El olor de la lluvia inundaba sus sentidos, sus emociones desbordaban del alma y el amor sería lo único que les sacaría a flote.


* Este fanfic participa en el reto de songfics "Voice For You" de la página de Facebook "ShikaTema: Hojas de Arena"

* Canción: Tears in Heaven - Eric Clapton

* La imagen utilizada como parte de la portada no es mía. Por favor, si conoces al creador de la imagen, házmelo saber para darle el crédito correspondiente.


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Petricor

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La chimenea estaba apagada y el viento gélido ingresaba de alguna parte no identificada haciéndolo estremecer bajo su ropa empapada.

Por instinto, supo dónde ir.

− ¿Crees que sepa quién soy? – La escuchó murmurar suavemente.

La voz sonaba rasposa y apagada pero no tuvo que hacer ningún esfuerzo para reconocerla desde donde estaba... No esperaba ni quería que estuviera ahí pero ciertamente tampoco le parecía extraño.

Sin responder, fue hacia la cocineta de la cabaña a preparar chocolate caliente. La lluvia seguía cayendo a cantaros. Mientras la bebida hervía, se cambió sus prendas mojadas y fue a tomar una colcha. Sin dudarlo se acercó a aquella silla cerca de la ventana.

− ¿Crees que... que me abrazaría? – preguntó ella de nuevo con voz áspera.

Él se acercó a su lado y descubrió que no solo sus ojos estaban húmedos.

− ¡Rayos, Temari! ¡Estás toda mojada! – dijo espabilando y tomó cartas en el asunto.

Temari reaccionando, sintió que Shikamaru con rapidez tomaba una a una sus coletas y las escurría salpicando agua en el suelo. Abrió su yukata desatando el cinto y ella se lo quitó rápidamente.

Libre de la ropa mojada, Shikamaru le puso a ella su camiseta con cuidado y la llevó hacia el sofá envolviéndola en el cobertor

− ¿Qué haces aquí? – preguntó ella cuando estuvo sentada mirándolo extrañada.

Él no respondió inmediatamente. En su lugar fue por el chocolate velozmente.

− Supongo que lo mismo que tu – dijo al regresar entregándole una taza y sentándose a su lado.

− ... Luzco patética, ¿cierto? - preguntó mirando la taza entre sus manos. – Mojada, en la oscuridad, lamentándome...

− ¿Hace cuánto llegaste? - dijo evadiendo la pregunta abrazándola dejando de lado la taza.

− Más o menos a las cinco. – respondió apoyando su cabeza en el pecho de Shikamaru... siempre la reconfortaba el latido de su corazón y la calidez de su piel.

− ¿De la tarde?

− De la mañana... – dijo en voz baja.

− Y... ¿cuándo decidiste que querías bañarte con la lluvia? – dejó vislumbrar un sutil tono de broma intentando que no fuera todo tan sombrío, pero no surtió efecto.

− Cuando me di cuenta de que estaba lloviendo... se sentía... bien. – Respondió en un susurro

Shikamaru resopló apegándola más a él. No quería reprocharle nada. No quería hacerla sentir tan vulnerable como sabía que estaba.

Miró alrededor y recordó momentos de felicidad en dicha cabaña... Ahora estaba oscura y lúgubre, pero días atrás había sido cálida, reconfortante y feliz. La habían obtenido hacía algunos meses esperando ser felices como una familia a pesar de tener que transportarse con sellos desde sus respectivas aldeas a ese punto medio... Ahora de la nada, ese sueño se había derrumbado.

Sintió las lágrimas picándole en los ojos y si bien su propósito al principio había sido ir a llorar y lamentarse, no contaba con que ella también estuviera ahí...

No. Ahora no podría hacerlo... ahora tenía que asegurarse de que el manojo lloroso en sus brazos no se derrumbara. Temari no lo admitiría e intentaría mostrarse más fuerte si estaba acompañada, pero él sabía cómo se sentía, pues se sentía igual.

− No quiero que te resfríes. – Comentó frotando sus brazos y besando su frente.

