Abro los ojos lentamente, por supuesto recuerdo todo lo que paso anoche y donde me encuentro. Estoy sola en una enorme habitación recostada en una cama que no es la mía. Mi cuerpo es cubierto por una ligera sabana de seda en color marrón.
Levanto mi torso y ejecutar de un lado a otro, busco a mi amante de anoche con la mirada sin exagerar en el acto, puede ser que ya no esté aquí o que aun sigua. Espero escuchar un ruido de él, pero el silencio me confirma que el no esta mas aquí.
Me levanto de la cama cubriendo mi cuerpo, al pisar el frío piso siento una punzada en mi entre pierna, algo dolorosa pero soportable. Entiendo que esto pase pues sus centímetros en mis piernas avisaban que después de esa noche mi cuerpo tendría que secuelas. Pues sí, tenía un demostrado colgado en medio de sus piernas, lo disfrute de eso no hay duda.
Voy al baño a revisar mi aspecto y es tal como espero. El maquillaje esta esparcido por todo mi rostro y mas que un payaso, parezco un monstruo de mar. Ni hablar de mi cabello. Imagínalo.
Aprovecho el enorme espejo que hay en el baño y dejo caer la sabana de mi cuerpo y veo los estragos de anche. Tengo marcas en mis pechos, en las piernas y por supuesto en el trasero. Su mano no dejo de golpear la piel blanda de mi trasero, se entretuvo mucho en esa zona.
Tomara un par de semanas hasta que mi cuerpo sano.
Regreso a la habitación en busca de mi ropa, no sin antes ver la hora. Eran casi las 12 del día y yo seguía invadiendo el cuarto de hotel.
Logro ubicar mis prendas completas a excepción de mi tanga que esta ropa e inservible. Ese estirón de ropa interior también me dejo marca. Una vez que termino de vestirme y antes de irme arreglo un poco la cama, se que no es mi trabajo, pero no me pasa algo si lo hago yo.
En una pequeña mesa de noche veo una nota y sobre ella dos condones usados. Hago eso de lado y tomo la nota que esta un poco empapada de los fluidos del rubio.
" Gracias por la noche. Que se repita, sabes dónde encontrarme"
" S1"
No sé si se repetirá todo lo que paso esta alocada noche. Lo único que se es que tuve el mejor sexo en años. Y fue con un desconocido.
Rompo la nota, y arrojo todo al cesto de basura que se encuentra en el baño. Después de eso salgo del hotel tan rápido como puedo.
Me siento nerviosa de llegar a casa, desde que estoy ahí nunca he pasado la noche fuera de esa paredes. Siempre consciente de que debo cuidar mi reputación y, sobre todo, cuidar mi imagen ante los hermanos Uchiha.
Si analizo la vida laboral de esos tres un sábado por la mañana. Shisui debe de estar en su trabajo al igual que Sasuke, e Itachi debe estar dormido como un bebe, sin estar consciente de lo que ocurre a su alrededor, es una ventaja.
La única que vera que llego a casa al medio día, es la señora Chiyo. Pero ella no dirá nada si se lo pido.
Bajo del taxi con los zapatos en mi mano, la bolsa colgando de mi brazo y arreglando mi largo cabello, solo un poco para despistar.
Abro la puerta de la casa donde estoy obligado a vivir y no noto a nadie por los alrededores. Paso el recibidor y la sala y uno de los Uchiha me sorprende en el acto.
Su mirada molesta con un toque de sorpresa me observa.
—¿Es en serio que vas llegando?
—Acaso no lo vez.
—¿Dónde estabas? —Intenta acercarse, pero me alejo.
—Que te importa Sasuke, no tengo por que decírtelo.
—Claro que no —enojado se pierde por los pasillos. Suspiro por mi intento fallido de pasar desapercibida.
A los segundos escucho la puerta principal abrirse y cerrarse con mucha cautela, como si se aseguraran de no hacer el más mínimo ruido. Tal como lo hice yo.
No entiendo porque me quede esperando a ver a las personas que entro. Mi cuerpo no reacciona, aunque quiera salir corriendo.
Uno de los hermano Uchiha me mira tan sorprendido como yo a él. Shisui va llegando al igual que yo. Lo se por su semblante desvelado, ojeroso, despeinado y con la ropa desalineada. Su corbata mal colocada en su cuello, los zapatos tienes la agujetas sueltas y el saco lo trae en la mano.
—Sakura ¿tu también vas llegando? —Sonríe achicando sus ojos.
—Si — respondo temerosa.
Se supone que ninguno de los Uchiha debería verme llegar. Pero todo se está yendo al carajo. ¿Porque aparece Itachi y acabemos con esto?
