Ser la accionista mayoritaria no ha sido tarea fácil para mí, no sé cómo he logrado sobrevivir a este año en medio del veneno y los chismes que me rodean todos los días desde que se supo que yo era la heredera del señor Uchiha.

Soy la única mujer del consejo, la primera mujer al estar en el cargo de presidenta de esta empresa y por supuesto la primera mujer fuera de la familia Uchiha en llevar las riendas de tal emporio.

El apoyo de mi madre y hermana han sido pieza clave para que los problemas no me derrumben y no olvidando a mi mejor amiga Ino que no ser por ella yo sería la presidenta más amargada de la historia. Y como no, si vivo con tres hombres que apenas me dirigen la palabra y sobre todo llevo un año conviviendo con las ofensas de Sasuke.

Estar en esa casa es muy intenso, sobre todo después de que los tres hermanos me mostraran su virilidad sin razón alguna. No lo veo a los ojos desde entonces, no hay manera en que pueda superar tal cosa, no porque haya sido horrible, si no porque ellos tres son perfectos.

En fin, sigo con mi vida siempre tratando de que el poder no se me suba a la cabeza, analizando en todo momento si los tres hermanos Uchiha son dignos de recibir la herencia y, sobre todo, trato de no acostumbrarme a nada que no sea mío, la fortuna de la familia se me confió y hasta ahora ni un solo peso he tomado, nada más que mi salario que por ley me corresponde por manejar esta empresa.

Un año paso y sigo tan a la defensiva como entonces.

Mi asistente se mueve a pasos veloces delante de mí, sigo su andar sin mirar a nada más que su espalda.

—Es aquí —menciona seguro. Abre la puerta y veo la gente andar de un lado a otro —anda Sakura —asiento sin decir nada más.

Entro al estudio de fotografía y noto lo profesional que son todos aquí. A pesar de tener un año en esta empresa, debo confesar que jamás entre al estudio de fotografía, me sorprende los equipos y la capacidad y complicidad que tiene todos, pero además los compadezco, por el modelo con el que trabajan en estos momentos, Sasuke Uchiha.

—Oye —mi asistente detiene a un hombre —la jefa esta aquí —me mira y sonrió amable.

—Claro, ya le digo a Shikamaru —se refiere al fotógrafo.

Desde este punto del estudio puedo ver a Sasuke siendo el modelo profesional que es, la luz artificial le sienta perfectamente en su piel, sus ojos resaltan de manera sensual y su cabello azabache deslumbra sin igual. Shikamaru no deja de animarlo y unos cuantos observan todo el proceso. Sasuke es tan profesional y se nota en cada pose.

Me acerco al monitor donde aparece de manera instantánea la fotografía recién tomada. Sonrió alegre por ver lo lejos que ha llegado.

Independientemente de las diferencias que existan entre nosotros, yo estoy feliz de que haya logrado su sueño mas anhelado. Él jamás se rindió, jamás acepto un no por respuesta y siempre dio el máximo de si, le costó muchos sacrificios.

Ahora él es la imagen de la nueva colección de ropa para caballero de la empresa de su abuelo.

—¿Qué haces aquí Sakura? —Pregunta obstinado. Estoy distraída y me quedo en silencio y sin saber que decir. Me mantuve todo el tiempo mirando sus fotografías que no me di cuenta cuando pararon.

—¡La jefa! —Shikamaru rescata el momento —que alegría conocerte y verte fuera de tu trono —estrecho su mano.

—Hola, solo se tu nombre y he visto tu perfecto trabajo. Me alegra mucho concerté al fin.

—Por favor jefa el gusto es todo mío — mencionó amable —¿a qué debo el honor?

—Solo para avisarte que ya tenemos a la modelo que posara junto a Sasuke Uchiha —Avisa Sai, mi asistente. Sasuke al escucharlo se acerca a nosotros con rapidez.

—¿Y quien es? —Pregunta con su sensual voz.

—Ay por favor, dime que es la jefa. Su perfil es excelente para esto.

La mirada de los tres se posa en mí. Sai sonríe como siempre, Sasuke me mata con la mirada, nada nuevo, y Shikamaru al igual que Sai sonríe sin pena sabiendo de ante mano la respuesta.

