—No estés sola esta noche—leí las letras enormes que sobre salen en la fachada del antro.
Miro a mi alrededor curiosa por la cantidad de chicas que hacen fila detrás y delante de nosotras. Un guardia de seguridad verifica algo que las chicas entregan en sus manos. Desconozco que es.
La música que suena ahí dentro se alcanza a escuchar hasta afuera.
Me resulta un poco raro no ver chicos en la fila, además del guardia, por supuesto.
—Te encantara este lugar—asegura Ino.
Seguir las locuras de mi amiga no siempre es malo. Fui traída a este lugar prácticamente a ciegas, no me dijo que antro era, no hay dirección, ni especificaciones. Confió en ella, jamás me ha defraudado.
—¿Ticket? —pregunta el guardia antipático.
—Claro—Ino le facilita lo que pidió. Nos mira de pies a cabeza y retira la ligera cadena que nos separa de la entrada.
Al entrar la música se vuelve tan ensordecedora. Pero es poco a la impresión que me llevo.
—Ino esto es...
—Un bar de strippers—aplaude contenta.
No necesita decirlo, lo veo. Todo aquí es demasiado visual.
Mientras caminamos rumbo a la mesa que un musculoso y casi desnudo mesero nos asignó. Observo el escenario, donde baila otro musculo cubierto solo con un calzoncillo que aprieta toda su masculinidad y resalta demasiado ese bordo en su cuerpo.
Las chicas que están cerca del escenario con las que se llevan todo el premio visual y posiblemente un baile exclusivo por parte del hombre. Ellas gritan y arrojan billetes de diferente demonizaciones. También veo a ciertas niñas con un pequeño velo de novia sobre sus cabeza. ¿Despedida de soltera? Tal vez.
¿Qué puedo decir de los meses? Tipos guapísimos con antifaz, un moño adornando su cuello y pantalones de cuero que resaltan todo de él.
Llegamos a nuestra mesa y nos ofrecen unas bebidas de cortesía.
—Disfruten la noche—dice mirándome.
—¿Y que tal? —pregunta Ino sonriente.
—Es... sin igual—respondo mirando a todos lados. Estoy tan sorprendida de lo que veo. Me gusta el ambiente.
La poca luz en el lugar le da un toque de sensualidad al lugar, los privados que resaltan el las esquinas con cierta tonalidad de luces que te llaman a entrar a unos de ellos. Las mesas lejos del escenario te dan una vista panorámica de todas y todos los hombres. Los sillones frente al escenarios que es posibles el acceso a ellos pagando una cierta cantidad de dinero que por supuesto valen la pena pagar. Lo aseguro con tan poco que mis ojos han visto.
—¿los únicos hombres en el lugar son los meseros?
—Que también son los strippers—aclara—tu disfruta, Sakura. Aquí todas somos igual, buscamos lo mismo.
—¿Y que es lo que buscas?
—Que unos de esos papasito me baile un privado. Tal vez y termina con final feliz.
Saber que solo los bailarines están aquí me tranquiliza un poco. A pesar de todo no olvido que manejo una empresa importante y que cuidar de mi imagen es algo primordial. Sobre todo, porque me dedico a la moda.
Se que Itachi es dueño de varios antros de prestigio en la ciudad, pero dudo mucho que sea dueño de un bar de strippers. Encontrarme con los hermanos Uchiha esta noche era uno de mi temores, pero ya me siento mas tranquila de saber que ellos jamás podrán entrar a un lugar como este. Al menos que lo hagan disfrazados. ¿Pero con qué fin?
—Ya Sakura, deja de pensar. Diviértete.
Los lugares frente al escenario comienzan a vaciarse una vez que el espectáculo termina. Mas de doce chicas regresa a sus mesas completamente satisfechas y sonrientes.
Estoy tan sumida en mis pensamientos, en todo lo que veo. Solo siento como Ino jala mi mano sin decir nada, caminaos a esos sillones y nos sentamos esperando el siguiente espectáculo. Poco a poco los demás asiento comienzan a llenarse hasta que las luces se vuelven mas tenues y dan inicio al espectáculo.
El presentador anuncia la salida de tres hombres, los llamo: "S8" "S1" "J5"
Las chicas lo alaban y les gritan por sus números con mucha confianza.
—Estamos ante el premio mayor—asegura mi amiga—uno de ellos es del servicio especial VIP.
