ENTERRANDO EL PASADO

By: Darla Asakura


Antes que nada quisiera agradecer por las amenazas de muerte que he recibido, y también alienta mucho que me digan que van a venir a Colombia, expresamente a meterme en un armario con cadenas y candados, para que no pueda salir hasta que acabe la historia. Por eso y más… Marish, JoJo, Lupe… las quiero, TToTT… aunque una sea medio loca, la otra una psicópata y la última pues la anime a hacerlo… TToTT malas!

Ahhh, hermanas! No las he olvidado a ustedes tampoco, Raven, Sol… Regresen, las extraño mucho.

Bueno ahora sí, sin más preámbulos aquí va el nuevo capitulo…


CAPITULO XV

"OTRA MUJER EN SU VIDA"

La gente comenzaba a agolparse, en las plazas... la mañana llegaba y con ella, un día más de trabajo duro y enriquecedor, el ruido de la agitada ciudad no perturbaba los pensamientos del chico inglés, en su mente sólo divagaban imágenes intermitentes de todo lo vivido el día anterior; pero había una constante en todas ellas, en esos recuerdos que le invadían y le hacían sentirse feliz, la hermosa sonrisa de una bella chica de cabello azul celeste. Liserg no entendía como terminó envuelto en su magia, tal vez era por su belleza o por esa dulzura que se había vuelto aquello que le representaba vivamente, o tal vez era porque después de su fallida boda, no había estado en una cita como esa, sin presiones de ninguna especie, ni mucho menos se había divertido tanto con una persona del sexo opuesto. Pilika era única, su gran madurez le tenía sorprendido y la alegría que desbordaba era contagiante, y al parecer ahora sólo podía pensar en volver a verla. Un solo día le bastó, para sentir que ya era parte esencial en su vida; por lo qué, aunque ese mismo día le esperaba un vuelo con destino a su país natal, estaba decidido ya, a volver a Italia muy pronto, por razones bastante diferentes a las que lo habían llevado esa vez, a Roma. ¿Acaso tenía algo de malo, creer en que podía comenzar de nuevo... con una mujer como la Usui a su lado?

Hola, buenos días Señorita

Saludó de manera tan galante, como siempre...

Buenas Señor…

Contestó amablemente la secretaria, que lo miraba tranquilamente, pero con ojos inquisitivos detrás de los enormes anteojos.

Diethel.

Le dio él su apellido, a sabiendas que la mujer no tenía ni la menor idea de quien era, pero era educada, eso se notaba.

Señor Diethel.

Repitió ella, tomándose un instante, para dedicarle una sonrisa.

¿La señorita Pilika, se encuentra?

Interrogó el joven inglés a la muchacha tras el escritorio, que imaginaba era su secretaria.

No, lo siento… ella avisó temprano, que hoy no vendría…

Le explicó la joven de una forma tranquila y formal, mientras colocaba un lápiz en su lugar. Liserg se sorprendió, pero no mostró ningún indicio de esto a la secretaria bonita, de cabellos cortos y anteojos.

¿y eso a que se debe?

Se limitó a preguntar, para no pecar de indiscreto.

No lo sé, eso no me lo informó…

La chica lo miró un segundo antes de contestar, su jefa le había pedido que cancelara todas sus citas y que por favor no la molestaran para nada relacionado con la oficina, aquel día, por lo que no estaba autorizada para dar ese tipo de información, a nadie, mucho menos a un total desconocido.

Entiendo. Muchas gracias…

Agregó él, tranquilo, regalándole una de sus lindas sonrisas, antes de dar media vuelta, para emprender su camino de regreso. Las cosas estaban mejor así, ahora tenía la excusa perfecta para visitar a Pilika en su casa.

Estamos para servirle…

Exclamó la chica, cuando el muchacho hizo ademán de marcharse. Luego se dedicó a la tarea de terminar de ordenar los papeles, que tenía desparramados por todo el escritorio, pero cuando ya los había amontonado y se proponía a ordenarlos cada uno en su respectivo archivero, una voz chillona y repentina, la tomó desprevenida, haciéndola saltar y dejarlos caer, de manera que una vez más, volvieron a desordenarse.

Hola lily.

La chica la miró con el rabillo del ojo, mientras recogía los papeles, para ordenarlos de nuevo.

Shalona... ¿no deberías estar en tu puesto?

Exclamó después de terminar de recoger el reguero, que la rubia secretaria de Anna Kyouyama, había provocado, tras hacer una de sus acostumbradas y ruidosas entradas. Parecía que disfrutaba sacando de quicio a los demás, suspiró.

Ay, si… pero debo aprovechar que mi querida jefecita, se tomó unas vacaciones¿no, a lo mejor ni vuelve… dicen que se fue para casarse y que el joven Horo se le fue detracito, nada más a tratar de impedir la boda, te imaginas… eso debió ser todo un lío… jeje, pero piensa… lo bueno que debía de estar el novio de la doctora Anna, para dejar así, como así… al bollazo del señor Usui…

Habló rápidamente la rubia, ayudándole a Lilly a colocar cada cosa en su lugar, al tiempo que dejaba salir las palabras atropelladamente de su boca.

No creo que debas hacer ese tipo de comentarios…

Fue la respuesta de la formal chica de anteojos.

Ay por favor, Lily… no seas tan cuadrada, ves… por eso no tienes novio, tu deberías hacer lo mismo, ahora que tu jefa no está... aprovecha mija, que ya pareces una esclava...

Se encargó de hacerle ver, la entrometida mujer rubia de ojos claros, haciendo que una chispita de enojo se dejara entrever tras los lentes que usaba, la otra secretaria.

Eso no es correcto, y a ti no te importa mi vida…

Le recalcó Lilly. A lo que Shalona le hizo una mueca de fastidio, que de inmediato cambió a una de interés.

Bueno, ya… cambiando de tema¿quien era ese tipazo que estaba aquí, hace un momento?…

Fue el último comentario de la secretaria de Anna, haciendo que la otra suspirara debido a la resignación.

Una hermosa rubia, de ojos profundamente negros, y vestida con suma sobriedad y elegancia, con un pantalón negro también, camisa blanca y chaqueta a juego, que le hacían ver, aun más esbelta de lo que era, miraba con extrañeza a ese raro espécimen de mujer que tenía enfrente.

Sin intención de ofender…. Señorita..?

Matilda sólo sonrió ante el gesto de la rubia, lo que pareció molestar a Anna, que aun no le veía lo gracioso, al hecho de no saber quien era la mujer que la miraba tan fijamente, sin inmutarse ni por una milésima de segundo.

Matisse, pero puedes llamarme Matty…

Respondió calmadamente la chica pelirroja. Llevaba el cabello suelto, que aunque ni siquiera le llegaba a los hombros, era realmente hermoso y llamativo; ese día usaba un pantalón camuflado, en color verde oscuro... y una ajustada camiseta negra, sin mangas, que marcaba claramente sus femeninas formas y por accesorios lucía únicamente un par de pequeñas estrellas negras en sus orejas y una ancha manilla de cuero, en su muñeca derecha. Anna la miraba como si nunca antes, hubiese visto, a alguien como ella en su vida, y esto a Matty, no está de sobra decir, que le divertía sobremanera.

Señorita Matisse… ¿su nombre debería significar algo para mí?

Repitió la rubia de cabellos largos el nombre de la chica pelirroja, y luego agregó aquella pregunta, en tono helado, muy duro... en el que se denotaba una nota de incredulidad, demasiado latente.

No, no lo creo…

Respondió con genuina tranquilidad la pelirroja, quien era un poco más baja que Anna en estatura... acentuado este pequeño detalle, por los zapatos de tacón alto, que utilizaba la rubia.

¿Entonces…?

Instó Anna, a la muchacha.

Pues, yo quería que habláramos, pero me doy cuenta que a lo mejor no tienes tiempo, ni para él...

Matilda dejó la última palabra colgada en el aire, esperando que surgiera el efecto deseado y lo logró.

¿él?

Repitió Anna, aun incrédula... acaso hablaba de quien ella creía que hablaba, tenía que ser así, a quién más sino a Horo, podía referirse aquella chica.

Sip, pero ya me voy, ya debe de tener hambre... y ya sabes lo inservibles que son los hombres en la cocina, además si lo dejo sólo mucho tiempo, capaz que me destruye el departamento... bye, querida, que te rinda...

Explicó la joven, acercándose confianzudamente, para despedirse de Anna con un beso en la mejilla, que le dejó más perpleja aun.

