UN SOLO CORAZON
Por: Mimie Grandchester
CAPITULO 7 – "¡ADIOS SUSANA!"
Annie se había marchado del hogar de Ponny al día siguiente, se fue muy feliz de dejar a su amiga más tranquila y con renovada esperanza, pensando que tal vez algún día no muy lejano se podrían reunir esas dos personas que se amaban tanto y que se merecían toda la felicidad del mundo.
Mientras iba de regreso a Chicago, en el tren Annie se dispuso a escribirle una carta a Terry contándole todo lo que sucedió con Candy y en cuanto llegara a su destino la mandaría a Nueva York.
¡Hola Terrence!
¿Cómo has estado? Aquí en Chicago todo marcha de maravilla. El otro día fui a visitar a Candy que se encuentra tomando unas vacaciones en el Hogar de Ponny.
Le comenté que nos vimos, se lo dije porque salió un articulo tuyo en una de esas revistas de espectáculos, en la nota decían que no estás saliendo con Susana, si no con otra chica y por casualidad describen el lugar donde comimos cuando estuve en N.Y., así que, para tranquilizarla, le conté que te vi y lo que hablamos. Me parecía que se puso contenta por todo lo que le dije.
También creo que deberías escribirle para que empiecen a retomar su amistad con ella, en lo que arreglas las cosas con Susana Marlow.
Me despido con esto y espero tu respuesta… Annie Briter.
Pasaron las horas, hasta que Annie llego a la estación del tren donde estaría Archie esperándola. Cuando la vio bajar, la reconoció de inmediato llevaba puesto un vestido azul cielo con cuadritos blancos y hacia juego con su sombrero y su bolso, se veía muy linda.
El joven Cornwell se abrió paso entre las personas y llego hasta donde estaba ella justo a tiempo para ayudarla a bajar del tren.
-Annie que gusto me da verte- Archie la abrazo y le dijo al oído- te extrañe tanto mi princesa.
Annie lo sujeto del cuello y le devolvió el abrazo con más fuerza mientras le respondía – yo también te extrañe mucho Archie.
Se separaron del abrazo y comenzaron a caminar él le tomo de la mano, uno de los hombres de la estación llevaba el equipaje de la morena, así que se dirigieron hacia el auto de los Briter que los esperaba.
Los jóvenes subieron al auto, el chofer acomodo el equipaje, después de que ya estaban listos para partir, este mismo les pregunto que a donde se dirigía.
- ¿A dónde vamos señor Cornwell y señorita Briter?
-A casa de los Briter, por favor- contesto el joven educadamente.
Pero en ese momento Annie dijo un poco sobresaltada. –No prefiero ir a tomar algo, después iremos a mi casa ¿está bien? -.
-Pero Annie, ¿no quieres ir…? - dijo el castaño un poco confuso.
-No, tengo que decirte algo importante y prefiero que sea lo antes posible-dijo muy segura de sí misma.
El chico la miro intriga, así que al verla tan decidida cambio la orden que le había dado al chofer.
-Bueno llévenos al café árabe que está cerca de la universidad y después avise en casa de Annie que no tardaremos y que yo después la llevare.
-Muy bien señor Cornwell, como usted diga- dijo complaciente el chofer.
Los llevo hasta el café, bajaron del auto y entraron al local, era un lugar muy excéntrico lleno de cojines y biombos, decorado con unos colores muy cálidos, además de pequeños cascabeles colgados aquí y allá. Y se oía un tipo de música oriental. Pero a pesar de lo extraño del lugar era muy tranquilo y sobre todo acogedor. Después de ordenar lo que iban a beber Archie comenzó la plática.
-Y bien princesa Annie ¿de qué quieres hablar? - Archie le decía así de cariño porque pensaba que Annie era como una princesita de los cuentos de hadas, muy delicada y encantadora, y que necesitaba de un príncipe que la protegiera y cuidara.
- Espero que no te vayas a molestar- le dijo tímidamente mientras retorcía entre sus manos un pañuelo, habito que siempre hacia cuando estaba nerviosa.
Archie la vio, no entendía nada de lo que pasaba, primero su seguridad en el auto y ahora este cambio tan drástico a un manojo de nervios, así que para darle ánimos la tomo de la mano, la chica paro de mover las manos al sentir el contacto, después de eso respiro onda y dijo:
-Le conté a Candy todo lo que me dijo Terry en Nueva York- lo soltó todo en una sola inhalación y espero a ver la reacción de Archie.
