Ds: Sword Art Online (SAO) es propiedad de Reki Kawahara y sus asociados. Esta obra fue hecha sin fines de lucro.
Este fic pertenece al evento #HallowersarioKiriasu que organizó SAO_Fickers.
¡Gracias por hacerlo!
Tema: Prueba de valor.
Halloween.
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Osore no Yūki
2.
Las posibilidades de haber sobrevivido a la explosión de veneno de un monstruo eran de una en cien mil. El veneno purulento que se almacenaba en las criaturas siempre se mantenía en constante hervor, por lo tanto, además de ser una sustancia tóxica estaba caliente al punto de traspasar la piel.
Prueba de ello eran los huecos deformes en las paredes de la cueva, al parecer el líquido podía derretir superficies duras y ni de suponer lo que haría en la frágil, rosácea y brillante piel de la sublíder.
Asuna todavía seguía estática, las cuencas de sus ojos parecían querer expulsar las esferas vivas y su la vena de su muñeca rígida palpitaba mostrando un rítmico salto en su piel. Sentía todo su cuerpo de piedra, como si hubiera estado apunto de saltar de un enorme acantilado y alguien le hubiera dado un tirón por la cintura evitando su muerte. Su cabeza pesaba, los costados de su cuello le gritaban que se moviera pues el peso tenso que soportaban estaba terminando con sus ligamentos, pero ella no podía moverse porque su cerebro se había paralizado.
El hecho de haber sorteado la muerte no era suficiente para quitarle la sensación de pánico y ansiedad que martilleaba sus oídos, provocando pitidos agudos. Acababa de ver una especie de fantasma frente a ella, un ente que no era de su mundo ni del otro. Su visión comenzó a manchar con puntos deformes oscuros el espacio muerto de la cueva, su garganta se secó y el pitido en sus oídos aumentaba de tono. El cuerpo le tembló y una inhalación ahogada hizo eco entre las paredes, había dejado de respirar y casi pierde el conocimiento.
Inclinó la mitad de su cuerpo hacia delante, el estoque en su mano cayó al suelo con un sonido metálico y apoyando los brazos en sus rodillas temblorosas, comenzó a respirar de manera frenética tratando de minimizar el dolor punzante de su pecho como si su corazón se hinchara, amenazando con explotar. Tenía ganas de correr lejos y esconderse bajo las sabanas de su cama en casa.
Salir de esa cueva era la opción más sana, pero siendo quien era ella no era una opción. Terminar esa prueba fue, es y será su prioridad más grande porque un guerrero que portaba el uniforme blanco y rojo jamás se rendía. Si la vida se perdía por la visión del futuro era una buena muerte.
O al menos eso decían siempre los sabios y quien cuestionara a los sabios cuestionaba los inicios de su actual mundo, una pelea que nadie quería dar.
La espalda le dolía por el golpe que se dio cuando la rata la mando a volar y el insistente presentimiento de que algo le saltaría de repente le provocaban sudores fríos por todo el cuerpo. Con resignación y un suspiro enderezó su cuerpo, poniendo la fuente de luz frente a ella reanudó su marcha cautelosa por el recoveco deforme de la cueva.
La venda de algodón que había enrollado en la punta de la rama estaba a unos hilos de desaparecer entre cenizas, pero la llama seguía siendo lo suficientemente fuerte como para iluminar al menos un metro y tantos centímetros adelante, ante eso Asuna sacó el reloj de su bolsa comprobando que se habían escurrido treinta y siete minutos desde la última vez que comprobó su tiempo.
Si el monstruo muerto de atrás contaba como uno de los que habitaban la cueva ya solo le quedaban nueve y podía terminar con esa pesadilla que le dejaría unos buenos recuerdos por muchos días.
Seguía caminando a pasos cortos, con su estoque alzado en la mano derecha y la rama prendida en la izquierda observaba con atención la negrura espesa que se abría con cada paso. Después de unos treinta metros recorridos, la sensación de estar siendo acechada le cosquilleó en las vertebras y con la adrenalina por los aires habló con la voz que caracterizaba su liderazgo.
—Sea quien sea, no pienso perder en una pelea.
Su espalda recta con hombros cuadrados junto a la frente alzada infundía el respeto que se le debía tener a un superior y cualquiera hubiera cedido ante tal, pero lo que sea que la estuviese siguiendo ni siquiera se mosqueo o lo ocultó demasiado bien. Asuna volteó hacia atrás, tratando de localizar algo en la oscuridad que la rodeaba, pero nada, solo goteos y motas de fuego producidas por la antorcha.
