Capítulo 1: Soy una chica pura declarando mi inocencia.
Las luces se encendieron, y la enorme pantalla en el medio del escenario comenzó la cuenta atrás, la música ya se podía empezar a escuchar fuertemente desde los amplificadores lo que provocó que la masa de gente que estaba atenta al escenario comenzará a mover sus palitos luminosos con más energía, la cuenta atrás finalizó y fue sustituida por el clasico cliche de "Steady?" el grito que profirió la muchedumbre justo después parecía dejar claro que estaban más que listos "Ready?" los palitos movían cada vez más rápido ante la expectación del comienzo "It 's showtime" fue lo último que apareció en la pantalla cuando nosotras hicimos nuestra gran entrada, cañones de humo fueron disparados para regocijo de los espectadores que estaban gritando sus nombres hasta quedarse afónicos.
Una luz blanca en el centro del escenario nos iluminaba, y como había ensayado más de mil veces repetí los pasos de baile en perfecta sincronía con mis compañeras, un grito ensordecedor de parte del público no se hizo esperar mientras nosotras levantamos nuestros brazos al aire animandolos antes de comenzar a cantar:
-No te preocupes, No te preocupes, tu siempre podrás hablar conmigo- mi voz resonó a través del micrófono, a lo largo mi vida muchas personas se habían quejado de que mi tono de voz era demasiado alto, ¿Quién les iba a decir que eso me abriría las puertas de la fama?-¿Verdad? ¿Verdad? Entre nosotros nunca debería haber secretos-Seguí cantando.
El público movía sus palitos luminosos al ritmo de la canción, naranja, rosa y verde, nuestros colores, brillando solo para nosotras, era como ver un inmenso jardín de flores dándonos la bienvenida, animándonos a seguir cantando con todas nuestras fuerzas, el sonido de los vítores del público, se escuchaba claramente a pesar de la alta música que sonaba de fondo.
-Aun así, llamarlo amistad da un poco de vergüenza ¿Verdad? ¿Verdad? Yo siempre estaré a tu lado-la voz de mi compañera resonó, agitando aún más los palitos luminosos que fuesen de color rosa.
-"Me gusta" "A mi no" ¿Eh, no nos parecemos? Incluso si somos diferentes nos llevamos bien- una tercera voz sonó en el escenario, corrí por la pasarela que conectaba con el otro escenario sabiendo que dentro de nada volvería a ser mi turno, di un pequeño salto como parte de la coreografía y me acerque más al centro del segundo escenario.
Antes de entonar una nota siempre me ponía ridículamente nerviosa, pese a que lo había practicado mil veces, pese que había tomado clases de canto, pese a que este no era mi primer concierto y que ya llevaba varios años en la industria, a esas alturas debía estar completamente acostumbrada… pero quizás eso es lo que me mantenía tan enganchada a la música, que pasaban los años y la emoción no disminuye ni un poco.
-Pero eso- un "está bien" sonó de coro antes de que terminara la frase- porque todas tenemos razón.
-¡SOMOS CHICAS PURAS Y ESTA ES NUESTRA DECLARACIÓN DE INOCENCIA!- cantamos las tres en perfecta sincronía, todo el escenario cantó con nosotras en respuesta. Los palitos luminosos se seguían agitando por toda la multitud abarrotada, mientras nosotras seguíamos bailando, brincando, como nubes de colores en medio del jardín que nos alentaba.
Las canciones siguieron sonando, una tras otra, hasta la finalización del concierto.
Estaba agotada, sudada, y apenas podía respirar, me dolían los pies y las piernas de dar saltos por todos lados para animar al público, y sentía que podía escupir uno de mis pulmones en cualquier momento y aún así, lo volvería a ser todo de nuevo, una y otra vez, porque simplemente no podía evitar adorar ser Idol.
Pero no todo es de color de rosas pensé cuando escuché el despertador sonar a la mañana del siguiente día, estaba completa y totalmente agotada, me dolía cada músculo en el cuerpo y estaba segura que si prestaba atención podía sentir como me dolían hasta las pestañas, aún así debía prepararme e ir a clase, para "labrarne un futuro que valiera la pena" como le gustaba decir al abuelo.
