ENTERRANDO EL PASADO

By: Darla Asakura


CAPITULO XIII

TENEMOS QUE HABLAR...

Al escuchar el nombre de su hermano de labios de la rubia, Hao comprendió lo que ocurría; se apartó lentamente de la chica y se dio la vuelta para enfrentarse a él.

Anna se bajó del escritorio y recogió su camisa, para luego empezar a cubrir la parte descubierta de su cuerpo rápidamente, mientras Len cerraba la puerta, nadie más debía ver lo sucedido al interior de esa oficina.

Oh, por favor, Por mi no se detengan.

Yoh... yo...

Anna no sabía que decir, lo ocurrido fue lo más cercano a una humillación publica para el muchacho; ofendería a cualquier hombre con sus cinco sentidos, bien puestos.

No... Mi culpa, debí tocar...

Yoh estaba pasmado, pero su reacción no fue la mejor... se veía muy raro, volvió a él la oscuridad, que podía verse perfectamente reflejada en la profundidad de sus ojos... no reclamó, no hizo ningún comentario hacia aquella escena presenciada por él y por su primo. Sólo se disculpó tranquilamente, pero sus palabras no iban acordes con la mirada asesina que tenía en sus ojos, la chica reconoció el peligro en ellos... de no ser por sus ojos, se hubiese tragado fácilmente el cuento de que no le importaba en lo más mínimo, haberlos encontrados en esa situación. La interrumpió sin dejarle espacio a las explicaciones, una sonrisita maligna se dibujó claramente en sus labios y sus pupilas quedaron inescrutables, sin emoción reconocible en ellas, dio media vuelta y salió de allí.

Len guardó un silencio sepulcral, observó a su primo abrir la puerta e irse, sin decir más y luego dirigió su mirada a la pareja... Anna se había colocado al fin la camisa y tenía los zapatos en la mano, Hao lo miraba con una expresión seria en el rostro, se había abotonado la camisa, pero aun la llevaba por fuera; los dos lo miraban y él no cambiaba su rostro severo, pero no dijo nada hasta que la hermosa mujer de dorados cabellos y ojos negros hizo ademán de seguir al muchacho castaño que acababa de salir. El chico de los extraños ojos verdes se interpuso entonces, entre ella y la puerta, negando con la cabeza.

No creo que sea buena idea.

Afirmó Len Tao, a la rubia de cabello largo; cuyos ojos infinitamente negros se clavaron en él.

No te estoy pidiendo permiso.

Le espetó ella duramente.

Len suspiró resignado y se hizo a un lado, para dejarle salir...

Lo intenté.

Agregó él, mirando a su primo por última vez, antes de salir del lugar, dejándole solo.

Hao se sentía como el peor de todos los hombres, y para el caso, aun no sabía por qué.. Anna e Yoh, no eran precisamente una pareja normal, el matrimonio era un total fraude y todos en la familia lo sabían. Pero sin embargo, no dejaba de sentirse como un traidor; Yoh era su sangre, su único hermano y además sabía Dios que diablos estaría pensando ahora de él... Que era un vendido, que no tenía alma... que no le importaba lo que le pasara, mientras él consiguiera lo que quería. Y luego, Len... de seguro, pensaba que todo era su culpa.

Con actitud decidida, fue el último en salir de esa oficina... "Tengo que hablar con Yoh, pero primero debo hablar con Len; Quiero saber que estaba haciendo mi hermano aquí".

Len se sentó, tenía la mirada perdida y no era para menos, linda la escenita que acababa de presenciar... "y debía ser en compañía de Yoh", suspiró; y luego Anna, ella se había ido tras él, aun no entendía las cosas que estaban ocurriendo, la llegada de la chica rubia trajo consigo tantos cambios. Recordó la expresión en el rostro de su primo al entrar a la oficina de su esposa y encontrarse con aquello, no pudo leer lo que vio en sus ojos, no pudo reconocer nada más que sombras en ellos y no podía culparlo por eso.

Hao abrió violentamente la puerta y cerró tras sí.

¿Qué hacía Yoh aquí?

Le preguntó a Len, quién sólo le regaló una mirada penetrante.

Te recuerdo que él tiene los mismos derechos tuyos, para venir aquí cuando se le plazca.

Hao lo miró, sosteniendo su cabeza en alto.

Sé eso, Len... pero quiero saber qué vino a hacer precisamente hoy, aquí.

Hao le miraba con la misma intensidad que su primo a él, sabía que Len se sentía decepcionado, y eso era estúpido... si él hubiese estado en su lugar, con esa hermosa mujer insinuando que sentía la misma atracción por él, lo mismo que él sentía por ella, hubiera hecho lo mismo, no?

Pues no lo sé... a hablar con Anna, imagino.

La respuesta de Len, fue tranquila, demasiado... para Hao.

Imaginas Len?... Tú lo sabes, no mientas.

Hao tenía la plena seguridad de que su hermano, le había confiado la razón de su visita a su primo; y esperaba, que Len pudiese decirle de que se trataba.

Pues si, lo sé... ¿pero eso que importa ahora?

Respondió el chino de ojos verdes, con cierta convicción.

Claro que importa.

Hao se estaba exasperando, ante la actitud acusadora que sostenía frente a él, Len tao.

No, no importa... porque lo que venía a hacer, es obvio que ya no lo hará. No después de ver lo que vio.

¿Qué le iba a decir a Anna¿Qué iba a hacer Yoh?

Hao le preguntó con una nota de preocupación en la voz, "acaso Yoh venía a pedirle a Anna... llevar una vida normal de pareja".. pensó Hao, sintiendo como su culpa aumentaba, además de otra sensación que no lograba asimilar...

Debes estar feliz, lograste lo que querías... Yoh nunca se equivocó contigo?

Le espetó duramente Len tao, para él, lo que Hao había hecho era lo más tonto, que jamás pensó presenciar... pues, él tuvo toda una semana para tratar de convencer a Anna, de que cambiara su decisión... pero no lo hizo. Sin embargo... una vez estuvo casada con su hermano, puso manos a la obra en un plan de conquista... para tenerla a su merced, eso no estaba bien... no, señor.

No tengo idea de lo que hablas.

Hao hablaba con sinceridad, no tenía idea de que quería decir Len, con eso... de que Yoh nunca se equivocó con él¿Qué pensaba su hermano, en que concepto lo tenía...?

Eres un hipócrita Hao...

El comentario de Len, dejó a Hao atónito.

No me digas así, Len... yo siempre he sido sincero.

Bien, si tú lo dices... igual a mi no tienes que darme explicaciones.

Le respondió su primo, con una frialdad... remarcada. Sus ojos ya no expresaban nada, y Hao sabía lo que eso significaba... cuando Len ponía esa expresión en sus ojos, quería decir que ya había llegado a una conclusión... y nadie podía hacerle ver lo contrario a esta, como opción.

