—Nolan, no creo que sea buena idea que uses eso acá adentro.
—Tranquilízate, Henry. Tengo cuidado —dijo despreocupadamente el rubio mientras lanzaba y atrapaba con sus manos un balón de basketball
—Nolan... —murmuró cansino Henry.
—Oye, Henry ¿y estos qué son? —preguntó curioso Christian.
—Oh,son regalos que le trajo la abuela Shiori a mamá de su viaje a Japón —respondió colocándose al lado de su otro amigo quien veía embelesado el Daruma y el Maneki-neko.
—Genial —asombrado, acercó su mano para tomarlos pero una fuerte palmada de Henry lo detuvo— ¡Oye!
—No los toques, mamá nos advirtió que seamos cuidadosos con ellos. Dice son importantes para ella. Y... —prosiguió— No quiero verla molesta, asusta —finalizón. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al recordar la última vez que hizo enojar a su madre. No, no quería volver a verla así.
— ¿Lo dices en serio? Pero si la señorita Mikasa se ve muy dulce.
—Lo es, pero cuando ella se enoja...
— ¡Christian, piensa rápido! —Nolan interrumpió lanzando su balón hacia el castaño. Este no reaccionó a tiempo haciendo que el balón golpeara el mueble donde estaban las decoraciones.
Henry alcanzó a tomar un santa claus y el Daruma, Christian logró agarrar las tres fotografias que ahí se encontraban pero ninguno logró alcanzar el Maneki-Neko quien cayo al piso rompiéndose.
— ¡Nolan! —exclamó molesto Henry después de haber colocado todo en su lugar nuevamente.
—Que conste que le dije a Christian que pensara rápido.
Henry se acercó a él tomadolo fuertemente por los hombros.
— ¿Ahora que haremos, tonto? ¿qué le diremos a mi mamá?
—Oye, tranquilo.
— ¿Qué no recuerdas cuando jugamos en el jardin y por desobedecerla, arruinamos las flores?
Nolan hizo memoria tratando de ubicar aquel suceso. Al hacerlo, ensanchó sus ojos.
—Tenemos que arreglar esa cosa con nombre extraño —soltó con preocupación zafandose del agarre de Henry.
— ¡¿Y cómo?!
—Amigos, sera mejor que piensen rápido porque la señorita Mikasa se esta acercando —mencionó Christian observando atraves de la ventana. Mikasa y Levi venían junto a Hanae y Nao con unas bolsas en la mano. Las habían ido a buscar a la floristeria de la madre de Levi que solo estaba a unos quince minutos de su casa.
—Ah, ah, vamos —apurado, Nolan tomó el Maneki y su parte rota para luego subir las escaleras. Henry y Christian lo siguieron.
— ¿Qué piensas hacer? — Preguntó Christian ya en la habitación de Henry.
— ¿Henry, tienes algo fuerte para pegar esto?
— ¡Llegamos, niños! Les trajimos algo para merend... ¿niños? — Mikasa al no verlos en la sala, se aproximó a los primeros escalones de las escaleras — ¡Henry, cariño! ¿donde están?
—En mi habitación, mamá — se escuchó en el segundo piso.
—Baja con los demás para que coman algo.
—Ya vamos.
Al oír la respuesta de su hijo mayor, se encaminó a la cocina para servir sándwiches en unos platos y jugo para acompañar en unos vasos. Ya todo listo, se dirigió a colocar los platos en el comedor. Cuando iba a buscar las bebidas sintió un pequeño jalon en su falda, era Nao.
— ¿Qué pasa, amor? —preguntó con ternura mientras se agachaba a su altura.
— ¿Y neko? —preguntó la pequeña mientras señalaba uno de los muebles de la sala
— ¿Neko dices? —Mikasa confundida dirigió su mirada hacia donde señalaba la niña—. Cierto, ¿donde esta el Maneki-Neko? Yo lo deje ahí.
— ¡Listo, funciono! —asintió orgulloso Nolan.
— ¿Estas seguro que se pegó bien? —cuestionó Christian.
—Claro, ni parece que se rompió — Respondió mientras observaba detalladamente el resultado de su trabajo.
—Bien, ahora tenemos otro pequeño problema.
— ¿Cual, Henry?
— ¿Como colocaremos eso en su lugar sin que mamá nos vea? —lo fulminó con la mirada.
—Oh...
Henry soltó un suspiro cansino.
—Chris, tú eres rapido, yo distraere a mamá y tú lo colocaras en el mueble sin que nadie se de cuenta.
—Esta bien, trataré —aseguró algo nervioso.
Los niños se dirigieron a las escaleras y mientras bajaban podían escuchar la voz de Mikasa preguntándole a Levi si había visto su adorado objeto. Christian aprovecho que Mikasa estaba de espaldas y rápidamente coloco el recuerdo oriental en su lugar. Para su suerte ninguno de los mayores lo vio.