Con una lentitud extrema, inusual en mí pero producto de las cercas de tres horas de concierto del día anterior comencé a vestirme con el uniforme de la preparatoria.
Remangue la horrible falda de cuadros azules del uniforme hasta que quedara a una altura más o menos corta, gracias al cielo me había bañado la nota anterior así que eso era una cosa menos, pensé para mi misma mientras me terminaba de vestir.
Recogí mi castaño cabello, nunca me había gustado llevarlo suelto pero después de años por fin me había graduado de las coletas altas para pasar a un moño semi suelto , evitaba tener el pelo en la cara, pero podía mostrar lo largo que me lo había dejado, termine decorandolo con un lazo anaranjado, alegre, dulce e infantil.
Como casi todas las mañanas el abuelo había dejado mi desayuno ya preparado antes de irse a sus caminatas mañaneras de la tercera edad. Había dormido de más, pensé mirando distraídamente el móvil mientras desayunaba, a esas alturas, sí o sí, ya iba llegar tarde a la primera hora, así que, que le dieran a las matemáticas y a Jinno-sensei, ya iría a segunda.
No le resultó nada extraño que cuando abrió la puerta de su casa se encontrará con un coche justo en la puerta, y un hombre alto, de pelo largo y negro, vestido de traje de negocios apoyado contra la puerta del mismo, Akira Tonōchi, mi agente, era conocido por ser un mujeriego indomable, un tiburón en los negocios, y algo sobreprotector conmigo casi como un hermano mayor y desde que su fama había empezado a ascender había decidido unánimemente recogerme y llevarme él mismo a donde tuviera que ir para evitar "Incidentes".
-¿Cuántas veces te tengo que decir que toques y entres en lugar de quedarte afuera esperando? Me haces sentir mala persona- dije acortando la distancia hasta quedar enfrente del adulto.
Él sonrió, como siempre, una sonrisa impecable lista para vender incluso arena en el desierto.
-Y yo te repito que por normas de la compañía no puedo hacer algo tan íntimo, asegurar tu seguridad es mi trabajo, volverme cercano a ti sería mi perdición- me guiño un ojo al mismo tiempo que me habría la puerta de su coche.
Se que para muchas os sonará como una actitud coqueta, pero tranquilizaos, Tono-senpai (apodo cariñoso que le había dado por enseñarle y protegerla de todo en ese frío ambiente conocido como "el mundo del espectáculo") era así con toda la población femenina habida y por haber, era casi como parte de su personalidad ser un coqueto y después de tres años trabajando con él estaba casi insensibilizada a sus comentarios subidos de tono.
-¿Por qué no pasas a buscar a Ichigo y a Sakura también? Son tus clientas tanto como yo- dije cuando ambos ya nos habíamos acomodado en el coche.
-Ichigo estudia en un internado así que es poco probable que oleadas de fans y paparazzis lleguen a ella en su camino a clase, por su parte el hermano de Sakura ya se encarga de llevarla y traerla por la misma razón que yo me encargo de ti, la fama tiene sus cosas buenas pero las tres juntas sois demasiado inocentes como para daros cuenta de las malas.- Cerré los ojos luchando contra las ganas que tenía de ponerlos en blanco, dudaba mucho que a las 9 de la mañana de un lunes fuese atacada por un grupo de groupies.
"Tiernas, alegres e inocentes" esa era la imagen que debía presentar siempre el grupo de idols Printemps al que ella pertenecía, llevaban tres años en escena y cada vez con más fuerza estaban conquistando el corazón de Japón, tanto que eran consideradas y llamadas constantemente por la prensa como "las sonrisas de Japón".
Aunque Tono-senpai me dejó en la misma puerta de la preparatoria, en cuanto le perdí de vista decidí entrar por la verja de atrás del edificio, una ruta escondida que me había enseñado mi mejor amigo para entrar a clase cuando llegara tarde y así evitar tener que firmar y recibir el sermón sobre mi "Actitud irresponsable", por Dios que era educación no obligatoria, como si decidía no ir en todo el día, pensé mientras saltaba la valla.
Revise por si había moros en la costa, y también para comprobar si había algún pelinegro con humor de perros, dato que no necesitabais saber pero me gusta añadir, que también hubiese decidido saltarse la primera hora y se encontrara durmiendo en la rama de algún árbol, pero no estaba en ningún lado.