Entonces, todo se silenció. Las gotas y el zumbido del vació desaparecieron dejando como único sonido el golpe que producía la sangre de la pelirroja al golpear con fuerza las paredes de sus venas, el aislamiento sónico que ya había experimentado antes consiguió el mismo resultado de paralizar su cuerpo por completo, pero esta vez no fue de miedo y a pesar de que se sentía en verdad muy asustada, la adrenalina que aceleraba su respiración la obligó a mantenerse alerta sobre todo su alrededor.
Tomando una posición de pelea, se concentró en su entorno tratando de buscar la explicación sobre el silencio tenebroso que la rodeaba y a su vez detectar cualquier enemigo posible cuando de repente un sonido parecido a las suelas de zapatos pesados resonó por el pasillo desigual. El eco que realizaban permitió a Asuna ubicar el origen de la derecha y girando quiso encararlo, pero frente a ella solo había una pared de piedra musgosa.
El sonido continuó a su espalda, como reacción volvió a girar haciendo que su largo pelo bailara en la oscuridad y como antes una pared fue lo único que vio. El sonido se había incrementado, el arrastre de los zapatos le torturaba la mente que ahora podía escucharlo en todas direcciones. Dando giros en un mismo lugar trataba de buscar algún origen del sonido para poder frenarlo, entonces lo vio.
Parado en medio del pasillo, una figura humanoide de casi su misma estatura estaba quieta frente a ella. Asuna se paralizó, su cuerpo comenzó a temblar y sudar, la punta mortal de su estoque se alzó en dirección a la figura. Si era un monstruo definitivamente sería del tipo astral poderoso, de esos que necesitas una serie de habilidades específicas para eliminarlos.
La figura que parecía un borrón traslucido de una persona no se movía, no la atacaba como comúnmente haría un monstruo, al contrario, parecía como si estuviera observándola, esperando que se acercara quizás para atacarla velozmente. Una corriente de viento le azotó la espalda llevándose un poco de luz amarilla que alcanzó a iluminar la silueta de la presencia.
Los ojos de Asuna se abrieron en sorpresa, unas facciones masculinas se revelaron junto a mechones oscuros y un estilo de vestimenta antiguo que consistía en una camiseta y un pantalón simple cubrían el cuerpo del ser. No podía definir bien los colores pues la silueta era traslucida y borrosa, lo único evidente era el color pálido de su piel al igual que la forma básica de su cuerpo.
Cuando terminó de observar lo que sea que estaba ahí, una sensación de alarma le nubló la vista. "Eso" parecía una persona, pero la forma indefinida y casi transparente de su ser le quitaban completamente la cualidad de persona, no viva al menos. Frente a ella tenía a un fantasma en toda ley por lo que uno de sus terrores más grandes se había realizado.
—Te...te-te aseguro que n-no tengo nada para p-poder salvar t-tu alma...
Las palabras de Asuna salían desentonadas, el temblor en sus cuerdas le secó la garganta y es que no sabía como actuar en estos casos, nunca se había enfrentado a un fantasma.
Una especie de silbido susurrante llegó a los oídos de la pelirroja, en realidad sonaba como una risilla, pero el sonido era tan débil que no lo podía considerar como tal.
"Estrella...oja, debes sa... de aquí"
¡¿El fantasma acaba de hablar?!
Asuna casi se cae para atrás, eso definitivamente si lo escuchó y aunque no entendió mucho no quitaba el hecho de que el espíritu de un muerto acababa de hablarle.
—Di... ¿Dijiste a-algo? —los nudos en su garganta eran extremadamente difíciles de tragar.
La figura se movió, el movimiento de sus brazos y piernas indicaban que estaba caminando, pero ante sus ojos solo veía un manchón flotar mientras se acercaba a ella. Su corazón bombeó más rápido y un sudor frio le bajó por la frente, tenía ganas de agacharse cubriéndose la cabeza con las manos para evitar interacción con el ente, más su cuerpo no conectaba con su cerebro.
Solo podía observar atónita el que, conforme más avanzaba la débil luz de su antorcha definía más los rasgos de aquel ser. Una cara masculina y angulosa fue lo primero que identificó, seguido de unos labios finos y ojos de color oscuro casi eran cubiertos por mechones largos de cabello oscuro. Era como ver a una persona a través de un grueso vidrio sucio solo que, la "persona" frente a ella tenía una tonalidad un poco más viva que lo que ella imaginaría para un fantasma.
"Estrella roja, debes salir de aquí."
