By: Darla Asakura
CAPITULO XVI
"ATRAPADA BAJO EL PESO DE LA CULPA"
Un taxi se detuvo justo frente a uno de los edificios más tétricos y tristes, que se podían ver en aquel vecindario de apariencia humilde, de él descendieron casi inmediatamente dos hermosas mujeres. La rubia miraba a su alrededor con extrañeza, mientras que la pelirroja se veía aparentemente ubicada dentro de aquel ambiente baldío, lleno de nostalgia.
¿Es aquí?
Murmuró entre dientes la hermosa y elegante mujer, a su acompañante, que le miraba realmente entretenida, debido a su reacción.
Sí¿Qué esperabas?
Le preguntó a su vez, la mujer, al tiempo que se dedicaba a guiarla hacia las escaleras que comenzaron a subir sin perder ni un segundo, ni siquiera para que la chica rubia, totalmente fuera de su hábitat natural, pudiera asimilar aquel cambio, que la tomó por sorpresa.
Este... no, nada.
Dijo Anna Kyouyamma, no muy convencida de lo que estaba haciendo. Acaso estaba loca, como se le ocurrió dejar que esa completa extraña le llevara hasta allí, sin tomar las precauciones del caso. "Ay, Anna te veo grave", se dijo así misma, mentalmente; justo antes de percatarse de la mirada de escepticismo que la muchacha de estatura media y cortos cabellos pelirrojos le dedicaba, al detenerse frente a una puerta de madera, algo maltrecha, que al parecer era la entrada del nuevo hogar de Horo Horo.
No eres buena mintiendo. Sostenme esto.
Exclamó Matilda, pasándole a Anna las bolsas de papel, repletas de víveres, sin previo aviso, volviendo a captar la atención total de la rubia, que sosteniendo las bolsas, la miraba con ganas de desaparecerla del mapa, debido al atrevimiento de aquella insufrible criatura y a las atribuciones que al parecer solía tomarse libremente y sin preguntar. Matty, sonrió para sí misma con frescura y miró de reojo a la rubia de ojos negros, sólo para asegurarse de que ese gesto de su parte logró que Anna dejara de lado sus dudas; al conocerla, pudo confirmar sus sospechas, no sólo era una mujer hermosa, no... era también muy, pero muy especial... y al saberse certera en sus suposiciones anteriores, también se atrevió a suponer que en ese preciso momento aquella elegante rubia, debía estar regañándose a sí misma, por haber dejado que triunfara el primer impulso que tuvo y seguirla hasta allí, sin más... después de todo, ella era una perfecta desconocida. Así que, tenía que hacerla volver a retomar la clara decisión de ponerla en su lugar, para que se olvidara momentáneamente, de cualquier idea rara que le pasara por su cabeza, como por ejemplo que todo aquello, pudiera ser parte de algún complicado plan de secuestro.
¡Oh no!
Murmuró Matty, tras buscar algo, en todos y cada uno de los múltiples bolsillos de su pantalón camuflado, al parecer sin éxito. Atrayendo nuevamente la atención de la mujer de mirada negra, hacia ella.
¿Y ahora qué?
Dijo Anna con voz, totalmente audible y clara, que denotaba el gran desinterés que sentía, por lo que pudiera ocurrirle a la otra chica.
Parece que dejé las llaves dentro.
Aclaró Matilda, encogiéndose de hombros, a lo que Anna emitió un hondo suspiro de fastidio, tratando de auto controlarse, no podía permitirse el lujo de mostrarle a la otra, lo mucho que le molestaba su comportamiento infantil; por lo menos, no, sin antes ver a Horo Horo.
Debes estar bromeando.
Se limitó a contestar rudamente la rubia.
No, mucho me temo que no.
Se apresuró a contestar Matty.
Toca y ya, no sé que esperas.
Ordenó fríamente, mirándola de reojo.
No quería despertarlo, casi no durmió y no quería, pues...
Comenzó a explicarse la pelirroja, pero se vio interrumpida por la otra mujer, que conservó el hielo en su voz.
Acaso la idea no era, que estuviese despierto cuando yo hablara con él¿o querías que me escuchara, mientras mi voz se colaba entre sus sueños?
Tienes razón, que bruta soy... a veces.
Sonrió traviesamente Matty, ante la idea expuesta por la rubia, que le miraba duramente.
Por lo menos lo reconoces.
Repuso Anna, con indiferencia, sin quitarle la vista de encima.
Son ideas mías, o no te caí muy bien que digamos.
Se atrevió a preguntar Matty, con suma seriedad... borrando por completo todo rastro de sonrisa de sus labios. Anna la miró con hostilidad e ignoró la pregunta implícita en la oración que expuso la mujer que la observaba, algo contrariada.
Bueno¿vas a tocar el timbre o lo hago yo?.
No respondiste a mi pregunta.
Volvió a hablar Matilda, con la misma firmeza que reflejaba la voz de la rubia. Anna se cansó de esperar que ella se decidiera a ir a tocar el timbre, así que cumplió su promesa; le regresó a Matty las bolsas de papel, sin ningún tipo de sutileza y tocó el timbre varias veces, antes de darse vuelta para enfrentarse a la pelirroja, haciendo usó de toda la ironía que podía expresar en una oración.
Ahhh¿es que era una pregunta?
El que calla otorga...
Respondió Matty con tranquilidad, sin dejar de mirarla.
Así es... saca tus propias conclusiones.
Repuso rápidamente la otra mujer, sin molestarse ya, en disimular la rara aversión que sentía, hacia aquella chica, quien realmente no había hecho nada para merecerla, lo que la hacía sentirse una bruja, pero es que no podía evitarlo, algo no le permitía comportarse más que como una odiosa Madonna frente a esa hermosa, pero intrigante pelirroja.
No entiendo... ¿Por qué les caigo mal a todos?
Se preguntó a sí misma la chica, pero lamentablemente Anna la escuchó y se encargó de aclararle aquel punto.
Qué raro¿no?
¿Qué quieres decir con eso?
No es obvio, Ma-til-da. Todos no podemos estar equivocados.
Le expuso ella, arrastrando las palabras a propósito y hablando pausadamente, como si de no hacerlo, Matilda fuese incapaz de comprender a que se refería.
Oh¿estás insinuando, que hay algo malo conmigo?
Dijo Matty, sin poder aun, llegar a contemplar aquella posibilidad.
No lo puedo creer, creo que tu cerebro si está funcionando después de todo.
Le restregó Anna, ácidamente, dirigiéndose nuevamente a tocar el timbre, ya que nadie daba señales de vida todavía. Al darse vuelta para enfrentar a la otra chica, pudo ver como el rostro de Matilda, se había convertido de un momento a otro, en una máscara sin emoción, al punto que Anna incluso llegó a asustarse por una fracción de segundo, su mirada tenía un brillo extraño que solo había vislumbrado, una vez... en los ojos de su esposo. Era como si las sombras se apoderaran de la persona momentáneamente y esta fuese capaz de hacer cualquier cosa, pero la pelirroja solo se limitó a hablar firmemente.
Mira Anna, si algo está ocurriendo entre Horo y tú, es solo entre él y tú, yo estoy fuera¿Me hago entender?... y deja de hablarme como si pensaras que soy retrasada.
Tú eres la que insiste en demostrar lo contrario.
Volvió a tentar su suerte la Kyouyamma, dándole la espalda para continuar en su tarea de presionar una y otra vez el timbre, ya cansada con toda esa conversación y mucho más de la compañía que tenía.
Ahora mismo vas a decirme, por qué de pronto estás tan agresiva.
Le instó la muchacha pelirroja.
Si te crees tan lista, por qué no lo deduces. Aunque en realidad es tan obvio, que cualquiera podría darse cuenta... incluso alguien como tú.
Le retó Anna, sin dejar de lado la seguridad que le caracterizaba siempre.