Bueno el día acababa de empezar, ya lo encontraría en clase, realmente quería verle, ¡Tenía tantas cosas que contarle del concierto de ayer! Que seguramente al chico le importaría una mierda, pero aún así la escucharía, porque era su mejor amiga en el mundo entero y aunque no se lo demostrarse a menudo ella estaba segura que le importaba mucho al chico.
Bueno, el resto de mi mañana no es digna de contarosla, así que vamos a hacer un corte y vamos directamente al momento que encontré a mi pelinegro amigo, por si os interesa cuando llegue a clase tampoco estaba y el señorito apareció como Pedro por su casa como a cuarta hora, ¡CUARTA HORA, PARA ESO YA NO VENGAS! Y luego se pasó toda la clase durmiendo, ni me preguntéis para qué vino, no sé, pero bueno ahora que nos encontrábamos en el pequeño receso entre horas podía aprovechar y hablar con él.
-¡Natsume, tendrías que haberme ido a ver! ¡Si lo hubieses visto! El público estaba tan entregado y el escenario parecía un jardín- grite ilusionada hacia mi mejor amigo, este, sin embargo y como siempre, parecía que ni siquiera me estaba prestando atención, se encontraba encorvado hacia atrás en su silla, con el manga de Bleach tapándole la cara para que nadie pudiese ver si realmente estaba dormido o no.
Oh, pero yo sabía que estaba despierto, conocía tan bien a Natsume que podría interpretar cada gesto de él a la perfección, contento, dormido, enfadado, no importaba que tan fría y distante fuera la máscara que el pelinegro utilizará, ella podía ver debajo puesto con una increíble facilidad, a fin de cuentas era su orgullosa mejor amiga desde que eran unos enanos.
-¡Ay es verdad! Mira, me saque una foto con el vestido de ayer, estaba tan bonita que recibí un montón de elogios del equipo- volví a hablar aunque el pelinegro siguiese sin responderme, rebusque entre mi bolsa de clase hasta que encontré mi móvil, lo desbloquee con la huella de mi dedo y le di a Galería, la primera foto que saltó era justo la que estaba buscando y como tenía ya previsto me gire para enseñarsela al chico, este movió ligeramente el manga y fijó su mirada rubí en mi smartphone. ¿Veis? Os había dicho que no estaba dormido.
-Estabas tan fea como siempre Lunares- hice un puchero ante el conocido mote que me había puesto años atrás, el recuerdo aún seguía grabado a fuego en mi memoria, cuando estábamos en primaria, alrededor de los 10 años de edad. un día le dio al pelinegro por hacerme una zancadilla, con toda la mala intención del mundo por si os lo preguntáis, que logró que mi pequeño yo perdiera el equilibrio y acabará con la cara enterrada en la tierra, estaba un poco segura que esa había sido la intención principal del pelinegro pero de paso y debido a la caída, mi falda acabó levantándose y yo mostrando mis bragas de lunares a todo el resto de la clase.
Natsume podría llegar a ser tan bruto.
Volví a mirar la foto, el vestido que utilice ayer en el concierto constaba de un corset naranja que acentuaba perfectamente la curva de mi cintura y hacía la ilusión de que mi pecho fuese más abundante de lo que realmente era, aunque apenas y me dejaba respirar y haber tenido que pasar tres horas bailando con esa cosa puesta podría haberse considerado tortura, pero oye, ¿Y lo bonita que me veía qué? Luego llevaba unas medias blancas hasta el medio muslo con un liguero de lazo que se perdía debajo de una pomposa y llena de tul minifalda blanca, y puede que esté mal que diga esto de mi misma, pero me veía adorable, como un gran algodón de azúcar sabor naranja, bueno, sabor mandarina.
-Pues a mis fans les encantó, cuando todas preguntamos en voz alta si nos veíamos monas ¡Casi me dejan sorda del grito que metieron las más de cien mil personas que me vinieron a ver!- lo último lo dije en un significativo tono de reproche, punto uno, porque si más de cien mil personas creyeron que estaba adorable el pelinegro solo no tenía ni voz ni voto para decir lo contrario, y punto dos porque, mi mejor amigo no se había presentado en el concierto, al que obviamente estaba invitado hasta con pase de camerino, bueno lo justo sería decir que no se había presentado otra vez.