Exacto, no tengo. Adiós Len.

Si él era decidido y terco, el pelilargo también... y en ese momento decidió que él tampoco quería darlas, así que optó por marcharse, pero en el instante en que ya le daba la espalda, escuchó la voz de su primo, elevarse nuevamente...

Yoh vino a proponerle a Anna, una tregua.

Tregua?

Hao volvió a enfrentarse a Len, primordialmente porque no entendía el significado de la palabra pronunciada por éste.

Sorprendido. La estuvo culpando desde su llegada de todo lo que ha ocurrido, de provocar que Jeanne lo dejara, hasta de la enfermedad de la tía keiko... pero pensó bien las cosas y concluyó que estaba siendo injusto. Así que...

Len se levantó de su lugar y caminó hacía el gran ventanal, que daba hacia la calle... ya estaba oscureciendo, debían ser aproximadamente las 6:30 PM; el atardecer era la parte del día que le entristecía el alma al enigmático joven chino.

Quería arreglar las cosas con ella.

Aclaró Hao, hablando más para sí mismo, que para su interlocutor...

Así es, pero lo que pasó en la oficina... lo arruinó todo; tengo la plena seguridad de que, eso ya no aplica. Tú y ella, mandaron sus buenas intenciones al caño; lo hirieron.

Las dos últimas palabras de su primo Len, le hicieron eco en la mente... su cara y actitud reflejaban la confusión y la culpabilidad que el mayor de los gemelos sentía, no podía comprender, por que su hermano podía salir herido; no quería reconocer aquello, como una posibilidad...

Pero él no la ama, Dios! Ni siquiera le gusta.

Hao se sintió sofocar, por lo que se descargó con Len... "Yoh... no puede sentir nada por ella, nada", pensaba el bello y atlético joven, con la mirada clavada esta vez, en el escritorio de su primo... tratando de convencerse de que lo que decía era la única verdad existente.

Pareces tener la certeza.

Agregó Len, dándose la vuelta al escuchar las palabras de su primo.

La tengo.

Respondió el pelilargo y moreno muchacho con firmeza.

No apuestes a eso, la vida da muchas vueltas Hao...

¿Qué estas insinuando?... él no puede sentir nada por ella, sólo se limitó a disculparse y comportarse como un tonto, como si no le importara.

Hao sabía perfectamente a que se refería su primo, sí, la vida daba muchas vueltas, pero eso no quería decir necesariamente que aquello sucedería.

Ay Hao... acaso no conoces a tu hermano, O ¿te estás haciendo el que no lo conoce?

Len respondió al comentario de su primo, con una sonrisa muy franca... era obvio que Yoh quería congraciarse con Anna, por algo... y ese algo, también era la explicación de su reacción, tan poco usual... al parecer la chica había comenzado a interesarle.

¿Qué?

La duda y la incertidumbre no se hicieron esperar, en Hao.

Ya deberías saber, que así reacciona él, cuando algo le duele... es un mecanismo de defensa.

La sencilla respuesta del joven de misteriosos ojos gateados y ambarinos, hizo que algo en Hao se negara a aceptar esa verdad comprobada; aquellas reacciones eran las mismas que Yoh tuvo al enterarse de las muertes de su padre y de su abuelo.. Sólo se alejaba, de todo y de todos... y fue la misma actitud que mantuvo aquel fin de semana, se volvió silencioso y distante.

No es así, no puede ser...

Seguía negándose Hao.

¿Por qué no te conviene¿Por qué tendrías competencia?.

Dijo len con cierto tono malicioso y sardónico... estaba convencido que Hao, no quería que Yoh sintiera nada por su esposa, no quería competir con su hermano... porque no estaba seguro de que saldría airoso de ella.

No me juzgues... no tienes ningún derecho. Tú quizá eres el menos indicado y si hay alguien que se miente a sí mismo, ese eres tú Len Tao.

El castaño no pudo evitar restregarle eso a su primo, sabía que Len se debatía entre lo que debía hacer y lo que sentía... por eso aunque no era feliz con Tamao, no podía dejarla ir. Después de hacerle ver la realidad a Len, salió presuroso de allí... sabía que debía hablar con su hermano, pero aquel enfrentamiento tendría que esperar... quizá, hasta el día siguiente.

Una chica rubia entró a la hermosa mansión Asakura, su nuevo hogar... su intención era seguir de largo hasta poder llegar a su habitación y alcanzar a su esposo. Sentía la necesidad de explicar lo sucedido, sabía que no tenía ninguna clase de obligación real con él, que sólo era matrimonio por conveniencia... si, eso lo tenía bien clarito... entonces¿Por qué¿Por qué cuando lo vio ahí, de pie en el umbral de la puerta se cayó estrepitosamente de la nube en la que Hao, la había trepado?... ¿Por qué esa extraña sensación de vacío profundo se apoderó de ella?... ¿Por qué sólo pensaba en darle una explicación?... "Debo estar loca", sacudió su rubia cabeza... sin detener su marcha, hasta que escuchó su nombre, pronunciado por una voz conocida.

Anna?

Hola, Tamao... ¿Yoh está aquí?

Respondió al saludo de la chica de cabello rosado y cedió ante las ganas de preguntar por el paradero de su esposo.

Sí, entró hace un rato. ¿Pasa algo?

Tamao sintió a Anna algo rara, como preocupada...

Nada fuera de lo común, entre una pareja "normal" de recién casados.

Dijo Anna ante la pregunta de la bella joven, haciendo énfasis en la palabra normal, con cierta ironía, que a Tamao no le costó mucho comprender.

Claro.

Contestó la otra, con cierto aire de complicidad.

Nos vemos... si sigo viva para la cena.

Volvió a dirigirse a Tamao, con una mirada de cansancio.

Esperemos que así sea.

Murmuró la chica divertida, ante el gesto de la bella rubia.

Un chico castaño y moreno miraba las nubes alejarse, mientras el cielo se oscurecía cada vez más... siempre hallaba un refugio en esa inmensidad, que le hacía sentirse tan pequeño, pero que también le mostraba el verdadero tamaño de sus problemas; aunque no podía por alguna razón no identificada, hallar la paz que necesitaba en ese momento, que significaba ese pozo sin fondo, en el que todos, sin excepción... insistían en empujarlo. ¿Acaso era una especie de prueba?... se sentía fuera de lugar, la ira lo consumía al saber que le estaban viendo la cara de idiota.

"Y yo que por un instante llegué a pensar que eras diferente, Anna... que me había equivocado al juzgarte a la ligera; pero hoy... me demostraste lo contrario", pensó el joven, quién no podía comprender porque esa escena presenciada por él y su primo, tocó una cuerda sensible en él... "¿Por qué me alcanzaste... por qué te dejé?", Volvía a repetirse una y otra vez, el apuesto muchacho... "¿y... tú Hao?.. Qué estúpido fui al creerte, parecías tan ofendido en la mañana; Qué terminé concediéndote la razón... y sólo me recalcaste que eres un hipócrita y que no puedo confiar en ti, ni en nadie...".