Un momento... espera...

Intentó en vano, detener a la chica pelirroja, al ver las claras intenciones de alejarse que tenía esta; pero en ese preciso instante se vio interrumpida, por su adorable secretaria...

Señora Asakura...

¿Que?

Respondió secamente la rubia.

El señor Dicarlo ya llegó...

Le informó inmediatamente, su modelo personal de sonrisas para dentríficos.

Enseguida voy... dile que por favor, espere en la oficina... Ma, este... ¿donde se metió?

Exclamó mientras pasaba la mirada por la sala de espera, en la que ya no había nadie. Matilda se había escurrido, como si de una aparición se tratase.

Este... señor...

Su secretaria empezó nuevamente, pero ella no la dejó terminar... desesperada al saber que Gracias a ella, su inesperada visitante se había esfumado.

¿Qué?...

Gruñó una vez más, prácticamente aniquilando con la mirada a su interlocutora.

Creo que ya se fue...

Dijo la mujer, con cierta ingenuidad... a lo que Anna respondió con sarcasmo calculado.

¿En serio¿No me digas?

La mujer la observó intrigada, era obvio que la visita de la chica pelirroja, había perturbado a su jefa.

¿Le pasa algo, señora?

Inquirió ella.

No me pasa nada¿dónde dijiste que estaba Marco?

Repuso la rubia, sabiendo que nada arreglaría siendo cortante con su secretaria; la culpa en parte era suya, si no se hubiera comportado como una prima Donna, con Matilda... tal vez, habría corroborado sus crecientes sospechas.

Esperándola en su oficina...

Contestó cortésmente su secretaria y esbozó luego, una de esas sonrisotas, a las que Anna ya se estaba acostumbrando.

Ah... gracias.

Dijo y suspiró, dirigiéndose hacia la entrada de su oficina, donde la esperaba Marco.

Una chica de sedosos cabellos rojos, caminaba tranquilamente, por uno de los pasillos de Asakura & Asoc. De cierto modo, si había seguido un impulso, al ir allí esa mañana, impulso que estaba muy relacionado con ese insufrible chico de ojos supremamente oscuros, que en esos mismos instantes, debía estar apenas en el primero o segundo sueño... lo escuchó claramente rechinar los dientes, toda la noche... estaba furioso, lo sabía, pero también sabía que ella realmente no era la causa de su ira, de hecho acababa de conocer a la verdadera causante de todo el dolor, la rabia y la humillación que sentía él, y que ahora también era la que le robaba el sueño a su adorado ex novio. Un dejo de tristeza se notó levemente en sus ojos, más sin embargo, una débil sonrisa se dibujó en sus labios.

Debía admitir que era preciosa, y eso no era todo... además era inteligente, se daba su lugar y era sumamente orgullosa. Hao siempre tuvo buen gusto. De pronto recordó algo y se pasó la mano por la cara, en un gesto de total fastidio.

Que despistada soy... mis cosas...

Declaró para sí misma, como si estuviese hablando con otra persona, intentó dar media vuelta y al hacerlo quedó frente a frente con una persona, que le era bastante familiar.

¿Tú?

Una voz masculina, que demandaba atención por parte de la chica pelirroja, llenó la estancia, que ella atravesaba.

Hola...

Dijo ella, con una gran sonrisa adornando su rostro y con cierta diversión, al verse descubierta. La verdad, ella no quería verlo, ni darle ninguna clase de explicaciones, pero al parecer iba a tener que hacerlo.

Se puede saber... ¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?

Gritó prácticamente el moreno de cabellos castaños que la miraba, con ojos que más parecían tizones encendidos.

Ay, deja de gritar, caray!

Atinó a decir Matty, cubriéndose los oídos con las manos.

Sólo cuando me digas... ¿Qué rayos haces aquí?

Volvió a escucharse la voz de aquel imponente hombre, esta vez... atrayendo la atención de todos los que por allí pasaban y de las personas que se encontraban en sus respectivos cubículos, quienes elevaban la cabeza o asomaban sus rostros, para ver porque uno de sus jefes, gritaba y parecía tan molesto.

Pues mi trabajo...

Le explicó ella suavemente.

¿Qué trabajo?

Insistió el joven Asakura, sin reparar en que las miradas de todos los curiosos, estaban fijas en ellos. Algo, que si logró notar Matty.

Pues para el que me contrataste... y baja la voz, llamas mucho la atención...

Le pidió ella, haciendo un gesto con la mano, que él por supuesto, ignoró.

Esta es mi empresa, puedo gritar si me da la gana... ¿ustedes que miran, vuelvan a trabajar, que para eso les pago.

Alegó él, para luego llamarles la atención a todos sus empleados, con suma rudeza. Estaba de mal humor, "¿por qué sería?" se preguntó Matty, teniendo total conocimiento de la respuesta, por lo que sonrió visiblemente divertida.

Válgame¿te caíste de la cama o qué?... te ves fatal, baby... y con ese geniecito¿me podrías cumplir tres deseos?

Bromeó ella, intentando hacerle ver que en ella sus palabras, no surtían el mismo efecto que en sus pobres empleados.

Deja de hacer bromitas estúpidas... y ven...

Exclamó él, perdiendo su poca paciencia. La tomó por la muñeca y prácticamente la arrastró hasta su oficina. Al llegar a la puerta de esta, Matty se detuvo en seco, mirando en la dirección por donde se hallaba la sala de espera, en la que había estado anteriormente, recordando que allí todavía estaban sus víveres; tuvo que volver a salir de compras esa mañana, porque su invitado tenía realmente un voraz apetito.

Pero... y... ¡mis cosas!

Exclamó la chica, intentando zafarse del moreno, para ir en su búsqueda.

A nadie le interesan... ahora, explícame que haces aquí.

Le aclaró secamente el joven castaño, manteniéndose detrás de ella, para impedirle el paso, después de que con un leve empujoncito le hizo entrar en la oficina y cerró la puerta tras si. Por toda respuesta de parte de ella, obtuvo un gran silencio.

Matilda... habla.

Insistió el guapo muchacho, al ver que la chica pelirroja, seguía callada, observando su escritorio con disimulo, para luego acercarse a una de las sillas que se hallaban frente a él y sentarse, dándole la espalda, lo cual hizo que Hao terminara de perder el poco control que le quedaba.

¿No pretendes responderme?

Habló con creciente enojo en su voz, que ya estaba como dos niveles por encima de su tono normal. Al no escuchar respuesta alguna por parte de la joven pelirroja, agarró la silla y le dio vuelta bruscamente, para obligarla a mirarle.

Y tú¿no pretendes calmarte?

Matilda se puso de pie inmediatamente, como si la silla fuese un resorte y lo miró directamente a los ojos, sin intimidarse para nada. Hao la observó de igual forma, para luego alejarse un poco de ella, concediéndole algo de espacio. Estaba enojado por lo sucedido el día anterior, más su bella ex novia no tenía la culpa; su pacifico hermano gemelo se atrevió a golpearlo, sin previo aviso y de manera muy certera. Pero lo peor era que él tenía todo el derecho a molestarse, luego de lo que Hao y Anna estuvieron a punto de hacer, en la oficina... "Hasta tiene razón, si yo estuviera en su posición... me hubiera molido a golpes", "¿Pero que rayos estoy pensando?", se dijo interiormente el castaño; le estaba dando la razón a su hermano y en realidad, le parecía injusto... "A Anna y a Yoh, sólo los une un papel, solamente eso", trató de convencerse, a medida que sus pasos lo llevaban automáticamente al otro extremo de la oficina... entonces miró nuevamente a la hermosa pelirroja, que no lo había perdido de vista ni un segundo y suspiró.

Me exasperas...

Dijo con tono cansado, pero más tranquilo, que el que había utilizado anteriormente.

Lo sé... parece que exasperar hombres guapos es mi fuerte...

Murmuró la mujer, mientras volvía a tomar asiento lentamente, dejando escapar un suspiro. Él la miró entre extrañado y entretenido, por ese ultimo comentario de Matty.

¿Lo dices por mí, o por... "Tu invitado especial"?

Preguntó el con curiosidad y poniendo especial énfasis en la ultima frase.

Depende...

Contestó la joven mujer.

¿De qué?

Inquirió él, con algo de celos disimulados... ella aun le atraía.

Si te vas a calmar, te explico...

Expuso ella con naturalidad.

Está bien, tu ganas... me calmo, estoy calmado...