-A tus conciertos solo van imbéciles, por eso no voy- Un tremendo grito por mi parte siguió las palabras de Natsume, mientras se levantaba, con su típico aire de altanería, de la silla y se iba de la clase seguramente pensando en saltarse la siguiente hora. En serio, ¿Vino a clase para dormirse una hora e irse? Quién lo entienda que se lo quede.
Suspiré mientras me volvía para sentarme en mi mesa, como siempre en cuanto se separó del pelinegro esta se había llenado de fans, tanto de su grado como de otros, deseando conocerla, darle regalos o aunque sea pasar unos pocos minutos con "La idol cuya sonrisa es como la luz del Sol, Sakura Mikan". Sin embargo, aunque dio su mejor esfuerzo para hablar y conocer a todos los fans que pudo, su cabeza seguía pensando en Natsume.
Natsume Hyuuga nunca había sido un niño expresivo, Kaoru Hyuuga, la madre del susodicho, me había enseñado millones de fotos de el chico cuando esté apenas y tenía meses de edad y en todas ellas se podía apreciar que el ceño fruncido y la cara de pocos amigos llevaban con el pelinegro desde entonces.
Su propia madre y la de Natsume habían sido mejores amigas desde el instituto y por ello después de su muerte, la madre de Natsume había asumido completamente el papel de madre adoptiva para mi, el abuelo y ella se mudaron de la región de Kansai a Kanto, y comenzamos a vivir en la casa justo al lado de los Hyuga, desde entonces el pelinegro y ella siempre habían estado juntos. Incluso en sus peores momentos, y vaya que ha tenido malos momentos en su vida, Natsume siempre fue una piedra segura a la que aferrarse cuando todo iba mal y como tal, no soportaba la idea de perderlo.
Conocía bien al chico, era una persona sin un solo pelo de delicadeza, era malhablado, precoz, pervertido, bruto, enojón, frío y una malísima influencia para ella, y aún así lo había soportado y querido durante años, aún con sus buenas peleas de por medio, porque sabía que en su interior, y solo con aquellos que Natsume consideraba merecedores de ellos, el chico era increíblemente amable, protector y cálido.
Pero todo había cambiado en el último año de Secundaria, no sabía porque el chico se había vuelto increíblemente distante conmigo, y no distante de "Quita fea" no, ese era solo la personalidad del chico, distante de ignorarla DE VERDAD, muchos no notaran la diferencia pero yo sí, porque me había criado con él y sabía cuándo solo estaba siendo malo para reírse, y cuando era algo completamente diferente.
El timbre sonó dando comienzo a la quinta hora de clase, y como había previsto el pelinegro no había vuelto, no era raro que Natsume se saltará clases, tampoco que no me dijera ni a dónde iba ni qué iba a hacer.
Añoraba los años en los que se escapaban de clase juntos para ir a comer helado o leer manga fuera de miradas indiscretas.
Ahora iban a segundo de preparatoria, y su mejor amigo llevaba ya dos años tratándola como si ese título que tanto había ostentado orgullosa ya no le perteneciera. Y aunque quería cambiar las cosas, de verdad con todas mis fuerzas, también reconocía que desde que se había vuelto Idol ya no le podía dedicar el mismo tiempo a su amistad con él.
Las sesiones fotográficas, prácticas, entrenamientos, programas de variedades, incluso ensayos para series habían ocupado casi toda su vida, y aunque amaba ser Idol con todo su ser, también amaba, de manera fraternal, al pelinegro.
Se preguntó distraídamente si habría alguna manera de recuperar la amistad que sentía que estaba perdiendo.
