UN SOLO CORAZON
Por: Mimie Grandchester
CAPITULO 10 "UNA VELADA INESPERADA"
El corazón de Candy latía muy rápido, solo estaba ahí parada frente a él, no podía creerlo y por un momento pensó que el solo era un espejismo, su sorpresa fue tanta que Terry se percato de que perdía color, su reacción fue tan rápida que sujeto a Candy, ella reacciono hasta que estaban muy cerca de él y sus sentidos quedaron impregnados de su aroma.
- ¿Candy estas bien? Te pusiste pálida. - dijo Terry en un susurro que solo ellos podían escuchar, pero este no dejo de ser en un tono angustiado por lo que le acababa de pasar a su pecosa.
- ¡Terry! ¿En verdad eres tú? - dijo la pecosa como si estuviera despertando de una ensoñación.
-Si Candy soy yo, vine porque Albert me invito y… bueno yo tenía muchas ganas de verte.
- ¿Qué? - justo en ese momento Candy se dio cuenta de cómo la tenia sujeta de la cintura en un abrazo no muy apropiado, así que delicada mente se separo de él para poder hacer más preguntas - ¿Por qué estás aquí? ¿Y dónde está Susana? ¿Dijiste que me querías ver? Y dime ¿Susana sabe que estás conmigo?
-Shhh!- Terry puso un dedo en los labios de la pecosa- No pienses en eso ahorita, te explicare todo, lo prometo, pero creo que este no es el momento ni el lugar. ¿Por qué no mejor entramos y disfrutamos de la reunión? Tu familia se ha de estar preguntando a donde te fuiste.
-Si… tienes razón, vamos. - Candy seguía un poco sorprendida, pero estaba contenta de que estuviera ahí, jamás pensó que ese sueño se le haría realidad.
Terry en un acto de galanteo le ofreció su brazo, la rubia titubeo un poco pero el inglés le sonrió para darle confianza y ella regalándole la primera sonrisa de la noche lo tomo encantada. Al ir caminando junto a él se sentía muy feliz porque tenía al hombre de su vida a su lado como siempre quiso.
Llegaron donde estaban todos y al verlos juntos se sorprendieron tanto que se produjo un silencio, seguido de un sinfín de murmullos cosa que paso desapercibida para la encantadora pareja.
Candy sin dudarlo le dijo a Terry que primero fueran a saludar a Albert, este asintió mientras pensaba que le diría al rubio si podía escoltar a Candy durante la velada, así esta no se negaría.
Cuando se dirigían junto a Albert este se encontraba muy interesado en una charla con el papa de Archie y el de Annie. La ojiverde estaba tan ocupada viendo el perfil griego de Terry que no presto atención a lo que hacía su tutor.
-Pues te confesare que yo en primera instancia quería adoptar a Candy- declaro el señor Briter.
- ¿Y cómo desististe de esa idea? - cuestiono Albert.
-Ella por todos los medios lo impidió, no quería ser separada de Annie, eran como mellizas ¿sabes? - contesto el padre de Annie,
-Si tengo entendido que llegaron el mismo día.
-Así es. La madre de Annie era muy humilde y ya no pudo mantenerla, porque tenía que trabajar y no había quien la cuidara. La busque cuando Annie estaba en el colegio en Londres. La encontré justo cuando la mujer estaba en su lecho de muerte, le dije que yo cuidaría siempre de ella, que la había adoptado una buena familia y que además la amábamos mucho, ya estando ahí decidí preguntarle por el resto de su familia y me dijo que no, que el padre de Annie murió en un accidente en las minas y por eso estaban solas. Antes de morir le mostré unas fotos de Annie ya grande y se alegro mucho de la suerte que tuvo y después de verla y decir que Annie se convirtió en una hermosa señorita, ella murió en paz.
-Que historia tan conmovedora, y ¿se la has contado alguna vez a Annie? - pregunto el padre de Archie que estaba completamente enterado de los orígenes de Annie.
-La verdad es que no, le prometí a Jane que nunca se lo diría, ella cree que Annie sufriría mucho al enterarse del triste desenlace de su familia, si algún día veo que puede enfrentar eso se lo diré, al menos ahora sé que no tiene más familia, y Annie se adapto bien a nosotros, para ella somos sus verdaderos padres y me alegra que se adaptara también, aunque no esperaba más porque llego con nosotros desde que tenía seis años.
- Y es ya toda una dama sin duda alguna y sin importar sus orígenes, además una ¡dama muy feliz! Si me permiten añadir mi opinión- termino el señor Cornwell.
