez en cuando, risitas de placer.
Hao y Anna, se hallaban entregados el uno al otro, dando rienda suelta a sus caprichosos deseos, sin pensar en nada más... la chica de dorados cabellos se incorporó, haciendo que el moreno cambiara de posición; ella tomó su rostro con ambas manos y le dijo, algo quedo:
Eres un demonio, Hao Asakura... pero uno, que me encanta..
Él sonrió y contestó de la misma forma.
y tú eres una bruja,... una muy sensual.
El chico castaño sólo podía mirarla y admirarla, sus largos y hermosos cabellos rubios, le adornaban y enmarcaban el rostro, haciéndola ver más hermosa aun, de lo que ya era; ella lo besó dulcemente en los labios y acarició el pecho musculoso... entonces el muchacho, bajó la boca lentamente, trazando un camino ardiente desde la mentón de la chica hasta sus senos, donde se detuvo... por un buen rato, disfrutando el hacerla vibrar con sus caricias...
"Dios, como me gustas... Anna", reconoció el joven de los cabellos largos, al besarla... al tiempo en que las manos de la rubia, se enredaban en el hermoso cabello castaño de él, ese que tanto ansiaba acariciar... acercando más a su dueño hacía el cuerpo femenino. En ese instante, ella levantó la mirada para ver abrirse la puerta de par en par y Hao la sintió ponerse rígida repentinamente, antes de oírla pronunciar una sola y definitiva palabra.
YOH!
Continuará...