Bueno a estas alturas de la historia os habréis dado cuenta de que no soy un ejemplo de responsabilidad, por eso cuando os cuente que el profesor de turno me llamó la atención por no estar escuchando la clase, seguro que no os sorprenderá, que dado que seguí sin prestar atención porque, no sé, no tengo mucha capacidad de concentración para empezar, el profesor se había terminado cabreando, tampoco os sonará fuera de lugar, y que acabará citándome en la sala de profesores para hablar de mi pésimo rendimiento y mis notas mediocres, soltando un sermón sobre responsabilidades que podría adormecer incluso aun cocainómano recién esnifado, no solo os parecerá normal sino que estareis pensando "Se sincera Mikan, un poco te lo mereces"
Bueno puede que un poco merecido si lo tengo, pero ¿Tenía que ser después de clase? Tenía un horario malditamente apretado y ni un segundo que perder de mis tardes, mire algo desesperada el reloj de pared que había detrás de "Aun no me he aprendido tu nombre-sensei". Seguramente Tono ya estaba esperándola en la puerta del instituto, suspire mientras hacía como escuchaba, pero realmente no escuchaba, la perorata de "Ahora si que ya no me importa tu nombre, sensei-cansino", decía algo de no dejar que la fama se me suba, que entienden que mi horario de trabajo es jodido pero que debo llegar a mis horas, y algo de asumir responsabilidades, sinceramente solo preste atención cuando dijo esto:
-Además tus notas han decaído tremendamente, encima que nunca fueron muy buenas para empezar, en un caso así que pases el examen de admisión de una universidad es impensable, no, espera, olvídate de eso, que siquiera apruebes la preparatoria ya suena imposible- Auch, sabía que nunca había sido muy estudiosa, o brillante pero "Cada vez que habla me caes peor-sensei" se estaba pasando.- Por eso, el claustro de profesores nos hemos puesto de acuerdo en que es necesario que se le asigne un tutor, para que la ayude a encauzarse, obviamente tendrá que hablar con su manager para ajustar los horarios y adaptarse, sin embargo es una decisión definitiva y no puede negarse.
-¿Al menos puedo escoger yo quién será mi tutor?- dije con mi mejor cara de perrito, si pudiese elegir a Natsume sería un gran golpe de suerte y una salvación a nuestra maltrecha amistad, podrían pasar mucho más tiempo juntos, además sus casas estaban excesivamente cerca, así que podría quedarse hasta tarde o ir en cualquier momento que tuviera libre y así no influiría en sus horarios de Idol.
-Si el estudiante que vas a escoger es Hyuuga Natsume la respuesta es no, queremos a alguien que te encauce, no la razón por la que te desviaste en primer lugar- ¡OIGA SEÑOR "METASE EN SUS ASUNTOS DE UNA VEZ-SENSEI" NO ME ROMPA MIS RECIÉN ADQUIRIDAS ESPERANZAS! Además Natsume no la había "Desviado", puede que el chico no fuese la mejor de las influencias, pero era el mejor alumno del instituto (en lo que a calificaciones respecta) número uno siempre en las listas, un genio con un promedio perfecto y, además era mi mejor amigo, no veo a nadie mejor que él para el puesto de tutor, pero antes de que me diera el tiempo de objetar el profesor añadió un tajante- Habrá una junta de profesores para ver su caso y elegirle un tutor, por hoy puede irse pero quiero que piense en lo que hemos hablado.
Sin darme opción a poder decir más, que fue eso de "¿Piensa en lo que hemos hablado?". Querrá decir en lo que ha hablado él solito si ni siquiera me dejó opinar. Encima ahora tenía que volver a clase, coger mi bolso, y bajar las escaleras corriendo para no llegar sumamente tarde al ensayo, luego mi tarde consta de pasar de dos a tres horas de sesión de baile, canto, y ejercicios para aumentar la capacidad pulmonar, ¿Y tu crees que llego yo a mi casa con ganas de estudiar? ¿Y encima me dicen que saque tiempo para un tutor? Si claro, con mi máquina de clonación que tengo escondida en el bolsillo de Doraemon, no fastidies.
Quizás si no hubiese estado tan metida en mis pensamientos me hubiese dado cuenta antes de los sonidos que salían del aula a la que estaba apunto de entrar, era uno de esos momentos en los que el destino caprichoso empieza a funcionar y la lía, la lía parda el destino cuando quiere.