Yoh?

La voz que identificó de inmediato, lo sacó de sus pensamientos... incrementando el dolor y la rabia, que ya sentía.

No es muy temprano, para que estés ya de vuelta.

Replicó, dándose la vuelta y entrando para encontrarse con los intrigantes ojos negros de su esposa.

Yo decido a que horas salgo.

Le respondió ella, con tranquilidad fingida.

No lo decía por eso, pero es apenas obvio. Todas las decisiones son tuyas, ahora... tú mandas.

Dijo Yoh con cierto desdén como compañía, en su voz. Lo que no pasó desapercibido por Anna, que no pudo evitar sentir algo de culpa... ella ocupaba un lugar que por derecho era de ellos, de él y de Hao.

Esa no era mi intención, al venir aquí... creí que podría ayudar..

Sabía que el chico castaño, no podía saber a lo que ella se refería, pero a decir verdad... ella tampoco lo sabía; al principio pensó que la familia Asakura, estaba mal económicamente... pero en los pocos días que llevaba asistiendo a la empresa, había podido constatar que los negocios iban bien, Len hacía un muy buen trabajo, al igual que Hao. Por lo que no dejaba de preguntarse que quería Yohmei de ella¿Por qué dejarla a cargo de la protección de su familia?... era extraño, mucho.

Ayudar?... ayudar a qué?. A ser una carga sobre nuestros hombros, a deshacer nuestras vidas, a mentir...

La extrañeza de Yoh era notable, no le encontraba sentido alguno a las palabras de la rubia... "Al venir aquí...", que quería decir Anna con eso.

Yo nunca he mentido, si hay alguien en esta casa que es honesto, esa soy yo...

Aclaró la chica, con seguridad fría, como siempre...

Y yo que pensaba que no se pegaba.

Que no se pegaba qué?

Ahora era ella, la que no entendía nada...

La actitud de "Yo soy el único que tiene la razón, y los demás me importan un comino", de Hao. Porque como que he estado junto a él y hemos convivido mucho tiempo, como para que a mí, no se me contagiara ni un poquito.

Él sonrió sardónicamente, lo que le molestó mucho a Anna.

¿Qué tiene que ver eso conmigo?

Preguntó ella, dejando entrever un poquito de su enojo.

Que con sólo una revolcadita que te dio, ya sus ínfulas de ser superior y perfecto, se te quedaron impregnadas en el cuerpo o... ¿Fue al revés?

Yoh le miró con una indiferencia que Anna odió, ella siempre había sido muy segura, pero al verlo así, mirándola... de una forma que no lograba interpretar, con emociones revueltas e indefinidas... y compararlo a la tranquilidad y ternura que ese mismo joven, había logrado inspirarle en la mañana de ese mismo día, le destemplaba y mellaba su dominio de si misma. No sabía porque le dolía verlo comportarse como un camaleón, tan cambiante y... atrayente, que no se sabía con fuerzas suficientes para soportarlo.

Creía que ayer te había quedado claro, que no permitiré que intentes siquiera, ofenderme.

Le espetó duramente la bella chica de cabellos largos y dorados, como una advertencia.

Hay que ver que tienes un ego, superior, eh... sabes como me sentí, cuando entré hoy a tu oficina y me encontré de frente con esa superposición de cuerpos. No es que me importes, no tengo el más mínimo interés en ti... pero hay límites, Anna. Límites que al parecer, ni mi hermano, ni tú... reconocen; el humillarme públicamente, frente a Len... una persona a quien admiro y respeto, era parte de tus planes desde el principio, o fue algo que se te ocurrió en el momento... ah?

Las palabras de Anna, lograron romper toda barrera que Yoh, insistía en mantener entre ellos, para dejar fluir toda la impotencia y rabia que sentía, por lo que había visto, esa tarde en su oficina.

Eso no debió suceder, quizá si hubieses...

Ella comenzó a decir, a sabiendas que por fin el chico expresaba abiertamente su frustración y que lo más seguro era que no la dejara continuar...

¿Qué?... tocado?... por favor, pero sabes... quizá tienes razón después de todo, no... pensándolo bien, no quizás, tienes razón!; tú siempre, siempre tienes razón Anna. Eso es lo único que te enseñaron tus padres, acaso?.. ¿Qué siempre debes tener la razón?

Yoh la interrumpió bruscamente, el intento de explicación de ella quedó colgado en el aire, surtiendo el efecto contrario. Pero las palabras que el joven castaño dirigió como dardos venenosos hacia la chica rubia, tampoco fueron recibidas con tranquilidad y sumisión, Anna no acostumbraba dejar pasar los insultos, y el hecho de que aquel muchacho que en ese momento le miraba con ojos chispeantes, mencionara de una forma tan despreocupada y hostil, a lo más preciado que ella tenía en la vida... "la memoria de sus padres" logró desestabilizarla, eso si que no lo permitiría.

No... Vuelvas a mencionar a mis padres, no los conociste... no te atrevas a juzgarlos nuevamente, porque no respondo. Ellos fueron unas personas maravillosas, a quienes ninguno de los dementes miembros de tu disfuncional familia, le llegan ni por los talones. Entendiste?

Pero como no voy a entender una de tus órdenes, "mi amor"?.. Órdenes, es lo único que sabes dar... bien por ti; Hurra por Anna, La dueña de nuestras dementes y miserables vidas, la nueva persona a la cabeza de la grande y prestigiosa familia Asakura... la única que tiene derecho a hacer mil y una tonterías sin ser juzgada por nadie. ¿Por qué mejor para la próxima, Hao y tú no graban sus hazañas y luego citan a todos los empleados, para proyectarles la película triple x?

Anna miraba casi boquiabierta a aquel chico moreno, que al parecer lo único que buscaba era sacarle de sus casillas y lo estaba consiguiendo, su ultimo comentario fue el gatillo que hizo a la rubia e imponente chica reaccionar violentamente; alzó una mano movida por un impulso.

Basta!

Fue una orden, acompañada de un golpe que no llegó a dar en el blanco. Yoh la detuvo, sosteniéndola fuertemente por la muñeca y mirándola con aprehensión.

Esta vez, no. Lo siento... tus hermosas manos no volverán a tocarme, nunca más.

Murmuró el castaño, con los dientes apretados. Soltándole con brusquedad, a lo que la chica le miró con el ceño fruncido, para luego bajar por un momento la vista, sólo un instante... susurrando casi para sí misma.

Esto no resultó como esperaba, yo sólo quería que aclaráramos las cosas...

Pero si todo está muy claro, Anna... Sólo quisiera que Hao y tú, por lo menos buscaran un lugar discreto, donde dejarse llevar por su pasión desbordante. Sin ponerse en evidencia, ni ponerme en evidencia a mí... ante nadie.

