hola a todas, perdón la demora la verdad había dudado en continuar esta historia (primero porque perdí el cuaderno donde la tenia)y porque cuando la comencé a escribir hace ocho años yo estaba muy enamorada de alguien, que me inspiraba mucho para escribir, no quiere decir que haya dejado de hacerlo pero siento que cambio algunas cosas de la historia porque yo ya no soy la misma que en esa época. Pero se que tengo un compromiso con ustedes y subiré todos los capítulos.
bueno la única mala noticia es que actualizare cada mes, si ven estoy escribiendo otra historia que me esta gustando mucho para continuar y esta tengo que reeditarla porque hay cosas que no me encantan, ademas por desgracia ahora ya soy parte del sistema y tengo mucho trabajo, así que le pido me tengan paciencia y ojala vuelvan a leerme. Gracias
UN SOLO CORAZÓN
Por: Mimie Grandchester
CAPITULO vi - "ILUSIÓN"
Era muy temprano por la mañana, Candy iba caminando por la acera rumbo a la mañana, la mirada por las revistas que acababa de comprarse en un diario cercano a la mañana, justo cuando vio que Elisa iba en un carruaje, se veía diferente, muy triste, pero Candy pensó que, por primera vez, no le pondría atención y la ignoraría.
Al llegar a la mansión estaba contenta fue su recamara y dejó todo lo que tenía comprado, no tuvo tiempo para revisar las revistas porque ya era muy buena para llegar a desayunar con la tía abuela.
Al llegar al comedor estaba solo, nada más servido que el desayuno en el lugar de costumbre, justo cuando estaba a la vuelta de la esquina Dorothy.
- ¡Buen día Candy!
-Buen Día Dorothy y ¿Dónde están todos?
-El señor Adrey salió un desayuno de negocios, el joven Cornwell se fue temprano a la Universidad y la tía abuela fue a desayunar con los legan.
- ¡Oh! Qué bueno desayunare tranquila, después de ir a los jardines y daré un paseo con Clin y Miena.
-Miena no esta se lavo la tía abuela, parece que tiene gran afecto.
-Bueno al menos así le endulzara el carácter a la tía- Candy soltó una carcajada de su propia canción y Dorothy sonrió, porque sabía que su amiga hacia mucho no se sentía tan libre.
Candy termino el desayuno salió a dar una vuelta por los jardines y el lago, después de eso y como mucho más tarde regresó a la mansión a las revistas que había comprado de Terry.
Ya en su habitación las hojeas, revisó y vio un detalle todo lo que contenía, leyó artículos, observó las fotos y con cada entrevista que leía recordaba la dulce y encantadora voz de Terry.
Pasaron las horas volando y cuando se dio cuenta ya era la hora de comer. Candy se apresuraba porque suponía que para comer si iba a estar toda la familia, pero al abrir la puerta del comedor se llenaba una gran sorpresa, ya que solo se probaba a la mesa, la tía abuela y más extraño. Elisa también estaba allí sentada , pero con la mirada ausente casi triste.
La rubia entró por fin, se vio muy bien, traía un vestido de color durazno de manga corta, que tenía una lista de color crema atado en la cintura, era un vestido muy sencillo, pero la hacía muy femenina y elegante, su cabello iba recogido en media cola de caballo y caña unos graciosos rizos por sus sienes.
-Buenas Tardes- dijo en cuento entro, se avergonzó un poco porque llego cuando ya estaban sentadas a la mesa.
-Buenas Tardes Candice- contesto la anciana que no parecía estar molesta, Elisa permaneció callada ni siquiera miro a Candy para revisar como iba vestida, cosa rara en ella porque siempre se fijaba en algún detalle malo para criticarla.
Candy al ver que no estaba molesta la tía abuela por su retraso, se atrevió a preguntar por fin.
- ¿Dónde está todo el mundo?
-Se dice donde están las personas.
-Perdón Tía.