Si es tan obvio, por qué mejor no me lo dices y ya.
Matilda estaba a punto de ceder ante las inmensas ganas de poner en su sitio a aquella rubia, que al parecer creía ser mejor que ella en todos los aspectos y sinceramente esa actitud de superioridad, ya le estaba hartando.
Está bien... te lo diré, a ver si así te callas, de una buena vez. Pienso que tú...
Comenzó Anna a decir, ante la atenta mirada de Matty, quién esperaba ansiosa esa respuesta; respuesta que no pudo escuchar, puesto que en ese preciso momento la puerta que se hallaba cerrada, se abrió de par en par, dejando ver a un hombre joven, alto y buenmozo, que había sido atraído por los frecuentes timbrazos, y del que ya las dos jóvenes se habían olvidado por completo, al sumirse en su actual conversación.
¿Qué creen que están haciendo?...
Exclamó algo furioso Horokeu, debido al escándalo que había armado su impertinente visitante, antes de reparar en la mujer rubia cuyos oscuros ojos no cesaban de recorrer su cuerpo, sin detenerse un segundo.
¿Anna?
¡Horo¿Qué te pasó?
Fue lo único que pudo pronunciar la chica, quién al ver el estado en que se encontraba su amigo, se olvidó de Matty instantáneamente y prácticamente corrió hacia él para asegurarse de que no se trataba de nada grave.
No es nada¿qué haces aquí?
Dijo el joven, apartando el rostro del suave tacto de ella y evitando mirarla a los ojos, aquellos ojos que adoraba. Al verla ahí, solo pudo constatar que todo estaba igual, que fuera de las paredes que conformaban aquel sencillo apartamentito, todo había continuado de lo más normal para el resto de la humanidad y que sólo él fue afectado, su vida fue la única que se detuvo; en ese momento sintió que ya no tenía lugar en ese mundo y se sintió pésimo.
Yo... eh, vine... a
Anna no supo que decir, no encontraba las palabras, el verlo ahí, la llenó de una gran felicidad y de lo único que tenía ganas era de abrazarlo, pero su extraño rechazo y aquella indiferencia que veía reflejada en sus ojos, fueron un duro golpe que no esperaba.
Matilda por su parte, se sentía incomoda con la escena que presenciaba, pudo observar como los ojos de Horo cambiaron al ver a Anna, se notaba que estaba luchando por no demostrarle sus sentimientos a la rubia, él era increíble, nunca conoció a alguien con tanta determinación, ni en sus diez años como agente especial. Horokeu Usui se merecía ser feliz y Anna era la mujer perfecta para él, después de conocerla ningún hombre podría dejar de pensar en ella con facilidad; se odió a sí misma, al reconocer un sentimiento que hacía más de un año no sentía, la impotencia... " ¿Impotencia, Matilda reacciona¿que demonios te importa a ti, si ellos deciden estar juntos o no?... son el uno para el otro ¿No?. Además esto, precisamente esto, era lo que tú pretendías al ir a buscarla", se dijo... "Sólo respira y sigue adelante", pensó obligándose a seguir de largo por la puerta que él mantenía abierta, sin mirar a la pareja y volviendo a sentirse inconforme consigo misma, puesto que recordó el hecho de que estuvo a punto de perder los estribos, hacía poco, mientras sostenía la conversación con Anna.
Mejor entra.
Exclamó Horo, al darse cuenta de que Matty ya había entrado y que ellos seguían allí fuera y de pie. Horo miró a Matilda, con una expresión no muy fácil de interpretar, para luego hacerse a un lado y permitir el paso a la rubia, fijando en ella su oscura y profunda mirada, más ella solo le observaba como tratando de descifrar lo que le ocurría. El brillo peligroso que siempre pendía en sus frías orbes oscuras, cuando estaba al borde de la furia, se esfumó cuando vio directamente a los ojos negros de la chica dorada, en el momento mismo, en que la otra chica seguía su camino hacia la cocina, sin mirar atrás ni una sola vez.
Horo... yo...
Empezó la mujer, después de analizar el rostro del muchacho, sus gestos... estaba más pálido de lo normal, presentaba visibles contusiones, que al parecer ya estaban sanando; además vio que el joven se hallaba apoyado en una especie de bastón, lo que eran claros indicios de que algo le había sucedido. Horo no volvió abrir la boca , hasta que sintió desaparecer por completo, la presencia de la pelirroja.
Anna¿a qué viniste?; ¿no deberías estar disfrutando de tu luna de miel?
Dijo él, alejándose al percatarse de que ella pretendía volver a tocarlo. Sabía que no podría soportar la tortura de sus caricias, y por eso lo hacía, debía mantenerse firme.
Estaba preocupada por ti. ¿Quería saber como te encontrabas?
Le habló la chica con total franqueza, sin dejar de observarlo.
No me digas que sólo por eso, suspendiste tu viaje de recién casada.
Expuso él, con una sonrisa maquiavélica acompañando a sus palabras y que iba dirigida única y exclusivamente a ella.
No... ¿Qué te ocurre Horo?
Le preguntó quedamente Anna, al percatarse del sarcasmo que muy pocas veces le vio expresar al chico en el pasado y que está vez era fácil de reconocer en sus palabras.
¿Qué podría pasarme, Anna, estoy en perfecto estado¿o es que eso tampoco puedes verlo?
Le repuso el joven, como si aquella situación tan tensionante fuera habitual entre ellos.
Claro que veo, por eso pregunto... esperando que tal vez, te dignes a contestarme .
Dijo Anna, tratando de ignorar la clara insinuación en las palabras de él.
¿por qué?
Le soltó de repente, confundiéndola sobremanera.
¿Cómo así?
Interrogó ella.
¿Por qué tendría yo, que contestar a tus preguntas?
No entiendo.
Él la miró fijamente, sin expresar nada en aquella mirada de la que la hizo objeto, antes de dedicarse a explicarle, con la misma frialdad que le caracterizaba a ella, pero que muy pocas veces, utilizaba con él.
Es fácil, y estoy completamente seguro de que una mujer con el soberbio intelecto que tu posees, no tendrá ningún problema para entenderlo.
Habló con resolución, aquel joven tan importante en su vida, dejándola cada vez más confundida, por lo que no tardó en preguntar, ya hastiándose de los rodeos que él daba.
¿A qué te refieres con eso, Mira Horo Horo... deja de hacerte el interesante y más bien, explícame ¿de dónde salieron todos esos moretones y qué rayos haces con ese intento de mujer, cuando deberías de estar en Italia, con tu hermana.
Le espetó ella, de una forma bastante cruda, ya perdiendo la paciencia. Él sonrió abiertamente y poco a poco fue acercándose a la chica, hasta que quedó muy poca distancia ente los dos.
Eres increíble, Anna... nunca dejas de sorprenderme.
Con tranquilidad fría el chico de cabellos celestes, que en ese instante llevaba algo revueltos, la miraba fijamente, al tiempo que con una de sus grandes y fuertes manos, acariciaba levemente una de las mejillas de la mujer que amaba desesperadamente, con dulzura inmensa. La chica no emitió sonido alguno, sólo le permitió a Horo hacer aquello, pero aun mantenía en sus ojos reflejada la necesidad de una explicación, por parte del ainu.
Eres tan hermosa.
Prosiguió él lentamente, mirándola como si quisiera grabar cada detalle de su rostro.
Tan inteligente...
Las palabras de Horokeu Usui eran un arrullo para la chica, fueron dichas con sumo cuidado y ternura... Anna no dudaba de ninguna de sus palabras, no podía moverse, aunque sabía que debía hacerlo, pues ya se sentía mareada por el aroma tan varonil que desprendía el hombre que tenía frente a frente, y del que nunca se había percatado tanto como en esos momentos. Horo se inclinó hacia ella, el espacio entre sus rostros era solo de escasos milímetros y Anna creyó reconocer la intención del joven al hacer aquello¿acaso quería besarla?... Pero él sólo la miraba y cuando la chica pensó que realmente no podía ni quería hacer nada para evitar aquel posible beso, Horo Horo detuvo la inconsciente caricia, que no había podido reprimir debido a la intensidad de sus sentimientos hacia la chica, trayéndola de nuevo a la realidad.
