Diez de diciembre era la fecha que se acercaba en el calendario. Ese día era el aniversario número cinco de la boda de Levi y Mikasa. Usualmente, en esa fecha se quedaban en casa hablando y bebiendo algo de vino en el patio trasero después de llevar a los niños a la cama. Pero esta vez Levi quería hacer algo diferente. Decidió hacer un reservación en un hermoso restaurante en el centro de la ciudad al que tuvo la oportunidad de ir gracias a una reunión de trabajo. Tenia todo planeado, pero había un pequeño inconveniente.
—¿Y los niños?
Mikasa se encontraba en su oficina sentada frente a su escritorio. Tenia dia libre, así que decidió darle una pequeña sorpresa llevándole un delicioso almuerzo casero, algo que agradeció. No es que la comida del restaurante de su empresa fuera mala o antihigienica, solo le parecía mejor la comida hogareña.
—Mi madre estara ocupada ese dia con la floristería y Kenny ni al caso. ¿Qué hay de tus padres, no regresaran esta semana?
Mikasa negó y soltó un suspiro. Sus padres estaban de viaje en Japón y no volverían si no hasta la semana entrante para navidad.
—Podríamos pedirle el favor a alguien que los cuide hasta que volvamos —sugirió Levi.
—Pero, ¿a qui...?
De pronto, la puerta se abrió de golpe mostrando a una castaña de anteojos caracterizada por su aura explosiva.
—¿Alguien necesita una niñera?
La pareja se miró después de ver la sorpresiva entrada de la mujer.
—Puede que Isabel este libre ese dia.
—Si, o yo podría pedirle a Sasha que...
— ¡Oigan! —exclamó ofendida Hange — Eso no es necesario, yo ya me estoy ofreciendo.
—Disculpe Señorita Hange pero, ¿si cree que pueda cuidarlos? —preguntó tímidamente Mikasa
—Me extraña, Mikasa —volvió a exclamar — ¿Qué tan difícil podría ser cuidar a esas ternuras?
—Es que, son tres y puede que...
—Tres pequeños retoños que no matan ni a una mosca. No te preocupes.
—¿Y tu novio? —preguntó Levi.
—Moblit estara visitando a su madre así que estaré sola y completamente disponible ese dia. Entonces, ¿Qué dicen?
Después de darle una mirada rápida a Levi, Mikasa asintió.
— ¡Excelente! —celebró— Ese dia ustedes salgan, diviértanse y relajense. Bueno, el deber me llama. ¡Adios! —y desapareció por la puerta.
— ¿Estas segura de dejar a los niños con ella? —cuestionó Levi después de que la castaña se fue.
—Si, es tu amiga y le tenemos confianza. ¿no crees que pueda?
—No es eso. Solo que su personalidad es demasiado energica, no se si los niños sepan congeniar con ese tipo de actitud
—Ella es inteligente, puede que sepa como manejar la situación.
—Si —suspiró — supongo que tienes raz... ¡Espera!
—¿Qué sucede? —Mikasa se exaltó.
—Acabo de caer en cuenta que esa cuatro ojos estaba chismoseando nuestra conversacion detras de la puerta. Ya me oira.
—Ya cenaron y se ducharon así que no se preocupe.
—Si.
—Si les da hambre, hay bocadillos en la alacena y en el refrigerador.
—Si.
—Y por favor trate de que vayan temprano a la cam...
—Si, si y si.
—Lo siento, es solo que hace mucho no los dejo solos por tanto tiempo.
— ¡Oye! No estarán solos, estarán conmigo.
—Si, es verdad —sonrió levemenete— Se lo agradezco, señorita Hange.
—Ya te dije que no hay problema y deja las formalidades. Llamame solo Hange. Ahora vayan a divertirse —añadió dándole pequeños enpujoncitos por la espada dirigiendola hacia la puerta.
—Ah, ah, si. Niños, se portan bien ¿entendido? — Dijo aun siendo empujada levemente por la mujer de anteojos.
—Entendido —respondieron Hanae y Henry al unisimo mientras que Nao asintió
—Cuidalos bien, cuatro ojos. Cuento contigo. —habló Levi dirigiéndose a la salida.
—No te preocupes, divierte —antes de que él saliera por la puerta, lo tomó del hombro y le susurró al oído— Pero no se diviertan tanto, ya tienen muchos niños.
Levi quitó bruscamente la mano de su hombro y la fulminó con la mirada.
—Adios, niños
—Adios, papá —dijeron Hanae y Henry al unísono
—Adios, papi —musito Nao meneando su mano en señal de despedida.