La voz grave del ente le puso los pelos de punta y su corazón dio un brinco haciendo a su estómago contraerse. Ahora que la presencia estaba a un palmo de distancia, el sonido casi melodioso y varonil de su voz se escuchaba claro. El miedo que azotaba la nubosa mente de Asuna comenzó a disiparse lentamente dejando una curiosidad picante. La lengua le quemaba por lanzar preguntas, pero el hecho de que era un muerto quien le hablaba no la dejaba pensar bien.
—¿Qué?
Reconsiderando que soltar eso había sonado muy estúpido, tosió un poco y con su estoque aun en alto preguntó:
—Por... ¿Por qué debo irme?
"Tú luz se apagará."
—¿Apagarse? —ella movió sus ojos hasta la rama que le servía de antorcha y esta se veía más viva que nunca.
Regresando su vista al ente, pudo ver el amago de una sonrisa en los difusos labios como si se estuviera burlando de ella. Juntó sus cejas y con un creciente mal humor dio un paso al frente alzando su fina espada.
—¿Qué es lo que quieres? —espetó. Con todo su corazón esperaba que la presencia no pidiera su vida como posesión infernal.
"Márchate ya."
El carácter peleonero de Asuna burbujeó en su pecho, nadie le daba ordenes sin motivo y mucho menos un muerto.
—No iré a ninguna parte. Soy un caballero de la Hermandad de Sangre y mi deber es eliminar a las criaturas de esta cueva.
Dicho eso último, apuntó hacia el fantasma con su estoque. Este ni se inmutó y al parecer rodó sus ojos pues pudo ver sus irises oscuras hacer el conocido movimiento.
"Tienes que irte ya, es peli-"
"¡Well, well! Una rata se coló en mi abrevadero."
Una voz ronca sonó a espaldas de Asuna, seguido de unas carcajadas estrepitosas que hicieron temblar las paredes de la cueva. La pelirroja se volteó, asustada vio como otra sombra aparecía, con la diferencia de que esta no parecía borrosa, pero si traslucida y generaba un hediondo olor. La sombra del chico fantasma se posicionó frente a ella.
No lo podía definir con exactitud, pero el final de sus brazos parecían dos puños apretados y los hombros del ser se habían cuadrado aumentándole tamaño a su porte. La otra presencia volvió a carcajearse mientras se acercaba flotando y unas gotas de algún liquido viscoso caían en el suelo rocoso.
"¡Oh! Majesty, que mal recibimiento de mi parte. ¿Desea algún bocadillo?"
Mientras hablaba mezclando palabras de su lengua natal y algún idioma extraño, la presencia se acercó a la luz de su antorcha y revelando una silueta encapuchada sin piernas mostró una sonrisa grotesca. La silueta del chico fantasma giro su cabeza para verla, sus ojos oscuros transparentes le perforaron el alma, como si una cuchilla caliente le hubiera atravesado el pecho.
"Tienes que irte. Ya."
"Pero, majesty, ¿cómo puedes ordenarle eso a tan hermosa señorita."
Los ojos del fantasma se clavaron en la cabeza cubierta del otro fantasma, este movió su mano hacia el frente y alzando un enorme cuchillo carnicero apuntó en dirección a la mujer vestida de blanco y rojo.
"Serás mi mejor bocadillo, preciosa"
La presencia se relamió los labios y Asuna contuvo las ganas de vomitar. Al instante una espada de puntos dorados, como un puñado de luciérnagas, se posicionó apuntando al ente encapuchado.
"Ni siquiera lo pienses."
"¿Y quién me lo va impedir? ¿Tú? Eres solo un cascaron vacío"
Con un movimiento brusco, el ser encapuchado deshizo la imagen flotante de la espada con su muy real cuchillo. Asuna pudo escuchar como el chico fantasma dejaba escapar un chasquido de lengua con rabia contenida. No entendía el motivo del aparente odio entre los no vivos pero sea como fuere, solo tenía dos alternativas: salir de ahí y afrontar las consecuencias o pelear contra uno o dos fantasmas.
Una carcajada ruidosa volvió a sacudir las paredes del túnel, en un parpadeo el fantasma con capucha hubo pasado de largo al otro fantasma y con su cuchillo alzado se precipitaba hacia la pelirroja que miraba paralizada los terroríficos ojos del ente que parecían dos cuencas vacías por lo negro de su interior, sin embargo, dos puntos brillantes de color rojizo la tenían como objetivo. Los reflejos de Asuna siempre fueron excelentes y gracias a ello su estoque pudo frenar el ataque del cuchillo gigante.