Puedo describir al "S8" como un hombre de altura mediana, cabello blanco y ojos negros que se notan por el antifaz. Voluptuoso, si, pero a la exageración. El "S1" es un tipo de cabello rubio y ojos azules, alto y se ve un poco mayor. Eso no le quita lo sexi, su cuerpo bien trabajado lo respalda, espalda ancha y brazos grandes. El hombre llamado "J5" es un tipo mediano, de cabello negro y ojos verdes. De la misma musculatura que el primero. En conclusión, el mas sexi de todos es el "S1"
La vestimenta de lo tres sujetos es algo poco común, al menos para mí. Si me hablan de strippers me imagino a tipos con poca ropa, pero ellos portan trajes negros, camisas bancas y corbatas. Zapatos perfectamente limpios y peinado impecablemente. Fácilmente pasarían como tres empresarios millonarios.
Creo que esa ropa los hacer ver mas sexi.
La música suena y al ritmo los tipos se mueven sexi y muy sensual.
Una coreografías perfectamente ensayada se desata sobre el escenario. Tres tipos enloquecen a todas las chicas que abundan, los gritos eufóricos y la sensual música hacen de esta experiencia algo único.
Ino esta de pie a mi lado, bailando ante la vistas de todos, con billetes en su mano izquierda y usa el dinero mismo para ventilar su rostro. Sonrió al verla gozar del acto.
—Es mi canción favorita—me grita mirándome
—Lo sé.
Continúan con su baile sensual y caliente. La segunda prenda cae al suelo. Primero fue el saco y después la camisa y quedan únicamente con la corbata puesta, además de los pantalones.
El calor del lugar se esta impregnando en mi piel, siento que estoy sonrojada y no es para menos.
Ino jala mi mano y me obliga a ponerme de pie como todas las demás. Los billetes que ella traía los deja en mis mano, al mismo tiempo la música baja un poco de ritmo y nos anuncian que es hora de dejar los billetes en el cuerpo de los bailarines.
La única zona donde un billete se detendrá en el cuerpo de ellos es en sus pantalones.
Los tres bailarines se paran en la orilla de escenario, quedan cerca de las nosotras y no dejan de bailar mientras esperan los billetes en su cuerpo.
—Vamos Sakura—Ino me empuja y quedo cerca del "S1" —miro un poco hacia arriba y me sonríe. Su sonrisa y expresiones se me hacen muy conocidas. Sus pestañas enormes y sus ojos pequeños al sonreír me dejan pasmada.
El poco espacio que queda entre el escenario y yo son aprovechados por el "S1" que baja para quedar casi a mi altura.
—¿Por qué no te sientas preciosa? —su ronca voz me eriza la piel.
Tres pasos hacia atrás y caigo sentada sobre el sofá.
Siento la mirada de todas sobre mí, no dejo de sentirme tan caliente. Estoy comenzando a sudar y me siento muy nerviosa.
El rubio arranca de un tirón los pantalones y su calzoncillo blanco no deja nada a la imaginación. Todo se nota, su gran miembro resalta como una berenjena enorme.
Se acerca demasiado a mi para dar su espectáculo. Su espectacular vientre queda casi en mi cara y al ritmo de la música todo su cuerpo hacia atrás y hacia adelante. El calor de su piel es muy perceptible.
Sostiene mis manos y me hace tocarlo del pecho, lentamente mis manos descienden atrayendo su calor, sintiendo su six pack al final de su abdomen ese ligero bello que sobresale de su pelvis, en el lo hace ver tan caliente.
Su miembro pega contra mi estomago y por santanas que se siente tan duro.
Me siento extraña y muy cohibida, yo no suelo ser de esta manera, pero mi vida empresarial es muy importante, mi imagen lo es todo para la empresa. Si los hermanos Uchiha me ven en un lugar como este obtendrán todas las armas para destruirme ante la sociedad que muchas veces puede ser cruel e injusta.
—¡Por dios, Sakura, tócalo! —escucho a Ino sin verla.
Es un bar de strippers, los Uchiha no están en este lugar y las chicas que me pueden ver no me conocen. No tengo por que sentir pena o vergüenza, insisto en que todas aquí buscamos lo mismo.
Mirando al rubio a los ojos llevo mis manos a su trasero y lo obligo acercarse más a mí, su miembro roza con más fuerza mi vientre y me siento mas eufórica que nunca.
La vergüenza y el miedo desaparecen.
—Puedes tocar, preciosa—autoriza sin dejar de bailarme.
No tiene que decirlo don veces, mis manos se desplaza de nuevo por su rasero duro y espectacular. Contorneo su cadera y quedo a nada de tocar su miembro, ahora erecto.
Lo miro de nuevo a los ojos y asiente autorizando que toque mas de él.
Mis manos se desplazan primero sobre la fina tela del calzoncillo. Siento toda su dura erección apretar la tela. El rubio cierra los ojos al tacto y me mira con la boca entre abierta.
Meto mi mano en él...
