— ¡Ay, tan adorable! —pensó en voz alta provocando que su suegra volteara a verla con una ligera sonrisa en sus labios. Se sonrojo—. Lo siento —murmuró.

—No tienes porque hacerlo.

Mikasa estaba en casa de Kuchel. La había llamado horas atrás preguntando si podría buscar un recado que Levi le había pedido. Como acababa de salir del trabajo aceptó. Una cosa llevó a la otra y después de una taza de té con galletas, Mikasa se encontraba sentada en el sofa viendo un álbum de fotos de Levi que la misma Kushel le había ofrecido.

—Levi nunca me mostró estas fotos —comentó pasando hacia la siguiente página—. Y él si vio las mías, que injusto.

—Piensa que son vergonzosas. No le digas que te las mostré ¿bien? —ella asintió cómplice con una sonrisa en sus labios.

Seguía pasando las páginas del álbum y el pensamiento de "y pensar que antes parecía no tocar ni una mosca" predominaba en su mente. Se detuvo en una sección de fotos donde ya no era un bebé si no un niño.

—Aquí se parece mucho a Henry —exclamó señalando una foto donde se encontraba jugando con unos autos.

— ¿Cierto que si? Aunque por lo visto, Henry no heredará la estatura, cada día lo veo más alto.

—Supongo que cuando este más grande me lo agradecerá —bromeó. Ambas rieron.

Casi al final del álbum, Mikasa se topó con una foto desprendida y doblada en una parte; Se podía ver a una joven Kushel, un Levi con poco tiempo de nacido y en la parte doblada un hombre que nunca había visto. Quedó viéndola un rato. Kushel notó su mirada de confusión.

—Es el padre de Levi —Mikasa se sorprendió al escucharla —. ¿Levi nunca te habló de él, cierto?

—No mucho, casi nada —respondió algo apenada, a pesar de no saber mucho del tema, tenía claro que era un tema sensible—. No le gusta hablar mucho de ello y nunca pregunté nada al respecto.

—No lo culpo —suspiró— Ese hombre solo cambió un par de pañales, no lo vio crecer y no estuvo en momentos importantes para él. Supongo que debe estar feliz con su nueva familia, a menos que también la haya abandonado.

—Señorita Kuchel yo...

—No te disculpes, linda. Hay todo tipo de hombres en este mundo, y agradezco todos los días que Levi no sea como él.

Silencio.

—Levi... —prosiguió— creció sin una figura paterna, tampoco pensaba ser una y ni siquiera se le pasaba por la cabeza la idea de casarse. Pero la vida es tan impredecible y ahora que tiene su propia familia, hace lo que su padre no hizo ni con él ni conmigo. No sabes cuanto me alegra eso y me alegra mucho más que tú seas la mujer que aceptó a mi hijo.

Mikasa la miró conmovida.

—Gracias, por hacerlo feliz, Mikasa.

—Estoy en casa, perdón por la tardanza —recitó abriendo la puerta de su hogar. De camino a casa se había formado un tráfico por culpa de un accidente, ocasionando que llegara algo tarde.

—Bienvenida a casa — La gruesa voz de su esposo, quien se encontraba sentado en el sofá con ropa comoda viendo televisión, se hizo presente sobresaltandola.

—Levi —exclamó sorprendida—, creí que llegarías tarde hoy.

—Se canceló la reunión a última hora. ¿Y eso? —señaló la bolsa que traía en la mano.

—Oh, es el recado que le pediste a tu madre.

— ¿Estuviste con ella? —preguntó tomando la bolsa. Mikasa asintió.

—No te llamé porque asumí que estabas en el trabajo.

Dejo su bolso en el perchero junto a su abrigo.

— ¿Y los niños?

—Acabo de llevarlos a la cama. Salí a eso de las seis y media de la oficina así que pude pasar tiempo con ellos y tu madre pudo irse a su casa temprano. Tambien preparé la cena, iré a servirte—mencionó levantándose del sillón y dirigiéndose a la cocina.

— ¿La preparaste? —lo siguió.

—Si, supuse que vendrías cansada del trabajo y bueno hace mucho que no cocino, así que ¿por qué no?

Mikasa lo observó con una ligera sonrisa en sus labios mientras él servía. Al sentir la mirada penetrante de su cónyuge giró a verla.

— ¿Qué? ¿tengo un moco en la cara?—cuestionó confuso soltando los utensilios de cocina. En cambio, ella solo se acercó más a él y lo abrazó dejándolo perplejo— ¿Y esto?

— ¿Acaso no puedo abrazarte?

—No es eso, solo ¿Por qué tan de repente? —volvió a preguntar correspondiéndole el abrazo—¿Mhm?—le dio un pequeño beso en la mejilla.

"Creció sin una figura paterna, tampoco pensaba ser una y ni siquiera pensaba en casarse. Pero la vida es tan impredecible y ahora que tiene su propia familia, hace lo que su padre no hizo ni con él ni conmigo."

—Porque quiero, solo eso —respondió afianzando el abrazo.


Editado: 04/06/20