-Bueno tiene la pregunta también para la otra vez y William está en una comida de negocios muy importante, Archibald con los Briter y Neal fue un inscribirse a la universidad.
- ¿Neal en la universidad?
-Así es, se inscribirá este año en derecho, y eso mismo quiero hablar con ustedes. ¿Qué piensan hacer este año con sus vidas?
Elisa alzó la vista, no sabía qué contestar y comenzó a acomodarse a su servilleta nerviosamente, esperando que no se preguntara nada a ella. En cambio, Candy contesto rápidamente a la pregunta.
-Yo voy a seguir trabajando en mi carrera, también me gusta la carga de un proyecto que me gusta Albert y en el camino se lleva a cabo, pienso buscar un trabajo, Candy pensó que era lindo regresar al hogar a la hermana María y la señorita Pony pero no se lo dijo a la Tía abuela.
-Está bien Candy, me da gusto que te involucres en los negocios de la familia y que los mejores altruistas. Eso es digno de una verdadera dama Andrey. Respecto al trabajo veré si puedo hablar con el doctor Lenard, mientras tienes que esperar.
-Si, como usted diga.
La tía voltio a ver a Elisa que sigue sin verla a la cara y no paraba de mover la servilleta.
-Y tu Elisa ¿qué piensas hacer?
Elisa por primera vez no voltio a ver a Candy con superioridad y cuando hablo lo hizo tímidamente y se sonrojo. Ha Candy ha sorprendido la actitud de la chica.
-A mi me gusta ir de viaje antes del casarme o de que me digan que tengo que hacer.
La anciana se sorprendió, así que preguntó. - ¿Estás segura? Ayer conociste un muchacho no y tu te vi muy entusiasmado con él, creí que querrías conocerlo entablar una amistad.
-Lo conocí lo suficiente para decidir que no me agrada.
- Bueno, sí, seguro, puedes ir conmigo a la villa de Escocia, pasare un tiempo ahí para descansar.
-Si tía para mi está bien lo que usted diga.
Después de eso terminaron la comida tranquilamente y cada una de ellas regresando a sus ocupaciones.
Pasaron varios días, hasta que Candy pudo hablar con Albert ya que este, tenía mucho trabajo porque como acababa de asumir su cargo tenía que hacer una gira de negocios y hablar con inversionistas de la estabilidad de sus acciones. Una tarde que se tomo libre e hicieron cosas cotidianas, mientras caminaban por el jardín Candy le dijo a Albert lo que quería hacer mientras estaba listo lo del centro de salud y ya que él iba a tener que viajar a Canadá para cerrar unos negocios allá, la pecosa había pedido poder ir a pasar unos días al hogar de Pony.
Un par de semanas más tarde, y después de que Albert se fuera con George a su viaje de negocios Candy regreso al hogar de Pony a pasar unas merecidas vacaciones, la tía Elroy y Elisa tenían una semana de haber partido a Inglaterra, aunque la guerra estaba en su apogeo, Escocia todavía era un lugar seguro y muy tranquilo. Ha Candy lo único que le pesaba era dejar a Archie solo en Chicago, ya que el nuevo semestre había comenzado y el tenía que estar en la mansión sin compañía.
Sussana estaba en la sala, esperaba ansiosa a Terry, ya habían pasado varias semanas después de que salieran las fotografías y todo ese mar de notas de la familia Andrey.
Ella había notado el cambio de actitud de Terry, porque ya no la iba a visitar tan seguido y se volvió más frio y serio con ella, por consiguiente y por el cambio de humor de Terry, Sussana había olvidado ir a las terapias y la mejoría que se había dado notablemente en su salud, ya no existía. Además, que ahora la embargaba un nuevo sentimiento de amargura y celos que no la dejaban en paz.
Estaba sentada en su silla de ruedas y se alejo de la ventana con la cara muy triste, en sus manos traía una revista vieja donde salía Candy y justo cuando tocaron el timbre de la casa, ella dijo –Maldita Candice y mil veces maldita- la mucama paso rápidamente para abrir la puerta ignorando el mal genio de la joven.
