Despertar al lado de Mikan siempre había sido una de sus fantasías más recurrentes, imaginarse el menudo cuerpecito de su amiga a su lado, abrazados, sentir la cálida respiración de ella en su pecho mientras se recostaba en sus brazos, acariciar suavemente sus costados por encima de la ropa de la chica, bajar hasta el borde de la prenda y juguetear un rato con la idea de meter la mano debajo y pasar a cosas más serias o por el contrario seguir jugueteando durante un tiempo más hasta que no pudiese controlarse, mientras la chica reía suavemente contra él, producto de las cosquillas que sus caricias producían en ella.
-Natsume...- la voz de Mikan sonaba ahogada, probablemente dado el hecho de que se estaba aguantando la risa para poder hablar, su aliento se sentía tan cálido contra él mismo, tanto que por un momento se replanteó como sus sueños podían ser tan realistas.- Déjame salir, vine a despertarte no a que me apresaras.-Como afirmación a sus palabras el cálido cuerpo no paraba de forcejear contra él intentando liberarse, sin resultado alguno.
Okey, esa parte sonaba más extraña, la Mikan de sus sueños nunca le pedía que se alejara, más bien se acercaba a él todo lo que podía con una promesa tentadora en sus ojos que sabía que nunca podría ver en la Mikan real, sin embargo tenía claro que todo era producto de su subconsciente, tenía que serlo, después de lo que había hecho el día anterior no había manera humana de que la verdadera Mikan hubiese entrado a su habitación y se hubiese acostado junto a él en la cama ¿Verdad? Nadie era tan deficiente mental como para entrar al cuarto del chico que casi la violaba para "despertarlo", ese nivel de estupidez era impensable incluso para la medio neurona de Lunares.
Estaba claro que todo esto debía estar pasando en su mente y tenía un método sumamente efectivo para comprobarlo. Metió la mano que había dejado reposando en la cadera de la chica debajo de la holgada prenda que ella vestía, instantáneamente pudo escuchar un grito ahogado contra su pecho.
-¡Natsume! ¡¿qué demonios haces?!.- La voz sonaba levemente irritada, y podía sentir como el cuerpecito de la castaña empezaba a forcejear cada vez más fuerte para escapar, sin embargo él aún seguía sin estar convencido de que eso no fuese un sueño, es decir ¿Por qué demonios iba Mikan a visitarlo a su habitación justo después de lo que había hecho? No tenía sentido, ninguno, así que terminando de ejecutar su plan maestro, apretó uno de los pechos de la castaña, podía sentir lo suave que era incluso a pesar de estar tapado por el sujetador, era pequeño, apenas había nada que agarrar y aún así la manera en que activaba sus hormonas no era ni medio normal.- ¡NATSUME!
Vale, estaba despierto, el grito horrible, rompe-tímpanos y casi mortal de Mikan no podía ser producto de su mente, mucho menos el rodillazo que la muchacha le había propinado, no en sus partes íntimas que seguramente es originalmente apuntaba, pero si en la boca del estómago, definitivamente la Mikan a su lado era la real, pensó retorciéndose en la cama de dolor.
-Eres un cerdo, una viene aquí te prepara el desayuno, decide despertarte y regalarte su día libre y tú sólo puedes pensar con tú… con tú... - Incluso desde la neblina de su dolor podía ver a la castaña paseándose de un lado al otro de la habitación refunfuñando sobre todo lo nacido y por nacer.- En serio, nunca más te vuelvo a despertar, me sorprendió un poco que me tiraras en la cama para abrazarme pero pensé "Oh simplemente es de esas personas que se despiertan mimosos" y estaba dispuesta a dejarme abrazar pero no, a ti te dan la mano y te cojes el brazo entero, en serio eres horrible, un pervertido, eres el mayor enemigo de las mujeres.- La castaña había llegado hasta su inmensa estantería y estaba tirando cualquier libro o manga que le pareciese lo bastante ancho como para causar daño hacia mi, sin embargo yo todavía seguía tratando de comprender la situación.
¿Qué hacía Mikan ahí? ¿Acaso anoche se había emborrachado y había raptado a la chica? ¿O acaso era ella la que se había emborrachado y había ido a parar a su habitación al confundir su casa con la de ella?
