Envidias, alegrías y tristezas, eran las emociones que acontecian en la enfermería de la preparatoria Bonyari, ya que las chicas se encontraban en su chequeo de mediciones anual, todas vistiendo su lindo uniforme deportivo verde, se preparaban para tomar su examen físico.
"Yay!" exclamó Chitoge con una alegre sonrisa después de leer el papel con sus resultados.
"Como le fue en los exámenes Ojou?" pregunto Tsugumi, quien estaba esperando a que la rubia terminara.
"Genial, aunque sólo son un par de centímetros..." la rubia excitada de ver que su adolescencia aún estaba dando sus frutos "Y a ti que tal Tsugumi? déjame ver" de un manotazo le arrebató el papel a la peliazul.
"Espere Ojou, la verdad es que-" dijo Tsugumi con timidez intentando recuperar el papel robado.
"Ooh~ esto es... impresionante, me pregunto si llegará el día en que dejen de crecer" dijo Chitoge con ojos tan grandes como platos al leer los resultados "Chicas!" la rubia llamó la atención de las demás mujeres presentes en la enfermería "Aun siguen creciendo así que... regocíjense" sonrió perversamente.
Como un grupo de hienas salvajes que acababa de encontrar a su presa, con risas y miradas macabras las chicas del aula acorralaron a la guardaespaldas.
"Esperen, esperen un segundo..." la escena desencadenó recuerdos traumáticos en la peliazul, quien retrocedió aterrorizada tratando de contener a las bestias.
Después sólo se escuchó un "Kyah~" y se desató la jauria quien saltó encima de la bien proporcionada adolescente dando inicio a los manoseos entre gritos que decían "cómo te atreves a crecer tanto", "dinos tu secreto", "diosa de los pechos", "su trasero es increíble también" y todo entre gemidos de la peliazul.
Como Scar después de traicionar a Mufasa, Chitoge esbozo una sonrisa de satisfacción, limitándose a observar la masacre.
Pero esos no eran los únicos resultados que la rubia tenía curiosidad por saber, había cierto heredero yakuza en su cabeza, Habrá crecido, tal vez engordado? era lo que pasaba por su mente y por supuesto no se iba quedar con la duda, era su deber, no, su obligación! el saber que tan bien se desarrollaba el joven así que debía averiguar esos resultados a como diese lugar.
La rubia del listón rojo se puso manos a la obra. Preguntarle era demasiado... vergonzoso, pensó la rubia con un ligero sonrojo, así que la única solución era hacerse con el papel de los resultados pero... como? Siendo que los exámenes acababan de terminar, lo más probable es que cargue los resultados consigo, así que a nuestra astuta rubia no le tomo mucho elaborar un malévolo plan, uno donde tendría que abusar del buen corazón del chico.
Al terminar con sus exámenes la rubia dio un paseo en búsqueda del joven y no le tomo mucho encontrarlo sentado sólo en la banca del campo de fútbol, viendo a los demás chicos jugar.
La rubia se acercó por detrás y lo saludo "Hey Darling".
"Oi, Honey" Raku le dedicó una mirada y luego volvió su atención al partido.
"En la banca como siempre?" dijo Chitoge con una mueca y un tono burlón.
"Hey, los relevos también son importantes sabes, sólo espero mi turno".
"Aja..." -la rubia no muy convencida de su respuesta, probablemente nadie quiso en su equipo al pobre frijol ya que los deportes no se le daban muy bien. Sin más se acercó y se sentó junto a él, era hora de dar inicio al plan. *Brrr* la rubia castañeteo frotándose los brazos, fingiendo frío "que frío está el viento hoy" mintió.
"En serio? A mi hasta me parece caluroso, ten toma" el chico con el corazón de oro se quitó la chaqueta y se la ofreció.
"Que fácil" la rubia susurro en voz baja con una sonrisa malévola.
"Decías algo?" dijo el chico con una mirada confusa.
"Eh? no nada, que gracias Darling" sonrió falsamente tomando la chaqueta, la rubia era toda una actriz. Siento tener que abusar de tu amabilidad Darling pero eres demasiado predecible, ahora como hago para buscarlos sin que se de cuenta pensó la rubia mientras se ponía la chaqueta.
