UN SOLO CORAZON

Por: Mimie Grandchester

CAPITULO CUATRO – "LA PRESENTACIÓN"

El tiempo es una cosa misteriosa y cuando tienes más prisa se hace más rápido y cuando quieres que pase rápido se hace eterno, tanto que Candy ya estaba muy apresurada con todo lo que le faltaba para la presentación. Tan rápido había sido todo que no se había dado cuenta que ya había pasado todo el mes en la mansión de Lakewood y ya estaba arreglando su equipaje para partir al día siguiente a Chicago, donde estaría un tiempo para cubrir su apretada agenda de eventos sociales que le molestaban tanto, pero iría para hacer compañía a Albert que se encontraba muy ansioso y no podía dejarlo solo en esta nueva etapa de su vida.

Se encontraba en su alcoba, terminando de arreglar su equipaje, que se llevaría a la mansión de Chicago, guardaba lo más importante porque algunas cosas las dejaría en Lakewood, ya que regresaría a vivir ahí en lo que se acababa de arreglar el centro de salud del que se haría cargo, así no extrañaría el campo. Mientras acomodaba algunas cosas en su baúl pensaba. -No recordaba tener tantas cosas, me alegro mucho de que Annie trajera lo que deje en Londres, todo está aquí, mis cartas, libros, y mis trajes de Romeo y Julieta… -dejo escapar un largo suspiro y continúo pensando, pero esta vez hablo en voz alta.

- Cuantos recuerdos, tan maravillosos, jamás los dejare ir- de repente vio una foto de ellos seis cuando estaban en Escocia- Esta foto fue tomada después de volar el avión. ¡Qué suerte que Stear construyera una cámara fotográfica!

En ese momento Annie entro a la habitación, la morena había ido a visitarlos para terminar los últimos detalles de la presentación y así estarían listos a tiempo para volver al día siguiente. Además, que la tía abuela había dicho que mientras más pronto llegaran a Chicago más pronto se adaptarían Candy y Albert ha su nueva vida en la alta sociedad, cosa que la pecosa no creía.

-¿Qué haces Candy, terminas de empacar?- dijo la ojiazul mientras veía el revoltijo que tenía su amiga en el suelo.

-Sí y mientras recordaba. Mira- la rubia que estaba sentada en flor de loto en la alfombra de color café, le dio la foto a la morena que seguía de pie.

-Esta foto es tan antigua ya- Annie dijo esto mientras se sentaba en el suelo con su amiga –Hace un poco más de dos años que fue esto, ya viste lo pequeñas que éramos- lo dijo emocionada.

Candy sin pensarlo comento a su amiga –Si y tan felices, quien iba a pensar que pasarían tantas cosas después-

Annie se quedo viendo a Candy, le daba mucha tristeza verla así, porque al decir eso su mirada se opacaba y ese no era otro motivo que el recuerdo del exitoso actor. La joven tenía tantas ganas de contarle a su casi hermana que lo había visto, que había hablado con él y que después de todo esto él la amaba como desde hacía mucho tiempo, lo único que la detenía era la promesa que le había hecho a Archie, y que ella también creía correcta, esperar por si pasaba algo mas o si era una mentira de Grandchester y todavía recordaba claramente lo que le dijo.

-No Annie, no se lo puedes decir, y si le das nuevas esperanzas y si se ilusionara de nuevo, ella hace unos días decidió que era momento de ir hacia adelante y no mirar atrás- Archie se veía un poco molesto.

-Es eso o ¿todavía te sigue gustando? - le reclamo al joven.

-Claro que no, yo te amo a ti, me gustas tú, te deseo a ti y quiero estar toda la vida contigo.

En ese momento Annie lo abrazo, nunca se lo había dicho así y no esperaba que se lo dijera en ese momento, pero lo hizo y se emociono mucho, después de ese ataque de euforia un Archie más calmado le dijo.

-Prométeme que esperaras para decirle por favor, no quiero que sufra, es la única familia que me queda y es como mi hermana, quiero protegerla, por favor- esto último lo dijo en tono de suplica y sus palabras quedaron ahogadas entre el cabello oscuro de la joven Briter.

-Te lo prometo, mi amor- fue lo único que alcanzo a decir Annie mientras se perdía en los brazos de su novio.

