Mikasa se encontraba apoyanda en el espaldar de su cama. Su computadora estaba ubicada en su regazo donde completaba los datos de un paciente. Sintió la puerta abrirse cuando guardaba el documento.

—Estoy en casa —escuchó la gruesa voz de su esposo, quien entraba por la puerta quitando perezosamente sus zapatos.

Mikasa dirigió su mirada al pequeño reloj que tenia en el buro. Eran las Díez y cincuenta y cinco de la noche.

— ¿Reunión sorpresa?

Levi asintió mientras soltaba un suspiro y cerraba la puerta a sus espaldas. Arrastró los pies hasta llegar a la cama para luego dejarse caer de estómago. Esto provocó una sonrisa en Mikasa. Esta última apagó su computadora portátil después de haber guardado su material de trabajo y la colocó a un lado.

Se posicionó a horcadas sobre la espalda de Levi, propiciandole pequeños masajes en los hombros.

—¿Quieres que te haga algo de comer?.

Levi levantó su rostro de la almohada.

—No te preocupes, comí algo antes de que comenzara la reunión —respondió apoyando su cabeza sobre sus manos.

—Creo que tu jefe deberia avisar con anticipación las reuniones.

—Varias personas le han dicho lo mismo pero no hace caso. Ese viejo no tiene remedio.

Mikasa soltó una risita sin detener sus movimientos en aquellos tensos hombros.

—¿Cómo estuvo el día de los niños? — preguntó Levi.

—Bien. Hanae aprobó su examen, el equipo de Henry ganó el partido que se organiza en sus clases de educación fisica y Nao te hizo un dibujo en la guardería, te lo mostrare mañana.

Él asintió.

Mikasa al ver parte del blanquecino cuello de su esposo, se le ocurrió una pequeña travesura. Se acercó lentamente ahí, dando un mordisco acompañado de una leve succión dando por resultando un chupeton.

—Oye, no hagas eso —replicó Levi volteandose dejando así a Mikasa a horcadas cerca de su pelvis.

—Molestarte me gusta —comentó ubicando sus manos a cada lado de la cabeza de su pareja.

— ¿Ah si? —cuestionó travieso después de darle un corto beso aprovechando la cercanía—. ¿Me extrañaste?

—Mucho —respondió entre pequeños besos—. ¿Y tú a mi?

—También —fue lo último que dijo antes de profundizar el beso.

Levi acercó sus manos a esa cintura que lo volvía loco, realizando pequeñas caricias que hacían a Mikasa suspirar.

Su atmósfera romántica fue interrumpida al oir como la puerta se abría.

— ¿Mamá que haces encima de Papá? —preguntó un adormilado Henry junto a una somnolienta Hanae quien rascaba su ojo derecho producto del sueño.

—Nada cariño, solo le hacia un pequeño masaje —Mikasa se sentía apenada, no era una situación en la que sus hijos acostumbran a verlos—. Pero dime que sucede ¿Por qué están despiertos los dos tan tarde?

—Tuvimos un sueño feo —habló esta vez Hanae.

—Que mal, ya mismo papá y yo vamos a sus cuartos para leerles un cuento y olviden esos sueños feos ¿si? —anunció con un tierno tono maternal.

Ambos niños asintieron y se adelantaron a sus habitaciones para esperar a sus padres.

—Yo iré con Hanae, tú ve con Henry —se dirigió esta vez a Levi mientras se bajaba de su cuerpo.

—Bien.

Cuando Mikasa estaba apunto de salir por la puerta, Levi se ubicó tras ella abrazándola por la espalda y susurrándo cerca de su oído un: "Esta me la debes"

Ella se alejó sonrojada dándole un pequeño golpe en el hombro a la vez que él dibujaba una sonrisa soncorrona.


Editado: 03/06/20