Entonces uno de los jugadores se acercó a la banca y gritó "Hey Ichijou, te toca entrar".
"Voy!, lo siento Chitoge, nos vemos al rato" respondió el chico quien se levantó hizo unos ligeros estiramientos y entró al campo.
"Suerte Darling!" Que suerte! ahora a buscar ese papel Chitoge empezó a esculcar los bolsillos de la chaqueta.
Después de una minuciosa búsqueda la rubia no encontró los resultados pero sí un misterioso sobre.
Era un pequeño sobre rosa con adornos florales, la rubia sintió una punzada al corazón al verlo, recordó haberlos visto decenas de veces en sus mangas, las chicas las escribían para expresar sentimientos a sus enamorados... era una carta de amor.
Temblando de los nervios la chica revisó el sobre, no había remitente ni ningún nombre, pero noto que la pequeña calcomanía de corazón que sellaba el sobre estaba rota, lo cual significaba que ya había sido leído. Se detuvo un momento y medito si abrirlo o no, al final la curiosidad mato al gato, así que trago saliva y lo abrió.
Dentro había un papel que decía lo siguiente:
"Siento escribirte esto pero te he observado durante mucho tiempo y me gustas mucho. Por favor espero tu respuesta detrás del almacén de educación física al terminar las clases"
Queee! No hay duda esto es... una carta de amor!, alguien le dio una carta de amor a Raku, pero... quien? pensó.
Como, cuando, donde y más importante quién... el miedo y las dudas se apoderaron de la rubia, sentía un nudo en la garganta. Por que el joven había decidido mantenerlo en secreto, debería de confrontarlo o tal vez esperar a que se lo confiese. No sabiendo qué hacer volvió a poner la carta en su sobre y la devolvió a su bolsillo, dejo la chaqueta en la banca y abandonó el lugar.
El día continuó como de costumbre pero con una excepción, la rubia no podía dejar de pensar en su descubrimiento, se la paso todo el día apagada y deprimida recostada en su mesabanco. Pero incluso la estrella más densa en el universo, Raku, noto el cambio de humor de la chica y le preguntó por su estado, Chitoge sólo lo cortó con un frío "no es nada" ni siquiera dirigiendole la mirada.
El chico quien aun no entendía nada sobre cómo pensaban las mujeres asumio que el mal humor de la rubia se debía a que estaba en sus días o que se levantó del lado incorrecto de la cama, algo por el estilo.
Al terminar las clases la pareja estaba en los casilleros cambiándose los zapatos para dirigirse a sus hogares.
"Oi, Chitoge, uhm veras... tengo que hacer unos recados de camino a casa, porque no te adelantas y te vas primero" el chico le dijo casualmente.
"NO!" la rubia frunció el ceño y exclamó con energía, inconscientemente "Q-quiero decir, no puedo acompañarte?" preguntó con un tono de amargura, cabizbaja y aun sin dirigirle la mirada.
"Uh? qué te pasa, has estado estando extraña toda la tarde, acaso hice algo?" el chico con una cara de preocupación pregunto al escuchar la explosiva respuesta de la rubia.
La rubia estrelló la puerta de su casillero con enojo "Sabes que has lo que quieras, me voy" tomó su maletín y salió corriendo.
"Chitoge espera" el chico intentó alcanzarla pero sólo pudo ver como los mechones rosas de la rubia desaparecian entre el alumnado que salía de la escuela. Como sea, iré a su casa en cuanto termine con esto pensó.
La rubia apenas caminó media calle cuando se detuvo en seco. Al diablo con el, que haga lo que quiera, no me interesa para nada pensó la rubia pero su subconsciente no la dejaba en paz. La respiración se hacía pesada y el dolor en su pecho crecía. La va rechazar verdad? Quiero decir me tiene a mi así que... maldito frijol era lo que pasaba por su mente. Entonces la rubia saltó la barda de tres metros como si nada, entrando de nuevo a la escuela y se dirigió sigilosamente al lugar que decía la carta, se escondió detrás de unos arbustos y espero.
