UN SOLO CORAZON
Por: Mimie Grandchester
CAPITULO 10– "SORPRESA PARA CANDY"
Estaban en la estación, Candy se había empeñado en ir a buscar a Albert y había dejado a Annie a cargo de la organización de la cena que sería al día siguiente. Archie y ella estaban en una banca esperando a que llegara el tren.
-Hace mucho frio- dijo Candy mientras se abrazaba a ella misma.
-Deberías volver al auto, ahí estarás más cómoda- dijo Archie que voltio a ver como temblaba – no sé por qué no trajiste un abrigo si ya está comenzando el otoño y ya no hace calor.
-Sí, pero tampoco hace frio
-Hay Candy eres tan terca- lo dijo el castaño con resignación.
Justo en ese momento llego Max el mayordomo de los Andrey que había ido a buscar información acerca del tren.
-Disculpe Señor Archie y Señorita Candy, me han dicho que el tren llegara en pocos minutos.
-Que bien, estaba pensando que llegaría retrasado. - dijo la pecosa más animada
-Max podría conseguirle algo de beber a mi prima que esté caliente, como un chocolate.
-Si joven Archie en un momento vuelvo.
Archie se levanto y comenzó a pasearse, dio dos vueltas y en la tercera iba dándole la espalda a la plataforma donde llegaría el tren y justo en ese momento la pecosa grito entusiasmada.
- ¡Archie mira!, ya viene el tren que alegría ¡Ya viene el tren!
Archie volteo rápidamente y sobresaltado pero contento de que ya estaba arribando el tren al andén. Y dijo en un susurro –Vaya ya era hora-.
Justo en ese momento el tren comenzó a hacer sonar su silbato y el guardia que estaba esperándolo anuncio la llegada del tren y el destino de donde venia, después de eso se oyó el rechinido de los frenos del tren y cuando estuvo en alto total los guardias del andén comenzaron a abrir las puertas de los vagones para que la gente comenzara a descender. Archie y Candy se levantaron y fueron directo a los vagones de primera clase y rápidamente vieron a George bajando y dando instrucciones y unos pasos más atrás venia Albert con su cabello rubio largo e impecable y un grueso abrigo negro, se veían un poco cansados posiblemente por el viaje, pero muy contento de estar de vuelta.
Candy fue la primera en verlos y salir corriendo gritando el nombre de su tutor: - ¡Albert, Albert! Regresaste Albert…que feliz estoy.
La rubia corría y esquivaba a las personas con una habilidad impresionante, aunque la gente la veía escandalizada, por la manera en que se comportaba. Llego hasta Albert quien en cuanto la oyó la esperaba con los brazos abiertos, cosa que escandalizo mas a la gente que los rodeaba.
En cuanto estuvo cerca de ella se freno un poco y después se impulso para fundirse en un tierno abrazo.
-Si pequeña ya estoy aquí, y ¿Cómo has estado? - pregunto el rubio.
-Candy me has dado un susto tremendo, mira que ponerte a gritar así, casi haces que me de un infarto- Dijo un Archie un poco irritado, después de haberlos alcanzado. Albert lo abrazo y este dejo de protestar.
- ¡Hola! ¡Yo también te extrañe Archie!
George presenciaba la escena con mucho cariño y a pesar de ser tan serio se le podía notar una tímida sonrisa. La pecosa se le acerco y beso su mejilla, este se sorprendió y ruborizo. Candy le dijo
-Bienvenido señor George y gracias por cuidar a Albert.
George no supo que decir y solo le sonrió a Candy… Albert rio fuertemente al ver la reacción de su leal amigo. Después todos lo imitaron dejando escuchar sus risas por toda la plataforma.
Mientras tanto la demás gente bajaba de sus compartimientos y las risas del clan Andrey llamaron la atención de un grupo cercano de personas. Unos ojos azules como el océano se abrieron mucho al reconocer esa risa cantarina que hacía mucho tiempo no escuchaba, comenzó a buscar con la mirada, pero los otros pasajeros que venían bajando no lo dejaron ver y como el grupo teatral comenzó a moverse, no tuvo más remedio que irse con ellos.
Mientras se ponían en movimiento, Max el mayordomo llego a buscar a los jóvenes y al señor Andrey.
