Para que rayos tenemos que aprender esto, quiero decir, al final del día lo más probable es que nunca lo utilize en mi vida.

Estos eran los pensamientos del heredero yakuza, quien se encontraba sentado en una mesa en la desértica biblioteca de la escuela, exprimiendo su cerebro al máximo, tratando de sacar lógica del monton de numeros y letras que estaban escritos en su cuaderno cuadriculado.

*clank*

Mientras seguía mortificandose se escuchó el abrir de la puerta de vidrio de la biblioteca y tras ella apareció la hermosa rubia con su listón rojo y sus inexplicables mechones rosas. Raku la noto quedándose perplejo por su belleza, nunca se cansaba de verla. La rubia pasó su vista por el gran salón lleno de libros hasta que encontró su mirada con el chico, después caminó hacia el.

"Con que aquí estabas, qué lees?" se paró detrás del chico, descansó su mano en su hombro y acercó su rostro para ojear el contenido del cuaderno.

Eran los ejercicios de fisica que habían dejado de tarea el día anterior y el chico parecía no llevar mucho progreso, de hecho más bien nada de progreso.

La rubia suspiro.

"Debiste haberme dicho, quieres que te lo explique?" le dijo con una sonrisa tranquilizadora.

El joven sí pensó en pedir su ayuda pero por una vez quiso ver si su intelecto daba para resolver los ejercicios por sí solo.

"… por favor"

Pero como su cerebro fracasó estrepitosamente, el chico no tuvo más opción que tragarse su orgullo.

La rubia de los mechones rosas jalo una silla y la posiciono justo al lado del chico, tomó un lápiz, el cuaderno cuadriculado, lo abrió en una hoja en blanco y empezó a escribir un nuevo problema.

Con su perfecta caligrafía, elaboró un nuevo ejercicio. Lenta y detenidamente empezó a explicarle al chico del clip el procedimiento de como resolverlo.

"Entendiste?" le dedico una mirada a su confusa cara.

"Más o menos" contestó con un tono no muy convincente, mientras se rascaba la cabeza con una pluma.

"Haber, ahora intentalo tu" volvió a la página con los ejercicios iniciales y le deslizó el cuaderno por la mesa, poniendoselo enfrente.

Raku una vez más intentó resolver los problemas.

Chitoge observó con ojos de preocupación cómo su frijol se esforzaba en vano tratando de resolver los ejercicios. Se pasaba los dedos entre el cabello en desesperación, hacía garabatos en el cuaderno, tecleaba la calculadora inútilmente como esperando que mágicamente la respuesta apareciera.

Entonces su rostro se iluminó con una idea para alentar al joven.

"Ah ya se!" *ahem* carraspeo para llamar su atención "Por cada ejercicio que resuelvas uhm…" escondió su rostro que se empezaba a sonrojar y en un tono de voz tímido murmuro "te voy a dar un beso"

*Pfff* el chico escupió saliva de la sorpresa y de inmediato su corazón se empezó a acelerar.

"H-hablas en s-serio?" tartamudeo sonrojado.

La rubia quien aún se encontraba escondiendo su rostro asintió ligeramente con la cabeza.

Raku trago saliva y enfoco su mirada al cuaderno en la mesa como si fuera su más grande némesis. Habían tres ejercicios frente a él, lo que significaban tres besos y creanlo, él quería esos besos.

La relación de la pareja avanzaba a buen paso, es sólo que su relación flaqueaba en el departamento de besos, era como si los dos eran demasiado tímidos o orgullosos en dar el primer paso. El joven necesitaba más de ese cariño, sus hormonas lo pedían.

Raku se lanzó a por todo y empezó a resolver los ejercicios, leyéndolos una y otra vez, escribía y borraba números, tecleaba su calculadora, ocasionalmente pasaba hoja en el cuaderno regresando al ejemplo que Chitoge le había puesto, aprendiendo de él.

Después de unos minutos finalizó.

"Creo que ya está" anunció pasandole el cuaderno.

"Dejame ver..."

La rubia se acomodo el cabello detrás de la oreja, jalo el cuaderno y se concentró en los ejercicios.

"El primero está mal, se te olvido pasar la X" así como así, ni la calculadora ocupó, lo que es ser una genio.

'Rayos' maldijo en su mente el chico, un beso menos.

"Pero el segundo y el tercero están correctos"

'Yahooo!' Loteria.

Después llegó un momento de silencio, ambos bajaron la mirada avergonzados.

"Escucha…" se rasco con los dedos el cabello de la nuca "no tienes que hacerlo si no quieres" aunque fue su idea, el joven no quería obligarla a hacer algo que ella no quisiera.

"Idiota…" la ruborizada rubia una vez más paseó su vista por la biblioteca, asegurándose de que no haya moros en la costa y entonces le ordenó "Cierra los ojos".

Raku trago saliva y obedeció, lentamente cerró sus párpados. Su corazón empezó a latir tan rápido que no podía escuchar nada más.

Entonces la rubia se acercó y con sus delicadas manos lo tomó de las mejillas, plantando sus labios en su frente.

*chuu* trono el beso.

Fue un dulce beso que mando chispas que recorrieron todo su cuerpo, después la rubia bajó una mano, plantandole otro en su mejilla.

*chuu*

De alguna manera más intenso que el anterior, cálido, dulce, tierno.

El chico lentamente volvió a abrir sus ojos y se encontró con el rostro de la rubia frente a frente, podía sentir su respiración sobre su cara.

'Al diablo con el premio, quiero más' pensó el chico, viendo directo a sus enormes ojos azules, se acercó lentamente, milimetro a milimetro. Pero esta vez apuntando al centro. La rubia hizo lo mismo, parece que también lo deseaba.

*clank*

Se abrió la puerta de la biblioteca, que sobresaltó a la pareja lanzándolos de esquina a esquina de la biblioteca.

Eran Onodera y Miyamoto, quienes encontraron a la pareja actuando de manera extraña.

"Haha! Gracias por la ayuda Honey, ahora me tengo que ir, nos vemos" Raku saltó por una ventana de la biblioteca y escapó a toda velocidad.

"Haha! De nada Darling, cuando quieras" Chitoge salió disparada por la puerta, atropellando todo en su camino.

"Sospechoso..." dijo Ruri estrechando sus ojos.

"Uh? Qué quieres decir" Onodera ladeo su cabeza y contestó confundida.

"Olvidalo"