—No, no soy yo —respondo un poco apenada.

—Claro que no —Sasuke ataca —ella y yo, no podemos trabajar juntos, no nacimos para eso —arrojo la indirecta y se aleja de nosotros.

Esas ultimas cuatro palabras me removieron recuerdos nada agradables. Ahora mismo me doy cuenta que marcaron su vida. Las hablo con tanto resentimiento y con los ojos brillantes de odio hacia mí. Desde entonces dejamos de ser amigo y llegamos a esto, a atacarnos y ofendernos como dos inmaduros.

—Karin Uzumaki —la voz de Sai me retorna al estudio de fotografía —esta citada para mañana.

—De acuerdo, ella es buenísima.

—Cuídenla de Sasuke —sugiero amable.

—No te preocupes por eso jefa, Sasuke no siempre es tan gruñón.

Nos despedimos de Shikamaru y se equipo y salimos del estudio tan rápido como llegamos.

Los minutos pasan y no tengo el tiempo suficiente como para quedarme a charlar, mi vida es muy ocupada y en algunas ocasiones esa responsabilidad tan tenaz no me deja dormir. He bajado varios kilos desde que tengo el cargo, el hambre disminuye o simplemente se me olvida comer algo.

Llego a mi oficina completamente cansada del día, miro mi reloj y aun falta una hora para que la jornada de trabajo termine. Me dejo caer y mi cómoda silla y mi asistente hace lo mismo.

Sacar una nueva colección al mercado está acabando con nosotros, viví esta experiencia desde mi cargo de secretaria y siempre fue muy ajetreado y cansado, pero hacerlo desde la silla presidencial es mas que eso, la presión y el estrés se viven día a día haya colección o no.

—¿Crees que surja algo importante? —Pregunto esperando que diga un no por respuesta.

—¿A tan solo una hora de que termine el día laboral? Lo dudo, si ya te quieres ir, hazlo, puedo quedarme hasta la hora de salida.

—¿De verdad, Sai?

—Si, no hay problema.

Por supuesto que le tome la palabra, no sin antes agradecerle el lindo gesto. Pocas veces me he ido temprano y en algunas ocasiones he tenido que regresar por los imprevistos que surgen durante las horas de mi ausencia. Espero que en esta ocasión no tenga ese mismo problema.

En este cargo aprendió a valorar los fines de semana.


"Te envié un paquete exprés, espero ya te haya llegado. Diviértete"

Ino.

El mensaje de Ino no me toma por sorpresa, todo ocurre a unos pasos de la puerta principal de la casa donde vivo. No veo ningún paquete en la entrada. Deduzco que la señora Chiyo lo ha recibido.

No sé qué esperar de Ino, es tan alocada y liberal tanto como yo. Tal vez por esos somos amigas desde hace mucho tiempo.

—¡Señora Chiyo! —La llamo con voz alta —¡Señora Chiyo! —Me desplazo por los pasillos de la casa. No hay señal de la anciana por ningún lado y tampoco del paquete.

Subo las escaleras rumbo a la habitación y dejo caer la bolsa sobre la cama y por supuesto busco el paquete. Me rindo y dejo de buscar. Chiyo a veces toma los paquetes y después olvida entregarlos. Así que me preocupare por eso después.

Tengo horas libres antes de que la noche tome su lugar sobre el día y eso se siente tan bien. Rara vez tengo minutos para disfrutar de mi compañía y eso mismo hare el resto del día.

Me coloco ropa ligera, un lindo short y un top. Si estoy en mi habitación no tengo que preocuparme por la vestimenta. Nadie me ve aquí adentro.

Preparo la tina y mientras espero que se llene por completo, llaman a la puerta de mi recamara.

—Señora Chiyo que bueno que aparece —seco mis manos y abro la puerta —¡Itachi! —Un Uchiha está frente a la puerta y en sus manos una caja mediana con el logo de la paquetería que Ino usa con frecuencia.

Permanezco en silencio, en cuanto al Uchiha emboza una ligera sonrisa ladina y muy sensual.