Después de eso, Hange cerró la puerta tras sus espaldas.
—Bueno niños ¿Qué quieren hacer?
—Jugar.
—Fiesta de té.
—Dibujo.
— ¿Dibujo? —preguntó Hange extrañada ante la respuesta de la menor de los Ackermans.
—A Nao le gusta mucho colorear, dibujar y ese tipo de cosas —aclaró Henry.
—Oh, ya veo. Bueno, podemos hacer todo eso si organizamos bien el tiempo. Pero primero, les tengo una sorpresita —mencionó dirigiéndose hasta su bolso.
— ¿Sorpresita? —Hanae parecía emocionada.
— ¡Ta-Ran! —exclamó al sacar una bolsa grande de...
—¿Dulces? —Henry enarcó una de sus cejas.
—Asi es, ¿Quien quiere?
—¡Yo! —exclamó Hanae dirigiéndose a la bolsa de dulces. Pero antes de avanzar, Henry agarró su hombro.
—Espera, Hanae. Mamá y papá no nos dejan comer dulces —se dirigió a Hange.
—Ay, tú debes ser el mayor, tu actitud es idéntica a la del gruñón de tu papá. Tranquilo, solo sera un poco.
—Pero señorita, seria mejor si Hanae...
—Tranquilo, tranquilo. ¿Qué puede salir mal? Toma los que quieras Hanae y tú tambien Nao.
"¿Estarán bien?"
"¿Debería llamar?"
"No, podría pensar que no confío en ella"
"pero solo seria para comprobar si están bien, puede que nos extrañen"
"Pero, ella es inteligente sabrá que hacer"
"Sin embargo..."
—¿Qué tanto piensas viendo la pantalla apagada del celular?
Sobresaltada, Mikasa dio un pequeño saltito.
—Oh, no es nada Levi es solo que...
— ¿Estas preocupada por los niños, verdad?
—Un poco —aceptó —. Tú sabes que no solemos salir sin ellos.
— Tranquila, ellos saben como comportarse. Tranquilizate —trató de calmarla dándole un ligero apretón en su hombro.
—Si —suspiró—. Tal vez estoy exagerando.
Habían cenado en la zona "aire libre" del restaurante que se encontraba en el último piso. Donde se veía una excelente vista de la ciudad iluminada. Mientras Levi pagaba, Mikasa se acercó al barandal a apreciar más la paronamica, pero de un momento a otro había perdido en sus pensamientos.
— ¿Quieres ir por un helado?
—Si —ella amaba comer helado de vez en cuando y más si era en ocasiones especiales.
Antes de dirigirse a la salida para bajar, una brisa fría provocó que Mikasa se frotara los brazos con sus manos.
—Nunca aprendes, nada ha cambiado desde la primera vez —comentó Levi sacándose su saco para colocarlo sobre los hombros de su esposa.
Esta se sonrojó. Esas pequeñas acciones siempre sacaban su lado más timido
— Me gusta como te vistes, pero no siempre tomas en cuenta el clima.
—Lo siento —susurró apenada.
—No tienes porque hacerlo. Vamos —entrelazó sus dedos con los de ella dirigiendose hacia la salida.
— ¡¿Pero que esta pasando aquí?! ¿¡Qué es este desastre?! — Exclamó Hange mientras sus manos se dirigían hacia su cabeza.
No podía creer lo que estaba viendo; Hanae y Nao estaban corriendo de arriba abajo por la casa desordenandola en el proceso. Estaba impactada, siempre tuvo la imagen de que los hijos de Levi eran super tranquilos, pero ahora veía que no era así del todo.
—Eso trataba de decirle —comentó Henry cruzándose de brazos—. Por eso mamá y papá no nos permiten comer tantos dulces. Hanae y Nao se ponen así; Corren, saltan, gritan mucho mucho y desordenan todo.
— ¿Se colocan así de imperactivas? Ay, si tu papá ve este desastre no se que será de mí —musito desplomándose sobre el piso imaginando el sermon que le daria Levi y la cara de decepción de Mikasa .
—Tratemos de detenerlas. Debe haber alguna man... —se detuvo al ser interrumpido por su hermana.
—Me duele —sollozo Nao mientras se acercaba a una Hange tirada en el piso llorando internamente— Me duele mucho.
— ¿Qué te duele, pequeña? —preguntó rápidamente mientras se sentaba.
—Aqui —señaló su pansita.
— ¿Y ahora que haremos? — Volteó desesperada hacia Henry.
—Ven, Nao — Dijo tomando la mano de su hermana menor dirigiéndola hacia la cocina.