Y tan, pero tan... ingenua.
Terminó su oración, poniendo una prudente distancia entre él y los ojos oscuros que le hipnotizaban.
En verdad piensas que debo darte explicaciones de mis actos, cuando dejaste muy en claro que yo no soy nadie para pedírtelas a ti... que solo soy un idiota más, engrosando el número de aquellos, que lamentablemente creyeron que podían significar "algo" en tu vida y muy tarde se dieron cuenta que no tenían más valor para ti, del que representa un cero a la izquierda.
Continuó explicándole el ainu, tranquilamente, aunque en su interior se estaba llevando a cabo una batalla épica, entre el amor que sentía por Anna y todo el veneno que le recorría desenfrenadamente por todo su ser y que le estaba matando, causado por la rápida unión de ella con un desconocido cualquiera y también por el hecho, de que a pesar de que siempre estuvo a su lado, ella jamás le ofreció la oportunidad de demostrarle la magnitud de sus sentimientos. Las palabras de Horokeu salieron de su boca, para ir a estrellarse y retumbar en la mente y los oídos de Anna, quién pestañeó perpleja, antes de poderle contestar con algo, al anterior comentario del joven del norte.
Eso no es cierto, Horo... sabes que no es verdad.
Titubeó por primera vez la controlada rubia.
¿Cuál parte?
Volvió a sorprenderla el hermoso y fuerte muchacho, con esa sonrisita que ella ya comenzaba a odiar.
Yo no juego con las personas, y tu... y tu...
No pudo terminar, pues nuevamente él se hizo escuchar levantando el tono de su voz, muy por encima de la de ella, ahogándola.
Y yo?... y yo que?... ¿qué vas a decirme?... ¿una mentira piadosa... ahora?. Una gran mentira que te permita seguir manejándome¿pues adivina que Annita, no estoy dispuesto a escucharte... ya no, no voy a dejar que me enredes con palabras bonitas, porque de seguro ahora intentarás explicarme lo mucho que valgo para ti, y porqué te preocupabas por mi. Pues no te molestes, porque sé que no es cierto...
La manera en que Horo le hablaba, le hería profundamente, no podía creer que él, su mejor amigo, pensara todas esas cosas de ella. No, no podía ser... buscó nuevamente las palabras que le permitieran expresar todo lo que sentía, lo mucho que él le importaba.
Pero es verdad, si me preocupo por ti... incluso, más de lo que debería, tu eres el único que me... yo...
Yo que Anna, nunca permitiste realmente que fuera parte de tu vida... no pretendas hacerme creer lo contrario.
El mayor de los Usui, seguía reacio a escuchar lo que ella quería decirle, a creerle... y entonces Anna se desesperó y explotó gritándole de tal forma, que hasta se sorprendió a sí misma.
El que no te quiera de la forma en que tu deseas, no quiere decir que no lo haga. No sabes lo mucho que me ha dolido saber que te he hecho daño... pero YO SI TE QUIERO... Y DE VERDAD... MI CARIÑO SI ES REAL, NO COMO EL DE ELLA QUE SE DEDICA A CONSOLARTE POR LAS NOCHES, CUANDO ESTÁS INQUIETO... pero si es sincero.
El muchacho le miró perplejo, pues no sabía a que se refería la mujer con eso.
No tengo la menor idea de lo que estás hablando...
Le replicó él, esta vez con desgano.
Ay... por Dios, Horo... Cínico, si que no. Sabes muy bien de que hablo... te has estado acostando con esa pequeña cualquiera, desde que decidiste desaparecerte de nuestras vidas...
El abrió los ojos más de lo normal, pero sólo por el tiempo que le tomó asimilar lo que ella le había dicho.
Ella no es ninguna cualquiera.
Afirmó él, recordando que no sabía mucho de Matilda ni de la vida que llevaba, pero no parecía del tipo de mujer que comerciaba con su cuerpo, de eso si creía estar seguro. Aunque él no tenia mucha experiencia con mujeres de esa clase, después de todo.
No pareces muy convencido... además que clase de mujer mete a un hombre al que acaba de conocer y del que no sabe nada, en su cama.
Anna ya no gritaba, pero igual mantenía su voz, como dos niveles por encima de lo normal; en su interior, deseaba que la tal Matilda, pudiera escucharla.
Una mujer excepcional... Anna.
Horo Horo otra vez asestó directamente al control de Anna, con este último comentario, debilitándolo.
¿Qué?
Esa clase de mujer lo hace.
Volvió a defender a Matty, el muchacho... quién a decir verdad, no supo ni porqué lo hacía, sólo se dejaba llevar por lo que sus instintos le gritaban, y era cierto, todo lo que decía de la mujer pelirroja, a la que casi ni conocía, estaba seguro de que era cierto... Matilda nunca preguntó nada fuera de lo normal, a pesar de que él siempre se quejaba de que era demasiado parlanchina, lo ayudó sin conocerlo, sólo porque le nació hacerlo y además, apartando el hecho de le encantaba sacarlo de quicio con sus miles de conjeturas, que para el colmo de males, resultaban siendo verdaderas, casi en su totalidad... trataba de hacerle sentir cómodo y a gusto, e incluso soportaba sus malos tratos y los constantes insultos de los que era objeto, por parte suya.
Me parece inaudito, que estés defendiendo una clase de comportamiento que antes de verdad abominabas.
Le reprochó Anna, mirándolo como si no lo conociera en lo absoluto.
Las cosas no siempre son como tu crees, Anna.
Se limitó a decir, el muchacho de ojos oscuros.
¿Ah no, entonces explícame como son las cosas, por que yo no le veo la lógica. ¿Qué es exactamente lo que la hace tan excepcional?
Le desafió ella, aunque en el fondo realmente quería escuchar que era aquello que hacía tan especial a la pelirroja, frente a los ojos de su amigo e incluso ante los propios; pues sinceramente, ella sentía que de verdad, esa mujer que se encontraba en la cocina, si tenia algo que le destacaba del montón, lo supo desde el primer momento en que la vio, quizá fue eso... el saberla especial, lo que le ganó su desconfianza, casi de inmediato. Pero Horo Horo sólo guardaba silencio...
¿Qué pasó te comió la lengua el ratón?
No.
Respondió él, con cierta exasperación ante la incitación de ella.
Entonces...
Simplemente acabo de recordar, que no tengo porque intentar congraciarla frente a tus ojos. Quizá esto sea nuevo para ti, pero no todo gira a tu alrededor. Nadie está obligado a vivir bajo tus principios, ni bajo tus conceptos... y no todo el mundo necesita tu aceptación, Anna. No eres Dios...
Le aclaró con claro desprecio a la chica, cuyos nervios volvieron a alterarse ante su audaz respuesta.
¿Qué demonios te hizo esa maldita bruja, también te peleaste por ella... ¿es por eso que tienes esos golpes?
Le espetó duramente.
Sí. Me peleé con ella, y perdí. Es por eso que ahora soy su esclavo y fiel servidor, me parece que cambié de ama, nena... y como ya no tienes ningún poder sobre mí, me temo que deberás disculparme, es hora de mi próxima sesión de azotes, y ya logró distinguir el inconfundible sonido del látigo.
Dijo él con cinismo y desdén, Anna lo odió con todo su ser en ese instante, y detestó también a la mujer, que creía la culpable de todo aquello. No quería aceptar algo que sabía a la perfección, que a quién verdaderamente odiaba era a sí misma, ella era la única culpable, su comportamiento trajo como consecuencia lo que ahora ocurría, sin embargo el orgullo no le dejó permanecer callada ante la respuesta del muchacho que le miraba desdeñosamente.