-A mi me da mucho gusto que se supiera la verdad sobre su origen, Annie ya no tiene que vivir con miedo y Candy recupero a su mejor amiga- comento Albert alegremente.
-A la mejor soy un poco inoportuno, pero quería preguntarte desde hace tiempo, porque ya sabes que yo quiero a Candy como otra hija, ¿tú no investigaste que fue de la familia de ella? - Pregunto Carl Briter.
-Claro que investigue y sigo haciéndolo, tengo mucha curiosidad de saber quién era la familia de tan inusual chica. Pero extrañamente no hay rastro de ellos, a Candy solo la abandonaron con una muñeca y unos cuantos dulces dentro de una canasta, la muñeca tenia bordado el nombre de Candy y al ver los dulces pensaron que ese era su nombre, una forma muy astuta para que fuera conocido por quien la encontrara, sin dejar muchas pistas o una carta con letras que podrían descifrar la personalidad de alguien, los dulces y la ropa que llevaba eran muy finos así que comencé a creer que hay algo raro en todo eso, obviamente no quiero decirle nada de esto porque sabemos como es y saldría como loca a buscar a su familia.- dijo el rubio.
-Es muy raro todo eso, en lo que necesites tu dime, a la mejor en el mismo lugar donde encontré a la madre de Annie sepan algo, te prometo que investigare. - el señor Britter se quedó pensativo.
-Lo que a mí se me hace más raro es que Candy todavía no ha querido averiguar sobre su verdadera familia- dijo el papá de Archie siguiendo el hilo de sus propias ideas.
- ¿Qué familia? -pregunto la pecosa interesada en las últimas palabras dichas de esa conversación.
- ¡Candy! Qué bueno que vienes a conversar un rato- Albert se notó un poco sobresaltado, pero logro controlarse un poco.
-Si un momento, pero anda dime ¿de que estabas hablando?
-Candy, ¿no nos vas a presentar a tu amigo? - intervino el señor Cornwell para salvar a Albert del aprieto.
- ¡Ah sí!, disculpen mis modales, caballeros quiero presentarles al famoso actor Terrence Grandchester de Broadway.
- Mucho gusto Terrence- el señor Cornwell extendió la mano y se la estrecho cordialmente- Yo soy Alexander Cornwell el padre de Archie.
-Mucho gusto- dijo Terry muy educado.
- Me parece que yo ya lo conocía señor Grandchester, ¡ah sí! En las carreras de caballos en Londres- comento Carl Britter.
-Es verdad, nos vimos en el hipódromo, pero esa vez Candy no fue muy educada que digamos y no me hizo el honor de presentármelo- contesto el actor. - Me da mucho gusto conocerlo señor Britter.
-Disculpe, señor Briter, esa vez no lo presente porque se me olvido. - dijo una Candy un poco apenada.
-Hay Candy y no se te ocurre una escusa mejor- Albert soltó una carcajada que se escucho por todo el salón, los demás también rieron y Candy se avergonzó más.
Candy al ver la cara de todo, también rio y Terry volteo a verla, el estaba sorprendido ya que había extrañado tanto su risa, esa risa que le llenaba el corazón de alegría, esperanza, tranquilidad y sobre todo amor.
-Albert espero podamos platicar un poco durante el transcurso de la velada- dijo el galeno después de que dejaron de reír.
-Claro que si Terry en un rato me uno a ustedes, mientras tanto ¿por qué no acompañas a mi invitado en mi honor Candy?
- ¡Si!... bueno si no hay de otra claro que lo acompaño Albert- La pecosa trato de ocultar su emoción, aunque el brillo de sus ojos la delataba.
-Miren creo que los chicos los esperan, porque no los van a saludar han de tener muchas cosas que platicar- Con eso termino el Rubio.
-Caballeros fue un placer conocerlos y reconocerlos, con su permiso- Terry junto los talones e hizo una reverencia aristócrata que siempre usaba para impresionar a los demás, no la hizo consiente en ese momento, ya que desde que había dejado Inglaterra, había dejado de hacerla.
Después de eso le ofreció su brazo a Candy, quien lo tomo muy alegre y se fueron caminando con rumbo a la mesa que ocupaban Archie y Annie.
-Me parece que ya hueles a suegro Albert- dijo el padre de Annie.
-Y es un buen partido, si no mal recuerdo es el hijo del Duque de Grandchester- Termino el papá de Archie muy bien impresionado.