Es verdad que no nos llevamos bien, mejor dicho. Nos hablamos muy poco y durante este año por los menos dos veces le he dirigido la palabra a Itachi y viceversa. No entiendo porque esta aquí, o mas bien, ¿porque tiene el paquete en sus manos?

Itachi es un hombre nocturno debido a su trabajo y negocios. Duerme durante el día y esta despierto durante la noche. Como un vampiro.

—Esto tiene tu nombre —expresa serio.

—Si, es mío. Gracias.

Extiende el paquete y sin pensarlo lo tomo. El silencio incomodo nos rodea. Asiento esperando a que se vaya, pero no capta la intención.

—¿No lo abrirás? —Sonríe de nuevo.

—Es privado.

—¿Es una bomba? ¿Piensas matarnos?

—Por favor Itachi, no seas exagerado. Yo jamás me ensuciaría las manos con hombres tan superficiales como ustedes —se carcajea. Me causa escalofríos.

Itachi mira la caja y yo imito su acto. Observo que la caja esta semi abierta y el tape mal pegado.

—¿Lo abriste? —Pregunte indignada.

—No, porque no observas mejor.

Me doy media vuelta y dejo la caja en la cama. Noto como el paquete esta tan lleno que no cierra del todo bien.

La figura de Itachi la veo a mi lado y abro la caja para que el hombre deje las malditas y absurdas sospechas de lado. Empaques trasparentes resaltan y sobre todo el color de cada cosa.

—Ya vez, no es una bomba.

—Ya lo vi. ¿Pero que son entonces? —Insiste en estar de metido.

—Ay Itachi —me exaspera.

Volteo la caja y dejo caer todo su contenido sobre la cama. Desearía no haberlo hecho, pero bueno lo hice.

El Uchiha se sorprende demasiado tanto como yo. Quiero esconder la cabeza debajo de la tierra, pero aquí no hay tierra y, tampoco es posible esconder mi cabeza. Siento el bochorno subir por todo mi cuerpo, mis mejillas se ruborizan y no me atrevo a mirar a los ojos a Itachi.

Como dije antes Ino es muy poco predecible y me la hizo de nuevo.

En la cama hay un contenido que hubiera preferido mantenerlo en privado, resulta se algo íntimo, pero ahora no es mas que vergonzoso.

—Entiendo que esto no debe de sorprenderme, pero, me sorprende —expresa —eres una mujer madura, libre y puedes hacer lo que quieras con tu cuerpo. ¿No son demasiados?

—Solo son seis —intento no sentir vergüenza, pero el sonrojo en mi rostro me delata.

—Si, seis —inclina su cuerpo un poco hacia adelante para ver mejor —tres vibradores y tres consoladores. Y una nota.

Tomo la nota porque estoy segura que ya nada me puede avergonzar mas y leo la dedicatoria que Ino se atrevió a escribir.

Sakura, sé que estas muy cansada y estresada por toda la carga laboral que tienes últimamente. Sobre todo, porque tienes que soportar a los tres idiotas con los que vives, por eso quise darte este regalo. No te preocupes no gaste mucho dinero. Disfrútalos y relájate.

Ino.

—¿Idiotas?

—Es solo un decir —respondo.

—Claro. ¿Y los vas a usar? —Su voz suena curiosa. Lo miro con la boca entre abierta.

-Que te importa.

—Solo digo que yo puedo complacerte mejor que esas cosas de plástico —se da media vuelta.

—Gracias, no estoy disponible, pero aprecio tu buen gusto — respondo sin mirarlo. No recibo respuesta, segundos después escucho la puerta cerrarse.

Me impresiono demasiado saber que Itachi estaba dispuesto a tener una noche de sexo conmigo. Me odia, pero no lo suficiente como para tenerme en su cama. Es una locura.

Miro de nuevo los consoladores y los vibradores que se distribuyen por una parte de la cama. Con lo que dijo Itachi ahora el regalo de mi amiga no son mas que cosas de plástico sin sentido y sin gracia.

Toda esta situación me dio el bajón de la semana. Tengo una vida nada activa desde que mi amigo Indra se fue de la ciudad. Con él, mis fines de semana se resumían en encuentros sexuales y un fin de semana sin estrés. Si mal no recuerdo, han pasado casi seis meses que no tengo sexo. Así de triste es mi vida.

