El grito de la mujer perforó la sombría noche como quien irrumpe en una casa sin permiso, sorpresivo e indeseado el sonido calo hasta la última gota de paciencia en el hombre que la sujetaba, quien irritado pateó con fuerza su costado haciéndola vomitar sangre; apesar del fuerte ladrido nadie, además de aquel hombre atendió, desesperada lucho; quería huir lejos del ser que la capturó sin que ella pudiera evitarlo.

Movió desesperadamente sus brazos intentando liberarlos, pero la lucha parecía estúpida, nada conseguía aflojar la cinta extrañamente pegadisa que se sellaba en sus muñecas y tobillos, intento juntar sus manos y reunir la suficiente fuerza como para idear alguno que la ayudara a salir de ahí, pero estaba mariada y desorientada, sentía las dualidades en su interior luchar entre ellas y su cuerpo quería vomitar sus entrañas. Al final dejo de moverse...el frío de su cuerpo le peso tanto que el mundo se borró.

Despertó con sus extremidades envueltas en una extraña tela negra, se sentía apretado e incómodo, ni siquiera intento moverse, hacia frío y su vista fallaba lo suficiente para saber que se había golpeado la cabeza en algún momento.

Un par de botas de un tono que no recordaba el nombre aparecieron frente a ella, el color era brillante y le recordaba a su sangre, no puedo levantar la cabeza más allá de las piernas de su captor, la sentía pesada y dolorida.

—Desperto futura princesa, ¿Acaso sigue viva?— la última pregunta la hizo dirigiendose hacia el hombre al fondo de la habitación

La mujer no contesto, pues su boca se había llenanado de un liquido que se le antojo amargo y caliente, lo escupió sobre las piernas del hombre en una fuerte harcada para intentar desesperada llenar su cuerpo de aire, se sentía sofocada.

—Eres un estúpido—exclamo irritado el hombre de las botas —Esta prácticamente muerta, así no sirve— se notaba frustrado.

Ella no entendia ni sabía cómo había llegado ahí, se sentía ahogada, tosia con fuerza lanzando gotas de tinta rojiza al suelo del lugar, el lugar estaba helado como si nevar dentro del mismo; intento enfocar su mente en lo que le hablaban, pero la voz de aquel hombre era rasposa y sonaba irritada, aunque también parecia cortada, como si está fuera filtrada atravez de la tela.

—Fabueloso, va a llanar todo de sangre —exaclamo con sarcasmo

Un pequeño toque en su costilla basto para hacerla removerse, dolía como jamás imagino, los gorgoteos de la chica se hacían más fuertes, ríos rojos bajan de sus labios, nisiquiera sentía ya sus extremidades.

—¿Que se supone que haga con ella así?— el hombre de las botas se le hacerco, pero ella apenas y pudo notarlo, sus oídos estaban tapados y un intenso chillido se oía de fondo, sus ojos no veían más allá de manchas difusas —Extirpale la fuente de las energías y asegúrate de que sirva de algo, no pague por un cadáver a domicilio— después de eso el hombre se alejo.

La chica no había visto al otro hombre en la habitación y no pudo reconocerlo de ninguna forma, solo distinguía el fuerte aroma a metal en el ambiente, se le antojo nauseabundo.

El hombre por su parte estaba irritado, había gastado mucho esfuerzo en traer aquella chica de tan lejos para que el "jefe" la desprecie tan rápido, la miro atravez de su máscara, inecesaria pues era cuestión de tiempo para que la chica colapsará por completo, pero no evitó mirar su piel blaca casi transparente y su ojos desorbitados, boquiaba con fuerza instando llenar sus pulmones con aire, logrando cubrir el suelo de más manchas rojas.

Así que decidió que si había tardado tanto en llevarla, mínimo se quedaría con algo de ella, la observó detenidamente paseando su mirada analítica por su desgastado cuerpo, era linda pero no aparentaba tener nada muy destacable, miro las manos atadas que empezaban a tornarse amoratadas en las muñecas, un precioso anillo traslúcido lucía en su dedo anular, funcionará... pensó.

Se inclino sobre la moribunda chica y la beso, tragando la sangre de su boca, cuando se separó saco un chiquillo de su funda, y corto con fuerza el cuerpo de la mujer quien grito con agonía, el hombre miro con deleite la mano amputada que poseia la joya y se sientio satisfecho.

—Es una desgracia... Y un deleite ver estás escenas, simpre son inolvidables... pequeña princesa.

La chica no recordo nada más allá de dolor, sangre y oscuridad...rogaba que todo acabará pronto.

Tres días más tarde en el reino de Au occidental y central la gente se movía alterada, la princesa del reino central se había perdido hace una semana y nadie podía explicar la desaparición.

Pero la tragedia llegó cuando la casa real principal anuncio la muerte de una de las hijas noble del reino, ambos reinos lloraron la partida de la chica, era infinitamente amada por su pueblo y todo aquel que la conociera, incluyendo el reino de su prometido; siempre había sido caracterizada por ser una chica amable y bondadosa, sumamente creativa, capaz de elaborar grandes planeas que mejorarán su reino.

El palacio ardió en irá cuando llegó el carruaje con el cuerpo mutilado y herido de la heredera menor, bañando en sangre, un odio se sembró en el corazón de la nación, pero la indignación más grande llegó cuando tuvieron que quemar el cuerpo, al ver que un entierro normal requerirá la exposición del cuerpo a la nación. Nadie debía ver a la princesa en aquel estado tan humillante.

El banquete más grande se sirvió tres días más tarde, después de una abstinencia de sustento forzado en memoria de la princesa, únicamente permitiendo la ingesta de agua; en aquel día como recordatorio de la tragedia, la población comió el vino más dulce y pan sin levadura acompañado de carne tierna, la comida rodó por la mesa horas, hasta que todo aquel estuvo saciado, todo el reino sin excepción comió.

Su prometido lloro por la mujer amada, abrazo el dolor y acepto el odio de la gente que lo llamo inútil, su amada había sido arrebatada y pagarían con sangre su acción, hizo alzar un altar en una de las torres de su reino, dónde su rostro era marcado por una cuadro de cedro pintado de rojo, una pintura de la fallecida princesa, el cuarto siempre olía a incienso de Jasmin.

Nadie más allá de su hermano y prometido; se enteró que al cuerpo de Momo Yoarorozu, primera hija de la segunda casa real, fue encontrado botado en las orillas del río del sol, sin el corazón en su pecho.

aquí está el prólogo de la historia

es algo complicado de explicar ahora pero espero que más adelante que vaya arreglando todo esto que va a ser la historia, en fin, les deseo a todos lo mejor y me despido.