-Para mi es solo un buen amigo, no me importa su titulo y me parece que a él y a Candy tampoco, solo espero que se arreglen, ella está loca por él y él se ve que respira por ella, solo quiero que los dos sean felices, lo merecen. - lo dijo mientras los veía sentarse con los chicos y después siguieron platicando de negocios.
Cuando llegaron a la mesa les pidieron permiso para sentarse, Annie saludo muy entusiasmada a Terry, no le había quitado la mirada de encima para ver su reacción al ver a Candy, Archie lo saludo cortes mente, todavía tenía sus reservas cuando de Terry se trataba.
Después de las formalidades, los cuatro comenzaron una conversación muy trivial, en la que las risas de todos se dejaban escuchar, sin duda las que más llamaban la atención eran las de Candy que llenaban de alegría cada rincón del recinto, Terry sonreía y en su mirada había algo chispeante, cosa que no pasaba desapercibida para nadie, Annie estaba feliz por su amiga y por la compañía de su novio que se estaba comportando bastante bien con el invitado de la pecosa.
Se sirvieron unos cocteles, un rato después la cena fue servida para todos, los jóvenes herederos Andrey, Annie y Terry estuvieron juntos y recordando viejos tiempos del Real Colegio San Pablo, después se hizo un brindis a la salud de Albert, seguido de otro que fue por el éxito de la familia.
Terminada la cena, siguieron las pláticas y las anécdotas, la pareja que conformaba Candy y Terry era seguida por todas las miradas de los invitados, ellos sabían que estaban siendo observados, así que decidieron comportarse como los mejores amigos del mundo que no se habían visto en un largo tiempo.
Después de reír con las ocurrencias de Candy, Archie y Annie fueron a acompañar a sus padres un momento, y la pecosa y el inglés se quedaron solos momentáneamente, cosa que agradecieron, aunque Candy se sentía un poco nerviosa al saberse sola con el por primera vez durante la noche, no sabía de qué platicar y se habían quedado callados ya que Terry no podía dejar de admirarla.
- ¿Y cómo esta Eleonor? - dijo Candy para romper el silencio.
-Está muy bien gracias- dijo Terry, creía que no era el tema más indicado, pero estaba bien aceptaba que tenían que hablar de algo- sabes ahora ya nos llevamos mucho mejor y me parece que después del estreno de su obra quiere decirle a todo mundo que yo soy su hijo.
-Me alegro mucho por ti, solo espero que tu padre no se oponga.
-No lo sé, y realmente no me importa. Creo que ella quiere hablar con el primero y no me extrañaría que aproveche mi gira con la compañía para ir a verlo a Londres y hablarle del tema.
-La tía abuela Elroy y Elisa están en Escocia creo, deben haber pasado un tiempo en Londres antes de irse a la Villa.
-Ya había escuchado ese rumor y también me entere que Elisa anda en muy malos pasos.
- ¿Enserio? no lo creo.
-Pues eso es lo que me dijeron, que ella solo es una chica para un rato.
- ¿Qué querrán decir con eso?
-Hay Candy ¿deberás no lo sabes? no me digas que sigues tan ingenua como siempre, que no sabes que se habla de los hermanos Legan- Terry sonrió a pesar de la broma, ya que a él le encantaba que Candy fuera tan inocente.
-Bueno tal vez te refieres a que Elisa cambia mucho de novio.
-Más bien yo diría que de amante.
-¡Terry! esa es una afirmación muy grave, además Elisa se fue de viaje porque estaba muy triste o eso me pareció a mí, después de la fiesta de presentación ella estaba muy cambiada, la verdad no sé porque, yo creí que esa noche había estado muy contenta con un chico, creo que su nombre era Christopher Carter, primero me había estado insistiendo a mí para bailar, pero Archie fue muy astuto y le pregunto frente a Albert sobre su prometida, así que me dejo en paz.
Terry compuso una mueca cuando escucho que le insistió a bailar y sonrió mucho cuando escucho que fue rechazado y como fue rechazado, ese joven tan molesto.
- ¿Christopher Carter dijiste? - pregunto el castaño pensativo.
- Si ¿Por qué? ¿lo conoces?
-Más o menos, aunque todos saben que es un Don Juan, el fue expulsado del San Pablo antes de que ustedes llegaran.
-En serio, y ¿Por qué lo expulsaron?
-No sé bien, escuche el rumor de que embarazo a una chica, pero yo pienso que solo es eso un chisme.
-Pobre Elisa, ahora entiendo porque estaba tan triste, seguro se involucro con él y no le correspondió.