Ino sabe de mi desgracia, por esa razón me mando este paquete.

Mi móvil comienza sonar mas de una vez y me obligo a respondedor.

—Ino — contesto la llamada muy desmotivada.

—Sakura ¿te interrumpo? ¿Ya estabas en tu sesión de relajación? —No se si bromea, pero lo tomo como tal.

-No. Estoy por bañarme.

—Esperaba que dijeras eso — suena entusiasmada — iré a tu enorme casa, te tengo una sorpresa.

—Oye no ...

—Sin peros, vístete para una noche de antro y usa ropa interior sexi. ¿Okay?

—Ino ...

—¿Está bien, Sakura? —Insiste. Acepto — a las nueve en punto paso por ti.

—Está bien, aquí te espero.

Ino esta loca, pero admito que amo esa locura con toda el alma. Sin ella mi vida seria muy aburrida y yo estaría en un convento cumpliendo con mis mandatos de monja. Aunque a estas alturas de la vida no se si lo hace por que realmente le importa que trabaje en excesos y crea que necesito divertirme, o lo hace para conocer a los hermanos Uchiha.

Desde que estoy aquí, no permito que nadie me visite o pise ni siquiera el jardín de esta casa. Ino por supuesto se muere de curiosidad de ver con sus propios ojos a los tipos que comparten la casa conmigo.


Me dirijo a mi armario convencida que nada me salvare de esta noche. Abro las puertas en par y no puedo creer lo que veo. Solo tengo conjuntos de oficina. ¿Tan aburrida es mi vida? No, yo no tengo un guardarropa aburrido. Saco todas las prendas y muy en el fondo veo ropa completamente normal, entre los colores opacos resalta un vestido en color vino con un escote decente.

Perfecto es considera poca cosa al ver lo hermoso que es el vestido.

Espero impaciente en el recibidor, justamente frente a las escaleras.

Estuve sentada mas de cinco minutos, suficiente tiempo para perder la paciencia. Camino de un lado a otro escuchando de fondo el sonido de mis tacones pegar contra el piso reluciente gracias a la señora Chiyo.

El vestido se amolda perfectamente a mi cuerpo y resalta mis curvas como ningún otro, el escote deja ver el nacimiento de mis senos, pero nada vulgar. El largo, si así se le puede llamar. Es mas arriba de mis rodillas y debo tener cuidado como me siento si es que no quiero que vean mi braga. Acompañé el vestido con unos zapatos negros y subí mi cabello en una coleta alta.

—Te toca Shisui — detengo mi paso y miro a las escaleras. Los tres Uchiha vienen bajando y no me han notado. Que novedad — Uno de los tres tiene que estar ahí y ese eres tú. Sasuke estuvo el viernes pasado y yo tengo que atender uno de mis negocios. No puedo esta noche.

Finalizan su recorrido y por fin notan mi presencia.

—Sakura.

—Shisui ...— los tres me miran.

—¿Saldrás? —El Uchiha mayor muestra interés.

Quisiera respondedor, no soy una grosera mal educada. Bueno si, pero solo cuando me provocan. Ellos tres me miran de pies a cabeza y me siento incomoda con ello.

—¿Podrían dejar de mirar de esa manera tan acosadora? —Pregunto nerviosa.

Sasuke chasquea su lengua y con una sonrisa ladina pasa por mi lado. Hace tiempo que no lo veía sonreír y me resulta muy nostálgico.

—Me voy — Itachi me sonríe también y sale de la casa.

—Te aseguro que hablo por los tres cuando digo que te ves hermosa — Shisui se acerca lentamente. Sonríe y sus ojos se achican. Envidio sus enormes pestañas que sobre salen — Diviértete — toca mi nariz con la yema de su dedo.

Avanza pasando por mi lado.

—Shisui — se gira a mirarme — gracias.

—Solo dije la verdad, preciosa — lo veo irse.

Este día ha estado muy raro, empezando por le ofrecimiento que Itachi me hizo. Se ofreció a tener sexo conmigo y para hacer el día mas raro aun, Sasuke me sonríe, Itachi se despide y Shisui me dice hermosa y preciosa.