Ahora que lo miraba en retrospectiva, quizás tenía que enterarse así, lo que la había llevado ese dia, a abrir esa aula había sido una cadena, no muy larga, de sucesos; en primer lugar, si hubiese llegado a primera hora y no se hubiese saltado una clase no la hubiesen llamado a la sala de profesores; si Natsume la hubiese invitado a fugarse de clase con él, definitivamente no estaría en el instituto a estas horas para ver lo que estaba punto de ver; si hubiese prestado atención en clase, a lo mejor el último discursito de "Te vamos a buscar un tutor" hubiese sido más corto; y si no se hubiese olvidado su bolso en la clase, definitivamente ahora no tendría que regresar a ella.
Pero no, cuando entre en el aula y vi a una castaña (que no tenía ni idea quién era, por si os lo preguntáis) sin camisa, ni sujetador, gimiendo fuertemente mientras recibía lametones de parte de un chico (al que solo le podía ver su negra cabellera) en el pecho, abrazándola fuerte de la cintura mientras ella se restregaba contra un creciente bulto en los pantalones del chico, síp, definitivamente lo último que pasó por mi cabeza en ese momento era el destino.
Entonces reaccioné como cualquier chica virgen de dieciséis años cuya mayor experiencia sexual había sido a los once años cuando Natsume me había llamado plana después de sobarme el pecho. Así que, como comprendereis hice lo que mi inexperto subconsciente me dijo que hiciera, y grité, ni siquiera sé que lo que grite, solo sé que grite desesperada mientras me tapaba la cara deseando borrar esa escena de mi retina.
Pude escuchar los movimientos apresurados de alguien poniéndose la ropa y pasando corriendo a mi lado, pero incluso cuando escuché como la puerta del aula era cerrada no pude destaparme la cara, había sido simplemente demasiado para mi, no podía analizarlo, NO QUERÍA ANALIZARLO, quería nunca haberlo visto.
-Ya puedes mirar Lunares, ya se fue-cuando escuché la voz de Natsume, primero pensé que estaba alucinando, cuando me destape la cara y vi al oji rubí, con su típica actitud Cool y despreocupada, abrochándose los botones de la camisa del uniforme, di por hecho que me había vuelto loca, cuando me di cuenta, que dado que cuando entre solo había un chico y una chica haciendo cosas, y que alguien había salido corriendo, y que ahora sólo quedaba Natsume en el aula (y obvio yo misma) y que probablemente eso significaba, que el chico que estaba haciendo ese tipo de cosas con una total desconocida, en un lugar público, fuese su querida mejor amigo, entonces cuando caí en la cuenta de eso, es cuando enloquecí.
-¡¿Qué coño?!¡¿Quién?!¡¿Cuándo?!¡¿Dónde?!-Así no Mikan, respira, relájate, piensa bien lo que quieres decir antes de hablar- ¡¿Qué coño haces?!¡¿Quién era esa?! !¿Dónde y cuándo la conociste?! ¡¿Se puede saber qué estabais haciendo?! No me puedo creer que tuvieras una novia y no me lo dijeras, ¡oh por dios que mala impresión le habré causado! No, espera, ¡qué mala impresión me ha causado ella a mí! ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Por eso actuabas tan frío? ¿Qué es, del tipo celosa?- las preguntas simplemente no podían abandonar mi mente, era formular una y ya tenía otras cuatro en la cabeza, estaba hablando tan rápido que podía competir con cualquier rapero que se os ocurriese y probablemente destrozarlo.
Sin embargo, aunque yo estaba que parecía un hámster al que le habían dado un choque de corriente, Natsume estaba tranquilo, me miraba indiferente, como si que lo pillaran haciendo esas cosas fuese cosa de todos los días.
-Lunares, cálmate de una puta vez- ¿Que me calme? ¿QUE ME CALME? ¡Estaba calmada! Era él el que hacía cosas indecentes a plena luz del día en un sitio público sin ni siquiera haberme dicho que tenía pareja- Primero, no te debo ninguna explicación, segundo no des por hecho cosas como que tengo novia solo porque me encuentres follando a alguien.
-Entonces ¿Quién demonios era?¿Esperas que me crea que hiciste ese tipo de cosas con una desconocida? ¡Algo así solo lo puedes hacer con alguien que REALMENTE te guste!- El Hyuuga chasqueó la lengua claramente molesto e hizo el amago de irse pero lo detuve con todo mi cuerpo, quería una explicación ¿Desde cuando llevaba el Hyuga haciendo esas cosas a mis espaldas? ¿Y por qué demonios las hacía? ¿Cuando se había convertido en un enemigo de las mujeres? Quería pegarle, quería gritarle y quería saber porque no había confiado en ella, porque no se lo había contado en vez de descubrirlo así.