Yoh fue tajante, pero ella sabía que mucho de lo que él decía era cierto, fue una insensatez hacer lo que ellos hicieron, y mucho más teniendo en cuenta el lugar donde se hallaban... pero ellos se dejaron llevar, y no pensaron en nada más, cosa que ella no solía hacer.

Lo entiendo, pero... esto no se repetirá, puedes estar seguro Yoh.

No, al parecer no comprendes. No me importa absolutamente nada, si Hao y tú se entienden o no, de hecho me tiene completamente sin cuidado; pero me prometí a mí mismo, que no volvería a ser... jamás, "El pobrecito de Yoh". Por lo que... no te estoy pidiendo que dejes de verlo, al fin y al cabo entre tú y yo, no hay y nunca llegará a haber nada de nada, Anna... lo único que les pido, es que no lo hagan público; no me pongan de boca en boca, por el amor de Dios!. Para eso, mejor lo hubieras elegido a él... ¿Será posible que me puedas conceder esa petición?...

Ella guardó silencio y se limitó a mirarlo fijamente a los ojos, sabiendo que tendría que ceder, aunque no pensara en volver a actuar así.. Yoh no le creería.

Puedes?

Insistió su esposo.

Si,... puedo.

Accedió Anna de mala gana, al verse forzada a ello.

GRACIAS.

La última palabra fue emitida con una gran carga de cinismo por parte de él.

Más tarde aquella misma noche, un Muy cansado len Tao llegó finalmente a la casa de los Asakura; después del desastroso encuentro de Yoh y su esposa, surgió un pequeño inconveniente que él mismo tuvo que atender, ya que luego de su pequeña y "amistosa" charla, Hao desapareció sin decir nada...

Buenas...

Buenas Len... ¿y Hao, los esperábamos a cenar...

Le respondió y preguntó al mismo tiempo su hermana.

Se presentó algo, pero no sé dónde está Hao¿ Yoh y Anna, donde están?

Preguntó con interés, sería que estarían vivos... o ya habían acabado mutuamente con sus vidas.

En su habitación. ¿Todo está bien?...

Le preguntó Jun.

¿Y Tamao?

Supongo que arriba, acostada... ya ves que no te espera.

Dijo la chica con su natural desdén hacia su querida cuñada.

Creo que deberías hacer lo mismo, es bastante tarde, ya.

Dentro de un rato, no tengo sueño.

Contestó la hermosa joven, mirando a su hermano con reticencia.

Hermana... ¿Qué te dijo Lee?

Len tao se detuvo un minuto, para interrogar a su hermana Jun sobre algo, que de cierta forma ya sabía... Lee Bruce Long siempre hallaba la manera de retrasar su matrimonio con ella, llevaba más de tres años haciéndolo, que importaba uno más para él.

Lo de siempre, cosas sin importancia. No quiero hablar de eso.

La vista de jun se nubló, no entendía porque hablar de Lee le dolía tanto, quizá era que estaba harta de hacer de Penélope y esperar el día en que su prometido, considerara al fin, la realización de su unión matrimonial, como algo importante dentro de su vida.

Algún día, todo será diferente, seremos felices. Buenas noches...

Exclamó dulcemente su hermanito, anticipando y comprendiendo la tristeza que embargaba a la mujer de ojos profundamente verdes... se acercó a ella y le dio un pequeño beso en la frente, antes de reiniciar la marcha hacia su dormitorio, en la planta alta.

Que descanses, Len.

Yoh estaba sentado en un sillón de su cuarto, pensando en como su vida había dado un giro total, en sólo una semana... gracias a la llegada de la rubia, que en ese momento tomaba tranquilamente un baño. Un sonido que provenía de algún lugar en esa habitación logró entonces captar la atención del castaño, al parecer era el timbre de un celular, pero no era el suyo... miró a su alrededor y encontró el aparato que sonaba y vibraba al mismo tiempo; Anna no podía atenderlo, así que decidió que no pasaría nada si lo hacía él...

Aló.

Una voz femenina le habló de inmediato.

Buenas, Anna se está bañando...

Explicó Yoh a la chica que llamaba a su esposa.

Oh, tú debes ser Yoh; tengo que hablar con Anna... es algo importante. Dile por favor, que la vuelvo a llamar dentro de unos... digamos, diez minutos.

Dijo la chica a quien algo parecía preocuparle, a él lo que más le sorprendió fue que ella supiera de él... aunque tampoco era raro, si ella era una amiga cercana de Anna, era lógico que por lo menos le participara de su extraña y rápida unión.

Que la vuelve a llamar¿Quién?

Preguntó el castaño, pues la chica se oía tan desesperada, que ni siquiera reparó en que no se había identificado.

Uy... que descuidada. Soy Pilika... dile que es por Horo, sí?

Como no, yo le digo... adiós.

Anna salió del baño, secándose el cabello con una toalla.

¿Fue mi celular el que sonó?

Preguntó mirando a su moreno esposo.

Sí, lo contesté; espero que no te moleste...

¿Quién era?

Una chica... creo que dijo que se llamaba Pilika, sonaba algo alterada...

El rostro de Anna se convirtió en una máscara sin emociones, el hecho de que Pilika llamara no era fuera de lo común, pero si lo era que Yoh la notara alterada... ¿Qué habría sucedido?... igual se comunicaría con ella pues quería saber como estaba Horo.

¿Pilika?... ¿Dijo algo más?

Se aventuró a preguntar la rubia, que llevaba una bata de baño y aun secaba su largo cabello.

Sólo que era importante, que quería hablarte sobre un tal Horo y que te volvía a llamar.

Le respondió él con total tranquilidad.

Horo?

Anna repitió el nombre del chico que tanto le preocupaba, lo sucedido ayer en su boda, fue doloroso para él... pero era hora de darle punto final a las ilusiones, que el joven ainu pudiese formarse sobre tener un futuro juntos. Se apresuró hasta donde se hallaba el móvil, en la mesita de noche y marcó de inmediato...

Anna?

La voz del otro lado de la línea llevaba consigo una nota extraña, que alarmó a la rubia; Pilika no se desesperaba fácilmente.

¿Por qué no me habías hablado antes?... ¿Cómo está él?

Anna trató de hablar con un tono normal.

No lo sé.

La chica de los cabellos celestes se escuchó angustiada, como si no supiese que decir.

¿Cómo que no lo sabes?... Pilika, Por favor... háblale, me preocupa.

Le pidió Anna con voz un poco más cálida de lo normal.

A mí también; Anna, sé que tienes un montón de problemas... pero...

Comenzó a decir la chica del norte con un hilito de voz, pero se vio interrumpida por su interlocutora...

¿Qué, Pilika... por favor, habla. ¿Qué ocurre?