-Haya ella y creo que se lo merece, por ser el tipo de persona que es, por fin se encontró con la horma de su zapato.
- ¿Terry porque eres tan rencoroso?
-Es que no me gusta hablar de Elisa, mejor cambiemos de tema.
-De acuerdo, ¿entonces de que quieres hablar?
-De ti, por ejemplo, sería un buen tema de conversación, haber dime ¿Qué has hecho todo este tiempo?
-La verdad no mucho, he ayudado mucho en el hogar de Pony y Albert me invito a dirigir un centro de salud para las personas sin recursos, asistir a eventos sociales completamente desagradables y creo que nada más.
-Que bien has trabajado mucho en tu carrera profesional de enfermera y para ser toda una dama, que déjame felicitarte ya lo eres, casi no queda nada de ese Tarzan pecoso que iba al dormitorio de chicos ilegalmente. - el joven sonrió recordando viejos tiempos.
-mmm, lo de dama más o menos, la tía abuela me paga más clases de buenos modales, música para que toque el piano como Annie y a un maestro de francés, así como de equitación y arquería. Y como no quiere que la gente de la sociedad de chicago se entere que soy muy grande para no saber tantas cosas de etiqueta, me manda a Lakewood, así que prácticamente vivo allá.
- Ya veo y no te sientes sola en esa mansión.
- A veces, pero Dorothy me acompaña en esa mansión y Annie me visita a menudo y a veces hasta lleva a Archie con ella, o yo vengo a Chicago. Esa mansión me gusta mucho sabes, tiene muy lindo recuerdos de mi infancia con Stear, Archie y Anthony.
-Vaya no sabía que pensaras en Anthony todavía- Terry dejo notar un poco de los celos que todavía le causaba el rubio.
-Pero no solo en el, también pienso mucho en Stear.
- ¿Y ya no se supo que paso con el inventor?
-A nosotros dos ya no nos dijeron nada, pero todo lo que involucra su muerte es un misterio, en el ataúd que está enterrado en Lakewood, no están sus restos, solo hay cosas que nosotros metimos ahí, algunos libros, ropa inventos y esas cosas.
-Que tragedia tan grande, yo lo sentí mucho, el me caí muy bien, me hubiera gustado conocerlo mejor, pero dime como lo tomo Archie, se veía que eran además de hermanos los mejores amigos.
-Pues estuvo muy triste, pero Annie le hace mucha compañía y eso lo ayudo mucho, aunque yo creo que a veces sigue triste, mas cuando estamos en Lakewood, siempre lo noto melancólico y la verdad yo creo que él prefiere estar aquí y estudiar que acompañarme en la otra mansión.
- ¿Y a ti donde te gusta más para vivir, aquí en Chicago o allá en Lakewood?
-Pues allá me gusta más, porque la prensa no me molesta, pero voy a pasar más tiempo aquí para hacerle compañía a Archie y ayudar a Annie con los preparativos de su fiesta y su boda, siento que a Archie le hace falta compañía, sin Stear el está muy solo.- Se quedaron callados un momento y Candy se animo a contarle lo que pensaba – Sabes yo creo que Stear está vivo, aunque no sé porque no quiere volver. Pero siento que no me equivoco, mi corazón me lo dice.
-Y su novia que paso con ella, la gordita Paty.
-Ella no lo tomo bien, estaba desecha…hasta intento suicidarse así que su abuela la llevo a Florida a descansar, está estudiando para maestra y nos escribe seguido, me dijo que ya se siente más fuerte para venir a visitarnos muy pronto.
-Como es la vida. Yo no me imaginaba que solo Archie y Annie iban a triunfar en su amor.
- Yo estoy muy contenta por ellos.
-Creo que en un rato felicitare al Elegante.
-Y dime Terry ¿cómo esta Susana?
-No te dije que este no era el lugar adecuado para hablar de ella.
-Lo sé, pero me intriga que este aquí y ella este en Nueva York sola, y tú estés faltando a tu promesa
-Bueno para que no creas que la abandone, te diré que ella está bien o mejor dicho ella ya está tomando las terapias y cuenta con mi respaldo económico para sus gastos médicos.
-Te vas a casar con ella, me prometiste hacerla feliz y ser feliz tu también.
- ¿Dime Candy tu eres feliz?
-Soy muy feliz con mi familia.
-A eso no me refiero. ¿Por qué no te interesa ningún otro hombre?
-Porque no me interesa eso, estoy dedicada a mi profesión.
