UN SOLO CORAZON
Por: Mimie Grandchester
Secuela i – "LA SENSUAL ELISA"
Parecía que todas las chicas de la noche habían decidido acatar el último grito de la moda y cual mas era que combinar el color de los ojos con el de sus vestidos. Y de la misma forma que Candice W. Andrey iba vestida de color verde esmeralda como sus lindos ojos y como también Anne Briter que su atuendo era del mismo color azul que sus tiernos ojos; Elisa Legan no era la excepción de la noche.
La heredera Legan, traía un vestido strapless, muy novedoso para la época, tenía pocas semanas de haber salido a la venta en Francia y era algo escandaloso para las damas de Estados Unidos, que nunca habían visto algo así, era de un color rojo cereza que combinaba a la perfección con el color de sus ojos café miel y con su cabello pelirrojo, tanto el vestido como el cabello hacían ver sus ojos encendidos como el fuego.
El vestido venia decorado con pequeños bordes dorados, al igual que la cinta del corset que era de un color dorado oscuro y la hacía resaltar su exuberante figura, los accesorios eran a juego y había decorado su cabellera con una delicada coronita de oro que la hacía ver extremadamente sensual, en vez de una doncella encantadora y delicada. Su escote llamaba tanto la atención que por donde pasaba todos los caballeros, casados o solteros, jóvenes o viejos e incluso los meseros le pedían bailar una pieza con ella.
- ¿Esa es Elisa Legan? - comentaba alguna joven con envidia que se encontraba entre la multitud
-Pero que forma de llamar la atención tiene la joven Legan, con ese vestido tan descubierto, no es digno de una dama- decía de vez en cuando alguna dama mayor.
Mientras que las pláticas de los jóvenes eran más directas y tenían mucho más significado que las de las mujeres vánales de la velada y entre el tintineo de las copas se escuchaba decir:
-Se ve muy bien la heredera Legan, pero que lastima que tenga que vestirse así para llamar la atención. En cambio, la señorita Andrey se ve igual de guapa y encantadora, pero sin ninguna duda una distinguida dama. Que pena lo de la señorita Legan con ese atuendo cualquiera diría que es una dama de moral dudosa.
A Elisa no le importaba que estuvieran diciendo de ella, lo único que le importaba era que se hablara de ella, quería opacar a Candy, esta noche por fin ella seria la estrella y por supuesta la más solicitada para bailar. Por primera vez la pecosa no la eclipsaría y ella seria la chica más popular entre los hombres esa noche.
La noche era perfecta después de la presentación se abrió el baile, con el jefe de la familia y su encantadora hija, después se unieron el resto de los parientes, Annie y Archie era la pareja más admirada de la noche por lo lindos que se veían juntos. A pesar de traer un atuendo tan llamativo Elisa no obtuvo la atención del más guapo de todos los invitados, Cristopher Carter, hijo de uno de los más acaudalados empresarios y según todas las chicas un caballero en toda la expresión, el joven no dudo en ir a invitar a Candy a bailar un hermoso vals. Esto no paso desapercibido por la joven pelirroja, y llena de celos se dispuso a robarle la pareja de baile a Candy.
El chico muy apuesto, era tan alto como Albert, con una expresión apasionada sumamente irresistible, su cabello castaño claro y rizado, le enmarcaba el rostro blanco tan distinguido, sus ojos color miel hacían de él todo un príncipe sacado de algún cuento de hadas y para contemplar tan bella visión iba vestido con un frac negro que le daban un toque de elegancia único.
-Ese chico será para mi esta noche- pensó Elisa con una sonrisa picara.
Después de que Cristopher dejo a la heredera Andrey con su primo, se dispuso a beber un trago en la mesa donde estaban las bebidas, y justo ahí, llego una chica de atuendo muy llamativo además de atrevido, ella como era lógico comenzó a coquetearle, y a insinuarle que bailara con ella. Tanta fue si insistencia que por fin la invito a bailar creyendo que así se libraría de ella al terminar la canción.
Era un vals más alegre y no ameritaba que la jovencita se le acercara tanto al cuerpo, eso le pareció un poco fastidioso así que decidió pararlo con una plática vacía de la que se veía capaz de sostener una señorita como ella.
-Discúlpeme mi lady, pero no cree que estamos dando un espectáculo, digo no me molestaría en absoluto si aunque sea supiera su nombre. - lo dijo en un tono muy frio.
- ¡ah! Disculpe mi atrevimiento señor, soy Elisa Legan Andrey, creo que así ya estamos entrando en confianza no le parece.- dijo ella coquetamente, había dicho que también era una Andrey para lograr mayor impacto.
-Perdóneme señorita Andrey no sabía que usted también era miembro del clan, espero acepte mis disculpas y quiera beber un poco de ponche conmigo.
-Sera todo un honor, pero no me ha dicho su nombre.
-Soy Cristopher Carter y será todo un honor acompañarla en esta hermosa velada.