El joven Cornwell no dijo nada, no sabía que decir, lo había tomado por sorpresa, no sabía si molestarse o que pensar y supuso que se le noto en el rostro porque Annie continúo explicando, para ver si tenía alguna reacción.
-Candy estaba muy triste Archie, por el artículo ese que salió la semana pasada, ya sabes cual el que molesto a mi mamá. Bueno Candy no lo leyó hasta hace unos días porque estaba muy ocupada y no había podido ir al pueblo y cuando llegue lo note enseguida y ella que siempre se guarda todo, me lo conto y me sorprendió tanto porque ella nunca dice nada así que decidí decirle la verdad de lo que paso en Nueva York.
Se quedo callada y estaba viendo porque no les traían sus órdenes para no tener que mirarlo por si se enfurecía, ya estaba esperando el regaño, pero en vez de eso Archie hablo calmada y tranquilamente.
-Me alegra que le hallas dicho todo, así ya no tendremos tantos problemas, porque me llego esto.
Archie le extendió una carta y Annie se la tomo de las manos rápidamente leyó el remitente que venía escrito en el sobre, y voltio a verlo con una mirada de sorpresa ya que dicha carta venia de Nueva York.
- ¿Y qué te dice? - pregunto Annie curiosa.
-Que viene a cerrar su gira aquí a Chicago, en un par de semanas estará aquí, quiere verla, platicar con ella y supongo que decirle que luchara por su amor.
-Hay que romántico viene como todo un caballero inglés. ¿Pero como haremos para que Candy regresa de sus vacaciones?
-Eso ya está arreglado, me parece que Albert pasara por aquí antes de continuar su viaje a Sudamérica y estoy casi seguro que querrá verla, así que sin duda en una semana Candy estará aquí y sabes que es lo mejor de todo- continuo Archie con una sonrisa. -Es que ni Elisa ni la Tía abuela están aquí porque siguen en Escocia y no podrán molestarla.
Annie estaba muy emocionada que sin pensarlo se levanto rodeo la mesa y le planto un beso a Archie que primero no lo respondía por la sorpresa ya que a la chica le daba pena besarlo en público, pero con la iniciativa de la morena Archie se dejo llevar por aquel lindo momento, tomando el control del beso y volviéndolo más apasionado.
El hospital estaba vacío, eran casi las diez de la noche y una llovizna había mojado todas las calles de Manhattan desde que Terry saliera de su apartamento y llegara hasta donde estaba Susana.
Tenía 30 minutos que la actriz había salido del área de cuidados intensivos ya se encontraba estable, lo único que les preocupaba era que su presión estaba un muy baja, pero se alegraban de que hubiera salido de la crisis.
La señora Marlow se encontraba con su hija en la habitación que le habían asignado, los doctores estaban revisándola; por esa razón Terry se encontraba afuera en una salita de estar sentado esperando que le dejaran entrar a verla, se le veía la preocupación en los ojos y sentía que había regresado en el tiempo y que una vez más él se sentía culpable por haber llevado a Susana en sus brazos después de que intentara suicidarse, sacudió la cabeza fuertemente para dejar de pensar en aquel fatídico día en que perdió aquella chica pecosa que tanto amaba, además no quería pensar en que esta nueva recaída de Susana podía interferir en los planes que había hecho con su pecosa.
Los doctores salieron de la habitación y Terry salió de sus pensamientos bruscamente, se levanto, ya que estaba muy intranquilo y le urgía tener respuestas claras y concretas.
- ¿Qué tiene doctor?, ella en la tarde se encontraba muy bien, ¿Por qué le paso eso?
-Francamente, no sabemos que tiene hay que hacer varios estudios, ya se lo había dicho señor Grandchester, ella esta muy anémica, aunque realmente no se el grado de su anemia y para eso abra que hacer estudios. Si ella no mejora su alimentación, su salud solo empeorara.
- Pero su madre me dijo que no podía mover sus brazos, que no le servían y eso no creo que sea la debilidad por la anemia.
-Puede ser por lo mismo, ya le repetí no lo puedo saber si no hay estudios de por medio, así que mandare hacerle estudios de sangre y uno del corazón, además de otros de rutina, eso de que se le baje la presión no me agrado nada.
-Muy bien veré que se haga de inmediato, todo lo que me está diciendo, para que ella mejore de su salud. Tengo una última pregunta doctor.
-Dígame- dijo amablemente el doctor.
-Cuando saldrá del hospital, es que como vera en mi trabajo tengo que salir de gira y me preocupa dejarla en el hospital, no me gustaría ausentarme mientras que ella esté aquí.