-Buenas tardes señor- dijo la mucama Cony
-Buenas Cony, ¿Dónde está la señorita? - dijo Terry mientras se desabrochaba su capa azul.
-Está en la sala, lo está esperando, ¿me permite su capa? Para que la guarde por favor- la muchacha tomo la capa y la reunión enseguida en un armario que estaba cerca de la puerta.
-Muchas gracias Cony. ¿Y la señora Marlow?
-Salió por los víveres
-Hazme un favor, sube y busca un abrigo para la señorita iremos a dar un paseo por el parque.
-Si señor como usted ordene- hizo una reverencia y subió por las escaleras que estaban en la estancia.
Terry camino hacia la sala, no necesitaba que lo escoltaran conocía la memoria el lugar, cuando entro Sussana le daba la espalda estaba guardando algo en el cajón de una mesita cercana, así que el guapo actor la llamo.
-¡Hola Sussy! ¿Cómo estás?
-Hola Terrence- lo dijo con enojo y Terry no lo paso por alto - estoy muy bien gracias - ella estaba tan resentida que no tenía ganas de estar con él porqué sabio que el solo pensaba en la estúpida enfermera con suerte.
-¿Qué te pasa? Estas molesta conmigo por razón por qué- Terry le afirmo lo último
Sussana no lo miro a los ojos, porque pensó que era una mirada acusadora que se miraba las manos sobre su regazo, mientras hablaba con él.
-No es nada, solo estoy cansado de estar encerrada aquí, lo miro de reojo para ver si siente culpa, y al ver que Terry perdía un poco de color, prosiguió -Es porque me aburro, pero en cuanto a los casos y vivamos juntos, estaré ocupada y me sentiré mejor.
Después de su comentario, sonrió abiertamente para molestarlo, pero el actor uso dotes histriónicos y le dijo con mucha convicción.
-Si Sussy, ya te entretendrás con algo- Terry odiaba esa idea de casarse con ella, y sabia que nunca pasará pero no quiso molestarla más, el ambiente ya era tenso de sí, así que continuo con la charada -pero si no sigues con tus terapias y mejoras de salud, no podremos casarnos.
Sussana no dijo nada, permaneció callada, sabía muy bien que el diría eso, porque no lo quería y menos pensaba en casarse con ella, eso lo sabía de sobra, pero no iba a dejarlo nunca. En ese momento entro Cony con el abrigo.
-Señor aquí está el abrigo de la señorita que me pidió.
-Gracias Cony, yo le ayudare a ponérselo, puedes retirar.
-Con permiso- hizo nuevamente su reverencia y se retiro.
- ¿Para que un abrigo Terry? - pregunto Sussana.
-Pensé que te gustaría dar un paso por el parque, así no te aburrirás aquí encerrada.
El ya le estaba poniendo el abrigo y se lo estaba alisando de la falda cuando ella extrañamente le dijo.
-Pero mi madre no sabe que saldré y no le va a gustar para nada que vayamos al parque solos.
-No te preocupes, estas con tu prometido y nada te va a pasar- Terry le decía todo eso mientras iban a la salida de la casa. Justo en ese momento entro la madre de Susana.
-Buenas tardes señor Grandchester ¿se puede saber a donde lleva a mi hija? - lo dijo enfadad era muy notorio.
-Buenas tardes Señora Marlow- Terry tomo una actitud desafiante –pues pensaba llevar a mí prometida al parque y después si tiene apetito a comer algo.
-Pues a mí no me parece buena idea, Sussy ha estado delicada y el fresco podría hacerle daño a su frágil salud.
-Así, pues yo opino lo contrario, el doctor dijo que, si Sussy hace ejercicio, le dará apetito y así mejorar su salud.