Imbécil... de verdad nunca pensé que podrías llegar a ser tan tarado, como para negarte a la realidad; te estás comportando como si jamás hubieses tenido un cerebro, me decepcionas Horo, esperaba más de ti.
Adiós Anna. No te molestes en volver muy pronto.
Anna no esperó a que le indicaran el camino, estaba de verdad enfurecida, como hacía mucho tiempo no lo estaba. Del alivio que le produjo encontrar a Horo "Sano y salvo", no quedaba nada, fue reemplazado totalmente por la tristeza al escuchar, lo que nunca pensó escuchar de su boca... que no se molestaría en explicar los motivos que le llevaron a comportarse de una manera tan absurda, que ella ya no formaba parte de su vida, y luego de nuevo, cambió un sentimiento por otro, ya no era tristeza... ahora era rabia; una ira que había dejado de sentir hace mucho tiempo y que pensaba que ya había superado, el enojo que le producía saber que otra mujer la había remplazado en el corazón de un ser querido, el enojo que le producía tener la certeza de que Horo Horo estaba haciendo hasta lo imposible por erradicarla de su vida, como si de una mala hierba se tratase y lo peor... que ubicara a otra, por encima suyo. Sólo había sentido aquella sensación una vez en el pasado, cuando se enteró de la peor forma, que no era la primera en el corazón de su adorado prometido, que de hecho nunca lo fue... cuando al ver como Liserg la cambiaba por Tamao, se le derrumbó su pequeño mundo, con la misma facilidad con la que un castillo de naipes es arrasado por el viento y decidió entonces vivir en una total abstinencia sentimental, lo cual tampoco estaba dando muy buenos resultados... Pensó en Hao y la manera en la que le descolocaba su muy bien planeada vida... Pensó en Yoh y la ternura tan inmensa que le hacía sentir, la paz que representaba para ella, claro, cuando quería... y pensó en Horokeu... su amigo, su hermano... sí, siempre estuvo segura de lo que significaba en su vida, una figura fraternal, un hermano mayor... sin su apoyo incondicional hubiese estado perdida, él nunca le exigió nada, siempre estuvo cuando lo necesitó. No, nunca hubo presiones ni dudas por parte de él, que le mostró completamente su alma, mientras que ella, ella en cambio le pago con desconfianza.
¿Por qué¿Por qué entonces le carcomía y mortificaba, que él al fin se cansara de esperarla, y buscara a alguien más, alguien a quien entregarse por completo y sin miedo a ser rechazado, como sin lugar a dudas, ella lo hubiera hecho. Todo lo que él dijo le dolió tremendamente y al recordarlo, los ojos inmediatamente se le anegaron de lágrimas, porque la gran mayoría de las cosas que le restregó el joven ainu eran totalmente ciertas, ella lo dejó fuera siempre, por miedo... sí, eso era, miedo... miedo; toda su fortaleza era una gran fachada, ahora lo sabía, acababa de entenderlo, pero aun así se mantenía en negación... Tuvo miedo, miedo de verdad a que otra persona se colara en su corazón, miedo a ser vulnerable, a volver a salir herida... y fue él quien terminó pagando los platos rotos de su cobardía, él, por ser el hombre más cercano a ella, por ser el hombre del que pudo enamorarse locamente, de haberse dado una segunda oportunidad para amar.
Oh, por Dios Horo... te hice tanto daño.
Anna Kyouyamma, ahora Asakura, no pudo retener por más tiempo las lágrimas... le dolía tanto saber que era la responsable del sufrimiento de aquel joven, que le embargó un horrible sentimiento de culpa, al tiempo que una enorme sensación de pérdida, se abrió paso en su interior, invadiéndola totalmente.
Había alejado sin querer, a una de las personas más importantes de su vida. Él ya había decidido sacarla de su corazón y ella sabía perfectamente, que cuando él tomaba una decisión... ya no había marcha atrás; lo había dejado ir y no existía nada que pudiera hacer para recuperar, por lo menos, su amistad.
Matty aun se hallaba en la cocina, entretenida mientras sacaba el zumo de las jugosas naranjas, había escuchado gran parte de la conversación, al parecer la parte final; las palabras de Anna, solo lograron reafirmar su teoría de que la joven rubia, sintió una terrible aversión por ella desde un comienzo, más todavía al enterarse de la situación en la que ella y Horokeu se encontraban...
Nunca fue buena haciendo amigas. En su adolescencia, su personalidad, mezcla de misterio, picardía y hasta cierto punto infantilismo, le había acarreado más de un problema, sobre todo porque parecía tener un imán para atraer situaciones extrañas y sumamente comprometedoras, con algunos de los chicos más guapos, con quienes al final, no tenía nada que ver. Sonrió al recordar la ultima vez que le sucedió algo como eso... Fue en el baile de graduación, cuando Marion Phauna, a quién acababan de nombrar reina de la promoción, le encontró desenredando una de las pinzas que utilizaba aquella noche para sujetarse la larga cabellera, de la hebilla del cinturón de Aarón, su novio... y todo porque ella había resbalado, y él, de caballero, impidió que se fuera de cabeza a la piscina, pero al inclinarse para sostenerla... Oops, se atascó y ella casi se arranca el cabello de raíz, al intentar levantarse, luego él se movió, para no dejarle caer, tropezando con la pata de una silla cercana y no supo dónde rayos metió el pie, pero cayó aparatosamente hacia atrás, llevándosela consigo por supuesto y terminó allí, luchando por zafarse... mientras llegaba la novia, que después de ser coronada, al no verle, le buscaba desesperadamente y acertó a hallarlos en el momento en que él yacía recostado de espaldas en el suelo y muerto de risa por lo que había sucedido y ella estaba rodilla en tierra, con la cabeza metida en su entrepierna, peleando desaforadamente por soltarse el hermoso cabello, que se le acababa de enredar aun más y más colorada que un tomate, al encontrarse en aquella "inocente posición"... que ahora sí, viéndola desde otro ángulo bastante lejano, daba la impresión de que "no habían encontrado un cuarto de motel lo suficientemente barato, para hacer porquerías"... como les dijo el rector, cuando gracias a los gritos que profería la chica más guapa de toda la preparatoria, la fiesta se trasladara al lugar de los hechos, antes de que ella lograra terminar de liberar su cabello, también gracias a los jaloneos y los golpes que la susodicha reina le proporcionaba, por encima del cuerpo de su apuesto novio, que intentaba protegerla de los constantes ataques de Marion.
Matilda rió para sí y la burla se vio dibujada en su hermoso rostro... ¡Qué tiempos aquellos!
¿Te divertiste?
¿Cómo?
Fue lo único que logró decir la chica, cuya sonrisa se desvaneció al analizar el semblante oscuro del hombre que acababa de irrumpir en la cocina, sacándola de su ensoñación.
Nada, de seguro que si lo hiciste. ¿Por qué, Te gusta torturarme... ¿Es eso?
Interrogó nuevamente el chico, sentándose frente a ella, del otro lado del mesón.
Horokeu... no sé de qué hablas.
Contestó ella con honestidad.
No me tomes por idiota, no resisto que lo hagan... ¿por qué buscaste a Anna¿Cómo supiste donde encontrarla?... ¿Cómo te enteraste de su existencia, en primer lugar?
"Así que se trataba de Anna, como no pudo imaginárselo", pensó algo fastidiada Matilda.
Eso no importa. Sólo quise ayudar... ayudarte.
Exclamó, continuando con su labor de exprimir naranjas, sin preocuparse en mirarlo.
No mientas... ¿Yo acaso te pedí que lo hicieras, porque no recuerdo haberlo hecho.