− Lo sé... fui muy tonta... Ni siquiera hay nada... No hay nada ahí... - dijo con voz temblorosa y se acurrucó hacia él fuertemente. No pudo evitar empapar su camisa pero era lo que menos importaba.

Temari deslizó una de sus manos por su propio cuerpo desde su corazón hasta su vientre... se sentía tan... vacío...

Sin poder evitarlo empezó a convulsionar entre lágrimas. No pudo cohibirse de nuevo.

Su mano apretó fuertemente la piel...

− Lo... Lo siento... lo siento... no puedo evitarlo...debo ser fuerte pero... yo... no dejan de salir – Dijo intentando secar las lágrimas y jadeando fuertemente. Shikamaru la abrazó con fuerza.

− Hush, hush... Tranquila Tem... déjalo salir... sácalo todo... yo... yo estoy aquí – a él le hubiera encantado sonar igual de tranquilo que su padre cuando se lo había dicho, pero lo cierto es que estaba librando su propia batalla e igual de destrozado.

Sostenía fuerte a Temari reconfortándola cuando en realidad su corazón también se estaba desmoronando. Sus propios ojos ya no veían nada por lo húmedos que estaban; escuchar los lamentos tan desgarradores de Temari, no ayudaba.

Temari a pesar de las palabras, se sentía frustrada... tenía el alma rota. Todos los días tenía que fingir que estaba bien pero al estar ahí... Era inevitable...No dejaba de sentir el dolor. La culpa de no haber cuidado la vida de su bebé la desgarraba por dentro.

− ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿por qué no llevé mi abanico? ¡Tenía seis malditos meses y aun así me arriesgué! ¿por qué no me tomé las vitaminas? Yo...

− No es tu culpa Tem... no lo es... No... no se podía controlar – Dijo con la voz apretada y temblorosa.

Pero él mismo no podía perdonarse... Había sido el encargado de mejorar la diplomacia entre las naciones tras la Cuarta Guerra Shinobi, sentía el peso de llevar la paz al mundo ninja sobre sus hombros y aun así... Cuando Temari viajó para hacer una misión diplomática... Sus esfuerzos por la paz no habían sido suficientes... aun había maldad asechando en el camino... un mal que le arrebató la vida de su hijo incluso antes de nacer... Nadie sabía cuántos deseos tenía de estar solo en ese momento para desmoronarse a gusto...

Tomó a Temari en sus brazos y la acunó sobre sus piernas. Meciéndola suavemente intentó calmarla. Acariciando su brazo, notó que ella aun aferraba con fuerza su vientre lastimándose.

− Toma mi mano Tem... - Susurró y la agarró con fuerza a pesar de que ella quería seguir apretando su piel.

Una hora larga pasó antes de que los sollozos desgarradores se volvieran un suave gemido de tristeza; Shikamaru sin embargo, aún seguía meciéndose con ella en brazos.

Por breves momentos su mente lo traicionaba y traía imágenes falsas de sí mismo arrullando un bebé, pero luego volvía a la realidad y todo era diferente... Ni siquiera le veía sentido llorar sobre la pequeña lápida en el jardín... debajo de la tierra, no había nada...

− No... no quise romperme así... lo siento... - Escuchó hablar a Temari. Esperaba que se hubiera quedado dormida pero ella estaba lejos de estarlo.

− Yo estoy aquí para levantarte Tem... No tienes que contenerte.

− Nunca pensé que fuera posible... sentir tanto dolor... lleva muerto una semana pero el dolor no disminuye...

− Saldremos adelante, amor...

− No creo poder superarlo...

− No estás sola... y nunca lo olvidaremos, vivirá siempre en nuestros recuerdos pero claro que podrás levantarte... sabes que si... Tú puedes hacerlo...

− Los días pasan como una sombra... hago todo lo que debo hacer... pero mi alma ya no está en eso... Solo aquí puedo llorar en paz, solo contigo puedo decirlo...

− Somos uno, Temari... pase lo que pase aquí estaré...