- Lunares.- eso no era una respuesta, no era ni siquiera una frase, el tono de voz del pelinegro sonaba peligroso, como si me estuviera advirtiendo que me fuera antes de que me arrepintiera, pero no se iba a amedrentar con amenazas vacias asi que hizo su mayor esfuerzo para permanecer seria,
Y entonces, de alguna manera el pelinegro había girado su cuerpo y la había arrinconado a ella completamente contra la misma mesa en la que antes había estado la otra, incluso la posición, levemente sentada en el filo y con la espada echada para atrás era la misma que había tenido la chica anterior, la sola comparación me puso furiosa, y el hecho de que tuviese la boca masculina, esa misma que antes estaba chupando tan contento los pechos de una desconocida, tan cerca de su cuello, la estaba poniendo cada vez de un humor más agrio
-Creo que mereces un escarmiento, por tu culpa la otra chica se ha ido y alguien tendrá que lidiar con esto ¿Sabes?- como remarcando que era a lo que se refería con esto, el pelinegro frotó el bulto de sus pantalones contra mi rodilla, toda la frase había sido susurrada contra mi cuello, y ya no sabía si era de la rabia o de los nervios pero a ella se le estaban poniendo los pelos como escarpias.
Ah pero cuando sentí como la mano del Hyuuga acariciaba distraídamente mi muslo, ahí sí que tuve un escalofrío. La mano de él bajaba, volvía subir hasta quedarse justo en el borde de mi falda pero sin ir más lejos, y luego volvía a bajar, a un ritmo agobiantemente lento, como si estuviese acariciando a un animal indefenso, como diciéndome "Tranquila, cuidare de ti" mientras tanto sus ojos rojos fijos en mí y su manera de frotar su boca contra mi cuello indicaban más bien un "Seras mi cena esta noche".
¿Qué estaba pasando exactamente? Ella solo quería coger su bolsa de clase, no quería encontrarse con lo que se encontró, no quería descubrir lo que hacía el chico mientras ella estaba en los ensayos, y definitivamente no quería descubrir que ella no era especial. La estaba tratando justo igual que a la chica que estaba ahí antes, mejor dicho había sustituido a una por la otra.
Ellos habían crecido juntos, prácticamente se habían criado uno al lado del otro, conocía al chico mejor que a nadie, o eso pensaba, pero por lo que acababa de descubrir ella era menos que nadie para el chico.
Sin embargo, si os estáis preguntando ¿por qué no le estas dando una patada en donde se la merece?, ¿por qué no lo has empujado?, o ¿por qué sigues ahí cuando está claro que tienes que escapar?, ¡Enhorabuena! yo me estoy preguntando lo mismo.
También me estoy preguntando cómo después de todo lo que grité cuando entre al aula no había aparecido ningún profesor, alumno, lo que fuese para ver lo que estaba sucediendo.
Os lo dije, el destino puede ser un cochino.
-Me gusta como gimes, Lunares- el maldito comentario tuvo que venir acompañado de una mordida en mi cuello, a la que involuntariamente gemí en respuesta.- ¿No que eras una niña buena?- la manera en la que alternaba los besos y las palabras era peligrosamente embriagante, acariciaba mi cuello con su nariz mientras su labios se habían posado en mi clavícula, bajaba dando besos hasta quedarse peligrosamente cerca de mi escote pero nunca sin ir más allá. Cuando le escuché reír suavemente sentí que había ido al cielo y bajado al infierno en un segundo.- ¿Qué era lo que decía tu ridícula cancioncita? ¿"Somos chicas puras y esta es nuestra declaración de inocencia"?- sentir como el chico sonreía con sorna contra mi piel era una tortura, ni siquiera entendía que hacía ahí mucho menos me podía concentrar en la conversación si el estúpido zorro de Natsume no me dejaba al menos un mínimo de espacio para asimilar sus palabras.
La voz del chico estaba haciendo que perdiera el sentido, me sentía como drogada, y sinceramente se estaba comenzando a odiar un poco a sí misma por no ofrecer resistencia.
