Para Izuku la vida era cómoda, no era fácil pero tampoco estresante, se permitía lavantarse cada mañana con la mejor sonrisa que pudiera dar, mirar sin rencor alguno al astro rey y cantar con avivadez diferentes tonalidades rítmicas sin mayor sentido. Gozaba su vida y a sus 19 años no veía mayor motivo de preocupación que saber si habría buen clima para una caminata matutina.
Y es que Izuku nació en la mejor época que el reino de Au de Occidente puede ofrecer, una paz que desde hace más de 150 años se posaba pasible sobre la vida de los habitantes del reino, calmadas mañanas que invitan a la reflexión y calurosas tardes amenas volvieron a la población de Au de Occidente o como generalmente le llamaban la Au menor, un reino de esplendor, magia y sabiduría.
La profesión privilegiada de la filosofía irgio innumerables temblos universitarios, bibliotecas públicas y escuelas de oficio a lo largo del reino protegido por olmos blancos, brindando un aura de brillantes a las calles empedradas de granito fino, casa de piedra y plazuelas llenadas de personas bulliciosas, tiendas y negocios abarrotados, carruajes recorriendo las calles haciéndolas sonar por el galopeo de los caballos, un ligero olor a pan horneado, mantequilla y pino llenaba las calles de la ciudad regalando un panorama muy conocido para Izuku, que se deslizaba por las calles de manera sigilosa, regalando amables sonrisas a los locatarios.
Se encamino sin demora a la sección norte del reino dónde un campo abierto rodeoado de fresnos como valla natural, era el lugar de entrenamiento de la Armanda Marina de Au menor, y al ser un reino que únicamente colindaba con Au Central, y rodeda por mar profundo, se les instruida a los reclutas en el arte de la navegación, geografía, astrología y defensa personal simple, años de paz habían vuelto a la población perezosa y despreocupada hacia su propia seguridad, los robos eran mínimos entre los habitantes del reino, y el acceso de migrantes a sus tierras era nulo; la seguridad se dividía en tres ramas principales, la Armanda Marina, la Guardia Real y la Liga de Veni.
La primera se encargaba de los barcos y su manejo, así como del cuidado del océano, la segunda resguardaba a la población y seguridad de la familia real, y la tercera venía de un nombre arcaico del reino, únicamente podían formar parte de ella los bendecidos por los dioses con un 'Don" que les permitía unirse a la naturaleza, el mundo y su esencia manipulando la misma, ahora la población los nombra "venis o alquimistas científicos con la capicidad de dominar el conocimiento de la naturaleza misma y manipularla.
Pero desde hace medio siglo los venis, empezaron a desaparecer, los sabios declararon que se dedabia a la paz del reino, que la naturaleza ya no veía conveniente la existencia de seres como los venis que su única función es de proteger y luchar, los escasos alquimistas nacidos formaban parte del círculo real, lo que elevo a la actual familia a un estado tan alto que eran increíblemente respetados así como el Veni principal, el primer guerrero el que poseia el "Don" más poderoso, único Veni escogido por la naturaleza.
Izuku Toshinori Midoriya es el primer hijo de Yagi Toshinori y Inko Midoriya actuales reyes de Au menor, por las venas de Izuku corre la sangre más azul que alguien pueda poseer, Inko es la hija de antigüo rey y Yagi es el heredero de la antigua Veni Principal. Colocando a Izuku en el pedestal más alto en su clase.
—Llega tarde su alteza — señaló el encargado del acceso a la sección de entrenamiento, visiblemente incómodo por la tardanza del chico.
—Lo lamento caballero, ocupo reunirme con mi padre, ¿Me permitirá pasar?— pregunto tranquilo, mirando sobre el hombro del guardia, hacia el campo Principal de entrenamiento.
—Por supuesto su alteza— acato mientras se hacía a un costado y permitía el acceso al recien llegado, por el arco formado naturalmente de árboles de fresno dorado que hacían de entrada.
El campo de entrenamiento era una de las secciones más amplias del reino, después del mercado central y las minas, compuesto por círculos dónde se divida por áreas de entrenamiento, todas limitadas naturalmente por árboles o pequeñas llanuras, su padre se encontraba en la más profunda, charlando con sus primos y compañeros en la liga de Veni. Se acercó trotando haciendo tintiar su vaina contra su cinturón.
—Tarde Izuku ..., Continúa así y partire sin ti— señaló su padre con el seño ligermente fruncido, a lo que Shinso y Denki le miraron con burla siendo codeado el primero por Yoarashi mal disimuladamente,Ochako solo le sonrió y Tsuyu fue la única que le miro mal.