—¿Cómo te fue? —Pregunta avanzando hacia las escaleras.
—Creo que bien — contesto — supongo que a ti también.
—Si, fue una buena noche.
—Me alegra — esto es incómodo. Él también lo siente.
Subimos juntos las escaleras, pero cada se queda en un extremo diferente. Tratando de no estar tan cerca.
—Disculpen — ambos mirados hacia abajo — ¿Llegaron juntos? —Pregunta Chiyo. Ambos estamos en las peores fachas, no me sorprende que piense que llegamos juntos.
—Nunca — contesto.
—No, Chiyo. No estábamos juntos y tampoco llegamos juntos — aclara el pelinegro.
—Claro —respondió la anciana apenada—. Sakura, la señorita Yamanaka está en el jardín con el joven Itachi. La esta esperando.
Me siento estúpida por pensar que ninguno de ellos tres estaría en casa, pero al final los tres están aquí. Y mas estúpida me siento por olvidar a mi mejor amiga, si Chiyo no la menciona, ni por mi mente cruzaría su nombre.
Me inquieta que este en compañía de Itachi, Ino es muy buena amiga y todas las locuras que tengo en mi memoria son gracias a ella, pero es muy lengua suelta y no me gustaría que Itachi sepa cosas de mi vida o mi pasado.
—¿Puedes decirle que la espero en mi habitación?
—Claro que si — responde la anciana.
Me despido de Shisui con una sonrisa muy forzada y corro a mi habitación para darme un baño lo más rápido posible. Siento que el olor de ese tipo esta impregnado en toda mi piel y sobre todo me incomoda andar sin ropa interior.
Escojo algo rápido de mi armario, y sin esperar mucho tiempo me meto a la ducha. Aun siento dolor en esa parte baja de mi cuerpo y por alguna razón me duele también el abdomen. Tallo mi cuerpo con cuidado para no lastimarme una más.
—¡Estoy aquí, mala amiga! —Escucho a Ino.
—¡Ya voy bruja! —Respondo.
Acelero mi momento en la ducha. Medio hora tarde en el baño. Al salir veo a mi amiga recostada en mi cama con el móvil en su mano.
Se ríe a carcajadas cuando nota mis ojeras que no lucen muy bien en mi rostro.
—Ve nada más como te dejo ese bailarín. Si que es bueno en lo que hace — bromeo.
—¿Qué tal te fue a ti? Te vez entera — me refería a su aspecto.
—También me lleve a uno de ellos a la cama. No me perdería la diversión, solo que yo volví a casa en la madrugada así que descanse un poco.
—Ya entiendo pro que te vez mejor que yo. Por cierto, me dejo una nota acompañada de dos condones usados — menciono sonrojada.
—¡¿Lo hicieron dos veces ?! —Grito eufórica — que golosa Saku. ¿Qué decía la nota?
—Que se repita a noche.
Entre abrió su boca sorprendida mientras se dibuja una sonrisa en su rostro. Ino es un poco expresiva.
—Lo dejaste deslumbrado. Espero te hayas comportado como una verdadera fiera — me río de sus palabras mientras termino de vestirme.
Ino siempre usas palabras de ese estilo, no tiene filtros al hablar y creo que eso ha hecho que nutra amistad sea mas duradera.
Y si, no me comporte para ante ese hombre, deje salir a la Sakura que nadie conoce. Creo que la noche lo ameritaba mucho. Ahora siento los estragos en todo mi cuerpo, acompañado de un cansancio insoportable, pero gracias al baño y el agua fría mi cuerpo se recupero un poco. Estoy seguro que para las seis de la tarde ya no soportare más.
—Perdí la decencia solo un poco — respondo — ¿Qué hay de ti? No me ha platicado nada. ¿Todo bien?
—Es bueno en lo que hace, pero no creo regresar a pasar una noche con el otra vez.
—Es raro escuchar eso de ti. Tu siempre disfrutas del sexo.
—Si, pero no me gusto tanto — expresa con sinceridad — hay mejores tipos. Por cierto, Itachi nos invitó a una pequeña fiesta que dará por la tarde — lo dice con mucho entusiasmo, ella ama las fiestas.
—¿Qué? —Digo molesta — ¿Cuál fiesta? A mí no me consulto para esto.
No es que tengan que hacerlo como tal, pero vivimos en la misma casa y le guste o no él debe considerar la opinión de todos los que vivimos aquí, incluso la de la señora Chiyo, ya que ella es la mediadora de nosotros cuatro. Es como la niñera.
—¡Saku! ¡¿A dónde vas ?!