Dijo él elevando mucho más el tono de su voz, después de apartar tan bruscamente el recipiente que utilizaba la pelirroja para hacer el jugo de naranjas, que rodó por la mesa y fue a estrellarse contra el piso de la cocina, derramando todo su contenido.
Tal vez no lo hiciste con palabras, pero todo tu ser rogaba por verla, por hablar con ella... así que yo...
La chica levantó la mirada ante la hostil acción del muchacho, y comenzó a explicarse con una serenidad increíble, esa que tanto le molestaba a él...
Así que tú, nuevamente te tomaste la libertad de meterte en mi vida... sé que te la debo, no lo puedo olvidar, tú nunca dejas que lo olvide, pero eso no te hace mi dueña, no implica que tomes decisiones, que son sólo mías. Y no me interesa con que intenciones lo hiciste, ver a Anna en estos momentos, no me ayudó en lo absoluto.
Dijo él, levantándose rápidamente con un movimiento casi felino, ella se levantó también y volvió a intentar hacerse escuchar, pero él no quería oír nada.
Horokeu no lo hice para lastimarte, esa no fue...
No me interesa.
Le repitió cortante y se dirigió hacia la puerta, solamente para detenerse a medio camino para decirle con voz, ya más modulada.
A mí no se me olvidan las cosas con facilidad, mucho menos las deudas, y sé que te debo demasiado, Matilda, estoy consciente de ello... algún día te pagaré todo lo que has hecho por mí; no con dinero, por supuesto... Algo me dice que no lo aceptarías... pero ya encontraré la forma, te lo aseguro.
Él continuo luego su camino hacia la puerta, mientras que ella lo observaba marcharse sin intentar hacer nada para evitarlo, para luego dejarse caer nuevamente en la silla que ocupada, sintiéndose extrañamente derrotada.
Una bella muchacha de cabellos largos y azules, se encontraba ya más calmada, explicándole los motivos de su estado de depresión al muchacho que la sostenía entre sus brazos, quién le miraba con ternura.
Las cosas no podrían empeorar. Me siento muy triste, Liserg, muy mal...
Él la contempló tranquilamente, mientras acariciaba una y otra vez el cabello de la chica.
Pilika, quisiera decirte que todo va a estar bien, de verdad, desearía que así fuera... pero lamentablemente, la vida me ha enseñado, golpe tras golpe, que las cosas no siempre salen como esperamos... pero también me ha susurrado al oído, que hay que seguir siempre adelante y tener fé.
Ella dejó de mirar el aparato telefónico, del otro lado del salón y se dedicó a observarlo a él, con fijeza, tratando de analizar sus palabras. ¿a qué golpes se referiría Liserg, Pilika quedó intrigada, "Espero que algún día me tengas la suficiente confianza, como para contarme que te ha ocurrido", pensó.
Debes tener mucha fé, Pili... mucha.
Repitió él quedamente.
Quisiera hacerlo... pero a veces me siento desfallecer, se me resquiebra la voluntad y la seguridad de la que siempre he gozado, suele abandonarme en situaciones como esta. No creo poder hacerlo sola, ni soportar esto...
Volvió a hablar ella, algo impaciente, dejando de mirar a Liserg, para fijar su mirada nuevamente al frente.
Lo harás, tú eres muy fuerte, eso se nota... pero en algo si te equivocas, no estarás sola, yo me quedaré contigo el tiempo que lo necesites. Claro... si tú me lo permites.
Pero Liserg, tú tienes cosas que hacer en Londres, no me gustaría abusar de tu confianza...
La replica de Pilika no se hizo esperar, apenas y conocía a Liserg sin embargo, sentía que podía confiar en él ,ciegamente, pero de todas formas, no dejaba de sorprenderle que él se ofreciera a quedarse en Italia, sólo por hacerle compañía.
Hey, pensé que ayer habíamos quedado en que seríamos amigos... los amigos siempre están cuando se les necesita. Tú me necesitas ahora, así que aquí me quedo.
Respondió él, fingiendo estar ofendido, para luego mostrarle a la chica una hermosa sonrisa, él sólo deseaba que Pilika le permitiese estar con ella... mirar su rostro, escuchar su voz, le hacía tanto bien. Reconocía que al principio, estaba algo predispuesto, nunca había compartido tanto y en tan poco tiempo con una mujer, después de lo ocurrido con Anna; pero Pilika fue deshaciendo rápidamente sus temores, hasta que estos, casi hubieron desaparecido y desde entonces no encontraba como sacarla de sus pensamientos, hasta que terminó allí, buscándola otra vez.
¿De verdad, quieres ser mi amigo?
Le preguntó ella, extrañada por la insistencia del chico.
Pues, la verdad... no.
Ah?
Ella abrió la boca, pero no pronunció más que eso. Él la miró divertido por el gesto de ella y le aclaró con naturalidad.
Me gustaría ser más que un simple amigo para ti, pero este momento no es el más conveniente para hablar sobre eso.
Ella dudó un instante antes de volver a hablar, tratando de aparentar más tranquilidad de la que sentía, a decir verdad, estaba muy nerviosa¿Qué había querido decir Liserg con eso?
¿Estás tratando de decir... que te gusto?
Él sonrió aun más, antes de responder.
¿Gustarme?... me encantas Pilika, pero sé que ahora, lo único que de verdad necesitas es un amigo, alguien que te escuche y te apoye... y es eso precisamente, lo que yo pretendo ser, un buen amigo; así que te pido por favor, que trates de no pensar en lo que te acabo de confesar...
Liserg derramaba encanto, era increíblemente dulce y Pilika se sentía prácticamente trepada en las nubes, le había dicho que le encantaba, sería posible que la vida le hubiera guardado aquella sorpresa, algo que realmente nunca se esperó... De igual forma, no pudo evitar sonrojarse, él estaba loco, como iba a hacer ella, para no pensar en lo que él acababa de decirle.
Supongo que puedo intentarlo.
Dijo al fin, enderezándose en el sofá, él guardó silencio, sin dejar de observarla, satisfecho por el efecto que sus palabras habían tenido, en esa bella muchacha, que desde el día anterior le conquistó con su dulzura e inteligencia.
¿por qué tarda tanto en llamar Anna?
Soltó ella impacientándose una vez más, al ver que el teléfono no sonaba y también para romper el silencio que de un momento a otro comenzó a reinar entre los dos.
¿Anna?
Exclamó el joven inglés, a quién se le tensaron por un momento los nervios. Siempre sucedía lo mismo, cuando pensaba en ella, cuando algún recuerdo lo asaltaba o cuando escuchaba su nombre en algún lugar. Se enojaba con facilidad, siempre que eso pasaba... por ser tan idiota, como para recordarla; pero no dejaría que esta vez el recuerdo de la preciosa mujer, que estuvo a punto de convertirse en su esposa, le arruinara una nueva oportunidad de ser feliz. No esta vez...
Sí, Anna... mi mejor amiga. Prometió que llamaría... iba a intentar localizar a mi hermano.
Explicó Pilika, a quien se le escapó el pequeño detalle de la tensión que se apoderó por un instante, del muchacho de cabellos tan verdes como sus ojos, quizá debido a su preocupación por el paradero de su hermano mayor.
Quizás aun no lo hace, y no quiere ilusionarte.
Murmuró él, recobrando paulatinamente la tranquilidad. El mundo era demasiado grande, no existía posibilidad alguna de que Anna, la mejor amiga de Pilika, fuese su misma Anna.
Aun así, debería hacerlo, con una pista me basta... sabe que todo lo que tenga que ver con mi hermano, me interesa, él es mi prioridad, ella lo sabe. Además me conoce, sabe perfectamente que odio esperar, más que a nada en este mundo.
Recitó la joven de largos cabellos, pasándose una mano por estos, demostrando su creciente exasperación.
Tranquila, Pili. Ya llamará...
Dijo él, tomando sus manos entre las suyas y llevándoselas a los labios para depositar un pequeño beso, en ellas.