Replicó Hao, tomando asiento detrás de su amplio escritorio y sin dejar de mirarla.

Si claro, y yo soy Anna Kyouyama...

Declaró ella de inmediato, mirando hacia uno de los ventanales, demostrando que no le creía ni una sola de sus palabras. Hao la observó con intensidad y un brillo peligroso, bailando en sus pupilas.

¿Tenias que mencionarla, no?

Le recriminó el muchacho.

Pues si, de ella se trata todo esto, tu mal humor, el de él...

Dijo ella seriamente, más bien se le escapó... Anna era quién le revolvía todo, a aquellos dos hombres, la que les ponía patas para arriba su ordenada y metódica vida, que gran privilegio tenía esa mujer, muchas desearían estar en sus zapatos... y ella, Matilda Matisse ¿también sentía envidia o más bien muchísima curiosidad, ya no lo sabía con exactitud, la llegada de Horokeu Usui estaba haciendo estragos en su vida, si eso lo había conseguido en un día, no imaginaba que alcanzaría a hacer si le daba la oportunidad, también por eso sus pies la llevaron hacia Asakura & Asoc., no iba a dejar que un aparecido lograra desestabilizarla; bueno a decir verdad, también quería estar frente a ella, después de todo, no todos los días tienes el placer de conocer a alguien que sea capaz de hacer con esos hombres tan dominantes y fuertes, lo que se le antojara, con solo mover un dedo o pronunciar una palabra.

¿él?

Repitió Hao, con cierta aprehensión.

Olvídalo...

Ordenó la pelirroja, sin darle tiempo a replicar, pues volvió a hablar enseguida.

Pero tengo razón¿cierto?

Le preguntó con cierto desdén.

Sí, como siempre...

Respondió él con fastidio, ella tenía razón, siempre la tenía... y a veces eso le enervaba.

Lo sé, a veces cansa...

Dijo ella, haciendo una mueca que denotaba fastidio.

Umm?

Murmuró él, al no entender a que se refería la pícara pelirroja.

Ser tan perfecta¿nosotras sufrimos, sabes?

Declaró ella, acercando la silla al escritorio, tomó un esfero y empezó a moverlo ávidamente entre en sus dedos, para entretenerse.

¿Nosotras quienes?

Preguntó el joven, con los ojos fijos en el esfero que Matilda movía en su mano.

Yo... y pues... este, ella...

Respondió la chica, concentrada en su labor de no dejar caerlo, mientras hacía toda clase de maniobras con el esfero, moviéndolo con agilidad.

Ella¿ella quien?... Matilda deja de dar rodeos...

Le interrogó el pelilargo, arrebatándole el objeto de entretención a su interlocutora, para captar su total atención. La chica lo miró con sorna y respondió.

Pues ella, tu Anna...

¿La viste?

Preguntó él, con el fuego avivado en sus ojos claramente, ante el atrevimiento de Matty.

Por supuesto¿Que pensabas? que iba a venir y a desaprovechar la oportunidad de conocerla...

Respondió la joven, esbozando una nueva sonrisa y recostándose en el espaldar de la cómoda silla.

¿PERO PORQUE HICISTE ESO?..

Gritó Hao, haciendo que las personas fuera de su oficina y que escucharon aquel desaforado grito, clavaran las miradas hacia el lugar de donde había provenido este.

Pues para poder investigar mejor...

Fue la tranquila respuesta de la mujer que no se inmutó, ante el grito emitido por el guapo muchacho moreno.

No te creo. Podías investigar, sin tener que aparecerte por aquí ¿o no?

Habló totalmente convencido... ahora era él quien jugaba con el esfero.

Pues, si... ay, está bien, me descubriste... quería conocerla.

Dijo ella tranquilamente, mientras se arrellanaba en la silla esperando una explosión por parte de él, que no tardó en venir.

¿Pero por que?

Hao no podía entender porque Matty estaba tan interesada en Anna, él ya había dejado de ser importante en su vida. Además ella sabía que no debían verlos juntos, pues si esto llegaba a oídos de Anna, pues no tardaría en encontrar la verdad y eso no le convenía. Ya no estaba seguro de que la pelirroja fuera la indicada para hacer esa investigación, hasta sería mejor desistir de todo eso.

Pues por que si... "curiosidad femenina"¿nunca la has tenido?

Le dijo ella, con mucha picardía reflejada en sus ojos, él la miró con odio naciente; nunca entendió por que a ella le fascinaba verlo casi al borde de la furia.

Jeje, se me olvida que eres hombre...

Rió ella, al verle la cara de descontento al muchacho. Al escuchar esas palabras de parte de su ex novia pelirroja, Hao se ofendió y lo demostró enseguida.

¿QUÉ COSA?

Le espetó el joven con enfado. A lo que la chica, simplemente volvió a cubrir sus oídos, con un gesto desaprobador.

Hao deja de gritar... ¿que pensarán tus empleados?

No me importa que piensen, no se les paga por pensar, sino por trabajar...

Él le desafió, sosteniéndole la mirada... aun se sentía el peligro en su voz, Matilda lo percibió y aprovechó las palabras que antes emitiera el moreno, para desembarazarse de esa incomoda situación y no tener que dar explicaciones.

¡Hao Asakura que cruel¡Eres un desalmado, me voy...

Exclamó la chica duramente, poniéndose en pie para caminar hacia la puerta.

Oye, espera... aun no termino.

La voz del apuesto moreno se elevó una vez más.

Pues yo sí. Adiós...

Le respondió la mujer, mirándolo por última vez, antes de salir de la oficina.

Vuelve aquí, Matilda!

Pudo escuchar claramente el grito del moreno, al cerrar la puerta.

Fiu!... estuvo cerca.

Suspiró aliviada la pelirroja y echó a andar, bajo la atenta mirada de los empleados de Asakura & Asoc. Que le miraban como a mosca en leche.

Marco y Anna hablaban tranquilamente en la oficina de ella, él lucía muy serio y la chica rubia asumió, que su seriedad se debía al retraso que tuvo debido a la inesperada visita de aquella excéntrica pelirroja. Las dudas asechaban los pensamientos de la elegante y bella rubia de ojos tan negros como el azabache, Horo no podía ser tan loco como para irse con la primera mujer que se le atravesara por el camino, sólo porque ella se había casado... No, definitivamente ese no era el Horo que ella conocía, y a quien admiraba, ese que siempre tomaba las decisiones con cautela y era sumamente fiel a los principios que se imponía a si mismo, uno de los cuales era precisamente desconfiar de los extraños... y entonces porque esa mujer venía y hablaba con tanta propiedad sobre él y lo inservible que era en la cocina. No, aquella posibilidad, aun no le cabía en su dorada cabeza. Volvió a la realidad y lentamente trató de concentrarse en la persona que la observaba silenciosamente.

Lamento haberlo hecho esperar, después de llamarlo tan tarde anoche, Marco.

Se obligó a decir la chica de dorados cabellos, para romper aquel silencio que le incomodaba.

No se preocupe, Señora Asakura, estoy para servirle...

Fue la respuesta del hombre maduro y rubio.

Ay por favor, dígame Anna... Aun no me acostumbro a lo de "Señora".

Declaró ella.

Como desee, Anna. Dígame nada más que necesita.

Se ofreció el hombre, quien siempre estaba dispuesto a darle una mano cuando lo necesitaba.

Pues... se trata de poner un denuncio.

Comunicó ella, con voz que sonó fría, aun le estaba dando vueltas en la cabeza aquel asunto, si tuviera la certeza de que Horo se hallaba con la muchacha esa, no tendría que hacerlo; pero en esos momentos, no tenía la certeza sobre nada, menos si su amigo se comportaba de una forma que distaba tanto, de ser normal en él.

¿Un denuncio?

Repitió Marco, que parecía repentinamente interesado en la conversación.

Si... permítame explicarle, por favor, tome asiento.

Indicó gentilmente ella.

Hola, otra vez...

Saludó alegremente Matty, a la secretaria de Anna.

¿Señorita?... pensamos que se había ido...

Contestó esta, sorprendida por la repentina aparición de la pelirroja.

De hecho, eso era lo que iba a hacer, pero se me olvido algo... jeje.

Explicó Matty, siguiendo de largo hasta la sala donde ella descuidadamente había olvidado las bolsas de papel, que contenían los víveres para el desayuno de Horokeu.

La señora Anna, quería hablar con usted...