- ¡Señor Andrey muy buenas noches! ¿Qué tal estuvo su viaje?
-Muy bien Max, muchas gracias.
El mayordomo continúo y ahora se dirigió a Archie.
-Señor Cornwell, no pude conseguir la bebida caliente para la señorita Candice ya que todo estaba cerrado.
-No se preocupe Max, mejor vaya a ver si el auto está listo y para poder irnos de aquí. George puedes acompañarlo por favor.
- ¡Como usted diga Señorito! - dijo un servicial George.
- ¡Ah! George nunca cambia siempre nos dice como si fuéramos pequeños- dijo Archie resignado.
Comenzaron a moverse tranquilamente para poder llegar hasta donde estaba el auto mientras tanto se iban poniendo al tanto de lo que habían hecho en todo ese tiempo que no se habían visto. Mientras caminaban Candy se abrazo a sí misma para no sentir frio porque el viento había comenzado a soplar.
- ¿Por qué no trajiste abrigo Candy? - cuestiono el rubio curioso, porque ella bien sabía que podía pescar un resfriado. Mientras ella la miraba se quitaba su abrigo para dárselo.
-Porque la emoción de saber que venias hizo que se me olvidara traerlo.
-Hay Candy eres muy buena enfermera, pero a veces no sabes cuidarte ni un poquito.
-La verdad es que esperaba que me dieras el tuyo, para que así tú te resfríes, te enfermes y ya no tengas que salir tanto de viaje- la pecosa echo a reír, los otros dos la miraron y después comenzaron a reír siguiendo su camino tranquilamente.
El par de ojos azul profundo, pudo verla después de todo y pensó mientras veía como su pecosa se divertía con su familia que ella no había cambiado absolutamente nada.
Uno de los actores de la compañía de teatro iba dentro del carruaje un poco distraído pensando. –La he visto, sigue igual que siempre "mi pequeña pecosa", su misma risa, a la mejor está más grande, pero en el fondo ella sigue siendo una chiquilla.
Los pensamientos del aristócrata quedaron interrumpidos por Robet Hataway que le estaba hablando para decirle que su habitación estaría cerca de la de él.
- ¿Terry me escuchaste?, ¿Qué miras por a la ventana?
-Nada importante, solo que creí ver a alguien que conozco, ¿oye me podrías hacer un favor?
-Tú dirás Terry.
-Crees que podría irme temprano del ensayo de mañana, un amigo que conozco de la alta sociedad de aquí de Chicago me invito a cenar a su casa junto con su familia.
-Tu relacionándote con la alta sociedad de Chicago, es algo muy raro en ti.
-Bueno es que a él lo conocí en Londres y su sobrino Archibald Cornwell Andrey iba conmigo en el colegio. ¿Has oído hablar de los Andrey?
-Que, si he oído, es de la familia más importante de Chicago, sin mencionar que son de las más ricas en Estados Unidos, si es que no son los más ricos.
-El clan Andrey últimamente salen mucho en la parte de sociales.
-Sí, la hija del señor William está tomando popularidad, ¿pero y esa mirada? Te gusta la joven Andrey.
-No solo me gusta Robert, yo estoy perdidamente enamorado de ella. Y la voy a reconquistar.
- ¿Cómo es eso de que la quieres reconquistar? ¿Y Susana sabe todo esto? Yo pensaba que pronto te casarías con ella.
-Yo no me pienso casar con ella, Susana cree que va a ser pronto, pero la verdad es que ese momento nunca llegara. Estoy con ella apoyándola, siendo su amigo y la acompaño mientras se recupera eso es todo.
-Pues estoy seguro de que ella no sabe todo eso o al menos no quiere pensar en eso, solo espero que sepas lo que haces, no vayas a resultar herido en todo esto y sobre todo no vayas a afectar a terceros, no me quiero ni imaginar que tragedia seria esa.
-Te aseguro que eso no pasara y me parece que hemos llegado a nuestro hotel para por fin descansar de tan largo viaje.
-Está bien nos registrare, pero esta plática queda pendiente quiero saber como la conociste y como es que te enamoro semejante chica de la alta sociedad, siendo la hija de quien es debe ser bastante engreída y me sorprende que te gusten esas chicas.
