Bueno gente, esta es la primera historia en español que realizo aquí, anteriormente pensé en escribirla en Inglés, pero creo que será mejor recibida por el público de habla hispana, sobretodo basándonos en que me expreso mejor en español, así que es más natural para mí.
Sin más que decir, ¡Comencemos!
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Nuestra historia empieza en una de las regiones más terribles para vivir de los Estados Unidos Mexicanos, mejor conocido como; "México Lindo y querido", en el Estado Libre y Soberano de México, mejor conocido como el nido de rateros del país, y no me lo preguntes a mí, pregúntaselo a cualquiera que viva en ese estado, 8 de cada 10 han sido asaltados, y el resto... son los rateros.
Pero bueno, basta de desprestigiar al Estado de México.
Nuestro protagonista era un alumno de preparatoria con promedios relativamente bajos, ¿La razón? la cuarentena le dio en todita su madre.
Los maestros hacían que los alumnos dieran la clase. Los pocos que daban clase era mediante PDFs y en este semestre hubo una profesora que le dijo que debía aprender por su cuenta el lenguaje de programación de este semestre.
—Pinches profesores vale madres, ni dar clase saben— dijo nuestro protagonista.
En ese momento a mitad de la calle se encuentra a su mejor amigo, un tipo al que le había ido bastante bien.
—"No me malinterpreten, estoy feliz por él, se esfuerza mucho, pero en su escuela son menos estrictos y los profesores son más dedicados"— pensó nuestro protagonista.
— ¿Qué pasa wey?— le pregunto a su amigo.
—Nada wey, solo dime como te ha ido, ¿Creí que ibas a cambiarte a mi escuela?— le pregunto.
—La vida está haciendo que valga madres, ninguna escuela quiere aceptar que te transfieras como alumno— le contesto.
— ¿Y qué piensas hacer?— le preguntó.
—Por ahora... voy a echarle ganas, no quiero terminar valiendo madres— le dijo.
Había cometido varios errores en su vida, por fortuna la mayoría eran de irresponsabilidad en la escuela, hasta ahora no había consumido alcohol ni drogas.
— ¿Hay plan B?— le pregunto su amigo.
—El plan B es esperar que pueda entrar al ejército como soldado Razo, no será el mejor trabajo del mundo, pero la paga es bastante buena— dijo él.
— ¿Crees que sea posible que tengas que aplicar ese plan?—
—Sabes... creo que no— le dijo.
— ¿Eh?—
—Ya sabes, por fin las cosas parecen irme bien, claro estoy dando como el 300% y tengo problemas de estrés y de sueño, pero creo que lograre pasar, una vez que tenga el certificado de la preparatoria daré mi solicitud para entrar al Heroico Colegio Militar— le contesto.
Él era un fanático del ejército y de las armas, hacer cumplir la ley era su sueño, él creía que con una ley bien aplicada su país podría prosperar, su sueño (aunque ya lo había descartado) era que algún día el México Lindo y Querido fuera una superpotencia respetada en el mundo, y un referente en la política internacional.
—Bueno, Buena suerte compañero—
—De nada bro—
—Sale pana— dijo su amigo antes de despedirse.
Su meta era servir a México, por lo que el realmente quería tener una carrera en el ejército, no le gustaban los horarios de oficina.
Actualmente estaba estudiando programación, simplemente porque era la menos peor.
—Entre a esta carrera esperando crear juegos, no para hacer páginas web piteras con HTML—
— ¡Oye primo!—
— ¿Qué pasa Arturo?— le dijo a su primo.
— ¿Ignorando la cuarentena?— le pregunto Arturo.
— ¿No ves mi N95?— dijo nuestro protagonista haciendo referencia a su cubre bocas.
—Sí, pero ya sabes que en tu pueblo hay toque de queda a las 6 pm— le dijo.
—Lo sé, pero necesito imprimir esto... es mi encuadre del módulo de la carrera, es la tercera calificación del semestre— le dijo —Oye Arturo—
—Dime—
— ¿Aún tienes tu impresora?— le pregunto nuestro protagonista a su primo Arturo.
—Sí, el abuelo la está usando haya adentro—
—Genial, ¿Me la prestas? no he hallado ningún ciber café hasta el momento—
—De acuerdo primo, pasa—
En ese momento entraron a la casa de Arturo.
—Buenos días— dijo nuestro protagonista.