Con terror observó como el cuchillo rectangular machado de sangre seca comenzaba a vibrar y producir un aura oscura que envolvía poco a poco el largo de su estoque buscando conectar con sus manos. Antes de que las serpenteantes líneas oscuras llegaran a tocarla un empujón mando al ser encapuchado hacia atrás tirándolo en el proceso.
"¡Sal de aquí! ¡Ahora!"
—¡No me voy a ir sin pelear! —el grito aguerrido de la pelirroja logró sorprender por un par de segundos al fantasma de pelo oscuro que sonrió con nostalgia. Asuna pudo ver como la cabeza del ser se sacudía en un asentimiento y tomando posición de ataque se preparó para utilizar alguna habilidad lo suficientemente fuerte para eliminar al encapuchado.
"Usa una habilidad de un solo golpe capaz de aturdirlo."
Asuna asintió y arrodillando una pierna inclinó su cuerpo hacia delante utilizando su brazo libre de soporte, inhalo profundo, su estoque se tiñó de un azul resplandeciente y dándose impulso con sus pies salió disparada cual cometa en dirección al ente de capucha dejando una estela de luz en su camino.
El estoque golpeó con fuerza la superficie del "hombre" pero este rápidamente se desintegró haciendo que la pelirroja perdiera el equilibrio y su cuerpo rígido cayera de rodillas en el suelo de piedra. La silueta del fantasma reapareció tras el cuerpo de la chica con una sonrisa demente y con su cuchillo carnicero alzado soltó una fuerte carcajada para después mover su brazo hacia un destino inminente.
Una mano dorada sostuvo el filo del cuchillo antes de que este tocara el tembloroso cuerpo arrodillado. Asuna alzó sus ojos llorosos, el miedo y las incesantes carcajadas del ente habían logrado tirar todas sus barreras cuajando sus ojos en lágrimas de ansiedad, frente a ella el chico fantasma tenía su brazo alzado y la silueta entera de este desprendía una tenue aura dorada. El fantasma retrajo su mano para después volver a extenderla lanzando una poderosa onda que alborotó la larga cabellera de Asuna y también envió al fondo de la cueva oscura al ente encapuchado.
"Levántate, esta vez si tienes que irte."
Asuna se levantó torpemente y asintiendo con el labio inferior temblando, tomó su estoque para comenzar a correr en línea recta hasta la salida. Un soldado peleaba hasta el final por la posibilidad de la victoria, pero solo un estúpido se quedaba a esperar una muerte segura.
El fantasma siguió con la vista sus movimientos hasta que sus cabellos brillantes se perdieron entre la espesa oscuridad. Esperaba con todo su corazón que aquella muchachita lograra escapar de la cueva sin mayor daño.
"¿Tienes una debilidad por las pelirrojas o es que esa precisamente se parece a la maldita mujer de aquel entonces?"
Decía el ente encapuchado con tono irónico mientras malabareaba su cuchillo gigante.
"Cállate de una buena vez."
"Okay, okay, majesty. Es tu problema tener la eternidad tan podrida. De todos modos, puede que nos veamos pronto. ¡El show aún no termina! Bye, bye...Blackie"
La silueta con capucha desapareció al ser tragada por la oscuridad de lo profundo de la cueva. La débil antorcha tirada en el suelo comenzaba a morir lentamente, sumiendo los alrededores en una negrura terrorífica. Lo último que los agonizantes rasgos de luz pudieron iluminar fueron unos ojos negros llenos de rencor en las angulosas facciones de un chico de pelo negro con largo flequillo.
...
Asuna corría por el túnel de la cueva, su entrenamiento en campos de batallas de noche le había otorgado la poca habilidad de lograr diferenciar formas en la oscuridad y gracias a eso pudo esquivar los cadáveres de las criaturas muertas que había aniquilado previamente.
Cuando percibió en la lejanía un punto dorado que se hacía cada vez más grande, su sistema pudo extender una sensación de alivio por sus extremidades y con ese incentivo corrió desesperadamente los pocos metros que la separaban de la salida de la cueva. Cuando por fin la luz del sol le deslumbro los ojos sus rodillas se permitieron caer con fuerza en el suelo de piedra.
Una suave brisa sacudió sus cabellos, secando las lágrimas de sus mejillas y devolviéndole un soplo de vida que le dejaba una sensación tibia en su estómago.
De repente, desde la cueva el mismo sonido aterrador de las carcajadas hizo eco una y otra vez. Asuna no lo pensó dos veces y con un chillido desesperado reanudo su carrera para irse lo más lejos posible de tan aterrador lugar.