Dejo mi cabello húmedo y salgo de la habitación escuchando los gritos de mi amiga. No le tomo importancia a Ino en estos momentos.
Con unos cuantos pasos es suficiente para llegar a la puerta de la habitación de Itachi. Abro la puerta y no hay nadie por aquí. Escucho como el agua cae en la regadera y espero paciente a que salga. Dejo caer mi trasero sobre la cama.
Observo todo, en el año que llevo viviendo aquí jamás había entrado a la habitación de alguno de ellos. Este lugar no es la gran cosa, más bien se ve insípido, le falta mucha decoración para mi gusto.
El agua cesa y espero molesta a ver sus ojos negros mirarme. La perilla de la puerta se mueve y me levanto de la cama, cruzo los brazos sobre mi pecho. En ese instante la puerta se abre.
—Itachi, ¿Cómo te atreves? ... —dejo las palabras en el aire.
Salió desnudo de la regadera…
Mis ojos solo se enfocan en esa enorme parte de él. Solo puedo compárarlo con una Berenjena. Es grande y se ve duro.
Soy consciente de lo que estoy mirando y rápido me giro dándole la espalda. Soy una pervertida por solo mirar esa parte.
Siento mi rostro arden y mi sistema respiratorio alterado.
—¿Qué te pasa rosadita? —Su voz de burla fastidia.
—Solo vístete, carajo. Tengo algo que decirte — expongo molesta.
—Bien.
Sus sandalias golpetean el piso, indicio de que se esta moviendo pro la habitación. Aunque con todo es descaro del mundo pasa frente a mi sin aviso.
No puedo cerrar mis ojos por mas que lo intento. Eso cuelga con mucha arrogancia y su trasero es perfecto. Noto las gotas de agua aferrarse en esa espalda ancha y en sus brazos llenos de músculos.
En estos momentos me siento mal por no ser los salpicones de agua que adornan su cuerpo. Su cabello húmedo se pega a su piel perfecta y brillante.
Nadie en su sano juicio ignoraría semejante dios. Ahora se que mi juicio esta perfectamente bien.
Itachi enreda una coalla negra alrededor de su cintura robándome la espectacular imagen de hace un momento. Se gira, cruzamos miradas y sonríe.
—Eres una pervertida — acusa — no dejaste de mirar mi atractivo.
—Tu atractivo se cruzo por donde yo miraba — no puedo creer mi respuesta — que no lo vuelva hacer.
—¿Qué? —Me mira retador. Se mueve en mi dirección. Retrocedo.
—No te me acerques Itachi — advierto. Sonríe sin dejar de caminar.
—Ay rosadita — de pronto lo tengo sosteniéndome de los hombros — aunque quieras ocultarlo, eres tan caliente como yo.
—¡Claro que no!
—Claro que si — susurra. Su voz es tan poderosa, me eriza la piel.
Sus manos bajan acariciando mi espalda, y después sostiene mi cintura con fuerza para levantarme sobre sus hombros.
—¿Qué estás haciendo? —Reniego molesta — ¡Bájame!
Se mueve con paso rápidos y entramos al baño.
—Te daré un bajo de agua fría, para que olvides la imagen de mi cuerpo.
¿Eso es posible?
Nada me hará olvidar su grueso y largo… cabello.
—¡Estas loco! —Grito cuando el agua fría cae sobre mí.
Forcejeamos en la regadera y la maldita toalla cae al suelo dejando a Itachi expuesto ante mis ojos verdes y atentos.
El caso omiso a su desnudes y continúa empujándome bajo el chorro de agua fría.
—Itachi, ya basta — exijo con autoridad.
Sus manos de nuevo sostienen mis hombros, me empuja y mi espalda queda estampada en la pared. Él se mete a la regadera y se acerca peligrosamente a mí.
Su cuerpo denudo está pegado al mío.
La mirada oscura que proyecta es muy dominante, el ceño fruncido y los labios rectos lo hacen ver con mucha autoridad.
Me siento nerviosa por lo que pueda pasar ahora, no me siento capaz de hacerme a un lado, después de todo, soy una mujer libre y puedo experimentar lo que a mi me plazca. ¿Qué mas da si me devoro a un Uchiha?
Una figura a la derecha llama nuestra atención y ambos miramos en esa dirección, Sasuke nos mira.
No dice nada y sale del baño con la mirada más fría de lo normal.
Miro a Itachi y lo empujo, su cuerpo choca con la pared y cae al suelo después de resbalar. Salgo de la regadera salpicando todo a mi paso hasta llegar al pasillo afuera de la habitación.
Lo veo caminar escaleras abajo.
—Sasuke — intento alcanzarlo, pero acelera su paso — Sasuke, por favor.