Sabía que Mikan no bebía, pero una persona puede cambiar de opinión después de ser asaltada sexualmente por la persona que consideraba su mejor amigo.
De normal era muy bueno analizando situaciones, predecir el comportamiento de las personas observando su acciones y palabras pasadas hasta ser capaz de adivinar perfectamente cómo reaccionan en cada situación era una de sus actividades favoritas, pero por más que se matará por llegar a una conclusión lógica, no había ninguna para que la castaña estuviese ahí, con él, después de lo que había pasado el día anterior.
-¿Qué haces aquí?- Dije intentando que mi voz sonara lo más fría que pudiera pese a que la castaña me había tirado media estantería encima.
-Te dije, vine a despertarte y regalarte mi preciado día libre para pasar una tarde estupenda reforzando las bases de nuestra amistad, ¡Hasta te prepare el desayuno tú guarro desalmado!.- Mikan me lanzó un último libro que como el resto pasó por encima de mi cabeza sin rozarme, o la chica había perdido su toque o de la rabia no estaba ni apuntando.
-¿Cómo entraste?.- dije mientras me levantaba de la cama y salía de la habitación sabiendo que la castaña me seguiría escaleras abajo.
-Tu madre me abrió, incluso me ayudó a preparar el desayuno, sin embargo se tuvo que ir a trabajar antes de que te despertarás.- Hice una mueca, mi madre llevaba años sin prepararme el desayuno, pero claro si su adorada Mikan se lo pedía ni siquiera el frío corazón de Kaoru podía decir que no.
Cuando llegue a la cocina y vi un plato lleno de tostadas carbonizadas con perfectos huevos fritos encima no supe si reír, gritar o romper algo. Su vida estaba ridículamente atada a esa chica y no sabía si algún día podría escapar de su influencia.
-He pensado que podíamos faltar a clase, obviamente el abuelo no puede saberlo así que nos tendremos que quedar en la casa para que no nos vea salir o entrar, quizas podriamos jugar videojuegos o ver pelis, o lo que quieras la verdad.- La chica seguía hablando y hablando y sinceramente con cada palabra él simplemente sentía que su rabia interior crecía a límites insospechados, ¿Acaso había soñado todo lo que había pasado el día anterior? Es decir, que él soñara que masturbaba, follaba o le hacía cualquier tipo de cosa indecente que podaís imaginar a la castaña era algo diario, pero no creía estar tan puto loco como para no diferenciar realidad y ficción.
-¿Eres idiota?.-Comparado con los gritos de ella mi voz apenas y era audible, aun así pareció que me había escuchado pues Mikan paro su monólogo de videojuegos a los que podían jugar para volver a gritarme ofendida sobre lo "maleducado y rudo" que soy con ella, sin embargo estaba demasiado enfadado para siquiera preocuparme de la indignación de la castaña.- Ayer casi te violo ¿Y tu vienes a mi puta casa? ¿En serio? ¿Te puto regalaron el cerebro en una tombola o lo cambiaste por Howallon?
-Lo de ayer… -La chica me miraba roja no sabía si de rabia o de vergüenza y con un ceño fruncido que tardó medio segundo en desaparecer de su rostro, en su lugar y a pesar de todos los insultos recibidos ella tenía una actitud calmada que no le pegaba ni con cola a la alucinada de la vida de su amiga. -No voy… No te echo la culpa por… ya sabes lo que paso..., estabas cabreado y yo sobreactúa demasiado y te cabreaste más, no creo… no quiero pensar que lo hicieras a mal.
Confirmado, su amiga era gilipollas perdida.
-Mikan, te toque, te toque donde no deberías dejar que nadie te toque a menos que sea tu novio, ¿Y tú me vienes a decir que no hice mal? ¡Tus putas bragas siguen en el bolsillo de mi pantalón!.- Estaba haciendo un esfuerzo enorme por no ponerme a gritar, yo no gritaba, normalmente ni siquiera expresaba sus enfados, los guardaba y actuaba como si nada le importase pero Lunares siempre había tenido el don de hacerle sentir incluso si él prefería pasar toda su vida como si tuviese el corazón entumecido.