Cuando el director ya estaba bajando e iba a cerrar la puerta del coche Terry le contesto.
-Ella no es como todas esas chicas, Candy es la persona más bondadosa y humilde que conozco por eso estoy perdidamente enamorado de ella, por esa bondad que ella posee se sacrifico por la felicidad de Susana y trata de seguir con su vida, aunque yo se que ella me sigue amando.
-Vaya Terry no seas engreído, tal vez ella tiene novio y este enamorado de él.
-No lo creo Robert ella me ama, y si no fuera así… creo que me moriría.
-Bueno pues espero que eso sea cierto sino perderé a un gran actor.
Terry sonrió y tomo sus cosas para bajarse e ir a ver cuál era su habitación, porque estaba muy cansado. Deseaba dormir pronto para que rápido fuera el día siguiente y pudiera ver a Candy.
Había sido muy difícil que Candy se fuera a dormir esa noche. Después de la cena habían pasado a un pequeño salón de té de la mansión a platicar que es lo que habían hecho cada uno en casi todo un mes. Aprovechando que estaban los tres solos Albert decidió sacar los obsequios que les trajo a los chicos, a Archie le había llevado un bonito conjunto para montar hecho de piel de alce tanto botas como la chaqueta que incluía sus iniciales bordadas. Y una hermosa estola de piel de marmota para Annie.
Candy había sido la más consentida en esta ocasión, ya que había sido obsequiada con muchos vestidos de última moda, un abrigo de lana de bisonte, un traje para montar con decoración de marmota en el cuello y los puños, un bolso muy lindo y para ambos primos una dotación gigante de jarabe de arce, además de una guirnalda gigante para la entrada principal de la mansión en la época invernal.
En el último momento Albert saco una piña de ciprés que era casi del tamaño de Clin y se la dio al mapache que estaba encantado jugando con ella, además de su dotación de avellanas. Candy había sido sorprendida por tantos regalos y había protestado un poco para aceptarlos hasta que le rubio le dijo.
-Tranquila Candy solo quiero consentirte un poco, aunque esto no es nada a comparación con la sorpresa que te tengo mañana.
- ¿Sorpresa? Y ¿Cuál sorpresa es esa? Dime- dijo la pecosa muy curiosa.
-Nada de eso Candy tienes que esperar a mañana.
-Pero al menos dime si me va a gustar mi sorpresa.
-Yo espero que sí, y ahora que me acuerdo el martes iremos al teatro, ¿Archie porque no invitas a Annie? Así se dejarán ver un poco por la sociedad y la prensa, a ver si se inventan otro chisme de ella- termino el rubio con tono sarcástico.
Albert también había leído la misma revista de espectáculos que Candy leyó, donde decía que Terry estaba saliendo con otra chica que no era Susana Marlow y que en verdad era Annie Briter. Terry durante la plática que había mantenido con él en su compartimiento le había aclarado que era Annie para que viera que él no estaba saliendo con nadie.
Candy no entendía como Albert se entero de todo eso, pero siendo quien es no le dio ninguna importancia.
-Si la invitare, haber si así la madre de Annie deja de molestarme, están muy apenados y molestos con la prensa- dijo Archie tranquilamente porque el sabia toda la verdad.
-Tu invítala para que se exhiban en público y le den un poco de gusto a la madre de Annie y bueno es hora de dormir estoy muy cansado por el viaje y mañana tendremos una cena familiar. ¡Que descansen chicos!
-Buenas noches Albert- dijeron los dos más jóvenes.
Después de que recogieran sus obsequios cada uno se dirigió a su habitación para descansar, pues el día siguiente seria largo, esperaban que en la cena se conocieran las familias Cornwell y Briter. Candy era la anfitriona por encargo de la tía abuela y todo tenía que ser perfecto, así que la pecosa no tardo mucho en quedarse dormida. Mientras Clin se acomodaba en su cesta.
El salón pequeño de la mansión Andrey ya estaba listo para la cena de bienvenida de Albert, era el mismo salón donde había sido la rueda de prensa, no era muy grande y para Candy era el más acogedor, la decoración era sobria y cálida como le gustaba a la ojiverde y Annie estaba supervisando los últimos detalles.