Le señaló la secretaria, siguiéndola hasta el otro extremo de la estancia, donde Matilda ya recogía lo que había dejado. La pelirroja la miró fingiendo sorpresa ante este detalle.

Vaya¿y eso?... ¿por qué cambiaría de opinión tan rápido..?

Preguntó en voz alta, como si realmente lo ignorara.

No lo sé... este¿no cree que debería esperarla?

Indicó la mujer, cuando observó que Matilda se encaminaba hacia el pasillo que daba a la salida principal del edificio. Matty le respondió, al tiempo que caminaba de espaldas por el pasillo que creyó vacío.

No, la verdad tengo prisa... dile que no se preocupe, que el día menos pensado, le aparezco por aquí otra vez... chao, buen día... ay!

Sin darse cuenta, se tropezó con alguien dejando caer una de las bolsas, cuyo contenido se desparramó por el lugar.

Disculpe...

La voz de un hombre llegó a sus oídos, pero la mirada de la muchacha estaba clavada en el desastre que surgió al caer la bolsa de sus manos.

Mis naranjas... ToT... ¿Por qué a mí?

Exclamó la muchacha pelirroja, concentrada en buscarlas con la mirada, hasta que una mano le tendió la bolsa con lo poco que quedaba dentro.

De veras lo siento, tenga...

Volvió a disculparse amablemente el joven castaño, sonriéndole con dulzura.

Pierde cuidado, fue mi culpa... siempre ando en las nubes. Gracias...

Agregó Matty y al notar que se encontraba frente al hermano gemelo de su ex novio, también sonrió.

Gracias por todo Marco...

Dijo Anna, despidiendo al hombre al salir de la oficina, después de explicar el por qué, de lo que le había solicitado hacer.

Es un placer para mí, ayudarla Anna. Adiós...

¿Señora Anna?

La llamó su secretaria.

¿Sí?

La muchacha volvió.

Dijo bajo la atenta mirada de su jefa.

¿Volvió?... ¿Dónde está?

La esperanza resurgió en Anna, como también cierta molestia que no sabía a ciencia cierta a que se debía; al fin podría comprobar si aquella mujer se refería a Horo Horo, eso esperaba, sólo así sabría si el joven, a quién consideraba como a un hermano estaba bien, lo único que no le terminaba de gustar de todo eso, era la presencia de esa pelirroja, pues algo le decía, más bien le gritaba en su interior, que sólo le estaba mostrando una parte de su persona, era intrigante, sabía que había algo más, detrás de la suprema tranquilidad que demostraba... quizás eran sus ojos... ese brillo que encontró en sus ojos y que no le gustó para nada.

Pues...

Iba a responder su secretaria, pero entonces se escuchó un pequeño quejido.

Auch!

Matilda se había golpeado la cabeza con la de Yoh, cuando intentaban recoger la última naranja. Al final él fue quien la tomó, mientras ella se sobaba la parte que se había golpeado.

Lo lamento. Ten... es la última.

Agregó él, tendiéndole la naranja con amabilidad.

Ah, pos gracias... fue muy gratificante ser golpeada por ti...

Dijo ella, causando la risa del muchacho que le miraba con interés, los dos se hallaban hincados, el uno frente al otro.

Jeje¿te conozco?

Preguntó él, sin dejar de observarla.

No lo creo...

Apuró en decir la joven, mintiendo, porque ella si lo había visto antes, Hao los había presentado hacía algunos años, en la ultima fiesta a la que asistieron juntos; por supuesto, ella era otra en aquel entonces, "toda una mujer de negocios, una ejecutiva", pensó la pelirroja con diversión, por eso, lo más seguro era que Yoh no la recordara con claridad.

Yoh?

Una voz femenina, conocida para ambos, hizo que rompieran el contacto visual. Matty se paró, dando gracias al cielo por la interrupción de la rubia, porque el menor de los Asakura parecía distraído, pero igual podía reconocerla si ahondaba más en sus recuerdos.

Anna... hola, solo volví por esto, chao.

Exclamó la mujer rápidamente, enseñando a Anna las bolsas con las cosas para el desayuno, que ya se estaba tardando en ir a preparar.

Espera, Matilda...

La voz de Anna detuvo en seco a la chica, quien se volvió a mirarla.

¿Se conocen?

Preguntó Yoh, ahora sí, de verdad intrigado.

Podría decirse... Pensé que estabas ocupada.

Le aclaró Matty regalándole una sonrisa al muchacho, para luego dirigirse a Anna.

Ya no¿podemos hablar?...

Inquirió la otra.

Por supuesto

Le respondió tranquilamente a la joven, cuyos ojos negros demostraban cierta preocupación. Luego le agradeció a Yoh por todo.

Gracias, eres muy amable.

No es nada.

Dijo el muchacho castaño, para luego ver a su bella esposa.

Por aquí, por favor... Ahora regreso, Yoh.

Anna miró una vez más a su esposo, antes de guiar a Matty hacia su oficina.

No te preocupes, no era importante.

Murmuró él, tranquilo, sabía que Anna se hallaba muy preocupada desde la llamada de la noche anterior, así que lo que menos quería era importunarla.

Ok, luego paso por tu oficina.

Dijo la rubia, antes de desaparecer de su vista.

Yoh miró a la secretaria de su ahora esposa y no dudó en interrogarla, con respecto a la identidad de la joven que acompañaba a Anna.

Mmmm¿quién es la pelirroja?

No lo sé, nunca antes había venido por aquí.

Respondió ella de forma seria, mientras volvía a su lugar tras el escritorio.

¿Amiga de Anna?

De nuevo preguntó el muchacho, ciertamente estaba intrigado.

No lo creo, señor… parecía muy sorprendida al verla, como si no lo esperara.

Es raro… tuve la extraña sensación de que…

Comenzó a decir él, pero se detuvo al ver la cara que puso la secretaria, así que dejó el tema a un lado, y prosiguió pidiéndole otra cosa.

Olvídalo. Me avisas cuando Anna se desocupe, por favor.

Claro, señor. Con mucho gusto.

El timbre sonó alertando sus sentidos de inmediato, por un momento tuvo muchísimo miedo, que tal si era alguien que traía malas noticias sobre Horo Horo, pero luego se regañó a sí misma por su cobardía, también cabía la posibilidad que fuese él, que su hermano fuera la persona que tocaba y estuviera tras de la puerta, esperando que ella abriera. Corrió hacia esta, entonces, y la abrió de una buena vez, de par en par, sólo para que las ilusiones que se había hecho, desaparecieran tan rápido como llegaron.

Ah¡eres tú!

Sí soy yo... vine a despedirme, pero por tu recibimiento, supongo que fue una pésima idea.

El joven apuesto de ojos color esmeralda, la contemplaba un tanto desilusionado también, por el frío recibimiento que le dio la mujer que no había podido apartar de sus pensamientos desde el día anterior.

Oh Liserg, lo lamento... pasa.

Le dijo ella, algo avergonzada por su comportamiento.

Esperabas a alguien más¿cierto?

Él parecía decepcionado.

No, no es eso... bueno si. Es que me sorprendiste, creí que hoy volvías a Inglaterra.

Y así es, viajo hoy... vine a despedirme, te lo acabo de decir.

Él la observó bien, se veía tan distante, no creía que aquella chica con la que se divirtió tanto el día anterior, fuese la misma que tenía frente a frente, ese día.

¿En serio?... cierto. Este... ¿quieres algo¿café?... ¿un whisky?

Dijo mirando hacia todos los lados, como si su propia casa fuese ajena a ella...

Té... Es algo temprano para un whisky¿No crees?

Le indicó el muchacho, siguiéndola con la vista... aun parecía perdida.

Tienes razón. Entonces... ¿Cuando regresas a tu país?

Esa fue la gota que derramó el vaso, ahora sí estaba completamente seguro, algo raro le pasaba a Pilika.

Pilika, no me estás escuchando¿verdad?

¿Mmmm?

Bueno si antes el comportamiento actual de la hermosa muchacha de ojos celestes le había inquietado, en esos momentos su estado ausente le estaba asustando.

Ok... no te conozco hace mucho tiempo, pero si lo suficiente, como para atreverme a asegurar, que no siempre eres tan distraída. ¿te ocurre algo?

No, no es nada... sólo que me estreso con facilidad, y me agarraste en crisis.

Habló ella tratando de convencerlo y al tiempo de convencerse a sí misma, de que nada ocurría.

¿Por qué mientes?

Dijo él, sorprendiéndola.

¿Qué?

Preguntó ella, mirando hacia la nada.