-No le interese mucho su salud, las ultimas semanas señor Grandchester ¿o me equivoco? - la madre de Sussana continuo mordazmente -dejo de venir y de apoyar en sus terapias.
-Tuve mucho trabajo y me parece que las explicaciones son para ella, que es mi promesa para el actor ya no disimulaba su enojo.
Los dos se veían desafiantes, y solo con las miradas se decían uno al otro cuanto se detestaban. El incomodo silencio se expandió por la habitación, hasta que Sussana lo rompió para aligerar la tensión.
-Creo que prefiero subir un recostarme, porque no me siento muy bien y es mejor que te vayas Terry, mañana tienes función y deberías repasar tus líneas.
-Sueño pero quería pasar mi tarde libre contigo- dijo Terry un poco desconcertado por la actitud de la joven.
En verdad, no era el actor que le gustaba pasar la tarde con ella, pero estaba consciente de que no había prestado atención en las últimas semanas, más bien desde que salían las noticias de Andrey y cuando llego a su casa y la vio tan mal se siente culpable Además, quería pasar una tarde tranquila con ella para compensarle por su ausencia y así poder decirle que iría de gira.
-Gracias, pero mejor en la otra tarde libre que tengas salimos a pasear. ¿Te parece bien?
-Como tú quieras Sussana, con permiso señora- Terry la trato con tal indiferencia que tomo su capa, se dio la vuelta y salió por la puerta.
Las tres mujeres se quedaron ahí viendo la puerta por donde salió el joven hasta que arranco su automóvil. La madre de la niña llamo a Cony para llevarle las bolsas a la cocina. Sussana se quedó mirando la puerta y se llenó de lágrimas los ojos, mientras decía en un murmullo.
-Ni siquiera se despidió de mí.
Su madre la abrazo y le dio un beso tiernamente.
-Mejor sube a recostarte hija y descansa.
Sussana se giró y se puso en la jaula que estaba al lado de las escaleras, ya que la casa se encontraba en un lugar donde su silla de ruedas estaba junto con ella. Ella subió y entro a su recamara, luego se acercó a su recamara y estaba junto a la cama, pero con sus brazos no respondidos y resueltos de la cama. Algo extraño estaba pasando sus brazos había perdido fuerza de repente, de la misma forma que había llegado a pasar con su pierna sana que hacía que ya no podía sostenerse con las muletas.
Trato de levantarse, pero solo consiguió sofocarse hasta que perdió la conciencia, justo cuando estaba en el suelo con la mitad del cuerpo en la silla, entro su madre y al verla allí tirada como una muñeca de trapo casi inconsciente comenzó a gritar desesperada.
-¡Sussana! ¡Sussana! ¿Qué tienes mi niña? ¡Respóndeme Sussana! ¡Cony Ven! Pide una auto de la muchacha por favor
Cony subió corriendo las escaleras, al escuchar los gritos de su patrona, pensó que la joven se había caído, pero cuando entro se llevo una sorpresa que la joven Marlow se encontraba en el suelo como si estuviera muerta.
-Cony que esperas a pedir el carro.
La señora Marlow dijo lo siguiente, Cony reaccionó de inmediato y fue por el carro, no tardo ni diez minutos, mientras que la mamá de Sussana ya había logrado reanimar a su hija.
-Sussy ¿pero qué te paso?
Sussana dijo muy débilmente, era evidente que le costaba trabajo respirar. –No lo se mamá no tuve fuerza en mis brazos y mi pierna no la siento.
El cochero llego y entre él y las dos mujeres lograron subirla al auto, Sussana no entendí que pasaba, pero le dolían mucho sus brazos y ya no sentía nada de su pierna sana.
-Cony vaya a la casa del señor Grandchester y dígale que estamos en el hospital San José, que Sussy está muy mal.
Después de eso el carro arranco rápidamente y Cony se fue en sentido contrario para ir al apartamento del joven actor a avisarle el estado de salud de la ex actriz.