Después de eso fueron a la mesa donde sirvió dos bebidas para ella y para él, pasaron del ponche á la champagne, y vieron desfilar copa tras copa, mientras Elisa cada vez se reía mas fuerte y sus mejillas se ruborizaban, un rato después el alcohol hizo sus efectos, con la escusa de que la veía un poco mareada le propuso salir a tomar el fresco, estaban en uno de los balcones de la mansión, ella estaba exultante de alegría y de triunfo, le había quitado uno de sus pretendientes a Candice y sentía tanta euforia que de un momento a otro se acercó a Cristopher y le dio un largo beso. El se sorprendió, pero en cuanto se recupero de la sorpresa tomo a Elisa por la cintura y le devolvió el beso con todo el deseo que sentía.
Estuvieron un rato en el balcón donde se besaron apasionadamente hasta que a él se le ocurrió que ahí los podían interrumpir y al parecer la joven no solo quería ser besada, en el estado que se encontraba, el tomo de la mano y salieron a los jardines a dar un paseo.
Salieron sin que los vieran y cuando ya estaban bastante alejados, él, la rodeo con sus brazos por la cintura mientras caminaban sumamente juntos. Después se adentrarse un poco en el bosque el comenzó a darle besos en el cuello y los hombros, Elisa que nunca había sentido algo igual no se percato de que se estaba excitando, Cristopher sin embargo estaba disfrutando mucho como la chica estaba perdiendo el control y se dejaba llevar por la pasión.
-Después de todo creo que Elisa es una gran mujer y mucho más fácil que la señorita Andrey, aunque no allá podido abordar a Candy no me fui con las manos vacías- pensaba Cristopher mientras le daba besos más apasionados a Elisa y comenzaba a recorrer su cuerpo con una mirada cargada de perversidad.
Mientras caminaban alejándose más de la mansión, el iba deleitándose con el escote de la chica, sus senos se movían de una forma llamativa a tal punto que ya no pudo contenerse más y la recargo sobre un árbol, le acaricio su rostro para volver a besarla, la beso con tanta pasión que la chica se dejo llevar a lo máximo tanto que no se percató que él le bajaba la mano hasta agarrar de lleno uno de sus senos. Aunque fue sobre la ropa ella se sorprendió, había sentido algo nuevo que la intimidaba, pero a la vez le gustaba, así que no contuvo un impulso y lo aparto un poco de ella.
-Lo siento mucho no quería propasarme con usted señorita, fue solo un impulso, discúlpeme - dijo Cristopher, en su rostro se veía claramente la sorpresa, aunque en su mirada seguía viéndose la perversión y la lujuria que sentía por el cuerpo de la pelirroja.
-No se preocupe- dijo Elisa con un poco de nervios –continúe, esto es realmente divertido, que tal si nos metemos ahí para estar mas cómodos- dijo señalando el establo que estaba detrás de la pareja.
Le sonrió de manera coqueta invitándolo a continuar con las caricias, él la abrazo por destras para sentirla más cerca, mientras ella echaba su cuello para atrás y le susurraba al oído – en la penumbra podría dejarte hacer eso y más.
El la cargo entre sus brazos y fue directo al lugar que ella le había indicado, abrió con una asombrosa agilidad la puerta, encendió una lámpara de aceite que estaba colgada en una de las paredes y no tardo nada en comenzar a besarla otra vez y a tocara sobre el vestido, así siguieron subiendo de tono las caricias, la chica se excitaba cada vez más, sumado a los efectos del alcohol, cada rose hacía que se estremeciera entre sus brazos.
Hubo un momento donde el pecho de Elisa subía y bajaba rápida y entrecortadamente alcanzo a decirle. – ¡hazme tuya aquí mismo! ¡No te detengas!
El no lo pensó comenzó a desabrocharle la cinta del corset, hasta que quedaron expuestos sus dos redondos senos y mientras contemplaba la escena pensaba –Así es justo como quería tenerte mi querida Elisa, tan ardiente que no me impedirás hacerte mía las veces que quiera-
Se abalanzo sobre los ardientes pechos de la joven que ya estaba a tal grado de excitación que parecía que estaban decorados con una cereza en la punta, los mordía y besaba con locura mientras ella lo tomaba por el cabello y disfrutaba esas nuevas experiencias, mientras se dejaba llevar por las fantasías y las sensaciones pensaba. –Como pude esperar tanto tiempo en hacerme una mujer de verdad, seguro después de esto se dará cuenta que es el hombre de mi vida y todo lo que soñé lo tendré antes que esa maldita huérfana- después de eso interrumpió sus pensamientos, porque el joven Carter le había metido la mano por debajo de la falda y la había tocado, haciendo que ella soltara un gemido que no revelaba otra cosa si no el pequeño orgasmo que había sentido al ser tocada por primera vez.
Él le quito la falda rápidamente y enseguida siguió con sus interiores, se detuvo unos segundos viéndola en esa exquisita posición, admirándola como si hubiera ganado un preciado tesoro.