Izuku tenía cinco primos sanguíneos, Shinso y Eri, hijos del hermano menor de Inko, Shota Aizawa. Yoarashi hijo único de la primera hija de su abuelo, Nemuri Kayama , Denki hijo de Hizashi Yamada y finalmente Tsuyu hija de Emi Fukikado. Ochako Uraraka era la excepción a la regla, era al igual que su padre heredera de un poder que no se dió de manera sanguíneo, ya que una de sus tías murió sin haber procreado, ante tal hecho su poder se heredó a un civil.
—No deberías llegar siempre tan tarde pequeño Izuku —le acuso, siendo secundado por una sonrojada Ochako.
—Lo lamento —les sonrió y encamino hacia ellos divertido. Sus primos , Ochako y él, se entrenaban para formar la nueva liga de Veni, actualmente conformada por sus tíos y sus padres, se miraron sonrientes, una vez juntos su día apuntaba alto.
—Iremos al bosque de Sauses Llorones, conportense jóvenes, es nuestro lugar sagrado— terminando de hablar, Yagi miro su sobrino pidiendo con la mirada que procediera.
Yoarashi se acercó hasta ellos y moviendo sus manos en pequeños círculos cercanos a su cuerpo, los elevó a todos metros sobre el suelo, avanzando a una velocidad alta, planearon en el aire. Izuku disfruto la vista como cada vez que volaba, cuando finalmente aterrizaron varios kilómetros más adelante el peliverde tenía las mejillas rojizas por el aire y se sentía especialmente ansioso.
Yoarashi los había hecho aterrizar a unos metros de la entrada del templo de Sauses Llorones, el pequeño Toshinori, no perdió tiempo y se sacó sus botas rojas, sintiendo el musgo húmedo entre sus dedos. El resto de compañeros igualmente se descalzaron y soltaron sus cabellos dejando que este fuera removido por el aire frío del lugar.
Yagi les guio por la entrada al santuario natural, que apresar de no ser más del primer cuarto del día, se sentía penumbrado y frío, el espacio era amplio y se mantenían callados entre ellos, mantenían los más puro posible el sonido del bosque, el Rey los guio a dentro de un claro que permitía el acceso de la luz atravez de un espacio entre las ramas de los Sauses, se sentaron en círculo tocando sus rodillas con las de su compañero dejando que el bosque los consumiera.
Toshinori tomo al mano de su hijo, incitandolo a iniciar demanera silenciosa, a tal acción el principe de Au menor, llevo su puño izquierdo a su corazón y su mano derecha la extendió con la palma al sol. Inicio con una melodía tenue, casi un susurro, el bosque reaccionó a las entonaciones del chico, silenciando al mundo, permitiendole a él ser el protagonista del momento, la canción perfectamente conocida por todos en aquel lugar hacia su alma bribar y saltar, la melodía de la renovación, el nombre la alabanza al bosque y canción de los reyes, entonada en un dialecto muerto únicamente audible para los verdaderos herederos.
El rey aún recordaba la primera vez que escucho a su hijo cantar, un reflejo perfecto de la voz de su esposa en una versión más gruesa pero tersa y melodíosa, los "Dones" no eran el verdadero poder de la familia real, era la "Voz" poder único de la naturaleza y tierra, que permitía a su portador controlar la vida misma en la tierra entonando una melodía, Inko no era la mayor de los cinco hermanos, era la segunda, pero fue ella quien heredó la voz y a quién se le dió el trono de Au de Occidente, por eso cuando Izuku manifestó el poder a los 5 años y la "Voz" dejo el cuerpo de Inko, un poder no puede habitar en dos portadores, el reino entero celebro el nacimiento de una voz a tan temprana edad.
Así como cuando cumplió 14 años fue seleccionado por el gran Sause lunar para heredar el poder del Vani principal, la primera vez que ambos dones se unirían. Desde entonces Izuku entreno en fuerza y destreza para heredar el poder de su padre, poder que heredó hasta hace apenas cinco años.
El retorno a su hogar estuvo cargado de risas por parte de todos sus primos así como de comentarios animados de Ochako los cuales eran secundados por el príncipe fomentando la vergüenza en la heredera no sanguínea.
Izuku no puedo evitar desviar su mirada a la chica tantas veces como pudo, estaba ansioso, en cuatro meses más seria la ceremonia de primaveras, y el podría elegir una pareja que lo acompañaría en el trono cuando cumpliera los 24 años, la idea de tomar a Ochako como compañera le parecía emocionante, sabía que entre la familia real, era major casarse con personas con "dones" y daba gracias a la naturaleza por la existencia de Ochako, aquello era su salvación a una forzada relación incestuosa con alguno de sus primos. La chica era linda y adorable, no era especialmente guapa, pero era muy tierna, y tenía unos enormes ojos castaños como su cabello esponjoso, Izuku sabía que la encontraba linda, y veía obvia la realidad de casarse con ella.