—Por favor — dice al detenerse. Se gira molesto.
—No es lo que piensas.
—¿Importa lo que piense? —Pregunta frio.
No se porque tengo la sensación de que estoy rompiendo su corazón una vez más. Esta escena tan incomoda me recuerda a ese turbio momento que no deseo repetir, pero que por alguna razón de la vida se repite. Solo espero equivocarme y no este lastimando su frio corazón.
Observa mi cuerpo de arriba abajo.
—Le falto desvestirte.
—Es que no es lo que piensas — no sé por qué lo intento — yo solo fui hablar con el sobre su maldita fiesta — me desespera que no me crea.
—Bien. ¿Quieres que te crea? —Eleva una ceja. Asiento esperanzada— esta noche tengo una cena de negocios con una agencia de modelaje. ¿Irías conmigo?
Su propuesta me sorprende. La discusión da un giro interesante.
—¿No será un problema? —Lo pregunto por nuestra mala relación.
—Tal vez, pero es lo interesante — se da media vuelta —salimos a las ocho de la noche — dice sin mirarme.
Ni siquiera expresa una respuesta, pero parece que ya tengo planes para esta noche. Ya no importa si Itachi tiene una fiesta planeada, no estaré en casa.
Subo a mi recamara y me encuentro con Ino. Me observa sorprendida.
—Creí que ya te habías bañado. ¿Qué Paso? —Se sorprende de mi aspecto.
—Eso mismo quisiera saber.
Siento la mente tan turbia, fueron muchas emociones en poco tiempo.
Una de las tantas reglas que se nos fueron impuestas, es que siempre que los cuatro miembros involucrados en el testamento estén en la casa, deben de comer o cenar todos juntos. Y así, aquí estoy en medio de dos de ellos comiendo y sintiéndome incomoda.
Al parecer los astros están a mi favor esta vez. Itachi Uchiha no esta en la mesa y de verdad lo agradezco, seria muy incómodo tener a ambos hermanos mirándome.
No se que pasa conmigo que ahora los dos me dirigen la palabra. Sasuke me pide favores, Itachi se me ofrece descaradamente y Shisui es amable conmigo, aunque el siempre me ha trato bien.
Quiero entender su comportamiento y no pensar mal de ellos. Aunque debo desconfiar hasta de mi propia sombra.
—Cuénteme señor Shisui — miro a Ino — ¿Qué le pasa? ¿Por qué se ve tan cansado?
Mi amiga no siente pena por nada. Sonrió por como lo llamo.
Shisui es un hombre muy atractivo ya pesar de eso jamás he conocido una chica que muera por él. Incluso cuando fui secretaria de su abuelo jamás conocí a sus novias. Hasta se decía que era gay. En fin, chismes de oficina.
—Que curiosa es señorita… —el no sabia su nombre.
—Me llamo Ino.
—Señorita Ino, la razón es muy sencilla. Me desvele en negocios muy provechosos.
—Entiendo — responde mi amiga— bueno por lo menos alguien se desvela pro trabajo, no como nosotras que nos fuimos de antro — Shisui sonríe.
—Es lo que deben hacer, disfrutar de su juventud — Shisui sonríe.
—Por favor, usted no es tan viejo — Ino responde.
Shisui es un hombre muy guapo, es verdad. No aparenta la edad que tiene, hasta donde tengo entendido su edad es de treinta y siente años. Se ve muy joven para su edad.
—¿Y dónde pasaste la noche Sakura? —Sasuke me mira.
—Bueno nosotras…
—En el antro, "No estés sola esta noche" —responde Ino por mi. Es un poco imprudente.
Sasuke se atraganta con su bebida y comienza a toser sin control.
—¿A ese lugar fuiste, Sakura? —Pregunta con dificultad.
No entiendo porque se sorprende, es como si supiera los que hay dentro de ese lugar.
¿Y si el es? ...
Los nervios me hacen pensar idioteces. No se hubiera sorprendido de esa manera tan exagerada.
Ese lugar es un antro conocido por la mayoría de las personas de esta ciudad, cualquiera sabe que servicios hay dentro de el.
Me abstengo a respondedor semejante pregunta. Yo puedo ir a los lugares que yo quiera y lo mejor de todo es que no estoy obligado a dar explicaciones.
—Shisui ...
—Sasuke - se nombran uno a otro y nos confunden.
Se miran unos segundo y de pronto creo a Shisui asentir sin decir nada más.
Sasuke frunce el seño molesto, mira a su hermano con ganas de eliminarlo con la mirada. Sin decir más se pone de pie y se va del comedor.
—Todo en orden — nos mira y sonríe.
No entiendo que pasa…