— ... ¿No lo haz visto? No esta donde siempre —preguntó Mikasa a Levi. Este último dirigió su mirada al mueble donde se suponía que debía estar, después de eso soltó un suspiro.
—Mikasa, ¿estas quedando ciega? Ese gato raro esta donde siempre.
— ¿Eh? —Mikasa volteó y para su sorpresa era cierto, ahí estaba— Pero, si hace cinco segundos no estaba.
Diez minutos después de comer, los tres niños se encontraban en el sofa viendo televisión. Los padres de Christian y Nolan llamaron y avisaron que no tardarían mucho en llegar a buscarlos, así que mejor decidieron quedarse en la sala a esperarlos.
—Aun no entiendo ¿Qué significan estas cosas que trajo tu madre? —Levi estaba junto a Mikasa. Esta última estaba a punto de buscar un mejor lugar para colocar el obsequio de su madre.
—Bueno, este es un muñeco Daruma —señaló el primer recuerdo— significa que nos ayudara a ser más objetivos y cumplir nuestras metas. Y este —señaló el otro— Es un Maneki-Neko...
— ¿Ese no es el gato que mueve una pata en los restaurantes chinos?
—En realidad el Maneki es originalmente Japones. Mamá me lo regaló porque este es bastante similar al que tenia de niña cuando vivia en Japon, pero al mudarnos para acá se perdió en la mudanza.
—Entiendo. ¿Como se hace para que se mueva?
—Oh, tiene un pequeño interruptor abajo —explicó inclinándolo para encenderlo, pero al hacerlo la pata cayo al suelo.
—Es obvio que eso no debió pasar.
—No —Mikasa se agachó y tomó la otra parte del Maneki— Pero si ayer estaba bien ¿cómo es que...? —cortó su pregunta dirigiendo su mirada a los tres niños que se encontraban en el sofa. Caminó hacia ellos colocándose frente al televisor bloqueando su visión. Notó como se tensaron—. Niños, ¿Saben cómo pasó esto? —mostró el objeto roto.
Los tres negaron rapidamente sin mirarla a los ojos.
— ¿Henry? —se dirigió a su hijo— ¿seguro que no saben nada?
—No, mamá —respondió rápidamente.
—Henry... — Mikasa sabia exactamente cuando su hijo mentía, y esta era una de esas situaciones.
—Bueno —Henry dio una pequeña mirada a sus amigos antes de continuar—, estábamos aquí en la sala y...
—Fue mi culpa, tía Mikasa —interrumpió el pequeño rubio.
—Nolan —Henry estaba sorprendido.
—Yo le lancé mi balón de basket a christian para que lo atrapará pero el estaba concentrado viendo sus regalos que no lo vio. Mi balon golpeó el mueble y eso —señalo el Maneki— se cayó y se rompió.
—Tratamos de arreglarlo pero no funcionó —agregó Christian.
— ¿Por qué no me lo dijeron?
—Porque eran un regalo de la abuela y te gustaban mucho, no queríamos que te enojaras —mencionó Henry dirigiendo su mirada al piso.
—Oh niños, no estoy molesta porque lo hayan roto —Mikasa se agachó para quedar a la altura de ellos.
— ¿En serio? —dijeron los tres al unísono.
—No, fue un accidente —añadió mientras les acariciaba el cabello a cada uno— Puede que el abuelo pueda arreglarlo, así que no hay problema.
Los tres suspiraron alividos.
—Aunque no este enojada porque hayan roto el Maneki— espetó de repente haciendo que los niños volvieran a verla— Estoy molesta porque me mintieron —de repente, su mirada comenzó a ensombrecerse, volviéndose oscura y asustando a los niños
Ahí estaba la mirada que tanto Henry quería evitar. La mirada que colocaba su madre cuando se enojaba era tan frívola que asustaba a cualquiera. Ella no tenia necesidad de gritar o regañar, con una simple mirada gélida se comportaban todos.
Henry volteó para pedirle algo de ayuda con la mirada a su padre quien salia de la cocina con una taza de té en los labios, pero este apenas vio la mirada oscura de su esposa dio media vuelta y volvió a entrar.
—Mentir esta mal —continuó—, así que espero que sea la última vez que lo hagan conmigo o con cualquier otra persona ¿entendido?.
—Si, mamá.
—Si, tía Mikasa.
—S-si, señorita Mikasa.
—Excelente —fue lo último que dijo antes de levantarse e ir a llamar a su padre para preguntarle si podía arreglar el Maneki.
—Tenias razón, Henry. Cuando la señorita Mikasa se enoja da miedo — Dijo Christian aun temblando por lo sucedido—. ¿Me prestas el baño?
Editado: 04/06/20