En su hogar, un enorme castillo de mármol blanco que era visible desde las minas que se encontraban a los pies de las montañas del sur, su madre concinaba animada; su madre era una mujer increíblemente hogareña y en el castillo no había más personal que el necesario para mantener la limpieza de todo el inmueble, su madre se encargaba de las tareas domésticas, y esperaba los dos hombres de su vida con la comida caliente y la mejor sonrisa que podía darles; Ellos siempre llegaban alegres y dándoles la menor de las preocupaciones a la reina, quien desde que su hijo heredó la "Voz" había aumentado de peso, por el temor de que esté pareciera algún inconveniente a tal temprana edad.
—¿Que tal la renovación?— les pregunto sentándose a la derecha de su esposo en la enorme mesa cristal de diesisies personas, empezando a picar la carne de ternera que había preparado esa tarde.
—Perfecta, el bosque estaba tranquilo, incluso la frontera está tranquila, parece que será un día más de paz— señaló alegre su hijo, quien devoraba la carne en su plato.
—Izuku lo hace perfecto Inko, deberías acompañarnos, continuas siendo una portadora — le explico su esposo con una sonrisa.
—Prefiero no hacerlo, ese lugar es sagrado y simboliza demasiado, el día que regrese ahí, será para unirme con él— sentenció
—Eres muy extremista Inko —la sonrisa que Yagi le regaló suavizó el semblante serio de la mujer.
—o tú eres muy blando querido— le sonrió coqueta, antes de obtener un pico pequeño en sus labios por parte de su esposo.
El carraspeó de su hijo, los devolvió de su pequeña burbuja, Izuku se sintió especialmente mal por romper el momento de sus padres, pero había recordado algo y quería charlar con ambos de ello.
—Yo... Quería avisarles que planeo invitar a la Señorita Uraraka a una cita, quiero que ella se familiarece conmigo antes de anunciar el compromiso— les comento tomando su último bocado de ternera.
—No creo que te vayas a casar con la pequeña Ochako tesoro, de hecho, hablé con tu padre al respecto y pensamos que es muy pronto para pensar en un compromiso serio—
La comida que el pobre príncipe tenía en la boca quedó exparcida por toda la mesa, acompañada de una insesante tos, producida por casi morir ahogado de la sorpresa.
Que sus padre pensaran que no necesita un compromiso era sinónimo de que aún no confiaban en él como para heredar el trono, o ser responsable de su gente, un nudo se instalo en su garganta al pensar que era la segunda idea, él amaba a su reino, se esforzaba por ser alguien adecuado para su gente.
—¡¿Que?!, ¡¿Por que?!, Es broma...¿No?— pregunto incrédulo.
—No hijo, Yagi... Explícale— a hora fue el turno del rey de casi morir ahogado, su esposa era mejor en eso que él.
—Veras hijo, desde que la paz llegó al reino, la idea del compromiso es demasiado arcaica, las personas no lo saben, pero tu madre no fue obligada a contraer nupsias para tomar el trono, creemos que eres responsable sin un compromiso — apresar que empezó inseguro, sus ojos reflejaban el más profundo orgullo
Ambos padres se enorgullecian de Izuku, sabían que podría tomar el poder sin una pareja y que sería el Rey más Clemente, benévolo y sabio que el reino pudiera necesitar.
La sonrisa en el rostro de Izuku duro mas que cualquier otra, el resto de la tarde noche trabajo con su madre en el castillo, se perdió en la biblioteca privada por un par de horas y entreno cuando la luna salió, y la hora novena termino de atender sus deberes como heredero. Todo lo hizo con la sonrisa más grande que pudo haber puesto.
El día termino para el pequeño Toshinori de la major manera, saber que confiaban en él a ese punto lo relajo de un manera impresionante, no pensó en su amiga castaña en todo el día , ya no lo sentía necesario y pensó en disculparse con ella, la había visto como una llave al trono sin que la chica lo notará y se sentía culpable por ello.
—Papá quiero hacer el ritual solo mañana, podrías avisarles a mis primos — le pregunto esa noche mientras tenían una pequeña partida de Backgammon, un juego de azar que su padre le compro a un mercader, solian jugarlo a escondidas en la biblioteca durante las noches.
—¿Solo? ¿Eso de la responsabilidad se te subió bien alto? — se burlo su padre, mientras agitaba el par de dados en sus manos obteniendo un 3 para su mala suerte—Maldición, le dije a tu madre que debíamos reparar ese reloj, a hora tengo mala suerte—
—Eres un mal perdedor y un supersticioso, no existe tal cosa como la mala suerte— sacudió sus manos antes de lanzar los dados, obteniendo un 12 para su gusto.
