Los rostros consternados de las chicas se encontraban reunidos alrededor del mesabanco de Raku, observando la constipada cara del yakuza.
"Entonces quieres decir que no va poder hablar en todo el dia?" preguntó Onodera sin quitarle la mirada preocupada del rostro.
"Si, pero no es nada de qué preocuparse" explicó Chitoge haciendo un gesto de la mano para tranquilizarlos "el doctor dijo que en un par de días estará bien. Ya sabes como es de delicado, apenas hace un poco de frío y se enferma"
"Hmmph hmmph!" los extraños gemidos eran lo único que salía de la garganta de Raku.
"No seas exagerado. Ni siquiera llegó a los cero grados centígrados"
Y así comenzó el día.
"Hey Raku, Fukuda-sensei me envió a recoger los reportes de física, ya entregaste el tuyo?" la linda voz de Tsugumi se escucho detrás del montón de carpetas que cargaba.
"Hmmph, hmmph hmmph hmmph hmmph"
Al no entender los extraños gemidos, Tsugumi asomo su cabeza sobre la montaña de carpetas.
"Ah es cierto, no puedes hablar por lo de tu garganta verdad…"
"Ah está bien Tsugumi, dice que como no encontró al profesor, que lo dejó en la dirección con Yui-sensei" sin prestarles demasiada atención, la intérprete Chitoge intervino.
"Hmmph"
Al principio Tsugumi no supo cómo interpretar el gemido gutural del yakuza, pero cuando este empezó a asentir con la cabeza, lo tomo como una confirmación.
"Oh~ bien gracias Ojou..."
Tsugumi se fue con una ceja levantada, tratando de comprender cómo era que se habían entendido.
"Si déjame checar en mis apuntes por que-"
Chitoge estaba apunto de levantarse a sacar su cuaderno, cuando Raku llegó por detrás y las interrumpió.
"Hmmph, hmmph hmmph"
"La diferencial? ooh ya vi, es cierto. Kosaki-chan, Raku tiene razón, usaste la fórmula incorrecta, mira, tenias que cambiar la diferencial aquí"
"Hmmph!"
"Ya, ya. Te crees mucho porque le atinaste una vez verdad. Presumido"
Confundida por lo que había pasado, Onodera alterno su mirada entre ambos.
"Rakkyun! toma gracias, te traje de vuelta el juego que me prestaste. Cielos ese último jefe si que era difícil, tuve que farmear un montón de almas" sentado desde su mesabanco, Shuu alargó el brazo para pasarle el videojuego.
"Hmmph hmmph hmmph"
"No te entiendo ni papa hermano"
"Dice que no era necesario farmear nada" sin dejar de teclear en su celular, Chitoge empezó a traducir.
"En serio?" Shuu levantó sus cejas con sorpresa.
"Hmmph hmmph hmmph hmmph. Hmmph hmmph hmmph hmmph"
"Que ese jefe es intimidante pero en realidad es muy fácil de vencer con la técnica apropiada. Que te hubieras conseguido buen escudo y lo hubieras bloqueado cuando te atacará"
Shuu se quedó unos momentos silencioso, observando a la pareja perplejo. Luego sonrió con satisfacción, orgulloso del progreso de ambos.
"Rakkun! Ya termine de limpiar los comederos. Ahora que quieres que haga?" regresaba Marika al refugio, secándose las manos con su lindo delantal floreado.
Con algunas plumas en su cabello, Raku salió de del gallinero y se quedó pensativo un segundo, decidiendo que pedirle ahora.
"Hmmph. Hmmph hmmph hmmph"
"Ahh si, quieres que..." Marika observó alelada a Raku, tratando de comprender lo sus gemidos.
"Dice que gracias, y que si por favor le puedes traer un martillo de la caja de herramientas. Está guardada en el cobertizo" Chitoge salió por detrás de ella, cargando un enorme costal de croquetas para perro sobre un hombro.
Ante lo sucedido, Marika gruñó molesta y se giró a verla con irritación. Imperdonable.
Básicamente el día continuo de la misma manera. Al salir mientras caminaban a casa Shuu, Marika y Onodera reflexionaban acerca del día, mientras observaban a la parejita discutir como de costumbre.
"Impresionante no?" comentó Shuu acariciándose el mentón con un gesto que denotaba sabiduría.
"Me hace irritar..." los ojos entornados de Marika veían a Chitoge con una expresión de amargura.
Caminando en medio de los dos, se encontraba Onodera quien parpadeaba confundida, al no poder seguir su conversación.
"Qué quieres decir Mariko-kun?"
"La manera en que se entienden, Raku no ha dicho una palabra en todo el dia pero Kirisaki-san lo entiende perfectamente. Pasan tanto tiempo juntos que ya ni palabras ocupan"
Onodera suspiro y continuó observandolos, un sentimiento de envidia creció en su pecho. Preguntándose a sí misma si algún día sería capaz de comprenderlo de esa manera.