Elisa no aguantaba más el momento y le dijo en un susurro que contenía su respiración –por favor se gentil es mi primera vez-
El se emociono mas a causa de la revelación que le había hecho la joven Legan, así que decidió ignorar la petición de la chica, es mas eso lo excitaba tanto que solo deseaba sentirse dentro de ella, se acomodo sobre ella olvidando ya cualquier caricia y de un solo impulso la desvirgo. Elisa grito tan fuerte que sintió que su garganta se le desgarraba, pero eso a Cristopher no le importo solo quería saciar sus instintos hasta que por fin pudo sentirse libre de tanta lujuria. Después de eso se quedaron ahí ella tenía un poco de miedo, pero pensó que así era siempre la primera vez, el después de descansar un rato volvió a hacerla suya pero ahora sin ningún preámbulo amoroso solo se sirvió de ella como un animal en celo, así pasaron casi toda la noche, hasta que se quedo dormida.
Despertó con el alba y al mirar alrededor se dio cuenta que el joven Carter no estaba por ningún lado del establo, se levantó, al ponerse de pie se dio cuenta que estaba muy adolorida de su zona intima, comenzó a vestirse lentamente y lo que pensó le dio pánico, tenía un mal presentimiento además de una terrible resaca.
Ya vestida y levantada, vio la paja donde había estado recostada y percibió un leve color rojizo que indicaba claramente donde había dejado de ser doncella, la esparció para que no se diera cuenta nadie que había un rastro de sangre en el lugar, después de ver que no había rastros que la delataran, regreso a su casa, subió a su recamara rápidamente se baño y se cambio. Enseguida fue a buscar a Cristopher.
En cuanto llego a la mansión Carter, pido a una de las mucamas hablar con el joven, la hicieron pasar al despacho y el entro con una bata de terciopelo color negro, tenía una sonrisa picara en el rostro y en vez de saludarla le dijo.
- ¿Tan pronto quieres más preciosa? Veo que eres insaciable, aunque no te culpo se que soy el mejor- se acerco y le acaricio el rostro con lujuria.
- ¿Cómo te atreves a decirme eso? - le dijo volteando la cara para que dejara de tocarla- ¿Dime porque me dejaste ahí como a una mujerzuela? Creí que tu y yo íbamos a comenzar una relación formal- lo dijo casi gritando por la molestia que sentía.
-Mi querida Elisa, yo solo me quería divertir, tú fuiste la que se me regalo- la volvió a girar para que lo viera y e dio un pequeño beso en los labios- pero para que no te sientas triste si quieres lo hacemos hoy también y te daré el lujo de que sea en una cama, para que no seas solo una mujerzuela de establo- lo dijo en un tono de burla y la sonrisa se le dibujo en el rostro.
-Te armare un escándalo, si no te casas conmigo me oyes- lo amenazo la pelirroja intentando sacar su cara de la mano de él.
-Para tu información yo ya estoy comprometido- se lo dijo mas serio y con un tono impactante, Elisa se sorprendió, el regreso a su tono burlón –y no podrás hacer tal cosa lindura, todos los invitados vieron como te me lanzaste y como me coqueteabas, pero mira no le veas el lado malo, si quieres puedes ser mi amante,- le dijo esto mientras la acercaba mucho a él y la acariciaba una nalga- tienes un cuerpo exquisito- ahora le apretaba con ambas manos el trasero, mientras ella intentaba zafarse y lo veía con repulsión- y no me molestaría disfrutar de vez en cuando.
-Eres un desgraciado mal nacido- Elisa uso todas sus fuerzas para soltarse de su incesante manoseo y comenzó a golpearlo- y no quiero que me vuelvas a tocar jamás, no hare un escándalo para no perjudicar mi buen nombre, pero me vengare te lo aseguro.
-No creo que quieras hacerlo, si quieres mi silencio no te meterás conmigo, bueno pero si quieres volver a disfrutar lo que ayer te hice sentir búscame y te hare el favor con gusto- le dio un beso en la mejilla y le toco un seno, se dio la vuelta y dijo con tono enérgico- Emily la "señora" ya se va.- hizo énfasis en la palabra señora.
En ese momento llego una empleada para escoltar a Elisa, esta al escuchar la palabra señora hizo una mueca de disgusto.
-Señorita por favor- dijo con tono imperioso.
-Señora, porque fuiste mi mujer anoche y lo serás cada vez que se me plazca un rato de diversión, si quieres mi silencio y si no quieres que tu familia se entere de la mujerzuela en la que te convertiste- después de eso no pudo contener la risa.
Después de eso la mucama la acompaño hasta la puerta y cerraron enseguida. Ella volteo a ver la puerta de caoba que estaba muy adornada y dijo en un susurro amenazador.
-Nunca nadie volverá a humillarme así, si los hombres me desean tengo que sacar provecho de todos ellos.
Dio media vuelta y se marcho, sintiéndose usada, llena de amargura y odio. De lo único que estaba segura era que una nueva mujer había salido de esa nueva Elisa que había dejado ayer en el establo de los Andrey.