El mismo día de su llegada a Lakewood Annie prometió no decirle nada a su mejor amiga.

Candy estaba viendo a Annie con mucha curiosidad, la había llamado, pero ella parecía estar en otro planeta.

-¿Annie no me escuchas?- le cuestiono la pecosa.

La morena se ruborizo y dijo un poco entre cortada –Este… perdón, recordaba esos días y más.

-Si por tu expresión veo que estabas muy feliz, seguramente recordabas un beso de Archie- le dijo la pecosa pícaramente.

Annie muy avergonzada se tapo la cara y dijo.

-Claro que no Candy, yo no sería capaz de besar a Archie.

-Y ¿Por qué no?

Justo en ese momento abrieron la puerta y Archie salvo a su novia de un interrogatorio muy vergonzoso para la misma. El chico entro y le dio mucha gracia verlas sentadas ahí a las dos en el suelo alfombrado como dos pequeñas niñas.

- Escuche que decían mi nombre ¿Por qué se reían?

Candy fue más rápida que Annie en contestar y le dijo.

-De que somos muy afortunados, por tener la cámara fotográfica de Stear.

-Dirás que somos afortunados de que mi hermano no se enterara de que la allá llevado a reparar para que si funcionara y pudiéramos tomar todas esas fotos-lo dijo con una risita.

-Si hay muchas fotos de Londres y Escocia.

-Y Todavía la tienes ¿Verdad Candy?- comento Annie

-Sí y todavía sirve- dijo Candy muy alegre.

Después de eso continuaron el resto de la tarde tomándose fotos en la mansión de Lakewood, que tenia tantos recuerdos hermosos.

Terry acababa de salir del teatro, ese día tenía que ir a ver a Susana. Desde el día que había hablado con Annie se sienta mejor y eso que ya había pasado más de un mes, iba en su auto con la ventana abajo y el aire dándole en la cara, eso lo tranquilizaba y así estaría calmado cuando llegara con ella.

Definitivamente no tenía ganas de ir y mucho menos de estar con ella, todo eso se le hacía como un calvario, pero ya tenía dos semanas sin verla y eso no mejoraría las cosas. Lo peor de todo era su madre, le exigía que se casaran lo más pronto posible, pero eso nunca pasaría, si no era con su amada pecosa nunca se casaría. Justo después de pensar en Candy se dio cuenta que ya había llegado, bajo parsimoniosamente de su auto y camino hasta la puerta, respiro profundo y toco con la aldaba de la puerta.

La casa de las Marlow era pequeña, Susana no era pobre pero tampoco eran ricas, habían sido ricas cuando vivía su padre, pero después de que el muriera solo les quedaba vivir de la herencia que este les había dejado, con el tiempo los lujos habían ido desapareciendo, hasta que tuvieron que vender la mansión donde vivían porque era muy grande y cara y en la actualidad vivían en una pequeña casa de clase media alta, pero bastante elegante.

La puerta era blanca y tenía un parquet de flores y a Terry le recordaba mucho las pequeñas casas de Londres.

La señora Marlow fue a abrir la puerta, no esperaba que fuera el joven duque hasta que abrió y comento con un tono frio.

-Buenas tardes Terrence, que honor nos da tenerlo de vista- su tono estaba cargado de veneno, era muy notorio que lo detestaba.

-Me sorprende señora Marlow, yo siempre vengo los jueves- a Terry también le caía muy mal, pero aun así le hizo una reverencia.

-Pues el jueves pasado no vino, así que supuse que este, ni los siguientes vendría.

Terry solo sonrió divertido por su cara de enojo y para no discutir, opto por preguntar por Susana.

-¿Se encuentra Susy? ¿Como esta?

-En su alcoba, pero no me contesto lo que le pregunte.

Terry algo molesto, pero como siempre era tan educado le dijo: -Las explicaciones son para Susy no para usted-

La señora se molesto y solo le contesto muy grosera

-Suba a su habitación y espero poder confiar en usted.

-No se preocupe señora, claro que puede, nunca me aproveche de ella cuando estaba bien, así que menos lo haría ahora que es una invalida.

-Es una invalida, porque le salvo la vida y espero que jamás lo olvide- lo dijo ya gritando porque había perdido la compostura.

