El sándwich que se dirigía a la boca de Mikasa se detuvo a medio camino ante la repentina pregunta que su mejor amiga le lanzó.
—¿A que se debe eso? —inquirió, ladeando su cabeza.
Sasha le señala, disimuladamente, con su dedo índice, a una pareja que ingresaba a la cafetería. El muchacho ayudaba cuidadosamente a su novia a sentarse en una de las sillas. Tomando en cuenta el tamaño de la barriga, debería tener unos ocho meses. El joven la acariciaba tímidamente y le susurraba cosas.
—La personalidad de Levi, es un tanto fría hasta dar miedo —comenzó diciendo Sasha, llamando la atención de su compañera—. Las veces que he ido a tu casa, él ha estado trabajando, así que, nunca he visto como es con sus hijos. ¿Los llama mocosos a cada rato o qué? —bromeó, referenciando una situación de meses atrás donde un niño le ensució su camisa al tropezarse.
Mikasa negó. Se acomodó en su asiento y suspiró, ¿cómo era su esposo como padre?
—Bueno, jamás había reflexionado sobre esto, pero Levi es un buen padre bueno.. a su manera —continuó al notar la mirada extrañada de Sasha—. Aunque no sea bueno con las palabras, siempre sabe que decir en momentos donde los niños están decaídos.
Mikasa observa inquieta los ojos tristes de su hijo mayor. Había sufrido una pequeña lesión en su práctica de baloncesto, lo que provocó que fuera incapaz de participar en el torneo que se tenía programado dentro de unos minutos.
Era el capitán y el que no estuviera presente, era una baja para su equipo. Desde que sus amigos le comentaron que sin él nada sería lo mismo, su estado de ánimo bajó de sobremanera.
—¿Quieres un jugo, mi amor? —averiguó, masajeando su rodilla. Ambos se encontraban en la enfermería, ella sentada en una silla y su hijo sobre la camilla.
Henry negó. Mikasa soltó una bocanada de aire, no sabía que más decir ni que más ofrecerle.
—Mikasa —escuchó desde el umbral de la puerta. Era su esposo.
Entendió la mirada que le dedicó, por ende, se levantó de su asiento y abandonó el recinto, para brindarles un poco de privacidad.
—¿Ya te sientes mejor? —inquirió Levi en dirección a su hijo.
—Más o menos —encogió sus hombros—. Mi pierna mejora poco a poco, sin embargo, no podré jugar. Por mi culpa, mis amigos no tendrán la confianza que necesitan para el partido, papá.
Levi se inclinó hacia delante, apoyando sus codos sobre sus rodillas, acercándose más a su primogénito.
—Van a ganar.
Henry lo observa confundido.
—Pero, papá yo...
—Eso es lo que necesitas decirles —lo interrumpe—. Con o sin su capitán dentro de la cancha, el equipo necesita seguir adelante. Si ellos te ven así, con esa cara, su humor decaerá y todos los entrenamiento que tuvieron serán en vano. Aunque estés discapacitado y alguien te reemplace en el partido, debes mantenerte firme.
—Papá... —musita, con los ojos brillosos.
—Ven aquí.
Posterior a ponerse de pie, se coloca de espaldas y se agacha un poco, indicándole que se subiera. Él niño obedeció, ubicando sus manos fuertemente sobre sus hombros y rodeando su cintura con sus piernas.
—¿A dónde vamos?
—¿Un capitánsiempre debe apoyar a su equipo, no?
Henry asintió efusivamente, antes de posar su mejilla sobre la espalda ajena.
—Cierto. Gracias, papá.
Apoyada en la pared de afuera, los labios de Mikasa se curvan hacia arriba ante la escena.
—... También, aunque cometan travesuras, nunca se enojaría con ellos.
—Bien, Hanna Banana, enseñémosle a papá las palabras que aprendimos hoy.
La pequeña corrió feliz al sofá, sentándose sobre las piernas de Levi.
En ciertos ratos libres, Mikasa se tomaba el tiempo de enseñarle a sus hijos su segundo idioma natal. Si bien se mudó joven de Japón, siempre mantuvo sus tradiciones y creencias, amaba su cultura y quería que sus hijos siguieran el legado. Le hacia sentir feliz verlos emocionados cada que les enseñaba nuevas cosas y ni que hablar de su madre.
—Si pregunto tu nombre, ¿cómo responderás?
—¡Watashi no namae wa Hanae desu! —exclama alegremente, alzando sus brazos al ser consciente que respondió bien.
—¡Bien! ¿Cómo se dice mamá?—se señala a sí misma.
—Oka–san.
—¿Cómo llamarás a tus hermanos?
—Henry onii-chan y Nao... ¿imouto-chan?
—¡Excelente! Mi hija es muy inteligente —pellizcó una de sus mejillas, ganándose un par de risas de la infante. Levi no apartaba sus orbes azules de su hija, con una sonrisa ladina—. Ahora, por último, ¿cómo llamaras a papá?
Antes de responder, Hanae observó con un deje de travesura a este ultimo.
—¡Chibi Otou-san!
Mikasa elevó sus cejas y mordió su labio inferior para evitar reír. No esperaba eso. Giró hacia su esposo, notando lo serio que estaba.
Hanae al ver el rostro de su padre, intentando disculparse y explicarle que sólo jugaba, pero este la interrumpió posando su manos sobre su cabello, acariciándolo y desordenándolo en el proceso con una tenue sonrisa.
—...Y, cuando comete un error, sabe cómo arreglarlo.
—¡Papá! ¡papá! —logró escuchar Mikasa desde la cocina mientras lavaba los platos. Volteó un poco su cabeza, topándose con Nao, quien en una mano llevaba una libreta y en la otra una caja de colores. En cambio, su cónyuge hablaba por celular— ¡Papá Levi, dibuja conmigo! —exclamaba siguiéndole el paso al mayor, alzando sus implemento.
Levi, al estar concentrado en lo que parecía ser una importante llamada, siguió de largo, ignorando a la pequeña.
Nao ante el comportamiento de su padre, realizó un puchero y se dejó caer al piso con un semblante triste. Él había estado muy ocupado últimamente según palabras de su madre, pero ella lo extrañaba y quería pasar tiempo con su persona.
Mikasa al ver la escena, apartó la loza y secó sus manos para poder explicarle a su hija lo sucedido, mas, antes de que llegara a la puerta, Levi se le adelantó.
Se agachó frente a la menor de sus hijos y la cargó.
—Por esto, te doy permiso de dibujar a papá más pequeño.
La niña captó el mensaje y emocionada, enrollo sus brazos alrededor del cuello de su padre.
Ante los recuerdos, Mikasa sonrió. Sí, levi podía ser tosco, frío y grosero en ocasiones, sin embargo, tenía un corazón cálido que enseñaba a los que más quería. Lo amaba, y nunca se arrepentiría de haberse casado con él y brindarle una hermosa familia.
Sasha al oír las respuestas y notar el aura que emanaba, quedó complacida. Al parecer, Levi no era tan ogro como creía, no si hacía feliz a su mejor amiga.
Hello, hello~~
Ha pasado un tiempo desde que actualice aquí, sorry :c
Esta era una idea que tenía en mi mente desde hace tiempo, mas no sabía como organizarla.. Luego del ultimo capitulo del manga y ver los momentos de Levi, Gabi y Mikasa, me inspiré.
Porque sí, Levi como padre sería alguien maravilloso.
Espero les haya gustado y lo hayan disfrutado.
Los quiere.
Val uwu