Estás mintiendo, Pilika... y no lo haces muy bien.

Replicó él, a lo que ella le contestó.

No estoy mintiendo, es que...

De pronto el ruido de los timbrazos del aparato telefónico, reclamaron su atención. La chica prácticamente corrió hasta él, con la esperanza de que al levantar el auricular, la voz de su hermano o la de su mejor amiga fuera la que la recibiera, del otro lado de la línea, pero sus esperanzas nuevamente se desvanecieron, al escuchar la voz de su secretaria.

Aló... no Lilly. no me importa que diga Mary, no voy a ir... y por favor, no vuelvas a llamarme, a menos que sea para darme noticias de mi hermano o de Anna¿entendiste o te lo represento con muñequitos de plastilina?... deshazte de ella y ya, dile que me fui a la conchinchina... adiós.

Le espetó duramente la hermosa mujer niña.

¿Vas a seguirme negando que algo te está sucediendo, porque es obvio que no estás bien...

Ella aun estaba de pie y él la siguió hasta el otro lado de la habitación.

Yo... no...

Dudó en hablar la chica, mas él terminó por convencerla, acercándose a ella y tomándole el rostro suavemente, notando que las lágrimas luchaban por aflorar a la superficie.

Pilika… no intentes disimularlo, estás mal, se siente en el ambiente.

Le dijo él, suave y dulcemente, franqueando las barreras que la chica ávidamente había colocado a su alrededor.

¡ay Liserg, mi hermano...!

Ella se refugió en sus brazos, sintiéndose vulnerable y él la sostuvo en ellos, amparándola, al tiempo que el perfume de su cabello y el calor de su cuerpo le sumían en una especie de trance.

Ya... chiquita, llora, llora... desahógate. Yo estoy aquí, y no me iré... no te dejaré sola, te lo prometo.

Agregó él, contra su cabello, abrazándola más fuerte.

Matty entró a la dirección de la empresa en la que se hallaba, precedida de Anna, quién en esos momentos se veía fría y distante, aunque por lo que le había comunicado anteriormente, ya no estaba tan reacia a hablar con ella, es más podía percibir el gran interés de la rubia.

No estaba coqueteando con tu esposo, lo juro.

Exclamó la pelirroja tomando asiento. Anna se hallaba de pie, contemplándola sin emitir sonido alguno, hasta ese momento.

No fue para eso que te pedí hablar... ¿cómo supiste que Yoh es mi esposo¿él te lo dijo?

Expresó ella su gran curiosidad, que raro, muy pocos en el edificio se habían percatado de la unión de esos dos, y no pensó jamás que su amigo del alma, le tuviera la suficiente confianza para contarle sobre ella y lo que pasó con Yoh... aunque todo eso quedaba en entredicho, si tenía en cuenta que ella había llegado hasta allí, solamente a buscarla; además si Horo no era la persona de la que esa mujer hablaba, entonces ¿quién era¿Cómo sabía de su existencia?

No, ni tiempo de hablar tuvimos... fue una simple suposición.

Aclaró Matty, mirando un punto más allá de donde se encontraba Anna.

¿Bastante acertada, no?

Le expuso ella, con gesto que indicaba mortificación. Matty tuvo que buscar rápidamente una excusa que no resultara rebuscada, porque si Anna comenzaba a sospechar y ella no podía convencerla de lo contrario, no tardaría mucho en descubrir que Hao la conocía, y que fue precisamente él, quién le dio aquellos detalles sobre su vida.

Es que pues, tiene un anillo igual al tuyo, de ahí en adelante fue fácil suponer que era, pues... tu esposo.

Dijo, aparentando seguridad.

Quizá. Eres muy observadora¿te lo habían dicho?

Le recalcó la rubia, con tono helado sin dejar de representar el porte que su elegancia le daba, algo por encima de la sencillamente vestida chica que estaba sentada, sosteniendo las dos bolsas sobre las piernas y quien posaba la mirada en su figura, por un minuto.

Sí. Esa es mi maldición. Así que no eres celosa.

Matty habló concienzudamente, aplicando a sus palabras, un toque extra de inocencia.

No... los celos son causados por la inseguridad, y yo estoy muy segura de lo que poseo, de hecho la seguridad me sobra.

Anna habló con su tan característica frialdad helada, demostrándole que estaba conciente de sus dotes y que sabía a la perfección como utilizarlos. Matty sólo sonrió, era sumamente tranquila... daba la impresión que nada podía sacarle de sus casillas.

Pude darme cuenta. Pero... si no era de eso que querías hablar, entonces¿de qué?

Interrogó la otra, como si realmente no lo supiera. El tono de Anna también cambió, dando paso a uno más suave y tranquilo, si Matty tenía control de sí misma, ella también y se lo demostraría.

Quería primero que todo, disculparme... por ni siquiera dejarte hablar, más temprano y... además, me gustaría saber de quien hablabas.

Ah, ya veo... te ganó la curiosidad¿no... Annita?

Matty volvió a esbozar esa sonrisa desconcertante, así que si logró lo que buscaba, captar el interés de la Kyouyamma.

Podría decirse... si no quieres hablar, hasta te entiendo... digo, fui muy grosera, demasiado ruda.

Su voz sonaba con arrepentimiento genuino, aunque distaba de sentirlo, deseaba representarlo y lo hacía muy bien, sólo que engañar a Matilda Matisse no era fácil.

Ni te preocupes, no debes disculparte por nada, apuesto a que no acostumbras hacerlo.

Lo hago pocas veces, solamente cuando me parece necesario.

Explicó Anna.

Y útil.

También.

Concordó Anna, secamente. Así que la tranquilidad y la normalidad de Matilda, como sospechó desde un principio, era solo una fachada.

Moría de ganas por conocerte, eres muy especial; más de lo que pensé, lo acepto. Vine porque...

Comenzó la pelirroja, con cierto desgano, pero Anna concluyó su oración, antes que ella la terminara.

Horo Horo te lo pidió.

La pelirroja no se sorprendió, ella había dado por hecho, que Anna comprendía de quién le había querido hablar esa mañana, así que respondió a la pregunta prosiguiendo.

No. Él no sabe que estoy aquí...

¿así que si es él, la persona de la que hablabas, es Horo.

Sí... y no te hagas, siempre lo supiste. Solo por eso, decidiste hablar conmigo.

Aseguró Matty, con convicción.

Tienes un don, Matilda. Un don que sabes utilizar muy bien, puedes leer e interpretar a las personas. ¿cómo está?... ¿Por qué no se ha comunicado, con su hermana... conmigo?

Hasta ahí llegó la suavidad, en la voz de Anna.

Él está bien, es increíblemente fuerte. Debe aun estar dormido, estuvo inquieto toda la noche, me mantuvo despierta.

La mujer respondió con total honestidad, pero lamentablemente la rubia, no recibió sus palabras de la misma forma.

Me lo imagino... ¿tan ocupado ha estado, como para no darnos ni una llamada, ni un timbrazo... para saber si seguía con vida?

Dijo ella con sumo sarcasmo e ironía, que se desplegaba y se podía fácilmente sentir en el ambiente, mientras hablaba.

No es su culpa...

Lo defendió Matty por un impulso, sintió la necesidad de hacerlo, la razón, simplemente creyó que Anna estaba siendo injusta, pero no quiso revelarle la verdad, por lo que calló.

Entonces es la tuya. Su hermana se está volviendo loca, él siempre se reporta... pero no esta vez, porque se ha mantenido "inquieto". Y si dices que no es su culpa, entonces debe ser la tuya...

Le recriminó Anna, con suma acidez en la voz. El control que se enorgullecía de poseer, lo perdió en el mismo instante, en el que Matty le dio a entender que su "relación" con Horo, no se trataba de una dulce y limpia "amistad". "¿Pero que rayos te pasa, Anna?... tú no eres así", pensó la mujer. Matty analizaba el oscuro semblante de la mujer, el porqué de su reacción y entonces, murmuró.

Es extraño, sobremanera.

¿Te parece muy extraño que su hermana se preocupe por él? o ¿es que también se le olvidó que tiene una hermana menor, que lo necesita?

Los ojos de la rubia que llevaba el largo cabello suelto, como pocas veces... se volvieron dos llamas, al momento en que las palabras emergieron de su fina boca.

No, no creo que se le haya olvidado ni por un segundo. Lo que es extraño, es que no sientas celos en lo más mínimo por tu esposo y que te enerves de esta forma, por el simple hecho de pensar, que tu mejor amigo sienta la necesidad de buscar "otro tipo de compañía femenina".