Él cambió en la voz de su amiga, fue demasiado para Anna; quien no pudo evitar presionar a esta, para que le diera una respuesta.

Es que... él...

Dudó un momento la joven de Hokkaido... que no sabía como decir aquello a lo que tanto temía, que algo malo había ocurrido con su hermano mayor, porque no había tenido noticias suyas.

Pilika!

Prácticamente Gritó Anna, llamando la atención de Yoh que la miró extrañado.

No aparece, Anna... no llama, no sé nada de él...

Respondió Pilika, reteniendo las lágrimas.

Pero él siempre te habla, para saber como estás...

Anna trató de calmarse, nada ganaba poniéndose a pensar en algo poco probable, porque Horo debía estar bien.

No esta vez, me la he pasado todo el día, marcándole al móvil y nada...

No te contesta?

Preguntó Anna, sintiendo como se apoderaba de ella el miedo, al esperar la respuesta de su amiga.

Me manda a buzón... él nunca apaga el celular, Anna.

Agregó la joven, rompiendo a llorar al sentirse impotente ante esa situación, nueva para todos.

Pilika, cálmate... debe existir una explicación razonable...

Trató de tranquilizarla Anna, pero fue inútil... ella misma se hallaba al borde del llanto; Horo fue siempre como un hermano, estuvo allí cada vez que ella lo necesitó, Era una de las personas que más admiraba, por su fuerza y empuje, que demostraba aun más cuando la vida insistía en ponerlos a prueba; por lo que el sufrimiento que le había causado, le dolía más a ella que a él...

No, ... Hoy tenía una cita con un cliente muy importante, el de las acciones en la textilera... y ni siquiera llamó para cancelarla, simplemente no llegó... al principio no le di importancia, pero... tú sabes que él es muy responsable con su trabajo; Esto no tiene precedentes, nunca haría una cosa como esta... él no. Tenía la esperanza de volver a la casa... y encontrarlo aquí...

Agregó Pilika con la voz entrecortada debido a los sollozos y a la misma desesperación.

Pues... ¿Dónde estuviste todo el día?

Importa?... él estaba muy mal cuando se fue, lo de tu matrimonio lo trastornó.. y...

La joven se obligó a detenerse por la idea que cruzó por su mente, repentinamente.

¿Y qué?.. Pilika?

Y si cometió una locura?... él está muy enamorado de ti; Anna, si algo le pasó a mi hermano... yo...

Anna se sobresaltó ante esa horrible posibilidad, pero se negó a creer en ello como opción... hablando rápidamente y algo molesta, por el simple hecho de que su amiga la contemplara siquiera.

No digas eso, ni en broma; Horo está bien, tiene que estarlo... él es muy fuerte, el mejor y más fuerte de los tres. Pensemos con cabeza fría, sí?... cabe la posibilidad de que haya ido a ver a sus padres.

Yoh la observó con detenimiento, todo su cuerpo se tensó por un instante y palideció notablemente, pero mantuvo su voz fría e implacable. Esa mujer era única, él sabía que lo que la chica con la que habló antes le había dicho, era grave o por lo menos daba esa impresión... pero Anna seguía negándose a creerlo, negándose a hundirse; "Es impresionante como luchas para mantenerte a flote, mi querida Anna... eres sorprendente", pensó el joven de cabellos cortos y castaños.

Eso no, créeme... él no lo haría, ni por equivocación; fue su idea salir de Japón y cortar todo tipo de comunicación con ellos... así que de lo que estoy completamente segura, es que con papá y mamá no está...

Negó Pilika, haciendo un último intento para tranquilizarse y hallar otra explicación a la ausencia de su hermano.

Ok, entonces... Hokkaido, descartada; hay alguien más... con quién pueda estar?

Crees que si hubiera alguien, te estuviera llamando,... no. No hay nadie más en Japón, sólo tú. Y contigo no está... o sí?

Explotó Pilika, descargando con ella toda su frustración.

No hay necesidad de utilizar sarcasmo, yo también lo quiero, Pilika... y estoy muy preocupada.

Repuso Anna... entendía a la perfección lo que debía estar sintiendo su amiga.

Pues no lo parece...

Aunque no lo parezca, lo estoy... yo lo quiero mucho, Pili... Jamás me perdonaría, si le llega a suceder algo por mi culpa. No seas injusta, estoy de tu lado.

Le respondió la rubia, con una voz llena de tristeza, por la acusación de Pilika; ella generalmente no reflejaba sus sentimientos, le era muy difícil, pero si quería mucho a los hermanos usui, eran las únicas personas que le habían brindado una amistad sincera, y hacían un esfuerzo por comprenderla, sin obligarla a decir todo lo que le pasaba por la cabeza, como otros.

Lo siento, de verdad, lo siento... pero es que Horo es mi único hermano, lo más importante para mí, en todo mi universo. No quiero que le pase nada, Annita...

Nada le va a pasar, ya no llores Pili... Mañana temprano, salgo y pongo la denuncia, si aún está en Izumo... lo encontraré.

Yo también quiero buscarlo, mañana mismo, voy a Japón..

Expuso la chica, luego de disculparse por su ofuscación.

No.

Pero Anna, es mi hermano...

La negativa de Anna fue rotunda y la usui no le encontraba lógica.

Lo sé, pero no es conveniente que viajes. Entiende Pilika, debes estar en Roma, por si él vuelve...

Pero... yo...

Insistió la peliazul, pero Anna estaba más ubicada en la realidad y sabía que tenía la razón.

Sé que es difícil... pero es lo que debemos hacer; te llamo apenas ponga la atención.

Gracias, Anna. No sé que haría sin ti.

Pilika fue sincera, había sido injusta con su rubia amiga al dejarse llevar por las circunstancias, pero por algo la había llamado, necesitaba del apoyo que ésta le podía brindar.

No me des las gracias... ya sabes cualquier cosa, no dudes llamarme. Trata de dormir, por favor...

Tú también. Cuídate... Adiós.

Adiós.

Al terminar de hablar por el teléfono, Anna quedó con una expresión sombría en el rostro, lo que llamó nuevamente la atención del castaño que escuchó la mayor parte de la conversación telefónica entre ella y su amiga celeste.

Problemas?

Preguntó tranquilo. Anna suspiró y volteó a verlo...

¿Cuándo faltan?

Susurró quedo.

¿Quién es Horo?

La interrogó con cierto interés, que aun no dejaba de sorprenderle.

Horo es el único hombre que me importa, en toda la faz de la tierra...

Aseguró la rubia, con voz apagada, no le gustaba sentirse con las manos atadas, y eso precisamente era lo que sentía.

El chico que vino a boda?

