Levi salia de una cafetería acompañado de su hija Nao. Había decidido salir a dar un paseo con la menor de sus hijos aprovechando la linda y cálida tarde de domingo. Sus otros dos hijos estaban en casa junto a Mikasa.
Caminaba con la niña en brazos por las tranquilas calles del vecindario, hasta que la sintió moverse.
—Papá —pronunció señalando una vitrina. Levi volteó y vio que se trataba de la heladeria principal.
—Nao, sabes que a tu madre y a mi no nos gusta que comas muchos dulces y mucho menos si ya es casi hora de cenar —comentó dirigiéndose a su hija.
La pequeña realizó un puchero que provocó que su corazón se ablandará. Nao tenia el rostro muy similar al de su madre; Los ojos grises y algo alargados, las pestañas abundantes, él cabello largo y aquella curiosa nariz respingada que Levi tanto amaba. Era como ver a una mini mikasa.
Levi suspiró.
—Supongo que llevar helado para el postre no estaría mal. Llevaremos uno, pero solo por esta ocasión y se comerá después de cenar, ¿entendido?.
Nao asintió efusivamente junto una cálida sonrisa. Era Idéntica a la sonrisa de Mikasa. Levi le sonrió de vuelta y entraron a comprar un pote grande de helado.
¿Como iba a decirle 'no' a esa carita?
Editado: 03/06/20