-Por eso vine, pense que podriamos conectar de nuevo, ver pelis y hacer el tonto, luego tu me explicarías que fue lo que paso ayer y todo tendría sentido y entonces yo te perdonaría y todo sería como si nada hubiese pasado.- Esto rayaba lo surrealista, ¿Que coño hacen las neuronas dentro de la cabeza de la chica?¿Darse cabezazos unas a otras?
-¿Entonces tu plan incluía entrar a la habitación de la persona que te asaltó sexualmente, meterte en la cama con él mientras está la casa sola y nadie podría venir a ayudarte y esperar que el solo quiera jugar putos videojuegos y hablar de sus sentimientos?.- Con cada palabra me había acercado más a ella, no sabiendo si me estaba dejando ir por la rabia o por el pensamiento de que un poco ella se lo había buscado.- Y si ahora te vuelvo a poner el dedo encima dime ¿Que vas a hacer? ¿Cocinarme una tarta y traerme un brazalete de la amistad?.- Aprese a la chica contra la pared, ella intentó resistirse empujándome pero con su fuerza no pudo ni siquiera moverme un centímetro, agarre ambos brazos con toda la fuerza que poseía y la aplaste fuertemente contra mi cuerpo, probablemente haciendole algo de daño en el proceso, cuando mis ojos se encontraron con el color caramelo de los de Mikan pudo ver en su mirada como la chica poco a poco se iba dando cuenta de que si algo llegase a suceder no podría evitarlo, no tenía fuerza suficiente ni para empujarme, mucho menos podría pensar en un plan con el que escapar, él por su parte sabía perfectamente que estaba actuando como un psicótico y que se pudriría el resto de su vida en una celda como se atreviera a tocarla, aún así la imagen delante de él de la castaña, completamente a su merced, se le hacía tentadora en más de un sentido.- Quizás sí que debería violarte, a ver si así al menos coges un poco de conciencia.
Finalmente la soltó, y aunque cada célula de su cuerpo le decía que se quedará con ella para ver si estaba bien, hizo caso a la parte de él que simplemente gritaba que se largara de ahí antes de que algo se saliera de control.
Así que eso hizo, normalmente no dormía con pijama, simplemente con ropa cómoda de deporte, así que simplemente tuvo que ponerse las primeras zapatillas que encontró en el recibidor y salir de ahí.
Era una mierda de persona, lo sabía, lo llevaba sabiendo años, pero estos últimos dos días estaba empezando a rallar el límite entre ser un poco caradura a ser una completa escoria humana.
Aunque quiso huir lo más lejos que su piernas se lo permitieran, no había cogido su cartera, ni sus llaves, ni su móvil, así que simplemente se quedó rondando cerca hasta que la castaña se fuera, cuando la vio salir corriendo del edificio a los pocos minutos, decidió que la mejor opción era trepar hasta la ventana de su cuarto en vez de entrar por la puerta y arriesgarse a que la castaña lo viera, tenía experiencia entrando a hurtadillas y comparado a cuando lo hacía de madrugada, hacerlo a las nueve de la mañana no era nada complicado.
Estaba jodido, bueno llevaba años jodido pero ahora estaba tocando fondo, no le importaba mucho el hecho de que Mikan se hubiese enterado de su activa vida sexual, pero desde luego nunca había planeado tocarla.
Bueno eso era mentira, obviamente había pensando en tocarla en multitud de ocasiones, ¡Joder! Si la subnormal era prácticamente la estrella principal de todos sus sueños húmedos, pero nunca había pensado en hacerle nada en la vida real, sin embargo, ayer había estallado, no iba a decir putas excusas como que estaba demasiado cachondo como para pensar o nada por el estilo, estuvo ridículamente despierto durante toda la experiencia, simplemente había pensando que ella lo odiaría, le daría un rodillazo y se largaría antes de que él llegase demasiado lejos. ¡Oh! Pero la muchacha no sólo no había huido, se había abrazado a él, había movido sus caderas al ritmo de sus dedos y había tenido su primer orgasmo en sus brazos, él estaba cien por cien seguro de que esa había sido la primera experiencia sexual de Lunares. Y ahora estaba en la mierda, después de años intentando alejarla de él, superarla o más que sea verla solo como una amiga, ahora tenía grabada a fuego la imagen de ella llegando al clímax gracias a él, sus mejillas sonrojadas, sus labios semi-abiertos dejando solo escapar gemidos con su nombre en ellos, como se agarraba desesperada por más o la forma en la que su parte baja apretó su dedo mientras se corría.