La joven morena ya estaba vestida con el vestido que usaría esa noche y se veía hermosa, el color del atuendo era una gris plata que desprendía algunos destellos arrancados por la luz, su cabello estaba recogido y se notaba muy contenta terminando los últimos detalles del evento, para ella era una cena importante ya que su familia conocería a la de su novio, llegaron para visitar a Archie y saludar a Albert.
-Dorothy, te dejo encargada, voy a ver porque Candy se demora tanto en bajar, además ya viste la hora los invitados están por llegar.
-Si señorita yo me encargo de lo último y no me imagino que hace la señorita Candy, cuando yo la deje ya estaba lista.
Annie salió rápidamente del salón y corrió por las escaleras, mientras su vestido hacia un frufrú al pasar tan rápido sobre las alfombras, cuando paso por las alcobas se encontró a Albert que iba saliendo de su habitación porque ya estaba listo.
-Te ves hermosa Annie ¿A dónde vas?
-Muchas gracias, voy a buscar a Candy porque ya no tardan en llegar los invitados y ella tiene que recibirlos, pero no se que tanto hace que ya se tardo demasiado.
-Muy bien, mientras yo buscara a Archie que esta igual de retrasado que Candy.
Se sonrieron y cada uno tomaron direcciones contrarias del corredor, llego hasta donde estaba la puerta de la recamara de Candy, pero no fue necesario tocar ya que cuando se paro enfrente de la puerta con el puño levantado para llamar, Candy abrió y se vieron de frente.
- ¡Annie luces muy linda!
-Gracias Candy tú también ¡te ves preciosa!
- No es para tanto-dijo la pecosa un poco apenada.
Pero en verdad lucia bellísima, traía un vestido color azul marino de satín, el cabello se lo había sostenido con unas peinetas de brillantes y sus risos caían como una cascada sobre su espalda, el vestido tenia corte princesa y un escote en "V" muy pronunciado, haciendo que las mangas solo cubrieran un poco de sus hombros, la hacía verse muy elegante.
La pecosa traía la insignia de la familia en las manos y se la estaba acomodando como un prendedor en el vestido, cuando se escucho que llamaban a la puerta y Annie dijo dando un respingo.
-Los invitados ya están aquí, pronto vamos.
Tomo a la rubia y corrieron por todo el pasillo, se frenaron en donde empezaban las escaleras para recuperar el aliento y cuando iban bajando vieron como Max el mayordomo abría la puerta y hacia pasara a los Legan quienes le daban su abrigo al sirviente de una forma un tanto grosera. Candy siguió bajando la escalera con mucha elegancia ya que se había convertido en toda una dama o al menos lo era cuando había gente que no le caía bien.
Cuando bajo Sara y su esposo ya estaba cerca de donde estaban ellas y Candy lo más educada que pudo dijo –Bienvenidos señor y señora Ligan.
-Buenas noches Candy- dijo el padre de Elisa sonriéndole, ya que a él no le desagradaba la muchacha.
- Que pocos modales tienes Candy, ¿Por qué no estabas esperando aquí en la puerta? Deberías de estar recibiendo a los invitados, está visto que sigues siendo una ordinaria- la miro con odio y desprecio pues sabía bien que Candy era más dama que su propia hija.
Candy se encogió de hombros y los hizo pasara al salón, sin darle importancia a los comentarios que había hecho la señora Ligan, prefería no discutir con ella. Sara Ligan y su esposo pasaron de largo sin siquiera saludar a Annie, quienes creían que la joven Briter era una falsa dama por haber ocultado lo del hogar de Ponny.
- ¿Para que los invitaste? - pregunto la morena con cara de fastidio en lo que veían como se perdían.
-Ordenes de la Tía abuela, y si no los invitaba imagínate como se iban a poner- dijo Candy resignada.
-En eso tienes razón, solo espero que no venga Neal porque si no Archie se va a poner muy impertinente.
-Como no se fueron todos a Escocia con Elisa y la Tía abuela, nos hubieran hecho un favor.
Justo después de que acabaron de platicar llegaron los padres de la morena quienes le sonrieron a su hija, la señora Briter estaba muy orgullosa de lo que había logrado con su hija, aunque el hecho de que se revelara que ella había estado en el hogar de Ponny la molesto al principio después lo acepto ya que la gente de sociedad decían que eran unas almas muy caritativas y que se merecían el cielo por la bondad de sus corazones y entonces el despacho de abogados de su marido y todas sus inversiones se habían incrementado mucho.