Terry estaba en su casa, había llegado hacia como diez minutos. Se había preparado un té y se disponía a leer un libro, cuando abrió la primera página y vio una foto de Sussana, la tomo en su mano y la arrugo, no la soportaba. El la odiaba tanto, no quería estar cerca de ella nunca más, el limite había llegado ese mismo día, cuando se reusó a ir al parque.
El no quería llevarla a pasear a otra parte, quería aprovechar esa oportunidad para estar lejos de la señora Marlow para hablar claramente de su situación, y para decir que los días en que estaba pensando en las cosas buenas y la forma de hacerlo cada uno fuera feliz. El sabía muy bien que la actriz había leído las notas del periódico y que se había dado cuenta del cambio que tenía en su actitud en cuanto se volvió a saber algo de Candy, lo notaba claramente en sus celos, hasta el punto en que estaba cerca de ella se volvió un calvario y dejo de visitarla, estaba seguro que Sussana no creía que las excusas de que tenía mucho trabajo, que era en verdad eso, que era el tiempo que tomaba su tiempo libre para buscar las notas de Candy y rememorar los buenos momentos que paso con ella.
Estaba sumido en esos pensamientos, justo cuando golpearon a la puerta y lo regresaron a la realidad, estaba dispuesto a abrir, no quería molestar, pero quien llamaba a la puerta era muy insistente, incluso hasta desesperado.
Se levanto del sofá, donde estaba sentado, pensando, le extraño que esa forma de tocar a la puerta y el molesto mucho que lo interrumpieran. Ya estaba enojado cuando se dispuso de abrir la puerta y justo cuando la vio en un arrebato de cólera al llegar a la casa de las Marlow afuera de su puerta, así que grito.
- ¿Qué hace aquí? ¿Quién la mando? Y esas no son formas de tocar mi puerta.
-La joven mucama le asto los gritos del joven hasta que se hizo atrás y cuando Terry la fulminaba con sus ojos ella tomo aire y le dijo entrecortadamente.
-Es que yo ... Yo mando ... La señorita ... no se que le pasa ... se fue al hospital ...
- ¿What? Explíquese no entiendo nada.
-La señorita está muy mal al llegar al hospital de San José.
Terry se quedo callado, estaba muy asombrado por lo que acababa de decirle, y como siempre que se sobre saltaba terminaba siendo más brusco y más violento de lo que quería.
-Pues ¿qué le paso ?, dígame ¿porque está en el hospital? Si cuando tu la dejas en su casa estaba bien, Terry le gritaba a la poor de Cony and ni cuenta se dio the la tomo por los hombros y la sacudió con brusquedad.
-Yo no sé cuando se sintió mal la señorita, pero cuando fui a pedir un carro para que la llevara al hospital, estaba inconsciente y no reaccionaba la mucama por fin rompió en llanto, tanto por el miedo como por la angustia.
Terrence la soltó y se llevo las manos a la cabeza con las que se hecho el cabello hacia a atrás, como impotente, no lo podía creer, ¿Cómo era posible que estuviera tan mal si él la había visto hacia muy poco tiempo? No estaba del todo bien como le hubiera gustado, pero no estaba como para que se desmayara. Mientras pensaba en esas cosas y en mas, se metió rápido a su departamento para tomar las lleves y su capa. No podía perder tiempo tenía que ir al hospital.
-Vaya de regreso a la casa Marlow, yo me voy enseguida al hospital y después se le mandara alguna noticia, tranquilícese- todo lo dijo serenamente, tanto que hasta a él lo sorprendió, porque en realidad estaba muy preocupado.
Cerró la puerta detrás de sí y bajo las escaleras, la mucama lo miraba, sorprendida por sus cambios de actitud, pero no dijo nada, obedeció lo que le dijo y se fue detrás de él, Terry subió a su auto y ella tomo un carruaje que partieron en sentidos contrarios.