-Jamás lo olvido señora, usted siempre me lo recuerda y para que quede claro yo no le pedí que me salvara.

En ese momento que la señora iba a replicar se escucho la voz de Susana que venía de la parte de arriba.

-Mamá ¿con quién hablas?

La señora Marlow de repente cambio su tono de voz por uno muy tranquila y amoroso que a Terry le causaba asco, por lo hipócrita que era la mujer.

-Es Terry querida, ya va subiendo para verte

Terry la vio un segundo más con antipatía y comenzó a subir las escaleras sin mucho ánimo y con muchas pausas, aunque mas animado que otras veces, pues sabía que esto no duraría para siempre como ellas dos imaginaban.

Llego a los dormitorios y toco la puerta, se quedo quieto hasta escuchar la voz suave de Susana.

-Pasa querido Terry- el joven actor torció la boca, odiaba que lo llamara así, se le hacía tan falso, después de eso abrió la puerta, cuando entro Susana ya estaba sentada en su silla de ruedas, traía su camisón blanco y justo en el momento que el entro estaba poniéndose una mantilla sobre la pierna, se veía mas pálida y delgada que nunca, unos círculos negros se le habían formado alrededor de los ojos.

-¿Como esta hoy Susy?- pregunto Terrence

-Mucho mejor porque viniste a verme, te e extrañado tanto que no me he sentido muy bien de salud, ni siquiera he tenido mucho apetito- le sonrió tímidamente

-Susy no deberías ser tan dependiente de mí, eso no te hace bien y dime ¿has ido a tus citas con el doctor?

-No, esta semana no fui y la pasada tampoco, no me gusta ir si tú no estás para acompañarme.

-Pero es importante que vayas Susana, que no quieres recuperarte pronto.

-Sí pero es que si tú no estás conmigo no me da ánimos.

Ha Terry le molesto escuchar eso, pero por otro lado vio la oportunidad para que ella tomara las terapias y así después de un tiempo verse libre de ella.

-Pues entonces si me quieres tanto, porque no tomas las terapias para que vuelvas a caminar- se lo dijo con un tono regañón, no lo había planeado así, pero lo desesperaba tanto que no pudo contenerse.

Susana no dijo nada, solo lo veía, ella no quería tomar las terapias, porque pensaba que si Terry la veía independiente y que podía hacer cosas por ella misma la dejaría y no estaba muy equivocada con eso. Además, le daba miedo y pena usar una pierna falsa como ella le decía y más vergüenza sentía si la veía todo el mundo.

-No se Terry, me da miedo.

-No, que no te de miedo- dijo con un tono que trataba de ser comprensivo- yo te acompañare y estaré todo el tiempo contigo.

-Está bien solo lo hare por ti querido Terry – acepto solo por complacerlo, ya pensaría como dejar las terapias para retenerlo siempre.

Se quedaron ahí platicando de trivialidades, más bien ella las contaba, el solo la escuchaba y le contestaba un sí o un no o alguna otra palabra vacía, después de un rato llego la madre de Susana, llevaba el té. Justo en ese momento Terry se levanto y le dijo a Susana.

-Bien Susy me retiro mañana pasare por ti para llevarte con el doctor que te hará las terapias y te revise bien, me preocupa tu salud.

-Si mi amor lo que tu digas- lo dijo empalagosamente.

Terry se levanto de la silla en donde estaba le dio un beso en la mano, paso junto a la madre de Susana le hizo una reverencia y se fue.

La mamá de Susana se asomo por la ventana para ver cuando partiera el carro y voltio en seguida a preguntarle a su hija.

-¿Vas a tomar la terapia?

-Si, por el momento si y solo porque me lo suplico-mientras lo decía pensó eso era casi una súplica.

-Tal vez ya quiera casarse contigo y quiere que te veas en el altar casi normal- replico su madre deseosa.

-¿Tú crees eso mama?, eso quisiera yo que ya nos casemos, pero de todos modos iré a la terapia para darle gusto, aunque no quiero volver a caminar y menos con esa cosa, solo lo hare si eso lo mantiene a mi lado que es lo único que me importa.