—Suenas como tú madre— se quejo antes de sacar otro 3 con los dados
—y tiene razón...
La voz de Inko Toshinori sonó sombría en medio de la noche, ambos pegaron un pequeño bote en sus sillas esa mujer era silenciosa como aire.
—A dormir los dos. Ahora.
La mañana siguiente se siento fría y despegada, no había nubes en el cielo, y el olor a sal de mar picaba sobre la nariz del principe, quien desde estrada la mañana había salido del castillo, y deambulaba por la zona costera del reino.
El muelle de Au menor era prácticamente inexistente, apesar de estar rodeamos de mar, no depedían de la pesca como fuente económica y las personas no gastaban su tiempo en la costa más allá que para remojarse un rato en el agua salada, los principales negocios de pescadería se enfocaban en el mercado del reino, que estaba a casi media hora a carruaje del muelle. Por lo que se permitió disfrutar de la soledad del luegra con gusto, antes de sentarse en una de las piedras de las rompe olas,
Saco un pequeño estuche de madera de roble que guardaba en el bolsillo de su pantalón, el estuche era cuadrado y apenas era del tamaño de su mano, saco una llave que colgaba de su cuello y abrió con delicadeza la cajita, sonriendo con melancolía al contenido dentro.
—Meli ya han pasado cuatro años— le susurro a un cacho de tela color roja quemada que guardaba el estuche, lo tomo con suavidad envolviendo la tela desde su palma derecha hasta su codo, en un apretado vendaje. —Hoy vine al mar... quería que escucharás las olas...soy más fuerte ahora Meli, incluso ellos están orgullosos...
Las olas que hasta ahora estaban calmadas empezaron a romper con intensidad en la orilla de las rocas, llamando la atención del peliverde que sonrio devertido al ver la reacción de la enorme masa de agua.
—Estoy bien océano, solo que la extraño mucho— le aclaro al mar
Salto con calma de las rocas y se paró en medio de la arena blanca a escasos dos metros de dónde las olas desaparecían, y como si un malodia silenciosa comenzara, comenzo a mover sus pies al compás de un vals imaginario, subiendo sus manos como si abrazara a un pareja hecha de aire y recuerdos.
Se balanceo en aquella danza por minutos que se le antojaron eternos, el mar expectador del ritual de su amigo, levanto una masa de agua sin forma que se movió sobre el aire hasta delante del chico y con el reflejo del sol de la madrugada una figura femenina aprecio sonriente delante de Izuku, era esbelta y de cabellera larga que ahora solo se veía transparente pero Izuku sabía que era dorada, unos enormes ojos y esa sonrisa que él tanto recordaba.
—Melissa ...— llamo a la forma echa de luz y mar, como si delante de él estuviera la autentica —No tengo vergüenza Meli, soy valiente, me esforzaré lo juro.
Con su última promesa la figura se desvaneció delante de él, y como una despedida solenme se inclino delante del mar en agradecimiento, partiendo aún con el pañuelo anudado a su brazo.
Cerca del cuarto del día, Izuku ya se encontraba en las puertas del arco de sauses llorones, aspirando el aire puro del santuario, se descalzo y soltó su cabello sujeto en una apretada trenza, ando entre los sauses tocando los troncos de algunos de ellos, sonriendo a las hojas. Se sentó en medio del claro que el día se ayer habían ocupado su familia como centro del ritual, acomodo su chaleco que se encontraba arrugado, estaba tranquilo, el día apuntaba a ser uno más de paz y la tranquilidad del bosque lo relajaba.
La melodía que entonó a diferencia de ayer, era más alegre y pacífica como si invitará al bosque no solo a renacer si no a sonreír, cosa que se cortó cuando un susurro acaricio su oído.
—Humo hecho de fuego se cirne sobre los libanos de nieve— susurro la voz en un idioma muerto para el resto del mundo.
Aquello lo aterró, inquieto y sin dejar de cantar desvió su vista a la copa de los árboles, observando pequeños trozos carbonizados de hojas, cenizas.
La canción cambio de sentido y tono a uno más grave y exigente sacudiendo la tierra bajo sus pies, los árboles se agitaron y el aire se sintió sofocante, supo que el reino lo sabía cuándo un cuerno aulló helando la sangre en sus venas. Los atacaban, atacaban a Au de Occidente
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Aqui vamos con el incio de la historia, njnca habia publicado en aqui y veremos que tal va todo, la misma historia esta en Wattpad pero ahi mi usuario es shiro29, quise oublicar ambas partes a la vez para ver que se obtenia. nos vemos y boito inicio de año.