Yoh le miró fijamente ante esa respuesta que parecía tan sincera, sin embargo sintió un pequeño malestar al imaginarse, que ese muchacho de cabellos celestes y ojos profundos que había irrumpido de forma tan inesperada en la ceremonia realizada el día anterior, fuese el único capaz de adueñarse del corazón de la helada rubia... se sintió estúpido porque esa sensación era totalmente desconocida para él, nunca antes sintió algo parecido; si Anna había sido honesta, eso quería decir que ni su hermano... ni nadie, tendría oportunidad de conquistar a la chica de frío corazón.. Pero lo que realmente le molestaba, era que eso no tenía porqué importarle a él y sin embargo, fue inevitable que la respuesta de su esposa le incomodara.

Sí, el mismo.

Respondió ella, aun pensativa.

Espero que lo encuentres, pronto.

Agregó él deseándolo verdaderamente, aunque un poco retraído.

Gracias, por tus buenos deseos... lo haré. Yoh?

La rubia lo miró buscando su atención.

Sí?

Nunca quise hacerte daño. Podemos tratar de llevarnos bien?

En otra ocasión, no hubiese movido un solo dedo para disculparse o resarcirse por sus actos, pero esta vez... se sentía un poco vulnerable y no encontraba sentido a declararle la guerra a su maridito, al final de cuentas, el chico castaño seguiría siendo su esposo; Anna recordó los últimos acontecimientos y suspiró, "¿Qué es lo que quieres de mí, Yohmei?... ¿Cómo debo ayudarlos... dime, Mejor me hubieses dejado un instructivo", pensó la rubia.

Como ordenes... Annita.

Aceptó Yoh.

No es una orden, es una petición...

Le aclaró la chica, sabiendo que la respuesta de Yoh, hacia eco de los reclamos que antes le había hecho.

Esta bien, lo intentaré... pero tú debes hacer lo mismo.

Él le sonrió dulcemente por primera vez, lo que reconfortó un poco a la rubia.

Por mí, esta bien.

Aseguró ella, sonriéndole de la misma forma y levantándose para ponerse un pijama; al día siguiente le esperaba una búsqueda exhaustiva, que esperaba fuera exitosa.

Len Tao abrió suavemente la puerta de su habitación y entró cuidadosamente, tratando de hacer el menor ruido posible, pero una luz proveniente de la mesita de noche lo hizo volverse hacia la cama, donde se hallaba su esposa.

Creí que dormías...

Quise esperarte... Len, debemos hablar.

Dijo la chica de cabello rosa, sentándose en la cama a observar como se desvestía su esposo.

¿De qué, Del porqué me hablaste como lo hiciste esta mañana.

Dijo él, con un tono tajante, mientras se quitaba el saco y la corbata...

Sí. De ti y de mí, hace tanto que no hablamos de nosotros.

Nunca hubo un "nosotros", siempre ha sido o "tú" o "yo", pero jamás un "nosotros".

Len habló seguridad y firmeza, como siempre... él tenía ya una decisión tomada y no pensaba cambiarla, no podía negar que Tamao también parecía mantenerse firme, pero no había nada que ella pudiese hacer para impedir, que el divorcio se realizara.

Puede haberlo ahora. Hay cosas que tú y yo, necesitamos decirnos, ya es hora.

La chica estaba decidida a revelarle a Len todo lo que sentía, si no lo hacía, podía arrepentirse... ella le diría lo mucho que lo necesitaba y amaba; sin embargo si aun así, él seguía insistiendo en separarse de ella, accedería y lo dejaría libre... "quizá esa sea la única forma de demostrarte mi amor, permitiendo que halles la felicidad en otro lugar, con alguien más...", el corazón de la joven se le aceleró al pensar en esa posibilidad.

Te arrepentiste y quieres el divorcio. Sabía que pasaría...

Dijo él con cansancio, ya no podría retenerla más a su lado... él lo sabía.

Pues no sabes nada; sigo firme en mi decisión, no te lo voy a dar... No, sin aclarar las cosas.

Le espetó la chica de ojos rosa a su esposo, ese era uno de sus pocos defectos... siempre creía tener la razón, pero esta vez estaba equivocado.

Entonces, aclarémoslas...

Es lo que estoy tratando de hacer... pero no me escuchas.

Le dijo ella con un tono parecido al que él utilizaba, cuando trataba de hacerle ver sus errores.

Adelante...

Dijo Len, sentándose junto a ella, a un lado de la cama; ella se acercó a él, quién la miraba con tranquilidad.

Len, yo... creo que tenemos una oportunidad, aun podemos ser felices o intentarlo, por lo menos...

Comenzó a hablar ella tímidamente.

Sabes que Liserg, nunca se casó?

¿Qué tiene que ver Liserg en esto?... Liserg es parte del pasado.

El comentario de su esposo, molestó mucho a Tamao... "¿por qué todo tiene que ser tan difícil contigo, Len...?".

Como hablaste de "Felicidad", imaginé que hablabas de él.

Agregó él, mirándola intensamente... la sentía extraña, sus reacciones ya no eran tan predecibles; antes hubiese desistido y, de esa conversación que temía, no llevaría a nada.

No, hablaba de los dos, juntos... Len...

Volvió a intentar explicarse la hermosa chica..

Ay! Tamao, nos casamos... hace cuanto?... ocho años?; si no fuimos capaces de hallar la felicidad juntos, en todo ese tiempo... ¿Qué te hace pensar que podemos hallarla ahora?

La renuencia de él, le desesperaba sobremanera; cómo podía ser tan ciego y terco... Dios!

La esperanza. La esperanza que mi corazón ha mantenido viva, hasta hoy.

Le respondió ella. Len la miró, ese día había sido especialmente tedioso... pero saber que la vería al regresar a la casa, era lo único que le daba fuerzas; si sólo ella lo amara, tal vez podrían volver a empezar, pero ella nunca mencionó amor...

Tamao... ¿Por qué insistes, Es un absurdo¿No lo ves?... prolongar esto es una agonía...

Porque tú quieres que sea una agonía, puede ser hermoso Len... tan hermoso como queramos. Él, ya no significa nada para mí... tú sí. Te quiero...

Le confesó ella, de todo corazón... lo quería, lo amaba; como era que Len no lo notaba. Lo rodeó con sus brazos, arrodillándose en la cama; lo abrazaba con fuerza, aspirando su varonil aroma... como si temiera perderlo. El gesto de la tímida muchacha dejó a Len sin habla por un segundo, si sólo pudiera tenerla así, para siempre... él respondió a su abrazo, con los ojos verdes llenos de amor, amor por la delicada y frágil chica que no parecía querer soltarlo.

Claro que me quieres, como a un hermano, como a un amigo... yo también te quiero.

Le dijo él, sintiendo como ella se tensó entre sus brazos, deshaciendo violentamente el abrazo.

NO. No me entiendes¿Por qué nunca me entiendes¿Por qué... len?; ¿Por qué no simplemente enterramos el pasado, Dejémoslo atrás... donde debe estar, y sigamos adelante... juntos.