La señora Marlow, le sonrió con mucha ternura, era evidente que la amaba como a nada en el mundo y no quería que su hija sufriera por eso le hacía y le daba todo lo que ella quería, aunque estuviera mal, camino hacia el armario para sacar un vestido y cuando lo abrió busco entre los vestidos de su hija.

-Bueno pues veamos que te pondrás mañana ¿Qué te parece este vestido morado? Era tu favorito y te veías tan linda con él.

-Si ese está bien mamá- Susana se había perdido en sus pensamientos pensando en porque Terry le insistía en la terapia.

-Bueno pruébatelo abra que ajustarlo, porque has adelgazado tanto

La señora continúa ayudándole a su hija para prepararse al día siguiente, y para que estuviera tranquila cuando le presentaran al médico que le ayudaría con sus terapias.

Eran las ocho de la mañana, Dorothy ya tenía listo el baño para Candy, quien dormía tranquilamente en su cama con dosel y cortinas blancas.

-Señorita Candice, es hora de que se levante, tiene muchas cosas que hacer hoy- le dijo la mucama.

Candy se movió y comenzó a despertarse, después de estirarse y ver a Dorothy le dijo:

-Pero si es temprano ¿no puedo dormir un poco más? Ayer llegamos muy tarde.

-No señorita, lo siento, pero la rueda de prensa es en dos horas y tiene que estar lista.

-Dorothy ¿Por qué me dices señorita? Ya te lo dije dime Candy.

-Lo sé pero este día no puedo, es muy importante comportarse a la altura tanto yo como usted, me entendió o la tía abuela nos retara.

-De acuerdo- dijo Candy de mala gana- Bueno y ya está todo listo para mi baño.

-Si vaya a bañarse, ya es un poco tarde y el desayuno comienza a las nueve, la rueda de prensa se dará en el salón derecho a las diez y después de todo eso ira de compras con la señorita Briter y comerán fuera, ha y no se vaya a olvidar de que la invitaron a tomar el té en la mansión de los Jhonson.

Candy desde el baño contesto ya fastidiada:

-Lo sé y ya estoy cansada de esto, toda la semana fue lo mismo, desde que llegamos aquí no puedo hacer nada que me guste y lo peor de todo es que ha esos eventos siempre va Elisa

Dorothy escucho todo y resignada encogió los hombros. Mientras Candy proseguía con su monologo.

-Bueno al menos la tía abuela le tiene prohibido hablar de más y ya no se mete tanto con Annie.

Dorothy siguió ayudando a la heredera de los Andrey, hasta que la dejo como un verdadero ángel. El vestido de Candy era color lila de mangas cortas, en las mangas tenía una escarola de encaje color crema, llevaba los risos en una cola de caballo sencilla y sus zapatos eran color crema del mismo color que el encaje que le adornaba el vestido, se coloco los pendientes y las joyas que le había regalado la tía abuela, eran muy finas y las habían conseguido en el extranjero, por ultimo como prendedor llevaba puesto el emblema de la familia.

Salió apresuradamente de la recamara, pues faltaban diez minutos para la hora del desayuno iba bajando las escaleras, cuando un fotógrafo la vio y enseguida le tomo una foto, rápidamente George al oír la cámara y ver el flash se acerco al joven y lo comenzó a reñir.

-Si vuelve a desobedecer las reglas, tendrá que irse, ya se había dicho que no puede tomar a los miembros de la familia en otro lado que no sea el jardín para la sesión de fotos o en la sala de entrevista donde se llevara a cabo- George se notaba molesto, porque apreciaba mucho a la señorita.

Cuando la joven paso a lado de George le sonrió y le dio las gracias y él le sonrió también con cariño, después añadió en voz baja para que no los oyeran los reporteros, que iban llegando.

-Apúrese señorita, la señora Elroy ya está en el comedor, pero le comentare que tuvimos un incidente con el fotógrafo del New York Times, para que no la regañe.

-Gracias otra vez George, pero estaré bien me he portado bien toda esta semana creo y estoy de acuerdo en lo que ella quiere- guiño el ojo y saco la lengua- bueno nos vemos después- y se marcho casi corriendo.

George la miro muy orgulloso y después dirigió al fotógrafo y al resto de los reporteros a la salita donde estaban esperando.