− Shikamaru yo... - Ella levantó su rostro para mirarlo a los ojos. Ambos estaban destruidos por dentro – no creo que sea capaz de hacerlo de nuevo... no creo ser capaz de reemplazarlo... sé que tu quisieras algún día tener una familia pero yo...

− Shhh...shhhh...No pienses en eso ahora Tem...

− Pero...

− Te amo a ti... ¿sí? Te amo a ti... He estado compartiendo contigo prácticamente cinco años de mi vida y planeo que sean muchísimos más.

− ¿sin lo que deseabas? ¿Y quieres vivir así una eternidad?

− No quiero una eternidad. Ni tú, ni yo, viviremos esa eternidad. Pero viviremos, tú y yo viviremos, Temari. Eso es lo que quiero, una vida humana contigo. Lo que dure mi vida sea contigo; lo que dure la tuya, sea conmigo. Quiero vivir contigo mil experiencias diferentes en cada parte de la vida; no importa si discutimos, o si reímos, o si nos quedamos mirando una pared durante horas porque vamos a estar juntos amándonos... Y ya hemos atravesado muchísimas cosas... la muerte, la guerra, incluso prometidos molestos... pero siempre hemos podido superarlo... Nuestro bebé... siempre será una parte nuestra... lo recordaremos por el resto de nuestras vidas, pero juntos lucharemos para ser las personas que él o ella merecía como ejemplo a seguir...

Él la miró a los ojos. Aquel verde esmeralda que tanto amaba se veía opaco y sin vida. Daría lo que estuviera en su poder para darle brillo de nuevo... incluso iría ahora mismo con sus hermanos a pedirles que la cuidaran, que hablaran con ella, que la consolaran en su ausencia, decirles toda la verdad... pero de nuevo el maldito secretismo le tenía las manos atadas...

Después de todo... Temari seguía estando comprometida con otro...

− ¿En serio... Puedes ver todo ese futuro? – él pudo notar la duda y la curiosidad en aquella pregunta.

− Si es contigo, si... - Dijo sonriéndole – Aun quiero construir un mundo ideal donde pueda vivir tranquilo y feliz contigo. Sin temores, sin límites, sin maldad...

− La maldad siempre existirá, Shikamaru... no sabes cuándo te la vas a encontrar en el camino...

El silencio llenó la sala. Ella tenía razón y no podía decirle que él eliminaría la maldad definitivamente o ese sería un insulto a su inteligencia

− Quiero que hagamos algo, Temari... – Él se irguió ligeramente a forma de invitación a moverse

− ¿Que? - Preguntó con curiosidad apagada.

Shikamaru la levantó. La motivó con la mirada y ella aceptó...

Pronto se vio a si misma sentada en el portón de la casa; sentía la brisa que llegaba de la lluvia que caía alrededor.

A lo lejos alcanzaba a ver la triste lápida mojarse mientras esperaba a Shikamaru que sin tardar se sentó a su lado. Vio que traía un rollo de pergamino y dos lápices.

− A veces por el trabajo paso por algunas salas de terapias a supervisar...

− ¿Terapia?

− Si... psicológicas... por la postguerra... y ayer vi algo interesante...

− ¿Y qué es lo que quieres que hagamos? – Dijo resignada sintiendo los ojos hinchados y un dolor de cabeza incipiente.

− Vi... algo que llamó mi atención... básicamente es una carta... escribirla...- él tomó el rollo y rasgándolo, le entregó una parte a ella junto a uno de los lapiceros.

− ¿Para quién? Nadie nos lo va a devolver, Shikamaru... - dijo aferrándose a la cobija que aún tenía sobre sus hombros. Ver a lo lejos la piedra sobre el barro, era el recordatorio de que aquello sería eterno.

− Lo sé... - dijo acercando su mano a la mejilla de Temari secando aquella lágrima que se escapaba. - Es una carta pera él... o ella... Lo que nunca pudimos decirle... una carta de despedida, de anhelos, de sentimientos... - él vio cómo los ojos de Temari se llenaban de sorpresa.

− No...no podría hacerlo...

− Tem... confía en mí...