Ojalá así sea.
Insistió la joven mujer, retirando las manos en un gesto, que dejaba ver el nerviosismo que le produjo la acción del apuesto muchacho, quién nuevamente sonrió
Anna llegó con cara de atormentada a su nueva empresa, siguió de largo sin hablarle a nadie, lo más rápido que sus piernas le daban sin llegar a correr, para alcanzar la seguridad que le ofrecía su oficina, no podía dejar que sus empleados ni mucho menos, sus nuevos parientes, le vieran así, casi al borde del llanto.
Señora, su esposo...
Le alcanzó a balbucear a su secretaria, antes de que la joven le cortara a media oración y se encaminara directamente hacia la puerta de la oficina.
Ahora no.
Pero es que...
Intentó explicarse la otra, pero Anna le volvió a repetir esta vez, con más brusquedad.
Dije que no.
En el momento en que se disponía a entrar, la voz de su cuñado demandó su atención.
Ahí estás Anna...
Ahora no puedo atenderte, lo siento Hao.
Dijo ella, sin detenerse siquiera a mirarlo, pues sintió que las lágrimas estaban a punto de emerger de sus ojos.
Necesito hablar contigo y no puede esperar.
Exclamó el moreno, colándose tras ella a la oficina.
¿Que parte de "Ahora no puedo atenderte", fue la que no entendiste, para que me sigas hasta aquí.
Le reprochó ella colérica, mirando a Hao con desdén, él estaba pensando en contestarle con el mismo tono que ella utilizó, cuando notó las lágrimas que ya recorrían por el rostro de la mujer rubia.
Anna... ¿Qué te ocurre, Yoh hizo...
Le habló él suavemente, acercándose a ella, visiblemente preocupado por el estado en que se encontraba.
Quieres dejarlo fuera. A mi no me pasa nada, oíste... nada.
Le recalcó ella, apartándose de él bruscamente.
Pero estás llorando.
Agregó él.
No es cierto... yo no lloro.
Le corrigió ella, limpiándose las tercas lágrimas, con rabia y sin dejar de sostenerle la mirada.
Pues tus lágrimas dicen lo contrario. Anna eres humana, claro que puedes llorar. Me gustaría saber, que te puso así.
Añadió el muchacho con verdadero interés.
Oh sí, me imagino cuanto te gustaría saberlo.
Comenzó ella con desdén...
Pero no tengo porqué contarte nada, sorprendido Hao... No me digas que pensaste siquiera por un segundo, que por compartir unos cuantos besos y un par de caricias, ya eras importante para mí; No me lo digas, Hao... Porque si así fue, que equivocada estaba, cuando pensé que eras "algo" inteligente.
Terminó de decir ella, con amargura latente en su voz. Él abrió un poco los ojos, pero luego se relajó y le dedicó una extraña sonrisa, mezcla de sarcasmo e ironía, que le heló la sangre a la chica, justo antes de decir con suma seguridad.
Típico, estás enojada y te desquitas conmigo. Que buena terapia, Anna... Sé que no soy nadie para ti, pero también sé que si llegaré a ser importante en tu vida, y te aseguro que los Asakura, no somos fáciles de olvidar.
Dijo él y se dirigió a la puerta, haciendo que Anna se enojara por aquello. ¿quién se creía él que era, para ir a vaciticinarle aquel triste final?... estaba loco si pensaba que lo iba a dejar ir, así como así, sin aclararle un par de cosillas.
Pues para mí, si lo serán... Porque ni tú, ni tu hermano significan, ni significarán nada para mí, jamás. ¿Sabes por qué, Hao?
Le repuso Anna al chico, quién al escuchar la pregunta emitida por la rubia, se dio vuelta para observarla y dedicarse a oír lo que ella tenía que decir.
Soy todo oídos.
Dijo él, con total sarcasmo.
Porque yo no siento, yo no sé como amar, ya no.
Le dijo ella, exasperada por la actitud del castaño.
¡Ay Anna! Nunca des nada por hecho, la vida podría hacer que te volvieras a estrellar, y entonces si que será doloroso...
Habló él, lentamente y con una actitud demasiado arrogante, incluso para Anna, quién ya estaba acostumbrada a tratar con gente así.
Vete Hao, déjame en paz... ¡LARGATE!
Le gritó ella, aventándole un pisapapeles que él esquivó fácilmente, antes de salir del lugar.
La mansión de los Asakura en Izumo, era una de las edificaciones más magnificas y hermosas de sus alrededores, además era un icono de poderío y elegancia en el sector exclusivo donde se encontraba, por lo que su majestuosidad impactaba a cualquiera que lograra vislumbrarla, siendo un reflejo del buen gusto que poseían sus habitantes, sin embargo su imponencia jamás podría competir con la de aquel joven hombre que en ese preciso instante detenía su camioneta negra, después de haber cruzado el portal que delimitaba aquella enorme casa. Len frenó frente a la casa, como pocas veces hacía y al bajar una sonrisa de felicidad, muy poco común en él, engalanó aun más su rostro, si es que eso era posible, porque ese muchacho de misteriosos y chispeantes ojos verdes gatunos, era un verdadero deleite para la mayoría de las mujeres del área y de su oficina, por supuesto.
Tamao...
Len llamó a su esposa, después de subir las escaleras y dirigirse a su habitación rápidamente.
Mi amor, no me digas que no lograste convencer a Anna, de que te dejara regresar.
Dijo ella, algo sorprendida de verle, correspondiendo a su cálido abrazo.
Pues ni siquiera alcancé a hablar con ella, sobre eso.
Le explicó él, dándole un pequeño beso de amor en los labios.
Entonces... ¿desististe?
Prosiguió ella, luego de ayudarle a deshacerse de la chaqueta y la corbata.
Digamos que me convencieron sobre las ventajas que tenía el estar de vacaciones, y de que las aceptara por las buenas; Además me dieron una muy buena idea, para sacarles el mejor provecho posible.
Agregó mirándola con cierta malicia, a la que Tamao sonrió tranquilamente, antes de dirigirse a colgar aquellas prendas de vestir de su esposo.
No me digas, y ¿como mi querido y supremamente guapo esposo, piensa hacer eso?
Habló ella, utilizando un tono muy sensual que sólo iba dirigido a él, quién al percibirlo le respondió de igual manera.
Pues llevando a la criatura más hermosa que existe para mí, sobre la faz de la tierra, a disfrutar de nuestro anhelado viaje de luna de miel.
¿Es en serio, Len?
Exclamó ella, bastante emocionada, arrojándose a sus fuertes brazos. Len la sostuvo y buscó su boca inmediatamente robándole el aliento, con uno de sus apasionados besos, antes de responderle.
Sip, hablo muy en serio... claro que si no quieres, puedo buscar otra cosa en que entretenerme.
Tamao lo miró de reojo aun en sus brazos y le exclamó con celeridad.
A mí no me amenaces, Len Tao. Solo te entretendrás conmigo, de ahora en adelante.
Su esposo volvió a sonreír ante el comentario de ella y se limitó a decir.
Que radical es mi pequeña rosita salvaje. Me gusta.
Lo último fue prácticamente un murmullo, que le erizó la piel a la chica, puesto que denotaba todo el deseo que él sentía por ella. Así que sonrió triunfante.
Lo sé. ¿Cuándo nos vamos?
Concluyó la chica de cabellos rosa, escabulléndose de entre los brazos del chico de ojos ambarinos, para entretenerse frente al espejo del tocador, mientras soltaba su largo cabello, para cepillarlo un rato.
Hoy mismo, si quieres...
Contestó el joven chino, sin poder resistir el impulso de acercarse a ella, al ver como el cabello caía libremente, en un gesto que le pareció sumamente sensual.
Pero primero, porque no aprovechar algo del tiempo libre, que nos brindaron tan amablemente los nuevos esposos Asakura.