Hange confundida se levantó del suelo y lo siguió. Al entrar vio a Henry acercando una pequeña cuchara llena de un liquido naranja a la niña.
— ¿Henry, qué es eso?
—Mamá nos da esto cuando nos sentimos mal de la panza. Dice que se llama "medicina" — respondio mientras le hacia una señal a Nao para que tomara el liquido. Después de lograrlo, la niña hizo unacara de disgusto—. Sabe feo, pero te sentiras mejor —esta vez, Henry se dirigió a Nao con una ligera sonrisa en su labios, la pequeña asintió.
Hange tenia su boca en forma de "O" y sus ojos abiertos de par en par, estaba muy sorprendida.
"Wao, Henry de verdad si que eres todo un hermano mayor" —pensó asombrada.
— ¿Ocurre algo? —preguntó extrañado Levi a Mikasa. Caminaban por el parque que se encontraba en el centro de la ciudad, tomados de las manos y viendo las luces que lo decoraban, estaba muy hermoso. Pero, había momentos en que Mikasa soltaba pequeños quejidos.
—No es nada. Los zapatos me están lastimando un poco los pies, es todo.
—Por eso te sugerí que usaras zapatos bajos, esas botas de solo verlas me hacen doler los pies.
— ¿Lo dices por mi bienestar o porque con ellas te ves mucho más bajo a mi lado? —bromeó. Amaba molestarle por su baja estatura.
—Tsk, mocosa insolente. —respondió frunciendo el ceño. Mikasa soltó un carcajada, así la llamaba cuando recién iniciaban su relación—. Pero fuera de bromas, quitatelas antes de que te hagas más daño.
— Esta bien, esta bien. — Deshizo la union de sus manos para lograr su cometido. Ya con sus pies en el suelo, se preparó para seguir, mas un Levi agachado en cuclillas frente a ella le bloqueó el paso— ¿Qué haces?
—Sube —respondio sin más. Las mejillas de Mikasa adquirieron nuevamente un tono rojizo.
—Levi...
—No dejare que camines descalza. Anda, sube.
Apenada, obedeció.
Colocó sus brazos alrededor de su cuello mientras Levi la tomaba fuertemente sus muslos y se levantaba para seguir caminando.
— ¿Peso mucho? —preguntó timida.
—Bastante.
Ella bufó.
—Bajame entonces, señor sinceridad.
— ¿Segura?
—Si.
—Esta bien — Entonces, aflojo el agarre.
— ¡Ay, no! —gritó mientras se aferraba más a su cuello provocando una ligera risa en él— ¡No es gracioso!
—Tú dijiste que te soltara ¿Quien te entiende? — Dijo volviendo a sujetarla como antes—. Era una broma, no pesas. Bueno, un poco —eso ultimo provocó que ella le diera un pequeño golpe en el pecho haciéndolo reír otra vez.
Siguieron con su paseo hasta que Levi decidió hablar nuevamente.
—Como la primera vez.
— ¿Eh? —Mikasa dejó de ver la decoración del lugar.
—Esta situación, es como la de nuestra primera cita.
— ¿Aun la recuerdas? —el corazón de Mikasa comenzó a latir rápidamente. No podía creer que aun recordara detalles de ese dia
—Por supuesto. Fue un dia como hoy justamente, por eso decidimos casarnos un diez de diciembre. Recuerdo que como hoy, trajiste ropa ligera sabiendo que en esta época el clima es frio y zapatos altos que te cansaron al rato. D incluso te caiste.
—Eso último es mejor olvidarlo, Levi. —gruñó—. Ha pasado mucho tiempo. Recuerdo que papá colocaba horas limites en nuestras citas. Por suerte las cumplias.
—Soy mayor no rebelde, señor—recitó la frase que solía decirle al padre de Mikasa para que no se preocupara. Mikasa sonrió.
—También recuerdo las bromas pesadas de tu tío Kenny ¿tú no?
— ¿Como olvidarlas si me llamaba "asalta cunas"?
—Bueno, tenia unos diecinueve cuando comencé a salir contigo y tú casi veintisiete.
—Ya eras mayor de edad, así que estaba libre de pecado.
Mikasa soltó una carcajada, ese hombre era todo un caso. Siguieron hablando de recuerdos del pasado hasta que de un momento a otro, Mikasa le dio un beso en la mejilla.
—¿Y eso?
—Mira — le señalo con su dedo anular, unas guirnaldas arriba de sus cabezas que tenían unos muérdagos colgando de ellas — Esa es la tradición. Si estas debajo de un muérdago con alguien, debes darle un beso.