- ¡Mamá, Papá!, me da tanto gusto que hayan llegado- dijo Annie muy contenta.
-Annie querida te ves tan hermosa. - dijo la madre de la morena observando a su hija, rápidamente volteo a saludar a Candy- Hola Candy tu también luces muy bien, ya veo que eres toda una dama.
-Hola Señora Briter, gracias por el cumplido, me da gusto verla tan bien. Hola señor Briter también me da gusto verlo, hacía ya tiempo que no los veía. - dijo Candy muy cordial y alegre.
-Gracias Candy a mí también me da gusto verte, y espero que nos visites pronto, bueno si me disculpan iré a saludar al señor William.
-Annie porque no vas a con tus padres, yo me quedare aquí a recibir a los invitados- la pecosa le guiño el ojo.
- ¡Esta bien Candy!
De esa forma fueron llegando las familias más importantes de Chicago, mientras Candy les iba dando la bienvenida cordialmente, ella sabía bien que no todos eran amigos verdaderos, pero tenían que tener buenas relaciones con ellos. Por último, llegaron los padres de Archie y los saludo con mucho cariño, ellos la apreciaban mucho por brindarle su cariño a sus hijos.
-Pasen por favor, me da mucha pena que no se hayan quedado en la mansión- dijo Candy realmente apenada.
-No te preocupes Candy en la mansión Cornwell estamos muy bien, y lo mejor es que no está muy lejos de aquí- dijo la madre de Archie muy contenta.
-Pero si esta también es su casa y así podrán pasar más tiempo con Archie y miren hablando de él ahí viene con Annie.
Se saludaron con mucho cariño y ya se dirigían todo al salón justo para hacer las presentaciones con los Briter, Candy no se quería perder ese momento, pero otra vez se escucho que tocaron, no puso mucha atención ya que estaba emocionada y pensó que ya era momento de que Max abriera la puerta, pero unos segundos después Max la llamo para que fuera con él ya que un caballero que decía ser su invitado, pero que no llevaba la invitación con él quería entrar a la recepción.
Candy se sorprendió y a pesar de que ella no había invitado a nadie, se dirigió a la puerta para ver quién era, tal vez era algún chico del hogar y no quería que lo trataran mal. Se disculpo con sus familiares y se dirigió a la entrada donde se hallaba el invitado sorpresa, Max lo había hecho pasar y estaba sentado en una silla que estaba por la entrada con la cabeza apoyada sobre sus brazos viendo hacia el piso lustroso. El caballero iba vestido con un traje color azul marino muy fino y aunque se veía un poco cansado era muy buenmozo y elegante. Candy siguió acercándose y no llego a reconocerlo porque tenía el cabello más corto de lo que lo solía usar, posiblemente se lo tuvo que cortar para poder interpretar el papel de Hamlet.
Las pisadas de la rubia ya estaban tan cerca que Terry no pudo evitar alzar la mirada, aunque no alzó la cabeza y la imagen que vio lo dejo sorprendido, ahí venia ella con un hermoso vestido azul marino y pensó parece que coincidimos, estaba más alta y se veía más mujer, su cabellera era como el sol, dejo de mirarla para que ella no pudiera reconocerlo, se veía que estaba muy apresurada.
- ¡Buenas noches caballero! Discúlpeme, pero me dijeron que yo lo invite, pero para serle sincera no recuerdo haber invitado a nadie, la verdad es que estoy un poco distraída con la organización de esta cena.
-Ya sabía yo que eres un poco distraída, pero no sabía que sufrieras de amnesia pequeña pecosa.
Candy se sorprendió, se puso las manos en el pecho y abrió al máximo sus ojos verdes y dijo en un susurro.
- ¡Terry! P…pe…pero que sorpresa.
-Si sabía que yo causaba ese efecto en las mujeres. - Terry sonrió de medio lado, se había levantado para ver mejor a su pecosa.
Y ambos se quedaron mirando uno al otro, con una pequeña sonrisa en sus labios, dándose cuenta que se habían extrañado mucho.