El área estaba bastante sola, la mayoría de los alumnos ya se habían ido a casa así que sólo había silencio. Momentos después apareció el heredero yakuza, el chico se recargo tranquilamente en la pared del almacén y espero unos momentos, sacó la carta de su chaqueta y le dio otra leída, después la puso de nuevo en su bolsillo y entonces...
*BOOM* se escuchó el tronido de unos cañones y empezaron a llover pétalos de rosas blancas, al fondo empezó a sonar la típica melodía de bodas. El joven apenas se inmuto entre tremendo desastre, ya estaba acostumbrado, la rubia boquiabierta permaneció escondida.
"RAKU-SAMA!" se escuchó en el cielo, Marika apareció cayendo en un paracaídas, vistiendo un hermoso vestido blanco lista para la boda, cayó inclinada ante el joven quien la observó con brazos cruzados y ojos estrechos. La chica abrió una pequeña caja con un brillante anillo extremadamente caro en su interior y grito "por favor cásate conmigo!"
"MARIKA!" Chitoge grito furiosa saliendo de su escondite en los arbustos con un montón de hojas en el cabello.
"Chitoge!" "Gorila!" ambos exclamaron sorprendidos al ver a la rubia.
"Déjate de bromas! así que todo esto es obra tuya Marika, casi me da un infarto por tu culpa, sabes bien que..." las mejillas de la rubia pasaban de rojo por el enojo a un rojo por la vergüenza "Darling es mio!".
"Fufu~" rió con un tono de superioridad "Crees que porque perdí una batalla iva dejarte a Raku-sama para ti sola, ni lo sueñes."
Raku interrumpió la pelea "Calmense las dos, primero, lo siento Marika, ya te lo he dicho antes, pero no, aparte no me veo casado tan joven y segundo, Chitoge como supiste que... espera, la razón por la que estuviste actuando extraño era por..."
Acorralada la rubia confesó tímidamente "Yo... lo siento... encontré la carta en tu chaqueta y la lei..." como perro arrepentido con la cola entre las patas.
"Así que eso era todo?" el chico se llevó la mano a la mano a la cara y exhalo profundamente "Chitoge, Tachibana me da estas cartas cada mes!".
"Queee! y cómo es que nunca me había enterado" exclamó sorprendida la rubia.
"Uff debiste haber visto la del mes pasado, hasta trajo a un padre, testigos, banda y todo".
"Y no importa el tiempo que tome no me pienso rendirme nunca Raku-sama!" Marika exclamó con toda la energía del mundo.
"Como sea, ahora ayudenme a limpiar esto antes de que algún profesor se entere".
Después de la fallida confesión y de limpiar el desastre que está provocó, Marika fue llevada de vuelta al hospital por Honda y la pareja salió de la escuela.
*Ejem ejem* la rubia carraspeo, el chico sabía lo que la indirecta significaba, tomó la mano de la chica y siguieron caminando a casa.
"Chitoge ha decir verdad..." Raku dijo con un tono serio y continuo "Recibí una verdadera carta de amor hace unos días".
"Q-que? verdadera? Estás seguro que no era otra broma de Marika" la rubia sorprendida le clavó la mirada en los ojos.
"No, la verdad es que puedo distinguir bastante bien las de Marika y esta era real. La encontré en mi casillero y decía que me quería, me pidió que nos reunamos a la salida, detrás del gimnasio".
La rubia recordó que precisamente hace unos días, Raku extrañamente se excusó para no caminar con ella de vuelta a casa, así que esta era la razón pensó.
"... y?" pregunto Chitoge con un tono de nerviosismo.
"Fui y espere horas pero nadie apareció..."
"Que?"
"Oye Raku... uhm, como te fue en tus exámenes hoy?" pregunto Chitoge con timidez.
"Los físicos dices? pues como siempre supongo... ten toma" el chico se saco la hoja con los resultados del bolsillo de su pantalón.
La rubia no perdió un segundo, tomo el papel y leyó los resultados "Ooh~" los delgados labios de la chica esbozaron una sonrisa de felicidad al ver como su frijol seguía creciendo.