-Buenos días, lamento haberme retrasado un poco- dijo Candy en cuanto entro al comedor.

-Pasa y toma tu lugar, todavía falta por llegar Archie- comento muy tranquila la matriarca de la familia

La madre y padre de Elisa estaban ahí, pero hicieron un gesto al ver que sus hijos no fueron invitados y Candy y Archie sí. Sarah Legan no dejaría las cosas así y decidió preguntarle a la tía abuela.

-Porque ellos dos estarán presentes y a Elisa y Neal les negaron desayunar con nosotros.

Justo cuando acabo de hablar Archie entro y se disculpo por su retraso, pero enseguida tomo su lugar en la mesa.

Albert y Candy intercambiaron miradas, el rubio estaba sentado en la otra punta de la cabecera de la mesa, frente a la Tía abuela Elroy, Candy estaba a su lado derecho y Archie se sentó junto a ella, enfrente de Candy estaba vacío, y a lado de Archie también seguían una fila de sillas vacías. Sarah veía con enojo a los dos y como estaba frente a Archibald, era al que veía más feo.

-Este es el orden jerárquico, Candy es hija de William, es mucho más importante que muchos de los que estamos aquí presentes, Archie es hijo de una de las hermanas de William así, que también le corresponde estar aquí y tú tienes la misma jerarquía que tiene el, por eso estas aquí con tu esposo, los demás lugares vacios es donde deberían estar nuestros otros miembros de la familia si no hubieran fallecido incluyendo a Anthony y a Alister.

-Pero mis hijos son igual de importantes- lo dijo muy enojada.

-Lo siento, pero ellos no vendrán a la rueda de prensa y no pienso discutirlo- después de ver la mirada tan dura que le lanzo a Sarah Legan se acabo el tema.

-Los cite aquí porque hoy es la presentación ante la prensa de William y por lo tanto y como deben de imaginar ya Candice también será presentada como su hija, una legítima Andrey, abra rumores, preguntas y quiero que no se hable de más, la imagen de los Andrey está en juego así que tengan cuidado con lo que se dice- lo dijo muy seria y era obvio que era una orden.

-¿Tía abuela y quien responderá lo que se hable de mi, Albert o yo misma?

-Candice llámalo William, y yo responderé lo que se pregunte de ti, después de todo tú has estado bajo mi cuidado.

-Tía abuela- Albert la interrumpió- yo responderé, a mi no me molesta y si preguntan diré que Candy es como mi hermana pequeña.

-Eso lo decidiré en cuanto empiecen las preguntas, en cuanto a Alister- en ese momento se dirigió a Archie- tú dirás lo que paso en representación de los Cornwell, ya sabes también sin entrar en detalle.

-Si tía, como usted diga, pero tengo una pregunta si me permite claro-lo dijo con mucha educación

-Claro que si Archie, pregunta- dijo dulcemente.

-¿Mis padres ya confirmaron si vendrán? ¿Y qué debo decir sobre Annie?

-Si vendrán y quieren conocer a los Briter, respecto a ella di que es una dama de muy buena familia los Briter y que es digna para ser la compañera de uno de los miembros de los Andrey, si preguntan más yo diré el resto.

Archie, asintió con la cabeza y después de eso la tía dijo: -Bueno si no hay más preguntas a desayunar.

Nadie hablo durante el tiempo que se consumían los alimentos, todos se notaban nerviosos, Albert era el que se veía más incomodo, pues sabía que su vida ahora sería diferente; igual que lo de Candice, ella lo miro y le sonrió para darle animo, enseguida él se levanto, respiro hondo y anuncio.

-Estoy listo para que me conozca el mundo, vamos.

Todos salieron del lugar y se dirigieron al salón que le habían asignado a la prensa y ya estando ahí la señora Elroy dio comienzo.

-Buenos días tengan todos señores, él es mi sobrino William Albert Andrey, hijo de mi difunto hermano William Andrey, quien será ahora el cabeza de familia del Clan Andrey y estará al frente de los negocios de la familia y a su lado se encuentra su hija Candice White Andrey convertida como verán en una gran dama.

Así comenzó la entrevista, llena de preguntas y fotografías, mientras tanto en Nueva York un doctor especializado en ortopedia conocía a la ex actriz Susana Marlow.