La mano que había estado en su muslo había emprendido un viaje hasta debajo de su falda y ahora se encontraba presionando un punto exacto por encima de sus braguitas, no sabía exactamente que era lo que habia tocado el pelinegro pero el gemido que salio de ella misma ante la alucinante descarga que salio desde ahi la dejo sin aliento, era una sensación tan extraña, estaba segura que nunca en su vida habia sentido nada parecido, no sabía que existía algo así y mucho menos que existiese un puto boton del placer en su propio cuerpo, sin embargo por la sonrisa de Natsume pudo intuir que él si sabia lo que estaba haciendo y qué presionar justamente ese lugar no habia sido un lucky guess.- Esto de aquí se llama Clítoris, Lunares, y es una herramienta sumamente útil para vírgenes como tú- en respuesta a sus palabras, y apartando la tela de sus braguitas, Natsume volvió a masajear esa aparte, ella no pudo hacer otra cosa que recostarse en el pecho del pelinegro ante la fuerte oleada de placer que sintió ante las acciones del Hyuga, se agarraba como podía a la chaqueta de éste y su cuerpo temblaba anticipando algo que ni ella misma sabía que era.-¿Ves lo que pasa cada vez que lo apretó? -los gemidos no dejaban de salir de mi boca, y cuanto más placer sentía más se apretaba contra el oji rubí que parecía encantado con toda la situación que él mismo había creado.
-¡Nat-Natsume!- un ronco gemido con su nombre salió de mis labios cuando después de todos los juegos del chico, yo simplemente acabe explotando en sus brazos, había sido una sensación tan…abrumadora, asombrosa, el mayor placer que había sentido nunca, no tenía nada con que compararla, era algo tan adictivo a la vez que agotador, te dejaba una tremenda sensación de satisfacción y el cuerpo temblando como si estuvieses hecha de flan. q
Sudando, jadeante y sin aun recuperarme de las sensaciones por las que mi cuerpo había pasado, vi como el oji rubí deslizaba mis braguitas por mis piernas y se las guardaba en el bolsillo.
-Una violación es demasiado asqueroso hasta para mi, pero quedate con esto grabado, como me vuelvas a interrumpir no sere tan generoso como para detenerme- su voz sono fría como si todo lo que hubiese sucedido no tuviera impacto en él. y así sin más explicaciones se fue del aula dejándola a ella en esa denigrante posición.
Y sin braguitas.
Sola, sentada encima del ahora húmedo pupitre, me encontré debatiendo conmigo misma, todo había pasado tan rápido que ni siquiera podía ordenar sus propios pensamientos, solo tenía una clara conclusión en mente, su vida iba a dar un giro muy feo después de esa tarde.
En definitiva, creo que me pase con la escena final, es que simplemente después de ver al Natsume de 17 años en Kageki No Kuni Alice (Manga que es un Spin-off de Gakuen Alice en el que Mikan y Natsume son personajes secundarios, pero te cuentan un poco más de cómo es su vida ahora que son novios) bueno, que después de ver lo sexy que lo dibujaron fue irremediable que mis hormonas se despertaran. Cuando empecé a escribir quería que Mikan tuviese una personalidad parecida a la del manga original, y como aún no sé si pondré a Hotaru, mi idea fue que Mikan se comporta con Natsume como solía hacerlo con Hotaru al principio del anime y del manga, es decir, dice a cada momento que es su mejor amigo, y no importa que tan mal la trata ella sería capaz de todo por él, le persigue, lo abraza y le dice que le quiere, pero solo como amigos(?)
El grupo Printemps es un grupo japonés real que personalmente me encanta, es de Love Live y Creo que todas sus canciones hablan de cosas que les pasan a protagonistas de mangas Shojos, la canción del principio es Pure Girls Project de Printemps por si queréis escucharla, en mi mente Mikan canta las parte de Honoka, pero eso solo para que cuadre con mis futuras intenciones para este fic.
Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Higuchi Tachibana que nos tiene a palo seco y dandonos un Spin Off con apenas escenas MN cuando es lo único que queremos ver xD.
Y con esto y un bizcocho, hasta que me dé por subir otro.