Lo próximo que Tamao sintió fue el aroma a especias que siempre acompañaba a su adorado esposo y sus finos labios, recorrer lentamente su cuello; avivando de nuevo la hoguera de la pasión en ella, al verse encerrada dentro del circulo que formaban los brazos de él, al cerrarse suavemente alrededor de su diminuta cintura.
Tus deseos son ordenes, Cielito lindo. Además... que feo sería hacerles un desaire, después de que se tomaron todo este trabajo.
Dijo ella al darse vuelta para mirarlo con los ojos oscurecidos por la lujuria que le invadía poco a poco el cuerpo y luego levantar los brazos para rodear el masculino cuello. Len afirmó levemente con la cabeza, mostrándole a su esposa que estaba de acuerdo con todo lo dicho, antes de volver apropiarse de sus labios y alzarla en brazos, con un rápido movimiento que hizo que Tamao se aferrara aun más a su cuello, riendo.
Pilika y Liserg estaban sentados en la cocina, tomando una taza de té, ella tratando de olvidar parte de su última conversación, o más bien la parte que él le pidió ignorar, y él, mirándola con tranquilidad, embebido en su belleza, que a cada momento le parecía más única. Era extraño, había en ella ciertas actitudes que le hacían compararla casi sin querer, con sus dos antiguos amores; Pilika poseía una fuerza de voluntad casi tan férrea como la de Anna y una dulzura, sólo comparable a la de Tamao. Pero era única él lo sabía, y eso precisamente era lo que la convertía en alguien especial, en la persona de la que al parecer, ya se estaba enamorando. El timbre del teléfono, los sacó a ambos de sus pensamientos.
El teléfono...
Le dijo Liserg, pasándole el aparato inalámbrico a la chica.
Aló.
Contestó ella, rápidamente, dejando su taza sobre la mesa.
¿Pilika?
Anna... ¿Qué pasó, Mi hermano... ¿pusiste la denuncia¿Has sabido algo de él¿Está bien?
La incesante lluvia de preguntas realizadas por su amiga, hicieron que la voz de Anna se apagara momentáneamente, explicarle a Pilika lo ocurrido con Horo iba a ser más difícil de lo que imaginaba.
Anna por favor, habla.
Insistió Pili al no escuchar palabra alguna por parte de su amiga rubia.
Primero cálmate... segundo: no puse la denuncia.
Dijo Anna, tratando de mantener su voz, lo más tranquila posible, ante la angustia que reflejaba la de su amiga.
¿Cómo¿Pero por qué, dijiste que lo harías...
Le reprochó Pilika, sin perder tiempo.
Lo sé, y lo iba a hacer, no lo hice porque no fue necesario... ya lo encontré.
Se explicó la rubia, pausadamente, aunque no muy segura de cómo abordar el tema de Horo sin volver a llorar.
Ay Annita¿de verdad?... ¿Cómo está¿Bien?... déjame hablar con él¿está ahí contigo, cierto?
La alegría de Pilika no se hizo esperar, y aquello sólo logró inquietar más a Anna.
Tranquila Pili, no te lo puedo pasar, porque no está aquí... pero está vivo y está bien, pues... en lo que cabe.
Agregó ella, molestándose un poco al recordar la nueva actitud que había adoptado su amigo.
¿Qué quieres decir con eso¿Qué sucedió?
La preocupación asaltó a Pilika, una vez más, y Anna lo notó.
Nada. Solamente que discutimos nuevamente.
Exclamó la rubia de ojos negros con total sinceridad.
Pero... ¿Y ahora por qué, pensé que la idea era, no sé... que hablaras con él, arreglar las cosas...
Y lo intenté, pero ya me conoces... me ofusqué y terminé reclamándole su irresponsabilidad y su falta de sensatez al irse a vivir...
Se le escapó a Anna la última frase, no era esa la forma de decírselo, así que calló.
¿Qué significa exactamente "Irse a vivir"...?
La chica de cabellos azules notó de inmediato, que Anna estaba ocultando algo. Se escuchó un largo suspiro del otro lado de la línea, seguido de la cansada voz de la fría rubia.
Pilika, tu hermano está viviendo con una mujer que al parecer, conoció hace poco.
Liserg fue testigo de cómo el semblante de la chica que le acompañaba, se ensombreció.
¿Qué¿Qué mi hermano hizo que cosa, Anna deja las bromas a un lado, por favor... ¿Cuándo regresa Horo?
Pilika no quería creerle, eso era obvio, pero si hasta ella misma no quería hacerlo, pensó Anna, antes de intentar explicarle a su amiga lo que estaba sucediendo.
Pilika no es una broma, es verdad... ella misma fue a buscarme a la oficina; fue ella, quien dio conmigo y me llevó a verlo, entonces discutimos. Le reclamé que hubiera desaparecido, así nada más, y él no tardó en restregarme en la cara, que yo no tenía ningún derecho a pedirle explicaciones, sobre lo que él decidía hacer con su vida... y sabes que fue lo que más dolió, que tiene razón Pili... lo herí mucho, más de lo que pensé.
Admitió por primera vez Anna, en voz alta. Toda esa situación estaba haciendo estragos en su persona.
Pero eso es imposible Anna, mi hermano jamás haría eso... no puedo creerlo.
Habló Pilika, como tratándose de convencer de sus palabras; ella adoraba a su hermano y él a ella, estaba segura. Nunca la dejaría sola así como así, no podía ser cierto.
Yo tampoco podía creerlo y lo vi con mis propios ojos.
Exclamó Anna quedamente.
Horo no puede hacerme esto, no... él no puede, me lo hubiera dicho.
Dijo Pilika, y amargas lágrimas salieron de sus ojos.
Lo siento amiga, ya te dije que yo lo vi con mis propios ojos, hablé con él, no parecía el mismo. No creo que tenga intenciones de regresar a Roma, además...
Anna volvió a regañarse mentalmente, otra vez habló sin pensar.
¿Además qué¿Es que hay más?
Interrogó Pilika, algo desesperada, a su amiga.
Está como encaprichado con esa mujer... y hay algo en ella, algo que no me gusta nada. Matilda es... "Especial".
Terminó de decir Anna, con un susurro apagado.
"Especial"¿Qué tan especial?... ¿Especial como tú... o especial como Mary?
Preguntó la otra, esperando la pronta respuesta de su amiga.
Sólo digamos que, "muy especial".
A Anna le costó mucho trabajo decir aquello, pero después de todo Pilika tenía derecho a saber a que se enfrentaban. "Enfrentaban", que estupidez estaba pensando.
Lo que faltaba. Anna ¿Qué voy a hacer?... yo nunca he enfrentado nada sin mi hermano, me siento perdida sin él... y para el colmo, tu tampoco estás aquí, estoy sola... como nunca antes lo he estado.
Dijo ella algo, bastante contrariada, pero un poco más calmada.
Pilika ¿No sé que decirte, sólo que me gustaría estar allí contigo, ahora más que nunca... pero sabes que no puedo, di mi palabra y...
Comenzó a decir Anna, pero se vio frenada por Pilika a mitad de la frase.
Lo sé Anna, sé que debes cumplir la promesa que le hiciste a ese señor. No te preocupes por mí, hallaré la forma de salir de este atolladero, será difícil sin tu ayuda...
Dijo ella, conformándose ya con la realidad.
No digas eso Pili, sabes que siempre podrás contar conmigo.
Anna dijo con sinceridad.
Claro que sí, siempre... Gracias, Annie. Cuídate.
Fue la respuesta de la chica de cabello azul.
Cuídate tu también, cuídate mucho y mantente en contacto¿Ok?
Se despidió Anna de su amiga.
Sí, está bien.
Repuso Pilika antes de colgar y mirar a Liserg con expresión ausente y lágrimas en los ojos.
¿Qué ocurrió¿Qué te dijo?
