Antes de comenzar:

· Estos personajes no me pertenecen, son parte del mundo de Harry Potter que nació en la mente de JK Rowling. Escribo estas líneas para atrapar este momento y sólo por diversión, no espero nada a cambio. Aunque un review o un fav. siempre son bien recibidos.

· Contiene slash, sutil, breve, está como una intención más que nada, pero está. Si no te agrada, no hay problema, dale al botón atrás y todos amigos.

· Para aclarar, Sirius es siempre es el que hace las preguntas.

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Alergia

Sirius sacude una ramita con una flor blanca en la punta frente a la nariz de Remus y lo mira expectante.

—Ahhh... TChisss —Remus suelta un estornudo y lo mira con cara de pocos amigos -y eso fue por...? —pregunta sin cambiar el gesto.

—Quería saber si seguías estornudando con las gardenias —responde Sirius con simpleza.

—Sirius, las alergias no es algo que pase con los años —aclarando algo obvio.

—Entonces ¿Por qué la tienes adentro?

—Es una planta frágil, se marchitaría en el jardín —completa la información y se levanta a buscar un pañuelo. Debe sonar su nariz.

·

Sirius va tras él —¿Y las pasas en el chocolate? —continúa con el interrogatorio.

—Las odio con todo mi ser.

Sirius sonríe ante el gesto de asco de Remus.

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—¿Los gansos?

—No me gusta cómo se bambolean cuando caminan.

—Y te dan miedo...

Remus frunció y replicó —muerden ¿Sabías?

Sirius soltó una carcajada.

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—¿Los calcetines verdes?

—Siguen siendo horribles.

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—¿Los amaneceres?

—Nuevas oportunidades.

Se miraron rememorando alguno que vieron juntos.

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—¿Y The Shadows?

—Sí, me recuerdan...

— ... A tu mamá. A Hope.

Remus asiente.

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—¿Las espinacas?

—Demasiado verdes

—¿Cómo los calcetines?

Fue el turno de Remus de reír con ganas.

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—¿Los arándanos?

—En el pastel sí. Frescos no, son desabridos.

Sirius asintió estando de acuerdo.

·

Remus a veces olvida que es alérgico a las gardenias. Realmente no piensa en el chocolate con pasas y los gansos. The Shadows no lo escucha seguido y se acaba de dar cuenta que no tiene calcetines verdes.

A veces olvida lo cercanos que habían sido alguna vez, los detalles que conocían el uno del otro. Se obligó a olvidar lo cercanos que habían sido alguna vez, simplemente a no pensar en ello.

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No ha olvidado nada, está todo aquí, bien guardado.

·

Al parecer en Sirius también, solo está corroborando: —¿El café con leche? —continuó.

—Sigo prefiriendo el té.

—Con 2 de azúcar y sin leche.

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—Las galletas con mermelada...

—...de frutilla.

·

—¿Y a mí?

Remus lo miró con un gesto de sorpresa, de pronto la conversación estaba tomando otro rumbo —A ti... —¡uf! No es como si pudiera ponerlo en palabras, como si se comparara con las galletas o el pastel de arándanos. En este idioma, o en cualquier idioma, no podría construir una oración que exprese de forma correcta lo que siente por él. Pero Sirius lo mira intensamente, expectante, y con un brillo de temor en esos ojos líquidos.

—A ti... —repitió haciendo un esfuerzo, buscando el modo de decirlo, aclaró su garganta y continuó —Tú… Definitivamente me gustas más que las espinacas y las pasas. Si tuviese que elegir, te prefiero por encima de las galletas con mermelada. Haces que el té sepa mejor y que los amaneceres sean más bellos. Y me asustas un poco, como los gansos, pero temo aún más estar lejos de ti.

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Sirius, con un gesto serio analizó la respuesta de Remus y concluyó —Entonces ¿Te gusto mucho?

—Me gustas mucho —confirmó Remus con una sonrisa que se extendió hasta hacer sonreír a Sirius.

·

—¿Mucho-mucho? —insistió con un tono liviano.

—Sip, mucho-mucho —Confirmó Remus rodando los ojos y sin dejar de sonreír. Este juego era parte de su rutina desde siempre, incluso antes de que estas palabras tuvieran un significado tan profundo.

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—¿Más que el otoño?

—Totalmente.

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—¿Más que la gaseosa de naranja?

—Sí al infinito.

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—¿Más que oler libros?

—Me gusta el olor de los libros… Pero sí.

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—¿Más que al chocolate?

—Mmm no presiones —bromeó Remus luego de pensarlo por un momento.

·

Sirius estiró su boca en un puchero —Eso es injusto porque sabes que te amo — seguía jugando, pero su tono deja claro que está hablando en serio —Eres mi favorito y te amo más que a todo lo demás.

Remus se ha sonrojado. Y se siente de 13 años otra vez. Se acerca a Sirius y lo abraza por el cuello —Te amo por siempre y para siempre —le regala un beso suave para reforzar lo dicho.

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—¿No importa que pase el tiempo? —Sirius susurra la pregunta en los labios de Remus.

—Te amo con mi vida entera, no importa cuánto tiempo pase.

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—Entonces ¿Soy como tu alergia?

—jajaja, algo así… Idiota.

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Se besan una vez más. Y otra.

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Gracias por leer, hasta la próxima.