− No creo que unos centímetros de pergamino me basten para eso, Shika...

− Entonces intentémoslo... Si necesitamos más, usamos más... - Insistió, pero sabía que ella tenía toda la razón, incluso él tenía dudas de qué decir...

− ¿De qué servirá? No le veo sentido a tener una carta que no será enviada.

− Tendremos que averiguarlo... Además... quemaremos la carta, el fuego y el viento le harán llegar nuestras palabras...

Temari vio el papel en sus manos... todo se sentía demasiado frío e irreal. No tenía ningún tipo de certeza de nada; sentía que no estaba en la realidad.

Mirando a Shikamaru a su lado, vio una súplica en sus ojos... Tenía miedo a perderla también... así que lo supo, ella no pertenecía al dolor...

- ¿Tú... crees en el cielo? – preguntó con una tímida esperanza.

- Antes no... claramente la guerra cambió mi percepción de la vida después de la muerte con tantos revividos... así que sí. Creo en el cielo ahora... no sé cómo sea, no sé si es un lugar, pero es algo que existe aunque no lo entienda.

- Y... - Dudó -... y...

- Si... Creo que está ahí... está descansando pacíficamente... - Completó por ella

- ...Como todo un Nara... - dijo soltando una risita que vino acompañada de lágrimas. Él rió tristemente con ella.

- Como todo un Nara...

Ambos miraron la lluvia caer, el sonido y el petricor inundaban el ambiente. La sensación etérea llevó la mente de Temari a un mundo astral donde algo le decía que si había algo más allá de la vida.

- De acuerdo... Lo haré... - Ella no vio la cara de alivio de Shikamaru pero la emoción fue compartida.

Sin mediar más palabras, él le entregó el pergamino y Temari con reticencia tomó el lápiz.

Dándole tiempo y espacio para expresar sus ideas, Shikamaru se enfocó en lo propio.

Los segundos pasaron... tres veces se miraron a los ojos dándose cuenta de que las respectivas hojas estaban vacías...

- Es más difícil de lo que esperaba... - confeso Shikamaru con la garganta carrasposa.

- Si a ti te cuesta, imagíname a mi... no quiero ponerlo triste donde sea que esté... quiero...

- ¿Que sepa que estaremos bien?

- Si...

- Bueno... Igualmente es nuestro hijo... O hija... no podremos engañarle... y si en algo sacó tu carácter... se molestará si no somos sinceros...

A Temari la imagen en su cerebro le escoció el corazón... De alguna forma... se sentía demasiado real. Y entre más le imaginaba con vida... más doloroso era... Tenía que despedirse... y pronto...

- Entonces sé sincero, Shikamaru... no le hagas enfadar... - Con esas palabras, supo que una chispa se incendió en él...

Mordiendo su labio, Shikamaru empezó a escribir...

Motivada por lo mismo, Temari quiso empezar... había mucho que decir... mucho qué expresar. De alguna forma, pensó que la fecha era importante, pero pronto descubrió que no había ningún nombre al cual referirse...

Al mirar a su lado esperando más ánimos, vio lo que causó un efecto contrario.

Aun concentrado mientras escribía, Shikamaru retenía las lágrimas, su mandíbula estaba apretada y de vez en cuando la liberaba exhalando un suspiro insonoro. Su mano estaba apretada en el lápiz y muchas veces arrugaba el entrecejo con un gesto frustrado...

Si... ese era Shikamaru... siempre lidiando con sus emociones y la madurez que quería representar...

Tomando una respiración profunda, pronto supo qué quería expresar...

Para mi amado retoñito...

Una vez escuché sobre alguien que hacía algo estúpido... por cierto, "Estúpido" es una mala palabra... no la repitas ante los otros ángeles.

Como te decía... ese alguien, hacía algo que para mí no tenía sentido.

Ataba a dos personas...

A escondidas...

A dos personas que querían ser atadas...

Por deseo propio...

Y entonces yo me preguntaba: ¿Por qué alguien querría atarlos si podría ser castigado por ello? O peor aún... ¿por qué alguien querría atar su vida a otra persona? ¿Por qué sacrificar el poder, la fuerza y el valor por algo que te hace tan débil como el amor?