Sí, definitivamente ya nunca más podría ver a Sakura Mikan como su mejor amiga, si es que acaso lo había hecho alguna vez.
No sabía ni cuánto tiempo llevaba paseando desde que había vuelto a salir de la casa, simplemente quería alejarse lo más que pudiera de todo lo que le recordará a la castaña y a la mierda de persona que se convertía cuando estaba con ella, así que simplemente me dedique a comprar un paquete de cigarros y me fui al parque más alejado en el que pude pensar, sabía que sin el uniforme no aparentaba mi edad, pero tampoco quería jugármela a que un policía de guardia me encontrará escapando de clase o fumando siendo menor.
Reconocía que cuando había conocido a su castaña perdición le había parecido peor que un grano en el culo, Mikan se acababa de mudar después de la muerte de su madre, y Kaoru Hyuga se había prometido hacer todo lo posible para que el clon de su mejor amiga de la infancia viviera una niñez feliz pese a la tragedia y al parecer su solución para ello fue dar en ofrenda a su propio hijo, sin comerlo ni beberlo él se terminó convirtiendo en el pilar de Mikan, la escuchaba cuando está triste, la soportaba cuando estaba feliz y ella se pasaba pegada a su culo 24/7 hasta que resultaba agobiante. En respuesta él la había tratado frío, cortante, y sin lugar a dudas podría considerarse que le hizo Bullying, ¡Joder! si hasta hubo una vez que casi le quema el pelo con uno de los mecheros de su madre. Sin embargo la niña resultó masoquista o algo peor, y después de dos años tratando de espantarla sin resultados, empezó a considerarla su amiga.
Él siempre había sido un chico precoz y cuando comenzó la pubertad se encontró a sí mismo pensando en los cambios en el cuerpo de su amiga, como su voz molesta cada vez le resultaba más soportable, como su cadera se acentuaba, como su pechos estaban creciendo tanto que se encontró así mismo dejando de tocarlos simplemente porque sabía que era algo que molestaba a Lunares a tocarlos porque él quería tocarlos, le pasó lo mismo con las braguitas de Mikan, hubo un momento que paso de verlas porque era algo que sacaba de quicio a la muchacha y era divertido verla enfadada a comenzar a verlas porque el culito de su amiga en unas bragas de algodón rosa con lacitos se le hacía adictivo, vale había sido un acosador y creepy pero estaba creciendo y todos hacemos gilipolleces en esa edad, además cada vez que lo hizo se llevó su merecido puñetazo de parte de la chica por ello.
También se había dado cuenta de que cada vez soportaba menos que Mikan se llevase bien con tanta gente, para Lunares hacer amigos era tan sencillo como respirar, además del hecho de que desde siempre había preferido jugar con los chicos que con las chicas, pero los juegos entre amigos que antes se le hacián tan naturales después de esos años se transformarón en una tortura para él, que si un chico la empujaba, que si otro la ayudaba a levantarse, otro le daba un pelotazo en la cara y otro le limpiaba la sangre de la nariz, y él con un solo pensamiento en mente "¿Puede la población masculina dejar de tocar, ver o siquiera respirar al lado de Lunares?" Ni se acordaba en cuantas peleas se había metido en esos años y todo porque la chica no podía estar ni dos segundos sin sonreírle a algún subnormal, y claro él tenía que protegerla, ¿No?
Pues no, se había enamorado, bueno enamorado sonaba muy cursi, digamos mas bien que la chica le gustaba, le gustaba mucho, joder, tenía hasta un plan para confesarse. Iba a esperar a los 15 porque en su mente de niñato esa era la edad donde uno empezaba a tener pareja, luego le iba a confesar a Lunares que su sonrisa le hacía unas cosquillas en el pecho que lo llenaban de un sentimiento de felicidad tan grande que en respuesta él quería comerle la puta boca hasta dejarla sin habla, luego saldrían por un año antes de que él la tocase por debajo de la ropa, mentira, en la hipotética perfecta realidad donde Lunares hubiese aceptado la confesión que él nunca realizó, la hubiese tocado, muchísimo, todos los días, pero hubiese esperado un año antes de llegar al final, a preferir lo harían justo en su aniversario, perderían la virginidad juntos y él hubiese pasado el resto de su juventud haciéndole el amor a Lunares cada vez que pudiera, ¡ah! y yendo a citas y otras mierdas que ella quisiera, eso también.