Sostengo su miembro y mi pequeña mano no alcanza lo suficiente, palpita y la temperatura en esa parte de él es un poco mas alta que la el resto de su cuerpo, la punta de este esta húmeda y entre la gente que supongo nos presta cero atención gracias a los demás bailarines que salieron al escenario comienzo a mover mi mano de arriba abajo en tanto el rubio no deja de bailar.
Mirándolo a los ojos sigo con mi mano dentro de su ropa interior.
Un gemido escapa de su boca y sonrió bajando la mirada. Mi mano se desplaza por todo su torso varonil y sensual.
Su peluca llama mi atención cuando de esta sobresale un mechón negro sobre su frente.
Mi mano sale de su calzoncillo y lo empujo un poco para ponerme de pie.
Rompo el espacio que no separa, muevo mi dedo índice sobre sus labios.
—¿Así que, tenemos un pelinegro debajo de esa peluca rubia? —susurro sobre sus labios.
Creí que reaccionaria de una manera normal, pero para sorpresa mía él se sorprende alejándose de mi con completamente desubicado. Arregla su peluca y sale se marcha completamente aturdido y mirándome con la mandíbula un poco tensa.
—¿Qué le hiciste? —pregunta Ino a mi lado.
—Mas de lo que imagine —respondo.
Si se supone que es un profesional. ¿Por qué reacciona de esa manera? Solo era un mechón de cabello. ¿O acaso ese mecho negro significa mas de lo que creo?
Incivilmente miles de teorías pasaron por mi mente, suponiendo estupideces y un sinfín de cosas. Desde que ese rubio podía ser un Uchiha, hasta uno de mis empleados. claro que nada de las suposiciones tiene pies ni cabeza, son idioteces mías.
Aunque debo decir el sujeto llamado "S1" me gusto bastante más de lo que pensé.
Miro mi mano con la cual tome el miembro del bailarín y caigo en cuanta que debo lavar mis manos. Observo a mi alrededor buscando a mi amiga, pero la veo a lo lejos disfrutar de un servicio al igual que lo hice yo hace un momento.
Me doy media vuelta y camino rumbo al baño no sin antes preguntar a uno de esos meseros semi desnudos.
Confieso que pensar que detrás de ese cabello rubio, ojos azules pueda estar un conocido de mi empresa me hizo sentir incomoda, nerviosa, curiosa por saber su identidad, y sobre todo sacarme esa jodida espina que él podría ser un personaje conocido para mí.
Todo mi trabajo se iría a la mierda, todo mi esfuerzo por hacer que esos tres me respeten se iría al caño por una salida que no tenia planeada.
Debería irme de este lugar si tan incomoda me siento ahora, pero no quiero arruinarle la noche a Ino y tampoco tengo la entraña de dejarla sola.
Una vez que llego al baño comienzo a lavar mis manos, estoy concentrada en mi asunto, mientras tanto escucho a chicas vomitar en los sanitarios, otras hablando de sus encuentros sexuales.
Aquí adentro la música es mas baja y eso lo agradecen mis oído.
—¡Ay por dios! —gritan y me giro rápido.
—¿Podrían salir? Por favor.
Me quedo congelada y mis piernas no reaccionan.
El rubio bailarín esta aquí, en el baño de mujeres con la misma vestimenta que hace un momento, con la peluca perfectamente arreglada y mirándome fijamente.
—Salgan, por favor—repite y todas acceden sin más.
Sonrió y camino rumbo a la salida, pero su mano me detiene cuando me toma del brazo. Sonrió nerviosa y me suelto de su agarre lo más rápido posible.
El baño después de unos segundos queda completamente solo y sin voces alrededor o sonidos de vomito.
—No me gusta irme por las ramas—dice tranquilo. Noto como intenta hacer su voz más ronca de lo que pueda ser—viste y sentiste todo lo que provocas. Te ofrezco el servicio vip totalmente gratis.
Me rio nerviosa por tal propuesta. Aunque no se que es lo que incluye dicho servicio, pero debe ser algo sexual, sí o sí.
—Yo puedo pagarme ese servicio, si lo quisiera.
—No lo dudo. Toma el servicio como cortesía de la casa.
—¿Por qué? —pregunto curiosa.
—Porque me dejaste excesivamente caliente—fue directo.
La verdad es que me sorprendió poco su respuesta, pues me imagino que esa erección que sobresalía de su ropa no era por una mala broma.
El stripper me pedía una noche gratis de sexo solo para saciar su calentura y su deseo sexual.
—Si estas tan caliente como dices, puedes solicitar a cualquier chica del lugar, supongo que nadie se negara.
—¿Eso es un no? —se atrevió a preguntar.
—Es un si—respondí. Sonrió.