En medio de su carrera y sus constantes volteos hacia atrás para comprobar que nada la estuviera siguiendo, chocó contra una superficie suave pero firme.
—¡Hick! —el sonido parecido a un graznido que salió de su boca le devolvió la sensibilidad y rápidamente ubico dos manos extrañas en sus costados.
—¿Se encuentra bien?
Ante ella, un muchacho de su misma edad con el pelo y los ojos negros, un rostro juvenil apuesto, piel levemente bronceada con un semblante preocupado la sostenía de los costados para evitar que cayera por la fuerza del choque.
—Yo...
El corazón de Asuna se estrujó en una sensación que nunca había experimentado y la boca de su estómago generó una sensación de familiaridad. Su mente detectó en las facciones atractivas de aquel joven similitudes con cierto ente no vivo.
—¡Kirito no corras tanto! ¿Kirito?
Otro joven igual de atractivo apareció al lado del chico pelinegro, este tenía los ojos azules claros y el cabello de un rubio brillante.
El chico que aparentemente se llamaba Kirito no respondió al llamado de su amigo. Los pozos negros estaban anclados con los de color caramelo de Asuna. La pelirroja se estremeció, pero esta vez no fue de miedo y sacudiendo su cabeza levemente se enderezó por lo cual el chico quitó las manos de sus costados.
—¿Se encuentra bien? —volvió a formular la pregunta y cuando Asuna abrió la boca para contestar, un grito jocoso familiar la llamo a su espalda.
—¡Niña por Kami! ¿No me escuchabas llamarte? Los dioses saben cuánto corrí... para una anciana como yo no es bueno ¿sabes?... —la anciana que le había entregado la rama que le sirvió de antorcha apareció de sabrán los sabios donde y llegando con pasos renqueantes se puso a su lado.
—Pareces un pergamino nuevo de lo pálida que estás, ven, ven que te compro un té en el pue... ¡Ah! Hola muchachos, veo que ya terminaron su día de tala de ese maldito cedro.
La ancianita había tomado de la muñeca a Asuna y jaloneándola comenzaba a parlotear hasta que vio al par de muchachos que veían todo con una mueca extraña. La pelirroja veía todo con ignorancia, el pueblo Rulid era pequeño y todos conocían a todos.
—Así es señora Lyceris, nos disponíamos a guardar nuestras hachas. —el joven rubio señaló con su mano un par de hachas que cargaba en su brazo izquierdo.
A primera vista las hachas blancas parecían pesadas y que el muchacho cargara con dos debería involucrar un gran nivel de fuerza.
—Oh maravilloso, maravilloso. Sigan así que algún día ese árbol caerá, jo, jo, jo, jo—la ancianita tapó con su mano la risita jocosa que salió de su boca. —Bueno, los veré después muchachos, tengo asuntos pendientes con esta señorita. ¿Verdad que es muy hermosa con su uniforme de caballero?
La anciana guiñó un ojo en dirección al chico pelinegro que se sonrojó levemente y comenzó a rascar su cuello desviando la mirada. Asuna sintió sus mejillas calientes, pero a pesar de eso quería refutar a la ancianita, esta no le dejó tiempo porque con su minúsculo porte logró jalonearla con una increíble fuerza por el caminito de tierra, parloteando en todo el trayecto al pueblo.
—Que chica tan extraña, ¿Quién será? —el chico de pelo rubio rascó su barbilla con su mano libre.
—No tengo la menor idea...—el de pelo negro que tenía la vista ida en la silueta que era jalada con rapidez por el sendero movió su cabeza en negación, afirmando su punto.
—Tampoco es como que tú puedas saber algo, hace unos días no sabias donde estabas parado ni de donde provienes.
—Eso fue muy grosero. —el de ojos negros le lanzó una mirada plana.
El rubio se encogió de hombros, restándole importancia.
Una risa burbujeante surgió entre los dos chicos y con un ambiente relajado reanudaron su marcha hasta una casucha vieja de madera.
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EUGEOOOOOOOOOOOOOOOOO
CARDINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL
SAOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Extraño SAO día 3847389.
Fuera de la lloradera, aquí termina el fic :D
En mi mente, el Kirito fantasma de la cueva es el Star King copiado modo sad y el Kirito del pueblo pues es el Kirito de inicios de Al.
Los universos de SAO son una bola de estambre y yo soy un gato :}
Errores de cualquier tipo, por favor notificarme para poder corregirlos y que la lectura se disfrute mejor.
Saludos a todos!
Kuronojinsei.
