Fue la película de temporada, de esas románticas que tanto le gustan. Las chicas de la clase hablaron de ella durante todo el invierno. Pero por equis o ye, no habían tenido oportunidad de ir al cine. Ahora que había salido en netflix, la rubia hizo arreglos para verla en compañía de su Frijol. Limpio su cuarto, preparó palomitas, apago su celular (por primera vez en la vida) y juntos se acurrucaron en la montaña de almohadas de su cama a ver la película en su modesta laptop.
Una hora y cincuenta minutos después, la película terminó y los créditos empezaron a rodar por la pantalla con una melodia de violin echa para hacer llorar hasta a los más fuertes. Ahora entendían porque había sido tan popular, con ese inesperado final. Malditos cineastas y su estúpido motto de "un final triste causa mayor impresión".
Raku preocupado, se giró a verla para checar su estado.
"Estás bien?" le preguntó en un tono suave y cuidadoso.
"Sí, claro. No es nada, estoy bien" contestó Chitoge con voz temblorosa. Tenía la cara tensa y sin emoción. Seguía viendo la pantalla fijamente con los ojos abiertos grandes y las pupilas dilatadas, como si estuviera traumatizada por la guerra.
Por supuesto que no se veía bien, pero Raku no supo qué hacer. Chitoge odiaba que la vieran en sus momentos de debilidad. Pero cuando noto su rápido parpadeo y el brillo de sus lágrimas en la comisuras de sus ojos, hizo su movimiento.
"Soy tu novio no? así que al menos déjame hacer esto… ven aquí" abrió sus brazos para recibirla.
Chitoge al principio se mostró reacia, pero el poder de semejante final acabó venciendola. Se acercó lentamente como un cachorrito abandonado, recostó su cabeza en su pecho, lo rodeo con sus brazos y lo abrazó con tanta fuerza que casi le quiebra las costillas. Raku le devolvió el gesto y la abrazo, tal vez no tan fuerte, pero lo suficiente para hacerle saber que él estaba ahí para ella.
Empezó sonándose la nariz y poco a poco empezaron a soltarse las lágrimas. Ahora lloraba a moco tendido, sollozando de manera incontrolable, sacudiendo los hombros.
Después de unos minutos, tenía la camiseta húmeda de tantas lágrimas. Alcanzó una caja de pañuelos del buró y se las ofreció para que se limpiara. Chitoge se incorporó dejando un hilo de mocos conectados a su pecho que uso de almohada. Tenía los ojos rojos y las lágrimas le caían como cascadas por las mejillas. Se sonó la nariz ruidosamente, sollozo de nuevo, se secó las lágrimas y volvió a acomodarse en su colchon marca Raku, esta vez recostó su cabeza sobre su hombro. El acaricio su espalda y le plantó un tierno beso en la sien para tranquilizarla. Después de un par de docenas de sollozos más, la chica cayó profundamente dormida.
El problema es que el asunto no terminó ahí.
Todo comenzó al día siguiente. Debido a su estado, no había manera de dejarla sola, así que tuvo que pasar la noche en la mansión Beehive. Pero como tenían clases, Raku se levantó temprano para volver a su hogar y alistarse para la escuela, pero fue detenido por Chitoge
"Sólo espera a que termine de vestirme" le dijo mientras buscaba sus zapatos.
"Apenas quedan treinta minutos, vamos a llegar tarde"
"Sólo no te vayas!" vocifero.
A Raku le pareció extraño que explotara así de repente, después de todo esta situación ya se había dado antes. El se iva, se vestía y se encontraban luego en la escuela. Al final decidió dejarlo pasar.
Pero eso sólo había sido el principio. Chitoge estaba más empalagosa que nunca, lo acompañaba a donde fuera como si fuera su sombra. Tomaron clases prácticamente con las manos entrelazadas. Cuando entró al baño, ella estaba afuera, esperándolo. Hicieron pareja en gimnasia juntos (incluso cuando la clase estaba separada por sexos, a ella no le importo). Comieron sentados hombro a hombro. Incluso Marika quien intentó separarlos se ganó unos gruñidos furiosos de Chitoge que la hicieron retroceder asustada. Básicamente actuó como si fuera en último día de Raku sobre la tierra.
Su humor también estaba diferente. Se la paso todo el día inusualmente cohibida, apenas hablaba y cuando lo hacía no era más que para responder con negativas las preguntas de las preocupadas chicas a su alrededor "Te sientes mal Chitoge-chan?" o "Te vez muy decaída, te duele algo?".
En el receso Chitoge paladeo su palabra clave "Da-rl-ing" que significaba "Te necesito". Raku subió a la azotea esperando los típicos arrumacos que ya eran costumbre, pero se encontró con un tierno abrazo que duró todo el receso. Lo que sólo hizo que se preocupara más. Pero no lo malentiendan, no es como si a Raku le molestara estar acurrucado todo el día con su hermosa novia, lo que pasa es que está sumisa gatita no es la eufórica tigresa de la que se enamoró.
Pasaron toda la tarde en su habitación (la rubia no se sentía de humor para salir) sumidos en un melancólico abrazo. Al anochecer, cuando ella le dijo que quiera que se quedara otra vez a dormir, fue cuando el lento de Raku por fin entendió que era lo que le estaba pasando, así que decidió hacerle frente a la situación.
"Chitoge… escucha…" la tomó por los hombros y la vio con su mirada más seria "Se que es lo que estás pensado"
"Eh? n-no se de que me hables..." meneo la cabeza, negando.
"Puedes dejar de fingir, todo esto empezó por esa película que vimos ayer verdad? estas preocupada por que algo parecido me pase a mi?"
Chitoge miro a otro lado con una evidente cara de preocupación. Raku sonrió divertido, había dado justo en el clavo.
"No seas tonta… no voy a morir en una explosión nuclear como el tipo de la película, o de alguna otra loca manera que estés pensando"
"Pero…"
"Escuchame" la abrazo "Deja de preocuparte tanto, tu no eres así. Ambos vamos a morir viejos, en una casa enorme, rodeados de nuestro hijos. Así que deja de imaginarte tonterías y ponte a pensar en nuestro futuro" el mismo Raku se sonrojo. No esperaba decir algo tan vergonzoso pero la situación lo ameritaba.
Hubo un corto silencio, Chitoge sonrió imaginando su vida de ancianos.
"Lo prometes?"
"Lo prometo"