-Pues a mí me pasa algo parecido, yo no quiero casarme con ella porque no la amo, y estoy muy feliz con esa razón. Pero hablaremos después de eso.
-Está bien, y te daré el beneficio de la duda.
- ¿Por qué no mejor rompemos esa estúpida promesa?
-Pero…
-Candy yo no estoy diciendo que voy a olvidarme de Susana, solo la apoyare, pero nada más, yo no la amo y con eso ya estoy rompiendo la promesa.
- pero tienes que ayudarla.
-Eso hago, y ayudarla no es que la ame a la fuerza, además eso no se puede yo estoy enamorado de alguien más- en ese momento vio intensamente a Candy, esta se ruborizo, pero continuo con la plática.
-Mira ahí viene Archie y Annie para platicar- lo dijo para cambiar de tema y que Terry dejara de mirarla de esa forma, pues no quería pensar que tal vez el si sentía algo por ella todavía.
En ese momento los jóvenes tomaron asiento en sus lugares para unirse a la plática, se veían muy contentos.
-A mamá le encanto tu mamá Archie.
- Si ya lo vi y le cuenta historias de cuando era pequeño, ¡qué horror! - dijo el aludido con una mueca de fastidio.
-Acostúmbrate Cornwell, así son todas las madres, la mía acostumbra hablar de mí con el director de la compañía y afirma que yo era demasiado travieso.
Candy y Annie rieron, de las caras de los dos chicos a ellas les gustaba escuchar esas historias.
-Mamá siempre cuenta cuando no podía alcanzar los pedales del piano. - dijo Annie recordando ese momento.
-A mí me encanta cuando la señorita Pony relata las historias de mis cientos de travesuras cuando era pequeña- Candy les dedico una de sus maravillosas sonrisas.
Terry miro a la pecosa y sintió la necesidad de abrazarla, pero se contuvo porque era demasiado pronto para semejante atrevimiento y como se habían sumido en un silencio incomodo Archie decidió cambiar de tema.
-No sabía que tu mamá estaba en Nueva York, ella no vive en Londres.
Candy volteo a ver a Terry preocupada, ella nunca les conto que Terry era hijo de la famosa Actriz Eleonor Baker, la sorpresa que se llevo al verlo sonreír y soltar una carcajada.
- ¿Que nunca les contaste pecosa? - pregunto Terry.
-No porque me dijiste que no podía contar nada.
Terry se volteo a ver a los otros con cara de estar satisfecho con la respuesta de Candy. Los otros los miraban sin entender de qué estaban hablando.
-La verdad es que yo soy un duque ilegitimo y puedo dar gracias a dios que la esposa del duque no tenga ningún lazo consanguíneo conmigo, o no podría ser una estrella de Broadway - dijo Terry y comenzó a reír.
-No entiendo, ¿por qué no podrías ser actor? - pregunto Annie desconcertada.
-Sencillamente porque sería horrendo
-Terry como puedes decir eso, si tu eres muy apuesto y talentoso- La morena solo dijo lo que pensaba, por lo cual se ruborizo y voltio a ver a Archie apenada, este sonrió por la inocencia de su novia y le tomo la mano.
Terry sonrió de medio lado y agradeció a Annie por el cumplido con un movimiento de cabeza, después continúo con la explicación de sus orígenes. –El talento viene del lado de mi madre y supongo que lo buenmozo me viene al hacer una mezcla entre una americana y un Ingles.
Los había dejado sorprendidos, mas a Archie y como quería saber más comento.
-No tenía idea de que tu madre fuera de aquí.
-Así es vive en Nueva York, pero no crean que vivo con ella, nos frecuentamos pero cada quien tiene su vida y su carrera, aunque me gusta tenerla junto a mí ha sido un gran apoyo y sobre todo en tiempos difíciles.- Terry volteo a ver a Candy y enseguida bajo la mirada.
Candy lo observo y dijo muy conmovida –Terry- no se contuvo y tomo su mano, gesto que hizo reaccionar a Terry y volteo a verla para sonreírle. Los otros dos no se dieron cuenta de tan significativas miradas y contactos.
Annie se quedo pensando en el día que vio a Terry en el restaurante y sabía que Eleonor Baker lo estaba esperando para cenar porque el mesero lo dijo en voz bastante alta.