Matty interpretó bien, las palabras y los gestos que veía en la rubia, su actitud le intrigaba, "estaba celando a Horo con ella"... no estaba muy a gusto, pensando en que ya no era el centro de atención, del muchacho de cabellos azuláceos y ojos oscuros, como la noche.

Eso no es cierto, es normal que me preocupe por él, pero veo que está de más... ahora te tiene a ti¿no?

No tardó la respuesta de Anna, en hacerse escuchar, con una amargura que aun trataba de disimular, en vano.

Claro, me tiene a mí... y me va a tener siempre, por supuesto... si así él lo quiere.

Agregó calmadamente la pelirroja, sólo para ver la reacción de la otra.

Me quitas un peso de encima, a veces parece niño chiquito, es muy testarudo¿segura que puedes soportarlo?

Dijo como si en verdad lo creyera.

Podré, soy más fuerte de lo que parezco y mucho más testaruda que él, te lo aseguro.

Aseveró la mujer, con un tono de sinceridad absoluta.

Bueno... me alegra, supongo que entonces... ya acabó nuestra conversación.

Afirmó lentamente la rubia, al tiempo que rodeaba el escritorio para asumir su lugar tras él; Matty se levantó, entendió perfectamente el mensaje, ya no quería seguir hablando. Ok, siendo sinceros... no tenía duda alguna de que la rubia, no quería tener que soportarla por más tiempo.

Sí, eso supongo. Gracias por recibirme, Anna. Oye...

Dime.

¿Quieres verlo?

La pregunta escapó de sus labios, el asombro de Anna era comprensible, nunca pensó que Matty le ofreciera la oportunidad, de intentar hacer cambiar de opinión a su amigo.

¿CÒMO?

Sí, sería sumamente impersonal, que yo sea la que hable con él… lo que tengas que decirle, creo que es mejor que lo hagas tú misma. Así, lo ves, te aseguras de que está bien… y de paso le comentas de la crisis nerviosa que su desaparición, le ha ocasionado a su hermana.

Guardó silencio por un milisegundo y luego añadió retándola.

A menos que… tengas miedo de enfrentarte a él.

Los ojos de Anna brillaron, al subir algo en su interior, que identifico como ira, hace mucho tiempo nadie la desafiaba.

Sabes que me parece perfecto, vamos…

Susurró con vehemencia.

Yoh entró pensativo a su oficina, que antes era la de su primo. Sus pensamientos todavía daban vueltas alrededor del porqué la chica pelirroja que ahora se hallaba con Anna, le resultaba tan familiar, "estoy seguro de que la conozco, pero… ¿De dónde?", se preguntó en silencio, aquel joven; entonces alzó la vista y lo vio.

Len… ¿qué haces aquí?

Preguntó el joven a quien la presencia de su primo en el lugar, le sacó de sus pensamientos. El chino no contestó, se limitó a mirarlo con sorna.

No te comunicaron la nueva decisión de Anna?

Murmuró tranquilamente el castaño.

¿La de darme vacaciones, que espero no sean de por vida?

Dijo el ojiverde con su característica ironía. Yoh suspiró y continúo con calma, mientras se sentaba en la silla, que se encontraba al lado de la que ocupaba su primo.

Es por tu bien… y el de Tamao.

¡Nos estabas espiando!

Los ojos verdes del chino, se iluminaron debido a la perturbación, que el comentario de su primo le causó.

No fue intencional, es que justo cuando iba por el pasillo, escuché sus risas… y pues, le dije a Anna.

Yoh sonrió y se encogió de hombros.

Así que no pudiste mantener tu larga lengua, dentro de tu bocota.

Le reclamó Len, con gesto amenazador, provocando una leve risita traviesa en Yoh.

Len¿no exageres sí, no es para tanto.

Agregó el joven moreno, con aires de inocencia.

No es para tanto, Yoh. Yo no escuchaba detrás de la puerta, cuando tú y Jeanne, pues… hacían… cosas.

El joven Tao, se ruborizó al pronunciar esas palabras, esto asombró al otro muchacho, quien al escuchar el nombre de la persona que tanto daño le había hecho, guardó silencio durante un buen rato, su mirada se oscureció notablemente… Jeanne¿Cuánto lo había herido, como le dolía… era como si un frío le penetrara duramente el pecho, como si de una daga se tratase y desde allí se desplazara por todo su cuerpo, invadiéndolo, llevándolo a la oscuridad. Len notó el visible cambio que la mención del nombre de la mujer de ojos rojos, produjo en Yoh y se arrepintió de inmediato.

Voy a olvidar que mencionaste ese nombre… y de todas formas, eso era diferente. Nuestra intención nunca fue molestarte, sólo quisimos, pues… que se dieran una oportunidad de vivir como un matrimonio normal. Ustedes dieron el primer paso, nosotros… marcamos el camino, ahora les toca nuevamente a ustedes, decidir si recorrerlo… juntos.

Su voz nunca lo traicionó, aunque parecía errante, pero sus ojos reflejaban el intenso dolor causado, por aquellos recuerdos que le atormentaban.

¿"Nuestra intención", "Nosotros"?... ¿Quiénes son "nosotros"… Anna y tú?

Len hizo que la conversación se encaminara hacia otro rumbo a propósito, con el fin único de alejar a su primo, de las penas que le agobiaban.

Sí… Anna y yo¿quién más?

Dijo Yoh, con mordacidad, al notar el entretenimiento de su primo, ante la situación que la extraña pareja de recién casados enfrentaba.

¿se arreglaron?... digo, después de lo ayer… pensé que…

Comenzó Len, mirando con interés el rostro del moreno.

No me lo recuerdes quieres, estoy luchando por olvidarlo, aun.

Lo cortó Yoh tan rápido como pudo. Suspiró profundamente.

Pero ¿Cómo¿Cuándo hablaron?... ¿van a intentarlo?... ¿y Hao?

El interés creció en Len, como si de espuma se tratara… y no pudo sino expresarlo en una lluvia de preguntas, que cayeron directamente sobre el pobre de Yoh.

Eso no es importante, ahora.

Afirmó el otro, con convicción

¿cómo que no es importante¿estás loco?... es importantísimo¡es un gran avance, Yoh!

El joven Tao, parecía emocionado ante los cambios que se produjeron, entre Anna y él.

No es un gran avance porque no va a pasar de ahí, el amor me golpeó una vez¿crees que voy a dejar que suceda de nuevo?

Dijo agriamente el joven Asakura, con firmeza y seguridad… si de algo había concluido, después de esa horrible experiencia, era que el amor no era para él. Ya lo había desechado totalmente de su vida.

Hay situaciones que no puedes prever, primo.

Contestó Len, de mala gana, lo que menos quería era que su primo se convirtiera en un amargado y que se condenara a una vida de soledad.

Este no es el caso, Anna no siente absolutamente nada por mi y yo no siento nada por ella, y creo que así estoy mejor… muy a mi pesar, con todo y lo que hizo, sigo enamorado de la "Innombrable", y aunque pueda llegar a olvidarla, que no lo creo… sí de mí depende, nunca jamás volveré a involucrar de esa forma mis sentimientos.

Su semblante no había cambiado, seguía siendo una mascara sin emoción, sólo animada por el brillo de sus ojos marrones… Len se preocupó, hablaba con una determinación exagerada y su voz aunque tenía un tono normal, llevaba consigo una nota extraña, al no estar acorde con su actitud.

¿Pero arreglaron las cosas, no?

Fue más bien una aseveración que un interrogante.

Sí… pero no te emociones, sólo fue una tregua. Si toda mi familia, depende de ella… dime que gano declarándole la guerra.

Admitió su intención, el joven castaño. Len quiso hacerle ver que con lo que no ganaba nada, era comportándose de aquella forma calculadora y errante, una combinación demasiado rara y perjudicial para cualquiera, pero Yoh no se lo permitió.

Yoh…

No insistas, Len. Más bien, deberías hacernos caso y aprovechar las vacaciones que ella tan gentilmente te está concediendo. Yo que tú, llevo a Tamao al viaje de luna de miel, que nunca tuvieron. Porque… ¿ya todo está bien, o me equivoco?

Su tranquilidad volvió, y pareció más asequible; Len esbozó una sonrisa de oreja a oreja, la felicidad se le salía por los poros, al joven chino.