Tamao estaba conmocionada por las palabras que de la boca de su esposo salieron, lo miró directamente a los ojos verdes, sintiendo como se fundía su reflejo en ellos... "¿Quiero que seas mío, Len... Por qué no puedes intentar comprender?"...

Tamao, yo... ¿Por qué me haces esto?.

Len en ese momento se sentía confundido y expuesto, ese era el poder que Tamao ejercía sobre él...

No lo ves?... ¿No puedes verlo, Len?.

Acercó Tamao el rostro al de su esposo, como queriendo que él adivinara la verdad sobre sus sentimientos.

¿Ver qué?

Qué te amo... y no te quiero perder.

No me mientas Tamao, no lo hagas...

Al escuchar esto Len no supo que pensar, que sentir... Acaso ella hablaba en serio, o sólo le mentía para hacerlo sentir mejor y desistir de la idea del divorcio¿pero qué ganaría ella con eso?. La miró, intentando hallar una respuesta a los interrogantes y las dudas que lo acechaban y lo torturaban...

No lo hago, mi amor... ya no. Nunca más...

Le susurró ella, se sentía entre nubes estando tan cerca al hombre que le robaba el sueño; y sintió un alivio infinito al abrirse con él, de esa forma... como nunca se creyó capaz de hacerlo.

Len... no me rechaces, permíteme ser la esposa que nunca fui, y que de ahora en adelante... quiero ser, sólo para ti.

Él se hallaba en otro mundo, sus ojos verdes no mostraban emociones... se veían opacos y hubo un momento en que logró preocupar a su esposa. Tamao acercó lentamente sus labios a los suyos, ansiaba besarlo, pero antes que pudiera conseguir su objetivo; Len echó la cabeza hacia atrás, para preguntar...

¿Estás segura... de qué esto es lo que quieres?

Nunca he estado más segura de algo, en mi vida... te pertenezco, Len Tao.

Le dijo ella dulcemente, mirándolo con ternura y mucho, mucho amor...

Yo también te pertenezco, creo que siempre he sido tuyo, desde la primera vez que te vi...

Olvídate del pasado... Olvídate de todo y disfrutémonos, por primera vez... sin pensar.

El corazón de la chica de rosa, comenzó a latir muy fuertemente, ante aquella confesión por parte de su adorado y deseado esposo; lo único que podía calmarlo ahora, sería uno de sus besos, sentir sus manos sobre su piel una vez más... sentirse amada, por el hombre que ahora sabía suyo, sólo suyo.

Tienes razón, cielo... toda la razón...

Aceptó él, concediéndole a su esposo su deseo... poso suavemente sus labios sobre los de ella y lentamente la acercó a su cuerpo para enredarla en sus brazos, profundizando el beso, aun más... cuando un suspiro escapó de boca de la mujer a la que hasta ese día veneraba en secreto.

Anna estaba en sentada en la terraza de su habitación, con la mirada perdida en el cielo cargado de estrellas... jugaba el juego de las constelaciones, ese juego era su preferido desde niña, solía jugarlo en compañía de sus padres... uniendo con líneas invisibles las estrellas que parecían cercanas, para formar imágenes y objetos familiares, muy parecido al de buscar figuras en las formas de las nubes; intentaba no perder sus maravillosos recuerdos, los más bonitos, los de su infancia... pero el ruido de la puerta al abrirse la hizo mirar al interior de su habitación.

Adónde vas?

Tengo que hacer algo, que olvidé...

Contestó Yoh, con la mano aun en la manija.

Dormirás aquí?

Preguntó ella, se suponía que habían quedado en "tratar de llevarse bien"; huir, no estaba dentro del acuerdo.

Por supuesto que si, esta también es mi habitación. Volveré...

Agregó él, al ver la expresión de duda en el rostro de su dorada esposa.

Aquí te espero.

Susurró Anna quedamente, mirando como él se marchaba, para luego volver a su tarea de unir estrellas.


Notas de la Autora

A todos los que leen esta historia, so sorry por hacerlos esperar tanto... en serio no quería, me obligaron jaja!... muchas gracias por tenerme paciencia, les confieso que este cap. No ha sido de mi gusto... pero espero que ustedes aprecien el esfuerzo casi sobrehumano que hice, rompiéndome el coco... jaja... disculpen y ya voy a los reviews... gracias.

Leticia Margoth: Bueno, la verdad creí que como se supone que a él no le interesa Anna, debería reaccionar de una forma más extraña que fúrica; a ver si te gusta... pero si no, no importa acepto criticas también... en fin, este no ha sido mi mejor cap. Lo acepto... jeje gracias por esperar, sé que demoré un resto... pero la inspiración me había abandonada, espero que para el próximo ya esté de regreso... nuevamente gracias por tu apoyo. Sayonara...

Ire Yamichii: Bueno... pues no te lo digo, te lo escribo... hay un LenxTamao, y son dos loquitos que pierden el tiempo precioso que han tenido para estar juntos, en tonterías y ridiculeces, en vez de aprovecharlo para apapacharse... Tamao está loca, mira que desperdiciar a ese sexyLen... no, muy mal hecho... en fin, nena... no exageres con lo del llanto, que no es para tanto, aunque hay que admitir que no hay muchos fic de estos; igualmente te agradezco infinitamente que hayas leído mi humilde fic, gracias... y que te siga gustando. A lo mejor para el próx. Cap. Te doy una sorpresita... quien sabe, espérala!. Sayonara y cuídate.

Gothic-Punki: Hermanita preciosa, miles de gracias por tu review, eres mi fiel lectora... no podía esperar más de ti, sólo por eso, le digo a Sol que se olvide de mi regalo y me encargo yo solita de conseguir las cadenas y el jarabe de chocolate... Hao, wow... lo que te espera chico, jiji... bueno pasando a otra cosa¿cuándo será que me escribes... ah, No puede ser que te hayas olvidado de mí... no, no lo creo... yo de ti, no puedo olvidarme, nunca jamás... Pasando ahora sí, al fic... a mí también me encanta este final, pero este cap. No me gusta... no quedo como quería, igual espero que lo leas y me des tu muy importante opinión, muy pronto estaré actualizando el ultimo de mis fics "secreto a voces"... ay, ya pronto cumplen los gemelos... que les voy a regalar?... hay que ponernos de acuerdo para hacerles una fiesta... te quiero muchísimo... cuídate y estudia, niña... estudia mucho. Saludos a Yukio de mi parte... y a tus hermanas si de milagro te las llegas a encontrar... besos, besos, millones de besos... pórtate bien. Sayonara.

