Bienvenidos a esta historia corta que se basa en el momento en que ya Sehrazat se enteró de que las acusaciones contra Onur eran falsas y sigue torturándose con la noche negra...

No más marcas

Onur juntó sus cosas con angustia. Estaba desesperado por que las cosas con Sehrazat se revirtieran, simplemente porque ya no había nada que pudiera separarlos…

Si bien le había dado mucha rabia lo ocurrido con Kerem el día del cumpleaños de Kaan, había valorado que ella fuera a explicárselo y lo había comprendido…

Y ahora que todo estaba aclarado, ella volvía a insistir con sus dudas y con que no podía olvidar y menos perdonarse lo que había hecho aquella noche negra…

Le dio una última mirada y la vio mal, llorando… quiso tomarla entre sus brazos y sintió que probablemente ella no quería eso…

Se sintió un tonto por estar tan ciegamente enamorado de ella y no darse cuenta de que quizá las cosas para Sehrazat ya estaban terminadas…

Cruzó todo el salón caminando y no miró más hacia atrás. Le dolía el alma, no quería verla sufrir, pero tampoco quería perderla.

Inspiró hondo cuando sintió el aire fresco sobre su cara y supo que no podía ni debía irse…

Giró en redondo y cuando volvió a entrar, ella que estaba llorando se puso de pie y se secó las lágrimas, su mirada, aún a lo lejos, sin dejar la de él…

Onur se acercó rápido, no quería más rechazos, no quería que ella pensara…

-¿Qué haces? - logró decir ella al verlo venir.

Él la tomó entre sus brazos con intensidad. Y cuando ella lo miró a los ojos, dispuesta a decirle algo para alejarlo, capturó sus labios con tanto ímpetu que ella se removió algo inquieta y luego se relajó, suspirando y olvidándose de todo por un momento…

Onur aflojó un poco la intensidad del abrazo y acarició su espalda con ternura mientras su boca exploraba la de ella y sentía con alivio que ella comenzaba a responderle.

Creyó que Sehrazat buscaría la forma de empujarlo, de huir de él como cuando hacía instantes él había tomado su mano, pero no fue así. Ella se dejó llevar y sus brazos se deslizaron hacia sus hombros y luego su cuello, acercándolo a su cuerpo, impidiendo que él se alejara…

Se pasaron unos cuantos minutos perdidos en ese beso húmedo, intenso, prometedor y Sehrazat suspiró al sentir que él la empujaba y ella se sentaba en su escritorio, el roce del cuerpo de él y la intensidad del beso que no había disminuido le dificultaban la respiración…

Él deslizó una mano y rozó su pecho por sobre la tela del vestido de ella y Sehrazat separó su boca de la de él y lo miró con deseo…

-Onur…- le dijo y él apoyó un dedo sobre los labios de ella para hacerla callar.

-Las palabras, los pensamientos, eso no nos sirve… solo el corazón… por favor, mi vida… no pensemos, no digamos nada más…- le dijo y ella entrecerró los ojos y asintió.

Se sentía sin fuerzas para luchar y también sentía que quería dejarse llevar, porque más allá de todo lo que ella pensaba, más allá de la rabia, el amor que sentía por él era demasiado grande, demasiado importante como para dejarlo atrás…

Onur sonrió con ternura y hundió la nariz en su cuello, suspirando, sintiendo que durante todo ese tiempo lejos de ella solo había sobrevivido, esperando ese momento de nuevo… tenerla así, respirarla…

La miró a los ojos y ella sonrió, sintiéndose más relajada, de acuerdo con todo lo que ocurría…

Un auto pasó tocando bocina y Onur miró hacia la calle, quería seguir besándola, acariciándola, pero evidentemente estaban muy expuestos y la situación no era como para que alguien los viera e interrumpiera…

No quiso tentar a su suerte y la tomó de la cara. Sehrazat miró sus labios y se mordió los suyos…

-Mi vida…

-¿Mmmm?- contestó ella, más concentrada en lo que venía que en lo que él quería decirle y Onur quiso olvidarse del mundo y besarla hasta morirse.

-Ven…- le dijo y la llevó de la mano hacia la cocina y ella le sonrió con complicidad.

Sehrazat suspiró cuando, no bien pasaron la puerta, él la cerró y la arrinconó contra la mesada, sus labios encontrándose otra vez con los de ella, su deseo intacto, casi desesperado, intenso….

-Onur…- dijo ella entre besos, en un tono tan bajo, tan íntimo que él se separó de ella para mirarla.

-Escucha…- le dijo con sus manos a cada lado de la cara de ella, manteniéndola cerca- yo se que este no es el mejor lugar… pero no puedo estar lejos de ti… siento que no viví desde que nos separamos… no respiré… y no quiero que hablemos más…

-Pero…

-Quiero hacer el amor contigo, Sehrazat… como lo hicimos aquella noche que con tanto odio recuerdas… que para mí fue reveladora, no solo de lo increíble que es tenerte en mis brazos sino del amor que compartimos… te necesito… aquí y ahora…

Sehrazat hizo un gesto, como si quisiera contestarle, pero sintió los dedos de él deslizándose por el costado de su pierna, levantando la tela para acariciar su piel y cerró los ojos, esta vez, sus labios buscando los de él…

-Es… es una locura…- le dijo ella agitada, cuando ambos luchaban con la ropa del otro y todo quedaba a medio camino, solo lo necesario para poder sentirse uno…

-Una hermosa locura…- le dijo él y se entregaron uno al otro, desesperados casi por ese reencuentro…

El encuentro no duró demasiado porque ambos sabían que alguien podría llegar y sorprenderlos… y no querían pasar por eso…


Una vez que todo terminó, se acomodaron la ropa y él la tomó entre sus brazos con ternura…

-Nunca más vuelvas a desconfiar de mí… me he equivocado contigo, pero desde que te confesé mis sentimientos, no he hecho otra cosa que amarte y vivir cada segundo por ti y para ti…

-Se que fui injusta y me arrepiento… pero esa noche ha sido una sombra de la que no puedo escapar aún…

-Ya no más, por favor… prometo recordarte todos los días de nuestra vida lo que significas para mí… ya no más marcas…

-Ya no más… te amo…- dijo ella y sonrió.

-Mmmm… yo te amo más…- le dijo él y alzó las cejas.

Onur besó su frente y ella le dedicó una sonrisa cómplice…

Salió primero ella, y su sonrisa se desvaneció cuando vio que Kerem estaba en la puerta y había entrado.

Sus rasgos se tensaron cuando lo vio acercarse y entonces sintió las manos de Onur en su cintura y sus labios cálidos en el costado de su cuello…

-Don Kerem…- le dijo y alzó las cejas con fastidio.

-Sehrazat… ¿acaso ustedes? - le dijo palideciendo de repente.

-Todo está aclarado…- le dijo ella y Kerem miró a Onur que alzó las cejas.

-No puedo entenderlo…- dijo con rabia y los miró antes de irse.

Onur besó su cuello una vez más y ella lanzó una risita de felicidad…

-Espero que alguna vez lo entienda…- dijo él y ella giró y lo abrazó.

-A mí no me importa… ya no…- le dijo y besó sus labios volviendo a sentirse imposiblemente cerca de él, y más enamorada que nunca…


Bueno, hasta aquí llegamos. Espero que les haya gustado! Gracias por leer!