No, Yoh… no te equivocas. Todo está muy bien, mejor que nunca… Estoy feliz, primo; yo amo a esa mujer. La amo.

Susurró con ensoñación, evocando a la mujer que le hacía perder la cordura.

Mmmmm, la verdad no me sorprende; yo siempre lo supe, sólo faltaba que ustedes se dieran cuenta, lo reconocieran y al fin, pudieran ser felices.

Le confesó Yoh a su primo. Len dejó volar su mente y habló con voz pícara.

Tal vez, tengas razón en lo del viaje…

Claro que tengo razón… ¿Me tomarás la palabra?

Yoh lo interrogó, rogando secretamente que así fuera, él adoraba a Tamao y a Len, lo respetaba y lo admiraba mucho… se merecían ser felices.

No sé¿Te vas a portar bien?

Inquirió Len a Yoh.

Si.

Asintió él, como si fuese un niño travieso.

¿No le darás dolores de cabeza a Anna, ni harás nada de lo que luego te arrepientas?

No, papá Len.

Lo miró de reojo, Len sólo sonreía con satisfacción.

¿Ni intentarás matar a Hao?

Agregó Tao, supremamente divertido.

Por él no te preocupes, ya recibió lo que se merecía, por estar tocando lo que no es suyo.

Una sonrisa maliciosa, cruzó el rostro del moreno por un instante.

Ciertamente eso no es suyo, pero tuyo tampoco.

Le aclaró él, sólo para ver como reaccionaría Yoh a sus palabras.

Pues no, mío tampoco… aunque creo, que si tiene dueño.

Concordó el muchacho moreno y castaño, volviendo a encogerse de hombros como si nada de aquello, le importara en lo más mínimo.

Vaya! Esa si no me la sabía… y ¿de quien se supone que es?

Exclamó Len con efusividad, dando grandes muestras de interés.

¿Recuerdas el muchacho misterioso, que se apareció en la boda?

La pregunta de Yoh era capciosa, a Len nada se le pasaba.

Sí, lo recuerdo. Parecía… algo triste.

Agregó el chino de ojos verdes, algo pensativo.

Creo que es de él.

La voz de Yoh, se volvió un susurro y su semblante oscureció un poco, o por lo menos eso creyó notar Len… ¿qué era eso¿nostalgia o tristeza?

¿Te decepciona eso?

Se atrevió a preguntar.

Ni un poco, no trates de buscar cosas que no siento, Len.

Contestó Yoh, con un tono seco, muy raro en él.

Yo no he dicho nada. Bueno cambiando de tema¿Hao sobrevivió?

Cada vez que sentía que tocaba una cuerda sensible en su primo, Len cambiaba magistralmente el tema.

Por supuesto, tampoco soy un asesino.

Exclamó el otro, con voz ronca, provocando la risa de su primo, al ver su molestia.

Jajaja… yo sólo decía.

Rió el joven Tao, mirando a su primo.

Entonces… ¿te irás de viaje?

Insistió Yoh nuevamente.

OK, si eso te tranquiliza… Tamao y yo, tendremos nuestra anhelada Luna de miel.

Declaró entusiasmado, el joven hombre de cabellos negros.

No sabes cuanto me alegra escucharte decir eso. ¡Felicidades primo, que te duré mucho.

Las palabras del castaño, no podían ser más sinceras, Len lo sabía.

Gracias, Yoh. Ya me voy… me están esperando.

¿Ah si?

Murmuró el moreno, con mucha picardía.

¿Yoh?

Le reprochó medio en broma, el chino.

Adiós Len, me saludas al ángel de la casa.

Agregó él, sonriente, poniéndose de pie, para despedir a su primo.

Como no, chao.

Se despidió de Yoh, estrechando su mano con agradecimiento, abrió la puerta con pulso firme y salió de inmediato.

Los ojos verdes con destellos dorados de Len Tao, reconocieron enseguida a la esbelta mujer rubia que pasaba justamente frente a su oficina.

Anna!

Hola Len… iba de salida. Un momento¿qué haces tú aquí?

Reaccionó repentinamente, recordando que él no debía estar allí. Su pelirroja acompañante supo de quien se trataba, y les dio la espalda intencionalmente, mientras ellos hablaban, fingiendo estar entretenida con una discusión que se efectuaba entre dos secretarias, que parecían haber extraviado algún documento importante… intentando no ser reconocida, por supuesto.

Vine a ver, como iba Yoh con todo.

Aseveró él.

Él estará bien. Pero tú debes regresar a casa, con tu esposa.

Indicó Anna, Len si que era terco, pensó divertida.

Sí, lo sé… a propósito, gracias Anna… por las vacaciones y por tenerme en cuenta.

Ya te las merecías, haces un magnifico trabajo Len.

Reconoció ella, y era verdad, Len Tao era un ejecutivo dedicado y brillante.

Hago lo que debo hacer. Ni más ni menos…

Dijo él con modestia, pero de pronto algo más… pareció llamar su atención, miró a la chica que se hallaba tras Anna, su memoria era excelente, por lo que no podía estar equivocado…

¿Matty¿Eres tú?

Dijo algo asombrado. La mujer cerró instintivamente los ojos, por un momento que no duró casi nada… pues se obligó a darse vuelta lentamente, para enfrentar a su interlocutor.

Len!... eh... hola, no te reconocí. Estás más guapo…

Exclamó ella, fingiendo sorpresa. Era muy buena actriz.

Él que casi no te reconozco, soy yo… ¿te estabas escondiendo?

Interrogó el joven de brillantes ojos verdes, que estaban clavados en su figura, inspeccionándola con curiosidad extrema.

¿Quién yo?... No¿Cómo se te ocurre¿por qué iba a estar escondiéndome?

No tardó en dar su respuesta, la pelirroja… fingiendo una inocencia, que parecía autentica.

Me dio esa impresión… estás distinta...

Le expuso sin reparos el joven, mientras Anna los observaba inquieta, no pensó que Len frecuentara a gente como Matty; no es que la rubia fuera una snob ni nada parecido, sino que ella no creía aun que aquel joven con aires aristocráticos, se codeara con gente tan simple y sencilla, como lucía Matty… era hasta inconcebible, que los Asakura bajaran de tan altas esferas, para ir a visitar a sus amigos de clase media.

Quise cambiar de look.

Afirmó ella, pasando una mano por el corto cabello y dirigiendo al joven una hermosa sonrisa, que le iluminaba el rostro.

Hace años que no te veía, sigues siendo muy hermosa.

La elogió sinceramente el chino, causando que Anna volteara los ojos con más mortificación y desespero.

Que lindo, gracias…

Respondió Matty, al cumplido que le dio el hombre buen mozo, que le miraba atentamente.

Lo digo en serio, Nunca más te volví a ver desde…

Len hablaba con seriedad maravillado al verla otra vez, Sin embargo Matty completó la frase inconclusa, ya que no se podía dar el lujo de permitir que el nombre de Hao, escapara de labios del chino de relampagueantes ojos.

¿La fiesta?

Sí, exacto, la fiesta…

"Está bien, ya fue suficiente", pensó Anna, quién no tardó en intervenir…

No entiendo¿ustedes se conocían?

Nos presentaron hace algún tiempo…

Se apresuró en decir Matty, sin dejar de mirar fijamente al chico de ojos verdes.

Matty es una de las financieras más brillantes, que he conocido en mi vida… ¿son amigas?

Len exclamó, haciendo que la mirada de Anna se clavara fijamente, en la pelirroja que se hallaba a su lado, para responder a la pregunta extendida por el apuesto muchacho.

Tenemos negocios en común… y hablando de negocios, creo que debemos irnos¿no, Matilda?

Le incitó con la mirada a responder, sonriendo falsamente.

Ah… Sí, Anna… Len, fue un placer volverte a ver, te cuidas. Me gustaría seguir platicando contigo, pero el bebé ya debe tener hambre…

Matty captó inmediatamente la directa indirecta, de la chica de duros y fríos ojos negros y lanzó aquel comentario, para provocarla… sabía que por alguna razón, no le había caído en gracia a la mujer que estaba a su lado.

¿Bebé?

Repitió asombrado Len Tao, se habría casado luego de que ella y Hao, dieran por terminada su relación. Aun así, resultaba extraño pensar en esa chica como alguien diferente a la novia de su primo, se les veía tan enamorados en aquel entonces, que era lógico pensar que el paso siguiente era el matrimonio… pero repentinamente, aquello terminó, y como Hao nunca daba explicaciones sobre su vida privada, él no se molestó siquiera en pedirlas.