Maeda Ai: Bien... sé que para ti, no hay otra pareja para Horo, pero matty, pues no es tan mala... ya vendrán cosas mejores, lo prometo... este capitulo es una basura... bueno, es que no me salió nada bien... el vergajo. Pero el anterior si estuvo bueno, yo y modestia... jaja; Espero que sigas leyendo, a ver como van las cosas entre estas extrañas parejitas... sabes que es raro, que creo que más de uno tuvo esos mismos pensamientos sobre Yoh y anna, pero yo tengo mis razones para no hacerlo... por el momento, jeje... por Priss no te preocupes, pues al parecer a ella también le quedaron ganas de más... jaja y habrá más... mucho más. Gracias por leer y por tu apoyo... muchas gracias. Besos y cuídate...

Hanna Asakura: Ay... muchas, pero muchas gracias... bueno, yo tampoco sé... no mentiras, si sé... pero me enredo un poquito, casi no tengo tiempo... y demoro mucho para actualizar. Gracias pondré el premio en lugar especial, jaja... espero que sigas leyendo, cuídate y sayonara.

Minamo: y a quien no... a todos nos encantó el besito y nos dejó con las ganas; gracias por todo, y nunca pierdas las esperanzas. Gracias nuevamente... y sigue leyendo. Sayonara y cuídate.

Anna Kyouyamma A: No te preocupes, eso nos pasa a todos, pero que bueno que te dio tiempo esta vez... muchas gracias por tomarte la molestia de escribirlo. Creo que si habrá más YohXAnna... gracias de nuevo y lo siento me demore más de la cuenta, pero aquí está el nuevo cap. Cuídate mucho y sayonara...

Love Hao: Lupita, hola... ay pero muchas gracias por tenerme tanta fé, espero que la sigas teniendo después de este cap. Que no me gustó mucho... pero espero que a ti si... lamentablemente para todos, los descubrieron antes que hicieran algo más que triste, pero peor hubiese sido si lo hubiesen hecho en pleno ajetreo. . no seria triste, es muy triste, porque así pasó. Gracias por tus buenos deseos y por las felicitaciones, espero que tu también estés muy bien... y que volvamos a tener la oportunidad de encontrarnos en el msn... cuídate, muchos besos y sayonara.

Priss: Hola amiga... como andas?... ya estás viendo mejor, me enteré que tu operación fue todo un exitazo... me alegro mucho por ti, siiiii ya actualizaste, que bien... lo leeré y te dejare un review. Si, me temo que si los interrumpieron... en este cap. No sale casi nuestro querido Haito... adivina donde está, vamos... adivina. Sí, muy injusta... pobre del yoh, En fin... él sufre, ella está preocupada por Horo, nadie tiene explicación para la desaparición de Hao... Len y Tamao están a punto... muchas cosas suceden, que llevaran a otras más... de tu pensamiento, déjame decirte que si es bien "inusual" ¿cómo está eso que quieres sexo entre anna e yoh, pensé que querías a Hao"?... ¿Quién lo pensaría de ti, La verdad a mí también me gustaría... apuesto a que sé quien es la damita que te está pervirtiendo la mente. Ni yo estoy segura de quien se va a quedar con Anna, los dos gemelitos me gustan para el protagonismo de esta historia.. Así que estoy como cosa rara en mí, ( nótese el sarcasmo marcado) en un gran dilema. Ahí te va el nuevo cap. Que lo disfrutes... cuídate mucho, besos y sayonara.

Andrea Nefisto: sí, aunque ud. No lo crea... es mi primer Fic, por eso lo amo... pero ahora tengo otros que demandan también mi atención... jeje gracias por tus reviews; es un UA es que me gustan mucho este tipo de historia, me permiten expandir más aun, mi gran imaginación. Sí, es una situación bastante incomoda eso de ser pillados con las manos en la masa, golpe duro para Yoh, y humillante además, mira que aunque no tenga nada con ella... legar y encontrarte con semejante escenita, uyuyui... eso está para infartarse.. Sí señor. Ahí te va la continuación... espero que te guste, jeje. Gracias por los reviews, cuídate y sayonara.

Chichi-Kun: Hola chichi, como vas... ?; espero que no sigas pensando que soy mala escritora y que pierdo el tiempo con esto, mis otras hermanas, las que me tocó adoptar para tener algo de apoyo, no piensan así... las adoro por eso, besos a mis hermanitas: Ángel, Marish y Solci... las quero, muchísimo pero muchísimo. No te pongas celosa, a ti también. Ok, si tengo que agradecerte que me dieras el empujoncito para el cap, anterior... y te merecía la dedicatoria. Bye.. Cuídate mucho, te quiere mucho tu hermana mayor. Besos... y dile a mami que compre la peli, o sino olvídate de la novela... eh.

PristessArtemisa: Estamos de acuerdo, tiene que pagar... a ver como le hago. Me alegra mucho que te guste el fic, y esperemos que siga siendo de tu agrado. Cuídate y muchas gracias por leerlo y por tu apoyo... sayonara.

May Sk: ah bueno, mejor me callo entonces, no vaya a ser que tu compu "estúpida y tarada" se enoje, y lo tomé de nuevo contra mí. Sí, sé lo que es eso de estar ocupada, mis hermanas pasan ocupadas por la escuela también, los maestros se han ensañado con ellas... pobres todas ustedes mortales, que tienen que depender de la buena voluntad de extraños, Jaja; Aja... Anna si que se lució, se casa con uno y quiere tener de amante al otro, es bien agalluda... no le basta nunca, tiene a Hao, Yoh y a Horo... y para rematar tuvo a Liserg, ella no pierde el tiempo, no señor!..., tienes razón parece planeado, pero no creo... jeje. Bueno "niña de las conspiraciones", no eres la única que quiere ser ella.. Si se está dando la gran vida, tiene mucho con que recrear la vista. En fin... cambiando de tema, no me des las gracias por el review, que sinceramente te mereces... porque tu historia esta de rechupete... me fascinó desde que leí el primer cap. Quiero decirte que te comprendo totalmente, a mí también se me hace bien difícil eso de elegir las parejas de mis fics, pues ahora como le dije a Priss antes, me hallo en un dilema, porque ya tenía elegido al protagonista y luego ya también me gustó el otro y me daría como penita... con el otro chico. Si, sigo insistiendo en que Liserg es perfecto para ti, y lo de leer a Sherlock, lo explica todo, elemental mi querida Mayra.. Hablando de tu hermanita, tuve la suerte y el privilegio de hablar con Joanna, es una chica estupenda... de verdad que lo disfruté, espero volver a encontrármela pronto en el msn... y a propósito, te adora... lindo esto de tener hermanas así, que suerte la que tenemos... apuesto a que acerté en lo de la familia de Annita, pero te aclaro que lo de Len como su hermano, sólo fue un " si yo fuera la escritora de este fic, sería Len... " jeje.. No importa lo que hagas con él, estoy segura de que me encantará. Te me cuidas, besos y bye.

Gracias por tenerme en cuenta y por tomarse el tiempo para leer esto, espero no tardar tanto la próxima vez... los quiere,

Darla Asakura.