- ¿Pero que tiene doctor? dígame por favor ¿se va a recuperar? ¿Por qué se puso tan mal de repente? Ella ya había presentado mejoresías se estaba recuperando.
La Madre de Sussana, estaba al borde de una crisis, cuando llegaron Sussana había sido retenida en cuidados intensivos, después de eso, la chica había sufrido otra crisis y su temperatura subió al máximo y su presión bajo tanto que volvió a quedar inconsciente por unos minutos. . Estaba tan mal que decidieron sedarla para que pudieran conservar las pocas energías que quedaban, mientras los médicos cumplían con su trabajo y la práctica los exámenes necesarios para el dictaminar el diagnóstico.
-Todavía no puede decirse que la causa de esta crisis, el hecho de que puede tener varias pruebas más, solo al menos se puede dañar con el mal que tiene, pero al menos se puede perder en un momento en que se puede pasar a una habitación donde se puede verla .
-Por favor salve a mi niña se lo suplico.
-Tranquilícese esta fuera de peligro.
Al escuchar esto, la mujer se dejo caer en una silla y comenzó a llorar, entre sus manos apretadas un rosario, con el que había estado pidiéndole a Dios que Sussana se recobrara y no tuviera nada grave. En ese momento, el actor joven, se miró por el miedo, pero también traté de hablar con la madre de la enferma.
- ¿Cómo se encuentra Sussy? Y puede explicarme que paso, cuando las deje ella estaba bien.
-Usted- grito la mujer quiso saber que a Terry -todo es culpa suya, ella estaba triste por la discusión que tuvimos, si le pasa algo a Sussy es su culpa, siempre ha tenido la culpa de todo lo que pasa y ni siquiera ha sabido hacerla feliz.
Terry estaba furioso, tenía un tiempo regresado en el tiempo y una vez mas era recriminado por las desgracias que Sussana causaba en su vida y en la de él.
Candice había estado en el hogar de Pony por dos semanas, se había distraído mucho y estaba muy contento de estar lejos de todo el ajetreo de la alta sociedad. Ese mismo día había recibido una carta de Annie, donde decía que iría a la casa el fin de semana, así que la invadía un estado de ansiedad, que no alcanzó una bien disimulada.
Se encontraron guardando unas pocas cosas en su recamara, cuando decidió leer la revista que había comparado en la semana, no venían muchas notas de Terry, de hecho era la primera vez que estaba en el hogar de Pony que hablaba de él. Candy posó los ojos en una titular y los abrió con gran sorpresa por lo que estaba allí.
"EL GRAN ACTOR TERRENCE GRANDCHESTER, PARECE QU NO ESTA COMPROMETIDO"
Candy comenzó a leer una pequeña nota, que a decir verdad era muy insidiosa, como ese tipo de periodistas que la atacaron con preguntas imprudentes en la rueda de prensa de la presentación de Albert.
Candy termino de leer el último párrafo en voz alta -…y ahora todo el mundo se pregunta si el joven y exitoso actor realmente está comprometido con la ex actriz Sussana Marlow, porque no es mentira que la pareja no se ha visto en público desde hace meses y que al joven en una ocasión se dejo ver con una joven muy bella que no era su prometida en un prestigioso restaurante, ni que hablar de lo que pasa, estaremos muy pendientes de lo que pasa en la vida del famoso actor que interpreta actualmente Hamlet.
La pecosa tenía los ojos como platos y llenos de lágrimas, eso no podía ser -¿Qué acaso me olvidaba Terry? - Los celos se apoderaban de ella como un veneno que invadía todo su cuerpo, decido, la revista y el guardado en un cajón , después de eso se metió en la cama tratando de dormir.
Pero era inútil no podía conciliar el sueño, no podía sacarse la cabeza que Terry ya tenía otra novia y no era ni Sussana y mucho menos ella. - ¿Por qué no me buscate a mí, Terry? - luego de preguntarse eso, soltó el llanto y pasó parte de la noche, hasta quedarse dormida.