—Si, pero la hiciste mal — Levi giró su cabeza para verla a los ojos.
— ¿Cómo que ma...? — Fue interrumpida por los labios de él sobre los suyos.
—A un amigo se le suele dar en la mejilla— espetó después de separarse—. Soy tu esposo, así que el mio debe ir en los labios.
Mikasa escondió timidamente su rostro en su hombro tratando de esconder su sonrojo. ¿Cuantas veces más la haria sonrojar esa noche?
—Hanae, ya es hora de dormir — Repitió por sexta vez Hange.
—No quiero —respondió la niña con un puchero mientras seguia saltando en el sofa.
—Hana, ya es tarde debes irte a la cama —volvió a insistir.
—Pero yo quiero jugar.
—Hanae —intervino Henry —baja de ahí —exigió adaptando un tono severo.
—Pero, Henry... — Alargó la "Y" para luego volver a hacer un puchero.
—Mira, si no vas a la cama papá y mamá se enojaron — La tomó de las manos para que dejara de saltar—. Si bajas, prometo que mañana haremos lo que quieras todo el dia, tú y yo. Además, te dejaré jugar con mi consola de video juegos.
— ¿Lo dices en serio?
— Lo prometo, pero vayamos a dormir ¿Si?
La niña soltó un pequeño bufido de mala gana. Sin embargo obedeció y se bajó del sofa y subió las escaleras para ir a su habitación.
"¡¿Por qué a él si le obedeció tan facil?! Esto debe ser una broma..." —pensó Hange — "definitivamente, el verdadero niñero hoy fue Henry"
—Si le lee uno o dos cuentos ella se dormira más rápido — Henry la saco de sus pensamientos.
—Si, eso hare. Tú deberías ir a dormir también Henry, Has de estar muy cansado —sugirió al verlo bostezar.
—Pero, este lugar está sucio y no me gusta. Quiero ayudar a limpiar —insistió.
"Si que es idéntico a su papá"
—Tranquilo, de eso me encargo yo. Ya hiciste mucho. Gracias a ti, tus hermanas se durmieron. Además ya es tarde — dijo mientras señalaba el reloj de la pared que marcaba las once y media de la noche.
—Esta bien.
Hange subió y lo acompaño hasta su habitación y lo cubrió con sus mantas. Luego fue a la habitación de Hanae para leerle un cuento (Que en realidad fueron tres porque la niña enserio no quería dormir). Cuando la vio cerrar sus ojos, cantó victoria internamente. Por último,fue a hecharle un pequeño vistazo a Nao quien después de tomar el remedio que le dio Henry, se recosto en uno de los sillones de la sala. Cuando el dolor desapareció, ella se durmió y Hange la cargó hasta su habitación. Cuando abrió la puerta la niña esta profundamente dormida abrazando a su osito de peluche.
"Perfecto"
Después de eso, bajo rápidamente y con escoba y bolsas en mano se dispuso a limpiar todo el desastre que había en la sala. Arreglo los cojines, limpió el piso, recogió los envoltorios de dulces que estaban en el piso y los colocó en una bolsa de basura. Ya todo acabado, se lanzo al sofa.
"Definitivamente, no tendre hijos"
Y con ese pensamiento se durmió.
A las doce y media, Levi y mikasa llegaron. Por precaución, llevaron una llave de sobra por si los encontraban dormidos.
—Al parecer la señorita Hange hizo un buen trabajo.
—Supongo que si. Ire a ver a los niños —dijo dirigiendose a la escalera para comprobar si estaban dormidos. Y efectivamente, estaban bastante dormidos— Estan en la cama los tres —comentó deteniéndose a la mitad de las escaleras.
—Bien. ¿Deberíamos despertarla y llevarla a la habitación de huespedes?
—No, dudo que despierte. Dejémosla ahí,se ve agotada.
—Esta bien.
Luego de eso se dirigieron a su habitación. A la mañana siguiente Mikasa le invitó a que tomara el desayuno con ellos y ella gustosa aceptó. Mientras lo degustaban, Hanae dijo que los dulces que comió la noche anterior estaban ricos, cosa que hizo enarcar una ceja a Levi y alertar a Hange quien rápidamente terminó su desayuno, agradeció a Mikasa por la comida, tomó sus cosas y se fue a su hogar. Lo último que quería era un sermon de Levi a esas horas de la mañana.
Sin embargo, el dia siguiente en el trabajo, no pudo salvarse del "¿cómo que le diste una bolsa dulces a mi hijas?" De Levi.
Editado: 03/06/20