- Ella sufre de depresión, por lo de su pierna y el accidente, no creo que sea conveniente que la deje- Terry puso cara de contrariedad -pero ya que es por su trabajo y ya que se cual famoso es usted, me parece que la tendré en observación esta noche y mañana por la tarde ella puede irse a su casa, donde claro estará más cómoda
-Muchas gracias doctor y antes de que se vaya a casa dejare pagados los estudios para que se los hagan
-Muy bien, al menos usted se preocupa por su salud y no como ella- el doctor le sonrió para animarlo -Porque no entra a verla, seguro lo esta esperando- y con esto termino el doctor y se fue con la enfermera para revisar a mas pacientes que tenían pendientes, después de la emergencia.
Después de eso Terry poso la mano en la manija de la puerta, respiro profundamente y tratando de aparentar tranquilidad, mientras pensaba -al menos no esta tan mal y esos estudio nos ayudaran a que mejore lo sé, ahora lo que me preocupa es cuál será su reacción en cuanto le diga que me voy de gira mañana y que no regresare en un largo tiempo, peor aún como le diré que tal vez regrese para terminar con esta farsa… ¡piensa Terry, piensa!
-Mi niña esta lista la cena, creo que deberías entrar, está muy fresco aquí afuera-. Dijo maternalmente la señorita Pony
-Voy en un minuto señorita Pony- dijo Candy con una sonrisa, tratando de ocultar su tristeza.
-Muy bien pero no te tardes que se enfría- después de eso la directora del hogar se metió a la pequeña casa. La dejo porque sabía que quería estar a solas para pensar en el amor de su vida
Candy se quedo en el patio recargada en la cerca y con la mirada perdida en el cielo estrellado, ella deseaba que lo que había dicho Annie fuera verdad y que Terry la siguiera amando tanto como ella lo amaba a él y con la última esperanza que le quedaba en el corazón deseaba que algún día pudieran estar juntos.
Dentro de la cocina ya estaba puesta la mesa y la Hermana María le cuestionaba a la Señorita Pony porque Candy no había vuelto con ella.
- ¿Hermana, porque no la deja que ordene sus ideas? Estoy segura de que en un momento vendrá.
-Bueno solo espero que la cena no se le enfrié, y que no tarde tanto, con todo el trabajo que tuvimos hoy en el hogar no tuve tiempo de revisar el correo y acabo de ver que tiene tres cartas nuevas, o al menos son dos y un telegrama, solo espero que no sea urgente, pero que tontería estoy diciendo si es un telegrama es obvio que es urgente- después de eso tomo los sobres y los coloco junto al plato de Candy, donde se veía que humeaba una deliciosa sopa de cebolla.
-No se preocupe hermana María, ella vendrá en cualquier momento.
Cinco minutos después la pecosa entro a la cocina, ya lista para cenar.
-Ya vine Hermana María- dijo la rubia mucho más serena.
-Ya ve se lo dije Hermana, ella no tardaría mucho- dijo la señorita Pony alegremente.
En eso Candy vuelve de lavarse las manos y ve los sobres que están junto a su plato, los toma y pregunta.
- ¿Estos sobres son para mi?
-Si Candy, pero será mejor que comas y después los leas- replico con un tono serio la monja.
En ese momento Candy no contesto nada, estaba revisando la correspondencia justo cuando sus hermosos ojos verdes, vieron el último sobre que venía desde Nueva York y si no estaba viendo mal el remitente era Terry.
Candy palideció al ver la letra, de un salto se levanto, seguía sin creer lo que veía, así que dijo con un susurro que apenas si alcanzaron a escuchar las hermanas.
-Disculpen no tengo hambre.
-Pero Candy… ¿qué es lo que te pasa?
La chica a no contesto, había salido corriendo hacia su habitación con las cartas en sus manos.
Llego a su recamara y se sentó en la cama, puso las cartas junto a ella procurando que la de Terry quedara abajo, porque no quería verla, tenía mucho miedo. Se quedo sentada y pensó que quería escuchar unas palabras reconfortantes como las que Albert siempre le decía en eso pensó que el rubio le había escrito y decidió leer primero esa cara.
¡Querida Candy!
¿Qué tal tus vacaciones en el hogar de Pony? Espero que no estés trabajando demasiado, y si divirtiéndote mucho. Yo estoy muy bien, aunque aquí en Montreal ya se esta sintiendo el otoño.
George pesco un resfriado, ojalá estuvieras aquí para cuidarlo… creo que no soy tan buen enfermero como tú. Aun así, va mejorando en verdad y el dice que no lo he hecho tan mal.