Mientras tanto, en Nueva York hay un joven de ojos azules que no puede dejar de pensar en ella y que pregunta qué pasará esa noche sin mataría la ilusión que había formado en su corazón de volver a estar con ella.
Al día siguiente una joven morena muy guapa, iba caminando rumbo al hogar de Pony, se veía muy elegante con el vestido rosa claro que llevaba. Saludo a los niños que pasaban a su lado felices de volver a verla y también al cartero del señor Whitman.
-Buenos días señor Whitman.
-Buenos días Annie, sin duda alguna ya eres una dama.
La ojiazul se ruborizo y le contesto tímidamente -eso espero, ser un día toda una dama, bueno lo dejo iré a saludar a la señorita Pony ya la Hermana María.
-Cuídate mucho Annie.
Cada uno bajo con su camino. Annie llego hasta la cerca y justo en ese momento la puerta se abrió y la joven Briteré puedo ver una chica rubia que traía un vestido azul cielo que, aunque era modos a la hora de lucir muy hermosa.
Candy se puso muy contenta al verla, así que comenzó a gritar -¡Annie !, ¡Ya llego Annie! -
Las dos corrieron para encontrarse y se abrazaron como cuando eran pequeñas. Después de que se soltó, se quedó viendo y Annie le preguntó.
- ¿Cómo tiene estado? Ya veo que están sentando bien las vacaciones.
-muy bien gracias, bueno un poco ocupado con los chicos, pero tranquila- Candy le sonrió, pero Annie reconoció tristeza en su rostro.
-me alegro mucho por ti hace falta descansar-no quiso nada, prefirió esperar.
-Hay pero que distraída, pasa y saluda a la Hermana María ya la Señorita Pony que todavía no saben que estas aquí, Candy la siguió por la puerta y que sigue preguntándole - ¿Cómo va todo en Chicago?
Annie paso a saludar a las dos encargadas del hogar ya los niños, después de que los niños fueron a jugar al patio, se quedaron en el despacho de la señorita Pony para tomar el té y seguir platicando trivialidades y contándole como iba la construcción del centro cultural y el centro de salud que muy pronto dirigeían cada una.
Después de poner al tanto a la señorita Pony ya la hermana María, las chicas decidieron ir a dar un paseo a la colina de Pony y visitar al padre árbol. Ya ahí, Candy se recostó con los brazos en su cabeza como lo hacía cuando iban a San Pablo y Annie se sentó como una dama junto a ella.
La morena al verla sonrió y comento. -No cambias Candy, me recuerda a cuando estoy en el colegio y las hermanas te retaban por acostarte así.
Candy rio, saco la lengua y el guiño el ojo, mientras le contestaba. -Sí, creo que tienes razón, pero es tan cómodo estar acostado así, deberías hacerlo algún día Annie la morena también se fue por el comentario y siguió con la conversación
-Tal vez algún día lo intente, ¿por qué no? -Annie soltó un largo suspiro
-Esos días fueron maravillosos, después de todos los problemas que tuve me gustaron mucho y los disfruto- Candy con un tono más serio.
También me ha gustado mucho y me alegra que Archie descubriera la verdad de mi pasado, que fue lo mejor que me pudo pasar, Annie lo dijo con la vista perdida en el horizonte.
- Me alegro de que pasara, así volvemos a ser amigas - Candy la volteo a ver con una tierna sonrisa y después de un breve silencio, continúo. - ¿Y cómo esta Archie? ¿No se siente solo en la mansión?
-Sí, se sintió un poco solo, mas porque la mansión es muy grande, te manda recuerdos y me dijo que no te preocupes por él, que mejores disfruta de tus vacaciones.
-Hay Archie, siempre que no tiene nada, pero solo por esta ocasión, tomare la palabra y me quedare un tiempo más aquí.
-Cuando llegue la nota triste ¿Qué tenias?