Preguntó este, al verla en ese estado tras la llamada de "Anna".
Mi hermano al parecer piensa quedarse a vivir en Japón.
Exclamó la chica con voz triste.
Lamento mucho escuchar eso, Pili, sé que adoras a tu hermano.
Le dijo él, sintiéndose mal por ella.
Ajá... bueno, supongo que esta vez, estoy sola contra el mundo.
Dijo ella, demasiado conforme con lo que ocurría.
Ya te dije que no estás sola, me tienes a mí.
Terminó el joven inglés, llegando a su lado para abrazarla.
¿Se puede saber que hacías en la oficina de Anna?
La potente voz de Yoh al entrar en su oficina, hizo que su hermano gemelo levantara la vista del computador portátil que en ese momento utilizaba y le sonriera haciendo uso de su arrogancia característica, aquella que el otro tanto odiaba.
Notas de la Autora:
Bueno, aquí está otro de mis capítulos, sé que demoré muchísimo pero lo importante es que ya está aquí y que voy a seguir escribiendo hasta que Dios me lo permita. Como siempre espero sus reviews, que sinceramente es lo que me anima a seguir haciendo esto, escríbanme mucho, a ver si actualizo más rápido.
Ya pasé la frontera de los cien reviews, y sólo me queda agradecerles por ser tan buenos conmigo y con mis fics, los adoro, sobre todo a mis hermanitas, a mis amiguitas Love Hao y Priss, que espero sigan leyendo, a Maeda cuyos fics adoro, y tengo que leer más, a ver si le entró a los lemmons y a mi querida discípula number one Kami Hao. JOJO querida, esta va por ti... y a responder reviews:
Kamimura: Que pasó, hermana, aun sigo viva, jaja. Ahí te va este cap. Espero que te guste y saludes a la Sol. Besos, te quiero mucho.
Akia Fallen: So sorry Akia, yo también llegué a pensar que no volvería a actualizar, no mentiras, siempre actualizare, no sé cuando sea la próxima vez, pero seguro lo hago. Sé paciente y muchísimas gracias por leer y por el review. No puedo responder la pregunta sobre la pareja, es que amo a todos mis personajes masculinos, son tan lindos, jaja... Hao! (Suspiro), en fin... en cuanto a lo del LisergxPilika, si, son bonitos juntos, que emoción que te guste, jaja... y hay Matty para rato.
Hanna Asakura: Bueno llegó nuevamente el día de la resurrección, te lo digo, aprovecha! Jaja, sé que me he demorado cantidades y no tengo perdón. (Qué exagerada, ya se me está pegando, debo dejar de hablar con joanna). Espero que la historia haya conservado su toque, muchísimas gracias por leer esto y vamos a ver si te gusta, no?
Leticia Margoth: De verdad lo siento. A propósito cuando fue tu cumple... es que yo ni enterada, aquí voy de nuevo y pues sólo espero que de verdad no me tarde tanto, lo que pasa es que con lo de mi trabajo (que ya no tengo) y mi tesis (que aun no termino), no me quedaba mucho tiempo, y pues mis padres quitaron el Internet de la casa para rematar, pero seguiré el fic, porque ustedes lo han querido, jaja.
Ire yamichii: Como yo sé que a ti y a muchos les gusta esa parejita tan especial, pues ahí los mandé de luna de miel, a ver si ya recuperan el tiempo esos dos. Volví a tardar, lo siento, pero bueno... ahí sigo intentando darle gusto a los lectores fieles, jaja. Que lo disfrutes, espero tu review. Gracias por la paciencia, cuídate.
Love Hao: Me tardé, ya discúlpenme, ToT pobre de mí, no me quieren... Bueno lupita, aquí esta, Matty es un personaje que vino a demostrarle a Anna, que existen distintos tipos de mujer y que hay muchas formas de conquistar a un hombre, jaja... Yoh, es bien dulce, y en el futuro se volverá miel, lo que le espera a la rubia, veremos que inventa esta vez Anna para no enamorarse. Len y Tamao, felices, dichosos¡Les durará, lean el siguiente capitulo, soy mala, muajaja...Yo también sigo pensando con quien irá a quedar Anna, todos están bien guapos, yo los amo, ella, no sé... tal vez. Oye... a mi nadie me amenaza, espero tu review, gracias y hasta la próxima. Un beso.
Kami Hao: Hola linda, así es... he vuelto. No te quejes del largo de mis capítulos o tendré que comenzar a acortarlos y eso le quita emoción al asunto. Dime una cosa... como es eso de que quieres un YohxMatty, tengo que admitir que es una pareja bastante compleja y difícil, y nunca se me ha ocurrido hacer nada con ellos, no estoy hablando de este fic, sino de los próximos... Sí, espero hacer más, se me han ocurrido varias ideas, pero por ahora trataré de terminar este y el otro, y te notificó que hice un fic de Harry Potter, jaja... un día haré un DracoxHermione, espero que les guste, pero mientras sigo obsesionada con el HarryxLuna, sí tu sabes lo que me encantan las parejas no oficiales, ah... y casi siempre adoro a los chicos malos, jeje. Aldo es una excepción... jiji, es broma. Menos mal que no me cobras, porque tengo que contarte un millón de cosas, te mandaré un mail, pero te adelanto que estoy que me voy de la casa... dejando eso de lado, sí, Hao estaba realmente histérico y como no, si el hermano le dio su buen totazo, pero bueno... y Matty, genial no?... que Anna se muera de celos, está bien, lo reconozco, yo también amo, adoro, venero a esa pareja... VIVA EL HAOxANNA, ALWAYS AND FOR EVER... Regálame una banderita, sí?. Te adoro y te extraño JOJO, muchos besos y otro para tu hermanito lindo, ¬3¬.
Priss: Bueno Priss, debo decirte que creo que si es de puente y este creo que también. La verdad es que si habrá bastantes celos, pues eso tengo pensado y creo que tus demás predicciones también se cumplirán, más no prometo nada. Muchísimos besos y pues, cuídate.
PristessArtemisa:Bueno muchas gracias, que bien que te guste mi fic, espero que sigas leyendo. Es muy chévere conocer a alguien que sea de mi país y que visite esta página, creo que eres la primera, debo decir que todo lo que dijiste es verdad, los medios internacionales nos tienen muy por debajaiados (por debajo), pero existen personas que se relacionan con colombianos, que no opinan lo mismo, vivo en Cartagena, que es una ciudad netamente turística y pues sé que la mayoría de los extranjeros que visitan nuestro país y mi ciudad, se van para sus hogares felices con nuestro trato. Y creo, que las amigas que he hecho aquí, saben, por que se los he probado, que no somos ningunos anarquistas sino más bien, muy amables. Te agradezco mucho el review. Cuídate y mil besos.
ANNA KYOUYAMA A:Bueno te diré, que me pasa seguido, a veces creo que está pagina me odia, por eso últimamente no estoy dejando reviews. Que bien que te haya gustado el capítulo y pues aquí está el nuevo. Hey, a mi no me molestas¿Quién te dijo eso?... Fue Sol, no creo, en fin, me la saludas y dile que me tiene abandonada, caray!... sácame de una duda¿tú también eres del clan?... Traducción: eres mi otra hermana, la última... jeje. Sí es así, ya sabes, yo soy la mayor y si no, pues yo te adopto, jiji. Cuídate, muchos besos, te veo en el msn.
Lintu asakura: Te gustan todos mis fics, en serio?... Genial, pues El amor se refleja en los ojos, vamos a ver, cuando lo actualizo, es que estoy corta de imaginación. Además estoy de acuerdo contigo en cuanto a lo del HaoxAnna, es la mejor pareja y también es mi favorita, y la nueva actitud de Yoh, me encanta y eso que yo la formé, (soy modesta), jaja... muchísimas gracias por leer, y espero que te guste el capitulo. Cuídate y sayonara.