Archie por su parte se quedo pensando en que Terry dijo carreras entonces ¿eso quería decir que su madre también se dedicaba al teatro? Tenía ganas de preguntarle mas pero pensaba que no era el lugar y tal vez tendría tiempo en otro momento , aunque su mente seguía con las conjeturas, se quedo mirando hacia donde estaban sus padres y le recordaron a Stear, pensaba que ojala su hermano estuviera ahí para intercambiar opiniones y si la madre de Terry era Eleonor Baker, le pediría un autógrafo para los dos sin duda alguna, en eso la realidad lo volvió a sacudir, recordó que Stear ya no estaba y que le hacia muchísima falta y los demás debieron notarlo ya que su cara era de profunda frustración y tristeza, apretaba el mantel con ambas manos, hasta que dijo.
-Annie no te lo comente antes, pero creo que viajare a Francia.
- ¿A Francia? ¿Para qué? - a ojiazul estaba muy asombrada con lo que dijo su novio y rápidamente comprendió en que la plática de Terry lo había llevado a pensar en Stear seguramente por el teatro y su afición que tenían por él.
-Quiero saber donde murió mi hermano- contesto con mucha determinación el castaño.
Y justo en ese momento Candy sorprendió a todos con lo que dijo.
-Si yo también quiero saber donde murió Stear, así que cuando vayas yo iré contigo.
- ¿Qué? - dijo Archie exaltado, pues no previno que Candy quisiera ir con él -No Candice tu no iras conmigo- Termino tajante.
-Y ¿Por qué no Archibald? Para que lo sepas Alister también era como mi hermano así que yo también iré a Francia y no necesito de tu permiso ni el de nadie para hacerlo.
Archie iba a levantarse para seguir con la discusión, pero Annie lo detuvo y les dijo- Bueno creo que este no es lugar para hablarlo, mejor lo dejamos para luego les parece bien.
Candy quería protestar y seguir con sus argumentos, pero Terry anticipándose a cualquiera de las acciones que quisiera hacer su pecosa se le ocurrió algo.
-Ese Vals me gusta mucho, ¿Candy me harías el honor? - lo dijo junto con una reverencia de un caballero y la rubia primero se desconcertó, pero acepto muy alagada.
Ambas parejas se levantaron a bailar, Annie procuro alejar a su novio de su prima pues sabía que cuando se ponían a discutir no había quien los parara y podían terminar muy disgustados, tanto que Candy se iba a Lakewood por semanas sin dirigirle la palabra o mandar alguna carta.
Annie disfrutaba de bailar con su prometido y decidió hacerlo reír para que olvidara el tema de Francia, mientras tanto Terry y Candy también bailaban y platicaban, aunque Terry reprendía dulce mente a la pecosa.
-Hay pecosa no cambiaras jamás.
-¿A qué te refieres Terry?
-A lo que paso hace unos momentos en la mesa.
-Que yo quiera ir también a Francia a saber si Stear está vivo, me importa y mucho.
-Lo sé Candy, entiendo que tu también quieras ir a buscar respuestas, pero trata de entender al Elegante, tal vez es una búsqueda que quiera hacer solo.
- Entiendo, pero si yo quisiera buscara a mi verdadera familia, le pediría a alguien que me ayudara- Aunque ella realmente sabia que a los únicos que se los pediría serian a él o a Albert.
-Yo te ayudaría con mucho gusto pecosa.
- ¿Qué? - Candy sintió que Terry leía sus pensamientos y se sorprendió tanto que dejo de bailar.
Ambos salieron tomados de la mano, Albert fue el único que se percato de la partida de los jóvenes, pero no dijo nada y continúo su conversación como si nada.
Ya en el jardín Candy y Terry caminaban en silencio solo tomados de la mano, se acercaron hasta donde estaba una fuente donde había una atmosfera muy romántica, la luz del salón atenuaba el lugar y los grillos eran la música perfecta y ahí ella rompió el silencio.
-¿Terry porque estamos aquí? ¿Me quieres decir algo importante?
El no dijo nada solo le dedicaba una mirada de profundo amor, la tomo de la cara y se acerco a ella, después de eso acerco sus labios hasta que su perfume se le metió por todos los sentidos, después de eso él se acercó tanto que deposito un dulce beso en los labios rojos de la pecosa. Ella esperaba un beso más apasionado pero esa pequeña caricia le encanto así que abrió los ojos y lo vio a él con mucho amor, después de eso Terry la abrazo por la cintura y oculto su cara en los risos de ella, la ojiverde estaba sorprendida pero le correspondió en el abrazo y justo en ese momento realmente sintieron que se encontraron ya no importaban las preguntas que habían entre los dos, solo sabían que el tiempo y la distancia solo habían hecho que el amor que se tenían creciera como no tenían idea.