-Nada- la mirada de Candy se entristeció y su sonrisa se desvaneció.
- ¿Estás segura? - insistió la ojiazul
-Bueno, si tenía algo, ¿por qué no miras esto? -la rubia le extendió el recorte que la traía en el bolsito del delantal.
Annie lo tomo y se puso a leer rápidamente, su mirada pasó de la sorpresa al enojo, después termino moviendo a los labios mientras leía "el restaurante del prestigioso hotel Royal". Alzo la mirada y se topo con la mirada verde de Candy, que no había dejado de observarla mientras leía.
-No puedes creer esto es una tontería.
-Pero y si es cierto, ¿por qué no me busco? Yo me sacrifico por Susana y el simple la abandona y la deja por otra. ¿Qué signifique tan poca cosa para él?
Annie estaba asombrada, no sabía que a Candy le iba a molestar tanto ese artículo y menos saber que Terry salía con otra chica, la joven Briter sabía que no era cierto porque la salía en el artículo no era otra cosa que ella, como lo había enterado la prensa que Terry y ella comieron juntos cuando era una Nueva York, se quedaría en el misterio, pero sin duda la era hablaban era ella y otro problema era que dirían sus padres si se enteraban. En ese momento quito de su mente esa idea porque vio un caramelo muy triste, así que decidió contarle lo que paso cuando fue a la gran manzana.
-Candy- dijo la joven pausadamente- la verdad es que la chica que mencionan ahí soy yo.
La mirada de la pecosa era de sorpresa, no sabía qué decir, así que dejo que Annie continuara.
-Cuando estuve con mis padres en Nueva York, por casualidad nos estábamos registrando en ese hotel y al parecer el casualmente nos fuimos a cenar ahí, me parece que con la gran actriz Eleonor Baker, seguro que la conoces por su trabajo y dijo Annie ajena a la verdad- a mi me parece verlo y al día siguiente la recepcionista me dio una nota que me dejó para mí para invitarme a comer y que pudiéramos platicar un rato.
-Esto es increíble, y como esta Annie, yo pienso mucho en él y supongo que imaginaras porque ... no lo he podido olvidar ... y la verdad es que ... Yo…. Todavía lo amo - acepto Candy en un susurro.
Después de la confesión de Candy, que no se sorprendió en lo absoluto, que la niña se casó con ella y que nunca lo hizo.
-Así que quiere que Susana se haga independiente, porque sabe que no acepta, si deja a Sussana, así como también que eso no le parece bien ya que lo ayudo en su momento, pero el dulce y yo pido que por favor estés feliz mientras arreglas tus problemas.
-No sé qué pensar, no creo que un día hay que estar juntos, han pasado tantas cosas y además hay otras que nos separan.
-No digas eso, no hay nada nuevo, solo no hay esperanzas, porque sabes que es bueno y eso es lo más importante.
-Bueno lo tendré en cuenta-la rubia no sabía qué pensar, quería pensar que era cierto y que Terry quería volver a estar junto a ella como si estuviera en Londres, pero no fue más que otra enfermedad, porque pensaba que su corazón ya no lo soportaría
Se quedaron calladas mientras que el resto se iluminó con la cara de diferentes tonalidades naranjadas, curiosamente las pecas de Candy parecían danzar en su nariz.
Después de un rato Annie se levanto y sacudió su falda, a la que se le había pegado las hojas del padre árbol.
-Creo que ya es hora de regresar al hogar o merendaran sin nostras.
- Si tienes razón- Candy se levanto y también se sacudió, comenzó a caminar cuando Candy se detuvo y vio Annie para decirle -Muchas gracias por regresarme a la ilusión.
Annie sonrió y se abrazó a su amiga, cuando la soltó, dijo nada, y discúlpame por no decir antes, es que no queremos verte triste otra vez.
Después de eso se fueron corriendo, tomadas de la mano, como cuando eran pequeñas y querían ver quién llegaba primero al hogar.