Sí, es adorable... ¿verdad Anna?

Supongo.

Recitó la rubia, visiblemente fastidiada con la conversación… mucho más, con el hecho de que Matty usara ese término en especial, para referirse a Horokeu.

Chao… Me saludas a los viejos amigos.

Dijo Matty, acercándose a depositarle un beso en la mejilla al joven de ascendencia china.

Claro… adiós. Nos vemos en la casa, Anna.

Hasta luego, Len.

Fue la respuesta helada de la directora general de Asakura & Asoc., para luego desparecer de su vista, acompañada de la pelirroja, a quien al parecer todo el mundo conocía.

Hao no me lo va a creer, cuando se lo cuente!

Se dijo a sí mismo, Len Tao.

Dos lindas mujeres salieron del edificio, las diferencias entre ellas no podían ser más grandes a simple vista, una rubia de cabellos largos y ojos negros, que se asemejaban a dos perlas, duros y fríos; de rasgos clásicos y preciosos, vestida con elegancia y con un porte envidiable, orgullosa a más no poder y supremamente imponente. Cuya imagen hacía que la mirada de todos los hombres e incluso la de las mujeres, se dirigieran hacia ella, por una u otra razón… La otra, una pelirroja de sedosos y cortos cabellos, ojos picaros, expresivos y soñadores, que captaban hasta el más mínimo detalle de todo lo que a su alrededor se encontraba, vestida con total sencillez, dueña de una tranquilidad envidiable y una sonrisa como pocas, intrigantemente encantadora; además le rodeaba un aura de misterio y candidez que le hacía sumamente atrayente al sexo opuesto y que despertaba los celos en quienes pertenecían a su mismo género, era una belleza rara, pero aun así extraordinaria, lo que la hacía destacar y lucir aun más especial… Belleza que contrastaba extrañamente, con la que poseía, la mujer que caminaba a su lado.

¿De dónde conoces a Len?

Se animó finalmente a preguntar, la rubia vestida de negro.

Larga historia. Por aquí… ven, tomemos un taxi.

Le guío Matty, con tranquilidad nata.

Muchas gracias a todos, les pido un millón de disculpas y si eso no basta… sinceramente no sé que más hacer. ¿Tienen alguna idea? Jeje…


RESPUESTA A LOS REVIEWS

Gothic-Punki: Sí hermana… que bueno que me comprendes, por eso te quiero… TToTT. No me has mandado el mail, me voy a acostar porque hasta sentada me canso, y dile a Solshi que me tiene abandonada, que ya no sea mala y que la extraño un montón, claro a ti también… ah, antes que se me olvide, dale a Abby, un beso de mi parte… es grandiosa.

Tú también te me cuidas y te mando millones de besos, que te caigan encima… y te ahoguen, no, no es cierto, no podría vivir con la culpa luego.

Y Hao es MIO. Jeje… bye.

Te kero musho!

Andrea Nefisto: Eres del Perú?... que bien!... viva Sudamérica, viva el Perú, Viva Joanna y Aldo, y por supuesto tú!

Si yo pudiera elegir el lugar donde quisiera morir… seria el Perú, sería el Perú, sería el Perú… lalalala… me encanta esa canción. Viva Niche! Que buena rola!

Ejem… bueno, pasando a lo otro… pues no sé tú, pero yo si le metería mano in so facto si se embriagara, (suspiro) Hao!... ah, sí que interesante lo del libro ese, me parece muchísimo muy interesante. Y sí, tienes razón significa prácticamente lo mismo. Lo de Tamao, ella lo explicó y le doy la razón, imagínate vivir cinco años sin nada de nada, teniendo al súper bizcocho de Len como esposo, durmiendo a tu lado…. No puede haber peor tortura! Ufff, menos mal no me tocó a mí. Y en este capitulo por fin entra a la vida de la rubia, esa extraña e intrigante chica pelirroja, que pasara con ellas… ya lo verás… muajajaja!

Me alegra que te gustara el capitulo, espero que sigas leyendo y perdones la demora. Gracias.

Ire Yamichii: Sí, que viva el RenxTamao! Jaja… es una de mis parejas raras favoritas… me gusta lo nuevo, y lo interesante. Va a haber mucho más, te lo prometo… y lo hice con todo el gusto del mundo, espero que te siga gustando y me dejes un review. Un beso, sayonara.

Kami-Hao: Sí, mi querida discípula, sé que nunca eres objetiva con respecto a él… pero bueno, tú sabes que ellos tienen que sufrir, porque ese es mi trabajo. Bueno por eso no te preocupes, es imposible que mi Hao se quede solo si está conmigo, jeje… no ahora sí, hablando serio… ya tengo planes para él, así que tú no te preocupes y déjalo en mis manos. Sí, muchas gracias por tu apoyo, pero debo aceptar que sí soy muy perfeccionista y si no estoy feliz con lo que pongo, me siento muy mal… ¬¬ no señor, tu no me vas a obligar… yo soy tu master, yo te obligo a ti! Jeje… gracias por todo, por ser tan buena alumna, por ser una muy buena amiga, por escucharme cuando estoy triste… por todo eso y mucho más te adoro. Y pues sí, te merecías esa RESPUESTA, HICISTE MUY BIEN LA TAREA, TE SACASTE UN DIEZ.

Cuídate mucho, te quiere demasiado…

Tu sensei.

Maeda Ai: Sé que te gusta, y te va a gustar más… Horo es una parte muy buena del fic, yo adoro su forma de ser, es tan "hombre", jeje…

Va a provocar muchas cosas. Y sí, Yoh si está sintiendo algo por ella. La verdad es que si me ayudaría mucho volver a leer alguno de tus lemmons, a ver si así me sale otro… sobre todo para este fic, pues hay muchísimas parejas y necesito algo especial para cada una de ellas. Sí, tardé mucho y otra vez, volví a tardar… y espero que esta vez, valga la pena también. Muchas gracias por leer. De verdad aprecio todos tus comentarios. Espero que puedas darme uno que otro consejo, sobre como hacer los lemmons… jiji. Chao.

Love Hao: Yo la cuido, no te preocupes… me has convertido en la Babysitter oficial de JoJo, pero lo hago con muchísimo gusto, es que esta niña es tan especial… sabes que estoy utilizando psicología inversa con Yoh, ya todas piensan bien de él… aunque Hao es el número uno en mi corazón, pero su hermano también es lindo. Yo no los abandono, jamás…solo estaba esperando a mis neuronas, se fueron de vacaciones. (Darla: Regresen malditas a donde creen que van! TToTT Neuronas: pues obviamente tan lejos de ti, como podamos… nos recargas de trabajo, vamos a explotar! ) Ya lo ves, de tanto andar con tu hermana, ya se me está pegando hasta la manera de escribir de ella, jeje. Muchas gracias por tus buenos deseos, yo también espero que todo lo que te pase en la vida sea muy bueno. Chao, cuídate.

Priss: De veras siento que no haya HaoxAnna, pero no sé de pronto, esas cosas pueden cambiar…. No, la verdad es que este fic es tan extraño que ni yo misma sé que va a pasar. Sí, la verdad Hao está muy interesado en Anna, tanto que ya se está tomando a pecho toda esa situación, en la que se encuentra. Pues el lemmon, lo debo… lo sé, pero es que quiero que me salga medio romántico y pues no he podido aun, ya no te traumes… pero ya está en proceso y miles de gracias por el hecho de que este fic sea el único en el que prefieres un YohxAnna, más adelante te comentare mis planes sobre esta pareja… y te darás cuenta, que hice y por que. Aquí está al fin, la continuación, espero que te guste, porque sé que demoré mucho… pero he tenido que invertir mi tiempo, en otras cosas, de verdad lo siento… espero que ya no me demore más… ah, y el otro fic, ya lo actualicé. Léelo… bye.

F-Lover: Pues muchas gracias por decirlo, aunque fuera corriendo… y pues tarde pero aquí está la actualización.

Minamo: Bueno Minamo, NO, NO SE HA ACABADO. Muchas gracias por la espera… es que he estado en penumbras, pero ya le están llegando rayos de luz a mi cerebro. Aquí está el capitulo, ojala y te guste.

A Todos y cada uno de los lectores fieles de esta historia, pues de verdad muchísimas gracias por esperar tanto tiempo, les agradezco desde el fondo de mi alma, y les deseo lo mejor… ojalá y les guste. Ya saben espero sus reviews… que mi Dios los bendiga.