¿Entonces en qué momento su perfecto plan se había transformado en esto?
Pues os dire una cosa, cuando planeas algo la vida es como "A que bien me parece, lo voy a tirar todo a la mierda y te vas a joder ¿Vale?" y eso es lo que había pasado.
Eso y un puto casting de "Japan next super idol", la chica se había presentado medio en broma, y sin embargo antes de que él siquiese lo procesacé, ella ya había firmado un contrato y formaba parte de un grupo de Idols con otras dos subnormales. Todo eso había pasado a solo un año de cuando él planeaba confesarse, y pese a todo el rollo de "Las idols no tenemos novios porque todo nuestro amor va para nuestros fans" él seguía pensando en confesar sus sentimientos y que la suerte decidiera que es lo que pasaría.
Pero eso tampoco sucedió, habréis notado que se me puede considerar algo celoso, quizas rayando lo posesivo, asi que cuando, día tras dia, semana trás semana, mes tras mes, veía el desfile de babosos que perseguían las piernas de Lunares, las sesiones fotograficas, el puto agente de Mikan que ligaba con ella cada vez que abría la boca, los programas de variedades con putos principitos de mierda tocando en exceso a la chica con la excusa de "Todos los idols somos como hermanos entre nosotros", acabe explotando, pero no con la muchacha.
Había sido en verano, lo recordaba perfectamente pues había sido después de la primera sesión en bikini de Mikan, estaba en un supermercado con sus amigos, iban a comprar gilipolleces y luego se irían a la cancha a jugar baloncesto, todo sano, todo normal, todo de acuerdo a su puta edad, entonces uno de ellos vio el tomo de "¿Printemps en verano? Así se divierten las sonrisas de Japón en Okinawa" y lo compró por chiste, el resto de la tarde sus amigos no pararon de hacer comentarios, no solo sobre Mikan pero sinceramente era de la única que escuchaba, recordaba difusamente haberle pegado un puñetazo a Kitsune cuando menciono algo sobre las piernas de Lunares, recordaba haber quemado la revista con un mechero que le había robado a su madre por el simple hecho de hacerlo, y recordaba haber terminado largandose antes de que acabase dándole una paliza a cada uno de sus "amigos" por atreverse a siquiera mirar a Mikan, el resto estaba borroso.
Se había encontrado con una senpai que lo conocía pese a que ella estuviese en preparatoria y él apenas en la escuela secundaria, él había estado muy cabreado, estaba seguro de que la había enviado a paseo, pero la otra se le había pegado y restregado como si su actitud fría solo la pusiera más, y cuando le acabo susurrando en el oído un "Sabes mis padres no están en casa, ¿quieres venir a pasar un buen rato?" Pues pasó lo que tenía que pasar.
Recordaba que cuando acabarón, se había sentido sucio y asqueado consigo mismo y había salido corriendo de ahí sin ni siquiera parar a preguntarle el nombre a la otra, sin embargo, después de esa vez comenzo un ciclo autodestructivo, Mikan lo ponía celoso, él intentaba reprimirse para no estallar con ella o con él subnormal de turno que estuviese con ella, y al final acababa sacandose el cabreo teniendo sexo sin amor con la primera que se ofreciese, terminaba odiandose a si mismo y repitiendo el ciclo una y otra vez.
En algún momento en el camino había comenzado a pensar que ya no merecía estar junto a la castaña, no tenía otra cosa que ofrecerle más que su tóxico ser y su retorcida personalidad, ella era pura, amable con todos y se había ganado a fuerza el apodo de "La Sonrisa que rivaliza con el sol" todos sus fans la adoran y con toda la razón del mundo, y él por su lado solo quería encerrarla en una habitación donde nadie más pudiese verla, donde no le pudiese sonreír a nadie más, que fuese suya y solo suya.