—Noches— corrigió Arturo.
—Ah sí cierto, Buenas Noches familia— dijo Saludando.
—Buenas Noches mijo, ¿Qué necesitas?— dijo el Abuelo.
—Bueno... necesito imprimir esto— le dijo mostrando una memoria USB.
— ¿Tu madre no puede comprar una impresora?— dijo el Abuelo.
—Abuelo, estamos tragando marucha con frijoles— dijo de manera irónica.
—Está bien hijo, puedes usar la impresora. — dijo el Abuelo.
—Bueno gracias abuelo— dijo nuestro protagonista.
—De nada mijo. — le contesto.
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—Bien, ¡ya termine!— dijo el protagonista nuestra historia.
—Muy bien hijo, ¿Quiere que lo lleve de regreso a su casa?— dijo de forma amable.
—No gracias abuelo, yo puedo cuidarme solo, además de que no es necesario que salga, voy a tomar la combi a mi localidad— le contesto a su Abuelo.
— ¿Estás seguro? ha habido muchos asaltos últimamente— dijo el Abuelo alarmado.
—Descuida Abuelo, no tengo nada que puedan robarme— le contesto.
—Bien mi hijo, cuídate—
—Igualmente abuelo—
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Las combis de Ecatepec no son el mejor lugar, de hecho, creo que nadie que no tenga la necesidad se sube a esas máquinas de transporte, los asaltos son bastante comunes, podemos decir que casi todos los asaltos de Edo Mex ocurren en esas combis.
—Bien a ahora solo debo llegar a casa en una pieza— dijo el protagonista para sí mismo.
En ese momento un tipo con capucha negra se sube a la combi.
Pasados unos minutos el tipo aún no hacía nada extraño.
—"Esta agarrando señal"— pensó él con ironía.
—Haber sáquenme sus carteras, y sus celulares, órale— dijo el tipo al mismo tiempo que sacaba una pistola M1911.
—"Y volvimos a la normalidad"— pensó irónicamente.
—Haber tu celular morro—
—sabes no me gustan los conflictos...— dijo antes de ser interrumpido.
—A mí me vale verga, dame el celular ahora mismo— dijo el delincuente que asaltaba la combi.
—A eso voy, ten— le dijo dándole su teléfono celular.
El delincuente se quedó viendo el celular, un Samsung galaxy J1 con pantalla rota, el botón central destruido, el touch elevado sobre su nivel de pantalla, así como la pila inflada.
—Dame el de verdad cabrón— le dijo el ladrón molesto.
— ¿Qué? no tengo otro— Él había evitado comprarse otro para evitar perder bastante dinero si era asaltado.
—No mames wey, ya es enserio— dijo el delincuente.
—Bueno es el único, supongo que deberás conformarte con...— No pudo terminar esa frase, pues el ratero le disparo una bala .45 acp, que lo mando al suelo casi de forma instantánea.
—"Con que así termina todo"— pensó antes de morir.
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—Miren chicas, Lincoln está despertando— una voz se escuchaba en medio de sus sueños.
El sonido de una máquina de esas que median la frecuencia cardiaca llego a sus oídos.
—"Así que estoy en el hospital"— pensó.
En ese momento él abrió los ojos.
—Buenos días Linky— la voz de una niña pequeña se escuchaba mientras abría los ojos.
— ¿Quién es?— pregunto.
—"Esperen, ¿Esa niña me llamo Linky?"— pensó.
—Niña ¿me hablaste a mí?— en ese momento abrió los ojos.
La niña que estaba enfrente de él parecía tener unos 6 años, además de que tenía el cabello rubio.
—Linky soy yo, Lana— dijo la niña que se auto nombro Lana.
—"Donde escuche ese nombre, ¡espera! ¿Cabello rubio, 6 años y se llama Lana?"—
— ¿Eres Lana Loud?— pregunto.
—Ah... si Lincoln, soy yo, Lana, afuera de la habitación están el resto de nosotros— dijo Lana.
En ese momento se percató de que había unos 11 tipos más afuera de la habitación, que efectivamente parecían una versión realista de los miembros de la Familia Loud.
—"Esto no puede estar pasando"— pensó.
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Bien, espero que les haya gustado, si es así dejen un Like y un comentario.
Ahora nuestro protagonista se enfrenta a una nueva aventura, en la Casa Loud.
Bueno, sin más que decir... Adiós.