Muchos años viví con esas preguntas... pero un día... sin saber cómo, obtuve mis respuestas.

Eres listo, mi retoñito... más listo que yo... porque la primera vez que pude responderme esas preguntas, me negué a hacerlo... ¿y qué te puedo decir? Tu papi me dio las respuestas en bandeja de plata... pero no fue hasta que supe de ti que de verdad lo entendí todo...

Vale la pena todo.

Viví mil guerras, viví mil felicidades, viví mil tristezas... ¿pero sabes qué? Descubrí que aquello que creía que me hacía débil, fue lo que me dio fortaleza... aquello que creí que mataba, fue lo que me dio vida...

No le digas a tu padre, pero con él aprendí a luchar por lo que de verdad vale la pena... y créeme, mi cielo, que nunca me sentí más viva que cuando te tuve dentro...

Quisiera acompañarte... que dijeras mi nombre, que tomaras mi mano, que me guiaras en el camino... pero sé que no estoy ahí... sé que éste es mi lugar... ¿Quién más que mami para ayudar a tu papito cuando le tiemblen las rodillas?

El tiempo se encargará de volvernos a unir, mi amado retoñito...

Mientras tanto, aquí estaré. Amándote, viviendo y luchando por lo que de verdad vale la pena vivir.

Siempre tuya...

Tu madre...

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Antes de quemar la carta, antes de soltar el lápiz, o antes de abrir los ojos siquiera, supo que su bebé ya la había escuchado...

Formando una cigüeña con la carta, miró a Shikamaru. Tenía los ojos más hinchados que ella. El dolor rodeaba su aura... aun así le sonrió mientras asentía.

Sacando aquel encendedor que se le hacía tan familiar, la invitó a hacerlo primero mientras también formaba una cigüeña con su pergamino, sin embargo ella prefirió esperarlo.

Shikamaru se acercó a ella con la figurita terminara; Temari le invitó a que se acurrucara junto a ella bajo el cobertor. Ambos, gozando de la calidez de la cercanía, tomaron ambas cigüeñas entre sus manos.

Dando un profundo respiro, hablaron sin palabras...

"¿Lista?"

"Lista"

Temari tomó ambas cigüeñas. Con una ligera ventisca las hizo elevarse en el aire mientras Shikamaru acercó la llama del encendedor.

Pronto las dos empezaron a flotar en el aire mientras sus cenizas se iban combinando entre sí y transformaban las palabras en alma. Las cigüeñas volaron al cielo como si la lluvia no existiera, danzaron mientras jugaban con el viento y el fuego cada vez más alto hasta perderse entre las nubes...

Cerrando los ojos, sintieron aquella alma pura que estaba en el cielo... sintieron que sus palabras eran recibidas...

Ella nunca antes creyó en el cielo... Mas sin embargo, sabía que de ahora en adelante, su retoñito estaría en paz ahí...

Ella simplemente...Lo supo...

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...Fin...

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Este fic, nació de la inspiración de una historia real.

Ella no sabe que estoy aquí retratando su dolor; un dolor que ni siquiera puedo comprender e intentando de alguna forma entender cómo a pesar de ser una mujer tan fuerte, guerrera y determinada, cayó tan profundo en la vulnerabilidad del dolor y la tristeza... cuatro años han pasado desde aquel fatídico día y a pesar de verla de nuevo como era antes, sus ojos muestran aun los vestigios de la pérdida de su amor más grande que nunca conoció la luz del sol...

Espero que les guste la historia.

Acepto gustosa sus comentarios, correcciones, emociones, tomates y opiniones.

Feliz San Valentín.

Notas:

* Este fanfic participa en el reto de songfics "Voice For You" de la página de Facebook "ShikaTema: Hojas de Arena"

* Canción: Tears in Heaven – Eric Clapton

* La imagen utilizada como parte de la portada no es mía. Por favor, si conoces al creador de la imagen, házmelo saber para darle el crédito correspondiente.