Al menos era lo suficientemente inteligente para darse cuenta que ese pensamiento no era normal, no podía condenar a la castaña a tener una vida infeliz con él, ¿El darse cuenta que era una mierda, le hacía ser menos mierda?
¿Y ahora que se supone que tenñia que hacer? ¿Ignorarla? Conocía a la castaña y antes se congelaba el infierno a que ella le dejase salir de su vida simplemente por no hablarla en un par de días ¿Hacer que la castañe le odiase con toda su alma incluso si eso lo matara por dentro pero así al menos ella se separaría de él y pudiese tener una vida normal sin tener a un puto perro rabioso por novio ladrandole a todo aquél con el que hablará? Sonaba como un buen plan, sin embargo cuando volvió a rememorar el momento en que la castaña se derrumbó gimiendo en sus brazos, se preguntó a sí mismo si podría vivir sabiendo que llegaría el día que esos gemidos fuesen provocados por otro en vez de por él.
Llevaba casi media caja de cigarros en lo que había estado delirando por sus memorias y pensamientos y ni aún así había conseguido calmarse o llegar a una solución, probablemente acabará el día en alguna biblioteca intentando desconectar su mente con algún libro de novela negra, sino acaba llamando a los chicos para ir todos a la casa de Kokoro a hacerle bullying a sus amigos hasta que se sintieran igual de mierda que él.
Decidiendose por la última sacó su móvil y se dio cuenta que tenía 15 llamadas perdidas de Lunares, la puta acosadora, obviamente su móvil había estado en silencio, pero no había esperado que después de su altercado la castaña haya querido contactarle, obviamente subestimaba la estupidez de su amiga y que insistente podía llegar a ser.
Conocía a Mikan y sabía por experiencia que podía quemarle el puto pelo y ella todavia volvería a sonreirle al día siguiente porque es subnormal y tenía memoria a corto plazo o alguna deficiencia mental que evitaba que pudiese guardarle rencor a alguien. Estaba jodido, ella nunca pararía hasta que volviesen a ser "Los mejores amigos del mundo mundial" y él no sabía cuando tiempo podía resistir la tentativa de decirle que desde que la conoce es la causa del 95% de sus sonrisas.
Pues no ha pasado mucho en el capítulo pero me parecía necesario explicar los motivos de Natsume porque sinceramente parece un poco el antagonista en vez del prota. Cuando pienso en como pensaría un hombre solo se me ocurrío "sexo e insultos" y sinceramente fue muy divertido en comparación de escribir el POV de Mikan puesto que, aunque la hago decir insultos pues en mi mente Natsume la ha malinfluenciado, no me gusta excederlos pues no siento que sea natural.
Intente hacer mi manera de escribir diferente dependiendo del personaje, la de Mikan más natural, rápida y sencilla que es como supongo que funciona la mente de Mikan y la de Natsume más retrospectiva, de pensar más a contar lo que está pasando, pero también más enfurecida como si estuviese enfadado con el mundo, consigo mismo y con la sociedad xD. También he notado que Natsume se insulta un montón a sí mismo pero creo que lo hago para dar a entender que se tiene un poco de asco por como es su vida sexual y esas cosas que no son de Dios.
También es mi primera experiencia con novela erótica , Quiero poner los POVS de ambos pero no se si podre ajustarme a los capítulos impares Mikan y los pares Natsume, supongo que irá variando en mi mood, además es más fácil contar la historia como Mikan pero es más guay ser Natsume asique no se XD
Otra cosa es que no sabía que este fandom estuviese tan abandonado, personalmente adoro Gakuen Alice, no puedo ni recordar la cantidad de veces que me he leido el manga de arriba a bajo, me gustaria que mas gente lo apoyara porque es definitivamente la historia perfecta de "El arcoiris después de la tormenta".
Sinceramente no me importa mucho si no recibe apoyo, escribo la historia porque me gusta mucho mucho Natsume y me gustaria ver mucho más del Natsume adulto de lo que se ve en el manga xD.
Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Higuchi Tachibana y la historia es mía.
Y con esto y un bizcocho, hasta que me de por subir otro.