Vamos a pasar por Chicago antes de continuar nuestro viaje hacia el sur, espero que pueda verte, solo estaré tres días de la siguiente semana, así que espero verte en Chicago.
Un abrazo y cuídate mucho pequeña…. W. Albert Andrey.
P.D. Te tengo varios presentes que espero te gusten.
Candy despego los ojos de la carta, estaba muy contenta y solo alcanzo a decir con un grito.
-Albert, viene que alegría… a ver qué me dice Archie- después de eso tomo el telegrama de Archie para leer las indicaciones.
¡Querida Candy!
Albert regresa el próximo domingo por la noche, supongo que querrás verlo, mañana mandare un carro para que vaya por ti, así que podrás llegar mañana mismo y estarás lista para recibirlo.
El carro pasara por ti a las 10:30 am y ya que yo no podre ir porque tengo clases el sábado por la mañana… Annie dijo que ella iría.
Nos vemos pronto Gatita… Archibald Cornwell.
- ¡Oh Archie! Para que haces venir a Annie, si se acaba de marchar- Candy suspira- ni modo será como ellos digan, porque ya es muy tarde para mandar un telegrama.
Después de eso guardo las cartas se dejo caer en la cama y sintió un sobre bajo su cabeza, era la carta de Terry. La tomo entre sus manos.
- ¡Terry!, ¿Para qué me abras escrito? Todavía puedo sentir la calidez de tu mano tocando el papel y hasta percibo tu fragancia… ¿Terry para que me escribiste?
Terry iba en el tren que lo llevaría a Boston, en unos días más y estaría en camino a Chicago la ciudad donde estaba su pecosa. Mientras viajaba iba pensando en lo que había pasado con Susanna el último día que la vio en el hospital. (Flash Back)
-Me da gusto que ya te sientas bien y que no haya sido nada grave, me diste un buen susto Susy- dijo Terry.
-Muchas gracias por preocuparte por mí- dijo Susanna con tono sumiso.
-Para que le agradeces hija, si es su culpa que estemos aquí. Si no te hubiera alterado, nunca te hubiera pasado esto- reclamo la señora Marlow, era obvio que llevaba rato queriendo decir eso.
Susanna, tratando de ser conciliadora y mas porque le daba miedo que Terry se marchara si se enojaba, le pido a su madre que si le llevaba un té caliente.
-Pero Susanna, bueno está bien solo es porque quiero lo mejor para ti- dijo la madre y salió de la habitación, pero antes le lanzo una mirada asesina a Terry. Después de que la mujer los dejara solos, Terry pudo hablar libremente con la exactriz.
-Susy, en verdad me da gusto que no tengas nada grave y que ya salieras de peligro.
-Gracias Terry yo sabía que ibas a estar pendiente de mi salud y de mi por supuesto.
- Bueno pues ese es mi deber.
Ella solo lo miraba, y paso de una mirada llena de amor a una de tristeza, no le gustaba que Terry la viera como un deber, ya no sabía que podía hacer para que el la viera con un poco de cariño, pero se daba cuanta que para el ella solo era una carga. Agacho la mirada y no contesto nada, Terry al ver esto prosiguió.
-Susy, tengo que decirte algo importante, y no quiero que me malinterpretes, tengo que salir de gira y no me gusta tener que dejarte aquí en el hospital, cerrare la gira en otra ciudad, bueno ya sabes cómo es todo esto. Y siendo el protagonista tengo que ir.
-Llévame contigo Terry.
-No puedo esta muy delicada para viajar, prefiero que te quedes aquí y que te recuperes.
-Pero no me dejaras ¿verdad? - Susanna tenía un mal presentimiento.
-No Susy. Yo volveré y definiremos nuestra situación, te lo prometo.
- ¿Pero de que hablas? ¿Cual situación? Eso es claro tú y yo estamos comprometidos y pronto nos vamos a casar.
-Ya hablaremos también de eso cuando vuelva, y bueno tu encárgate de estar bien y de recuperarte, y tengo que irme, mañana sale el tren muy temprano, asi que nos despedimos aquí.
El se acerco a ella le beso la frente bruscamente y se dio la vuelta.
-Pero Terry no me has dicho a que ciudades vas y por cuánto tiempo.
El se detuvo, tenía la puerta entreabierta, giro a ver a Susanna por última vez, y le dijo.
-no te preocupes por mí, solo piensa en tu salud.
- No digas eso Terry
- ¡Adiós Susanna!
Terry abrió la puerta y se coló un viento helado en la habitación, que hizo que el corazón de Susanna se congelara oprimiéndole el pecho, haciéndola llorar por el inmenso vacío que sentía.
